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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

martes, 27 de junio de 2017

My Family/Mi Familia

“When I was born here, this was Mexico, and where I die, this is still Mexico”

Las raíces, es el eterno tema literario, cinematográfico o de cualquier otro recurso narrativo, un empeño que persigue atrapar el enigma del tiempo, y su discurrir inevitable e irreversible; es la búsqueda incansable y repetida del sentido actual o futuro, a través de la indagación en el pasado.
Estados Unidos de América, es el país donde reside la mayor comunidad de hispanohablantes inmigrantes.
La comunidad mexicana, es la más numerosa de todas las que residen en todo el país, y la mayor diáspora mexicana en el mundo; donde destaca la presencia de mexicanos en California, Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada y Colorado, porque estos estados, alguna vez pertenecieron al territorio mexicano.
El desplazamiento de migrantes mexicanos hacia Estados Unidos, es esencialmente un fenómeno laboral, impulsado por la interacción de factores que operan en ambos lados de la frontera, donde los factores asociados con la demanda de trabajadores mexicanos en Estados Unidos, son tan importantes como los de la oferta.
A su vez, el funcionamiento de complejas redes sociales y familiares, ha contribuido a propiciar que segmentos importantes de la fuerza laboral mexicana, respondan con cierta rapidez a informaciones y oportunidades que se originan en Estados Unidos, conformando un mercado laboral de facto, que trasciende las fronteras nacionales.
México, durante La Guerra con los Estados Unidos, que se prolongaría entre 1846 y 1848, pierde más de la mitad de su territorio, obligado a ceder sus territorios septentrionales de Alta California, Nuevo México, Texas y La Mesilla.
Muchos mexicanos que vivían en estos extensos terrenos, cambiaron de nacionalidad para poder conservar sus propiedades, y otros decidieron vivir debajo de la nueva frontera internacional, muy en particular, a los ciudadanos de Nuevo México.
Finalmente, los mexicanos residentes en la Nación Americana, lograron conservar lengua, costumbres e identidad, ante la imposición de costumbres angloamericanas.
En los Estados Unidos, muchos de los mexicanos en ese país, son de origen indígena y otros orígenes, debido a que encuentran mejores oportunidades que en zonas rurales de México.
Se dice que Los Angeles, la más grande ciudad de California, es también la segunda ciudad mexicana por su tamaño, pues la cantidad de migrantes y descendientes de mexicanos, rebasa con mucho, los 4 millones de habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara y Monterrey.
El Chicano, es un término empleado coloquial y principalmente en los Estados Unidos, para referirse a los mexicano-estadounidenses.
En un inicio, se utilizó para referirse a los habitantes hispanos oriundos de los territorios estadounidenses que pertenecieron anteriormente a México:
Texas, Arizona, Nuevo México, California, Utah, Nevada y partes de Colorado y Wyoming.
Sin embargo, dependiendo de la fuente o el contexto, puede referirse a un ciudadano estadounidense de origen mexicano, una persona nacida en Estados Unidos, de origen mexicano; por tanto, los mexicanos-estadounidenses, son los estadounidenses de ascendencia mexicana.
“Three generations of dreams”
My Family/Mi Familia es un drama del año 1995, dirigido por Gregory Nava.
Protagonizado por Edward James Olmos, Esai Morales, Jimmy Smits, Jennifer Lopez, Leon Singer, Constance Marie, Jonathan Hernández, Jenny Gago, Mary Steenburgen, Elpidia Carrillo, entre otros.
El guión es de Gregory Nava y Anna Thomas; siendo ella la que aporta todo el sentido literario que encierra el filme, y la visión femenina que parece englobar toda la historia.
Hay que resaltar especialmente los toques de realismo mágico que reflejan la potencia de una cultura milenaria, y la fuerza de una forma de ver la vida que suscita mucha ternura.
La película se llama expresamente también “Mi Familia”, en español, como ya se dijo, pero también estuvo a punto de llamarse “Café con Leche” o incluso “Los Angeles Este”, por el barrio donde habitan los mexicanos emigrados a EEUU desde hace varias generaciones, y que sigue conservando la cultura de origen.
Mientras se anunciaba que My Family/Mi Familia iba a ser distribuida por New Line Cinema, muchas compañías de producción se implicaron en la producción de la película, incluyendo:
American Playhouse, American Zoetrope de Francisco Ford Coppola, Majestic Films International, y Newcomb Productions.
Gregory Nava ha declarado, que la película tiene connotaciones autobiográficas, pero que era más inspiradora que específica:
“Muchas de las especificaciones vinieron de otras familias cuando estaba investigando para la película en el este de Los Angeles”
Como sólo los latinoamericanos, y en especial los mexicanos saben contar sus historias familiares, pasando como si nada del drama a la comedia, de la vida a la muerte... My Family/Mi Familia es una película larga, pero se va muy rápido, porque tiene buen ritmo, un gran argumento, y está muy cuidada técnicamente.
Hay tanta verdad y tanto mito en esta historia de saga familiar narrada al modo del realismo mágico mexicano, que aúna docudrama, y guión con letras mayúsculas.
“Tenemos que mirar nuestras raíces para buscar la fuerza que llevamos dentro”, dijo el director, cuyo trabajo obtuvo una nominación al Oscar en la categoría de mejor maquillaje.
My Family/Mi Familia fue estrenada en El Festival de Cine de Sundance, con todo lo que eso significa como representación de un cine de Hollywood, que trata de estimular a los nuevos valores, y que apuesta por un trabajo cinematográfico más ligado a su concepción clásica, por una narrativa que huye del producto comercial más extendido en EEUU, en las últimas décadas.
La filmación comenzó en 1994, siendo filmada tanto en California como en México.
En California, las localidades incluyen:
Agoura Hills y Los Angeles, California.
En México, las localidades incluyen:
Ocumicho, Patamba y Pátzcuaro, todas en el estado de Michoacán, México.
Narrada por el hijo menor de la familia Sánchez, Paco (Edward James Olmos), la historia aborda el tema de la inmigración, donde 3 generaciones de una misma familia de inmigrantes mexicanos, ven crecer la ciudad de Los Angeles a su alrededor, mientras tratan de integrarse en la sociedad de EEUU, y conseguir sus sueños de prosperidad.
José (Jacob Vargas/Eduardo López Rojas) y María (Jennifer Lopez/Jenny Gago), llegan al país en los años 1920, para buscar un nuevo hogar en el que poder establecerse para siempre.
Los hijos de la pareja son:
Jesús “Chucho” (Esai Morales), Paco, Guillermo “Memo” (Greg Albert/Enrique Castillo), Irene (María Canals/Lupe Ontiveros), Toni (Constance Marie), y Jimmy (Jonathan Hernández/Jimmy Smits), que tendrán que enfrentarse a la discriminación racial de los años 50, mientras descubren la cultura juvenil.
Y 10 años después, Jimmy se casará con Isabel (Elpidia Carrillo), hecho que le hará enfrentarse a los desafíos que implica criar un niño en una de las décadas más complicadas de la era reciente de Estados Unidos.
La historia va desde la llegada de José Sánchez a California, desde México; hasta la actualidad.
Se trata de un camino tortuoso, lleno de dificultades:
Drogas, violencia y pobreza, son combatidas con una gran dosis de carisma, amor y solidaridad, pero sobre todo, con unidad, ya que lo realmente importante es la familia.
Con una buena fotografía, muy buena interpretación, buena ambientación y descripción excelente de los primeros años de emigración e integración de una familia de chicanos en Los Angeles, con sus choques culturales; todo en la película está tratado con mucho cariño; en una atractiva producción, con un plantel lleno de nombres de origen hispano.
Un emotivo drama humano, sobre unos emigrantes mexicanos que buscan tan anhelado “Sueño Americano”
Hacer y ver esta película, cuando Los Angeles es tan hispana de nuevo como lo es su nombre, tiene algo de viaje iniciático al origen de un pueblo que mira al futuro con la esperanza y la legitimidad de ser los protagonistas de sus propios cimientos.
Hay tanta fuerza en las historias, que lo que podría ser un melodrama, acaba siendo un drama épico, muy difícil de olvidar.
Sin ser una obra maestra, My Family/Mi Familia, es un filme maduro y lleno de interesantes apelaciones a la memoria, la nostalgia del tiempo y el sentido de grupo familiar, que permanece a pesar de las dificultades.
“Births, weddings and funerals.
Madness, mayhem and murder”
Producida por Francis Ford Coppola, y dirigida por Gregory Nava, My Family/Mi Familia, es un drama que recoge los avatares de 3 generaciones de una familia mexicana, afincada en Los Angeles; se trata de un interesante retrato sobre los problemas, aspiraciones y personalidades de sus distintos miembros; y con unas grandes actuaciones de todo el “casting”, el filme se desarrolla con verdadera pasión, y sabe navegar por los clichés y los estereotipos con gracia.
Una película sincera y apasionada, que retrata de forma realista y convincente, los conflictos de sus personajes.
Nava, se caracteriza por saber capturar los sentimientos más hondos del ser humano, a través de la narración de la vida cotidiana y a través de este relato, puede conservar y reflejar la visión mágica de sus antepasados en un mundo hostil y duro para los trabajadores que vienen del sur, a buscarse la vida en EEUU.
My Family/Mi Familia, titulada así en las 2 lenguas de forma expresa, aborda en forma de epopeya moderna, la emigración de los mexicanos a los Estados Unidos a lo largo del siglo XX, y el proceso de adaptación y de lucha de los hispanos, por integrarse en una sociedad dominada por los blancos anglosajones.
El film es narrado por Francisco Paco Sánchez, el hijo mayor y escritor de la familia Sánchez, cuya presencia como voz “en off”, es un referente desde el comienzo de la película, y el recurso que sirve para marcar su hilo narrativo, aunque resulte en ocasiones un poco cargante, y sea responsable de la cadencia lenta que se transmite en algunos momentos.
Paco, es soltero y escritor, y es para sus padres ya ancianos, alguien extraño, pues “no conciben que alguien pueda ganarse la vida escribiendo...”
Pero, en esa reacción y actitud de los padres, está la clave del mensaje que la película intenta transmitir:
El hijo de un jardinero mexicano emigrado, puede ser la vía para contar la epopeya de la familia.
Por tanto, puede dividirse en 3 partes muy bien marcadas, y al mismo tiempo, bien relacionadas en el filme:
La primera parte, la salida de México del fundador de la saga, muy joven aún, en los años 20 del siglo XX; en la segunda parte, se produce un salto en el tiempo, y el “flash forward” alcanza el año 1958; y en la tercera parte, han pasado 20 años, estamos en los 80.
El narrador nos introduce en la historia, de forma convencional, con el recurso a la música, aunque se muestra de partida, una metáfora muy interesante:
La de los puentes.
Los puentes que unen los 2 lados de la ciudad:
El de los ricos anglos, y el de los pobres mexicanos.
Éstos últimos, tienen que cruzar todos los días los puentes para trabajar en las mansiones ricas pero, además de apelar al sentido de paso que tiene la vida, también los relacionan con su sentido de unión o separación:
Los puentes unen los 2 lados de la ciudad, pero al mismo tiempo sirven para marcar la frontera entre los 2 mundos que apenas se conocen, como se pone de manifiesto al final del filme, cuando la familia de la novia blanca de uno de los hijos, visita a los mexicanos del otro lado…
La película comienza con el padre de la familia, José Sánchez, quien realiza un viaje que dura 1 año a pie, desde México a Los Angeles.
Viaja allí, para encontrarse con un hombre muy viejo conocido como El Californio (León Singer), quien naciera en la ciudad cuando todavía era parte de México.
Rápidamente se vuelven amigos, y fundan y trabajan una granja de maíz.
Sin embargo, tras varios años, El Californio fallece y le deja a José sus propiedades...
José, conoce y contrae matrimonio con el amor de su vida, María, una ciudadana estadounidense.
Después de que María sea deportada ilegalmente a México por gobierno federal de EEUU, en una gran redada, logra regresar a Los Angeles, en un arduo viaje de 2 años, llegando a su hogar con su nuevo hijo, Chucho.
Así continúa la historia de la familia hasta la actualidad…
Hay una constante referencia al hogar, como centro no sólo material u organizativo de la familia, sino como centro espiritual.
Las, a veces tortuosas vidas de los hijos, encuentran siempre el punto de referencia, el norte, el consuelo y la acogida en la fidelidad mutua de unos padres que han dado su vida por ellos.
Son varias las escenas en las que el padre recibe y habla con los hijos, en los distintos momentos y fases de la vida, tanto en la infancia como en la vida adulta; en la parte posterior de la casa, junto al campo de maíz donde está sepultado El Californio.
Estas escenas impregnadas de gran lirismo, muestran la familia como el lugar al que siempre se puede volver.
La fidelidad, no es otra cosa que reconocer el origen de las relaciones personales y biográficas, y actuar en consecuencia, siguiendo las exigencias éticas y jurídicas de las mismas.
El director de cine mexicano, muestra también la fidelidad de la mujer, como esposa y como madre.
Ambas fidelidades, la del padre esperando a sus hijos sentado junto al maizal; y la de la madre con su amor incondicional, suponen su corona de triunfo, el premio de una existencia que, a pesar de todas las cicatrices, de todas las calamidades sufridas, y de todos los errores cometidos, ambos cónyuges coinciden en afirmar que “ha valido la pena vivirla”
Esta fidelidad, es la que salva a los hijos, en especial, a Jimmy, el pequeño de la familia, en quien recaen como una losa, las injusticias gubernamentales, el haber presenciado directamente la muerte violenta de su hermano Chucho, a manos de la policía, la muerte de su esposa, y las dificultades de la vida.
Esta fidelidad paterna y materna, posibilitará y capacitará a Jimmy, para afrontar y superar a su vez, las dificultades de una relación muy difícil con su propio hijo.
La fidelidad entre los hermanos, está íntima e indisolublemente ligada a la fidelidad conyugal y a la filial.
Porque si los hermanos se reconocen entre sí:
¿A qué se debe, no será porque son la misma carne, reflejo de la unidad que constituyen entre sí los cónyuges?
El mensaje central que My Family/Mi Familia intenta transmitir a la sociedad de EEUU, es el de que esa sociedad es cada vez más dura, más complicada, está más amenazada por la desintegración, dividida en razas, separada entre legales e ilegales pero, a pesar de todo, se puede sobrevivir a todas las amenazas, se puede mantener una familia a través de tiempo.
No una familia ideal y perfecta al estilo que nos enseña ese otro cine de Hollywood, el de la comedia familiar, la familia Disney, sino una familia que sabe sobreponerse a los problemas, que convive con ellos, y que los arrastra, pero que no se humilla ni se deja vencer.
My Family/Mi Familia, intenta superar la visión tópica del mexicano, fascinado por el mariachi, por su folklore, al que le gusta el cine de María Félix y Pedro Infante, o el de Cantinflas; pero al mismo tiempo, hace una reivindicación intencionada y voluntariosa de todo ese legado.
Nava, criado en EEUU, pero de familia mexicana, ha confesado que, cuando era niño y veía películas, los héroes eran todos blancos, y los que hablaban con acento hispano, eran sirvientes o prostitutas, verdaderas caricaturas despojadas casi de su condición humana, sin que pudieran apreciarse nunca los valores de su cultura, y mucho menos sus expectativas o ilusiones.
Por eso, la defensa de la tradición, de la tierra, la milpa de maíz que rodea la casa, y que siempre está cuidada por el jefe de la saga, y que sirve de lugar para la resolución de conflictos, es esencial.
El director se detiene con minuciosidad, en la manera de contar cómo se planta y cultiva el maíz, y cómo se trasmite esa sabiduría de padres a hijos.
Recordar que se dice que “la mazorca del maíz, es un niño por nacer”
Los campos de maíz, aún existen en el Este de Los Angeles, y esto prueba que lo que la película cuenta es verdad:
Hay una memoria y una tradición mexicana en EEUU, muy fuerte e interesante.
La percepción que Nava tiene de la emigración a EEUU, es por tanto, muy reivindicativa.
En primer lugar, porque considera que, en realidad, esa migración no se produce, puesto que los mexicanos o los hispanos, ya estaban allí antes que los anglosajones, como manifiesta claramente el personaje de El Californio.
Existe en EEUU, un movimiento de los latinos por recuperar su dignidad a través de los medios de comunicación, en la literatura, el cine, etc.
Se trata de levantar una visión distinta de los latinos/hispanos, no sólo desde la percepción de los anglosajones, sino desde la propia visión, de los que habitan en los Estados Unidos, y tienen ascendencia latina.
Porque en la mayoría de los casos, no conocen su propia historia, y por tanto no pueden desempeñar el papel y tener el lugar que les correspondería en la sociedad de los EEUU de hoy.
Así, el objetivo casi único de la película, es precisamente el de reivindicar el papel de la minoría hispana, y especial mente de los mexicanos, en la EEUU actual.
Pues aborda el fenómeno de la emigración hispana, y más concretamente mexicana, a EEUU a lo largo de casi un siglo, el siglo XX.
De esto se ocupa esencialmente My Family/Mi Familia, porque la clave está en abordar y analizar el papel que la inmigración hispana tiene en los EEUU actual, en lo que respecta a sus expectativas, pero también en la conservación de sus raíces, y en la voluntad de ser unos estadounidenses más, puesto que los Estados Unidos han sido desde sus orígenes, una tierra de acogida de la inmigración.
Algo que Donald Trump se niega en reconocer…
Primero, fueron los alemanes en el XVIII, más tarde los irlandeses en el XIX, después italianos, polacos, rusos, etc., a comienzos del XX, por no hablar de otras minorías, como los judíos que han resultado muy influyentes en la dinámica del país, o del caso especial de la minoría afroamericana.
Nada impide que los hispanos contribuyan también a la prosperidad de EEUU, y tengan derecho a mantener y hasta presumir de sus raíces, puesto que la minoría hispana va a ser la minoría racial más importante de los Estados Unidos en el siglo XXI.
Las sucesivas oleadas de inmigrantes, han contribuido a renovar la demografía, y han facilitado que se perciba a EEUU, como un país joven durante los 2 últimos siglos.
Los inmigrantes, han diversificado su cultura, y aumentado su capacidad productiva.
Sin duda, la emigración es uno de los componentes básicos de la creciente influencia internacional de EEUU, y del mantenimiento de su poderío militar, pues no debe despreciarse el hecho de que las minorías raciales son las que han alimentado el ejército de EEUU en las últimas décadas.
Podríamos extendernos mucho más, sobre el fenómeno de la emigración hispana a EEUU, y específicamente de la emigración mexicana pero, a nuestro entender, resulta mucho más sugerente utilizar como instrumento para este análisis la propia película My Family/Mi Familia, que sugiere y aborda las cuestiones fundamentales relacionadas con el proceso migratorio desde el lenguaje cinematográfico y, por tanto, consigue llegar de forma efectiva y directa, a la sensibilidad de la gente.
My Family/Mi Familia, pone mucho más el acento en la exclusión, “My Family” sólo con Chucho, puesto que Jimmy acaba integrado; porque además alude a un hermano del protagonista, luchando en La Guerra de Corea.
Esta mención a la lucha por el país, y el poco reconocimiento de algunos ante el sacrificio, es recurrente en ciertos ambientes intelectuales en EEUU, en esa izquierda intelectual, que conecta en ocasiones con la izquierda europea, pero no tiene mucho predicamento, porque el servicio al país, se entiende en los Estados Unidos, precisamente como la mejor forma de integrarse y, además, nunca se traspasa la barrera de la crítica a las instituciones.
El “Happy End”, casi obligado en los filmes de Hollywood, no desmerece la apuesta arriesgada que el director realiza con My Family/Mi Familia, y apenas influye en la intención central de la misma.
Incluso, podría afirmarse que la sensación que deja la historia, desborda el contexto de la emigración mexicana, apareciendo en definitiva, como un mensaje universal sobre el sentido del esfuerzo, de la superación de las dificultades que ofrece la existencia, mostrando una concepción vital que responde a un sentido mágico, y a la vez resignado, tierno y realista.
La conversación final entre los viejos, es fundamental para entender el film:
No se puede aspirar a todo, pero hay que saber disfrutar de lo que se ha conseguido.
Todo ello en un marco donde la familia aparece como el pilar que define la cultura hispana, para lo bueno y para lo malo.
Al margen del enorme plantel de lo que eran estrellas a en ciernes, los personajes están dibujados con trazo fino, quebradizo, sugerido... y son personas que crecen, sufren, viven, mueren, son felices y desgraciados, pero jurarías que todos son de verdad.
Todos están enormes, desde los adultos hasta los niños, todos tienen sus momentos de lucimiento.
De las escenas, la primera escena dramática sucede cuando la madre es apresada por la migra, la policía de frontera, y expulsada a México...
Es la época de La Gran Depresión, y los inmigrantes son tratados como borregos.
En realidad, la escena del embarque hacia México, recuerda a los vagones en que los nazis encerraban y transportaban a los judíos y, además de las asociaciones efectistas que el cine desarrolla como ningún otro lenguaje visual moderno.
La escena está basada en hechos reales, pues en los años 30, hubo un acuerdo del gobierno EEUU con las compañías de ferrocarril, para devolver a los mexicanos a su tierra, y tratar de impedir su vuelta.
Luego, el segundo salto temporal, la fiesta exagerada de la boda, el aspecto hortera, la prosperidad un tanto “kitsch”, la música del mariachi mexicano y el exceso de comida, es decir, el reflejo de la cultura mexicana en EEUU, pero sin perder de vista que la riqueza más grande que existe, es la familia.
Esta segunda parte, se centra ahora en la segunda generación, muy distinta de la de los padres; donde se remarca en el uso del idioma, cuando el padre le habla en español, y Chucho le contesta en inglés, despreciando todo el legado familiar.
Todos los hijos de la familia, son arquetipos de las diferentes actitudes que pueden tener los emigrantes mexicanos en EEUU.
Además de Chucho, el pandillero descarriado y violento; está Memo, el hermano aplicado y voluntarioso, que logrará integrarse más tarde como ningún otro en la sociedad de los blancos, al convertirse en abogado, y tener una novia blanca.
Además de la hermana hortera y gorda, que se casa con otro mexicano, regentan un restaurante de comida hispana; aparece otra hermana guapa y distinguida, que sin embargo, se mete a monja.
Según el narrador Paco, su hermana Toni, es muy dominante, y todas esas se meten monjas, aunque acabe casándose años después con un sacerdote que igualmente abandona los votos, y dedicada a tareas sociales con los emigrantes:
La naturalización, acogida, búsqueda de empleo, etc.
Paco, es el escritor que narra la historia, soltero y solitario, un personaje algo artificial, porque apenas aparece como componente de la familia, sino como un observador desde fuera de la misma, y parece representar al propio Nava.
Por fin, Jimmy, es el hijo menor que acoge todas las contradicciones, representa una nueva generación que tiene que luchar de forma denodada con los problemas de integración, y que vive en directo la tragedia, lo cual le marcará de por vida.
Jimmy será el personaje de la tercera, y última parte de la película; la más tierna y emotiva, dónde el director hace su apuesta personal para reflejar el mundo de los emigrados mexicanos a EEUU, y la defensa de sus valores culturales y sociales.
Cuando Jimmy sale de la cárcel, está rodeado de iconografía mexicana:
La Virgen de Guadalupe, los guitarrones, los corazones horteras, y los guerrilleros de la revolución de comienzos del siglo XX:
Zapata y Pancho Villa, en posters pegados a las paredes.
Es la época, los años 70/80, del cambio de costumbres de los hijos que se adaptan a los valores EEUU, pero al mismo tiempo, de la necesidad de reconocer sus raíces.
La conversación en la cama de los padres, revela que no entienden los cambios de la vida:
¿Qué les pasó a nuestros hijos, qué hicimos mal?
Ellos tienen sentido práctico, y un escritor como Paco, no puede ganarse la vida, pero un abogado sí, por eso, gracias a Memo, pueden dormir tranquilos.
La personalidad de Jimmy, se revela en su encuentro con Isabel, con la que su propia hermana Toni le fuerza a casarse, para evitar su expulsión del país, pero de la que acaba enamorado.
Una de las mejores escenas de la película, es el encuentro entre Jimmy e Isabel, porque concentra a la vez, toda la alegría de la cultura hispana en el baile y, a la vez, el dramatismo y la poesía del film.
De su encuentro surge la ternura, el verdadero sentido de la vida, y el volver a comenzar como los padres, volver al seno de la familia.
Isabel, consigue sacarle toda la ira que lleva dentro desde la muerte de Chucho:
“Fuego por dentro y piedra por fuera”, le hace recobrar la ilusión por la vida.
Esta escena, está muy lograda, aunque esta forma de hacer cine no suele ser lo que gusta al espectador medio.
Por tanto, Jimmy revive la muerte de su hermano, los disparos y las sirenas de los que le persiguen, pero Isabel siente lo mismo, porque también vivió en su país la muerte de su padre represaliado político.
En esta escena, las palabras en español en la versión original, adquieren un protagonismo y un poderío que se corresponde con el dramatismo de la situación, pero se usan para que se comprendan, aunque no se sepa el idioma, que se saque por el contexto en inglés.
Jimmy e Isabel, son 2 personas que no han tenido tiempo para ser niños, siempre trabajo y más trabajo...
Isabel añora la felicidad de la familia para la que trabaja, y aspira a tener una así.
La escena muestra la ternura desesperada, de 2 seres que se buscan para apagar su desesperación, y luego se produce enseguida el golpe de la muerte de Isabel, en el momento del parto del hijo de ambos…
De nuevo, la reivindicación de la igualdad que se reclama para los hispanos en una sociedad dual:
La atención médica a los inmigrantes, es penosa, si la hubieran atendido en el otro lado de la ciudad, el oeste, estaría con vida...
La madre vuelve a interpretar esta nueva desgracia, desde ese realismo mágico, que en realidad es resignación, y proviene del sentido cultural más fuerte entre los mexicanos:
“Los espíritus de las parturientas que mueren, ayudan al Sol a ponerse cada día, sin ellas, El Sol no podría descansar”, coincide con un cambio de plano muy ajustado desde el fundido en negro que representa la muerte, al rojo de la puesta del Sol.
Tras la muerte de Isabel, Jimmy vuelve a delinquir, casi por necesidad, la desesperación del que de nuevo se halla perdido.
A su hijo, lo cuidan los abuelos, que son la referencia para todo, el sentido de la familia que aparece como sostén y refugio, y a la vez se observa como algo frágil, que puede perderse o romperse si no la cuidamos.
Cuando pasan los años, “el jefe y la jefa”, pasan a ser “jefita y jefito”, los que sufren por Jimmy, aunque los demás se avergüencen.
El narrador Paco, explica que Jimmy lleva sobre sí, toda la carga de los demás, con un sentido muy cristiano de la culpa:
Unos cargan con ella, para que otros prosperen como Memo, el triunfador.
La vuelta de Jimmy a la casa, tras salir de nuevo de la cárcel, remata la historia de la familia, y se nota en la mezcla de la música con la luz sobre el maíz, que está muy lograda.
El recuerdo de las enseñanzas de la niñez, la vuelta al pasado, el tema recurrente de la memoria como soporte, y la familia como vía para conservar esa memoria.
Jimmy, es el personaje sin suerte, pero se produce el reencuentro con el hijo, la llamada de la sangre y, aunque el hijo lo rechaza por miedo al desamor, y los intentos sucesivos son un fracaso, se presenta por fin la oportunidad de recuperar el sentido familiar.
Esa oportunidad, es la visita de la familia de la prometida de Memo, los blancos adinerados que se llaman coloquialmente “WASP”, tienen reacciones que resultan divertidas, y que intentan resaltar los tópicos y lugares comunes, y que se resuelve con la negación de la propia identidad:
La conversación entre las 2 familias, revela los prejuicios entre las 2 culturas.
Los hijos reniegan de la cultura mexicana, sobre todo el triunfador Memo; y el padre reivindica que los mexicanos estaban en Los Angeles, antes que los blancos, pero éstos no recuerdan que California fuera alguna vez mexicana, y se aterrorizan al oír que El Californio está enterrado detrás, en el jardín...
El padre, está dispuesto a mentir, con tal de sacar a su hijo del apuro, porque Memo ya no acepta el realismo mágico y las costumbres de sus padres.
La familia de Karen Gillespie (Dedee Pfieffer), la novia de Memo, nunca había estado en el este de Los Angeles, aunque han nacido y vivido siempre en la ciudad…
Cuando la historia concluye, Jimmy vuelve al lugar donde mataron a Chucho, y reflexiona sobre el paso del tiempo y la pérdida irreparable de las cosas.
Luego conversa con su hijo, y repite la enseñanza que su padre le trasmitió años antes sobre el maíz, produciéndose el reencuentro, la necesidad que los 2 se tienen, uno del otro.
Aunque se hayan perdido muchos referentes culturales, la conclusión es que lo que no debe perderse nunca, es el lazo afectivo de la familia.
La metáfora de los puentes, muy recurrente, enfrenta modernidad y tradición, pero no se recrea en los temas complicados, como en la violencia, pandillas, racismo,  etc., aunque no los elude.
Para achacarle algo, la mayoría de los actores no hablan bien “mexicano”, al ser chicanos, o latinos de otros países, como dominicanos y puertorriqueños; y lamentablemente eso le resta calidad y realismo a la historia.
También, se le puede achacar demasiadas similitudes a “West Side Story” y a “The Godfather”
El objetivo sin embargo, es transmitir que la familia nunca se arruga ante la tragedia.
La explicación de Nava, de este objetivo, sirve para expresar las tragedias universales, lo que de común tenemos todos los seres humanos; siendo la clave, contar de forma entendible por todos, a pesar de la raza o la cultura, aspectos que nos atañen, y nos afectan como seres humanos, y eso a pesar de la fuerte caracterización cultural del filme, con música, ambientes y escenarios muy étnicos, muy condicionados por lo latino.
La banda sonora, la música, casi toda ella de fuerte contenido étnico, y adaptada por Pepe Ávila, además de los fondos musicales de Marc Mackenzie, es muy acertada.
Para la banda sonora cinematográfica original, los productores incluyen una sección transversal de música latina, incluyendo un merengue, y un mambo.
“I promised La Virgen that I would return to you”
Desde 1994, se celebra El Día Internacional de La Familia, con el objetivo de promover la concienciación y un mejor conocimiento sobre los procesos sociales, económicos y demográficos de este núcleo de la sociedad.
Para entonces, la familia estaba concebida como la unión entre una mujer y un hombre, que en su mayoría con descendencia, sin embargo, estos modelos preconcebidos han cambiado con los años.
En América Latina, tanto las disposiciones legales como la sociedad, se han transformado para adaptarse a los nuevos modelos de familias, también los roles de la familia han cambiado.
Los cambios en la familia, durante los últimos 40 años, han sido los más profundos y convulsivos de los últimos 20 siglos, apareciendo hoy, un gran número de modelos que alteran de forma directa los parámetros con los que se entendía la vida familiar.
Estos cambios afectan a toda la estructura familiar, y para poder entender estos cambios, nos basamos en el conocimiento y perspectiva histórica conocida, la familia conyugal, como tal ha sido siempre la más común, surgiendo fundada en lo biológico, para arropar a madre e hijo, surge en todas las culturas de una pareja heterosexual de adultos, y con fines de procreación, la pervivencia de la especie humana, ha requerido la protección de la maternidad, y después la paternidad, lo que llevó a la convivencia de la pareja, este modelo desde su perspectiva más nuclear y extendida alrededor de dicho núcleo, es el que mantienen la práctica totalidad de los países.
El concepto de familia, implica aspectos biológicos, sociales y jurídicos, variando de una cultura a otra, y aún dentro de la misma, se dan subculturas como la urbana o la rural.
Sin embargo, el reconocimiento de derechos igualitarios entre hombres y mujeres, ha sido posible gracias a los principios de democracia liberal, que proporcionaron la ideología impulsora para las mujeres en Gran Bretaña y en Estados Unidos, el socialismo marxista con la afirmación de Marx, de que el progreso social debería medirse por la posición social del sexo femenino, el aumento del nivel cultural de las sociedades, y también al esfuerzo feminista de muchas mujeres que lucharon para lograr metas personales, consiguiendo la misma eficacia que el hombre, y en algunos casos, superarlo, todo ello unido a una exaltación de la personalidad de la mujer, y al fuerte derecho de las mujeres, en lograr su libertad y realización personal, de una forma distinta a la aceptada tradicionalmente.
Han influido también, los avances tecnológicos en el hogar y la vida industrial urbana.
Los cambios legislativos en los países democráticos, han ido reconociendo una nueva realidad, y modificando las leyes para garantizar un trato igualitario de la mujer y del hombre, y la protección de los hijos, se reconoce el divorcio, las parejas de hecho, incluyendo las homosexuales, y en algunos países, reconocido el matrimonio entre personas del mismo género.
Los cambios sociales, han sido muy acelerados en los últimos años, y van dando lugar a una nueva situación que afecta de forma muy importante a la vida familiar, y a la propia sociedad, como síntesis de estos profundos cambios, podemos destacar:
A nivel familiar, los fuertes descensos de la natalidad, la liberalización de las relaciones sexuales, el incremento de la fecundidad fuera del matrimonio, retraso en la edad del matrimonio, de 27 a 30 años; la utilización de método anticonceptivos, y retraso en el nacimiento del primer hijo, a los 27 o 35 años; retraso en el abandono del hogar por parte de los hijos, aumento de las uniones libres, y de las rupturas de matrimonios.
A nivel de mentalidad, la ruptura con la tradicional visión del género, en relación con las responsabilidades familiares, conyugales y parentales, la exaltación del deseo de libertad, y de realización personal, que entra en conflicto con cualquier tipo de compromiso a medio o largo plazo, el individualismo y racionalidad instrumental:
El matrimonio, es un contrato, y puede romperse como si se tratara de un contrato de empresa; y que no, no pertenece a La Iglesia Católica, ni a cualquier otra.
El incremento de la cultura del divorcio, la ultra defensa de los derechos de los adultos, con detrimento de los del niño; el dilema permisividad responsabilidad paterna, y el principio de igualdad y libertad que se ha traducido en un énfasis exagerado de la permisividad de los hijos.
Consecuencias de lo expuesto, son el aumento de mujeres que deciden formar una familia monoparental, la reconstrucción de familias en condiciones lamentables para los hijos:
Hijos de fin de semana, hermanos, hijos de diferentes padres, obligados a convivir, hermanos que no se conocen, padres que intentan compensar estas situaciones con actitudes de sobreprotección e inconsecuentes, e insatisfacción de muchos padres, al sentirse dominados a veces por los propios hijos o exesposas que manipulan a través de Pensiones Alimenticias, etc.
Esta situación crítica familiar, poco a poco va dando lugar a una familia más democrática y rica, pero se siguen manteniendo dificultades relacionadas con el trabajo de la mujer dentro y fuera de casa, y la frustración de no percibir un cambio más significativo en el hombre.
La familia nuclear reducida, con una media de 3,3 miembros y 1,7 hijos el 1,17 por mujer en edad fértil, estos índices están sufriendo un leve crecimiento debido a la inmigración.
La familia y hogar monoparental, se define como el hogar en donde sólo está presente la madre o el padre, el concepto aparece en los años 70, imponiéndose al concepto de familia rota, incompleta o disfuncional.
En sentido estricto, solo sería encabezada por una viuda o una viuda, en los casos de separación o divorcio, o madre soltera, el padre existe por tanto, es preferible conceptuarla como familia monoparental.
La monoparentalidad, reviste hoy muchas modalidades en función de quien encabece dicha familia, hombre o mujer.
El ser mujer o varón, es un hecho socio cultural e histórico, los atributos sociales y psicológicos de los sujetos, las formas de comportamiento, las actitudes, las relaciones, las actividades así, como el lugar que ocupan en relación al poder, y todo lo que atribuye al sexo, es presentado por el fenómeno del etnocentrismo como universal.
Las instituciones familia y matrimonio, en nuestra actualidad, y en todas las sociedades, existen con una gran variación de pautas familiares y matrimoniales, en culturas diferentes, el matrimonio es una estructura social muy extendida, sin embargo, como en otros aspectos de la vida social, nos encontramos ante procesos profundos de cambio, que afectarán a los modos de vivir, y a las relaciones de la sociedad misma, así mismo, en sus aspectos organizativos.
En La Era actual, se están produciendo transformaciones fundamentales en la naturaleza de la familia y del matrimonio.
Considero a la familia moderna, como resultado de una redistribución de las funciones a nivel social, acrecentando su papel como agencia social, considerando las funciones familiares como de procreación, adopción, socialización del niño, y la estabilización emocional del adulto, sin considerar aspectos sociales, económicos, raciales, o de orientación sexual.
La familia, tan fundamental como siempre en la preservación de la sociedad, no es un ente estático, inmutable.
No obedece a los designios de un derecho natural que supone, como se hizo durante tanto tiempo, que mujer y hombre tienen que asumir roles específicos y predeterminados.
Adaptación o morir, señores, La Familia es también mi mascota y yo.

“You're right.
We've had a very, good life”



lunes, 26 de junio de 2017

Compulsion

“The world has been one long slaughterhouse from the beginning until today, and the killing goes on and on and on.
Why not read something?
Why not think... instead of blindly shouting for death?”

El “crimen perfecto” es un crimen hecho con tal planificación y capacidad que no deja sospechas, y el culpable no puede ser encontrado; el término también puede referirse a la delincuencia que no se detecta después de cometerse, o incluso cuando sale de las sospechas para justificar una investigación.
Por otra parte, la compulsión o el impulso criminal, es un término usado en psicoanálisis, que define a un sujeto aparentemente sano, que presenta una conducta adictiva u obsesiva irresistible ante una determinada situación subyugante.
Decía Erich Fromm, psicoanalista, psicólogo social, y filósofo humanista alemán:
“La envidia, los celos, la ambición, todo tipo de avidez, son pasiones.
El amor es una acción, la práctica de un poder humano, que sólo puede realizarse en la libertad, y jamás como resultado de una compulsión”
Pero:
¿Qué justifica, o qué motiva este tipo de comportamientos?
¿El ocio, el ansia de emociones excitantes fuera de lo normal; la lectura de un libro?
La sombra de Caín es alargada, y no conoce de clases sociales o niveles económicos; por eso, nuestra sociedad, acostumbrada a los asesinos de baja estofa, no deja de sorprenderse cuando salta la noticia entre las clases altas, donde también hay desalmados.
Nathan Freudenthal Leopold, Jr., y Richard Albert Loeb, más conocidos como “Leopold y Loeb”, fueron 2 estudiantes adinerados de la Universidad de Chicago, quienes secuestraron y asesinaron a Robert “Bobby” Franks en 1924, en Chicago, en lo que fue descrito por la prensa como “el crimen del siglo”
Según sus declaraciones, ambos asesinaron a Franks, para demostrar su inteligencia superior al resto, cometiendo “el crimen perfecto”
Nathan Leopold, nació en 1904, en Chicago, Illinois, siendo hijo de una muy adinerada familia de inmigrantes judíos procedentes de Alemania.
Leopold fue un niño prodigio, quien pronunció sus primeras palabras a la edad de 4 meses, y que obtuvo un cociente intelectual de 210, aunque los antiguos estudios de inteligencia, no son compatibles con los de la actualidad.
Para la época en la que cometió el crimen, ya había obtenido un diploma menor de la Universidad de Chicago, con honores de Phi Beta Kappa, y planeaba ingresar a la Escuela de Derecho Harvard, luego de unas vacaciones con su familia en Europa.
Según sus boletines de estudio, se había interesado en al menos 15 idiomas extranjeros, de los cuales manejaba 5 con fluidez; además, había alcanzado cierto renombre nacional en ornitología.
Mientras Loeb nació en 1905, en Chicago, siendo hijo de Anna Henrietta y Albert Henry Loeb, un adinerado abogado y ex-vice Presidente de Sears, Roebuck and Company.
Su padre era judío, y su madre católica; y al igual que Leopold, Loeb era extremadamente inteligente; pero aunque salteó varios grados en la escuela, y se convirtió en el graduado más joven de la Universidad de Michigan a los 17 años de edad, era descrito como “holgazán, desmotivado, y obsesionado con el crimen”, pasando la mayor parte de su tiempo, leyendo novelas sobre detectives.
Al igual que Leopold, Richard Loeb había sido un niño físicamente débil, pero nunca tuvo ninguna enfermedad seria.
No fue sexualmente precoz, y no recibió una educación sexual por parte de sus padres, que trataban a sus hijos con excesiva indulgencia y amabilidad, aunque existía poca intimidad entre ellos.
Hay que señalar, que la relación entre los 2 chicos era algo más que una amistad, era una relación homosexual en una época poco apropiada; y además, una relación enfermiza, con lazos de dependencia y dominación, capaces de conducir al infierno a cualquiera.
La inteligencia, no siempre protege de los sentimientos…
Finalmente, Bobby Franks tenía 14 años, y era el 3° hijo del matrimonio judío formado por Jacob y Flora Franks.
A pesar de que sus familiares se asentaron en Chicago en el siglo XIX, Bobby fue educado por sus padres en las creencias del cristianismo.
Aunque vivían entre los ricos líderes de la comunidad judía, la familia Franks nunca fue totalmente aceptada en sociedad.
En la escuela local Harvard, a Bobby se le consideraba un alumno brillante, con una especial habilidad para la oratoria; y 2 semanas antes de su muerte, participó en un debate escolar sobre la pena capital, mostrándose a favor de su abolición.
También le gustaba el béisbol y el tenis; era un joven vivaracho, sonriente, con una gran facilidad de palabra.
Superficialmente, se parecía a Richard Loeb…
Así pues, Leopold y Loeb, crecieron en la zona sur de Chicago conocida como Kenwood, un vecindario de clase social alta.
La familia Loeb era dueña de un local multieventos en Charlevoix, Michigan, además de su mansión en Kenwood, a 2 manzanas de los Leopold.
Aunque Leopold y Loeb se conocían de pequeños, particularmente cuando jugaban por el vecindario, su relación no fue tan cercana, hasta que ambos ingresaron a la Universidad de Chicago, y comenzaron a compartir un mutuo interés en el crimen.
Leopold estaba particularmente fascinado por el concepto de Friedrich Nietzsche sobre los “súperhombres” o “Übermensch”, individuos trascendentales, con extraordinarias e inusuales habilidades, cuyos intelectos superiores les permitían ascender por sobre las leyes y reglas a las que están sometidos los seres humanos “más inferiores”
Leopold admitió creer que era uno de estos individuos, y que por tanto, de acuerdo con los pensamientos de Nietzsche.
No estaba atado ni sometido a las leyes, ni a ninguna regla ética y moral de la sociedad.
Leopold, logró convencer a Loeb, de que él también era alguien superior…
En una carta a Loeb, Leopold escribió, “un súperhombre... está, debido a ciertas cualidades inherentes en él, exento de las leyes ordinarias que gobiernan a los hombres.
No es responsable de nada de lo que haga”
Leopold y Loeb, creían encarnar a esta figura; y es fácil entender, cómo el tímido e introvertido Nathan Leopold, llegó a considerar a Richard Loeb como Nietzsche consideraba a César Borgia...
Estaba enamorado de él, pero aunque no lo hubiera estado, le hubiera temido y admirado de igual modo.
Para el otro chico, esto era de lo más natural, carecía por completo de la timidez que caracterizaba a su amigo; y con esa firma creencia de superioridad, ambos comenzaron a cometer ciertos delitos que les aseguraban que las leyes ordinarias de los hombres, no eran aplicables a ellos.
Entre sus primeros delitos se encontraba el robo y el vandalismo; poco después, ingresaron en una casa de alojamiento para estudiantes varones, y robaron cuchillos, una cámara, y una máquina de escribir, que luego utilizarían para escribir el pedido de rescate.
Entusiasmados por no ser aprehendidos, comenzaron a cometer delitos más serios, como incendios provocados.
Sin embargo, desilusionados de la ausencia de cobertura mediática de sus delitos, comenzaron a planear lo que ellos denominaron sería, “el crimen perfecto”, que atraería interés general, y les confirmaría sus ideas de superioridad.
Leopold, de entonces 19 años; y Loeb de 18, acordaron en el asesinato de un muchacho joven, como su “crimen perfecto”
Pasaron meses planeando los detalles, desde la manera del secuestro, hasta la forma en la que se desharían del cuerpo…
Para hacer su crimen más notable, planearon pedir un rescate a la familia de Franks, mediante un elaborado sistema de comunicaciones que involucraría también a un teléfono.
Utilizando la máquina de escribir que habían robado, anotaron los últimos detalles de lo que sería la petición formal de rescate.
Escogieron un cincel como el arma para asesinar al joven, y compraron uno.
Luego de una exhaustiva búsqueda de una víctima que les pareciera apropiada, los jóvenes recorrieron el campus de la Escuela de Harvard para Niños, donde Leopold y Loeb habían sido educados.
Finalmente, se decidieron por Robert “Bobby” Franks, de 14 años, hijo de un adinerado empresario de Chicago; y que Loeb conocía bien.
En la tarde del 21 de mayo de 1924, conduciendo un automóvil que habían rentado bajo un nombre falso, Leopold y Loeb le ofrecieron un aventón a Franks, quien caminaba a su casa desde la escuela.
En principio, el chico se negó, alegando que sólo estaba a 2 manzanas de su casa, pero Loeb lo persuadió para que subiera y charlar sobre una raqueta de tenis que había comprado…
El chico subió al auto, y se sentó en el asiento delantero del acompañante, mientras que Leopold conducía, y Loeb estaba en el asiento trasero con el cincel.
A poco de subir, Loeb golpeó a Franks repetidamente en la cabeza con el cincel, y lo arrastró a la parte trasera del automóvil donde lo asfixió con un trapo hasta matarlo.
Con el cuerpo en el suelo del coche, ambos condujeron hacia un lago en Hammond, Indiana, unos 40km al sur de Chicago.
Al caer la noche, desnudaron el cuerpo, y se deshicieron de las ropas, para luego colocar el cuerpo en una obra de drenaje, cerca de unas vías ferroviarias.
Para tratar de dificultar las tareas de reconocimiento, Leopold y Loeb, arrojaron ácido clorhídrico sobre el rostro y los genitales del chico.
Para cuando el dúo regresó a Chicago, la ciudad ya sabía de la desaparición de Bobby Franks.
Esa misma noche, Leopold llamó por teléfono a la madre de Franks, identificándose como “George Johnson”, e informándole que su hijo había sido secuestrado, y que los pasos a seguir, entre los que se contaba el pago de un rescate, seguirían luego.
Luego de enviar la nota mecanografiada a la familia de Franks, Leopold y Loeb quemaron sus ropas ensangrentadas, limpiaron lo mejor que pudieron la sangre del tapizado del vehículo rentado, y ambos pasaron el resto de la noche jugando cartas.
A la mañana siguiente, los Franks recibieron la nota de rescate, y Leopold llamó nuevamente a la familia, indicándoles los primeros pasos que debían seguir para pagar el rescate.
El intrincado plan de recolectar el dinero de Leopold y Loeb, se vio frustrado cuando, antes de que los Franks comenzaran el camino a pagar por la liberación de su hijo, un hombre avisara a la policía, de que había encontrado el cuerpo de un chico que coincidía con los rasgos de Bobby Franks...
Al enterarse de esto, Leopold y Loeb destruyeron la máquina de escribir, y quemaron una bata de baño que habían utilizado para mover el cuerpo.
Mientras tanto, la policía de Chicago lanzó una investigación masiva, ofreciendo recompensa a cambio de información.
Mientras que Loeb seguía con su vida normalmente, Leopold hablaba libremente con la policía y la prensa.
Leopold incluso le dijo a un detective que si él “fuera a asesinar a alguien, escogería a alguien como el niñito arrogante que era Bobby Franks”
Al tiempo que se investigaba la zona donde habían hallado a Franks, la policía encontró un par de anteojos…
Aunque en tipo y tamaño eran comunes, los anteojos tenían un tipo de mecanismo de abierto y cerrado único, y que sólo 3 personas habían comprado anteojos de ese tipo en Chicago; uno de ellos, era Nathan Leopold.
Cuando fue confrontado con esa evidencia, Leopold dijo que se le pudieron haber caído mientras estudiaba los pájaros de la zona.
Sin embargo, la máquina de escribir destruida, fue descubierta poco después.
Leopold y Loeb, fueron llamados por la policía a que declararan formalmente.
Los jóvenes le dijeron a la policía, que en la noche del crimen, habían levantado a 2 mujeres de la carretera, y que las habían dejado en un campo de golf cercano a Chicago, pero que nunca habían sabido sus apellidos.
La coartada cayó como falsa poco después, cuando el chófer de la familia Leopold le dijo a la policía, que esa noche, él estaba reparando el automóvil que los jóvenes habían dicho que habían usado.
La esposa del chófer confirmó a la policía, que el automóvil de Leopold estaba en el garaje de la casa.
Loeb, fue el primero en confesar, dijo que todo había sido planeado por Leopold, y que él simplemente se había limitado a conducir el automóvil.
Seguidamente, fue Leopold quien declaró, quien insistió en que él era el conductor del vehículo, y que Loeb era el asesino.
Años después, se conoció más evidencia, sobre todo algunos testigos oculares quienes dijeron que el que estaba conduciendo el vehículo, era Loeb, y que probablemente fuera Leopold quien asesinó al chico Franks.
Finalmente, ambos confesaron que habían cometido el asesinato, simplemente “por la adrenalina que les generaba tal acción”
También hablaron de su ilusión sobre los “superhombres” y sus aspiraciones de cometer “el crimen perfecto”
Leopold, hablando con su abogado, confesó que el crimen había sido un “ejercicio de inteligencia” para él.
“El asesinato fue un experimento”, le dijo a su abogado, agregando que le era tan fácil justificar el matar a un ser humano, como para un entomólogo el matar a una abeja.
El juicio contra Leopold y Loeb, se llevó a cabo en La Corte de Distrito de Chicago.
Enseguida, se convirtió en un espectáculo de la prensa; y fue categorizado como “El Juicio del Siglo”, y los estadounidenses alrededor del país, se preguntaban:
¿Qué podría conducir a los 2 jóvenes, bendecidos con todo lo que su sociedad podría ofrecer, para cometer un acto tan depravado?
Luego de que fueron aprehendidos, los padres de Loeb contrataron al renombrado abogado abolicionista, Clarence Seward Darrow.
El letrado, era conocido por sus opiniones liberales, por apoyar a los marginados, y por su adhesión a ideas científicas más que religiosas.
De hecho, Darrow fue directivo de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, y georgista; y se hizo famoso por defender a John Thomas Scopes en El Juicio Scopes, llamado “El Juicio del Mono” en 1925, un año después de este caso.
Así las cosas, en el verano de 1924, Darrow asumió el caso, del que se rumoreó que los Loeb pagaron $1 millón; tanto que durante el juicio, los periódicos dijeron que Darrow estaba presentando una “defensa de $1 millón” para las 2 familias ricas.
Muchos estadounidenses comunes, se enfadaron por su aparente avaricia… por lo que hizo que las familias emitieran una declaración, en la que insistieran en que no habría grandes honorarios legales, y que sus honorarios serían determinados por un comité compuesto por oficiales de La Asociación de Abogados de Chicago.
Se supo después del juicio, que Darrow sugirió que $200.000 serían razonables.
Después de largas negociaciones con las familias de los acusados, terminó recibiendo unos $70,000 en honorarios brutos, los cuales, después de gastos e impuestos, anotaron $30,000, por valor de $375,000 en 2016.
Clarence Darrow, dejó bien claro que, en primer lugar, la riqueza de los padres de los acusados, no iba a servirles de nada en este caso; y que en segundo lugar, no habían sido motivos económicos los que impulsaron a los 2 jóvenes a cometer el crimen, tal y como sostenía la acusación; al tiempo que era generalmente aceptado, de que la defensa de los 2 jóvenes se basaría en “no culpables por enajenación mental”
Darrow concluyó, que un juicio por jurado terminaría casi con seguridad en condena, y en una sentencia de pena de muerte para ambos.
Por tanto, Darrow escogió que los jóvenes se declaran culpables ante el juez de la Corte de Circuito del Condado de Cook, John R. Caverly, con la esperanza de convencerlo de que les impusiera la pena de cadena perpetua.
Es decir, Darrow sorprendió al fiscal, cuando hizo que los asesinos se declararan culpables, para evitar un jurado de venganza, y presentar el caso ante un solo juez, sin jurado.
El juicio, en realidad, fue una larga audiencia de sentencia en la que Darrow sostuvo, con la ayuda de un testimonio de expertos, que Leopold y Loeb estaban mentalmente enfermos.
El Estado por su parte, presentó a más de un centenar de testigos que describieron el crimen.
La defensa, por el contrario, presentó numerosos análisis psiquiátricos, para que pudieran lograr establecer factores mitigantes.
Cuando se le preguntó, por qué cometieron el crimen, Leopold dijo a sus captores:
“Lo que llevó a Richard a querer hacer esto, y me llevó a querer hacer esto era una especie de puro amor a la emoción... el amor imaginario de las emociones, haciendo algo diferente... la satisfacción y el ego de poner algo más”
Aunque generalmente se considera que Richard Loeb, por lo menos aparentemente, era el motor que impulsó el crimen, los psiquiatras de la defensa, descubrieron que la personalidad de Loeb era más compleja y perversa.
Cuando el doctor William Healey testificó que “este crimen es el resultado del impulso de una mente enfermiza… debido a la personalidad anormal de Leopold, cuyos sentimientos e ideas eran propios de un paranoico…
Todo lo que quería hacer estaba bien, incluso raptar y asesinar.
No daba cabida ni a la compasión ni a los sentimientos…
Él está en lo cierto, y es el mundo el que está equivocado”
El doctor Bernard Glueck, describió a Loeb diciendo que mostraba una “ausencia total de sentimientos normales”
Este chico, declaró, podía orientarse sólo intelectualmente.
No demuestra ningún sentimiento por lo que le rodea.
De hecho, Loeb se aburrió durante el examen psiquiátrico, incluso llegó a quedarse dormido durante algunas sesiones.
Por el contrario, Leopold disfrutaba con estas sesiones de análisis.
El alegato de más de 12 horas de Darrow, es tomado como un ejemplo en lo que refiere a crítica y oposición a la pena de muerte, al considerarla “justicia retributiva” y no “rehabilitadora”; y fue categorizado como una pieza exquisita de defensa; tanto que cuando terminó el juicio, se lo nombró como el mejor alegato de su carrera; ya que su principal tema de debate, fueron los “métodos y castigos inhumanos” del sistema judicial estadounidense.
En repetidas ocasiones, Darrow hizo hincapié en las edades de los “muchachos”, antes de La Guerra de Vietnam, la mayoría de edad era de 21 años; llamándoles “chicos” o “Dickie Loeb” y “Babe Leopold”, para subrayar que no habían alcanzado aún la edad de la razón y la madurez; y hablaba de ellos afectuosamente en un esfuerzo por suavizar la imagen que el público tenía de ambos.
Incluso, de vez en cuando les miraba con aire de tristeza y melancolía; y señaló que “nunca hubo un caso en Chicago, donde por culpabilidad de un niño menor de 21 años había sido condenado a muerte”
Su petición fue diseñada para ablandar el corazón del juez John Caverly, pero también para moldear la opinión pública, para que Caverly pudiera seguir precedentes sin un alboroto demasiado grande, y alegó locura momentánea, utilizando la homosexualidad de los muchachos; que para la sociedad del momento, la homosexualidad era poco más o menos considerada una desviación que evidenciaba una enfermedad mental subyacente.
Asimismo, subrayó la influencia en Leopold del filósofo al que se acusa de matar a Dios, pero, y esa observación podría tener plena vigencia en la actualidad, señaló que Nietzsche había influido en una mente ya “enfermiza” o predispuesta:
“Nathan Leopold, no es el único joven que ha leído a Nietzsche, pero quizás sea el único en el cual su influencia se manifestó así…”
Sin embargo, lo que más conmocionó a la sociedad del Chicago de los años 20, fue que los 2 asesinos no eran esta vez 2 desarraigados arrabaleros, hijos de familias desestructuradas...
Eran 2 muchachos de clase alta, que no tenían carencias afectivas, y eran inteligentes y educados; pero que simplemente se aburrían…
Y Darrow tuvo éxito.
El alegato disuadió al juez, quien condenó a ambos a cadena perpetua, más 99 años adicionales por el delito de secuestro.
El caso de Leopold y Loeb planteó, en un juicio bien publicitado, la permanente afirmación de Darrow, de que las influencias psicológicas, físicas y ambientales, no una elección consciente entre el bien y el mal, controlan el comportamiento humano.
Los testigos periciales psiquiátricos de Darrow, testificaron que ambos “eran decididamente deficientes en emoción”
Darrow, más tarde argumentó, que la emoción es necesaria para las decisiones que las personas toman.
Cuando alguien intenta ir en contra de cierta ley o costumbre que está prohibida, escribió, debe sentir una sensación de repulsión.
Como ni Leopold ni Loeb tenían un sistema emocional activo, no se sentían revueltos.
No obstante, Loeb fue asesinado por otro reo en prisión, en el año 1936; mientras que Leopold fue puesto en libertad condicional en 1958, y se mudó a Puerto Rico donde vivió hasta su muerte.
El argumento final de Darrow, se publicó en varias ediciones a finales de los años 20, y principios de los 30, y fue reeditado al momento de su muerte.
Mientras, los 2 jóvenes aprendices de periodista:
James W. Mulroy y Alvin H. Goldstein del Daily News de Chicago, fueron obsequiados con El Premio Pulitzer en 1925, por reportar los incidentes; y por contribuir de manera clara y definitiva a la resolución del caso.
Sus indagaciones, y el retrato que proporcionaron de esos 2 agresores, con una alta capacidad intelectual, provenientes de una clase acomodada y con un brillante futuro universitario, fue suficiente aval para que recibieran el más carismático reconocimiento que se le podía otorgar a un periodista; y muchos libros se han escrito sobre este caso:
En 1956, Meyer Levin, un periodista de Chicago, escribió la novela “Compulsion”
Otros relatos sobre el caso, han sido “The Amazing Crime and Trial of Leopold and Loeb” (1957) de Maureen McKernan; y “The Crime of the Century” (1975) de Hal Hidgon.
En abril de 1990, la obra de teatro, “Never the Sinner” de John Logan, que reexamina el caso, se estrenó en el Play-house Theatre de Londres.
También se han hecho al menos 4 adaptaciones cinematográficas de Hollywood del caso:
El primero fue Alfred Hitchcock con “Rope” (1948); luego “Compulsion” (1959); el tercero fue de Tom Kalin con “Swoon” (1992), y el cuarto de Barbet Schroeder con “Murder by Numbers” (2002)
“The neighborhood is swarming with kidnappers and degenerates!”
Compulsion es un drama del año 1959, dirigido por Richard Fleischer.
Protagonizado por Orson Welles, Diane Varsi, Dean Stockwell, Bradford Dillman, E.G. Marshall, Martin Milner, Richard Anderson, Robert F. Simon, Edward Binns, Robert Burton, Wilton Graff, Louise Lorimer, Gavin MacLeod, entre otros.
El guión es de Richard Murphy, basado en la novela homónima de Meyer Levin; quien se inspiró para escribirla en el caso de Leopold y Loeb.
Compulsion es la primera película producida por Richard D. Zanuck, realizada 35 años después del verdadero asesinato; por lo que los nombres fueron cambiados para evitar problemas legales; aunque la historia era obviamente una recreación disimulada del caso de asesinato de Nathan Leopold y Richard Loeb, el departamento legal de 20th Century Fox, seguía preocupado por una posible demanda por parte de Leopold; que hizo un gran esfuerzo por no mencionar a Leopold o Loeb en la película, comunicados de prensa y entrevistas.
Sin embargo, aparentemente había una mala comunicación con el departamento de publicidad, ya que cuando apareció la película, los anuncios en los periódicos decían:
“Basado en el famoso caso de asesinato de Leopold y Loeb”
Por tanto, Leopold demandó a los cineastas.
No reclamó difamación, calumnia, ni nada falso o difamatorio sobre la película.
En su lugar, reclamó una invasión de la privacidad.
El tribunal rechazó su reclamación, en parte porque Leopold ya había publicado su propia autobiografía, “Life Plus 99 Years”, publicando esencialmente los mismos hechos.
Compulsion estuvo nominada a La Palme d’Or en El Festival Internacional de Cine de Cannes, cosechó los premios en la categoría de Mejor Actor para sus 3 principales intérpretes:
Orson Welles, Bradford Dillman, y Dean Stockwell.
Siendo este, un tremebundo análisis de una patología homicida, tan bien ambientado e interpretado, como fotografiado en un propicio Cinemascope.
Si a eso sumamos el hecho de que ésta es una de esas películas que tienen un alto contenido pedagógico, pues la conclusión a la que llegamos, es que ya no se hacen películas como Compulsion.
La acción tiene lugar en Chicago, en 1924.
Arthur “Artie” Strauss (Bradford Dillman), vanidoso, pérfido y paranoico; y Judd Steiner (Dean Stockwell) frágil, influenciable y ducho en asuntos ornitológicos; son 2 jóvenes estudiantes de familia acomodada.
Conscientes de que poseen una inteligencia superior a lo común, deciden cometer un crimen sin dejar cabos sueltos, un “crimen perfecto”, simplemente por el hecho de creerse superiores al resto de los mortales.
De tal manera que secuestran y asesinan a golpes a un niño llamado Paulie Kessler, y esconden su cadáver.
Pero será un descuido cometido por Judd, al dejar caer sus gafas en la escena del crimen, lo que hará que pronto la policía los tome por sospechosos.
Una vez concluida la investigación, y acusados los 2 jóvenes de asesinato, se abre la segunda fase en la película:
La fase del juicio, donde entra en escena Jonathan Wilk (Orson Welles), el abogado defensor, quien realizará, en un prolongado discurso, una defensa de la vida en contra de la pena capital, que es la solicitada por la fiscalía contra los acusados.
Así pues, Compulsion se divide en 2 partes bien diferenciadas:
Una primera, que juguetea con el “thriller” psicológico; y la segunda, que entra de lleno en el cine de juicios, tan del gusto del público en general.
La historia vale los 120 minutos, llenos de drama, crimen, manipulación, desviaciones macabras, homosexualidad, cuando era considerada enfermedad; esquizofrenia, pena de muerte y justicia…
Las comparaciones entre este caso y el nazismo, quedan pues también bastante en evidencia.
Muy adelantada a su tiempo, mucho antes de “Psycho” (1960) de Alfred Hitchcock, aquí bebe también algo de “Rope” (1948) con las sutilezas y el tema de fondo: ¿Existe el crimen perfecto?
“To the perfect crime!”
El director Richard Fleischer, dirigió la nada desdeñable cifra de 40 películas, la mayoría de las cuales tuvieron una buena acogida en taquilla.
Probó con géneros muy diversos, aunque se movía especialmente bien en historias de aventuras, fantasía o suspense.
No tenía el talento de los grandes directores, pero su forma de trabajar era tremendamente efectiva; y Compulsion es un buen ejemplo de ello.
Firmada con un pulso preciso que permite que en ningún momento decaiga nuestra atención, su factura técnica es envidiable; pues vio inmediatamente, cómo el nuevo formato “scope” podía ser empleado para enriquecer su expresión personal, que ayudará, por ejemplo, a exteriorizar los distintos aspectos de un tejido social particular, al ligar más estrechamente y con más naturalidad a unos y otros en el interior del plano, y al permitir que muchos planos, aparentemente sencillos, tengan de hecho la misma densidad, la misma complejidad que algunos planos secuencia ultrasofisticados rodados en el antiguo formato.
En efecto, la descripción del tejido social en el que evolucionan los personales, es decir, la actualización de un conjunto de secretos, de jerarquías, de luchas de poder más o menos disimuladas, la revelación de las relaciones que cada uno, de un extremo a otro de la escala social, mantiene con el tema omnipresente de la violencia, no es únicamente un marco, un fondo, un decorado, sino el tema mismo de la obra.
Formalmente apuesta por una puesta en escena muy atrevida.
Quizás Fleischer quedara bajo el yugo de la renovación formal que estaba empezando a sentirse en el mundo del cine en aquellos mismos años; y la película recupera de hecho, una distorsión muy parecida a la que encontramos en las primeras película de Orson Welles.
Aquí, Fleischer emplea un gran contraste en la fotografía realizada en blanco y negro, mientras que emplea una gran cantidad de angulaciones y planos realmente atípicos para lo que venía siendo su cine, y se nota ciertamente, una influencia del cine negro más expresionista.
La filmación en blanco y negro, le da cierto tono ceremonioso a la cinta, a la vez que ayuda a lograr la atmósfera de pesadumbres que ronda en la ciudad, luego del descubrimiento de tan macabro crimen.
De la misma forma, el blanco y negro ayuda a enmarcar que se trata de un film situado en la época de los crímenes; por lo que Richard Fleischer se sirve de un guión muy bien estructurado, y por otra parte, sencillo y efectivo:
En primer lugar, intentando describir la psicología de los 2 criminales:
Judd Steiner, inspirado en Nathan Leopold; y Artie Strauss inspirado en Richard Loeb.
En segundo lugar, mostrando fríamente los hechos correspondientes a la investigación criminal, a través de la conducta del fiscal Harold Horn (E.G. Marshall)
En tercer lugar, por medio del funcionamiento de la maquinaria judicial, retomando a los 3 personajes anteriores, y añadiendo un cuarto:
El abogado defensor, Jonathan Wilk.
Y hay también una latente homosexualidad entre los 2 jóvenes, que el cineasta nos lo presenta de forma solapada...
Así pues, tenemos una primera parte que nos presenta a los jóvenes asesinos, su entorno, y la investigación hasta su captura, todo ello en 1 hora y 20 minutos; y una segunda parte de casi 40 minutos, que es el propio juicio, con la aparición de Orson Welles; de un ritmo intenso, y de unos intérpretes que se empapan de sus personajes.
Compulsion en la primera parte, dedica bastante tiempo a escudriñar en las complejas personalidades de este par de jóvenes, y en mostrar cuales fueron sus motivaciones para cometer tal horrendo crimen.
Durante el transcurso de la cinta, se sugiere la homosexualidad de los protagonistas, sin que esta se haga evidente en algún momento.
De la misma forma, se establece una relación de dependencia, en donde Judd, el más frágil e introvertido, busca la constante aprobación de Arthur, que presenta una personalidad más extrovertida y dominante.
Esta búsqueda por aceptación, se ve en numerosos episodios del film, como por ejemplo, en la escena inicial, donde intentan atropellar al borracho.
A pesar de que Judd no tiene intención de arrollar al hombre, pero debido a que Arthur lo amenaza con dejarlo, el joven se ve en la obligación de cometer el acto para no perderlo.
Ya desde esa primera escena, quedan perfectamente definidos, así como establecida su relación tóxica y dependiente.
Judd es el atormentado, y aparentemente el más débil, retraído y manipulable, pero también el más consciente, y el que más posibilidades tiene de llegar algún día a entender que se convirtió en un monstruo, en el que se puede plantar la duda… en sus planteamientos, como se da cuenta el personaje de Orson Welles, aunque por otro lado muestra su frialdad, una inteligencia y sensibilidad especial.
Es un joven herido, rechazado, y que siente la soledad.
Por otro lado, Artie da miedo en su amoralidad y falta de empatía, es extrovertido, escandaloso, y no mide la consecuencia de sus actos, se ríe de todo…
Una relación de claras connotaciones homosexuales, muy bien insinuadas en la trama, claramente tomadas del caso real.
Pero en tiempos de censura, este tipo de cosas no podían mostrarse como eran, así que un modélico guión, una dirección inspirada, y 2 interpretaciones de altura, mostraron lo que no se podía enseñar.
A las miradas de admiración de un inspirado Dean Stockwell, hay que sumar la excelente secuencia, por arriesgada, del intento de violación frustrado, en el que Judd queda completamente al descubierto; y es que suena bastante inverosímil, que a Ruth Evans (Diane Varsi) que Judd ha intentado violar, sienta todavía simpatía y pena por su agresor, a menos que ese “sólo lo intentó”, se refiera a que realmente no era heterosexual, y no lo consumó por ello.
A destacar numerosos aciertos, como no mostrar la secuencia del crimen; y llama la atención, el increíble ritmo con el que Fleischer marca los acontecimientos, sobre todo durante la investigación criminal, en la que incluso Arthur se permitirá el lujo de juguetear con la ley, hasta límites insospechados.
En ese tramo, cobran fuerza además de las 2 interpretaciones, la excelente ambientación del Chicago de los años 20, y los distintos comportamientos de ricos y pobres, algo que será esencial para el juicio del segundo tramo.
Fleischer, planifica las secuencias centradas en el personaje de Judd, siguiendo la estrategia de la tensión, es un joven emocionalmente inestable y dependiente de su amigo Artie, a quien admira, cuya inestabilidad es causa de tensiones y desequilibrios que el cineasta maneja con habilidad en la puesta en escena, sirviéndose del cinemascope, y una estupenda fotografía.
Artie es el líder espiritual de la pareja, y quien proclama con más convicción la necesidad de vivir una vida desprovista de emociones humanas:
“La maldad es bella”, llega a decir sin rubor.
Su frialdad es el eje dramático del film, y su violencia interior subyace permanentemente.
Muy acertadamente, en ese segundo tramo, Arthur y Judd, ceden su protagonismo, sabemos todo lo que hay que saber de ambos, al que será su abogado defensor, Jonathan Wilk, bajo el rostro de un imponente Orson Welles; y con él, aparecen las motivaciones filosóficas, y en un acierto de guión, el abogado Wilk, ateo convencido, se concentra en conseguir, no la inocencia por un crimen de sobra probado gracias a unas fatídicas gafas caídas en el momento del asesinato, sino en conseguir que la condena no sea la pena capital.
Para ello, apelará al sentido común del ser humano en uno de los discursos más estremecedores que se hayan recitado jamás.
Casi 10 minutos de pura y dura verdad, que golpea sin compasión a un espectador que no se lo espera.
Un discurso tan bien expuesto, que debería ser enseñado en todas las escuelas del mundo; y no, no exagero.
Otro aspecto al que se la da bastante importancia, es al polémico tema de la pena de muerte.
Jonathan Wilk, durante su discurso de cierre en el juicio, que es uno de los monólogos más largos de la historia del cine, clarifica su visión acerca de este tipo de castigo, visión que hasta el día de hoy, puede ser compartida o rebatida.
Para él, no existe beneficio alguno de castigar un asesinato quitando otra vida, el solo hecho de pensarlo, o buscar tal opción, nos convertiría en algo parecido a los mismos asesinos.
Se trata de un castigo totalmente inútil, que como él clarifica, no ayuda a disminuir la tasa de crímenes.
Finalmente, afirma lo que puede ser su argumento de más peso moral, que nadie tiene el derecho de quitarle la vida a otra persona, por muy culpable que esta sea.
Es importante mencionar, que el abogado, a pesar de hacer alusiones al estado psicológico de los individuos, en ningún momento niega su culpabilidad, y la frialdad con la que cometieron el crimen, sino que más bien apela a la conciencia de una sociedad mayormente católica, a las cuales, el asesinato sea por la razón que sea, les debiera parecer una acción censurable.
Compulsion expone, cómo la aplicación de la pena de muerte, no soluciona lo que pretende, hacer desaparecer los crímenes brutales, o que sirva de castigo y escarmiento para disuadir o aplicar sin más el ojo por ojo, pero por parte del Estado…
Pero no narra una historia fácil:
Los condenados, no solo son culpables, sino que ni siquiera parece que vayan a arrepentirse por sus acciones.
Son 2 jóvenes de familias ricas, que queriendo mostrar su superioridad sobre los demás, se creen con el derecho de asesinar, como si fuera un juego.
Uno aplica malamente sus clases de filosofía, sobre todo a Nietzsche.
Y el otro es un descerebrado, y un amoral consentido.
Y tal y como los presenta, es difícil sentir cierta empatía con ellos, y ese es el difícil reto que tienen 2 de los personajes clave de esta interesante película.
Además, los 2 están atrapados en una relación tóxica, que no les hace ningún bien, se hacen daño, y crean una dependencia enfermiza.
Por otra parte, están atrapados en otras cárceles, como son sus propias familias, y sufren también la represión sexual, donde no pueden explicitar su homosexualidad, siempre latente.
Del reparto, Orson Welles encarna a Jonathan Wilk, un veterano abogado, ateo, que cree en la justicia, pero no en la pena de muerte instaurada por El Estado.
Sus años de oficio, le hacen ver que la crueldad genera más crueldad; y le hacen dudar más todavía sobre el ser humano; pero tiene claro que la pena de muerte no soluciona sino que enquista, y no cura a sociedades enfermas.
Finalmente cree, que la única manera de conseguir algo… si se consigue, es a través del amor, la compasión y el entendimiento, pero en sus significados más profundos.
Y que el odio, la venganza, fomentar las luchas y los conflictos, en este caso concreto, la lucha de clases, sus 2 clientes son hijos de familias acaudaladas; no solucionan nada.
Además de dejar claro, que poco se puede decir de un país, si se pone a la misma altura, y emplea la misma frialdad que la que han mostrado los jóvenes asesinos…
También, Wilk decide arrebatadamente en el inicio del juicio, declarar a sus clientes culpables, cuando en verdad esa determinación se acordó en una concienzuda discusión entre las familias de los criminales, los analistas, y los abogados, como la única posibilidad para comenzar a humanizar a los considerados socialmente, “pequeños monstruos”
En el argumento original de defensa, se hace hincapié en las siguientes afirmaciones:
Los asesinos son demasiado jóvenes para la pena de muerte, dicha sentencia solo traería mayor violencia a la sociedad, el crimen es resultado de los múltiples trastornos de ambos, pero entendido sólo en conjunto, presentaban una disfunción emocional.
En contrapartida, en la película, la tesis apela a la compasión, despliega parte de la culpa del crimen sobre los padres, pasa por alto el tema de, no nombrar la noción legal de insania, de lo que tanto se cuidaron en el libro, así no les tocaba el jurado; hablando explícitamente de la paranoia en Judd, y de la esquizofrenia en Artie.
Queda un final abierto, en el que Wilk, que en la obra es ateo, piensa en la existencia de Dios…
En un enfrentamiento con Judd, Wilk le responde desafiante, si acaso no fue el todopoderoso, quién dejó caer sus lentes...
Esto nunca sucede en el libro, y contrariamente, más que sostener la existencia de una divinidad, el texto apela a la filosofía materialista, y la fenomenología, y el psicoanálisis.
Como dato, durante su discurso de clausura, Jonathan Wilk menciona, que ha practicado la ley por 45 o 46 años…
Welles, sin embargo, tenía sólo 43 años cuando se hizo la película.
Y habiendo acabado de dirigir el “thriller” policial, “Touch Of Evil” (1958), que aunque se pasaba por alto en el momento en EEUU, Welles había ganado numerosos aplausos en festivales de cine europeos, y le molestó no haber sido contratado para dirigir Compulsion, y en consecuencia, su tiempo en el set, contractualmente limitado a 10 días, estaba lleno de tensión, y con frecuencia lanzaba berrinches contra los miembros del elenco y el equipo.
En su último día de producción, en una fiesta de despedida en su honor, Welles fue informado por el productor Richard Zanuck, que se cheque de pago había sido retenido por El Servicio de Rentas Internas.
Y es que Orson Welles estaba teniendo problemas fiscales durante la producción, y esto lo molestó tanto, que durante la subsiguiente sesión para grabar de nuevo el diálogo improvisadamente grabado; salió súbitamente del estudio, y abandonó el país.
Todo lo que quedaba para arreglar, eran 20 segundos de diálogo poco claro en el discurso climático.
Pero el editor William Reynolds, logró arreglar este problema sin Welles; tomó palabras y fragmentos de palabras que Welles había hablado antes en la película, y las reconstruyó una por una, en esos últimos 20 segundos.
¡Brillante!
Siempre desde un punto de vista humanista, Welles consigue convencer a su público, y al de la película.
Mientras Stockwell y Dillman hacen uno de los mejores papeles de sus carreras, totalmente intrigantes, seguros de su superioridad.
Dean Stockwell, es el asesino intelectual, el que sostiene la charla con su profesor acerca de la superioridad moral de ciertos hombres, entre los que evidentemente se incluye él mismo.
Su narcisismo y egoísmo, se unen a una homosexualidad no revelada, que acaba derivándole problemas psiquiátricos.
Su relación en realidad, es totalmente pasiva respecto al personaje interpretado por Bradford Dillman, que es el dominante.
Pese al gran intelecto que demuestra tener, su aprecio hacía Dillman es casi una manía.
Por otra parte, el personaje de Dillman, es el clásico sádico que disfruta con su violencia; un personaje quizá más simple, pero bien construido, y con alguna secuencia simbólica que nos define bien su esencia, como aquella que tiene lugar en el granero, cuando habla a su compañero acerca de la existencia de la “Cabra Judas”, aquella que lleva a sus compañeras hasta el matadero, sin que las otras se den cuenta...
Una clara alusión al espíritu de este mismo personaje.
Sin olvidar al gran E.G. Marshall, con un papel bastante bueno, sobre todo en los gestos mesurados, y los silencios elocuentes, como el fiscal del caso, que sabe llevar con frialdad e inteligencia la investigación, hasta conseguir la confesión, teniendo claro que es un caso estrella, y cuál tiene que ser la conclusión; sin posibilidad de buscar otros matices y miradas; en confrontación clara con el abogado ateo, pero que piensa y por eso duda, que no se mueve por dinero, y que decide defender a los 2 jóvenes asesinos.
Ahí, Orson presta su voz profunda, y su orondo, desencantado y cansado físico, que tenía solo 43 años, pero parece mucho mayor, a un monólogo de los que se quedan en la memoria.
Y del reparto femenino, en Diane Varsi, encarnando la bondad y la comprensión.
Técnicamente, Compulsion pertenece a un sector del cine Hollywoodense de esa época, que poseía guiones muy herméticos, y no se experimentaba con las tomas.
Sin embargo, Fleischer se anima un poco más, y se aventura con los planos.
Juega con las sombras y las luces geométricamente.
Un ejemplo es cuando Horn deja los lentes encontrados sobre la mesa de luz del hotel, donde interrogan a los muchachos, y van pasando las horas por la luz del sol en los mismos.
Otro plano interesante, es cuando refleja las caras de los chicos en un vidrio de los lentes, y la de Horn en otro.
O los picados/contrapicados para determinar quién manda en la relación de poder entre los 2 muchachos.
Compulsion adopta una postura bastante valiente, acusando en ciertos momentos al propio populacho de las ansías de sangre; y plantea más capas, hablando de manipulación, de los medios de comunicación, de los juicios donde ya está de antemano la sentencia dictada… y convierte unas gafas redondas, en todo un símbolo, en un detonante y en una duda… aunque muy curiosamente, ante la cadena perpetua, ellos mismos se rebelan, diciendo que hubieran preferido que los ahorcaran…
El paso del tiempo, no ha dañado ni un ápice a esta obra de un Fleischer realmente inspirado.
Una magnífica muestra de su hacer, cuya mayor virtud reside en su total ausencia de posicionamiento.
Si bien, el film termina siendo un alegato a favor de la vida, y eso bajo ningún concepto puede ser censurable, los hechos son expuestos con total objetividad, los personajes, algunos de cierta profundidad psicológica, son mostrados sin ningún tipo de maniqueísmo, algo realmente difícil de conseguir en este tipo de películas.
En años posteriores, Richard Fleischer haría 2 películas más sobre homicidios notorios de la vida real:
“The Boston Strangler” (1968) y “10 Rillington Place” (1971)
Como dato, en la obra original de Compulsion, incluía una secuencia en tiempo moderno, es decir, lo que pasó después; pero fue omitido de la película.
Y se mostraba a varios de los personajes, 30 años después de que la historia tuvo lugar.
La excelente banda sonora jazzística, es de Lionel Newman, uno de los miembros de la célebre saga de músicos, hermano del mítico Alfred, compositor de la música del logo de la Fox, que vemos al inicio de sus producciones.
Todo queda en familia…
“In those years to come, you might find yourself asking if it wasn't the hand of god dropped these glasses...
And if he didn't, who did?”
De los personajes, inicialmente, Leopold y Loeb fueron encarcelados en la Correcional Joliet; aunque se los trataba de mantener separados lo más posible, ambos se las ingeniaron para continuar con su relación.
Poco después, Leopold fue transferido al correccional Stateville, y poco después, Loeb también fue transferido allí.
Una vez reunidos, se dedicaron a dar clases en la escuela de la prisión.
Inicialmente, Leopold y Loeb recibían mucho dinero por parte de sus familias, hasta que el correccional decidió restringir el aporte familiar a $5, que utilizaban generalmente para comprar cigarrillos.
Los otros prisioneros, sin embargo, no sabían del recorte monetario de ambos, y tanto Leopold como Loeb, eran vistos como “los chicos ricos” que se convertían en blanco fácil para los otros reos.
Una vez, Leopold fue confrontado y amenazado con un cuchillo en el patio de la prisión, a petición de dinero.
Después de tratar de explicar que no tenía más dinero, Loeb se metió en medio, al igual que otros prisioneros, y el asunto quedó solucionado.
El recorte, también afectó a Loeb, debido a que parte del dinero que recibía, iba a parar a las manos de un reo:
James E. Day, como forma de soborno a cambio de que no lo lastimaran.
Luego de varios reportes de abuso y amenazas, Day fue separado de Loeb.
Y el 28 de enero de 1936, Leopold y Loeb trabajaban en la escuela de la prisión, cuando Day pasó por al lado de Loeb, y le dijo “te veo luego”
Loeb, fue luego atacado en las duchas con una navaja de afeitar... siendo atendido rápidamente.
Leopold llegó a ver a su compañero seriamente herido con cortes por todo el cuerpo, y se ofreció para ayudar, pero se le negó participación.
Luego de un breve intercambio de palabras con Leopold, Loeb murió; y Leopold lavó el cuerpo de Loeb en demostración de afecto.
Tenía 30 años.
Day, luego alegó que Loeb había intentado asaltarlo sexualmente.
Sin embargo, se cree que puede haber sido al revés.
Reportes indican, que Day deseaba favores sexuales de Loeb, quien se había negado.
Muchos dudaron de la teoría de Day, de que haya actuado en defensa propia.
Day, estaba intacto, mientras que Loeb había sufrido más de 50 heridas de cuchillo, incluyendo heridas de defensa propia en los brazos y manos.
La garganta de Loeb, también tenía cortes desde atrás, lo que sugería un ataque sorpresa.
De todos modos, una investigación aceptó la teoría de Day.
Las autoridades de la prisión, tal vez avergonzadas por la publicidad sensacionalista, que indicaba un decadente comportamiento en la prisión, aceptaron la teoría de defensa propia de Day.
En una de las más conocidas reacciones a la muerte de Loeb, está el encabezado por parte del periodista, Ed Lahey para el Chicago Daily News que decía:
“Richard Loeb, a pesar de su erudición, terminó hoy su sentencia con una proposición”
Algunos periódicos fueron más allá, alegando que Loeb merecía ese final, y felicitando a Day por haberlo asesinado.
Otro posible motivo por el asesinato de Loeb, es el dinero, debido a que después del recorte, no pudo seguir sobornando a Day para que no le haga nada.
En el tiempo que pasó en prisión, nunca hubo evidencia de que Loeb fuera un atacante sexual, sin embargo, Day fue, tiempo después, encontrado manteniendo relaciones sexuales con otro prisionero.
En su autobiografía, Leopold categorizó los dichos de Day, de que Loeb había intentado asaltarlo sexualmente como algo ridículo y gracioso.
Leopold, pasó mucho tiempo tratando de limpiar el nombre de Loeb, quien era conocido como “el asesino de un niño y depredador sexual”
Y escribió varios libros, donde en las tapas, puso escritos en latín, en los que se leía:
“Por la razón, sin embargo, somos libres”
Aunque Leopold siguió con su trabajo en la prisión luego de la muerte de Loeb, comenzó a sufrir de depresión.
En una ocasión, gritó por horas en su celda, hasta que fue llevado frente a los psicólogos de la prisión; pero se convirtió en un prisionero modelo.
Según reportes, estudió y manejó 12 idiomas, además de los 15 que ya hablaba en cierto grado, y dedicó gran parte de su tiempo, a mejorar las condiciones de la prisión.
Eso incluyó, la reorganización de la biblioteca de la prisión, y el aporte a la educación, dentro de la prisión.
En 1944, hizo de voluntario para un experimento sobre la malaria...
A comienzos de los años 1950, un antiguo compañero de clase de la Universidad de Chicago, pidió el aporte de Leopold, en la elaboración de una novela sobre el asesinato de Franks.
Leopold le respondió, que no quería que el caso fuera hecho como ficción, pero le ofreció contribución en las memorias que él mismo estaba escribiendo.
Sin embargo, el ex-compañero de Leopold siguió adelante, y escribió el libro sólo.
La novela se publicó en 195, donde Leopold es caracterizado como alguien brillante, que es llevado a cometer el asesinato por ser un adolescente problemático, con trastornos psicológicos, producto de su niñez y su obsesión con Loeb.
Leopold luego escribió, que leer el libro le hizo sentirse mal, y que en más de una ocasión, había tenido que dejar de leer para tranquilizarse.
Además, dijo sentirse como “desnudo frente a una gran audiencia”
Su autobiografía, fue publicada en 1958; y comienza inmediatamente después del asesinato, lo que le ganó numerosas críticas por no contar detalles de su niñez, ni del asesinato cometido.
También, se lo acusó de escribir el libro para limpiar su imagen, ignorando los puntos más negativos de su vida.
En 1959, intentó sin éxito detener el estreno de la película Compulsion, alegando que se había invadido su privacidad, que se lo había difamado, que se habían beneficiado económicamente de su historia, y que habían “intercalado ficción con realidad, a un nivel que era indistinguible”
En un fallo en su contra, La Corte dijo que Leopold, como asesino confeso del “crimen del siglo”, no podía alegar que ningún libro hubiera dañado su reputación.
Después de más de 30 años de frustrados intentos de libertad condicional, Leopold fue liberado en 1958.
Al salir, intentó fundar una asociación de ayuda a chicos problemáticos, pero el estado de Illinois se lo prohibió, porque violaba los términos de su libertad condicional.
Se mudó a Santurce, Puerto Rico, para evitar a la prensa.
Allí, se casó con una viuda, y se dedicó a la medicina y al estudio de las aves, tanto en Puerto Rico como en Las Islas Vírgenes Estadounidenses.
Nathan Freudenthal Leopold Jr., murió en 1971, a la edad de 66 años, debido a un problema de diabetes.
Mientras Clarence Darrow, continuó con su carrera de abogado, aunque dedicando cada vez más tiempo a dar conferencias y a escribir.
Decía que cuando muriera, no le importaría si iba al cielo o al infierno, pues tenía muchos amigos en ambos sitios.
Darrow murió en 1938, a la edad de 80 años.
Sus cenizas, fueron esparcidas en la laguna del parque Jackson, donde Leopold y Loeb, habían arrojado la máquina de escribir.
Adjunto el alegado integral de Clarence Darrow:
“Este terrible crimen, era inherente en sus personalidades... y ciertamente vino de algún antepasado...
¿Acaso hay alguna culpa en que alguien tome las filosofías de Nietzsche tan seriamente que quiera que su vida se refleje en dichos pensamientos?
Creo realmente injusto colgar a un chico de 19 años por la filosofía que se le enseñó en la Universidad.
Ahora, su Señoría, hablaré sobre La Guerra, La Primera Guerra Mundial.
Yo creía en ella.
No sé si estaba loco, o no lo estaba.
A veces pienso que quizá lo estaba.
Yo aprobé la guerra, y me sumé a la locura y demandas generalizadas.
Insté a los hombres jóvenes que conocía, a que pelearan.
Yo estaba a salvo, porque ya era demasiado grande como para servir en el ejército.
Yo estaba como el resto de la sociedad.
¿Qué es lo que ellos hicieron?
Correcto o incorrecto, justificable o no, que no es necesario discutir hoy, pero lo que hicieron, cambió el mundo.
Por 4 largos años, de 1914 a 1918; el mundo civilizado estaba envuelto en una matanza de hombres:
Cristianos contra cristianos, bárbaros uniéndose a cristianos para matar cristianos; lo que fuera para matar.
Era lo que se enseñaba en las escuelas.
Incluso, los niños pequeños jugaban a la guerra.
Los más infantes lo hacían en las mismísimas calles.
¿Creen que el mundo ha sido el mismo desde entonces?
¿Cuánto tiempo más, su Señoría, para que el mundo vuelva a sentir esas emociones humanas que no existieron durante la guerra?
¿Cuánto tiempo tomará para que los hombres puedan desprenderse de los sentimientos de odio y crueldad, y vuelvan a sentir esas emociones humanas?
Leíamos sobre las muertes de centenares de hombres al día.
Leíamos sobre ello, y nos alegraba cuando los muertos eran del enemigo.
Éramos caníbales.
Incluso los más pequeños.
No necesito contarle, cuántos muchachos jóvenes buenos y honorables han venido a esta corte, acusados de asesinato, algunos se salvaron, mientras que otros fueron condenados a muerte.
Muchachos que pelearon en la guerra, que les enseñó a despreciar la vida de otro ser humano.
Usted lo sabe, y yo también.
Estos chicos se criaron en ello.
Los relatos de muerte, estaban en todos lados mientras crecían... en sus casas, en los patios de juego, en sus escuelas, estaban en los periódicos que ellos leían.
Era parte de la sociedad.
Acaso:
¿Qué era la vida?
No significaba nada... y estos chicos fueron entrenados en esa crueldad social.
Tomará años limpiar los corazones de los hombres; si es que algún día sucede.
Sé que incluso después del fin de La Guerra Civil en 1865, crímenes como éste crecieron exponencialmente.
Nadie tiene que decirme, que el crimen no tiene causa.
Sé, que siempre hay una causa, y sé que del odio y amargura de La Guerra Civil, esos crímenes crecieron en Estados Unidos como nunca antes.
Sé que Europa está pasando por el mismo problema ahora.
Sé que es lo que sigue después de toda guerra, y que ha influenciado a los jóvenes como nunca antes.
En este caso, protesto por los crímenes y errores que la sociedad cometió con estos muchachos.
Todos tenemos parte de culpa en ello.
Yo incluso.
Nunca podré saber, cuántas veces mis palabras avalaron la crueldad en lugar de amor, caridad y ternura.
Su Señoría sabe que en esta misma Corte, se han presentado crímenes de esta violencia con mucha frecuencia a causa de la guerra.
No necesariamente por aquellos que pelearon en la guerra, sino por aquellos que aprendieron que la sangre, y la vida humana eran cosas sin valor, y si El Estado así lo creyó:
¿Por qué no un muchacho joven?
Hay causas para este terrible crimen.
Como he dicho, hay causas para todas las cosas que suceden en este mundo.
La guerra es parte de ellos; la educación lo es; el nacimiento lo es; el dinero también lo es, todo lo cual conspiró para la destrucción de estos 2 pobres chicos.
¿No tiene La Corte el derecho a considerar sobre estos 2 chicos?
El Estado dice que, usted, su Señoría, tiene el poder de considerar el bienestar de la comunidad.
Si el bien de la comunidad dependiera en el hecho de matar a estos 2 chicos, bien, pero:
¿Ha usted, su Señoría, considerado el bienestar de las familias de los acusados?
He lamentado, y aún lamento lo que han tenido que pasar el Sr. y la Sra. Franks.
Sólo espero que algo bueno emerja de todo esto.
Pero comparados con las familias de Leopold y Loeb, los Franks pueden ser envidiados, y todos lo sabemos.
No sé cuánto hay de rescatable en estos 2 chicos.
Odio decir esto en su presencia, pero:
¿A qué pueden aspirar?
No lo sé, pero usted, su Señoría, sería piadoso si condena a estos chicos a muerte, pero no lo sería con la civilización.
Incluso si usted mismo pusiera la soga en el cuello de estos chicos, usted sería piadoso sólo hacia ellos, pero no con la civilización, ni con aquellos que quedamos aquí.
A lo máximo que aspiran estos chicos, es al tiempo que pasaran tras las rejas, si es que a eso aspiran siquiera.
Incluso tal vez tengan la esperanza de que si pasan el resto de sus vidas en prisión, tengan la oportunidad de salir en libertad.
Yo no lo sé.
No lo sé.
Seré honesto con esta Corte, como lo he sido desde el principio.
Sé que estos 2 chicos, no están en condiciones de estar en libertad.
Sé que no estarán en condiciones por mucho tiempo.
Lo que sé es que yo no estaré para ver ese día, por lo que para mí es suficiente.
Estaría mintiendo si no digo que espero que con el tiempo y su maduración como seres humanos, alguna vez puedan ser puestos en libertad.
Yo sería la última persona en La Tierra, en cerrarle la puerta de la esperanza a cualquier ser humano; mucho menos si son clientes míos.
Pero:
¿A qué pueden aspirar?
A nada.
No me interesa, su Señoría, cuando comienza la pena para estos chicos, si en la horca, o cuando la puerta de la prisión se cierre tras ellos.
Lo que sé, es que no tienen nada más que la noche en sus perspectivas, lo cual es muy poco para las aspiraciones de cualquier ser humano.
Pero hay otros a quienes tener en consideración.
Aquí están estas 2 familias, que han llevado vidas honestas, que tendrán que llevar el apellido sobre sus espaldas, así como las generaciones venideras.
Aquí está el padre de Leopold, y ese chico era el orgullo de su vida.
Lo observó al nacer, cuidó de él, trabajó por él; el chico era brillante y cometido, lo educó, y creyó que fama y una buena posición social le esperaban.
Es terrible para un padre ver, cómo ese orgullo de su vida, se convertía en no más que polvo.
¿Se debería considerar a ese hombre?
¿Se debería considerar a los hermanos de este chico?
¿Le hará algún bien a la sociedad, o le hará a usted la vida más segura, o la vida de cualquier otro ser humano más segura, si generación tras generación se recuerda a este chico, de su familia, como alguien ejecutado en la horca?
Lo mismo sucede con Loeb.
Aquí están su tío y su hermano.
Sus padres no pueden venir, por lo que les causa todo esto.
¿Acaso contribuirá a algo, si a esos padres se les envía el mensaje de que su hijo será ejecutado?
¿Tienen ellos algún derecho?
¿Hay alguna razón, su Señoría, para que sus buenos apellidos y sus futuras generaciones tengan que sobrellevar esta terrible marca?
¿Cuántos niños y niñas, cuántos niños aún no nacidos, tendrán que sentir eso?
Es lo suficientemente horrible, pero no tan horrible como si ellos fueran ejecutados.
Y le pido, su Señoría, además de todo lo que he dicho para salvar a estas 2 familias de algo terrible como la ejecución de estos chicos, que no haga algo que no ayudará en nada a los que siguen en el mundo.
Debo decir algo más.
No somos desconsiderados en cuanto al público, a la sociedad; Las Cortes no lo son, ni los jurados tampoco.
Depositamos nuestra confianza en las manos de una corte experimentada, considerando que creemos que será más pensante y considerada que un jurado.
No puedo decir qué es lo que siente la gente, he estado aquí como un marino en alta mar.
Espero que los mares se estén calmando, y el viento mitigando, y creo que lo están, pero no quiero hacer ninguna falsa pretensión ante esta Corte.
Lo más fácil y lo más popular, seguramente, sea colgar a mis clientes.
Lo sé.
Los hombres y mujeres que no piensan, aplaudirán.
Los crueles y huecos, lo aprobarán.
Será fácil hoy; pero en Chicago, y más allá también, más y más padres y madres, los humanos, los amables y esperanzados, quienes están ganando conocimiento y haciendo preguntas, no sólo sobre estos 2 pobres chicos, sino incluso sobre los suyos, no se sumarán a un festejo por la muerte de mis clientes.
Ellos pedirán que el derramamiento de sangre se detenga, y que los sentimientos normales del hombre, vuelvan a su lugar.
Con el tiempo lo pedirán más y más.
Pero, su Señoría, lo que ellos pidan, no cuenta.
Sé qué es lo fácil.
Sé que no sólo estoy aquí parado por las desafortunadas vidas de estos 2 chicos, sino también por todos los muchachos y muchachas.
Por todos los jóvenes, y también hasta cierto punto, por todos los viejos.
Estoy aquí, pidiendo por la vida, entendimiento, caridad, amabilidad, y la infinita piedad que nos ocupa a todos.
Estoy pidiendo que sobrepasemos la crueldad con amabilidad, y el odio con el amor.
Su Señoría, usted está parado entre el pasado y el futuro.
Usted puede colgar a estos 2 muchachos.
Pero haciendo eso, usted estará mirando hacia el pasado.
Haciendo eso, hará más difícil para todos los chicos jóvenes el transitar por la infancia con ignorancia, con todos los desafíos y tentaciones que conllevan en secreto.
Haciendo eso, lo hará más difícil para los que aún no han nacido.
Usted puede salvar a estos 2 chicos, y les hará más fácil a otros chicos que pasen por la misma situación, el estar ante una Corte.
Lo hará más fácil para todo ser humano con una aspiración y visión, y una esperanza.
Pido por el futuro; pido por un tiempo en que ni el odio ni la crueldad reinen en los corazones de los hombres.
Para cuando podamos aprender con razón y juicio, y entendimiento y fe, que todas las vidas merecen ser salvadas, y que la piedad es el mayor atributo del hombre.
Siento que debo disculparme por el extenso periodo de tiempo que me he tomado.
Tal vez, este caso no sea tan importante como aparenta, pero estoy seguro que no debo afirmar a La Corte, o decirles a mis amigos que haría todo este mismo esfuerzo, tanto por los pobres como por los ricos.
Si tengo éxito, mi mayor premio y esperanza, será por aquellos incontables desafortunados que tienen que recorrer el mismo camino de infancia ciega que han transitado estos 2 muchachos.
Que he ayudado en algo a que los humanos entiendan, a moderar la justicia con piedad, para sobrepasar al odio con amor”
En el fondo, la reflexión es que “hagas lo que hagas, no puedes escapar a tu destino”
Resulta curioso, que estos 2 seres abyectos, que tanto leyeron a Nietzsche, no encontraran esta cita del filósofo alemán:
“Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos”
A 58 años del film, y 92 años del caso real, este sigue siendo un tema bastante actual, con partidarios a ambos lados de la discusión.

“If there is any way of destroying hatred and all that goes with it, it's not through evil and hatred and cruelty, but through charity, love, understanding”