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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

martes, 21 de noviembre de 2017

The Rains Came

“See, in Ranchipur, the important things in life are the elemental things”

Hubo un tiempo, algunas décadas atrás, en que Hollywood llevaba a la pantalla historias atrapantes, con temas adultos, pero sin dejar de lado el gran espectáculo.
El Raj Británico, de “rāj”, literalmente “ley” en hindi, era La Ley de La Corona Británica en el subcontinente indio, entre 1858 y 1947; era también conocida como Ley de La Corona en La India, o Ley Directa en La India.
La región que se encontraba bajo el control británico, era lo que hoy en día se conoce como La India, e incluía áreas directamente administradas por El Reino Unido, las cuales en conjunto eran llamadas “India Británica”, y aquellos estados que eran gobernados por Reyes hindúes, aunque bajo la tutela británica, los llamados Estados Principescos.
La unión política resultante, fue también conocida como Imperio Indio, y después de 1876, se expidieron los pasaportes bajo ese nombre.
Este sistema de gobierno, fue instituido el 28 de junio de 1858, cuando después de la rebelión india de 1857, las posesiones territoriales de la British East India Company, fueron transferidas a La Corona, que en ese entonces ostentaba La Reina Victoria, quien en 1876, fue proclamada Emperatriz de La India.
“You see it as an artist.
I see it as an Indian.
My people are crying for help.
After centuries of disease and poverty and superstition”
The Rains Came es un drama del año 1939, dirigido por Clarence Brown.
Protagonizado por Myrna Loy, Tyrone Power, George Brent, Brenda Joyce, Nigel Bruce, Maria Ouspenskaya, Joseph Schildkraut, Mary Nash, Jane Darwell, Marjorie Rambeau, Henry Travers, H.B. Warner, Laura Hope Crews, William Royle, C. Montague Shaw, entre otros.
El guión es de Philip Dunne y Julien Josephson; basados en la novela homónima de Louis Bromfield; un escritor y reformador agrario estadounidense; que como novelista, tuvo en su momento mucho prestigio, y fue comparado con escritores de su generación como:
Francis Scott Fitzgerald, James Thurber o John Steinbeck.
Bromfield ganó El Premio Pulitzer en 1926, con su novela “Early Autumn” y perteneció a La Academia Estadounidense de Las Artes y Las Letras.
Su carrera fue muy brillante, y todos sus libros alcanzaron gran popularidad, especialmente aquellos que tuvieron adaptaciones cinematográficas, como “The Rains Came” (1937), una historia que se centra en la redención de su personaje femenino principal.
Inicialmente presupuestado en $2,500.000 para la producción cinematográfica, se agregaron $100 mil adicionales para filmar un nuevo final; $500 mil fueron asignados para los sets y decorados; y otros $500 mil para las escenas de inundación y terremoto; todo ello en 350 agarres donde carpinteros y trabajadores trabajaron durante más de un mes en esas escenas.
No obstante, tuvo recompensas, pues la película tuvo 6 nominaciones a los premios de La Academia; ganando El Oscar a Los Mejores Efectos Especiales; siendo la primera película en ganar en la categoría, que entonces se llamó “Best Effects, Special Effects” e incluyó ganadores de sonido y fotografía para Edmund H. Hansen y Fred Sersen, respectivamente, por las secuencias de terremotos e inundaciones, superando a “The Wizard Of Oz” por el mismo Oscar.
Empezando en que en cada conjunto de créditos, excepto el logo de 20th Century-Fox, se desintegra después de que aparece, como si hubiera sido arrastrado por la lluvia que caía en el fondo, poniéndonos en situación de lo que veremos.
Ambientada en La India Colonial de 1938, azotada por el monzón, El Mayor Rama Safti (Tyrone Power), que representa a “la nueva India”, es un indio de buena posición que ha estudiado medicina en los Estados Unidos, que regresa a la India, y se dedica a la atención de los más desfavorecidos de la ciudad de Ranchipur.
Mientras desarrolla su labor, conoce a Lady Edwina Esketh (Myrna Loy), esposa del anciano Lord Esketh (Nigel Bruce), y a otros frívolos personajes occidentales de la zona, que deberán replantearse sus esquemas vitales cuando se enfrenten a la peste, terremotos e inundaciones.
Y es que la falta de lluvia hace que la población rece a sus dioses para que acabe la sequía, pero cuando el agua caiga, lo hará con mucha fuerza, y las relaciones ocultas de Edwina, se verán más a flote que nunca.
Así, Ranchipur es devastado primero por un terremoto, que causa una inundación, que causa una epidemia de cólera.
Lord Esketh muere, y Lady Esketh renuncia a su vida hedonista a favor de ayudar a los enfermos, junto con El Mayor Safti.
Desafortunadamente, ella se infecta y muere, lo que hace posible que Safti se convierta en el gobernante de un reino que presumiblemente reformará.
En el transcurso de la historia, la hija de un misionero, Fern Simon (Brenda Joyce) y Tom Ransome (George Brent), un artista que lleva una vida bastante disoluta, pero socialmente activa en la ciudad de Ranchipur, también se enamoran.
The Rains Came tiene todos los elementos de los dramas románticos:
La fatalidad, el destino y el amor; pero aquí hay un nuevo ejemplo que los tiempos pasados fueron mejores, y que las dobles historias románticas y las comunicaciones internas pueden fortalecer la belleza de una interesante cinta que mezcla perfectamente el drama romántico con las catástrofes naturales, como metáfora de los sentimientos internos de los personajes, y su guión posee fuerza, porque sabe dar forma a cómo se presentan los recursos que se van a utilizar de cara al argumento.
“Estoy harta de ser británica y aparentar que no estoy asustada”, dijo Lady Esketh en su momento, y la verdad es que esta frase enlaza directamente con el frío espíritu inglés frente a la adversidad y las catástrofes; y el por qué los escandalosos estadounidenses deben protagonizar las películas de este género y salvar el mundo; porque pocas veces puede uno mirar una película que tenga efectos especiales tan dramáticos y conmovedores.
Las películas modernas tienen efectos visuales, que si bien pueden llegar a sorprenderlo a uno, nunca o pocas veces logran el resultado que tuvieron los efectos de este film, teniendo el poder de hacer que uno se pregunte una vez acabado:
¿Cómo lo lograron?
¿Habrá salido alguien lastimado o muerto al realizarlos?
Son simplemente impresionantes.
“Who's the pale copper Apollo?”
The Rains Came es un boleto de ida a la época de las grandes películas con historias atrapantes, y visualmente fascinantes.
Este es un film con temas adultos, buenas actuaciones, locaciones exóticas y espectacularidad visual, que aseguran el entretenimiento de la gran audiencia.
Un viaje a tierras lejanas, romances prohibidos, y desastres naturales, con la sofisticación y magnetismo del Hollywood de La Época Dorada.
El escritor de la novela, de ascendencia inglesa, fue nieto de uno de uno de los pioneros que colonizaron a Ohio, donde él nació, Louis Bromfield, bautizado Brumfield, se hizo escritor y reformador agrario.
Y entre lo que escribiría luego, “The Rains Came” (1937), tendría un notable éxito en las librerías, luego de que fuera llevada al cine bajo la dirección de Clarence Brown.
La productora tomó entonces la novela de Bromfield, se puso en manos de Philip Dunne y Julien Josephson para que la adaptaran, “lo más convenientemente posible”, y bajo la dirección de Brown, en un santiamén se puso a nuestro alcance una historia romántica, que comienza mostrando a los ingleses medio vagos, con algo de frivolidad y promiscuidad, pero al igual que cualquier estadounidense, dispuestos a dedicarse con el mayor sacrificio ante la eventualidad de una tragedia.
Y aquí habrá peste, terremoto, y hasta un gran incendio para dar cuenta de cómo La India puede volver siempre a levantarse con la ayuda de sus colonizadores.
The Rains Came, tiene como marco el estado indio de Ranchipur en 1938.
Desde el primer instante, nos acercaremos a una serie de personajes que encontrarán en los acontecimientos que vivirán con motivo de la tragedia, un elemento de catarsis para redescubrirse como tales, y encontrar un sendero de búsqueda de su auténtica razón de ser en el mundo, aunque para ello en algunos casos llegue a costarles la propia vida.
Iniciada a partir de unos imaginativos títulos de crédito, con unos grafismos que se diluyen como si estuvieran pintados sobre un cristal que es mojado por la lluvia del título, en sus primeros instantes se nos describirán los 2 principales personajes masculinos del relato:
Uno de ellos será Tom Ransome, un pintor diletante, que se encuentra viviendo 7 años en La India, destinado a pintar un retrato que se va dilatando en el tiempo, y que lleva a sus espaldas la reputación de mujeriego.
Ransome, añora lo positivo que para él dejó El Imperio Británico, y mantiene una sincera relación de amistad con El Mayor Rama Safti, un reputado hombre de ciencia, representante del futuro de progreso en La India.
Muy pronto, ambos manifestarán en sus cuajadas personalidades, la presencia de sendas mujeres que pondrán a prueba su visión del mundo.
En el caso de Tom, esta se manifestará en la jovencísima Fern Simon, una estadounidense de buena familia, que en un primer instante descubrirá en este, la distinción de un representante británico, suponiendo en principio, una conquista indeseada.
La otra será la inglesa Lady Edwina Esketh, casada con un aristócrata maduro y botarate, Lord Albert Esketh; caracterizada por un modo de vida frívolo, que en el pasado conoció a Ransome, y que desde el primer momento en que lo ve, en una recepción en El Palacio de los marajás; quedará prendada por Safti.
Una vez asentado el nudo dramático, la película irá discurriendo con seguridad, elegancia, y una considerable fluidez, por un sendero en el que las acciones exteriores van en justa concordancia con la evolución de sus personajes.
Unos modos visuales muy de Clarence Brown, que por momentos nos hacen pensar en una sincera trasposición de los modelos orientales, basados sobre todo en una intensidad en las emociones que se manifiesta en el espléndido uso de primeros planos y planos medios.
Todo ello, unido a una magnífica dirección de actores.
El conjunto del reparto deviene impecable, incluso el siempre molesto Nigel Bruce, son la base para insertar ese doble conflicto dramático dentro de un contexto en el que el enfrentamiento de civilizaciones y pueblos, deviene en esta ocasión compatible, más no resultará lo mismo dentro de las 2 parejas centrales del relato.
El film de Brown, asume ese doble alance con un admirable sentido de la progresión dramática, articulando una planificación precisa y siempre adecuada, un ritmo notable que en ningún momento aparenta morosidad, y un desapego declarado por obviar del relato aquellos elementos que no posean interés en su discurrir.
Un ejemplo claro será, la relación que mantiene el matrimonio Esketh, aunque su conclusión nos brinde un momento impactante, con la rebelión del sumiso criado del esposo cuando estos se encuentran a punto de morir; y centrándose por el contrario, en un intimismo que tendrá momentos de especial brillantez.
Uno de ellos será el instante en que Edwina y Rama, escuchen una canción nativa que este le traducirá, constatando ambos que su contenido refleja la turbación que sienten el uno por el otro.
Será sin embargo, un ejemplo extraído al azar dentro de una película cuajada de instantes, en donde además, el gusto por el detalle se hará manifiesto en momentos tan estremecedores, como esa imagen de la estatua de La Reina Victoria Eugenia, que se resiste a ser anegada por las aguas, probablemente la imagen que quedará en mi memoria del recuerdo de la película; o la presencia de ese hindú que se encuentra rezando en el tejado de una vivienda inundada casi por completo.
Una de las virtudes de The Rains Came, lo supone la perfecta integración de las espectaculares secuencias de la inundación, que no suponen la razón de ser de la película, aunque su plasmación devenga un episodio espectacular, y aún en nuestros días impresione; sino el punto de partida para acentuar la evolución del comportamiento de sus personajes y la densidad y, al mismo tiempo, el aire contemplativo del relato.
A partir de la misma, estos empezarán a encontrar la luz de su futuro, y la razón de ser de sí mismos, todo ello encaminando sus esfuerzos en torno a la recuperación del estado.
Es quizás en esta segunda mitad, cuando la película adquiera una mayor intensidad y carácter contemplativo, hasta alcanzar unas secuencias de extraordinaria intensidad, en la que evocaremos el mejor Brown de su etapa silente, en el episodio de los instantes finales de la existencia de Edwina, traspasada por el tifus, en su conversación con Rama.
La hondura y al mismo tiempo, la sencillez de la labor de Myrna Loy en esos momentos, cabe definirla sin lugar a dudas, como uno de los más estremecedores del cine de su tiempo, revelador además de las capacidades de Clarence Brown como director de actores.
Así pues, combinando con acierto el elemento narrativo con la evolución interior de sus personajes, The Rains Came supone por un lado una extrañeza en la obra de un director siempre ligado a la Metro, una prueba de la eficacia del modelo de producción del género en el seno de la Fox y, en su contraposición, el acierto por parte de Zanuck a la hora de elegir a un director adecuado para un proyecto que, se nota, gozaba de su especial interés.
Y Zanuck era uno de los hombres a los que su intuición no le falló casi nunca; porque esta película fue una empresa monumental para el estudio.
De los 100 días de rodaje, casi la mitad se gastó filmando las inundaciones y las lluvias, para las cuales se usaron 33 millones de galones de agua; y para crear los efectos de la inundación, se construyó un tanque de agua de 50,000 galones en un estudio.
El Ranchipur del novelista Louis Bromfield, fue construido en 18 acres del lote trasero de la 20th Century-Fox.
El Palacio del maharajá, que fue destruido habitación por habitación por el terremoto, costó $75.000.
La ruptura de la presa, se realizó en 2 noches, y con 14 cámaras simultáneas.
Hubo tantos problemas que el estudio tuvo dificultades para encontrar suficientes monos de cara negra y gris claro para el rodaje, por lo que los maquilladores en realidad “maquillaron” los monos más comunes para “adaptarse al requisito”
Personalmente creo que la epidemia que se desata en Ranchipur, no es de peste, sino de cólera.
Para ello, me baso en la escena del contagio sufrido por Edwina al beber involuntariamente agua por el mismo vaso que un afectado.
Sabemos que la mayoría de los casos de peste se producen a partir de la picadura de las pulgas de determinados roedores.
Sin embargo, el cólera se propaga rápidamente a partir de aguas contaminadas, siendo la potabilización, una medida capital para combatir su diseminación.
Pero la enfermedad debuta en Edwina con fiebre elevada, poco característica en el cólera… y de la típica afectación intestinal, ni rastro.
Finalmente, la mujer fallecerá siendo redimida gracias al altruismo de sus últimos días.
La película se caracteriza en sí, por una serie de características inusuales:
Tanto Loy y Bruce, son personajes contrapuestos.
El papel de la chica mala y elegante de Loy, era más parecido al tipo que hizo conocer a Greta Garbo, su propia reputación como “la esposa ideal” que MGM promovió durante muchos años.
Además, el “casting”, aparentemente fue un proceso largo:
Loy y Brown, fueron prestados a 20th Century Fox por MGM, como parte de un acuerdo en el que Power fue prestado por Fox a MGM, para “Marie Antoinette” (1938)
De hecho, Power es una de esos actores llamados “camaleónicos” en la actualidad, porque hizo de español, hindú, de zorro y torero, de pirata y asesino, o inquisidor, hizo de todo.
También se dijo que durante el rodaje de la película, en 1937, la actriz principal, Myrna Loy, estuvo a punto de morir cuando su caballo se desbocó... 
George Brent, también fue cedido por su estudio, Warner Bros., y el único miembro del reparto que fue elegido originalmente para el papel que interpretó, fue Maria Ouspenskaya, que fue memorable como Maharani.
Más tarde afirmó, que aprendió todo lo que necesitaba saber sobre hacerse pasar por la realeza india, por su amistad con La Gran Duquesa Rusa, Maria Pavlovna de Rusia.
Pero sin duda, lo más recordado del filme, son las escenas que lidian con el terremoto y las inundaciones.
“I've been hearing dreadful things about you.
It seems you've become a shockingly useful citizen”
Por estos años, la presencia de Mohandas Gandhi en La India, comenzaba a causarle serios inconvenientes a los “eternos” y oprobiosos colonizadores ingleses, y tras su Marcha de La Sal, o “Salt satiagraha”, en 1930, que fue una importante protesta no violenta que sería la inspiración para el ejercicio de Martin Luther King en los EEUU; el líder indio volvió a sacar roncha cuando, en 1939, se opuso radicalmente, con el respaldo de las mayorías en El Congreso, a la entrada de La India en La Segunda Guerra Mundial, decisión que había tomado Inglaterra sin contar con su aprobación.
Así, la imagen del Imperio Británico comenzaba a lucir bastante empañada, y los medios más liberales e independientes, hacían eco de cada logro del carismático del Mahatma.
Tocaba, pues a The Rains Came, ponerle ciertas “capas de maquillaje” al momento histórico… y Hollywood, una vez más, haría su parte para que viéramos “lo encantadores y solidarios que con los indios eran los ingleses”
Pero de hecho, para el 26 de enero de 1938, El Congreso Nacional indio declaraba el 26 de enero, como El Día de La Independencia, o el día de Poorna Swaraj, o Independencia Completa del país.
En marzo, Mohandas Gandhi informaba al Virrey británico de La India, que la desobediencia civil comenzaría 9 días después; y el 12 de marzo, Gandhi emprende la famosa marcha de protesta de 200 millas hacia el mar, con 78 seguidores para protestar contra el monopolio británico de la sal; más se unirán a ellos durante La Marcha, que finalizó el 5 de abril, en un acto de desobediencia civil, cuando Mahatma Gandhi infringe la ley británica después de marchar al mar y tomar sal.
Para el 30 de abril, El Vedaranyam Salt satyagraha, dirigido por Rajaji y Sardar Vedarathinam Pillai, culmina en el sur de La India; y en mayo, Mohandas Gandhi es arrestado nuevamente.
Para octubre, se abrió la primera mesa redonda en Londres; y el 28 de diciembre de 1938, Gandhi se marcha a Gran Bretaña para negociar la independencia del país.

“Would my lyre were of jade, its strings of pure-spun gold, that I might sing with merit of your beauty... in your heart my love has found a home, and it can never die...”



lunes, 20 de noviembre de 2017

Justice League

“Unite The League”

Se conoce como “La Edad de Plata de Los Comics”, o bien “Silver Age”, a una etapa de la historieta estadounidense que implicó una gran cantidad de modificaciones en el género de los superhéroes; que luego del final de La Segunda Guerra Mundial, la gran cantidad de títulos ofrecidos por la editorial, se vio enormemente disminuida, permaneciendo sólo las dedicadas a Superman, Batman y Wonder Woman; sin embargo, habitualmente se considera como el inicio de La Edad de Plata a la revista Showcase Nº4, en la cual se volvió a editar a Flash, pero modificando por completo al personaje, manteniendo del original sólo la supervelocidad; durante la misma etapa, se introdujo una fuerte cantidad de recursos de ciencia ficción en los orígenes, poderes o aventuras de los personajes, así como también tratamientos más costumbristas de los mismos, que los hicieran más realistas y menos irreales a ojos de los lectores.
Fue así cómo durante La Edad de Plata que se introdujeron o desarrollaron numerosos conceptos novedosos en las historietas de súper héroes, la mayor parte de los cuales perduran hasta el día de hoy; por ejemplo, aumentó la caracterización de los personajes, definiendo en cada uno personalidades que fueran únicas y específicas.
Esto se notaba en especial en grupos como Fantastic Four, X-Men o Suicide Squad, que a diferencia de las primeras versiones de Justice League o Avengers, o los supergrupos de La Edad de Oro, no estaban compuestos por los mejores personajes de la editorial, sino por personajes creados específicamente para el grupo, explotando en ellos, la disparidad de personalidades
Si bien no tiene un origen o un final exactos, se considera que esta etapa  comenzó a fines de la década de los 50, y se prolongó hasta inicios de la década de los 70; siendo el relanzamiento más exitoso, el de La Sociedad de La Justicia, renombrada como Justice League (JL), en el cual se reunían a los principales personajes de la editorial.
La JL comenzó a establecer la creación de un universo de ficción compartido por todos los personajes, algo que hasta entonces sólo se apreciaba en World's Finest, publicación compartida por Superman y Batman; de esa manera, los “crossovers” contribuyeron al establecimiento del universo de ficción; siendo Justice League, un equipo de superhéroes de comics, conformado por los principales personajes del Universo DC; el cual apareció por primera vez en “The Brave and The Bold” №28, del año 1960; no obstante, tanto el nombre del grupo como sus integrantes, han variado con los años.
Justice League, es así, una de las principales publicaciones de la editorial DC Comics; y de acuerdo al origen de La JL que fue revelado en “Justice League Of America Vol. 1 #9”, los 7 primeros grandes héroes, se unieron para repeler una invasión extraterrestre llamada Appelliax.
Cuando los héroes más grandes del mundo fueron incapaces de derrotar a esta amenaza alienígena de forma individual, Martian Manhunter (J'onn J'onzz), Flash (Barry Allen), Green Lantern (Hal Jordan), Wonder Woman, Aquaman, Superman y Batman, decidieron colaborar juntos como un equipo para derrotar a la invasión de Appelliax.
Estos héroes entonces vieron que trabajando juntos como “Justice League Of America”, trabajaban perfectamente.
Los miembros originales lo componían:
Superman, el gran protagonista de principio hasta la disolución en JL 232; participa como ex-miembro en JLA 237 al 240, y en 250.
Batman, cuyo protagonismo es casi constante, con raras ausencias; renuncia en JLA 216, y participa como ex-miembro en JLA 240, y 250 al 255.
Wonder Woman, participa de todas las aventuras hasta JLA 31; y desde entonces continúa con buen protagonismo hasta JLA 66; de hecho, en ese mes, Wonder Woman pierde sus poderes, y en JLA 69, confirma su desvinculación.
Luego de recuperar sus poderes, participa como ex-miembro en JLA 100; y se vuelve a unir al grupo en JLA 128, hasta JLA 232 cuando se disuelve el grupo en JLA 232.
Flash, mantiene un buen protagonismo desde el principio hasta la disolución en JLA 232; y participa como ex-miembro en JLA 237 al 240.
Green Lantern, es miembro fundador, pero no participa en una aventura previa al origen de JL, contada en JLA 144; y participa constantemente hasta JLA 33.
Luego mantiene un buen protagonismo hasta que renuncia al Green Lantern Corp.
Su última aventura con JL es en JLA 224; luego de reasumir como Green Lantern, participa como ex-miembro en JLA 250.
Aquaman, aparece constantemente hasta JLA 24; desde entonces su participación disminuye.
De JLA 69 al 85, simplemente desaparece, incluso de aventuras donde participa la JL en pleno; y una segunda desaparición sin explicación, se da desde JLA 162 al 169, y del 171 al 176; pero en 233, estabiliza su participación hasta JLA 244, cuando renuncia.
Martian Manhunter, tuvo una participación constante hasta JLA 24; desde entonces hasta JLA 61, sus apariciones fueron reducidas.
A Partir de JLA 62, simplemente desaparece.
En JLA 71, se le hace aparecer para explicar su larga ausencia, y anunciar su retiro; y tiene algunas participaciones como ex-miembro en JLA 100, 177, 178 y 200; vuelve a unirse en JLA 228, con muy buena participación hasta el final.
Luego de la disolución de JL, continúa con el nuevo grupo.
También participó en la conformación de Justice League International, y de Justice League: Task Force.
Así pues, se conoce como “The New 52” al reinicio de las historias publicadas por DC Comics; cuyo nombre “New 52”, se debe a que fueron renovadas 52 series; aunque más tarde se empezaron a publicar otras.
Siguiendo la estela de Justice League de DC, la editorial MARVEL Comics decidió crear su propio grupo de superhéroes, y se lo encargó al editor y guionista, Stan Lee, que trabajó con varios dibujantes; siendo el primer número de Fantastic Four, obra de Lee y del dibujante Jack Kirby, que apareció en noviembre de 1961, y la humanidad de los personajes, sumada a la combinación de elementos de otros géneros mucho más comerciales de la época, catapultó a la serie en las listas de ventas.
Azuzados por este éxito, Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko, se lanzaron a la creación de más y más personajes:
Hulk, Thor, Spiderman, Daredevil o X-Men, todos superhéroes con problemas, ya fueran de salud, económicos, de aceptación social, etc.
Bajo eso, la editorial MARVEL Comics, con la dirección de Stan Lee, comenzó a indicar en sus publicaciones, quiénes eran los guionistas, dibujantes y demás responsables de la realización de cada revista, algo que no se hacía hasta entonces; esto generó una nueva clase de lector de historietas:
Al que comienza o deja de leer una u otra publicación de acuerdo a los artistas que se hacen cargo de la misma; y el disponer de un renombre y público propio, también benefició a los artistas, que podían negociar sus condiciones de trabajo con sus empresas desde una posición más ventajosa.
Sobre los antagonistas de JL, un villano particular es Steppenwolf, creado por el legendario escritor y artista, Jack Kirby; y apareció en New Gods #7, en 1972.
La serie fue parte de la saga del Fourth World de Kirby, una mitología que creó después de dejar MARVEL por DC, a inicios de los 70.
De hecho, el Fourth World, puede ser visto como un retoño del trabajo de Kirby de los comics de Thor; que hacen referencia a un evento cataclismico, cuando los viejos dioses del Third World murieron en Ragnarok, y una nueva generación de dioses nacieron para reemplazarlos.
Kirby, inicialmente concibió el Fourth World durante su época en MARVEL, pero decidió en su lugar traer la historia a DC; siendo Steppenwolf, un miembro de los New Gods, una raza de poderosos seres cósmicos que viven en un reino llamado Fourth World.
Éste consiste de 2 planetas:
El pacífico New Genesis, y el infernal Apokolips.
Steppenwolf vive en el segundo; y como Comandante de Los Ejércitos de Apokolips, y tío del gobernante déspota del planeta, Darkseid; Steppenwolf está entre uno de los miembros más temidos y odiados de la familia de New Gods.
Como todos sus compañeros New Gods, Steppenwolf posee una gran fuerza, y una vida muy larga.
Estos poderes son resultado del Fourth World localizado muy cerca de The Source, una energía cósmica que muchos creen, es responsable de crear toda la vida en el universo.
Steppenwolf, también es un guerrero y táctico experto, habiendo pasando incontables siglos dirigiendo los ejércitos de Darkseid a la batalla; y tiende a montar una moto voladora, y empuñar su confiable hacha eléctrica; también comanda una tropa especial de soldados élite, quienes montan perros gigantes hacia la batalla.
Como muchos New Gods, Steppenwolf también tiene acceso a tecnología avanzada como Mother Boxes, y Boom Tubes, portales que permiten viajes instantáneos entre el Fourth World, y el resto del Universo DC.
Aunque pocas veces ha sido una figura central en las historias de New Gods, Steppenwolf se ha mantenido como una parte vital de la franquicia durante décadas.
Se dijo que fue asesinado en represalia, y los 2 planetas han estado en guerra constante desde entonces; eventualmente fue revivido, y continuó sus viejos deberes como comandante militar.
El personaje, también ha tomado un lugar importante en el “reboot” de DC del New 52, apareciendo en historias de los New Gods como:
Earth 2 y Justice League: The Darkseid War.
Él, incluso logró asesinar a las versiones de Tierra 2 de Superman y Wonder Woman, casi conquistando todo el planeta en el proceso.
Pero fue durante Forever Evil, el argumento parte de The New 52, reinicio del universo de DC Comics, que Lex Luthor forma La Legión del Mal, con los villanos que resistieron El Sindicato del Crimen.
Así, la llamada Injustice League, se originó en la tercera serie de JL, reuniendo a 12 de los más malvados villanos del mundo:
Lex Luthor, Bizarro, Black Manta, Brainiac, Mr. Freeze, Cheetah, Giganta, Gorilla Grodd, Scarecrow, Riddler, Sinestro, Toyman y Solomon Grundy.
La Legión, se asemeja a lo que es La Sociedad Secreta de Súper Villanos, que es una agrupación que nació mucho antes en los comics, como una suerte de “Justice League Siniestra”, cuya primera versión fue agrupada por Darkseid.
En la versión animada, de hecho, ocupan ese nombre, pese a utilizar al Salón del Mal como base de operaciones.
La actual formación de JL la componen:
Superman/Clark Kent/Kal-El; Batman/Bruce Wayne; Wonder Woman/Diana de Themisyra; Flash/Barry Allen; Green Lantern/Simon Baz; Green Lantern/Jessica Cruz; Aquaman/Arthur Curry; y Cyborg/Víctor “Vic” Stone.
Justice League como película, finalmente dirigida por Zack Snyder, tomará al filme “Batman v Superman: Dawn Of Justice” (2016) como secuela directa de la misma, y que a su vez, permitirá establecer una serie de “Spin-Offs” basados en los personajes de JL.
“You can't save the world alone”
Justice League es un comic del año 2017, dirigido por Zack Snyder.
Protagonizado por Ben Affleck, Gal Gadot, Ezra Miller, Jason Momoa, Ray Fisher, Henry Cavill, Amber Heard, Amy Adams, Ciarán Hinds, J.K. Simmons, Jeremy Irons, Connie Nielsen, Robin Wright, Diane Lane, Kiersey Clemons, Billy Crudup, Daniel Stisen, Jesse Eisenberg, Samantha Jo, David Thewlis, Joe Morton, entre otros.
El guión es de Chris Terrio y Joss Whedon, según la historia de Zack Snyder y Chris Terrio; basados todos en las historietas de DC Comics acerca de Justice League, siendo la 1ª película del equipo, y la 5ª producción del Universo Extendido de DC Comics; al tiempo es la película del Universo DC, más corta hasta la fecha.
Como dato, debido a la reacción del tiempo de reproducción de las películas anteriores de DC, Warner Bros., exigió una película de menos de 2 horas sin créditos; siendo el tiempo final de ejecución para Justice League, de 119 minutos.
El filme supone la consolidación de los superhéroes en los que Warner tiene puestas sus esperanzas de futuro:
Aquaman, Cyborg y Flash, que se suman a los protagonistas de “Batman vs. Superman”:
Batman, Superman, y Wonder Woman.
El director, Zack Snyder, asegura que el clásico de Akira Kurosawa, “七人の侍” (Seven Samurai – 1954), fue una inspiración a la hora de hacer esta película; donde curiosamente, a los superhéroes en realidad nunca se los conoce como “Justice League” en la película.
La formación como tal, se basa en los miembros fundadores de la historia de origen, New 52, con la excepción de Green Lantern, por el escritor Geoff Johns y el artista Jim Lee; siendo emplazada durante la historia de origen de La Edad de Plata, en que Martian Manhunter fue uno de los miembros fundadores; pero que aquí es reemplazado por Cyborg, quien anteriormente era conocido como miembro fundador de los New Teen Titans, en la versión New 52.
Justice League se estrenó en el 25° aniversario del comic, “The Death Of Superman”, que fue estrenado el 17 de noviembre de 1992; y en el 16° aniversario de “Justice League” (2001), que estrenó su primer episodio el 17 de noviembre de 2001.
La película, da continuidad a los hechos ocurridos al final de “Batman v Superman: Dawn Of Justice” (2016); que acababa con la supuesta muerte del Hombre de Acero, a manos de Doomsday.
Así, motivado por la fe que había recuperado en la humanidad, e inspirado por la acción altruista de Superman (Henry Cavill), Bruce Wayne/Batman (Ben Affleck), recluta la ayuda de su nueva aliada, Diana Prince/Wonder Woman (Gal Gadot), para enfrentarse a un enemigo aún mayor.
Juntos, Batman y Wonder Woman, se mueven rápidamente para intentar encontrar y reclutar un equipo de metahumanos, que combata esta nueva amenaza como “Liga de Justicia”, ellos serían:
Bruce Wayne/Batman, un humano cuyo súper poder es ser rico, manipulador inteligente y muy insistente, con acceso a toda clase de tecnología y herramientas.
Clark Kent/Kal-El/Superman, un kryptoniano con inmensos poderes en La Tierra.
Diana Prince/Diana de Themyscira/Wonder Woman, una guerrera inmortal, mitad amazona, mitad diosa.
Arthur Curry/Aquaman (Jason Momoa), un príncipe mitad atlanteano, mitad humano, con estrecha conexión con el océano.
Barry Allen/Flash (Ezra Miller), un humano que obtuvo el poder de moverse a velocidades altísimas, gracias a un accidente con un rayo.
Victor Stone/Cyborg (Ray Fisher), ex-atleta que tras sufrir un accidente, es regenerado por su padre, haciendo uso de Las Cajas Madre.
El problema es que, a pesar de la formación de esta liga de héroes sin precedentes, puede que sea demasiado tarde para salvar el planeta de una amenaza de proporciones catastróficas.
Así, para hacer frente a un supervillano llamado Steppenwolf (Ciarán Hinds) y su ejército de Parademons; hará falta otro héroe más poderoso para lograr el objetivo...
Steppenwolf, ha regresado debido al clima de inseguridad y miedo que se siente en todo el mundo, luego de la muerte de Superman; por lo cual envía a sus legiones de Parademons, para dar con el paradero de Las 3 Mother Boxes que abandonó en el pasado, que actúan básicamente como “mcguffins” de infinito poder, que el poco definido villano debe encontrar, para tratar de recuperar su lugar entre Los Nuevos Dioses, mediante la conquista de nuestro planeta.
Esta es una historia sencilla, dada la cantidad de personajes nuevos, y un villano que puede ser antesala de otro mayor.
Una historia sobre la necesidad de la unidad frente al mal y la esperanza, tanto para humanos como metahumanos, que les hace salir de la parálisis.
La película cumple con todo lo que cualquier fan de este género espera ver en pantalla, siendo conocedor o no de este universo y sus personajes, la película nos da los elementos suficientes como para entender la trama, aunque todo se desarrolla rápido, y va directamente al grano.
Eso sí, posee una gran química entre los héroes, no hay ni un sólo minuto de aburrimiento, gracias al buen ritmo; hay mucha acción y humor en su justa medida; puro comic en movimiento que hará desear ver más sobre estos personajes; aun con el villano poco desarrollado.
“I'm putting together a team of people with special abilities.
See, I believe enemies are coming...”
El director Zack Snyder, declaró que Justice League siempre será tonalmente diferente a “Batman v Superman: Dawn Of Justice” (2016)
Durante el tiempo en que Warner Bros., invitó a periodistas y “bloggers” a visitar el set, Zack Snyder también afirmó que iba a tener un tiempo de ejecución más corto; y aseguró que ha sido muy divertido juntar a los icónicos personajes de DC en la gran pantalla:
“Uno de los aspectos más gratificantes de crear Justice League, fue divertirme explorando la dinámica entre estos diversos personajes con disparatados pasados, éticas, y únicas perspectivas que tienen que unirse y trabajar como un equipo”
Snyder también reveló que Superman tiene un rol fundamental en esta entrega:
“Interpreta un papel muy importante, tanto su presencia como su ausencia, son puntos clave de la historia”; y confirmó que esta película será más cómica que “Batman v Superman: Dawn Of Justice” (2016)
El punto cómico se lo dará sobre todo la presencia de Barry Allen/The Flash:
“Una de las cosas que dará más luz, es tener a Flash y a personajes más optimistas”, dijo el director.
Inicialmente, esta película iba a dividirse en 2 partes, con una supuesta línea de historia continua singular; pero en el momento del rodaje, la idea de que la película se dividiera en 2 partes parecía haberse esfumado silenciosamente; y ahora se rumorea que harán películas independientes con tramas relacionadas pero separadas.
No obstante, el director y su esposa, la productora Deborah Snyder, dejaron la película después del suicidio de la hija de Zack, en marzo de 2017; e intentaron seguir en la película, como una forma de superar la dificultad, pero decidieron parar después de 2 meses, para pasar tiempo con su familia.
Así las cosas, Joss Whedon, que había firmado para “Batgirl”, asumió el cargo de director, la gestión de escenas adicionales que deben incluirse en el corte final.
Warner Brothers declaró, que Joss dirigirá y escribirá con el mismo estilo que Zack, por lo que no habrá cambios tonales, ni cambios obvios de estilo.
Sin embargo, Joss Whedon polémicamente despidió al compositor de Zack Snyder, Junkie XL, y lo reemplazó con Danny Elfman; además que durante el desarrollo del corte final, se observan bien algunos cortes extraños, rodados por Whedon, sobre todo los cómicos.
Estamos entonces ante una película que es decisivamente producto de 2 visiones direccionales contrapuestas, es razonable que existían inconvenientes que eran esperables, como suele ocurrir en estos casos; por tanto, Justice League llega con el letrero de “nos dimos cuenta de los errores del filme de 2016, y miren cómo lo arreglamos”
En los comics, Steppenwolf es uno de Los Nuevos Dioses, criaturas estrechamente relacionadas a una dimensión alterna que les permite tener una amplia gama de habilidades y poderes en nuestra realidad.
En la película, Steppenwolf cumple una función similar, y quiere destruir La Tierra para imponer un nuevo orden sobre ella.
Ya lo había intentado en una ocasión, pero bajo una alianza entre Las Amazonas, Los Dioses, Los Atlantianos y Los Humanos; siendo derrotado y confinado.
Sin embargo, cuando Superman murió a manos de Doomsday, y el mundo se empezó a llenar de temor, la prisión de Steppenwolf se debilitó, y le permitió salir nuevamente a la superficie, donde empezó a elaborar nuevamente su plan.
Desde el comienzo se explica todo muy bien:
Superman está muerto, y el mundo podría estarlo también debido a una nueva e inminente amenaza.
Batman no tiene más poder que los dólares, está viejo, no es capaz de luchar solo, y ya en la anterior película, había echado a andar un plan para encontrar a seres más extraordinarios que él, que pudieran ayudarlo.
Entonces, uno tras otro, hacen acto de aparición:
Cyborg, Aquaman y Flash; los 3, con un origen que se explica sin sobresaltos en los pocos minutos de metraje dedicado a ello; sumando a Wonder Woman, el equipo está listo para enfrentar a Steppenwolf y sus Parademons.
Los Parademons eran originalmente seres humanos, que luego, por influencia del poder de Steppenwolf, fueron convertidos en criaturas aladas que integran el ejército del Nuevo Dios.
Los Parademons se alimentan del miedo, por lo que, cuando los miembros de Justice League derrotan a Steppenwolf, y este se aterra, estos se acercan a él para devorarlo, justo antes de activar la puerta interdimensional que lo llevará de vuelta a su lugar de origen.
Y es que Steppenwolf necesitaba llamar la atención lo menos posible, para evitar que “las tribus de la humanidad” se unieran en su contra como la última vez, lo cual garantizaría su extinción.
Por eso eligió una población que llamara la atención lo menos posible, el lugar de un desastre nuclear al estilo Chernóbil, sin cobertura satelital, ni cámaras conectadas a Internet; anonimato total.
Las 3 Cajas Madre, que Steppenwolf necesita para transformar el planeta entero, son una especie de organismos conscientes en el comic, y en la película parecen ser más una especie de instrumento de poder, utilizable por cualquier que ponga sus manos en ellas.
Uno de los poderes que tienen las cajas, al menos en la película, es la de regenerar cualquier organismo a nivel celular, incluso en estado de muerte.
Esto les permite a los integrantes de Justice League, obtener un miembro adicional:
Superman.
Bruce Wayne, en parte por culpa, y en parte por intentar evitar el apocalipsis que se cierne sobre La Tierra, convence a los otros miembros de la recién creada Liga, de traer de vuelta a Kal-El, el alienígena conocido como Superman.
Así que, con la ayuda de la energía que proporciona Barry Allen/Flash, y una de Las Cajas Madres; Clark vuelve a la vida.
Aunque era demasiado obvio teniendo en cuenta que Henry Cavill aparecía en todos los créditos…
Hacia la mitad de la película, a menos que hayan estado mirando el celular, durmiendo o quien sabe que otra cosa, todos los espectadores deberían tener bien claro, que hacen esos 5 tipos peleando juntos, y qué es lo que los une, amén de una pequeña explicación de sus orígenes en este universo en particular.
Nada muy largo, pero suficiente para evitar preguntarse, “quién es este, y qué hace acá”
Uno de los puntos fuertes fue que cada uno de los protagonistas tuvo un arco argumental en que su personaje tuvo un gran desarrollo:
Diana, finalmente encontró el valor necesario para salir de su anonimato, y ser una heroína pública.
Un dato interesante, es que Diana, en efecto, confirma que aunque no estuvo en el radar, por mucho tiempo, sí estuvo disponible para luchar y enfrentar enemigos.
Material para la segunda parte de Wonder Woman…
Victor, por fin dejó de considerar sus modificaciones como una maldición, y por el contrario, parece estar empezando a verlas como un don, tal como lo dijo Diana.
Barry, finalmente encontró el valor para organizar su vida, tal como se lo recomendó su padre, obtener un empleo, y lo más importante, ser parte de un equipo, quizás el mayor sueño de toda su vida.
Arthur, parece ser el que menos aprendió, pero es significativo que, por lo menos de momento, ha dejado atrás su máscara de rigidez y dureza, para pasar a una etapa al menos amistosa con sus nuevos compañeros.
Muy significativo el hecho de que se revelara que es mitad humano, y que su madre lo envió a vivir con humanos en la primera etapa de su vida, para protegerlo…
¿De qué lo protegía?
Bruce, se sintió mucho más cómodo con su rol de unificador del grupo.
Un aspecto muy interesante de Bruce, es que es capaz de sacrificarse a sí mismo a favor de otros, muy significativo, teniendo en cuenta que él no tiene poderes reales, y que cuenta con la protección que le ofrecen sus equipo, pero que no proviene de sí mismo.
Clark, pasó de resentir su vuelta a la vida, a aferrarse a ella con todas sus fuerzas, y no sólo a hacer parte de un equipo, sino a tomar responsabilidad de su madre Martha (Diane Lane), y a cumplir con Lois (Amy Adams)
Pero una lección que todos aprendieron, es que el trabajo en equipo es mucho mejor que el trabajo en solitario.
Una muy buen premisa para esta nueva entrega del Universo Extendido de DC.
Peor lo que Justice League no tiene, es algo que en sus antecesoras se intentó siempre hacer, con mejores o peores resultados:
Explicar a los superhéroes y su trasfondo de una manera un poco más terrenal.
Sin embargo, la historia se cierra bien, los personajes tienen estilo, Flash se roba buena parte de la atención con sus intervenciones graciosas/incómodas, y hasta las escenas post créditos tienen algo que decir, una más que la otra.
Pero por contrapartida, Justice League no tiene esa mundanidad en las historias de los protagonistas que hacía las películas del universo de DC diferentes al resto, aún con todos sus errores.
Los esfuerzos de Snyder, han estado volcados aquí a crear una sinergia dentro del equipo que resulta ser de lo más efectiva.
Cada una de sus personalidades, van friccionando a lo largo de la historia generando situaciones muy interesantes, contrastantes y refrescantes.
Confieso que Justice League siempre fue la historieta favorita de mi niñez, más que Avengers, a la que le tengo un especial cariño, más cuando trabajan todos en equipo, y aquí ese recuerdo toma fuerza en la dirección de Snyder, que logra, como en todas sus películas, que la coreografía y el trabajo en equipo o grupal, destaque como espectáculo para el visionado, con gran magia en la composición, en el sentido que se observa muy bien lo que sucede, gracias a la cámara “slow motion” marca de “la casa 300”
Así pues, la trama divaga un poco, pues está fragmentada para cada uno de los héroes, y darles un espacio para el lucimiento del personaje; pero es en el conjunto, como el título ofrece, donde toma altos vuelos de acción y violencia.
Una película que hizo falta que expliquen un poco la historia de Flash, que sí tiene una serie, pero algunos no queremos ver 5 temporadas para enterarnos de la vida de Barry.
Volviendo a lo anterior, Cyborg merecía una película, al igual que Aquaman, al que me parece delito que no se le haya hecho un film entero antes.
Aquaman, es un cambio considerable a su versión de los comics, o por lo menos de la que la mayoría de la gente conoce de él.
Es un anti-héroe alcohólico, y que no está acostumbrado a lidiar con otras personas; mientras que Batman y Wonder Woman, mantienen el nivel de las cintas anteriores.
Wonder Woman brilla por sí sola, con peleas a un nivel acorde a su poder, y vuelve a robarse toda la película con su presencia, y elimina la pequeña posibilidad que tenía Batman por reinstaurarse como protagonista absoluto; de hecho, entre ellos se siente cierta tensión sexual...
Superman, otro acierto, aunque resucitado de manera muy fácil y simplona.
Justice League, no es la película del regreso de Superman, es la historia de, cómo el trabajo en equipo se antepone al individualismo de un dios.
Snyder es consciente de ello, y reduce la importancia del kryptoniano a 4 momentos en particular, en los que deja claro su desmesurado poder, pero no mucho más.
Su relación con Lois, y su madre, son más un estorbo que un ayuda para definir la personalidad de un personaje que ya se ha demostrado tremendamente inflexible en el pasado.
Mientras El Caballero Oscuro continúa en su línea con un papel más que discreto, que no deja de resentirse en presencia del resto de superhéroes.
Batman, un poco desacorde con los demás héroes, que están muy por encima de su nivel; para pelear contra Joker, sin despreciarlo ni un ápice por favor, perfecto, pero para luchar al lado de Flash, Aquaman y compañía, es un poco inferior en cuanto a poderes, naturalmente.
Además, la interpretación del actor, falto de carisma y sentimentalmente alejado de sus compañeros, deja mucho que desear.
Supongo que podemos atribuirlo al guionista, Joss Whedon, esa levedad del film, despojado de todo aquello que no sea acción, toques de humor y guiños de compañerismo entre los protagonistas.
Las escenas de los miembros de La Liga juntos, sus vínculos y disputas, hacen que la película tenga más sentido del humor y sentimientos genuinos, creando un interés enraizado en la audiencia que solo busca ver a los héroes y entretenerse.
Técnicamente, los efectos especiales son muy buenos, también marca Snyder, muy bien cuidados y de gran proyección sonora, con un costo de producción estimado en $300 millones, la hace una de las películas más caras jamás hechas, pero todos sabemos que es más para pagar el costo de la planilla, que en gastos de producción.
Como dato, JL fue la primera película filmada de Zack Snyder, con una relación de aspecto de 1.85: 1.
Esto fue elegido, porque Snyder tuvo una gran experiencia filmando las secciones IMAX de “Batman v Superman: Dawn Of Justice” (2016) y “en cierto modo se enamoró de la relación de aspecto gigante, menos rectangular” de 1.85: 1 en oposición a la relación de aspecto 2.39: 1 utilizada en sus películas anteriores.
Del reparto, Affleck y Momoa, se ven muy mayores para sus personajes, inclusive Cavill ya está entrando en esa edad en que el traje ya no le queda; pero los 3 cumplen con sus objetivos de encantar, al mostrar palmito, hay que decirlo todo, pues tienen escenas más para el lucimiento físico que actoral.
Como dato, Henry Cavill trabajó en los retoques de “M:I6 - Mission Impossible” (2018) al mismo tiempo, por lo que tuvo que lucir un bigote por su papel en el último proyecto, sin embargo, Paramount se negó a dejar que el actor se afeitara por el momento en que hizo Superman nuevamente aquí.
Esto significó que el vello facial de Cavill, tuvo que ser eliminado digitalmente en la post-producción, y eso se notó demasiado.
Mientras Gadot es la única protagonista femenina, aunque Amy Adams tenga un cameo al igual que Diane Lane y el resto de las amazonas del filme particular; mientras Ezra Miller como Barry Allen/The Flash, es quien se roba el show, en el mismo plano que hizo Tom Holland con Spider-Man en “Captain America: Civil War” (2016)
Flash es fabuloso, y sus chistes tiene mucho “punch”, tanto que no se sienten fuera de lugar, como en los otros “supers”, a ellos si se les nota como muy “infantiloides”; pero no con Flash, porque él está en la edad de “ser”, por ejemplo, el chiste de “Pet Sematery” que sobrevuela toda la trama, tiene su lógica y resultó impagable, ni hablar de su miedo a los insectos, y una que otra ida de boca…
Ezra Miller es el miembro más joven de la película, y ha descrito a su personaje como alguien “adorable, un nerd altruista”
En cuanto a los sentimientos de Flash, cuando le piden unirse al equipo, ha explicado que es como si a “un fan de Metallica le pide la banda que toque con ellos, porque han perdido a su batería, solo que él ni siquiera tiene baquetas”
Ray Fisher como Victor Stone/Cyborg, es tal vez el personaje más maduro de todos.
Como dato, Joe Morton que interpreta a Silas Stone en esta película, y padre creador de Cyborg, también protagonizó “Terminator: Judgment Day” (1991)
En ambas películas, usa tecnología futurista que a su vez conduce a la creación de Cyborgs con partes metálicas y ojos rojos.
Los Terminators en “Judgment Day” y Cyborg, su hijo, en Justice League
Por otra parte, seguí sintiendo a Batman muy manipulador, “envidioso” y hasta repelente… un chiste que bien dice Aquaman al reafirmarle que “no tiene súper poderes” mientras está sentado en El Lazo de La Verdad… son situaciones jocosas que son puntuales y dan en el clavo.
Y aunque deliberadamente la historia dejó fuera a Superman en su mayor parte, dijo el director, que “es difícil tener un Justice League sin Superman.
Pero su sacrificio es, de una manera extraña, el porqué de Justice League…
¿Ahora qué hacer con él?
¿Qué piensa el equipo?
¿Qué necesita el mundo?
Todo eso entra en juego”
Por último, el villano se siente poderoso y amenazante, realmente es malo; pero sigo sin entender la razón de su objetivo, que curiosamente involucra Las 3 Cajas Madre, que son el tema principal de todo el universo comic.
La llegada de Steppenwolf a La Tierra, está contada de manera desorganizada, sin ningún tipo de poso, y con la sensación de haberse dejado algo por el camino.
A nadie se le escapan las regrabaciones y modificaciones que se hicieron sobre el trabajo de Snyder, y aquí es donde más se notan.
El reclutamiento del equipo por parte de Bruce, y el resumen de lo que son Las Cajas Madre, resultan de lo más confusos y terminan empujándote de mala manera hacia un nudo inexistente.
Y es que de la introducción de los superhéroes se pasa directamente al enfrentamiento con el alienígena, sin la pausa que debía haber aportado Clark Kent…
Sin embargo, cuando parece que nada puede ir a peor, llega a un final abrupto que corta cualquier atisbo de luz al final del túnel.
El actor Ciarán Hinds, retrata a Steppenwolf en la captura de movimiento.
Hinds, no estaba familiarizado con el uso de la tecnología, y recibió el consejo de su amigo Liam Neeson, quien anteriormente había realizado la función de captura de movimiento en “A Monster Calls” (2016)
Así, aunque Green Lantern no apreció, pues es uno de los fundadores de Justice League, aquí se encontró una forma de incluir a uno.
En un nivel práctico, la película ya había presentado a 3 héroes nuevos, y los había unido con Batman, Superman y Wonder Woman, por lo que presentar a un séptimo, con una historia extremadamente densa, hubiera rellenado de más la ya apretada película.
Sin mencionar que la película de 2011, “Green Lantern” fue un fracaso comercial y en críticas, por lo que Warner Bros., tal vez no quería arriesgar el éxito de Justice League, al incluir al personaje.
Así es como durante el “flashback”, donde Wonder Woman explica el primer intento de Steppenwolf de dominar el mundo, vemos una enorme batalla donde numerosas facciones se han unido contra el villano.
Uno de los peleadores, era un Green Lantern, quien hizo gran daño antes de caer ante el hacha de Steppenwolf.
Nuestra mejor suposición es que este extraterrestre encapotado es Yalan Gur, un Green Lantern quien protegió La Tierra hace miles de años, antes que Hal Jordan hubiera nacido.
Ante su muerte, su anillo se movió para encontrar a un nuevo Green Lantern para tomar su lugar como el protector del Sector 2814…
Este cameo propone una gran pregunta:
Si la primera invasión de Steppenwolf fue razón suficiente para que los Green Lantern Corps., intervinieran:
¿Entonces por qué no ayudaron esta segunda vez?
La respuesta puede estar en un diálogo donde Steppenwolf menciona que La Tierra “no tiene protectores, ni Linternas...”, significando que por una razón u otra, los Green Lanterns están ocupados en una cuestión distinta.
Finalmente, JK Simmons, interpreta al Comisario Jim Gordon en la saga, que bien pudo ser recortado.
En general vemos escenas de acción épicas, como la batalla antigua, y la final, aunque hay mucho rodaje mal cortado, habrá que esperar la “versión extendida” o “Director’s Cut”
Las escenas post-créditos, por su parte, se han transformado en un elemento que está siendo parte intrínseca de las películas de superhéroes, gracias al trabajo de MARVEL Studios.
Su función no es otra más que tantear el futuro, aunque en “La Casa de Las Ideas” se ha caracterizado por realizar secuencias bastantes olvidables e innecesarias:
Los créditos iniciales son un montaje de personas enlutadas por Superman…
Hay una escena en los créditos finales, donde Superman y Flash se enfrentan entre sí, tienen una carrera para decidir quién es más rápido…
La escena no se instala así como así, ya que durante la película hay un gran momento en el que Barry Allen, Flash, se da cuenta que no es el único con súper velocidad.
El hombre de acero, tras renacer y perder la compostura momentáneamente, le demuestra que le puede dar esa competencia, en un gran momento cuando Superman sigue a Flash con la mirada.
Dicha competencia, finalmente se concreta en la escena a mitad de créditos, ya que Flash y Superman permiten correr hacia la costa oeste para definir cuál es el más rápido.
Y si The Flash gana, podrá fanfarronear con ello...
La escena en cuestión, bebe de toda la tradición comiquera, ya que ambos personajes se han enfrentado varias veces en los comics, con Flash generalmente sacando la ventaja solo por un mínimo margen.
La más clásica de todas, y la primera, se concretó en Superman #199, que incluye una legendaria portada a cargo de Carmine Infantino y Murphy Anderson.
Hay una escena al final de los créditos de cierre:
Lex Luthor, habiendo escapado de Arkham Asylum, se encuentra con el asesino Slade Wilson/Deathstroke.
Luego vemos que el personaje Deathstroke llega a un yate después de haber sido invitado por Lex Luthor.
Deathstroke le dice a Lex, que es mejor que no pierda su tiempo, a lo que Lex responde:
“¿No deberíamos crear una Liga propia?”, dando a entender la creación de The Legion Of Doom o Injustice League.
En definitiva, disfruté la película, me gustó ver a los personajes, no algunos actores, por fallo de “casting”, pero se hizo disfrutable, que eso es lo que propone.
Espectacularidad hasta que algo mejor llegue… y llegará pues no se mata a la gallina de los huevos de oro; siendo este otro filme introductorio que deja con ganas de ver más; de hecho, una secuela se programó para ser lanzada el 14 de junio de 2019, pero desde entonces se ha retrasado para acomodar el lanzamiento de la película en solitario de Batman.
En marzo de 2017, el productor Charles Roven, anunció que Zack Snyder volverá como director.
Por último, esta es la 12° franquicia de superhéroes de Danny Elfman, después de trabajar en las películas “Batman” de Tim Burton; las películas “Men In Black” de Barry Sonnenfeld; las películas “Spider-Man” de Sam Raimi; “Hulk” (2003), “Wanted” (2008), “Hellboy II: The Golden Army” (2008) y “Avengers: Age Of Ultron” (2015)
La canción del inicio, es un “cover” de la canción original de Leonard Cohen, “Everybody Knows”, cantado por la cantante noruega, Sigrid.
“What are your superpowers again?”
No cabe duda que Justice League es una marca encontrando su lugar en el mundo, haciendo básicamente lo mismo que su principal rival:
Tomando un concepto irreal, y haciéndolo aún más irreal, total, son superhéroes que sin el exceso de CGI no son nada, salvo el Batman de Nolan.
No es que eso sea malo, porque no lo es; pero el formato del MCU está muy aceitado, y ha probado ser muy exitoso para Disney.
Sin embargo, esas películas de superhéroes, bajo ese formato, nunca me han parecido memorables, más allá de las dos horas que dura la proyección, con chistes tontos, y mucha violencia que curiosamente no hay sangre...
Pero han querido hacer algunas películas de superhéroes, tomando un concepto súper irreal, los superhéroes como tal, y le dan un contexto creíble, algo adulto.
Por ejemplo, las 2 primeras Superman de Richard Donner, hace casi 40 años hicieron eso.
Las 2 primeras Batman de Tim Burton, también; X-Men son muy interesantes por el mensaje de fondo, ilustrado en la lucha discriminatoria entre mutantes y humanos comunes, con muchas entrelíneas.
La trilogía de Nolan, es el punto culmine de esa propuesta.
Esas películas, son todas acerca de hombres y mujeres de habilidades excepcionales, con historias mundanas.
Héroes increíbles, en situaciones todo lo contrario, algo que curiosamente es real.
Justice League, es entonces un nuevo rumbo, uno muy ágil, entretenido, argumentalmente bien armado, y con una presentación soberbia.

“No protectors here.
No Lanterns.
No Kryptonian.
This world will fall, like all the others”



domingo, 19 de noviembre de 2017

Eu Não Quero Voltar Sozinho

“Nem todo amor aconteceu à primeira vista”

El despertar a la vida, el primer amago de rebelión, indicio de carácter, primeros roces con los padres, deseo de autonomía, primera pelea con tu mejor amiga, manifestación de tu persona, primer deseo, atracción sexual, descubrimiento carnal del cuerpo, placer devorador, primer atrevimiento a sentir, manifestar y aceptar, primer beso, primera caricia...
Bienvenido al mundo del existir y estar, del equivocarse y acertar, tropiezos y regalos del divino experimentar que conforman la existencia, para bien o para mal.
El complicado y aventurero adentrarse en la pubertad, asustada, amada, dudosa adolescencia de cualquier chico en el ciclo normativo de crecimiento, con la salvedad de esa ceguera característica que le hace demandar, con mayor fuerza si cabe, esa necesidad de espacio, independencia y libertad de poder tomar sus propias decisiones, sin el salvavidas de una madre protectora que teme el daño que se pueda hacer, o le puedan provocar, ante esa añadida indefensión de tener que confiar en los demás para valerse y hacer camino.
Escoger bien, aprender del error, esquivar al necio, apreciar al honesto, compartir espacio con el miedo de la interrogante respuesta, todo un delicioso panorama de primeras veces, irrepetibles, experiencias cotidianas, perversas bromas sin gracia, e insultos mundanos de lelos que conviven, en mismo grado, con la seguridad y confianza protectora del verdadero amigo.
Hay incontables temas que se ven afectados por los resultados de la filosofía de la mente.
Claros ejemplos de ello, son la naturaleza de la muerte y su carácter definitivo, la naturaleza de las emociones, de la percepción y de la memoria.
También la cuestión acerca de qué es una persona, y en qué consiste su identidad, tiene mucho que ver con la filosofía de la mente, que han despertado especial atención:
La libertad, El YO, y la percepción.
¿Pero qué hay del amor?
No hay nada tan potente como la primera historia de amor.
La duda de la buena elección, la tensión de verse rechazado, la subida de adrenalina amorosa y la inexplicable sensación de volar.
Sí, el amor es ciego… sordo, manco y mudo, pero es lo único que merece vivirse, sobre todo aquel beso robado.
¿Y cómo o por qué nos enamoramos?
De la vista nace el amor, según dice la mayoría; pero también del oído y del tacto, del calor particular despedido por una persona, de su olor, de su aroma, del mero sentir de su presencia.
De la combinación de todos estos sentidos, nace el amor verdadero.
“Todo mundo quer me controlar e não me deixa beijar ninguém!”
Hoje Eu Quero Voltar Sozinho es un drama brasileño, del año 2014, escrito y dirigido por Daniel Ribeiro.
Protagonizado por Ghilherme Lobo, Fabio Audi, Tess Amorim, Selma Egrei, Eucir de Souza, Naruna Costa, Júlio Machado, Isabela Guasco, Lúcia Romano, Victor Filgueiras, entre otros.
La película está basada en el cortometraje “Eu Não Quero Voltar Sozinho” que significa “Yo no quiero volver solo” del año 2010, también escrito y dirigido por Ribeiro, y con el mismo elenco principal, aunque no se trata de una continuación, sino una versión más completa de la misma historia, con nuevas subtramas, y una nueva narrativa.
El corto de 17 minutos, está muy bien filmado, con una sutileza y sensibilidad poco habitual en el tratamiento de estos temas; y su éxito fue tan grande, que inmediatamente, y por pedido del mismo público, se inició con el proceso para hacer la adaptación como un largometraje.
La película, hacía parte del Cine Educação, programa que proyecta películas en las escuelas en colaboración con Muestra Latinoamericana de Cine y Derechos Humanos; pero después de haber sido exhibido en una sala de clases en Acre, el cortometraje fue confundido con el Kit Anti-Homofobia, material didáctico preparado por El Ministerio de Educación, cuya distribución había sido prohibida.
Así pues, Líderes Religiosos de Acre, presionaron a políticos de la región, y consiguieron la prohibición del programa Cine Educação, y la proyección de la película en las escuelas del estado, lamentable; porque Hoje Eu Quero Voltar Sozinho es el dulce y minucioso debut del escritor y director brasileño, en un largometraje sobre la libertad, la diversidad y el paso a la edad adulta, en la que aparecen temas como:
La diversidad amorosa, las relaciones sociales entre adolescentes, el acoso escolar, el despertar sexual o la sobreprotección familiar.
Un relato delicado, que esquiva muy bien caer en los lugares comunes del melodrama y el sensacionalismo de una relación entre 2 adolescentes varones, uno de ellos ciego, justo en la frontera del descubrimiento del mundo que lo rodea.
Hoje Eu Quero Voltar Sozinho se estrenó en La Sección Panorama del Festival Internacional de Cine de Berlín de 2014, donde obtuvo el galardón a La Mejor Película por La Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI), y el Teddy Award, a La Mejor Película con temática o personajes LGBT; siendo 2 galardones que ratifican el talento de su director, y subrayan la importancia de que existan historias realistas, valientes, y bien contadas acerca de la química y el amor adolescente de cualquier tipo y lugar.
Sin duda, una pequeña joya con marchamo de clásico.
Además, la película fue seleccionada por El Ministerio de Cultura de Brasil, para que participara como candidata de dicho país en la categoría de Mejor Película Extranjera en los Premios Oscar; no obstante, no fue seleccionada entre las 5 finalistas de la edición.
Filmada completamente en São Paulo, Brasil; sigue a Leonardo (Ghilherme Lobo) un adolescente ciego de 15 años, en búsqueda de su independencia.
Su vida cotidiana, la relación con su mejor amiga,  Giovana (Tess Amorim), y la forma en que ve el mundo, cambia por completo con la llegada de Gabriel (Fabio Audi)
Los 2 adolescentes varones se hacen amigos, y poco a poco su amistad parece evolucionar hacia algo más…
Pero:
¿Cómo podría Leonardo seducir a Gabriel, y saber si le gusta, si no puede verlo?
El joven ciego luchará al tiempo en el colegio contra el acoso de los compañeros, mientras busca hacerse un lugar en una sociedad que discapacita.
Así pues, Hoje Eu Quero Voltar Sozinho, se convierte en un elegante ejercicio cinematográfico, fresco, liviano, algo original, tierno y para qué negarlo, muy bonito, sin llegar a resultar ridículo, empalagoso o aburrido en ninguno de sus pasajes; donde destaca sobre todo, por ese cariz intimista tan natural presente a lo largo de todo su transcurso, y por el carisma indiscutible de su actor protagonista, que nos conduce a su habitación blanca y clara, para desnudar sin miedo sus propias emociones.
Además, es una de las más grandiosas obras cinematográficas de los últimos años a la hora de mostrar, con respeto, las preocupaciones y aspiraciones de los muchachos; pues no solo habla de la intolerancia hacia el homosexual, sino también del primer amor, que debemos tratar como personas normales a los que tienen alguna discapacidad; que los padres deben ser menos sobre protectores con los hijos, para que estos aprendan a ser libres; el “bullying” que no se detiene en las escuelas; la amistad como motor para sentirnos completos como individuos; la solidaridad que debería estar presente en nosotros siempre, etc.
“Precisamos compartilhar o que sentimos.
Não faz sentido manter tudo engarrafado”
En diciembre de 2012, en el twitter oficial del corto “Eu Não Quero Voltar Sozinho”, se anunció que el largometraje, basado en él, llamado “Todas as Coisas Mais Simples” ya estaba en producción, después de más de 2 años de captación de recursos, y preparación del guión.
De hecho, el elenco ya está completo, los ensayos ya habían comenzado, y la previsión preliminar era, que la película se estrenara en 2014.
Para el 10 de septiembre de 2013, fue anunciado por el director, Daniel Ribeiro, que el título “Todas as Coisas Mais Simples” era provisional, pues además de ser muy genérico, era desconectado del corto.
Y después de mucha discusión y debate en torno a un nuevo nombre, llegaron a un título que refleja tanto los cambios ocurridos en la película, como en los conflictos de Leonardo; y entonces se anunció el nuevo título:
Eu Não Quero Voltar Sozinho; que como película, continua con la trama del cortometraje, simplemente da más detalles sobre cada uno de los protagonistas, sobre todo de Leo, en donde podemos ver sus padres, quienes también luchan y se preocupan por la incapacidad de su hijo, y lo sobreprotegen un poco.
También podemos ver más sobre la interacción entre los 3 amigos, su relación con sus otros compañeros de la escuela, las bromas a Leonardo por parte de algunos de ellos por su ceguera, y sobre todo, podemos ver más sobre los detalles de la construcción de la relación, y el descubrimiento de Leonardo y Gabriel. 
Por tanto, Ribeiro prefiere centrar su historia en un individuo que, con su comportamiento o decisiones, genera una reacción sentimental en cadena a su alrededor; y declaró que quería hacer un filme sobre un personaje que nunca hubiera visto a una mujer o a un hombre, y plantear, por qué o cómo se enamoraría de una u otro.
El director nos coloca ante Leonardo, un adolescente en proceso de construcción de su personalidad, que lucha por autodefinirse en un mundo diseñado para personas sin discapacidad física, un espacio en el que solo son bienvenidas las personas “normales”
Se enfrasca así, en una lucha doble cotidianamente.
Leo, vive las tormentas en vasos de agua de cualquier adolescente con una importante excepción:
Es ciego.
Y para este chico hay cosas imposibles:
La independencia total, andar en bicicleta, ver una película, salir solo de noche, e incluso gustarle tanto a alguien, como para que quiera besarlo.
Leo busca un escape innecesario; quiere probarse a sí mismo y al mundo, que su modo de percibir es distinto, pero no paralizante.
Durante el planteamiento de la sobreprotección que este joven vive por parte de sus padres, su madre lo regaña por estar fuera cuando está oscuro:
“Para mí siempre está oscuro”, responde Leo.
Y es que Leonardo sueña con una realidad lejos, donde la tensión social de la comunidad escolar desaparezca, donde sus padres pierdan el control estricto sobre todas sus actividades diarias; se ve de este modo compulsado a localizar un asidero que le permita su realización como individuo, lo que en el relato se canaliza en su voluntad de realizar estudios en el extranjero.
En este sentido, una de las escenas más iluminadoras, y que pauta la evolución narrativa del film, es aquella en la que Leonardo conversa con su padre, y este le sugiere que resuelva primero sus problemas en el ámbito interno; pues solo allí podrá encontrar una solución útil para sus dificultades como individuo.
De este modo, emprende un camino de redefiniciones internas, que desembocarán en el descubrimiento de su identidad sexual, una identidad que por demás es homosexual.
Esta solución pudiera parecer a algunos un tanto repentina, y poco justificada...
Queda claro que, como sujeto que pretende cierta independencia, abre sus expectativas a nuevas experiencias que neutralicen su incapacidad.
Es Gabriel, el nuevo chico del aula, quien viene a portar estas posibilidades de cruce de fronteras, en una medida que nunca había alcanzado Giovana, la amiga de infancia de Leonardo.
En cierta medida, Gabriel viene a completar sus carencias, sin someterlas al juicio de la insuficiencia.
Es él quien lo lleva a experimentar sensaciones visuales comprendidas por medio de la palabra.
Pero la historia no es sobre un triángulo en sí, es esa cosa extraña que sucede cuando la amistad se vuelve confusa, y sus límites se difuminan con la cobardía adolescente y la necesidad hormonal de tocar un cuerpo ya.
Los 3 personajes son entrañables, por lo cercano que resulta su planteamiento, en realidad, probablemente no conozca a nadie así, pero la regresión a la preparatoria es inevitable; la sensación de “yo estuve ahí”
Giovana, es la mejor amiga de Leo y, obvio, está enamoradísima de él.
Ella es la única persona que, ya sea por costumbre o por una consciencia imposible de apagar, entiende y asume la ceguera de Leo, no como una fuente de preocupación, que en gran medida es el caso de sus padres, ni como una característica olvidable.
Es, en todo caso, un hecho.
A pesar de saber que su mejor amigo no la puede ver, Giovana evita las miradas prolongadas, y el tacto “accidental”, incluso en los momentos más íntimos de complicidad y charla sexual.
Giovana espera… espera a que Leo de la señal que confirme una sospecha mínima.
Señal que nunca llega, pero siempre está ahí, latente para ella.
De hecho, el padre de Leo cuando comenta, cómo Giovanna se ha convertido en poco tiempo en una mujer, pero todavía no han construido ni aclarado su mundo afectivo, Leo tiene miedo de que su ceguera le impida entablar relaciones afectivas, y al mismo tiempo empieza a reivindicar su autonomía, quiere más libertad, quiere liberarse de la excesiva protección de su entorno, especialmente su madre, que siempre siente que es guiado hasta en los sentimientos.
Pero la llegada de Gabriel cambia todo en la amistad de estos 2 personajes esenciales en la cotidianidad del otro.
Es la ruptura de la rutina, lo que aleja a Giovana de Leo.
De pronto ella, y todas sus funciones dentro de la vida de Leo, son ocupadas por Gabriel.
La amiga de toda la vida, es reemplazada por el capricho del momento.
Esto siente Giovana, cuando la atención de su amigo gira hacia el chico nuevo que todos desean.
Gabriel es hermético de una forma muy “cool”; no hay otra manera de decirlo, para hablar en términos adolescentes, hay que usar, precisamente, términos adolescentes; pero Gabriel no es un chico “cool” más, no es el gran partido al que Karina (Isabela Guasco) quiere conquistar para probarse madura y extrovertida.
No, Gabriel es el chico que hace posible, lo imposible.
Gabriel comparte su vista con Leo, convierte lo visual en sonidos, en tacto…
El amor nace, no de la vista, al menos no en el caso de Leo, sino de todo lo demás.
Este amor es conflictivo por las razones que todos los amores lo son:
Los juegos de “me gustas, no me gustas”, el eterno estira y afloja de las personas que se mueren por experimentar la cercanía emocional y física.
Gabriel y Leo son 2 hombres jóvenes, sí, pero su relación es retratada con la inocencia, y franca estupidez adolescente del primer amor.
Toda la cinta está rodada con sencillez, pero con efectividad, en un entorno de una sociedad calmada, burguesa, sin otros problemas, centrándose en el desarrollo de los adolescentes.
Estamos lejos de otros filmes brasileños, en los que surgen los importantes problemas sociales y las desigualdades del país.
Aquí estamos entre una clase media, de descendientes de europeos, que vive bien.
Desde el comienzo, una historia cargada de optimismo, nos permite descubrir lo que siente Leo en su paso de la niñez a la edad adulta; desde la interacción social a las fantasías más profundas y personales; desde cómo aprender a bailar moviendo los pies, a cómo enfrentar los insultos de otros compañeros de escuela.
A lo largo de la película, podemos ver reflejados múltiples roles y conductas sociales contemporáneas, tocando temas como la sobreprotección familiar, los celos e inseguridades de las amistades, la burla y el “bullying” infantil, la formación paulatina de la identidad, o la sexualidad.
Conforme avanza todo ello, el tándem formado por Gabriel y Leo, explora con frescura e imprevisibilidad, la curiosidad sexual más inconsciente, y la construcción de sus propias personalidades, y el guión, gracias a una sutileza y una sensibilidad realmente inteligente, es capaz de llegar al gran público.
La historia, es una en la que muchas personas pueden sentirse identificadas, gracias al gran trabajo de los actores, y a una dirección discreta, que se antoja independiente, concisa en su premisa aleccionadora, sin caer en sentimentalismo barato, ágil en su planteamiento, y en una buena estructura en que la trama no decae, que hace que sea interesante, llama a la reflexión como todo en la vida, y tiene un final muy hermoso, pues el amor siempre gana.
Mención aparte merecen hermosas secuencias como el sueño de Leo, o los paseos nocturnos en bicicleta, de gran belleza visual.
No faltan tampoco obstáculos, trabas y conflictos en el camino a la exploración de esa intensa conexión química, y complicidad psicológica entre ambos muchachos, factores que dotan a un desarrollo narrativo apropiado.
Las situaciones cotidianas habituales a esas edades, como una excursión con acampada, una fiesta y sus pertinentes juegos sociales, los primeros escarceos con la bebida alcohólica, o los trabajos escolares en grupo, son empleados como vehículos para poner a prueba las diferentes decisiones y reacciones de sus personajes principales, todas ellas resueltas con un naturalismo, y un realismo admirables, de agradecer en un filme de estas características.
Todo ello mediante un patrón estético limpio, claro y luminoso, que remite a esa época de inquietudes constantes que es la pubertad.
La calidad de la fotografía y una bonita banda sonora, son factores positivos para sumergirnos en el relato de las circunstancias de su protagonista, cuya psicología es compleja y bien elaborada, más allá del clásico estereotipo del afán de superación; porque esta historia está tratada con una sensibilidad y una elegancia impresionantes, donde brillan las miradas, las sonrisas y los silencios que acompañan toda la película, y dan una armonía especial.
La estética del film es limpia y clara.
Su fotografía, es uno de los puntos destacables, la luz en las escenas, la escenografía y el vestuario minimalista, magnifican la atención hacia las actuaciones memorables.
Pero es una película bien intencionada, no hay gran giro dramático, y no posee escenas impactantes ni fuertes, por lo que puede sentirse algo monotona, pero eso no le impide ser una muy buena película, necesaria para analizar en estos tiempos de cambio social; de hecho, toda ella tiene mensajes cálidos y positivos para transmitir la diferencia física, y la sexualidad adolescente.
Las expresiones de un adolescente ciego que descubre el mundo con sus sentidos restantes, se engrandecen en una escena inolvidable:
Leonardo, solo en su habitación, toma el abrigo que Gabriel dejó olvidado, y lo huele de a poco.
Se lo pone, lo toca, lo examina como puede, lo huele con ansias de nuevo, y se acuesta en su cama.
Es en esa escena, con magníficos elementos sexuales sutiles, donde se nos demanda cierta intimidad, y nos enteramos que Leonardo está enamorado.
Queda atrás de esa manera, el rasgo más latinoamericano de una historia que no tiene anclajes geográficos ni culturales, ni se destaca por sus matices brasileros, se encuentra en sus formas dóciles.
A diferencia del cine industrial de Hollywood, por ejemplo, los nudos dramáticos no son notables, y los conflictos son enteramente letárgicos, pero es ahí donde yace la magia.
La inocencia de los personajes, y sus comportamientos apacibles, hacen que sea fácil declarar que Eu Não Quero Voltar Sozinho es una de las mejores historias de amor del cine latinoamericano contemporáneo.
Y si se puede achacar algo, peca de recursos frecuentes en la cinematografía de Hollywood para adolescentes, pero la narrativa es tan carente de exageraciones e hipérboles, que la historia es disfrutable, incluso tierna.
Aquí no hay exceso de dramatismo, de complicaciones o de quebraduras de cabeza frente a los nuevos sentimientos de los 2 chicos.
Creo que eso muestra una reacción natural, lógica y acorde a los tiempos que vivimos.
Ante los sentimientos románticos entre los 2 chicos, la respuesta es la de seguir sus propios instintos, y no la de negarlos o cuestionarlos.
También gustó la ausencia de “salida del armario”, ya que no es necesaria, simplemente muestran su relación y sus sentimientos, sin necesidad de etiquetas y enfrentamientos.
Claro que el final feliz lo ha prostituido el cine industrial hasta dimensiones fuera de toda proporción.
Estoy de acuerdo con que Hollywood haya obtenido doctorados a la hora de endulzar el destino de sus personajes, pues lo que desea es que la audiencia solo se entretenga y que piense lo menos posible.
Seguro que nadie debería disfrutar al ver un largometraje plagado de tristezas...
Problemas debe tener aquel que le dé placer ver los miserables destinos de los seres humanos.
Por supuesto que todos queremos llevar una existencia tranquila, ser correspondidos en el amor, tener un buen empleo, grandes amigos, y demás sanas conquistas que se logran o no, antes de que cerremos los ojos para no volver a abrirlos.
Eso no quiere decir, que el final feliz sea negativo, porque sea hoy un lugar común en muchos productos del cine como negocio.
Como era de esperarse, entonces, la trama no podía sustentarse del todo sin los tópicos acerca de cuestiones familiares y escolares, como el denominado “bullying”, muy en boga en este tiempo; o bien, la constante preocupación de los padres, al no poder erradicar la preocupación sobre su hijo, quien por la ceguera, es llevado a la sobreprotección, qué decir de las preocupaciones de la rubia de la clase, o el descubrimiento de la sexualidad enmarcado por la intimidad de una habitación, o bien expuesta en plena excursión.
Claro, muchos de estos aspectos podrían ser nada nuevos para el resultado, pero la frescura con que se dota a la historia, y aunado a que no todo está dado en charola de plata, las hace omisas para no ponerle objeciones.
Y pese a todo, esta cinta funciona, aunque nada hiciera presagiar semejante logro.
Caminos trillados, claroscuros fatigados, calor y sofoco adolescente de muchas formas y pocos formatos… no hay nada nuevo, ni en el lenguaje, ni por la narración, ni en los contenidos, ni los diálogos, ni en personajes o en situaciones; y sin embargo, funciona.
Quizás se deba a que la candidez de la mirada del cineasta primerizo, nos recuerda y reconcilia con una época de la que guardamos un candoroso recuerdo indulgente:
Nuestra propia adolescencia.
Porque nos hace volver a aquellos años en que deseábamos un gran primer amor, aunque no tuviera aún nombre, ni tan siquiera sexo, pero deseábamos vivenciar unas emociones que, no por ignoradas, eran menos deseables.
Eu Não Quero Voltar Sozinho tiene a su favor, la sutileza del tema central, pues no trata de crear controversia ni escándalo, y se mantiene en una exposición afable y apta para un público, cada vez más dispuesto a la apertura en cuestiones de diversidad sexual; y podría censurarse su falta de originalidad o su excesivo melindre, o su final dulzón y placenteramente soñador, bullicioso y optimista… pero qué más da, si acierta en lo esencial:
El retrato de un primer amor adolescente entre 2 muchachos de la discreta burguesía brasileña.
Leonardo termina de enfrentar sus fobias sociales, en tan solo un gesto.
Un ligero movimiento de su mano en el encuentro con la de Gabriel, reafirma su identidad recién encontrada.
Este gesto, que a muchos conmueve y que espectaculariza desde recursos mínimos el final de la película, viene a confirmar lo anteriormente expuesto.
Al otorgarle un peso dramático importante a esta escena dentro del relato, se ha propuesto una suerte de tesis o verdad conclusiva, que rompe con la premisa de naturalizar la mirada hacia este contexto.
La historia se baña de didactismo, de una extraña apertura hacia la homosexualidad vista como posibilidad que, no obstante, se sigue entendiendo como una elección muy particular.
Del reparto, brilla el trio protagonista:
Ghilherme Lobo, Fabio Audi y Tess Amorim.
Un punto a destacar, es que estos actores noveles, atesoraban poca experiencia en el ámbito cinematográfico, quienes se ganan el corazón del público en general, por su naturalidad, y una conexión/química que traspasa la pantalla; pero sobretodo ellos, Lobo hace un gran trabajo de contención dramática, como un joven ciego que no se siente discapacitado, y por tanto busca la normalidad en una sociedad que segrega.
Ghilherme Lobo no es homosexual, pero dijo en su momento lo que el mundo debería escuchar más seguido:
“El hecho de que yo no lo sea, no significa que no es mi problema”
Dijo que cualquiera puede serlo, sus hermanos, sus amigos y amigas.
Es un asunto humano, no de, si te toca o no te toca poner tu granito de arena, sólo porque te afecta directamente.
Eu Não Quero Voltar Sozinho retrata eso:
El ser humano en 3 personajes que apenas entienden su posición en el mundo.
Como dato, los nombres de los 2 matones masculinos, se derivaron de los nombres reales de los actores principales:
Fabio (Pablo Carvalho) y Ghilherme (Victor Filgueiras)
Según Fabio Audi, que interpreta a Gabriel, es quien le sugirió a Daniel Ribeiro, que su personaje necesitaba una bicicleta...
El cortometraje original, no incluye una bicicleta, pero Daniel Ribeiro tomó la sugerencia, y comenzó a escribir sobre la bicicleta; y finalmente se convirtió en algo más grande.
Otro de los elementos que no se debe desatender, es el modo de representación del universo de este ciego.
Esto lleva a un análisis obligatorio del diseño de banda sonora; pues la comunicación de Leonardo con el mundo, se desarrolla meramente a través de su mayor o menor capacidad para percibir sonidos y cargarlos emocionalmente.
Cada personaje, se ubicará con una melodía en su mapa sonoro.
Sentimentalmente, sus amigos, sus padres, su abuela, todos son sonidos que integran un mundo compuesto de vibraciones melódicas y rítmicas.
La banda sonora, por ello, está formada por canciones tanto internacionales como brasileñas, y por música clásica, siendo la canción del grupo Belle & Sebastian, “There's too much love” la que más presencia tiene en pantalla.
Así que para entender cualquier cosa, primero tienes que comenzar con lo clásico.
“Está sempre escuro para mim”
La discapacidad ha tenido dentro de la dinámica de la sociedad, un avance matizado por diversas expresiones con las que se han tratado de definir a las personas con “defectos”
Los términos de impedido, incapacitado, disminuido, inválido o retrasado, han constituido, en el discursar histórico, el contenido de las diferentes formas presentadas por los discapacitados en las relaciones sociales, dejando de lado algunas de mejor clasificación como:
Ciego o débil visual, sordo e hipoacúsico, discapacitado intelectual, físico, autista, entre otras.
Por lo general, cuando se piensa en las personas  con discapacidad, se piensa sólo en el tipo de discapacidad que la convierte en diferente, y se construye una generalización global a partir de ese elemento concreto, sin tener en cuenta las demás características, circunstancias y  cualidades de la persona.
Cuando se piensa así, es fácil olvidar que cada ciudadano tiene el mismo valor, y los mismos derechos que los demás; pues existen determinadas visiones que se tienen sobre las personas con discapacidad, las cuales se materializan en formas concretas de exclusión y reclusión.
En algunos casos, se llega incluso a la ofensa verbal, escuchándose términos como anormales, locos y mongólicos.
En materia de discapacidad, no todo está resuelto, falta mucho por hacer para lograr la plena integración del discapacitado a la sociedad, sin barreras del pasado.
Para ello, es necesario que tendamos la mano al que sufre, como consecuencia de alguna discapacidad, para aliviar un poco el dolor de sentirse diferente.
Y es que una persona discapacitada, en el complejo proceso de su desarrollo, tiene las mismas necesidades de cualquier otro individuo:
De jugar, de ser querida, respetada y amada, de contribuir y participar en las actividades de su hogar en las medidas, tener aventuras, medir su fuerza, de tomar parte  en las actividades de la comunidad, expresar sus opiniones, ser oída, que se consideren, y respeten sus puntos de vistas, el derecho a la escuela, al trabajo, a la recreación, al deporte, a la expresión artística, a la vida sexual, al amor, etcétera.
Es así como Eu Não Quero Voltar Sozinho destaca por encima de todo, el uso de la metáfora de la ceguera, como método para enfrentarse a la vida, al amor, y no como discapacidad plena y llana.
La invidencia del protagonista le obliga, como deberíamos hacer todos, a guiarse por los sentidos, por los sentimientos.
No importa el aspecto exterior, si es chico o chica, sino los sentimientos que te provoque, lo que te haga sentir en el interior, en la mente y en el corazón.
Eso hace de Eu Não Quero Voltar Sozinho, un canto a la libertad, que aunque por caminos ya trillados, permite gritar, parafraseando “El Principito”:
“Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”
Así pues, para integrar la discapacidad en la sociedad, hay que cambiar la mentalidad.

“Leo, se você já tivesse roubado um beijo de alguém, como você devolveu?”



martes, 14 de noviembre de 2017

I don't feel at home in this world anymore.

“I don't want a pay-off”

Todos lidiamos con pequeñas indignaciones cotidianas; y esa sensación de injusticia e impotencia, busca invadirnos a cada paso pero hacemos un trabajo de humanidad y civismo para tolerar el egoísmo ajeno.
Filosóficamente hablando, “entre aire y humo” está constituido nuestra materia, como decía Anaxímenes.
Pero nuestra identidad, es una historia que hemos tejido con fragmentos de las historias de otros:
Falsa, frágil, efímera, seductora leyenda épica que no nos cansamos de retocar con el paso de los años; porque todos los cuerpos se descomponen para continuar el ciclo de la vida; y todas las historias se rompen y terminan alimentando las historias de los demás.
Esto es lo más parecido a la inmortalidad que se nos ha concedido:
Lágrimas en la lluvia, palabras al viento... y nos desvanecemos.
Eso que llaman “realidad” es tal como y la describía Immanuel Kant, enigmática e inasible cosa-en-sí.
Un postulado, un acto de fe...
Especialmente si se trata de esas realidades de las que depende la salud de nuestra voluntad de vivir que se encuentran en “La Crítica de La Razón Práctica”, llamada originalmente “Kritik der Praktischen Vernunft”, abreviado en alemán como “KpV”; y es la 2ª de las 3 obras llamadas “Críticas” de Immanuel Kant, publicada por primera vez en 1788; que trata sobre su filosofía de la moral, y continúa en la línea de la “Kritik der Reinen Vernunft” o “Crítica de La razón Pura” (1781)
La gran mayoría de los argumentos de este libro, están expresados más extensamente en sus Principios Fundamentales del Conocimiento Metafísico; que durante el siglo XX, se convirtió en el principal punto de referencia para toda filosofía moral:
“2 cosas llenan mi ánimo de creciente admiración y respeto a medida que pienso y profundizo en ellas:
El cielo estrellado sobre mí, y la ley moral dentro de mí.
La primera visión de una innumerable multitud de mundos aniquila, por así decir, mi importancia como siendo criatura animal que debe devolver al planeta, sólo un punto en el universo, la materia de donde salió después de haber estado provisto por breve tiempo de energía vital, no se sabe cómo…
La segunda, en cambio, eleva mi valor como inteligencia infinitamente, en virtud de mi personalidad, en la cual, la ley moral me revela una vida independiente de la animalidad, y aun de todo el mundo sensible, por lo menos en la medida en que pueda inferirse de la destinación finalista de mi existencia en virtud de esta ley, destinación que no está limitada a las condiciones y límites de esta vida”
Así pues, para que nuestra vida moral tenga sentido, decía Kant, necesitamos poder pensar que somos libres, que hay algo más allá de la muerte, y que un ser divino garantiza de algún modo el triunfo del bien.
El carácter de nuestra vida moral, como fenómeno de este mundo, es la tragedia, el sufrimiento y el dolor que produce el abismo entre el ideal y la realidad.
La realidad, no se rige por los valores morales, pero los seres humanos los perciben, y se dan cuenta que en su propia vida, en la historia, en la sociedad, los valores humanos no se realizan.
Todos quisiéramos ser santos, pero en realidad somos todos pecadores y socialmente todos quisiéramos que imperara la justicia plena, pero sin embargo, nos damos cuenta que muchas veces prevalecen la injusticia y los crímenes impunes.
“For Ruth, the last straw was a spoon”
I don't feel at home in this world anymore. es una comedia del año 2016, escrita y dirigida por Macon Blair.
Protagonizada por Melanie Lynskey, Elijah Wood, David Yow, Jane Levy, Devon Graye, Christine Woods, Robert Longstreet, Derek Mears, Gary Anthony Williams, Macon Blair, Taylor Tunes, Jason Manuel Olazabal, Myron Natwick, Jana Lee Hamblin, Dana Millican, Lee Eddy, entre otros.
El director Macon Blair, usó la experiencia de un robo sufrido en su apartamento y su computadora portátil en especial, además de la falta de seguimiento policial, como parte de la inspiración para esta historia, en su filme como director debutante, que logró el máximo galardón en El Festival de Sundance de 2017.
Es un drama criminal, comedia, suspense y acción, que gira en torno a un robo, y el posterior reclamo de la víctima; al tiempo que refleja la vida cotidiana de, cómo pueden llegar a ser de egoístas muchas personas, y de lo perdida que está ya la sociedad en muchos aspectos.
La película está dedicada “Para Lee & Buck”
Lee Eddy, que interpretó a Angie; y Buck Eddy-Blair, que interpretó a la joven Ruth.
Se rodó en abril de 2016, en Portland, Oregon, EEUU.
La acción sigue a Ruth Kimke (Melanie Lynskey), una mujer que lucha cada día por superar la monótona irrelevancia de su anodina existencia como miembro insignificante de “La América Profunda” blanca de clase media, sin sueños, sin ambiciones, y sin aquellas falsas promesas que ni tan siquiera las guías de autoayuda tienen el descaro de insinuarle.
En otras palabras, está cerca de ser “white trash”, encerrada en la diligente inercia de trabajo por la que transita, sin levantar el más mínimo interés, entre latas de cerveza y literatura barata.
Todo arranca cuando a Ruth le roban en su casa, se llevan su ordenador y una vajilla de plata de su abuela.
Harta de ser pisoteada por todos en este mundo en el que nadie puede sentirse como en casa, en esta sociedad de pillos, en la que siempre hay alguien que usa la caja rápida del supermercado, limitada a 5 artículos, con el carro a rebosar; Ruth decide recuperar ella misma sus pertenencias, viendo que la policía no está tomando su caso en serio.
En su cruzada, encuentra a un inesperado escudero, un justiciero urbano llamado Tony (Elijah Wood) dispuesto a ayudarla.
Todo transcurre con apacible fortuna, hasta que se cruzan en el camino de una banda de ex presidiarios, a los que no les tiembla el dedo cuando hay que apretar el gatillo.
Lo que sigue es una extraña combinación entre comedia negra de enredos, película de acción, y excesos “gore” con sangre, vísceras y vómitos por doquier; con 2 improbables héroes lidiando tanto con millonarios como con marginales.
Los tradicionales esquemas del “ojo por ojo” y la venganza por mano propia, atravesados por una fuerte impronta moral, campan en sus anchas; porque cualquiera de nosotros podría llamar a esto “un mal día”, pero para Ruth es la gota que rebalsa el vaso, y empieza a ver al mundo como lo que es:
Un lugar que supura idiotas, que incluso perdió el don común de la cortesía, incluso en la desgracia ajena.
Y es difícil encontrar un propósito en un lugar así.
I don't feel at home in this world anymore. es un buen debut de Macon Blair, un claro alumno del trabajo de Jeremy Saulnier, que hizo “Blue Ruin” (2013) y “Green Room” (2015), que todavía está buscando su propio estilo.
El abrupto salto a un territorio mucho más oscuro, muestra ambición por parte del director, pero también cierta falta de experiencia al momento de crear la transición entre ambos, lo que termina dando la sensación de haber visto películas diferentes; aun así es una historia muy humana, con buen humor y ritmo, muy buenas actuaciones, y grandes escenas de acción.
“I see why he turned out like he did”
I don't feel at home in this world anymore. fue una de las tantas producciones de la compañía de “streaming” NETFLIX, que debutó en El Festival de Cine de Sundance realizado en Park City, Utah.
La emergente cadena televisiva, sale definitivamente de su zona de confort, la ficción episódica, y se planta con gran autoridad en la producción de cine independiente de gran calidad, y renovada originalidad en una película 100% “indie”, y no solo se siente desde el apartado técnico, sino también en el actoral.
Escrita y dirigida por Macon Blair, quizá lo más adecuado sea recordar que él era el protagonista de la notable “Blue Ruin” (2013), en la cual daba vida a un hombre que llevaba a cabo una peculiar venganza, tras descubrir que el asesino de sus padres había sido puesto en libertad.
En la cinta de Jeremy Saulnier, ya se percibía un tratamiento de la normalidad bastante sugerente a través de un clima ligeramente enrarecido, que en parte recuerda a la cinta que nos ocupa; la que nos cuenta la historia de una joven solitaria, que cansada del sistema de justicia, decide aplicar su propia justicia con ayuda de otro desadaptado; y en la búsqueda de cosas materiales, termina encontrando lo que no buscaba, y de alguna manera crece durante el viaje que eso implica.
Esta es una especie de comedia negra, mezclada con dosis de reflexiones sobre nuestra actual sociedad, donde muchas veces los problemas de los otros son siempre menos importantes que los nuestros.
Sin embargo, I don't feel at home in this world anymore. prefiere potenciar el toque cómico para el relato criminal que nos cuenta, centrándose en la particular odisea de su protagonista, en lugar de jugar con el posible misterio alrededor de sus acciones.
Por ello, Blair crea a una mujer que ha sido educada para seguir unas reglas, y que simplemente está cansada de que el resto pase de ellas, y se comporten como auténticos idiotas.
La narración es bastante fluida e interesante, tanto que uno se puede poner en el calzado de la protagonista:
Ruth Kimke, es una ayudante de enfermería que lidia día a día con pacientes racistas, individuos que se meten en la fila del supermercado, caca de perro en su jardín delantero, y gente que le tiran “spoilers” del libro que está leyendo...
Son momentos, instantes, apenas fracciones de una vida, pero es una que no parece tener absolutamente nada para balancear esas frustraciones.
Cosas malas le pasa a la gente buena, hasta que llega un día en que uno no puede más, y al ver la inacción de las autoridades, uno se presta a resolver sus propios problemas.
Ruth está harta del mundo que le rodea, incluido el conductor que contamina el medio ambiente con su vehículo, el hombre que no recoge los productos que derribó en el supermercado… y no comprende, cómo es que la sociedad ha llegado a tal grado de desinterés y odio hacia los demás.
La gota que derrama el vaso, es cuando unos ladrones entran a su casa, y roban su computadora y un juego de cubiertos de plata que pertenecieron a su tía ya fallecida.
Ante la nula respuesta por parte de las autoridades, Ruth decide seguir investigar la identidad de los ladrones, con la ayuda de su vecino, Tony, un excéntrico vecino un amante de la cultura oriental, y hacker amateur, que de alguna maneja encaja mejor que ella en este extraño universo.
Mientras que Ruth se siente como un ser humano real, como una persona que vive y respira en nuestra realidad; Tony, y el resto de los personajes, forman parte de un mundo más en contacto con una fantasía, todos son en el fondo surrealistas.
Sin embargo, Tony entiende esta coexistencia, y no va más allá de la excentricidad, poniéndole realismo y humanidad a un tipo adepto a las estrellas ninja, y los domingos en la iglesia...
La búsqueda de los ladrones, lleva a estos 2 personajes a través de una serie de situaciones totalmente disparatadas, que combinan efectivamente humor negro con elementos de “thriller”, para posteriormente recetarnos una buena dosis de gore y sangre.
I don't feel at home in this world anymore. se convierte en un viaje impredecible, el cual, en cierta manera ayuda a la protagonista a olvidar sus problemas, permitiéndole disfrutar su vida un poco más...
Tony, su vecino, pasa de ser su cómplice, a convertirse en un amigo cercano que le ayuda a descubrir la razón por la cual vale la pena vivir.
Pero Ruth llega al límite cuando regresa a su casa después de un día larguísimo de trabajo, para encontrarla violentada y despojada de sus posesiones.
La desidia de la policía, que de hecho responsabiliza a la víctima por no “mejorar la seguridad”, es el catalizador para que la introvertida joven se lance a la caza de los responsables.
“No son las posesiones materiales”, le cuenta Ruth a una imprevisible interlocutora.
“Es la sensación de violación”
Justamente, no es el recuperar su laptop o la vajilla de plata de su abuela lo que la motiva, sino el reconquistar un poco de la dignidad que le han quitado no solo los responsables del robo, sino cada una de las personas que la han tratado como si fuera invisible durante años.
En el fondo, la película pone mal parado a La Ley & El Orden, donde es el ciudadano común, en “La América Profunda” de clase baja, donde también reside gente honesta y trabajadora que no se deja pisar por la delincuencia, o la clase alta privilegiada; al tiempo, se pone el dedo en la llaga en muchos otros aspectos de interés:
Las compra ventas ilícitas, la mala educación de las clases altas, la empatía entre personas que busca un lugar mejor en el mundo, el crimen que campa a sus anchas, etc.; y hace que también funcione como retrato de la capa baja de la sociedad de “La América Profunda”, empezando por ella misma, de clase trabajadora, y pasando por una serie de maleantes de lo más peculiar; incluyendo a la mujer racista del principio, cuyo recuento de cadáveres total es de 6.
El mayor problema es que la historia comienza como un drama existencialista humano, y de repente es un “policial noir” extremadamente oscuro, que toma por sorpresa, aunque no necesariamente mal, y puede generar rechazo de algún espectador.
Es que mientras que Ruth y Tony son adorables justicieros, las amenazas que enfrentan se sienten extremadamente reales, como sacadas de otra película.
La aproximación a la violencia explícita de la primera mitad, se vuelve una fiesta “gore” durante el clímax, y aunque el director maneja muy bien las escenas de acción, es mejor estar preparado de antemano…
Dicho lo cual, Ruth exclama con desesperada contención:
“Sólo quiero que la gente deje de ser tan estúpida”, al mismo tiempo que un despiadado desconocido le arruina el final del libro que andaba leyendo…
Así, su único refugio frente la incansable tormenta de insatisfacciones personales, se ha visto destruido con la sencillez abúlica de unas cuantas palabras y un gruñido.
Un final inmerecido para un personaje que ya formaba parte de su vida; su confesor, su amante, su cómplice inseparable, ha sido ultrajado por la indiferente frialdad de un forastero, privándola del acelerado ritmo, el exagerado romanticismo, y la grandilocuente prosa chocarrera que daba algo de sentido a su miseria.
Entonces piensa, “ya no me siento a gusto en este mundo” del título.
Esta secuencia, que da absoluto sentido a la obra, demuestra con sarcasmo y humor, aludiendo a uno de los temas más conflictivos y recurrentes de las tertulias digitales:
La falta de empatía, y la pérdida de los valores fraternales que descuellan en un mundo egocéntrico e inmisericorde.
Una escena cuya importancia queda subrayada por el hecho de que el desconsiderado parroquiano que arruina la novela de la protagonista, es el propio director:
Macon Blair quien, con su estudiado cameo, envía un sutil mensaje a todos los “arruina-novelas” del mundo, extensible por alusiones a todo el universo “hater” que pasa la vida acariciando las teclas de su ordenador, rumiando la insolente réplica de una controvertida opinión que nunca nadie le pidió.
Blair, abofetea a toda esta fauna de hipócritas despreciables, cuya representación se constituye con ejemplar precisión en la figura de ese personaje que, viendo a Ruth acercarse a la cola de un supermercado, con un solo artículo en las manos, acelera el paso, y la adelanta con un carro lleno de compra.
Son situaciones sin importancia, pero que van acumulando, poco a poco, pequeñas cantidades de desprecio hacia el prójimo, hasta llegar al estado de misantropía imperante que hará a la protagonista pensar de nuevo, evitando siempre la confrontación directa:
“¿Por qué la gente tiene que ser tan hijoputa?”
Así se presenta esta fábula del invisible; inflexible con el cinismo exasperante, dispuesta a repartir un poco de justicia poética, a situaciones cotidianas que, por lo general, no encuentran mayor respuesta que el autocompadecimiento.
En su constante humillación rutinaria, todo llegará a un punto detonante, marcado por la superación del límite de tolerancia de Ruth, al fracaso y a la injusticia, cuando, después de un día de constante litigio con la ineficiencia burocrática y la displicencia social, se encuentre con su casa desvalijada.
Para una mujer, cuyo principal deseo en la vida es que la dejen vivir tranquila, el robo no significa un trauma por la pérdida material, siempre reemplazable, o por el sentimiento de vulnerabilidad ante un posible atentado físico contra su persona; sino por la violación a su intimidad, al único lugar donde puede protegerse de toda esa “hijuputez” apremiante.
Bueno, eso, y la pérdida de la cubertería de plata de su abuela de un valor sentimental incalculable; que de hecho, de todas las cosas robadas a Ruth, los únicos artículos que nunca recuperó, fueron sus medicamentos.
Así las cosas, la primera incursión justiciera de esta pareja de aspirantes a superhéroes, es surrealista por completo.
Tras una decepcionante entrevista con el detective asignado a su caso, y desalentados por la pasividad e ineficacia funcionarial, representada por un policía apático e inestable, con evidentes problemas de ira y matrimonio; Ruth y Tony se adentran en su primera misión vengativa en la que, rastreando la señal geolocalizadora del ordenador robado, tendrán que hacer frente a un grupo de pacíficos nihilistas.
Tras una demostración de poder poco convencional, los protagonistas se hacen de forma inesperada con el control de la situación, y reducen a los jóvenes ladrones con disparatados artilugios marciales.
Sin embargo, cuando creían que su actuación estaba moralmente justificada, y su cometido ejecutado con satisfacción, se desvela que los asaltantes no son más que víctimas de otro tipo de atraco, y ahora están sufriendo el ataque desconsiderado de un par de abusones que, por la fuerza, se ha colado en su casa para apoderarse de las pertenencias que habían pagado, puede que con un exceso de candidez, en el mercado negro.
Tremenda ironía…
Esto lleva a los héroes a la conclusión de que la justicia no ha sido dispensada con ecuanimidad, puesto que el verdadero responsable del delito, sigue disfrutando de la escandalosa impunidad de la que se nutren los parásitos sociales que saben aprovecharse de las grietas del maltrecho sistema legislativo y comercial.
Entonces deciden, mediante un pacto explícito y tácito sellado con un dramático movimiento de cabeza, proseguir su cacería, y adentrarse en los bajos fondos de las mafias semi-organizadas de peligrosos criminales callejeros y ex presidiarios.
En ese punto comienzan a llegar las primeras consecuencias reales, los protagonistas son despertados de su fantasía de invulnerabilidad, por medio del dolor más espantoso, con la terrible contundencia de un dedo trágicamente deformado, aunque no por ello se amilanan en el proceso de caza del enemigo, a quien ahora ya podemos asignar un número de matrícula identificativo.
Ese dedo fractura, a modo de “karma” que en un algún momento se señala, también llega a afectar a Ruth, pues ella como justiciera, se convierte irónicamente en delincuente…
Y tras hacerse con el disfraz de policía más cutre de la historia cinematográfica, Ruth, siempre secundada por el espontáneo Tony, se adentra en la mansión de un empresario de éxito, y de su enajenada mujer.
El humor absurdo y las situaciones comprometidas por la torpeza apática de ella, o el histrionismo idiosincrático de él, quedan contrastados con escenas de una violencia exagerada, y de gran explicitud gráfica.
Este proceder parece haber sido adoptado del mentor de Blair, Jeremy Saulnier, de quien se aprecian constantes referencias procedimentales e influencias técnicas, tanto en los giros narrativos de gran vehemencia, como en la construcción de los protagonistas; pero el realizador consigue algo tan admirable, como es liberar al espectador de los condicionantes asociativos heredados; y sorprendentemente, hay más elementos kantianos en la película:
El personaje de Tony, interpretado por Elijah Wood, encarna a la perfección la rigidez del imperativo categórico.
Cuando Ruth le dice que le han robado, se apodera de él una furia ninja porque “nos afecta a todos”
La universalizabilidad de la máxima, es lo que legitima su altura moral.
Cuando Ruth, en medio de una borrachera de analgésicos, le pregunta qué hacemos en este mundo, responde que “ser buenos” o “intentar ser mejores”
Esa voluntad de perfeccionamiento moral, es el sustrato del segundo postulado de La Razón Práctica.
Al morir Tony en el bosque, es cuando suena el tema de Jim Reeves, “This World Is Not My Home” (1962), donde uno de los versos da título a la película, y sugiere claramente la existencia de una vida más allá de la muerte.
Del reparto, todos están a la altura de sus posibilidades, dejando buenos personajes, sobre todo la pareja principal:
Melanie Lynskey, es una de las actrices que siempre lamentamos no ver más en pantalla; nacida en Nueva Zelanda, que pintaba para estrella cuando en 1994 protagonizó junto a Kate Winslet la notable “Heavenly Creatures” de Peter Jackson, pero que si bien nunca dejó de trabajar en cine y TV, no alcanzó el reconocimiento que merecía; su Ruth Kimke, es una mujer solitaria, triste y de rutinaria existencia, que se gana la vida como enfermera.
Cada día, ella acepta con resignación pequeñas humillaciones y abusos, rencores reprimidos a la vez que expone su timidez e inseguridad para reclamar; pero cuando unos extraños ingresan en su casa y le roban algunas pertenencias, siente que es la gota que ha rebalsado su límite de paciencia y tolerancia.
Ella es una intérprete genuina, con el talento necesario para llevar adelante una película en que le pide reaccionar a las situaciones que se le presentan, más que generarlas.
El Tony de Elijah Wood, complementa la humanidad y transformación de Ruth, pasando de ser el motor que la impulsa a enfrentarse a un grupo de jóvenes, a la brújula moral que desaprueba aspectos de esta venganza.
Tony es el vecino que no recogía la mierda del perro, y cuyas excentricidades son el “heavy metal”, el kung fu, y el queso amarillo...
Ruth le pide ayuda, y éste, en forma de compensar su error, accede sólo para entorpecer más la situación, y darle a la película una dinámica casi digna de la comedia de situaciones, sin llegar a pisar la sátira pura.
Y por otro lado tenemos una banda de ladrones muy amateur, cuyo papel es revelado hasta el tercer acto, donde brilla Jane Levy en un papel menor, que no desentona en la construcción de este universo casi “comiquero”
La historia sobresale porque no parece sencilla, que bien podría ser una simple anécdota, de un ladrón descubierto, y víctima toma venganza; y hasta cierto punto lo es, pues el filme de hecho revela poco para no tener cabos que atar al final, sin embargo, su desarrollo y los detalles que lo copan, apuntan no sólo a una película que propone más de lo que dice, sino que demuestra el talento y visión de Blair en la dirección.
Sumado a eso, no hay ningún momento forzado, ni tampoco escena donde Blair exhiba su condición novel.
El espacio siempre trabaja a favor del intercambio de diálogos, otro gran acierto, y la evolución de los personajes, a quienes desplaza con gran naturalidad dando como resultado una puesta escena tensa que no pierde detalle.
Pero la película navega entre muchos géneros, pero se decanta por la comedia negra, con altas dosis de violencia, aunque el final no sea del todo satisfactorio.
El problema es que la moraleja se simplifica en exceso después de la primera visita a la mansión, reduciendo un mensaje complejo e interesante, al menos en su planteamiento inicial, a algo simple y carente de doble fondo, tal como:
“No hagas lo que no te gusta que te hagan a ti”
Ni más ni menos, y para colmo de males, Ruth no consigue cambiar nada.
Esta atrapante película, ha sido comparada con trabajos de los hermanos Coen, o con “Falling Down” (1993), con Ruth como una versión femenina del D-Fens de Michael Douglas; y algo de eso hay en la provocadora y desatada propuesta sustentada en el imponente trabajo de Lynskey, quien transmite a la perfección, la carga de angustia, desesperación y frustración, pero también la convicción y terquedad de su personaje.
Esta falta de enfoque general, es el único punto negativo en una historia que consigue combinar muchos géneros, gracias al magnífico trabajo de los involucrados.
¿Acaso no estamos hartos de cómo están las cosas?
De ahí que Blair sortea la trampa de su historia:
Los comentarios o el humor, podrían desembocar en una comedia de situación, pero en verdad son pocas o casi nulas las ocasiones en que uno como audiencia puede burlarse de la desgracia de los protagonistas.
¿Por qué?
Porque el guión logra una identificación inmediata.
No es necesario ser un habitante de ese Estados Unidos rural y descuidado, para exigir que alguien respete, o ser tomado en cuenta.
Como decía al inicio, todos vivimos ese tipo de “insignificancias” a diario, pero pocos hacemos algo.
Simplezas como acomodar un producto que alguien más tiró en un pasillo de supermercado...
Sucede que los personajes de Blair, con todas sus deficiencias y torpezas, sí lo hacen; pero antes de buscar aquí una lección moral, y exitosamente se deshace de ella; Blair entrega un estupendo guiño sangriento a todos los que alguna vez nos hemos hartado al grado de explotar, o sentir que no pertenecemos, al menos no a un mundo donde la gente se empeña en “ser unos cabrones”
“Just be gentle with yourself, all right?
You got all the time in the world”
Bajo la tela que une el mundo y la sociedad, hay algo oscuro y caótico.
¿Por qué la gente se empeña en ser mala?
Immanuel Kant sintetiza su pensamiento, y en general “el campo de la filosofía en sentido cosmopolita”, en 3 preguntas básicas:
“¿Qué debo hacer?
¿Qué puedo saber?
¿Qué me está permitido esperar?”, que pueden resumirse en una sola:
“¿Qué es el ser humano?”
A la primera interrogante trata de dar respuesta la moral.
A la segunda, el análisis de La Crítica de La Razón Pura en torno de las posibilidades y límites del conocimiento humano.
A la tercera, trata de responder la religión...
Peor Kant concluye su estudio epistemológico, haciendo especial hincapié en la importancia del deber, que es donde reside la virtud de toda acción.
Al hacer coincidir la máxima de cualquier acción con la ley práctica, el ser humano habrá encontrado el principio objetivo y universal del obrar.
La percepción del mundo muchas veces es diferente según el lado en el que nos encontremos, por ejemplo, es difícil pedirle a alguien que cambie, si nosotros mismos no estamos dispuestos a realizarlo.
Así que depende totalmente de nosotros, ser parte del problema, o empezar con el cambio nosotros mismos.
Y en su búsqueda, Ruth se topa con algo más peligroso que la indiferencia:
La estupidez.
Sí, al final de su viaje, descubre que la maldad no surge de ningún monstruoso impulso destructivo, sino de la falta de sentido común.
Nadie está tratando deliberadamente de hacerle daño, sino de lograr sus objetivos mezquinos; y lo hacen saltando o quitando los obstáculos del camino, como en un videojuego, o en un supermercado, ahí está la analogía; pues la mayoría de nosotros tenemos algo de Ruth, aunque probablemente solo haríamos la denuncia, y seguiríamos con nuestras vidas.
Por esta razón, I don't feel at home in this world anymore. es fantástica en muchos sentidos, ofreciéndonos un vistazo a una extraña realidad, en donde no aceptamos los baldazos de mierda de la vida como algo inevitable.
El mundo real, no tiene escasez de pelotudos ni de razones para cuestionar si vale la pena esforzarse para atravesar días y años para morir murmurando algo sobre penes; pero el mundo real podría necesitar unas cuantas Ruth para que nos recuerde:

“For people to not be assholes”