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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

lunes, 14 de mayo de 2018

Sadat

“He made his name as a warrior.
He made history as a peacemaker”

محمد أنور السادات o Muḥammad Anuar as-Sādāt, transcrito frecuentemente como Anuar Sadat; fue un político y militar egipcio, que ejerció los cargos de Presidente y Primer Ministro de Egipto desde el fallecimiento de Gamal Abdel Nasser en septiembre de 1970, y fue reelegido en elecciones sin oposición en 1974 y 1978, siendo esta la última elección presidencial, antes de la reintroducción del multipartidismo en 1979, también durante su mandato; manteniéndose en el cargo hasta su asesinato el 6 de octubre de 1981.
Anwar el-Sadat nació el 25 de diciembre de 1918, en Mit Abu l-Kum, Menufia, en el entonces Sultanato de Egipto, un protectorado del Reino Unido, nominalmente parte del Imperio Otomano, en una pobre familia nubia, y tenía 13 hermanos.
Uno de ellos, Atef el-Sadat, más tarde se convirtió en piloto, y murió en acción durante La Guerra de Yom Kippur en octubre de 1973.
Su padre, Anwar el-Sadat Mohammed, era de etnia nubia, y su madre, Sit al-Berain, sudanesa por vía paterna; esto desataría polémicas durante su mandato, con acusaciones de que “no era suficientemente egipcio para ejercer el cargo”
Su ascendencia sudanesa y color de piel, posteriormente le valdrían el apodo de “caniche negro de Nasser”
Sadat se graduó en La Real Academia Militar en El Cairo en 1938, y fue nombrado para el servicio de transmisiones; entró al ejército como subteniente, y fue enviado a Sudán, que en ese momento formaba parte del Reino de Egipto, siendo un condominio con El Reino Unido.
Allí conoció a Gamal Abdel Nasser, y junto a varios oficiales de menor rango, fundaron El Movimiento de Oficiales Libres, un movimiento revolucionario comprometido a terminar con la dominación británica sobre Egipto y Sudán, así como con la corrupción gubernamental imperante durante el gobierno del Rey Faruk II.
Durante La Segunda Guerra Mundial, en 1942, Sadat es encarcelado por los británicos, acusado de estar en contacto con las autoridades militares alemanas, pero se evade de la prisión.
Entonces se le expulsa del ejército; y terminada la guerra, vuelve a ser detenido, esta vez por participar en atentados contra personalidades especialmente vinculadas a los británicos.
Pasa varios años en cárceles y campos de concentración, hasta que El Rey Faruk le indulta, y se le readmite en el ejército en 1950.
Gracias a Nasser, vuelve a formar parte del Movimiento de dicha organización; y años más tarde, el 23 de julio de 1952, junto con los demás miembros de dicho movimiento, Sadat participó en El Golpe de Estado conocido como “Revolución Egipcia de 1952”, que condujo al fin del reinado de Faruk II y, un año más tarde, a la abolición de La Monarquía Egipcia, con la proclamación de La República de Egipto, con Nasser como Primer Ministro, y Muhammad Naguib como Presidente.
A Sadat se le asignó la tarea de informar al pueblo egipcio del triunfo de la revolución por radio... y en 1954, durante el gobierno de Naguib, Sadat fue nombrado Ministro de Estado, cargo que mantuvo después del derrocamiento del Presidente y el ascenso de Nasser a La Jefatura del Estado.
En 1959, Sadat asumió el cargo de Secretario de La Unión Nacional; y fue Presidente de La Asamblea Nacional de Egipto, entre 1960 y 1968; y miembro del Consejo Presidencial desde 1964, ocupando también el cargo de Vicepresidente de La República Árabe Unida, nombre oficial de Egipto desde 1958.
Sadat fue reelegido como Vicepresidente en 1969.
El Presidente Gamal Abdel Nasser falleció de un ataque al corazón en septiembre de 1970, luego de haber gobernado Egipto durante más de 14 años, y fue reemplazado por Sadat, en calidad de Vicepresidente.
Mientras Sadat ocupaba interinamente el cargo de Presidente, antes de la convocatoria a elecciones, se esperaba que su gobierno fuera corto…
La Presidencia de Sadat fue confirmada mediante un referéndum el 15 de octubre de 1970, en el que fue el único candidato y ganó con el 90% de los votos a favor, y 10% en contra, con una participación del 85% del electorado.
Viéndolo como poco más que un títere del ex Presidente, los seguidores de Nasser pensaban que sería alguien fácil de manipular... sin embargo, Sadat sorprendió a los demás funcionarios con una serie de movimientos políticos astutos, con los cuales fue capaz de mantenerse en La Presidencia, y emerger como un líder por su propio derecho.
El 2 de septiembre, Sadat cambió el nombre oficial del país, hasta entonces República Árabe Unida, por República Árabe de Egipto, nombre que conserva hasta la actualidad; y en 1973 desencadenó un nuevo ataque, junto con Siria, que sorprendió a Israel, y estuvo a punto de triunfar.
No obstante, el fracaso de aquella ofensiva, La Guerra de Yom Kippur, convenció a Sadat de la conveniencia de postergar la causa de la unidad árabe, y de la lucha contra Israel, en beneficio de una política más realista que sirviera para el fortalecimiento y desarrollo de Egipto; y se convenció de que el único camino era a través de medios diplomáticos y pacíficos.
Él creía que Egipto se beneficiaría enormemente de un dividendo de la paz; y en 1977, Sadat anunció al Parlamento egipcio, que estaba dispuesto a ir a cualquier lugar de negociar un acuerdo de paz con los israelíes, incluso para el propio Israel, esta fue la llamada “Iniciativa de Sadat”
Desde 1976, Sadat se desvinculó de la alianza tradicional con La Unión Soviética, y se acercó a los Estados Unidos, de los que obtuvo fuertes ayudas económicas; y el 11 de noviembre de 1977, El Primer Ministro Israelí, Menachem Begin, invitó formalmente a el-Sadat a visitar Jerusalén.
El 19 de noviembre de 1977, el-Sadat arribó a Israel, convirtiéndose en el primer líder árabe en visitar dicho país; siendo recibido en una ceremonia oficial, aunque ambos países continuaban formalmente en guerra; al día siguiente, El Presidente el-Sadat se dirigió al Plenario de la Kneset, adquiriendo el compromiso de reconocer al Estado de Israel bajo determinadas condiciones.
Hizo mucho más por la paz, el viaje a Israel de Sadat, que todas las negociaciones anteriores y posteriores; porque El Presidente egipcio llegó al corazón de millones de judíos; y en 1978, tuvo un nuevo encuentro con El Primer Ministro Israelí para preparar, por mediación del Presidente estadounidense Jimmy Carter, la paz con Israel en Los Acuerdos de Paz de Camp David, firmados conjuntamente con Menachem Begin; siendo galardonados los 2, con El Premio Nobel de La Paz por Los Acuerdos de Camp David, que dieron lugar a una paz negociada entre Egipto e Israel; siendo Sadat recordado en su país, como el héroe de la guerra y la paz.
Y es que Anwar al-Sadat había ido por un camino potencialmente peligroso...
Muchos en Egipto, estaban en contra de su nueva relación, encontrarse no sólo con Israel y con Estados Unidos; y para contrarrestar esto, Sadat hizo lo que pudo para mejorar el estilo de vida de los pobres, especialmente en la ciudad atestada de El Cairo.
Creía que estas personas son vulnerables al fundamentalismo musulmán, pero no si veían que el gobierno está haciendo lo que podía para ayudar a mejorar su estilo de vida.
Sadat tenía una tarea enorme, deshacer la pobreza en Egipto que había existido allí por muchos años; aunque no se puede erradicar la noche... el tiempo no estaba del lado de Sadat…
Egipto fue así, el primer país árabe en sellar una paz duradera con Israel, lo que fue interpretado en medios radicales como una “traición”; esto recrudeció la oposición al régimen de Sadat, que se apoyaba sobre el descontento social creado por su política económica liberal; y Sadat recurrió a la represión, especialmente contra los focos de resistencia musulmanes integristas.
Cuando se conmemoraba El Aniversario de La Victoria en La Guerra de Yom Kippur, con un desfile militar el 6 de octubre de 1981, Sadat fue asesinado por soldados del desfile, que lo ametrallaron deliberadamente, aunque otras versiones dicen que un camión del desfile se separó de la formación, y de él salieron 6 soldados que lanzaron granadas hacia el palco presidencial, al tiempo que disparaban sus armas automáticas.
Sadat fue asesinado a manos de Khalid al-Islambul, miembro del grupo al-Jihad, frente a las cámaras de la televisión que mostró al mundo las impactantes imágenes del magnicidio.
Otras 5 personas resultaron muertas, entre ellas, El General Hassam Allan, y 38 personas más resultaron heridas, incluyendo a quien sería su sucesor, Hosni Mubarak.
Escenas de histeria colectiva siguieron al tiroteó:
Numerosas personas, entre ellas niños, fueron pisoteadas y aplastadas por miles de civiles y militares, que huían a la desbandada del escenario de la agresión.
Un camión de 30 toneladas, que transportaba un cohete antiaéreo, aplastó a un joven en una brusca maniobra de marcha atrás.
Se desconoce con precisión el número total de víctimas del atentado, ya que unas lo han sido por bala o fragmentos de granada, y otras en el movimiento de pánico desatado a continuación.
Sadat fue trasladado inmediatamente al Hospital Militar Maadi, donde según fuentes médicas, falleció al ser alcanzado por 5 proyectiles:
En la sien izquierda, el pecho, el cuello, una pierna y un brazo; y que al llegar al citado centro médico se encontraba vivo, aunque “en estado de coma total” y sangrando abundantemente por la boca.
Un equipo de 10 médicos especialistas, le practicaría múltiples procedimientos de reanimación, transfusiones de sangre, inyecciones de medicamentos, choques eléctricos, etcétera; y diversas intervenciones quirúrgicas.
Todo, sin embargo, resultaría infructuoso.
El atentado, ejecutado con excepcional precisión y gran celeridad, se había realizado en aproximadamente 57 segundos.
El anuncio oficial de la muerte de Sadat, se hizo en la capital egipcia varias horas después del atentado, y cuando numerosas agencias informativas extranjeras y emisoras de televisión, sobre todo de EEUU, ya lo daban por fallecido; la radio y televisión egipcias comenzaron a partir de las cuatro y media de la tarde a difundir versículos del Corán…
Sadat, sería sucedido por Hosni Mubarak, quien se mantendría en el poder hasta su derrocamiento en 2011.
“Peace is more precious than a piece of land”
Sadat es un drama bélico del año 1983, dirigido por Richard Michaels.
Protagonizado por Louis Gossett Jr., John Rhys-Davies, Madolyn Smith Osborne, Jeremy Kemp, Reuven Bar-Yotam, Eric Berry, Anne Heywood, Ferdy Mayne, Barry Morse, Thaao Penghlis, Nehemiah Persoff, Pepe Serna, Paul L. Smith, Jeffrey Tambor, Aharon Ipalé, entre otros.
El guión es de Lionel Chetwynd, basado en la vida y la muerte del fallecido tercer Presidente de Egipto, Anwar Sadat.
La película hecha para la TV, fue distribuida por Columbia Pictures Television a través de Operation Prime Time, como una miniserie de 2 partes y 4 horas en total; sin embargo, Sadat fue recibida negativamente en Egipto, y fue acusada allí de distorsionar la historia y calumniar al pueblo egipcio, y también fue criticada por el casting de un actor negro, Lou Gossett, Jr., como Sadat; tanto que El Ministerio de Cultura egipcio, anunció la prohibición de todas las películas distribuidas por Columbia Pictures, y los sindicatos de artistas y de cine de Egipto, demandaron a Columbia Pictures y al director, escritor y productores de la película.
No obstante la demanda fue desestimada por un tribunal egipcio por falta de jurisdicción debido a que “las distorsiones y calumnias ocurrieron fuera de Egipto”
Los productores dijeron que pensaban que la película sería un tributo a la vida de Sadat y su valiente decisión de hacer las paces con Israel.
De hecho, un pequeño grupo de occidentales que vieron la película, encontró el retrato de Sadat glorificado, y en ocasiones casi obsequioso.
Si bien la prohibición en Egipto probablemente no tenga un efecto significativo en Colombia a nivel mundial, los observadores de la industria cinematográfica dijeron que demostraba los peligros que enfrentan las compañías cinematográficas estadounidenses, cuando intentan comercializar en el extranjero una visión estadounidense de líderes o héroes extranjeros.
Las ventas extranjeras de películas y programas de televisión, son una importante fuente de ingresos para las compañías cinematográficas estadounidenses; y los países como Egipto, tienen reglas de censura estrictas y poblaciones que no están acostumbradas a ver nada más que la visión del gobierno de sus líderes o héroes.
Daniel H. Blatt, el productor de la película, descartó tales críticas:
“Hicimos mucha investigación; estudiamos cada detalle, hasta su ropa y su bastón.
Las presuntas inexactitudes no son la razón por la que a los egipcios no les gusta mi película”; y dijo que nunca había estado en Egipto, y que decidió no hacer la película de $6 millones allí, porque “temía por mi seguridad y la del equipo”
También dijo que aceptar la ayuda egipcia, habría significado permitir la censura egipcia, ya que todas las películas filmadas en el lugar, en Egipto, tienen censores adjuntos a las producciones.
Sandy Frank, un productor con sede en New York que todavía tiene los derechos de la autobiografía de Sadat, y que estuvo involucrado inicialmente en el proyecto, dijo que la película se filmó en México, no en Egipto, principalmente por razones presupuestarias.
La película es una biografía política de Sadat, que intenta explicar, cómo y por qué hizo las paces con Israel, una decisión que muchos creen que le costó la vida; por lo que el metraje abarca aproximadamente 40 años, trazando el ascenso al poder de Sadat, desde orígenes relativamente humildes como un joven oficial del ejército, y terminando con su asesinato en El Cairo, en 1981, después de su histórico viaje a Jerusalén, y la firma de Los Acuerdos de Paz con Israel en Camp David.
Esta dramatización de la vida del líder egipcio, Muhammad Anwar al-Sadat (Louis Gossett Jr.), va entonces desde sus primeros años como joven oficial en la lucha contra los británicos, hasta su asesinato en 1981; y combina la política internacional con una biografía esclarecedora, que termina con el magnicidio, por lo que lo coloca del “lado de la bondad”
Si bien se simplifica demasiado su participación en el conflicto de Medio Oriente, es sin embargo un retrato convincente del camino de un líder hacia la paz.
Aunque comienza muy lentamente, Sadat nos lleva a través de la historia del líder, y nos enseña acerca de un héroe humano de la vida real, defectuoso, que superó todo un mundo de prejuicios, para, de alguna manera, ayudar a cambiar nuestro mundo.
“There can be hope only for a society which acts as one big family, not as many separate ones”
Operation Prime Time, una confederación de estaciones, en su mayoría independientes, presentó “Golda”', una mi serie que reseñaba la biografía de Golda Meier, Primera Ministra de Israel, que proporcionó un papel final y triunfal para Ingrid Bergman; y posteriormente, a tan solo 2 años del magnicidio de Sadat, OPT ofrece esta nueva producción televisiva, protagonizada por Louis Gossett Jr.
Como era de esperar, este es un retrato muy admirable de Anwar el-Sadat, descrito en los anuncios del programa como “un hombre de guerra que murió por la paz”
Y a Sadat se le puede rastrear desde sus años de formación, luchando contra los ocupantes británicos de su país, en la primera parte; mientras en la segunda, está dedicada a los esfuerzos pacificadores de Sadat, que culminó con su tregua tradicional con el israelí Menachem Begin (Barry Morse) en 1978.
El guión de Lionel Chetwynd, tiende a tratar con generalizaciones y personajes comunes a veces, pero las actuaciones de Gossett, Morse y John Rhys-Davies como Gamal Abdel Nasser, completan las superficialidades ocasionales de la película, que comienza describiendo la participación de Sadat con violentos insurgentes antibritánicos; y finalmente se convierte en un seguidor de Gamal Abdel Nasser (John Rhys-Davies), cuando este último comienza su ascenso a la supremacía política en Egipto.
A medida que Egipto se convierte en una potencia regional liderada por Nasser, Sadat sufre la tensión de ser el sucesor de Nasser, mientras se enfrenta con él.
Y es que Nasser goza de gran popularidad una vez que nacionaliza El Canal de Suez, pero sufre una caída fatal, a raíz de la aplastante derrota de Egipto en La Guerra de Los 6 Días.
Finalmente, sucediendo a Nasser, Sadat se encuentra en deuda con los soviéticos por asistencia militar...
Los soviéticos saben, que los egipcios están decididos a ir a la guerra con Israel y reclamar El Sinaí, pero dudan que los militares de Egipto puedan cruzar El Suez sin su ayuda.
Decidido a convertir a los egipcios en dueños de su propia nación, Sadat renuncia a la asistencia soviética, y a su influencia; y en octubre de 1973, Egipto y Siria lanzaron un ataque de 2 frentes contra Israel.
La planificación de Egipto, demuestra ser inmensamente exitosa desde el principio, basándose en un cruce anfibio bien ejecutado en El Suez.
Las unidades de defensa antiaérea egipcia, detienen a La Fuerza Aérea de Israel, privando a los soldados de apoyo aéreo; pero Sadat sufre la pérdida de su hermano durante esa guerra.
En última instancia, Sadat se da cuenta de la futilidad de la guerra, y busca un diálogo pacífico con Israel, antes de sus reuniones con Menachem Begin.
Si bien El Tratado de Paz resultante entre Israel y Egipto normaliza las relaciones entre Egipto y Occidente, en medio de la ocupación israelí de Palestina aliena en gran medida a Sadat del resto del mundo árabe; y el 6 de octubre de 1981, Sadat es asesinado mientras él y varios dignatarios extranjeros, revisan una procesión militar.
Primero que nada, el cine es una interpretación de la realidad, es ficticio o está basado en hechos, no está reconstruyendo la realidad como fue; para eso están los documentales; y esta es una producción de TV, por lo que probablemente utilizaron algunos accesorios de otras producciones, el vestuario, las medallas, etc., que podrían no ser representativos por el momento, pero se usan como medios simbólicos; y es divertido tener esta discusión cada vez que se produce una película sobre un personaje histórico.
Sadat da una imagen, una imaginación e interpretación de la realidad, y eso es lo que realmente funciona bien aquí; porque hay pocas películas que se ocupen de los conflictos del Cercano Oriente de los años 60 a 80, y aún menos cuando un líder árabe es retratado como el principal protagonista.
Algo que probablemente sería imposible en una producción estadounidense de hoy.
Los actores son buenos, John Rhys-Davies como Nasser, por ejemplo, no solo se parece a él, sino que también copió perfectamente los modales; o los conflictos están bien desarrollados, hay un lado íntimo de Sadat, su relación con su esposa; el guión es fluido y tenso, la banda sonora y la cinematografía están por encima del promedio de una producción para televisión; y Sadat ofrece una visión muy interesante sobre las tendencias panarabísticas de los años 70 y 80, que finalmente parece haber terminado con la primavera de Egipto en 2011.
Así que solo puedo recomendar Sadat como una visión estadounidense de las cosas, como una interpretación legítima, y dramatización de eventos.
Nuevamente, no es un documental.
El guión de Lionel Chetwynd, nos recuerda rápidamente que el joven Capitán Sadat era un terrorista, implicado en asesinatos destinados a sacar a los británicos de su país.
Se nos recuerda más tarde, que Menachem Begin de Israel, también era un terrorista… y que Sadat pasó unos 6 años en varias cárceles, entrando y saliendo de ellas; pero para que nadie tenga una idea equivocada, la película, dirigida por Richard Michaels, comienza con un breve prefacio:
La escena, es la retirada final de las tropas israelíes del Sinaí, en abril de 1982.
Ya muerto Sadat, mientras se tocan las antífonas de Egipto e Israel, un soldado de cada lado coloca una corona de flores en un monumento conmemorativo:
“Dios bendiga a Sadat”, dice el egipcio.
“Y comienza”, agrega el israelí…
Se dan la mano y se abrazan.
La película continúa explicando, con una juiciosa selección de los hechos, cómo se produjo este evento extraordinario.
Sadat es visto inicialmente como un hombre no carismático, silenciosamente decidido a librar a su mundo de los británicos y los sionistas.
Desprecia al títere británico, El Rey Faruk, pero se nos dice, respetuoso del sistema básico de la ley británica:
“Ese hombre gordo puede ser El Rey”, le dice a un oficial británico; “pero tu ley británica me protege”
Finalmente liberado de la prisión, Sadat toma 2 decisiones importantes:
Aliarse con las fuerzas de resistencia de Gamal Abdel Nasser, y casarse con Jihan Raouf (Madolyn Smith), sofisticada hija de un médico egipcio, y madre británica.
Convenientemente, no se menciona a su primera esposa, que era una mujer árabe tradicional...
Aunque su aparente docilidad le gana la reputación de ser “el caniche de Nasser”, Sadat logra mantenerse en el centro de los círculos más poderosos de Egipto. 
Y cuando Nasser comienza su desastrosa guerra de 1967 contra Israel, Sadat es el único oficial importante que tiene graves reservas.
Entonces, cuando su líder muere de un ataque al corazón en 1970, Sadat asume el control del país.
Él es vacilante, incluso renuente, pero su esposa constantemente le asegura que él puede ser su propio hombre; incluso los estadounidenses, sin embargo, le están dando no más de un año para sobrevivir...
El resto, por supuesto, es la historia, o al menos, comprensiblemente, la historia vista por los partidarios de Sadat, y los estadounidenses.
Como dato, un personaje importante en Sadat, es su hermano menor, Atif (Pepe Serna), un oficial de La Fuerza Aérea que murió en la guerra de 1973, instigada por Sadat, incluso después de haber rechazado el apoyo soviético en la empresa.
Es la muerte de Atif, la que lleva al punto decisivo de la vida de Sadat, a su cuestionamiento de “todos estos asesinatos”
Al mirar el cadáver, Sadat jura encontrar otro camino…
Como dice el dicho:
“Hasta que le tocan la familia, entiende la realidad de las cosas”
Y no se menciona, por cierto, al resto de la familia de Sadat, especialmente aquellos que finalmente fueron criados y condenados por cargos de corrupción comercial, cargos que se estaban cometiendo mucho antes de su asesinato; y su muerte se atribuye únicamente a su disposición a negociar directamente con Israel.
Agentes libios sospechosos, con el estilo de tocado favorito de Yasir Arafat, Jefe de La Organización para La Liberación de Palestina (OLP), se ven acurrucados con ancianos de aspecto misterioso de La Hermandad Musulmana; por lo que hay poca o ninguna exploración de otros posibles factores:
Muchos egipcios estaban preocupados por los movimientos acelerados de Sadat hacia “una occidentalización” de su sociedad.
Otros, los más inclinados a la religión, se indignaron por sus modos no tradicionalistas, simbolizados con mayor fuerza por el estilo de vida de la Sra. Sadat.
Pero las películas, de cualquier tipo, no se destacan por explorar sutilezas, y menos en seguir rigores históricos, a menos que contribuyan al dramatismo comercial esperado para su explotación; de lo contrario, esta es una excelente producción, filmada en su totalidad en México.
A veces puede parecer un poco verborrea, y algunas de las caracterizaciones, especialmente las de Nasser y de Leonid Brezhnev (Nehimiah Persoff), bordean la caricatura; pero Gossett tiene una atención incansable, y siempre ha sido un actor impresionante; y su Sadat lo convierte en una estrella no calificada.
Su rendimiento, solo proporciona una razón de peso para ver la película, no solo por su parecido físico, sino también en sus silencios, sus expresiones y reflexiones, lo hacen estar viendo al mismo Sadat, aun cuando sea negro...
¿Qué más da, si es una película de ficción?
“If you don't have the capacity to change yourself and your own attitudes, then nothing around you can be changed”
Desde los primeros años de su gestión gubernamental, Sadat era objeto de ásperas críticas por parte de varias facciones fundamentalistas musulmanas, que lo acusaban de impedir la conversión de Egipto en un Estado Islámico, a lo que luego se había sumado el rechazo de gran parte de los gobiernos y los pueblos árabes, por el haberse acercado políticamente a Estados Unidos y, más adelante, firmado un Tratado de Paz con Israel en 1979.
Ese último hecho, en particular, había intensificado el odio contra Sadat, pues implicó un acto de reconocimiento al Estado judío que era interpretado por los integristas, como una “entrega a los enemigos de Alá”, y una postura de “desprecio a la causa de los hermanos palestinos”
Así las cosas, varios agrupamientos políticos radicales, declararon a Sadat “traidor y enemigo del pueblo árabe”, y su muerte fue ordenada por una fatwa emitida por Omar Abdurrahman, el mismo jeque ciego que instruyó en Egipto el saqueo de los comercios de los coptos, y el incendio de sus iglesias; y que tras ser aceptado en los Estados Unidos como asilado político, se convertiría en el mentor de los organizadores del primer atentado contra el World Trade Center de New York, en 1993.
Pero para el 6 de octubre de 1981, se organizó en El Cairo El Desfile de La Victoria Anual, para conmemorar el 8° Aniversario desde que las fuerzas egipcias cruzaron El Canal de Suez en La Guerra de Yom Kippur.
Tanto Sadat como Hosni Mubarak, su Vicepresidente desde 1975, se encontraban protegidos por 4 capas de seguridad y 8 guardaespaldas, y el desfile debería de haber sido seguro debido a las nuevas reglas en la compra de munición impuestas recientemente.
Cuando aviones Mirage 5 de Las Fuerzas Armadas sobrevolaron el desfile para distraer a la multitud, varios soldados del ejército egipcio y camiones de remolque de artillería, desfilaron por la zona.
Uno de estos camiones, contenía un escuadrón de la muerte, liderado por Khalid al-Islambul, junto con Abdul Salaam Abdelhameed, Ata Tayel Hameeda Raheel, y Abbas Hussein.
A medida que pasaban al lado de la tribuna donde se encontraban Sadat y Mubarak, Islambul obligó al conductor a detenerse a punta de pistola.
Los asesinos se bajaron del vehículo, con Islambul a la cabeza, y corrieron hacia Sadat con 3 granadas de mano ocultas bajo su casco.
El Presidente creyó que se trataba de una parte del espectáculo, y se puso de pie para hacer el saludo militar a los soldados, con lo cual, Islambul arrojó las granadas.
Solo una de ellas llegó a explotar, pero lo hizo antes de tiempo, y un grupo de asesinos adicionales salieron de la parte trasera del camión, y dispararon sus rifles de asalto AK-47 contra las gradas, agotando sus municiones, y luego tratando de huir.
Sadat cayó al suelo, herido, y la gente a su alrededor arrojó sillas en un intento de protegerlo de la lluvia de balas.
El ataque duró solo unos minutos, y aproximadamente 10 personas murieron en el acto, o sufrieron heridas fatales, entre ellos:
Sadat, El Embajador de Cuba ante Egipto, un General de Omán, y un obispo ortodoxo copto; 28 personas resultaron heridas, entre las que se puede mencionar al Vicepresidente Mubarak, al Ministro de Defensa Irlandés, James Tully, y 4 oficiales de enlace militar de Estados Unidos.
Las fuerzas de seguridad presentes, fueron momentáneamente aturdidas, pero reaccionaron antes de que pasara un minuto, y dispararon.
Uno de los atacantes murió en combate, y los otros 3 fueron heridos y detenidos con vida.
Sadat fue trasladado a un hospital militar, donde los médicos trataron de operarlo; sin embargo falleció 2 horas después de llegar.
La muerte de Sadat se atribuyó a “un shock nervioso violento y una hemorragia interna en la cavidad torácica, donde recibieron daño el pulmón izquierdo y los principales vasos sanguíneos debajo de él”
En conjunción con el asesinato de Sadat, una insurrección militar fue organizada en El Alto Egipto, en Asiut.
Los rebeldes tomaron el control de la ciudad por un par de días, y 68 soldados y policías murieron en enfrentamientos.
El control gubernamental no fue restaurado, sino hasta que llegaron los paracaidistas de El Cairo.
La mayoría de los militantes implicados en esa rebelión, recibieron condenas menores a 3 años de cárcel.
Sufi Abu Taleb, sucedió a Sadat por 8 días como Presidente Interino hasta que Mubarak estuvo en condiciones de asumir el cargo.
Mubarak gobernaría por casi 30 años hasta su dimisión forzosa en La Revolución Egipcia de 2011, por cargos de corrupción.
El funeral de Sadat contó con la presencia de un número récord de dignatarios de todo el mundo, incluida la asistencia simultánea de 3 ex Presidentes estadounidenses:
Gerald Ford, Jimmy Carter y Richard Nixon.
El Presidente de Sudán, Gaafar Nimeiry, fue el único Jefe de Estado árabe que asistió al funeral.
Solo 3 de los 24 estados de La Liga Árabe, Omán, Somalia y Sudán; enviaron representantes en absoluto.
El Primer Ministro de Israel, Menachem Begin, consideró a Sadat un amigo personal, e insistió en asistir al funeral, caminando durante la procesión fúnebre para no profanar el sábado.
Sadat fue enterrado en el monumento al soldado desconocido en El Cairo, frente al puesto donde fue asesinado.
Más de 300 radicales islámicos fueron acusados en el juicio del asesino, Khalid Islambouli, incluidos el futuro líder de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri, Omar Abdel-Rahman y Abd al-Hamid Kishk.
El juicio fue cubierto por la prensa internacional, y el conocimiento de Zawahiri del inglés, lo convirtió en el portavoz de facto de los acusados.
Zawahiri fue liberado de la prisión en 1984; mientras Abboud al-Zomor y Tareq al-Zomor, 2 líderes de la Yihad Islámica, encarcelados en relación con el asesinato, fueron puestos en libertad, el 11 de marzo de 2011.
A pesar de estos hechos, el sobrino del fallecido Presidente, Talaat Sadat, afirmó que el asesinato fue una conspiración internacional.
El 31 de octubre de 2006, fue condenado a 1 año de prisión por difamar a las fuerzas armadas de Egipto, menos de 1 mes después de haber concedido una entrevista, acusando a Los Generales egipcios de planear el asesinato de su tío.
En otra entrevista con un canal de televisión saudita, también afirmó que tanto Estados Unidos como Israel, estaban involucrados:
“Nadie del grupo especial de protección personal del difunto Presidente, disparó un solo tiro durante el asesinato, y ninguno de ellos ha sido puesto en juicio”, dijo.
Al pueblo Egipcio, Nasser les dio esperanza; Sadat les dio Paz; y Mubarak debió ser el de la prosperidad… pero esa última no llegó.
El pueblo egipcio se sumergió en más pobreza, mucha corrupción, y un sistema democrático solo de forma, que le permitió al oficial de La Fuerza Aérea ganar todas las elecciones, hacerse de una fortuna indebida, y mantener un régimen represivo que basa su sobrevivencia en el control absoluto del aparato del estado.
El asesinato del mandatario egipcio, Anwar el-Sadat generó una ola de indignación en Occidente, y gran tristeza entre los partidarios de La Paz Mundial; porque Sadat era un valiente y carismático líder político y militar, que luego de haber sido un antisemita militante, admirador de Hitler, y un nacionalista intransigente, compañero de Gamal Abdel Nasser, y uno de los fundadores del Movimiento de Oficiales Libres; había evolucionado hacia posiciones moderadas.
Al momento de su muerte, Sadat creía firmemente que el futuro del Medio Oriente tenía que construirse con base en un entendimiento entre judíos y árabes, que implicara el reconocimiento de los derechos del pueblo palestino, y la aceptación de la existencia del Estado de Israel.
Naturalmente, el asesinato de Sadat era un golpe y una amenaza a los esfuerzos por La Paz en El Medio Oriente, no sólo por el hecho mismo, desestabilizador y abominable, sino también porque significaba que Las Fuerzas Armadas Egipcias, en ese momento considerado como el más poderoso del mundo árabe, estaban peligrosamente penetradas por El Fundamentalismo Islámico.
Y es que Sadat acercó incómodamente los estados árabes a Estados Unidos y Occidente; el final de La Guerra Fría, la revolución tecnológica, y la mundialización, han catalizado las proximidades culturales.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001, han sometido Oriente Próximo a un examen adicional por parte de Occidente, que todavía se mantiene; justo ahora en que El Presidente xenófobo Donald Trump abrió La Embajada de EEUU en Jerusalén, recrudeciendo las protestas con más muerte.

“I believe that for peace a man may, even should, do everything in his power.
Nothing in this world could rank higher than peace”



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