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jueves, 11 de agosto de 2016

Me Before You

“I know we can do this.
I know it's not how you would have chosen it, but I know I can make you happy”

Preguntarnos:
¿Qué significa vivir con dignidad?
Puede sonar algo extraño en la época en que vivimos, cuando al luchar desesperadamente por tener suficiente dinero para subsistir, difícilmente nos permite el lujo de reflexionar sobre estos asuntos importantes.
Pero si nos detenemos un momento a reflexionar, nos damos cuenta de que esto no es simplemente la consideración superficial de alguien en su tiempo libre.
Esa pregunta, afecta no sólo el significado de nuestras vidas, sino que va más allá de nuestra búsqueda por encontrar el origen de nuestra cultura contemporánea.
Porque si no es posible vivir con dignidad, la vida no tiene un propósito trascendente; y si esto sucede, nuestra meta en el corto tiempo que se nos ha asignado, se limitará a agarrar el mayor número de emociones que podamos, antes de dejar de existir.
Pero si podemos darle sentido a la idea de vivir con dignidad, entonces tenemos que considerar, si vamos a vivir nuestras vidas del modo en que deberíamos vivirlas; aún más, si nuestra cultura fomenta un digno estilo de vida…
Vivir con dignidad, significa que eres un ciudadano con derechos y deberes, que cumples con la sociedad, y ella te devuelve tu dedicación con derechos tangibles y concretos, con servicios públicos que previamente has financiado con tus tributos directos e indirectos.
En definitiva, la dignidad, o “cualidad de digno”, del latín “dignĭtas”, y que se traduce por “valioso”, hace referencia al valor inherente al ser humano, en cuanto ser racional, dotado de libertad y poder creador, pues las personas pueden modelar y mejorar sus vidas mediante la toma de decisiones, y el ejercicio de sus libertades.
En la actualidad, la noción de “dignidad humana”, tiene particular relevancia en las cuestiones de bioética.
“Just live well.
Just live.
I'll be walking beside you every step of the way”
Me Before You es un drama del año 2016, dirigido por Thea Sharrock.
Protagonizado por Emilia Clarke, Sam Claflin, Matthew Lewis, Charles Dance, Vanessa Kirby, Jenna Coleman, Janet McTeer, Brendan Coyle, Ben Lloyd-Hughes, Hannah Flynn, Amber Elizabeth, Stephen Peacocke, Alexander Cooper, Richard Gouldin, Tony Paul West, entre otros.
El guión es de Jojo Moyes, basada en su propia novela homónima, publicada en 2012.
Este libro, ha sido “best seller” del Sunday Times y el New York Times; y ha vendido más de 3 millones de copias en todo el mundo.
Aunque el primer borrador del guión, fue escrito por la misma autora del libro en el que se basa la película, los cambios más recientes, fueron llevados a cabo por los guionistas:
Scott Neustadter y Michael H. Weber, quienes han colaborado juntos anteriormente.
De ellos, son los guiones de “(500) Days Of Summer” (2009), y “The Fault In Our Stars” (2014), muy en la línea de Me Before You; o de otras producciones anteriores como:
“Splendor In The Grass” (1961), “Love Story” (1970), “Dying Young” (1991), o la más reciente:
“Intouchables” (2011)
Pero Me Before You es un drama moderno de lo que es la clásica “La Bella & La Bestia”, con algunas diferencias de por medio, pero lo esencial de los personajes está allí:
Louisa “Lou” Clark (Emilia Clarke), es una entusiasta, ingenua y alegre veinteañera, que jamás ha salido de su pueblo, y que debe buscar urgentemente un trabajo para mantener a su familia.
En su camino se cruza con Will Traynor (Sam Claflin), un exitoso hombre de negocios, que también creció en el mismo pueblo, al que ha vuelto tras sufrir un accidente, después de que lo chocara una moto, y lo dejara postrado en silla de ruedas de por vida.
Debido a su condición, este ex-aventurero ha caído en una profunda amargura, por lo que cada vez más, está decidido a suicidarse; aunque lo ha intentado...
El trabajo de Lou, será cuidar a Will.
Será entonces, cuando la determinación, la dulzura y el optimismo de Lou, harán que Will comprenda que la vida es algo que merece la pena vivir.
Mientras él tiene una manera fría y cínica de ver la vida tras lo que le sucedió; ella es una batería de optimismo, que nunca parece acabarse.
¿Logrará derretir ella su corazón?
El hombre baja las defensas ante los encantos de una mujer, que se enamora perdidamente de quien ve en la eutanasia, la salida a una vida que detesta.
Me Before You es una película en donde el romanticismo, el entretenimiento y el drama, convergen en una combinación que invita a reflexionar sobre las pequeñas cosas de la vida; y principalmente, sobre el valor que les damos.
¿Qué decidirías, cuando hacer feliz a la persona a la que amas, significa también, destrozarte el corazón, y dejarla ir?
“They say you only really appreciate a garden once you reach a certain age, and I suppose there is a truth in that”
Últimamente, todas las películas románticas caen bajo ciertos preceptos:
O son un dramón infumable, o sorprenden en su exploración del romance cercano a la muerte…
Me Before You, combina la simpleza de esas historias, con el concepto de mortalidad finita de otras, y los sazona con una agradable pareja protagónica que alza el conjunto, al punto de que se deja ver, a pesar de sus previsibilidades; siendo Me Before You, el debut de la británica Thea Sharrock en el mundo del cine.
Sharrock, es directora de teatro, y también tiene experiencia en televisión, por lo que demuestra una dirección correcta, con bellas tomas y encuadres de postal, hermosos y muy vivos colores; en una historia para nada original, demasiado predecible, que sin embargo posee un giro bastante bueno, y muy pero muy respetable.
De tal forma que Sharrock lleva a la pantalla grande, una historia que atraviesa distintos sentimientos, porque tiene la capacidad de divertir por momentos, y de hacer reflexionar en otros.
Y nos presenta a Louisa “Lou” Clark, y Will Traynor, 2 personas que no podrían ser más opuestas:
Por un lado, tenemos a Lou, una chica de 26 años que no tiene ninguna aspiración en la vida; y por otro, nos encontramos con Will, un hombre que vive en un constante estado de amargura, debido a la tetraplejia que sufre.
Y es que el joven Traynor, era un apasionado de la vida, pero su actual situación, no hace más que atormentarlo día y noche, y la única manera de acabar con su sufrimiento, es poniéndole fin, a través del uso de la eutanasia.
Lo que Will no sabe, es que Lou está a punto de aterrizar en su vida, y la relación que establecerán los 2 personajes, pasará de ser complicada, a estar caracterizada por la amistad, la complicidad, y más tarde, el amor.
Lou supone un rayo de luz para Will; pero Louisa también aprenderá mucho de esta relación, ya que gracias a ella, aprenderá a valorarse, y a vivir sin miedo.
“Sólo tenemos una vida, y hay que aprovecharla”, según dicen...
La trama cumple cabalmente un esquema conocido, por eso, la inevitable comparación con títulos similares, tanto en el acercamiento paulatino entre ambos personajes, como en el conflicto que surge por la decisión de él, de acabar con su vida…
Otro aspecto familiar, es la forma en las que se presentan los contextos:
Por un lado figura una familia aristócrata, con una madre desconfiada ante las aptitudes de la joven; y por el otro, la familia de clase trabajadora, sencilla y honrada.
No hay variantes en el entorno presentado.
El pueblo en el que se desarrolla la historia, es apacible, pero odiado por el millonario que anteriormente vio y disfrutó todas las ciudades y paisajes posibles.
En cambio, ella lo ve como un lugar lejano a intrigas e impostaciones de aquellos señores del compromiso y la imagen.
Eso alimenta la antítesis de los 2 protagonistas.
Uno de los aspectos que más destacaría, es la evolución que experimentan los 2 personajes.
La relación entre Will y Lou, no empieza con buen pie, de hecho, es bastante complicada, pero los conflictos que viven juntos, les ayudarán a abrirse el uno al otro, y poco a poco su relación irá cambiando, y se verá en el aspecto físico.
El vínculo emocional que se crea entre ellos, es el resultado de horas de charla y momentos compartidos que nos ayudarán a conocer a los personajes.
Del reparto, evidentemente los actores, todos cumplen, en especial la pareja principal, de gran química en pantalla.
Emilia Clarke y Sam Claflin, interpretan correctamente a sus personajes, y consiguen una química que se transmite.
Sus escenas fluyen con naturalidad, y logran que el público se involucre emocionalmente con la historia.
Will consigue conquistar a la audiencia, gracias a esa dura personalidad que le sirve de escudo para ocultar su vulnerabilidad.
Pero la que verdaderamente brilla, es Emilia Clarke, en un papel que le permite dar rienda suelta a sus dotes de comedia, con muchos detalles físicos que le dan mucha personalidad a su Lou, una joven mujer, cuyo rumbo en la vida, todavía no ha sido encontrado, y se conduce alrededor con peculiares atuendos, bastante chillones, que recuerda a “The Nanny” en la TV.
Si hablamos de humor, es imprescindible referirse a su personaje; donde la dirección de arte ha realizado un interesante trabajo desde el punto de vista del diseño de personaje.
El llamativo y desmedido vestuario de la protagonista, funciona como una extensión de su personalidad:
Una joven pizpireta, cuyo carácter desenfadado y alocadas ocurrencias, brindan una dosis de simpatía y buen humor a la historia.
Pero todo es poco para definir a Lou, de forma que la propia Clarke se encarga de añadir el toque final, que convierte al personaje en alguien entrañable y difícil de olvidar, y es la expresividad de su rostro.
Cada pensamiento de los protagonistas, se ve reflejado en sus miradas, en los arqueamientos de cejas, en la más mínima mueca de los labios.
Y Sam Claflin, de forma sorprendente, acorde a la discapacidad de su personaje, se mantiene con su ropa intacta durante el 90% del metraje, lo que le da al actor, la oportunidad de elevarse por sobre la meta, quien muestra todo, y construye una personalidad con su rostro, y poco más, debido a que no puede moverse de la cintura para abajo.
Interesante actor, al que solamente he visto en papeles de villano, o de carácter muy fuerte, y aquí me resultó toda una sorpresa, un descubrimiento.
Hay algo muy estimulante, en presenciar un romance postrado, y no a un caballero imposible, que llega montado a caballo a salvar a su damisela, lo cual le aporta un sabor diferente.
Y eso de que los polos opuestos se atraen, y en estas circunstancias más si cabe, porque en condiciones normales, los 2 mismos llegan a reconocer, que ninguno se hubiera fijado en el otro.
La una por conformista, y con pocas metas marcadas; y el otro por estirado y superficial.
Pero aquí reside la magia, porque nadie elige dónde nacer, pero todos debemos y tenemos la obligación moral para decidir dónde quedarnos… y lo más importante, con quién.
Por supuesto, Clarke y Claflin no son los únicos presentes en la película, sino que pasan su tiempo rodeados de grandes actores británicos como:
Charles Dance, compartiendo escenas con Emilia, cosa que nunca hizo en “Game Of Thrones”; y Janet McTeer, como los preocupados padres de Will.
Mientras que Matthew Lewis, un casi irreconocible Neville Longbottom de “Harry Potter”, tiene la tarea de enturbiar las aguas como el novio de Lou, que tiene algunas de las mejores escenas, pero también provoca conflictos que parecen diseñados solamente para que haya piedras en el camino de los protagonistas.
Lewis, es como el novio narcisista de Lou, un personaje obsesionado por el ejercicio, que sorpresivamente se ve reemplazado por un hombre en silla de ruedas…
Toda una ironía.
Y Steve Peacocke, que está fabuloso, interviniendo siempre a la sombra pero parte esencial de la trama, como el asistente de Will, y me hizo pregúntame:
¿Por qué Lou no se enamoró de él?
¿Por qué no se quedó con él, siendo tremendo partido, además que fue con quien compartió mucho a su lado, hasta aprendió cosas por él…?
Lamento que su personaje esté muy desdibujado...
Como producción, la ambientación con el fastuoso castillo en el que vive Will, a modo de cuento de hadas, le imprime pinceladas de época, aspecto que se complementa con el jubiloso y recreado vestuario de Lou.
Podemos achacarle, una historia pastelosa, la comedia tontorrona, y los eventos melodramáticos, que enarbola todos los clichés sobre los que se encuentra sustentado el género, pero lo hace con orgullo y dignidad, como debe ser.
Acaso así no es el amor y la vida misma…
Que está llena de clichés del género, totalmente cierto.
Por ejemplo, no faltan las típicas fiestas que se generan en las películas románticas, a las que los protagonistas asisten vestidos para la ocasión, así como tampoco aquellas escenas que provocan una lágrima…
Es difícil desmentirlo, este cuento de hadas hedonista, es una película de adultos con mucho dinero…
Todo ocurre de manera muy rápida, y a veces no te da tiempo a asimilar qué ha ocurrido, como por ejemplo:
Will está enfadado con el mundo por su actual estado, y después de un par de charlas con Lou, parece que como por arte de magia, la acepta sin ningún tipo de problema…
Personalmente pienso que le falta algo de fuerza dramática, quedándose en este caso en la superficie; es decir, para ser una persona postrada en una silla de ruedas, que ansía la muerte como liberación de su sufrimiento constante, nosotros no lo vemos sufrir, no hay un solo momento en el desarrollo de la historia que veamos las graves derivaciones de su enfermedad.
Sin duda, esto es un fallo importante, ya que le resta mucha fuerza a ese sentimiento de desear la muerte, y por supuesto, credibilidad; y da la sensación de que le ha querido dar más importancia al romance, que al desarrollo de los personajes, y los hechos; y cuando llegas al desenlace, no entiendes por qué Will decide acabar con su vida, ya que ha vuelto a sonreír, y es feliz al lado de Lou...
En el libro original de Jojo Moyes, que no he leído, dicen que el personaje de Lou se hace un tatuaje de un abejorro...
Curiosamente, el primer tatuaje de Emilia Clarke, actriz que interpreta este personaje, era también un abejorro, que llevaba tatuado en su dedo.
Por otro lado, otra de las cosas que no se han incluido en la película, es el crecimiento personal que Lou experimenta a través de todo lo que le enseña Will:
En el libro, se la compara con Eliza Doolittle, de “Pigmalión”; y es una pena, porque la película nos da a entender, que ella puede empezar de cero gracias a la herencia que este le ha dejado, y no por los retos que le impuso su malogrado compañero, y que la convirtieron en una persona más fuerte y segura.
Asimismo, hay cierta parte de su discurso que no me acaba de convencer del todo, ya que se utiliza la discapacidad del protagonista, solo como un medio para que el personaje femenino se enriquezca, y mejore su vida.
La versión cinematográfica, ha decidido entonces obviar muchas partes del libro, y por este motivo, las personas que no han leído la novela, pensarán que estamos ante otra película más, que cuenta una triste historia de amor, que está narrada a base de canciones de música pop, y que cuyo objetivo es hacernos llorar...
Es cierto que es una historia que emociona, pero Me Before You es mucho más que eso.
Aunque el final es bastante triste, han respetado la veracidad de la historia, saliendo de las típicas películas románticas con finales felices, a pesar de que, en algunos casos, sean muy irreales; y hace que te preguntes:
¿Qué harías en la situación de los protagonistas?
¿Te enamorarías de una persona paralítica?
¿Querrías seguir viviendo, si fueses esa persona?
Ya quisiéramos todos que alguien nos amara por los que somos, y no por lo que tenemos, ni cómo nos vemos, sino cómo nos sentimos, y que nos respeten las decisiones, sean egoístas o no, son las nuestras.
Otra baza fuerte, es el peliagudo tema que tocan tanto la novela como el guión, que lleva a lo que podría llamarse “un final controvertido”, pero que al fin y al cabo, no traiciona el espíritu de la historia, ni tampoco atenta con las expectativas del espectador.
Y es que no todos la han alabado por ello; pues da un tratamiento ameno e irónico a un tema tabú, pero también a la arrogancia de entornos que pueden resultar hostiles.
En la historia de Me Before You, después de un intento fallido de suicidio, Will tiene la intención de poner fin a su vida en “Dignitas”, una clínica en Suiza que facilita “la muerte digna” y “el suicidio asistido”
La controversia que ha generado, empieza porque de hecho, la mencionada clínica existe en la vida real, y que Me Before You plantea que la muerte sea una mejor opción que la vida para un tetrapléjico, por lo que ha ofendido a algunos activistas de la discapacidad.
En todo momento prima la negatividad del protagonista, que aunque en apariencia cambia su actitud, al final se ve cómo su decisión continúa imperturbable, pese a haber encontrado a alguien que había logrado cambiar su vida favorablemente.
Poniendo por delante, la no aceptación de su vida actual, por no poder igualar a la previa al accidente, nos está transmitiendo los valores de no aceptación de los cambios, ni flexibilidad o positividad para superar las adversidades, pues su única situación aceptable, era la de una vida perfecta; negatividad, pues olvida lo bueno que le aporta la vida, alguien que le acepta y le ama, mejora en su personalidad, autodescubrimiento, centrándose únicamente en las carencias:
Al verla desnuda, y no poder tener sexo, etc.
Y baja tolerancia a la frustración, es decir, querer acabar con su vida por verse privado de un ritmo o estilo concreto; además del egoísmo, ya que en ningún momento se observa una reflexión de Will, acerca de cómo impactará su decisión en los sentimientos de la mujer que presumiblemente ama, o de su familia, etc.
Todo esto se traduce en una excesiva frialdad por parte del personaje, que a juicio de muchos, lejos de aportarle credibilidad, le resta humanidad.
Emily Ladau, una reconocida blogger y crítica, apuntó:
“La premisa se basa en la creencia de que la vida con una discapacidad, no es digna de ser vivida.
A pesar de que cada uno de los personajes de la vida de Will están tratando de convencerlo de lo contrario.
El hecho es que Moyes imagina un mundo en el que la discapacidad es sinónimo de la miseria, y el suicidio asistido es la única solución”
La autora del libro y del guión, Jojo Moyes ha salido en su defensa, indicando:
“La Fundación Christopher Reeve, se acercó a mí, y ha sido un gran apoyo…
Me gustaría pensar, que si me pasa a mí, que podría ser agraciada con ello, y encontrar un nuevo propósito al igual que Christopher Reeve, pero también soy consciente de que podía acabar siendo terriblemente amargo”
De hecho, el personaje de Emilia Clarke, en Me Before You, está condicionado por la decisión de Will, de recurrir a la eutanasia, lo que la llevó a indagar en sentimientos y pensamientos intensos y difíciles:
“Durante los ensayos, hicimos una gran investigación para que todo estuviera correcto desde un punto de vista biológico.
No hay ninguna opinión sobre la eutanasia en la cinta, simplemente presentamos los hechos”, respondió la actriz a las críticas que ha recibido la película por parte de activistas discapacitados.
Y no me parece que ese sea el objetivo de la producción.
Lo que todos están criticando, es algo que se siente de diferentes maneras.
No todos quieren vivir siendo tetrapléjicos, ni tampoco todos quieren morir; es algo difícil de encasillar, cosa que no deberían hacer, pues cada persona siente el dolor de diferentes maneras.
El tema da para interminables discusiones; el debate sobre la eutanasia, me resultó totalmente inesperado en un cine tan convencional para esta audiencia idolatrada de dramas románticos.
La resistencia a esta tragedia romántica delirante, es inútil, salvo por la persistente voz en nuestra cabeza preguntándose si realmente tiene que ser así…
Me Before You cumple con todos los preceptos que las películas románticas de hoy en día tienen, aunque es lo suficientemente inteligente como para alejarse un poco de los lugares comunes, antes de volverse predecible.
Una linda historia, una dupla adorable y agraciada, y la capacidad de hacer que más de uno saque los pañuelos descartables.
Y el mensaje final nos dice, amar el interior de la persona.
Nos muestra que el amor verdadero, a veces no es para siempre, pero eso… no es lo importante; nos hace creer que las experiencias más simples son las mejores; y nos hace creer en el amor, de una manera en que pocas películas lo hacen.
La banda sonora es correcta, no resalta mucho más allá del tema de cierre:
“You'll Be Ok”, muy acorde con el final de Louisa; pero es lo suficientemente emotiva para acompañar las situaciones que pueden provocar más lágrimas en los espectadores.
“You are pretty much the only thing that makes me wanna get up in the morning”
La verdad es que “Dignitas” es una asociación sin fines de lucro, que existe gracias al Código Penal suizo, de 1918, que establece en su artículo 115, que “toda persona será encarcelada, si induce a otra a cometer suicidio, siempre que lo haga; y aquí viene la brecha legal, por “motivos egoístas”, como la obtención de una herencia”
Como Dignitas no gana nada ayudando a morir a los demás, las autoridades suizas no pueden evitar su desempeño.
Dignitas fue fundada en 1998, bajo el lema:
“Vive con dignidad, muere con dignidad”
Y es un grupo suizo que ayuda y asiste a morir, con la asistencia de médicos y enfermeras calificados, a personas con enfermedad terminal y enfermedades graves físicas y mentales.
Además, proporcionan el suicidio asistido para personas con plenas facultades mentales, que deben someterse a un informe médico riguroso preparado por un psiquiatra, que establecerá la condición del paciente, aspectos todos ellos requeridos por la legislación y La Corte Federal de Suiza.
La organización, tiene una sección en Alemania; y existen otras 3 agrupaciones suizas que hacen lo mismo que Dignitas, pero sólo asisten a ciudadanos de su país, y en sus propios hogares.
En Europa, solamente Holanda, Bélgica y Luxemburgo, admiten la eutanasia, restringida a personas que puedan demostrar una enfermedad incurable avanzada.
Ludwig Minelli, abogado y fundador de la organización en 1998, aseguró que Dignitas había ayudado hasta unas 1.000 personas, el 60% de las cuales, eran alemanas.
La mayor parte de las personas que acuden a Dignitas, no tienen planeado morir, sino que necesitan seguridad en caso de que su enfermedad se vuelva incurable.
De aquellos que tienen aprobada su posibilidad de eutanasia, el 70% no necesita de sus servicios.
El 21% de la gente que recibe ayuda en Dignitas, no tienen una enfermedad terminal, sino “cansancio de la vida”
Y defiende y posibilita la decisión de miles de personas de morir sin el ensañamiento terapéutico que les prolongue innecesariamente la vida, y sin que sus familiares enfrenten problemas legales por haber apoyado su deseo final.
Sin embargo, hay que decir que Dignitas primero ayuda a la gente a vivir, aconsejándola a mejorar su situación.
Quienes quieren ser atendidos por Dignitas, se contactan por teléfono, o a través de su página web, contando por qué quieren terminar con su vida:
“Primero vemos si no existe la posibilidad de que esa persona mejore sus condiciones para poder seguir viviendo.
Si no es así, le pedimos que se una como miembro de Dignitas, pagando 200 francos suizos, y una membresía anual de 80 francos suizos”, dijo Minelli.
Luego deben enviar una carta con información médica reciente.
Una vez que Dignitas da luz verde al caso, el paciente se reúne con alguno de los médicos que trabaja con la asociación.
Este chequea la inexistencia de alternativas, y comprueba que la persona discierne, y realmente desea morir.
En casos de enfermedades avanzadas, el paciente debe ser capaz de expresar “sí” o “no”
Dignitas recomienda, que cada persona se despida bien de cada ser querido…
Cuando el paciente llega a Dignitas, solo o acompañado, suele pasar unas horas conversando con alguno de los enfermeros que lo asistirán.
Como dato, Dignitas funcionó en varios departamentos de los que se fue mudando a medida que crecían las quejas de los vecinos, cuando veían la salida de numerosos ataúdes…
Llegado el momento, que generalmente es por la tarde, para evitar tener que dar aviso a la policía en horas de la madrugada, cada persona puede elegir una música en especial para escuchar en sus últimos minutos.
Luego, en la cama, ingieren por sus propios medios, ayudados con pajitas o botones; un anti vomitivo, y media hora después, el barbitúrico que los dormirá...
Pasados 5 minutos, entrarán en coma profundo, y después se detendrá su corazón.
Un acto final planeado, calmo y sin dolor.
Cuando llegan las autoridades, Dignitas les muestra que toda la documentación está en orden, y los cuerpos son llevados al Instituto de Medicina Legal.
La mayoría de los pacientes elige la cremación, y pide que sus cenizas sean enviadas a sus familiares, o esparcidas en lagos, o montañas de Suiza.
Dignitas, se ha trasladado a la localidad de Schwerzenbach, una comuna suiza del cantón de Zúrich.
Sin embargo, los críticos la acusan de haber instalado una rentable industria turística de la muerte.
Claro, que los viajes que organiza la clínica Dignitas, atraen a los turistas más particulares del planeta:
Estos viajeros, jamás regresan a sus hogares, sino que llegan a Zúrich, sabiendo que las imágenes de la capital financiera suiza, serán las últimas que verán.
Es decir, la polémica se origina en torno a saber si una persona que se encuentra en un estado grave de depresión, está en condiciones adecuadas de tomar una decisión, sobre si realmente desea morir.
El año pasado, Dignitas asistió a su suicida número 1.000, y tiene una enorme cantidad de pedidos, principalmente de Inglaterra y Alemania, pero también de Australia, Estados Unidos, Canadá, y España.
Dignitas tiene hoy, más de 2 mil asociados, que defienden su derecho a elegir las circunstancias de su muerte.
Su director dice, que el objetivo último de su asociación, es desaparecer cuando todos los países permitan el suicidio asistido, y ningún ser humano precise cruzar las fronteras geográficas, para que alguien le ayude a traspasar la frontera final.
Sin embargo, existe la posibilidad de crear una maquinaria que facilite los asesinatos para solventar temas de herencias, cuidado de los ancianos, y la muerte de personas discapacitadas, simplemente con la excusa de que “una vida así, no vale la pena ser vivida”
¿Todas las vidas valen la pena ser vividas?
No lo sé, tendría que ponerme en sus pellejos…
Cada cual que piense según sus ideas, y que nadie imponga las suyas propias, solo pido eso.

“Live boldly.
Push yourself.
Don't settle”



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