La Battaglia di Algeri

“La rivolta che ha agitato il mondo!”

Se denomina “guerrillero urbano” a alguien que lucha contra un gobierno que utiliza la guerra no convencional o el terrorismo doméstico en un entorno urbano, donde los escondites son fáciles de encontrar como en una teoría de alienación propia de la sociedad moderna de consumo masivo; y como parte de una estrategia coordinada de lucha militar, muchas veces de naturaleza antiimperialista o anticolonial, revolucionaria, asimétrica e improvisada; por tanto, es una forma de lucha social que tiene 3 formas de ejecutarse:
Móvil, estática o escondida.
A partir de la década de los 60s, La Guerrilla Urbana se generalizó como forma de organización en las luchas contra el colonialismo europeo de posguerra, y en los llamados de “naturaleza revolucionaria”; por lo que aprovechando la crisis política y económica que padeció Argelia en las primeras décadas del siglo XIX, Francia decidió invadirla, y no tardó en anexarla a su territorio.
Serían 132 años de discriminación, explotación, maltrato, falta de oportunidades, pobreza, torturas y crímenes de Estado… hasta que llegó el día en que la gente no aguantó más, y por eso, tras su liberación, el pueblo argelino comenzó a sentir como suyo el sufrimiento de todos los países colonizados del mundo, dando inicio a La Guerra de Independencia de Argelia, en francés “Guerre d'Algérie” y en árabe “حرب التحرير الجزائرية” que tuvo lugar entre 1954 y 1962, siendo un periodo de lucha del Frente de Liberación Nacional de Argelia (FLN), contra la colonización francesa establecida en el país desde 1830, que condujo a Argelia a ganar su independencia de Francia.
Como una importante guerra de descolonización, el conflicto también se convirtió en una Guerra Civil entre las diferentes comunidades y dentro de las comunidades; por lo que tuvo lugar principalmente en el territorio de Argelia, con repercusiones en la Francia metropolitana; así, el conflicto condujo a graves crisis políticas en Francia, causando la caída de La 4ª República Francesa (1946 – 1958) reemplazado por La 5ª República con una presidencia fortalecida.
Por otra parte, la brutalidad de los métodos empleados por las fuerzas francesas no logró ganar corazones y mentes en Argelia, por lo que enajenó el apoyo en la Francia metropolitana, y desacreditó el prestigio francés en el extranjero.
Fue tras La Segunda Guerra Mundial que en la sociedad argelina empezó a crecer un sentimiento anticolonialista:
Muchos militares argelinos que habían colaborado a liberar Francia, se vieron frustrados por el trato que la metrópoli daba a los ciudadanos nativos; y tras La Guerra de Indochina, fueron bastantes los soldados argelinos del Ejército Francés que empezaron a considerar que era el momento de obtener la independencia para Argelia.
En las primeras horas de la mañana del 1° de noviembre de 1954, los maquis del FLN o guerrillas, atacaron objetivos militares y civiles en toda Argelia en lo que se conoció como “Toussaint Rouge” o “Día Rojo de Todos Los Santos”
Desde El Cairo, El FLN emitió una proclamación en la que llamaba a los musulmanes de Argelia, a unirse en una lucha nacional “por la restauración del Estado argelino, soberano, democrático y social, en el marco de los principios del Islam”
Así, la guerra se llevó a cabo en forma de lucha de guerrillas y enfrentamientos contra El Ejército Francés y las unidades adicionales de origen local llamadas “harkis”; como dato, en la actualidad, el término “harki” se utiliza en Argelia como sinónimo de “traición”
Los civiles de origen europeo y argelino, fueron desde el principio blanco de atentados terroristas por parte tanto del FLN como de las organizaciones paramilitares francesas, como La Organización del Ejército Secreto (OAS); y entre los años 1956 y 1957, El FLN aplicó con éxito el método de Guerra de Guerrillas; mientras que por un lado se dedicaban a atacar objetivos militares y políticos, también se ocupaban de coaccionar e intimidar a cualquiera que mostrara simpatía con la autoridad francesa en la región.
Esto dio lugar a actos de tortura sádica contra todos los anteriormente mencionados, incluyendo mujeres y niños.
El FLN también evitaba el contacto con la potencia de fuego superior de Francia, y dirigía sus fuerzas internas a patrullas del ejército, campamentos militares, puestos de policías y granjas, minas y fábricas coloniales, así como a los medios de transporte y de comunicaciones.
A pesar de las quejas de los mandos militares de Argel, El Gobierno Francés se mostró reacio durante muchos meses a reconocer que la situación en Argelia estaba fuera de control, y que lo que se consideraba oficialmente como “una operación de pacificación” se había convertido en una guerra; y para 1956, había más de 400,000 soldados franceses en Argelia; aunque las unidades de infantería en el aire colonial de élite y La Legión Extranjera cargaron con el peso de las operaciones de contrainsurgencia ofensivas de combate, aproximadamente 170 mil argelinos musulmanes servían en El Ejército regular francés, la mayoría de ellos como voluntarios.
Francia también envió su fuerza aérea y unidades navales a Argelia, incluyendo helicópteros; además de servirles como ambulancia, los franceses utilizaron helicópteros por primera vez en ataques terrestres para destruir las unidades guerrilleras del FLN, método que más tarde los Estados Unidos usarían en La Guerra de Vietnam; así como que los franceses utilizaron el napalm.
Y hubo varios episodios muy sangrientos, y sobre el número de muertos se habla de una cifra de 33,000 franceses y un número superior de argelinos.
Por su parte, El FLN habla en torno al millón de muertos, aunque hay autores que rebajan el número de muertos del bando nacionalista, y recuerdan que El FLN mató a todo argelino que, según ellos, colaboraba con los franceses.
También hay autores que dicen que en 1962 hubo más muertes que en otros años.
Así las cosas, los guerrilleros independentistas del FLN se autodenominaban “djounoud” o “muyahidines”; y El Ejército Francés respondió tratando de obtener el máximo de información, en particular utilizando la tortura, para localizar a los responsables de atentados, lo que se agudizó durante La Batalla de Argel.
Y para aumentar la atención internacional y nacional francesa a su lucha, El FLN decidió llevar el conflicto a todas las ciudades del país, llamando a una huelga general, y colocando bombas en lugares públicos.
Como dato, las mujeres participaron en una variedad de roles durante La Guerra de Argelia, la mayoría musulmanas que se convirtieron en participantes activas, lo hicieron del lado del Frente de Liberación Nacional (FLN); si bien las tareas de la mayoría no eran combatientes, sus actos violentos y menos frecuentes fueron más notorios.
La Batalla de Argel comenzó el 30 de septiembre de 1956, cuando 3 mujeres colocaron explosivos de forma simultánea en 3 sitios, incluyendo las oficinas de Air France; así como durante toda la primavera de 1957, El FLN llevó a cabo bombardeos y tiroteos por toda la ciudad de Argel, con un resultado de numerosas bajas civiles, y una aplastante respuesta de las autoridades.
Al General Jacques Massu, se le dieron instrucciones de utilizar cualquier método que considerase necesario para restablecer el orden en la ciudad, y encontrar y eliminar a los rebeldes.
El uso de paracaidistas, acabó con la huelga y destruyó la infraestructura del FLN en Argelia; sin embargo, para entonces, El FLN ya había demostrado su capacidad para golpear al Ejército Francés, y de lograr una respuesta masiva entre la población musulmana.
La publicidad que El FLN entregó a los medios demostrando como El Ejército Francés acababa con los rebeldes con métodos brutales, incluyendo la tortura, toque de queda, y represión, acabaron con la imagen internacional de lo que anteriormente parecía una “pacificación” u “operación de orden público”, pasando a ser vista como una guerra colonial llena de violaciones a los Derechos Humanos.
La concentración de las unidades francesas en La Batalla de Argel, había permitido al ALN acrecentar sus acciones en la región en torno a la capital argelina.
En el este, los franceses no habían logrado aún sellar la frontera tunecina, que los rebeldes atravesaban para traer pertrechos del país vecino, y reforzar sus unidades en las regiones orientales.
Pero El FLN luchó también contra otras corrientes independentistas, resultando esta corriente la predominante.
La guerra terminó, tras mucho derramamiento de sangre, con el reconocimiento por Francia de La Independencia de Argelia, el 5 de julio de 1962, a través de Los Acuerdos de Évian; y significó la expulsión de alrededor de 1 millón de colonos europeos originarios de Francia, Italia o España, así como miembros de minorías religiosas, como los judíos.
¿Acaso hay una película que pueda transmitir todo esto?
“Il colonnello francese... che fu costretto persino a torturare!
Una delle tante donne... che non si sono fermate davanti a nulla per vincere!
Il ragazzo di strada algerino... che è diventato un eroe ribelle!”
La Battaglia di Algeri es una película bélica y de acción ítalo-argelina, del año 1966, dirigida por Gillo Pontecorvo.
Protagonizada por Jean Martin, Yacef Saadi, Brahim Haggiag, Fusia El Kader, Samia Kerbash, Ugo Paletti, Mohamed Ben Kassen, Michele Kerbash, Tommaso Neri, entre otros.
El guión es de Franco Solinas y Gillo Pontecorvo; basados en los acontecimientos de los rebeldes durante La Guerra de Argelia entre 1954 y 1962, contra el gobierno francés en el norte de África; siendo lo más destacado, la batalla titular de Argel, en la capital de Argelia; por lo que trata de la guerra que provocó La Independencia de Argelia, así como sobre los orígenes, el desarrollo y el fin del enfrentamiento entre El Frente de Liberación Nacional (FLN) de Argelia y las autoridades coloniales francesas.
La idea de filmar esta película, nació de un proyecto del primer gobierno independiente de Argelia, dirigido por Ahmed Ben Bella, uno de los nueve líderes que organizaron el levantamiento popular en noviembre de 1954, que fue propuesto a directores italianos de cine social; quien quería tenerla como “símbolo de la lucha anticolonialista” al momento de lanzar El Internacionalismo Revolucionario Argelino, en su plan de exportar la revolución hacia las muchas naciones oprimidas.
De hecho, esta realización de Gillo Pontecorvo, fue el primer filme argelino de la historia, y para su complacencia, pudo darle a esta nación una obra de arte contundente en la que, quizás lo más valioso, es que no cae ni por un segundo en el sesgo panfletario, pues da a cada bando los mejores argumentos para sustentar sus actuaciones, dejando prácticamente en el espectador, la posibilidad de decidir de qué lado desea ubicarse; y ha conseguido explicar las motivaciones sin llegar a justificarlas; por lo que trata de forma excepcional, hasta qué punto el terrorismo y el asesinato están justificados.
Partiendo de la base que La Batalla de Argel fue encargada por el gobierno argelino, no debería extrañarnos en absoluto que Pontecorvo nos describa a los magrebíes como un pueblo heroico que lucha por su libertad; y a los franceses como un clan de blancos que se creen superiores, y que se resisten a renunciar a una de sus colonias más importantes en el norte de África.
Considero, pues, que Pontecorvo es tremendamente honesto y coherente con su propia ideología y la de su cliente, y que cualquier otro planteamiento, en teoría más imparcial, hubiera estado fuera de lugar en pleno 1965.
Cierto es que el italiano se recrea mostrándonos las torturas y las ejecuciones, por Madame Guillotine no pasan los años, a los presuntos terroristas del FLN por parte de los militares franceses, y quizás no se preocupa tanto de exhibirnos la sangre, las vísceras y los miembros amputados de las víctimas terroristas francesas; pero, por Dios, no perdamos la perspectiva...
La Casbah de Argel, no era un nido de fundamentalistas religiosos que se dedicaban a poner bombas en nombre de Alá; sino que fue el germen de un sentimiento de rechazo hacia una contexto político y militar a todas luces, tiránico e injusto, sobre el colonialismo francés que emergió en forma de grupúsculo terrorista piramidal, El FLN, y que con el tiempo se instaló en todo el país.
Y fue entonces, cuando la insurrección popular se hizo incontrolable, cuando por fin Francia cedió, y Argelia logró la codiciada independencia.
Sería absurdo y penoso, por tanto, que alguien quisiera censurar el buen hacer de Pontecorvo, trazando cualquier paralelismo entre el terrorismo del Frente de Liberación Nacional Argelino, y cualquier otro grupo terrorista actual como ETA o Al-Qaeda.
¡Nada que ver!
Pero vamos más allá…
La intencionalidad de la obra, los motivos, los fines, a quien trata de convencer, a quien trata de combatir, que verdad nos quiere vender... el que no pase a este nivel, se quedará con los anfibios en el estado evolutivo.
La primera idea partió del futbolista retirado, y antiguo dirigente del FLN, Yacef Saadi, por lo que el filme se basa en parte en sus memorias “Souvenirs de La Bataille d’Alger” (1962), quien las escribió en prisión después de servir como líder del histórico FLN.
En 1964, el gobierno de Argelia encargó a Saadi, buscar a un director italiano que rodase la que sería la primera película de ficción argelina; a ello también contribuye el que se trate de una producción realizada inmediatamente después de la independencia de Argelia, a solo 4 años; por lo que Gillo Pontecorvo se inspiraría en registros documentales de la lucha por la independencia argelina, haría numerosas entrevistas a los protagonistas de los hechos, y revisaría todo lo escrito en diarios y revistas acerca de aquel momento histórico.
El resultado fue una de las mejores películas realizadas sobre colonialismo, terrorismo y movimientos revolucionarios.
Aunque está rodada a la manera de un documental, la acción no pierde ritmo en ningún momento de la película; así, Gillo Pontecorvo pasó 1 mes haciendo pruebas de pantalla para cinematógrafos, y solo 8 días para los actores.
Y la decisión de Pontecorvo, de imitar la estética visual de los documentales, fue revolucionaria y muy influyente.
Es esa genialidad formal, junto con la música nerviosa, en “staccato”, de Ennio Morricone, lo que perdura de verdad; al tiempo que cuenta con una excelente fotografía en blanco y negro, en la que destacan las tomas de los rostros; pero sobretodo, la película es famosa por usar casi solo actores no profesionales, que fueron elegidos principalmente por su parecido con las personas que interpretan, siendo las habilidades de actuación secundarias.
De esa manera, el director obtuvo las actuaciones que quería de ellos mediante una iluminación cuidadosa, una puesta en escena adecuada y una dirección hábil.
Sin embargo, la mayoría de los actores fueron doblados al italiano y árabe, ya que no todos eran profesionales.
El estreno de la película, “curiosamente” coincidió con el período de descolonización y las guerras de liberación nacional, así como con una creciente ola de radicalismo de izquierda en las naciones occidentales en las que una gran minoría mostró interés en la lucha armada.
Sin olvidar que comenzando a fines de la década de 1960, La Battaglia de Algeri se ganó la reputación de “inspirar violencia política”; en particular, las tácticas de la guerra de guerrillas urbanas y el terrorismo, que supuestamente fueron copiadas por Las Panteras Negras, El Ejército Republicano Irlandés Provisional, La Organización de Liberación de Palestina y El Frente de Liberación de Jammu Cachemira.
Ese fue un tema de controversia sociopolítica, por lo que la película no se proyectó durante 5 años en Francia; fue estrenada hasta 1971, e incluso El General Massu escribió un libro homónimo a la película, en el que definía los métodos de tortura usados por El Ejército Francés en Argelia, como “una crueldad necesaria”, diciendo:
“No me asusta la palabra tortura, pero pienso que en la mayoría de los casos, los militares franceses se vieron obligados a utilizarla para vencer al terrorismo allí, afortunadamente, nuestros métodos fueron infantiles comparados con los que practicaron los rebeldes.
La situación nos llevó a cierta ferocidad, es cierto, pero permanecimos dentro de la ley del ojo por ojo, diente por diente”
Y es que la principal razón para prohibirla en muchos países, fue porque hacía denuncia de las atrocidades que causaban las potencias invasoras, al tiempo que podía inspirar a otras naciones a seguir el mismo camino.
Por tanto, las escenas de torturas fueron censuradas en Estados Unidos y El Reino Unido; y en España no fue exhibida hasta mucho después de la muerte de Francisco Franco.
Según recientes informaciones, el film ha sido utilizado por El Departamento de Defensa de EEUU para “ilustrar la formación de las tropas destinadas a Irak” durante 2003.
De hecho, La Dirección de Operaciones Especiales y Conflicto de Baja Intensidad, lo consideró útil para los comandantes y las tropas que enfrentan problemas similares; tanto que un volante para la proyección decía:
“Cómo ganar una batalla contra el terrorismo y perder la guerra de las ideas.
Los niños disparan a los soldados a quemarropa.
Las mujeres plantan bombas en cafeterías.
Pronto, toda la población árabe construye un fervor loco.
¿Suena familiar?
Los franceses tienen un plan.
Tiene éxito tácticamente, pero falla estratégicamente.
Para entender por qué, ven a una rara exhibición de esta película”
Por su parte, La Battaglia de Algeri ha sido, y sigue siendo extremadamente popular en Argelia, proporcionando un recuerdo popular de la lucha por La Independencia de Francia; mientras que los críticos e historiadores del cine la han identificado como “una de las primeras en representar a los africanos del norte como personajes complejos y completamente desarrollados”
Los historiadores, también han argumentado que las películas anteriores habían incluido en gran parte a los africanos del norte como poco más que parte del telón de fondo o el escenario; y esta película, por el contrario, trataba de ellos como personas.
La Battaglia de Algeri obtuvo 3 nominaciones al Oscar:
Mejor director, guión original, y película en lengua extranjera; pero siendo una de las pocas películas en la historia del Oscar que ha sido nominada en 2 años separados, no consecutivos:
La Battaglia de Algeri fue nominada como película en lengua extranjera en 1966, y luego nominada para guión y dirección en 1968.
La acción dramática tiene lugar en Argel, entre noviembre de 1954 y diciembre de 1960; y se concentra en los años entre 1954 y 1957, cuando los guerrilleros se reagruparon y se expandieron a Casbah, la ciudadela de Argel.
Sus acciones fueron encontradas por paracaidistas franceses que intentaban recuperar territorio.
Altamente dramática, trata sobre la organización de un movimiento guerrillero y los métodos ilegales, como la tortura, utilizados por el poder colonial para contenerlo; hasta que Argelia logró independizarse de los franceses, cosa que Gillo Pontecorvo aborda en el epílogo de la película.
En específico, La Battaglia de Algeri sigue a Ali La Pointe (Brahim Haggiag), un ladronzuelo analfabeto con un largo historial delictivo, que malvive en las calles de Argel como “trilero”
Nacido como Ali Ammar, nació el 14 de mayo de 1930 en Miliana, Argelia, en el seno de una familia pobre; por lo que la situación financiera de la familia no le permitía asistir a la escuela.
Su apodo “La Pointe”, proviene del distrito de Point en Miliana; y en 1945, se hizo conocido en Argelia por el “tchi-tchi”, un tipo de estafa de juegos de azar; luego como proxeneta, y adquirió una especie de prestigio hasta que fue condenado por robo de efectos militares en 1943; violación en 1950; asalto internacional y violencia contra un oficial en 1952; e intento de homicidio en 1953 y 1954.
Ali vivió una vida de delitos menores, y cumplía una condena de prisión de 2 años cuando estalló La Guerra en Argelia en 1954; y tras ser detenido, en la famosa prisión de Barberousse, en uno de sus ingresos a prisión, contempla desde la ventana de su celda, la ejecución de un preso vinculado al nacionalismo argelino.
Este hecho le hace tomar conciencia de la opresión colonial francesa sobre Argelia, y decide enrolarse tras su fuga, en El Frente de Liberación Nacional, convirtiéndose en uno de los tenientes más confiables y leales del FLN en Argel.
De hecho, Ali se relaciona con El Comandante del FLN, El-hadi Jafar (Yacef Saadi), el pequeño Omar (Latafi Ahmed) y otros activistas como:
Halima (Fusia El Kader) y su marido, Mahmoud (Massimo Turci)
Por lo que Ali fue notablemente responsable de lo que se llamó “una alineación del inframundo de Casbah con el movimiento terrorista nacionalista” según un artículo de The New York Times.
Después de que algunas figuras del inframundo local sospechosas de ser informantes fueron ejecutadas, como Rafai Abdelkader, sembró el terror en la Casbah.
Así, en 1954, Francia, después de la independencia de las naciones que componen Indochina, dirige su atención a los incidentes en Argelia francesa, que han gobernado durante aproximadamente 130 años.
El Frente de Liberación Nacional (FLN) lidera la resistencia en Argelia contra sus gobernantes coloniales.
El FLN que las autoridades francesas creen, o quieren creer, comprende solo una pequeña minoría de la población argelina musulmana que quiere La Independencia de Argelia; por lo que se presentan incidentes específicos en esta batalla en Argel entre 1954, y el momento de la independencia en 1962.
El FLN comenzó su campaña disparando a la policía militar en Casbah, el barrio predominantemente musulmán de la ciudad, ya que pudieron integrarse nuevamente en la escena con el apoyo de la población.
Estos ataques iniciales, uno por uno aumentaron en ambos lados a asesinatos en masa, donde el daño colateral fue visto como “aceptable”
Ambas partes también trabajaron hacia la discusión de Las Naciones Unidas sobre el tema, cada una de las cuales quería apoyo global para su causa.
Los eventos se centran entonces, principalmente en 2 personas, una a cada lado:
El primero es Ali La Pointe, y el paracaidista francés, Coronel Philippe Mathieu (Jean Martin), un estratega francés y líder, cuyo objetivo principal es desmantelar las actividades del FLN “cortando la cabeza de la serpiente”
Por ello, la trama comienza por el final, situando la acción en el 7 de octubre de 1957, desde donde se inicia una larga “analepsis” o “flashback” que refleja la toma de conciencia del personaje principal y su implicación en el movimiento nacionalista argelino.
Los rebeldes comenzaron sus ataques disparando a policías y otros funcionarios del gobierno; y cuando comienzan a bombardear lugares públicos en el sector europeo, en cafés, restaurantes, la oficina de Air France… las autoridades envían unidades militares.
Mediante arrestos y torturas a gran escala, El Coronel a cargo se centra en localizar y eliminar a los líderes del movimiento.
Ali La Pointe moriría a los 27 años de edad cuando Saadi Yacef ordenó a los líderes que se escondieran en direcciones separadas dentro de la Casbah.
Después de la captura de Yacef, La Pointe y 3 compañeros:
Hassiba “Halima” Ben Bouali, Mahmoud “Hamid” Bouhamidi y “Petit Omar”, permanecieron ocultos hasta el 8 de octubre.
Localizado por “paras” que actuaban siguiendo un aviso de un informante, Ali La Pointe tuvo la oportunidad de rendirse, pero se negó, por lo que él, sus compañeros y la casa en la que se escondía, fueron bombardeados por paracaidistas franceses.
En total, 20 argelinos murieron en la explosión; y 5 años después, el 25 septiembre de 1962, Argelia declaraba su independencia de Francia.
La Battaglia di Algeri es una película dura, que cuenta la historia de un pueblo oprimido por el invasor, un ocupante que trató de dominar una región que estaba harta de los abusos de poder; por lo que Gillo Pontecorvo hace un retrato fidedigno de la realidad oscura del ostracismo de una región, y de cómo, por últimas, decide actuar pese a los daños colaterales que ello genere.
De esa manera, el espectador “aprenderá” historia sobre “la guerra de guerrillas”, la guerra patrocinada por El Estado, y lo que la gente es capaz de hacer y arriesgar por La Independencia; pero sobre todo, experimentará una poderosa y perdurable obra de arte, hoy película de culto mayúscula.
De hecho, aquí los disparos parecen de verdad, no impostados.
La violencia, las explosiones, los derrumbamientos, los asesinatos, la sangre…
El odio popular y acendrado entre argelinos y franceses es realmente palpable y agobiante.
¿Estaban interpretando?
¿Todo eso es de mentirillas?
¿No es cierto que linchan a niños, que maltratan a inocentes, que dejan bombas en sitios públicos o muy poblados repletos hasta las trancas, que se cometen actos tan vergonzantes que a una se le sonrojan las mejillas por pertenecer a esa misma especie, “la humana”?
¿De veras lo que veo es falso?
¡No lo parece!
Y ése es el mayor elogio que le puedo dirigir a Gillo Pontecorvo; es el mayor que le puedo dirigir a cualquiera:
Que consiga que la sangre se pueda oler, y la dinamita, y la chamusquina, y el miedo, y las lágrimas, y el odio... todo.
Uno de veras cree que está contemplando una Segunda Batalla de Argel; y todo gracias a que la narración ejemplifica los hechos mediante escenas construidas con imaginación y sentido dramático, donde se destaca la secuencia de las 3 mujeres jóvenes argelinas:
Djamila, Zohra y Hassiba, vestidas “a la europea”, que se proponen burlar separadamente los controles del ejército; o los niños que derriban a un mendigo en las escaleras, el anciano asustado que es detenido por los gritos que contra él se lanzan desde algunos balcones; la voladura nocturna de una casa habitada, el ensañamiento del público con un pequeño vendedor de golosinas, y otras similares.
La suma de estas escenas, compone un retrato escalofriante y perturbador de la violencia que engendra violencia contra niños, mendigos, marginados, desamparados e inocentes; por lo que no se muestran las torturas directamente, salvo unas imágenes breves y rápidas, solamente se muestran las consecuencias y las secuelas de la tortura; así, el espectador sustituye lo que no ha visto en imágenes con la imaginación; y adopta una posición bastante equilibrada:
Evita los sesgos extremos, reconoce los méritos del enemigo, y otorga a ambos bandos un trato crítico y duro.
El Coronel Mathieu, por ejemplo, es presentado como una persona inteligente y culta, como un militar experimentado y como un líder carismático.
Su figura se inspira en la del General Jacques Massu, Jefe en la realidad de La 10ª División de Paracaidistas, que se desplaza a Argelia para afrontar la ola de atentados contra militares y civiles, y derrotar al terrorismo.
El film, básicamente, describe y explica los hechos, pero no los justifica.
La atención a los detalles, enriquece la narración con referencias tan singulares como el alisado del cabello, para evitar ser identificada como “argelina” con un algodón bañado en agua; la referencia a Dien Bien Phu, última y definitiva derrota de Francia en La Primera Guerra de Indochina; la boda laica de Halima y Mahmoud, la cita de Jean Paul Sartre, la pipa de opio, la copa de Martini, el cucurucho de helado del niño, los fugitivos disfrazados de mujer, etc.
Tan relevante hoy como lo fue en 1965, con su anatomía del terror no tiene par, y desgraciadamente sigue fresca.
Extraordinariamente realista, a pesar de ello, lo cierto es que La Battaglia di Algeri es una cinta que toma un punto de vista relativamente objetivo, aunque más favorable siempre respecto a los argelinos, mostrando las acciones de ambos lados desde un prisma muy parecido, y con una realización y aproximación al material de corte absolutamente documental, con actores no profesionales, con la excepción de Jean Martin como el jefe de los paracaidistas franceses, que traslada al espectador directamente al lugar del conflicto, y que detalla tanto el “modus operandi” de los guerrilleros, que el film es una absoluta cima del cine sobre terroristas; por lo que el estilo semi-documental y el uso de un elenco casi totalmente no profesional, fue una gran influencia en varios futuros cineastas y películas; influencia que se puede ver en películas comerciales estadounidenses, como “The Blair Witch Project” y “Paranormal Activity”; de hecho, Christopher Nolan citó esta película como “una de las películas que lo influenciaron para la realización de “The Dark Knight Rises” (2012) y “Dunkirk” (2017)”
“Quindi, ora abbiamo una media di 4,2 attacchi al giorno.
Dobbiamo distinguere tra attacchi a singoli e bombardamenti.
Come al solito, il problema riguarda innanzitutto l'avversario e, in secondo luogo, i mezzi per distruggerlo.
Ci sono 400.000 arabi ad Algeri.
Tutti i nostri nemici sono?
Sappiamo che non lo sono.
Ma una piccola minoranza domina con terrore e violenza.
Dobbiamo affrontare questa minoranza per isolarla e distruggerla.
È un nemico pericoloso che lavora in campo aperto e sotterraneo, usando metodi rivoluzionari comprovati e veri, nonché tattiche originali”
Gillo Pontecorvo dirigió películas con una brecha de 9 años en el medio; y en una entrevista que Pontecorvo dio en 1991, cuando se le preguntó por qué había dirigido tan pocas películas, su respuesta fue que “solo podía hacer una película de la que estuviera totalmente enamorado”; y también declaró que había rechazado muchas otras películas.
Y es que Pontecorvo era un director que solo dirigía películas en las que iba a poder darlo todo; tanto que su obra magna, La Battaglia di Algeri, es ampliamente vista como “una de las mejores películas de su género”, una película neorrealista, por su representación de la resistencia argelina durante La Guerra de Argelia, donde utiliza el estilo neorrealista promovido por sus compañeros directores de cine italianos de Santis y Rossellini; y elabora descripciones minuciosas y detalladas de los hechos, donde abundan las tomas de cámara al hombro, las filmaciones con teleobjetivo, los análisis visuales a cámara parada, el ritmo intenso, las aproximaciones a los lugares en los que han tenido lugar los atentados, la descripción del silencio que se produce tras ellos, la desorientación de los supervivientes, la abundancia de mirones que quieren ver las imágenes de la tragedia, etc.; y relata los hechos a la manera de un telediario o un documental televisivo; por lo que utilizó imágenes de estilo noticiero y actores no profesionales; y se centró principalmente en los argelinos nativos, una población privada de sus derechos, que rara vez aparecía en los medios generales.
Aunque con mucho estilo neorrealista italiano, Pontecorvo coprodujo con una compañía cinematográfica argelina, donde el guión fue escrito con la intención de que los líderes reales del Frente de Liberación Nacional (FLN) lo actuaran; con un tema claramente anti-imperialista.
De hecho, más tarde describió la película como un “himno en homenaje a las personas que deben luchar por su independencia, no solo en Argelia, sino en todas partes del Tercer Mundo”, y dijo:
“El nacimiento de una nación ocurre con dolor en ambos lados, aunque un lado tiene causa y el otro no”
Además, la película se inspiró en el libro “Souvenirs de La Bataille d'Alger” de Saadi Yacef, un relato de la campaña de un comandante militar del FLN; y lo escribió mientras estaba detenido como prisionero de los franceses, por lo que sirvió para elevar la moral del FLN y otros militantes.
Después de La Independencia, los franceses liberaron a Yacef, quien se convirtió en líder del nuevo gobierno.
Así fue cómo el gobierno argelino respaldó la adaptación de las memorias de Yacef como una película.
Pero concretamente fue Salash Baazi, un líder del FLN que había sido exiliado por los franceses, quien se acercó al director italiano, Gillo Pontecorvo y al guionista, Franco Solinas con el proyecto.
Yacef escribió su propio guión, que no tiene conversaciones ni trama; y los productores italianos lo rechazaron como “demasiado parcial hacia los argelinos”
Aunque simpatizaban con el nacionalismo argelino, los productores querían que la película tratara los eventos desde una perspectiva más neutral.
El guión final tiene así un protagonista argelino, y representa la crueldad y el sufrimiento tanto de los argelinos como de las fuerzas militares francesas; y para satisfacer la demanda, se utilizaron personajes compuestos, por lo que se cambian los nombres de ciertas personas, por ejemplo:
El Coronel Mathieu es un compuesto de varios oficiales de contrainsurgencia franceses, especialmente Jacques Massu; y Saadi Yacef ha dicho que Mathieu se basó más en Marcel Bigeard, aunque el personaje también recuerda a Roger Trinquier.
Por su parte, acusado de retratar a Mathieu como demasiado elegante y noble, el guionista Franco Solinas negó que esa fuera su intención, y dijo en una entrevista, que “El Coronel es elegante y culto, porque la civilización occidental no es ni elegante ni inculta”
No es casualidad también que hay paralelos muy importantes entre el líder del FLN en la película, Ben H'midi, y El Coronel Mathieu, que se suma al espectáculo de Pontecorvo de las atrocidades iguales de ambos lados.
Así, el director y el cinematógrafo Marcello Gatti, filmaron en blanco y negro, y experimentaron con varias técnicas para darle a la película el aspecto de un noticiero y un documental.
El efecto fue tan convincente, que los comunicados estadounidenses anunciaron que se utilizó “ni un pie” de noticiario; y es ahí donde La Battaglia di Algeri se destaca, sin ningún género de dudas, por el aproximamiento absolutamente realista y documental que Pontecorvo y Gatti buscaron en todo momento para sus imágenes en blanco y negro; y para ello, no sólo rodaron en los lugares de la capital argelina en los que realmente sucedieron los acontecimientos que el espectador ve en pantalla, sino que, además, llevaron a cabo un estilo de filmación muy directo, en el que la cámara rara vez permanece estática, y la acción es captada mediante continuos movimientos de cámara, con movimientos arriba, abajo, a un lado, al otro; e incluso con frecuentes cambios de focal durante las tomas, con notables movimientos de “zoom in” o “zoom out” que centran la atención en un detalle o personaje o, por el contrario, parten de uno y lo disuelven en un plano más amplio.
No hay que confundir estas técnicas con la cámara al hombro, que no se utiliza o se utiliza de forma muy esporádica, sino que parece que Gatti utiliza la cámara sobre trípodes para realizar “paneos” o sobre “monópodes” de fotógrafo para que el film carezca del típico aspecto sobrio y, casi solemne, del cine de estudio de la época.
Pero no sólo se trata de un trabajo de cámara absolutamente móvil y directo, pues aunque gran parte de la acción parece improvisada, e incluso rodada con actores que no son tales, sino habitantes del centro de Argel que ejercían de meros extras o de intérpretes para la ocasión; lo mejor de todo es, cómo todas y cada una de las acciones están coreografiadas de manera milimétrica, pues a cada nuevo giro de la cámara, a cada nuevo “paneo”, o a cada nuevo accionamiento del mando del “zoom”, los personajes y la cámara conforman nuevas composiciones de imagen que parecen cualquier cosa menos improvisadas, con todos los personajes perfectamente distribuidos por el encuadre, sin solapamiento alguno, incluso en las escenas en que aparecen varias decenas de personajes en interiores.
Y por supuesto, en los exteriores, no solo durante las escenas de acción, sino durante cualquier instante del film, la dirección de extras es absolutamente sublime, y un punto fundamental para entender el éxito y verosimilitud de la propuesta.
La iluminación de Gatti, es algo más convencional, aunque en casi todo momento se aprecia que su interés primordial es no ser intrusiva ni con la narrativa ni con el trabajo de cámara, para permitir que Pontecorvo pueda realizar amplios movimientos de cámara también en sus interiores.
Lógicamente juega con el serio “hándicap” de utilizar una lente “zoom” tan poco práctica como el primitivo Angenieux 10:1, que puso de moda el “Spaghetti Western”, el cual obligaba a utilizar un diafragma mínimo de T/3.9 bajo toda circunstancia, y produce numerosos fueras de foco durante la proyección, pero Gatti solventa bastantes de estas las situaciones con mucha luz rebotada en los techos en sus interiores, en otros casos, sí recurre a luz dura; y haciendo uso de la luz disponible, siempre que puede en casi todos los exteriores, dejando que sean la cámara y el aspecto de las localizaciones, que se supone que debían de encontrarse en un estado muy similar al de la época en que sucedieron los hechos narrados en pantalla, los que creasen la atmósfera necesaria.
El conjunto, como se ha expuesto, es magnífico, con un fuerte contraste en blanco y negro y una textura granulada, que se vuelve aún más granulada cuando el film recurre a efectos ópticos, que la convierte en una de las puestas en escena y fotografías más veraces que se recuerdan en una pantalla de cine, hasta el punto que, por lo visto, cuando fue exhibida en algunos países, se acompañó a la película de un texto indicando que en su elaboración no había sido empleado ningún tipo de material de archivo, por el cual, desde luego, el grueso del metraje captado por la cámara de Pontecorvo podría pasar sin ningún problema.
El uso del realismo ficticio por parte del director, permite entonces que la película opere a lo largo de un doble vínculo, ya que se dirige conscientemente a diferentes audiencias; y hace un uso especial de la televisión para vincular al público occidental con imágenes a las que se enfrentan constantemente, y que afirman expresar “la verdad”
Así, la película parece ser filmada desde el punto de vista de un periodista occidental, ya que se utilizan teleobjetivos y cámaras de mano, mientras que representa la lucha desde una distancia segura, con soldados franceses colocados entre la multitud y la cámara.
La escena de apertura muestra a un hombre que presumiblemente ha sido torturado por algún personal militar francés…
El Comandante/Coronel Mathieu, entra y le dice al hombre que se ponga un uniforme francés, y éste derrama una lágrima…
Obviamente lo obligan a hacer algo que no quiere hacer…
En la siguiente escena, El Comandante vuelve a hablar con algunos jóvenes que están ocultos en una pared:
Ali, obviamente va a ser un personaje principal; y es allí cuando ocurre un “flashback” que mostrará cómo llegó allí:
Lo vemos corriendo por las calles, y algunos jóvenes franceses lo hacen tropezar...
Ali está bastante molesto, y le rompe la cara a uno de los muchachos franceses; luego vemos que él está en prisión, y ve a un hombre que es decapitado con la guillotina.
Posteriormente sabemos que Ali ahora anda libre, y es abordado por un niño con una nota… que le da instrucciones sobre cómo llevar a cabo un complot terrorista; pero es engañado al dispararle a un oficial francés con un arma vacía.
Luego él se encuentra con uno de los líderes del movimiento de resistencia, el Jaffar.
En la siguiente escena, un hombre borracho es golpeado por un grupo de niños pequeños...
En la siguiente escena, Ali le dispara a un hombre de mediana edad…
Se realiza una boda de miembros del FLN, pues los franceses los pusieron a cargo de los asuntos cívicos, pero parecía una boda religiosa.
Ali parece estar entre un grupo de hombres jóvenes que se infiltran en la sede de la policía, y matan a varios miembros del personal policial.
Este es solo el comienzo de una serie de ataques contra la policía.
Hay bajas en ambos lados.
Las mujeres dejan “sus signos externos de piedad”, las burkas, para esconder armas; y se visten como occidentales, distribuyendo bombas:
Una ingresa al área sectorial francés, que parece haber sido sacada de París con gente vestida a la moda, cafés en la acera, y personas que disfrutan de su tiempo libre... y ante los bombardeos simultáneos en lugares civiles, los franceses responden a todas las actividades terroristas con una demostración de fuerza.
Y por un momento, El Comandante se parece a un vendedor de Amway que describe lo que es exactamente “un esquema de marketing multinivel” en su explicación de una célula terrorista.
Por lo que al FLN se le ordena atacar, pero los franceses tienen una agenda oculta para descubrir quiénes podrían ser los líderes de la resistencia.
El Comandante es muy astuto al saber que la insurrección vendría después de los atentados terroristas; y tienen lugar otro bombardeo en una carrera de caballos llena de gente, donde algunos de los adultos franceses atacan a un niño argelino…
Luego hay 2 escenas con reporteros haciendo preguntas:
En el primero cuestiona a un líder de la resistencia de alto nivel; mientras en el segundo, al Comandante, se enfrenta a algunas preguntas difíciles.
Una de las cosas sobre las que se les pregunta, es si usan la tortura... y responde de manera diplomática… pero luego vemos varios actos de brutal tortura con los argelinos como víctimas.
En la escena final, vemos al Comandante negociando con los líderes de la resistencia que quieren una promesa por escrito, de que tendrán un juicio justo si se rinden… y le piden que lo envíe en una canasta que ellos van a bajar desde un alto; pero los combatientes de la resistencia envían una bomba, que explota matando o hiriendo al menos a un soldado.
Así es como Jaffar es capturado, pero Ali todavía está en libertad…
La escena final muestra a Ali con sus amigos, la escena inicial, donde oyen que vienen soldados y todos, menos una mujer, se esconden en el escondite de la pared.
Allí, los soldados franceses colocan una bomba fuera del escondite; y vemos la escena antes al comienzo de la película:
Aparentemente, el argelino que vimos en la escena de apertura que derramó una lágrima, llevó a los franceses a Ali; mientras la bomba puesta por los franceses explota…
La escena final tiene lugar algún tiempo después, en 1960.
Hay una revuelta con soldados disparando contra la multitud; y se dice que el 2 de julio de 1962, nació una nueva nación de Argelia.
La Battaglia di Algeri reconstruye los eventos que ocurrieron en la ciudad capital de Argelia francesa, entre noviembre de 1954 y diciembre de 1957, durante La Guerra de Independencia de Argelia; por lo que la narrativa comienza con la organización de células revolucionarias en la Casbah.
Debido a la guerra partidista entre musulmanes y Pied-Noir, en la que ambas partes cometen actos de violencia creciente, Francia envía paracaidistas del ejército francés a la ciudad, para luchar y capturar a miembros del Frente de Liberación Nacional (FLN)
Los paracaidistas se representan como neutralizando a todo el liderazgo del FLN a través del asesinato o la captura; por lo que la película termina con una coda que muestra manifestaciones nacionalistas y disturbios, lo que sugiere que aunque Francia ganó La Batalla de Argel, perdió La Guerra de Argelia.
Al tiempo que en el desarrollo se muestran las tácticas de la insurgencia guerrillera del FLN y la contrainsurgencia francesa; así como los incidentes más feos de la guerra, donde tanto los colonizadores como los colonizados, cometen atrocidades contra los civiles.
El FLN comandaba la Casbah mediante ejecución sumaria de criminales argelinos y presuntos colaboradores franceses; cometen terrorismo, incluidos bombardeos, para hostigar a los europeos.
Las fuerzas de seguridad, recurren a asesinatos y violencia indiscriminada contra la oposición.
Los paracaidistas franceses, son representados rutinariamente usando tortura, intimidación y asesinato.
Y dadas las divisiones nacionales sobre La Guerra de Argelia, la película generó una considerable controversia política en Francia, y fue prohibida allí durante 5 años; tanto que la gente continuó discutiendo sobre los motivos de la guerra y el colonialismo, y volvió a discutir sobre cómo fueron retratados en la película.
Por ello, esta película fue la primera disponible para Metropole French que enfrentó directamente al imperialismo francés.
Pero no todo fueron flores, el director recibió amenazas de muerte de personas que simpatizaban con la visión militar francesa; y dijo:
“Los argelinos no pusieron obstáculos en nuestro camino porque sabían que iba a hacer una película más o menos objetiva sobre el tema.
Las autoridades francesas, que eran muy sensibles al tema argelino, prohibieron la película durante 3 meses; y debido a las repetidas amenazas de violencia de los grupos fascistas, el gobierno prohibió las proyecciones de la película durante 5 años”, aunque Pontecorvo creía que había hecho una película políticamente neutral…
Un historiador que escribió sobre La Guerra de Argelia contra las autoridades coloniales francesas, tituló su libro “Una Guerra Salvaje de Paz”; por lo que el filme ofrece muchas respuestas a ese enigmático título:
No intenta mostrarnos toda la guerra, sino que se centra en la ciudad de Argel.
Aunque al principio dicen que no se utiliza material documental, a veces es difícil creer muchas de las imágenes por su realidad cruda, y a menudo inquietante.
Además, teniendo en cuenta que esta fue una coproducción entre Argelia e Italia, la película es notable porque no se convierte en una diatriba política al tomar partido.
En cambio, la cámara es una especie de observador neutral, que nos permite presenciar eventos que se dispararon desde demostraciones individuales hasta una guerra a gran escala de intensidad salvaje; donde los oficiales franceses que lucharon contra los nazis unos años antes, degeneraron en el modo de su antiguo enemigo; mientras que los argelinos no tuvieron problemas para explotar bombas que matarían a su propia gente.
La cámara no muestra héroes ni villanos, sino la humanidad en sus formas más oscuras.
En lo técnico, esta es una película poderosa con excelente dirección y cinematografía.
Realmente es único en su clase, y una vez visto, nunca será olvidado; a parte de las virtudes cinematográficas del film, y aún a pesar de la producción argelina, es de resaltar que la película elude los planteamientos esquemáticos y reduccionistas:
Si bien, a lo largo del metraje va resultando cada vez más inapelable de qué parte está la razón histórica, el pueblo secunda masivamente la huelga general convocada por El FNL; no legitima el terrorismo empleado por éstos, no rehúye plasmar la barbarie sinsentido de los atentados, así como se detiene y pone rostro a los franceses que inmediatamente van a caer víctimas de los atentados.
Con respecto a Francia, irónicamente la patria de los ideales republicanos y revolucionarios, El Comandante Paracaidista, y héroe de la resistencia, que la representa, condensa las graves contradicciones entre democracia y “razón de estado”; el ejército, amparado por las instituciones estatales, no duda en emplear la arbitrariedad, la tortura, e incluso las ejecuciones sumarias como respuesta al terrorismo, confundiéndose con él, y contribuyendo al emponzoñamiento de la situación, de tal forma que, si bien ganan la batalla, finalmente perderán la guerra.
Por último, no podemos dejar de señalar que el film adolece de una cierta tendencia a la simplificación histórica, puesto que apenas hay referencias a la situación en el resto del país, ni tampoco a lo que ocurría en la sociedad francesa o a las disidencias y diferencias dentro del campo independentista, o incluso en el propio seno del ejército francés; y consigue, desde la cinematografía, que las revueltas parezcan rodadas en directo por un corresponsal de guerra.
Aunque las escenas masivas parecen espontáneas, tomó bastante tiempo hacer que se vean de esa manera:
El director, Gillo Pontecorvo, a menudo dibujaba líneas de tiza en el suelo, dividiendo la masa en grupos separados que tenían que comenzar a caminar siguiendo la señal para obtener el movimiento adecuado de la multitud.
También usó varias cámaras a la vez, y utilizó imágenes desde diferentes ángulos para crear la impresión de que las multitudes eran mucho más grandes de lo que eran en realidad.
Como la luz del Sol era tan intensa en Argelia, se colgaron sábanas blancas sobre la parte superior de la mayoría de los lugares para difundir la intensidad.
Cuando hubo que volar las casas, se erigieron edificios de gran tamaño en las calles estrechas, principalmente de poliestireno expandido.
La casa de Ali La Pointe, donde fue asesinado cuando fue destruido al final de la película, fue reconstruida en el sitio preciso de la casa real.
No obstante, Gillo Pontecorvo volvería a filmar la mayoría de las escenas 20 veces, algunas incluso 30 o 40 veces; esto fue hecho deliberadamente para que los actores se cansaran, y esa fatiga apareciera en sus rostros en escenas que necesitan sentimientos de miedo, agotamiento y frustración visibles en los rostros.
Y es que Pontecorvo y Solinas crearon varios protagonistas en su guión, que se basan en figuras históricas de guerra.
La historia comienza y termina desde la perspectiva de Ali La Pointe, interpretado por Saadi Yacef, quien era un veterano comandante del FLN; mientras El Teniente Coronel Mathieu, El Comandante Paracaidista, es el principal personaje francés.
Otros personajes son:
El niño “Petit Omar” como un mensajero callejero del FLN; Larbi Ben M'hidi, uno de los principales líderes del FLN que proporciona la justificación política de la insurgencia; y Djamila, Zohra y Hassiba, 3 guerrilleras urbanas del FLN que llevan a cabo un ataque terrorista.
Pero la producción también cuenta con miles de extras argelinos; porque Pontecorvo tenía la intención de que retrataran el Casbah de manera coral, comunicándose con cánticos, lamentos y efectos físicos.
Es por ello que para acrecentar el realismo, Pontecorvo eligió argelinos no profesionales; a las personas que conoció, seleccionándolas principalmente por su apariencia y efecto emocional, y como resultado, muchas de sus líneas fueron dobladas; donde el único actor profesional de la película, fue Jean Martin, quien interpretó al Coronel Mathieu.
Martin era un actor francés que había trabajado principalmente en teatro; y él entró en la producción, porque Pontecorvo quería un actor profesional, pero que no fuera familiar para la mayoría del público, ya que esto podría haber interferido con el realismo previsto de la película.
Como dato, Martin había sido despedido varios años antes del Théâtre National Populaire, por firmar el manifiesto de Los 121 contra La Guerra de Argelia.
Y es que Martin era un veterano; había servido en un regimiento de paracaidistas durante La Guerra de Indochina, y había participado en la resistencia francesa.
Por ello, su retrato tenía profundidad autobiográfica; y según una entrevista con el guionista, Franco Solinas, la relación laboral entre Martin y Pontecorvo no siempre fue fácil.
Inseguro de si el estilo de actuación profesional de Martin contrastaría demasiado con los no profesionales, Pontecorvo discutió sobre las opciones de actuación de Martin; y se llegó a decir que Saadi Yacef, que interpreta a El-Hadi Jaffar, y Samia Kerbash, que interpreta a Fathia; fueron miembros del FLN…
Pero en la realidad, Pontecorvo se inspiró mucho en sus escritos, donde los mejores diálogos pertenecían al Coronel Mathieu, algunos de ellos son:
“Entonces, ahora tenemos un promedio de 4.2 ataques por día.
Debemos distinguir entre ataques a individuos y bombardeos.
Como de costumbre, el problema involucra primero, al adversario; y segundo, los medios para destruirlo.
Hay 400,000 árabes en Argel.
¿Son todos nuestros enemigos?
Sabemos que no lo son.
Pero una pequeña minoría domina con el terror y la violencia.
Debemos tratar con esta minoría para aislarla y destruirla.
Es un enemigo peligroso que trabaja en campo abierto y subterráneo, utilizando métodos revolucionarios probados y verdaderos, así como tácticas originales”
“No somos locos ni sádicos, caballeros.
Quienes nos llaman fascistas hoy, olvidan la contribución que muchos de nosotros hicimos a La Resistencia.
Los que nos llaman nazis, no saben que entre nosotros hay sobrevivientes de Dachau y Buchenwald.
Somos soldados, y nuestro único deber es ganar”
“¿Deberíamos permanecer en Argelia?
Si responde “sí”, debe aceptar todas las consecuencias necesarias”
“La palabra “tortura” no aparece en nuestras órdenes.
Siempre hemos hablado de los interrogatorios como el único método válido en una operación policial dirigida contra enemigos desconocidos.
En cuanto al FLN, solicitan que sus miembros, en caso de captura, mantengan silencio durante 24 horas, y luego puedan hablar.
Por tanto, la organización ya ha tenido el tiempo necesario para inutilizar cualquier información.
¿Qué tipo de interrogatorio deberíamos elegir, el que usan los tribunales para un caso de asesinato, que se prolonga durante meses?”
El análisis político de la postura del General es brillante, y refleja muy bien el conflicto existente, a menudo entre necesidad de ganar y Los Derechos Humanos y el respeto a los mismos.
Los momentos dramáticos dan una de cal, con brillantes primeros planos de las mujeres argelinas como un reflejo de sufrimiento ante tanta masacre; y otra de arena:
Muy discutible el recreo del director en la sangría que provocan los atentados, principalmente los franceses, lo cual puede poner en tela de juicio su posición.
También discutible es la reacción de los franceses a cada asesinato perpetrado por los argelinos:
La toman con el que tienen más cerca, aunque sea inocente, aunque paradójicamente esta reacción sea la más real, aunque el hecho fue real también.
A pesar de ello, la película da mucho más de sí, mostrando el principio de acción-reacción:
A cada bombardeo francés, le sucede otro argelino.
Y es que no debemos olvidar, que los 2 bandos parten de situaciones desiguales:
Los que luchan por su independencia son los argelinos, colonizados por la fuerza.
¿Imparcialidad?
Probablemente no, ya que la historia se basa en las memorias de un argelino.
¿Seriedad en el tratamiento?
Sí, porque el director alternativamente muestra las bajas de uno y otro.
En este sentido, se centra más en el aspecto bélico que en perfil psicológico de la población, al que le falta detalle.
También hay 2 brillantes dianas del director, que son el rol que toman los periodistas y La ONU en el conflicto:
¡Ninguno!
Los primeros buscan la primera página; y los segundos se parapetan en palabras sin mancharse las manos.
Por desgracia, el forzadísimo y repentino final que precipita La Independencia, hace imposible un análisis completo del conflicto; por lo que las valoraciones sobre los hechos acaecidos tras La Independencia pueden tratarse en una película aparte, y no creo que condicionen a la película; una que sí da pie para informarse sobre el conflicto, y que da pie a debates muy interesantes sobre fondo y forma.
Como dato, también en el trato hacia los personajes son muy contrastantes:
Los paracaidistas franceses son los torturadores; mientras que los atentados de FLN, son mucho menos crueles.
Incluso cuando estos vuelan un bar, la música es de intriga, y no hay apenas primeros planos de los cadáveres; a colación la masa de energúmenos franceses enseguida apalea a cualquier árabe viejo o niño que encuentren para provocar rechazo en el espectador.
Por el contrario, en la voladura de la casa de la Casbah, la música es dramática y se recrea bien en la sangre; tanto que presenta a las 2 sociedades de forma contrapuesta:
Los argelinos humillados y trabajadores; los franceses opulentos, racistas y ociosos.
Pero al millón de franceses que vivía allí, no se dedicaban sólo a ir a las carreras de caballos o bailar en las discotecas, eran ingenieros, taxistas, profesores, abogados, médicos, electricistas, transportistas, pescadores... y el filme borra por completo las coacciones, amenazas y asesinatos del FLN a la población argelina misma que no siguiese sus instrucciones, pues sólo aparece un tipo presentado como despreciable que trapichea con droga.
Además, obvia las decenas de miles de argelinos que apoyaron a los franceses, los llamados “harkis”, que luego fueron castigados y fusilados impunemente después de la retirada francesa.
Olvida varias cosas más, como que después de La Independencia, donde termina la película y parece que llega la libertad; se instauró una dictadura de partido único en Argelia, y donde las purgas internas estuvieron presentes día sí día también.
E incluso no explica a los espectadores, que Argelia no es más que un producto de La Francia Colonial, de territorios muy dispersos conocido como “las Argelias” que comprenden:
El Argerois, el Aurés, Constantina, la Kabylia, la Oranie, la Saida y la Tiaret; que si tienen unidad hoy en día, fue gracias a Francia que las convirtió en una única provincia francesa...
Por tanto, son muchos detalles que hicieron falta, pero que no aminoran una obra maestra.
Por último, la banda sonora del mismo Gillo Pontecorvo y Ennio Morricone, ofrece una partitura que combina melodías reiterativas, cantos exóticos, coros de aullidos, cortes rítmicos y pasajes descriptivos.
En su conjunto, es una banda que se funde con la narración visual; donde el sonido, tanto música como efectos, realiza funciones importantes en la película:
Los tambores argelinos indígenas, en lugar del diálogo, se escuchan durante una escena en la que las militantes del FLN se preparan para un atentado.
Además, Pontecorvo utilizó los sonidos de disparos, helicópteros y motores de camiones, para simbolizar los métodos de batalla franceses; mientras que las explosiones de bombas, la ululación, el llanto y el canto, simbolizan los métodos argelinos.
El director, escribió la música para la película, pero debido a que fue clasificado como “melodista-compositor” en Italia, se le exigió que trabajara con otro compositor; su buen amigo, Ennio Morricone, que colaboró con él.
Como dato, el tambor militar en solitario, que se escucha a lo largo de la película, es interpretado por el famoso baterista italiano, Pierino Munari.
Y se cuenta una anécdota:
El director y Ennio Morricone, tuvieron desacuerdos regulares sobre la banda sonora.
En un momento, Pontecorvo tenía una melodía en su mente que quería desesperadamente como “tema”; y fue al departamento de Morricone para tocarlo para él, por lo que tarareó la melodía hasta el último piso…
Entonces, Morricone le pidió que se esperara para mostrarla, puesto que él ya había concebido una melodía propia...
Para sorpresa de Pontecorvo, la melodía era exactamente la misma que tenía en mente… y estuvo encantado de descubrir que, después de todos esos meses de lucha, finalmente habían encontrado algo, separado el uno del otro, en lo que podían estar de acuerdo.
No fue sino hasta meses después en El Festival de Cine de Venecia, donde la película ganó El León de Oro, que Morricone admitió que le había hecho una broma; ya había escuchado a Pontecorvo tararear la canción mientras subía las escaleras.
“أعمال العنف لا تكسب الحروب
لا حروب ولا ثورات
الإرهاب مفيد كبداية
ولكن بعد ذلك ، يجب على الناس أنفسهم التصرف
هذا هو السبب وراء هذا الهجوم
حشد جميع الجزائريين وقيم قوتنا”
(Los actos de violencia no ganan guerras.
Ni guerras ni revoluciones.
El terrorismo es útil como comienzo.
Pero entonces, las personas mismas deben actuar.
Esa es la razón de este ataque:
Movilizar a todos los argelinos, evaluar nuestra fuerza)
Después de las grandes manifestaciones en Argel, y varias otras ciudades a favor de La Independencia, en 1960;  y una resolución de las Naciones Unidas que reconoce su derecho; Charles de Gaulle, El Primer Presidente de La 5ª República francesa, decidió abrir una serie de negociaciones con El FLN.
Estos concluyeron con la firma de Los Acuerdos de Évian, en marzo de 1962; y el 8 de abril de 1962, se celebró un referéndum, donde el electorado francés aprobó Los Acuerdos de Évian.
El resultado final fue del 91% a favor de la ratificación de este acuerdo; y el 1° de julio, Los Acuerdos fueron objeto de un 2° referéndum.
En Argelia, donde el 99.72% votó a favor de La Independencia, solo obtuvo el 0.28% en contra.
En 5 semanas, los franceses consiguieron desmantelar la mayor parte de la red política del FLN en la región, aislar a los miembros del ALN de los pueblos, eliminar al 60% de las fuerzas de este, y extender la desconfianza en las filas independentistas a merced a las operaciones con guerrilleros que habían cambiado de bando, y se hacían pasar por miembros del ALN y formar los primeros grupos de “autodefensa”
De esa manera, la retirada planificada de Francia condujo a una crisis estatal...
Esto incluyó varios intentos de asesinato de De Gaulle, así como algunos intentos de golpes militares…
La mayoría de los primeros, fueron llevados a cabo por La Organización Armée Secrète (OEA), una organización clandestina formada principalmente por personal militar francés que apoyaba a una Argelia francesa, que cometió una gran cantidad de bombardeos y asesinatos, tanto en Argelia como en la patria para detener lo planeado, La Independencia.
La matanza del 26 de marzo de 1962, en las que hubo unos 70 muertos y 200 heridos, marcó el comienzo del exilio de la población argelina de origen europeo.
Por lo que el referendo abrumador de Los Acuerdos de Évian, con un 90,70 % de votos favorables, el 8 de abril, confirmó el deseo de gran parte de los colonos de abandonar el territorio.
La OAS, ya no podía contener la marcha de la población europea, que hasta entonces había tratado de impedir con la intención de que participase en la guerra, y con la esperanza de poder contar con el respaldo del Ejército.
Así fue cómo Argel se sumió en una ola de crímenes, robos y ajustes de cuentas entre los grupúsculos terroristas europeos que coincidieron con la gran emigración.
Si los negociadores de Évian más pesimistas habían previsto que la mitad de la población de origen europeo abandonase Argelia, finalmente lo hizo casi toda:
Del 1,100.000 argelinos de origen europeo, apenas quedaron unos 170.000
El gran éxodo se produjo en unos pocos meses.
Para los argelinos de muchas facciones políticas, el legado de su Guerra de Independencia fue una legitimación, o incluso una santificación del uso irrestricto de la fuerza para lograr un objetivo considerado “justificado”
Una vez invocado contra los colonialistas extranjeros, el mismo principio también podría aplicarse con relativa facilidad contra otros argelinos…
La lucha del FLN para derrocar el gobierno colonial y la crueldad exhibida por ambas partes en esa lucha, se reflejaron 30 años después por la pasión, determinación y brutalidad del conflicto entre el gobierno del FLN y la oposición islamista.
De hecho, muchos de los mismos métodos empleados por El FLN contra los franceses, como la militarización de la política, el uso del Islam como un grito de guerra, la exaltación de la yihad; a los métodos de las mini-vanes contra la población, fueron usadas para crear un estado esencialmente secular en 1962, siendo utilizados por los fundamentalistas islámicos en sus esfuerzos por derrocar al régimen del FLN en la década de 1990.
A la vista de la situación que vive el mundo actual, con ocupaciones neocoloniales, democracias que admiten la tortura y que amparan ejecuciones sumarias, o “asesinatos selectivos”, La Battaglia di Algeri no constituye sólo una magnífica obra cinematográfica, por la armonía entre forma y contenido, la seriedad y validez de sus planteamientos y la adecuación entre motivaciones y el resultado obtenido; sino que, además, resulta un testimonio histórico de primera magnitud y plenamente vigente, si pretendemos aprender y no repetir los errores del pasado...
¡Cómo cuesta!
Y puede que la batalla la ganaran los franceses, pero como tantas otras veces, eso no significaría que ganaran la guerra, o dicho al revés, perderla por parte del FLN no supondría su derrota.
Buena moraleja bélica, aun así, la guerra siempre deja solo víctimas.

“من الصعب بدء الثورة
أصعب للمتابعة
والأكثر صعوبة هو الفوز بها
لكن ، بعد ذلك فقط ، عندما فزنا ، تبدأ الصعوبات الحقيقية
باختصار ، علي ، ما زال هناك الكثير مما يجب عمله”
(Es difícil comenzar una revolución.
Aún más difícil continuarlo.
Y lo más difícil de todo es ganarlo.
Pero, solo después, cuando hemos ganado, comienzan las verdaderas dificultades.
En resumen, Ali, todavía hay mucho por hacer)



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