The North Star
“Wars don't leave people as they were.
All people will learn this and come to see that wars do not have to be.
We'll make this the last war.
We'll make a free world for all men.
The earth belongs to us, the people, if we fight for it.
And we will fight for it!”
El Frente de Europa Oriental, fue el principal frente durante La Segunda Guerra Mundial; y en La Unión Soviética se lo denominó “Gran Guerra Patria”, y cubrió el centro y el este de Europa; siendo abierto por la Alemania nazi al invadir Polonia en 1939, y cerrado por La Unión Soviética al capturar Berlín en 1945, manteniéndose inactivo temporalmente en 1940.
Se conoce como “Unternehmen Barbarossa” u “Operación Barbarroja”, a una operación militar emprendida el 22 de junio de 1941, cuyo nombre en clave fue dado por Adolf Hitler al plan de invasión de La Unión Soviética por parte de Las Fuerzas del Eje durante La Segunda Guerra Mundial en la que debía ser aniquilada, teóricamente, en una sola campaña de apenas un par de meses.
Esta operación abrió El Frente Oriental, que se convirtió en el teatro de una de las operaciones más grandes de la guerra, escenario de las batallas más grandes y brutales del conflicto en Europa.
El nombre de la operación, fue un homenaje a Rey de Los Romanos y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Friedrich I de Hohenstaufen, llamado “Barbarroja” por el color de su barba, y cuyo nombre está unido al nacionalismo alemán del siglo XIX; y es que Barbarroja fue un referente para los nacionalistas alemanes que pretendían reunificar el país bajo un poder fuerte, como el del Emperador; y su reinado representó el apogeo del Sacro Imperio Romano Germánico, considerado El Primer Reich por los nacionalistas alemanes.
De esa manera, durante esa operación, la única gran desventaja soviética parecía ser la falta de preparación táctica de sus mandos para una invasión alemana, la escasez de oficiales, y la rigidez del mando.
Desde el primer día de la invasión, las tropas alemanas habían recibido en muchos pueblos soviéticos, como en el Báltico, Bielorrusia y en especial en Ucrania, donde se recibió con flores al invasor… la bienvenida de multitudes entusiastas que los contemplaban como “libertadores de la opresión otrora del nacionalismo ruso del zarismo y entonces del bolchevismo”; pero Hitler, basado en su doctrina racista de la supremacía aria, despreció el apoyo de los pueblos eslavos por considerarlo innecesario.
En cuanto a los rusos o ucranianos, la ideología nazi los consideraba “Untermenschen” o “subhumanos”, siendo destinados a la explotación y al lento exterminio a través del “Plan de Hambre”, que tenía como objetivo, reemplazar en gran medida a la población eslava con los colonos alemanes; ordenando el Führer, que la población eslava recibiera un tratamiento especialmente cruel y brutal, al extremo de disponer mediante órdenes escritas, que no habría castigo para los soldados de la Wehrmacht que cometieran crímenes contra civiles, por salvajes o atroces que éstos fueran.
Esta opresión violenta, basada en el puro racismo nazi, causó que la actitud de la población civil se tornara muy pronto en contra de los invasores, eliminando toda opción de que El Tercer Reich ganase algún grado de sincera colaboración.
Además, en cuanto empezó el ataque alemán, actuaron las unidades especiales de Las SS de Himmler, dedicadas a la persecución y asesinato de judíos en el territorio soviético ocupado.
Las pérdidas rusas habían sido inmensas, pero Stalin apeló al patriotismo mediante el recuerdo de La Invasión Napoleónica de 1812, trazando un paralelo entre ambos episodios, y olvidando momentáneamente toda ideología, llamó a su pueblo a la defensa de la patria, llamando al conflicto “Gran Guerra Patria”, y se organizó la lucha guerrillera con partisanos que hostigaban constantemente las líneas de suministros alemanas, alargadas cada vez más a medida que avanzaban; y los soviéticos realizaron la política de “tierra quemada” al igual que en 1812.
La Operación Barbarroja, significó un duro golpe para las desprevenidas fuerzas soviéticas, que sufrieron fuertes bajas, y perdieron grandes extensiones de territorio en poco tiempo; no obstante, la llegada del invierno ruso acabó con los planes alemanes de terminar la invasión en 1941.
“The face of war is ugly.
It's not for the young”
The North Star es una película bélica y musical, del año 1943, dirigida por Lewis Milestone.
Protagonizada por Anne Baxter, Dana Andrews, Walter Huston, Walter Brennan, Ann Harding, Jane Withers, Farley Granger, Erich von Stroheim, Jack Perrin, Dean Jagger, entre otros.
El guión es de Lilliam Hellman, que trata sobre la resistencia de los aldeanos ucranianos, a través de tácticas de guerrilla, contra los invasores alemanes de La República Socialista Soviética de Ucrania, por lo que narra el comienzo de la guerra con la invasión alemana de las provincias fronterizas de la Rusia socialista, en el que quedan reflejadas las atrocidades cometidas por los nazis.
Por su parte, el director Lewis Milestone, de origen ucraniano, realizó sus trabajos cinematográficos más importantes durante la década de los 30 y 40; siendo muy activo en sus planteamientos ideológicos y políticos, pues formaba parte de los intelectuales y profesionales de La Meca del Cine que estuvieron muy implicados en la lucha contra situaciones internacionales que les preocupaban, y por supuesto, fue uno de los sospechosos de ese momento histórico que supuso La Caza de Brujas en Hollywood, una de las consecuencias surrealistas de La Guerra Fría.
Irónicamente una de las películas que sirvió de voz de alarma en El Comité de Actividades Antiamericanas, es The North Star, también conocido como “Armored Attack in The US”, producida por Samuel Goldwyn Productions y distribuida por RKO Radio Pictures.
Lo primero en señalar es que esta es una película que se entiende dentro del momento en que fue filmada; no olvidemos que durante los años 40, parte de la producción cinematográfica de Hollywood se ocupó de un cine de propaganda bélica; y The North Star es uno de los raros e interesantes ejemplos contra los nazis, pero que presenta al pueblo ruso como “luchador y heroico; como aliados y comunistas con mucho encanto”, siendo una película de propaganda descaradamente soviética en el apogeo de la guerra; y aunque estrenada por un gran estudio, fue una película de propaganda pro soviética, al estar rodada mientras La Unión Soviética, entonces aliada de los Estados Unidos.
Sin embargo, el hecho de presentar un retrato absolutamente positivo de La Unión Soviética, exaltando su heroica lucha contra El Invasor Nazi, era algo totalmente lógico, teniendo en cuenta el clima que se respiraba en los Estados Unidos en 1943, cuando ambos países eran firmes aliados en la lucha contra Hitler, recordar aquello de “los enemigos de mis enemigos…”; y EEUU enviaba miles de toneladas de suministros y armamento a Stalin, anteponiendo la victoria en la guerra a cualquier otra consideración de orden ideológico.
De esa manera Hollywood se movilizó, manufacturando decenas de películas “anti-nazis” y “anti-japonesas”; unas localizadas en Filipinas, Las Indias Orientales Holandesas o China; y otras en Francia, Noruega o la mismísima URSS, no importaba dónde, siempre que se dejase meridianamente claro, que las potencias del Eje eran los malos de la función.
En esta ocasión le tocó ser el escenario a La Unión Soviética, futuro “Imperio del Mal” en el imaginario de Ronald Reagan, 3 décadas más tarde.
Y en octubre de 1947, en el apogeo de “La Era del Susto Rojo” tipificada por las tácticas del Senador Joseph McCarthy, The North Star es una de las películas consideradas “subversivas” por El Comité de La Cámara de Representantes de Actividades Antiamericanas o “House Un-American Activities Committee” (HUAC); y la utilizaría como uno de los 3 ejemplos notables de películas de propaganda pro-soviética hechas por Hollywood.
Las otras 2 películas fueron:
“Mission to Moscow” (1943) de Warner Bros., y “Song of Russia” (1944) de MGM; que fueron consideradas como “un respaldo al comunismo”; y según el historiador británico Robert Conquest, miembro del Departamento de Investigación de Información del Foreign Office británico, unidad creada con el propósito de combatir la influencia comunista y promover ideas anticomunistas; The North Star es “una parodia tan grande, que podría haberse mostrado en pantallas soviéticas a público acostumbrado a mentiras, pero que sufre este asunto en particular, las condiciones de las granjas colectivas, hasta el grado de requerir un mínimo de moderación”
La primera transmisión documentada de The North Star, ocurrió el lunes 7 de enero de 1946, en la estación de televisión pionera de la ciudad de New York, WNBT/Canal 1; y habría sido la versión original, sin cortes, sin modificaciones, que pronto sería prohibida por El HUAC, y que no resucitará en su totalidad hasta muchas décadas después.
En el relanzamiento severamente reeditado y re-titulado, todas las referencias a la nacionalidad rusa de los participantes en la historia original, fueron eliminadas u oscurecidas; “para eliminar la representación idealizada de granjas colectivas soviéticas al principio, e incluir referencias al levantamiento húngaro de 1956”
Irónicamente, The North Star obtuvo 6 nominaciones a los Premios Oscar:
Mejor dirección de arte B&N, cinematografía B&N, banda sonora, sonido, efectos especiales, y guión.
La acción tiene lugar en una aldea ucraniana pacífica llamada “La Estrella Polar”, durante el año escolar que acaba de terminar, en junio de 1941.
La guerra que desangra Europa desde hace casi 2 años, aún no ha llegado hasta ese feliz rincón de La Unión Soviética, donde un puñado de gente sencilla trabaja y estudia, crece y se enamora, vive, en una palabra... y 5 jóvenes amigos:
Marina Pavlova (Anne Baxter), los hermanos Kolya (Dana Andrews) y Damian Simonov (Farley Granger); Clavdia Kurina (Jane Withers) y Grisha Kurin (Eric Roberts); al que se unirá el viejo Karp (Walter Brennan); partieron para un viaje a pie a Kiev, pero sus viajes son brutalmente interrumpidos cuando son atacados repentinamente por aviones alemanes, en la primera ola de asalto nazi a La Unión Soviética, pues Hitler acababa de ordenar el comienzo de “La Operación Barbarroja”, y el ataque contra La URSS, y una tempestad de fuego se abatirá sobre sus vidas.
Cuando el pueblo mismo es atacado y ocupado, la mayoría de los hombres huyen a las montañas para formar una unidad guerrillera; mientras los otros se resisten a los nazis lo mejor posible, pero pronto la aldea queda bajo el mando de un médico nazi, Dr. von Harden (Erich von Stroheim) que comienza a utilizar a los niños de la ciudad como una fuente constante de transfusiones de sangre para los soldados alemanes heridos.
Algunos niños pierden tanta sangre que mueren...
Un famoso médico ruso, Pavel Grigorich Kurin (Walter Huston) descubre esto, e informa a los partisanos, que se preparan para devolver el golpe; y lanzan un asalto de caballería a la aldea para rescatar a los niños.
El médico ruso acusa al médico alemán de ser peor que los convencidos nazis, porque ha utilizado sus habilidades para apoyarlos; y luego él le dispara.
Mientras tanto, el pequeño grupo de jóvenes intenta desesperadamente llevar un suministro de armas de fuego a la guerrilla… pero con mucho riesgo…
Los campesinos se unen y vencen, pero se ven obligados a abandonar el hogar, al tiempo que una niña imagina un futuro en el que “harán un mundo libre para todos los hombres”
La historia se narra centrando la acción en los 5 amigos; y describe la muerte del Kolya, que muere cuando se tira con su avión a los enemigos; y su hermano pequeño, Damian, queda ciego intentando salvar a su amada… pero toda la narración es aplicada a un protagonismo colectivo, combinando varias subtramas, y en su primer tramo, realizando un cándido ensalzamiento de la cultura rusa entre bailes y sonrisas, quizás excesivamente idealizado, aunque por otra parte, determina que sea más crudo el giro cuando comienza la invasión alemana.
Espléndidamente narrada en este segmento, mientras los más jóvenes, a los que sorprende en plena excursión a otra ciudad el bombardeo de unos aviones, luchan por sobrevivir entre los bosques, mientras el pueblo se prepara para sufrir la toma de sus tierras, unos retirándose a las montañas, y otros quedándose para combatir; y entre los detalles más crudos, está el que los alemanes utilicen niños, a veces provocando su muerte, para extraerles sangre que sirva para transfusiones para sus heridos; quizás algo parecido a lo que les pasó a los creadores de esta obra, utilizados en tiempos de guerra, y después puestos en la picota y estigmatizados por haber realzado algo que era encargo del mismo gobierno.
The North Star es una película infravalorada y desconocida, que transmite una clara ideología antifascista, cosa que no gustó demasiado en su día; pero que sirve como ejemplo de ironía sangrante de los vaivenes de las conveniencias e intereses políticos, ya que una obra que fue resultado de un expreso encargo del Presidente Franklin D Roosevelt al productor Samuel Goldwyn, como apoyo propagandístico de la alianza con Rusia frente a Alemania, ensalzando el espíritu resistente ruso, conllevaría un lustro después, que varios de sus colaboradores, entre ellos la guionista Lilian Hellman, fueran acusados de actitud antiamericana por El Comité del Senador McCarthy en su Caza de brujas de simpatizantes o adeptos al comunismo.
Y es posible, que no se trate precisamente de un filme de propaganda comunista, tal y como fue acusado en su momento, pero la verdad, es que comunistas verdaderos, nunca hubo muchos, y hoy en día, menos; ni tan siquiera algunos de los que pretenden serlo.
“Be a man of the world in front of your own mirror.
It's better that way, mirrors don't talk back”
Todo lo bello que hemos perdido, nos lo recuerda con enorme calidez The North Star, título que nos habla de ese camino que hay que seguir para recuperar la felicidad; pero muchas cosas curiosas, y hasta vergonzosas, se dieron por cuenta de esta atractiva realización.
En tiempos de guerra, la gente hace cualquier cosa, uno se cambia de bando con bastante facilidad, y los países son los que más despuntan en eso.
Cuando acabó La Segunda Guerra Mundial, algunos países que la habían perdido, la ganaron porque cambiaron al gobierno media hora antes de que el árbitro pitase el final; y lo mismo pasó con los que eran aliados, y luego enemigos.
La relación de EEUU con La URSS, va en esa dirección:
Básicamente pasaron de enemigos-aliados-enemigos, todo ello en un tiempo relativamente corto; y el cine aprovechó esa etapa para hacer un verdadero cine pro soviético “Made in USA”, pero de todas ellas, The North Star fue la más famosa por varios motivos.
Resulta que, ante el poderío que venía demostrando Alemania, y todo el bloque fascista durante La Segunda Guerra Mundial, EEUU consideró que era imprescindible contar con La Unión Soviética para poder derrotarlos.
Así que, además del lobby que le hizo para que rompiera el pacto de no-agresión que, con los alemanes, habían firmado en 1939, el mismísimo Presidente Franklin Delano Roosevelt, comenzó a solicitar a los estudios cinematográficos que hicieran películas donde se mostrara una imagen objetiva del pueblo ruso, de tal manera que, el desinformado pueblo de EEUU, entendiera que unirse a ellos era una bendición.
Así, Warner Bros., encargaría al húngaro Michael Curtiz, la sorprendente “Mission to Moscow” (1943); y ese mismo año, cuando Samuel Goldwyn de MGM recibió la nota en la que El Presidente le decía:
“EEUU necesita un filme de nuestros aliados rusos.
Debe ser un retrato bien estructurado, que motive el suministro de apoyo al gobierno en su alianza con La Unión soviética”, al ruso-estadounidense, Lewis Milestone, se le encargó la realización de The North Star, con un guión que fue escrito por Lilian Hellman, tras viajar a Ucrania para conocer directamente la idiosincrasia de sus habitantes.
En parte por mérito propio, y en parte por conveniencia, como suele ocurrir, la película fue luego nominada a 6 premios Oscar, y la llamada trilogía “Hollywood Pro-Rusia”, la completaría al año siguiente, la misma MGM, con “Song of Russia” puesta en manos del también inmigrante Gregory Ratoff.
Esta historia comienza en una aldea de Ucrania llamada “Estrella del Norte”, el 21 de junio de 1941.
Mientras los habitantes de la aldea disfrutan de un tranquilo día veraniego, los jóvenes Kolya y Marina ultiman los planes para emprender una excursión a pie con destino a Kiev, en compañía de otros 3 amigos, para celebrar el fin del curso escolar.
Sin embargo, al día siguiente, su tranquilo viaje se ve truncado por la invasión alemana de La URSS; y mientras la Luftwaffe ataca las carreteras, las columnas motorizadas alemanas se dirigen rápidamente a la aldea, por lo que los hombres del lugar deciden escapar a las montañas para formar una guerrilla; mientras Kolya y Marina tratan desesperadamente de regresar a sus casas.
Pronto, el pueblo es ocupado por los alemanes, que deciden instalar un hospital militar avanzado en el mismo, bajo las órdenes del Dr. von Harden, usando a los niños del lugar como donantes de sangre forzosos para los soldados alemanes heridos.
The North Star cuenta con fuertes dosis de intensidad y sentimiento; desde los momentos costumbristas, con canciones populares, al principio de la película, que muestran un lugar idílico y soñado que va a ser invadido por el nazismo, hasta los atroces momentos de los niños que esperan a ser cogidos para extraerles toda la sangre, y dársela a los soldados alemanes; los tremendos bombardeos, la quema de la aldea, y las torturas o los momentos de enfrentamiento en el aire, en las montañas, o de jóvenes adolescentes que sacrifican su vida por la comunidad.
Hay momentos gráficos, muy fuertes, y otros sugeridos, que son peores… por el horror.
No en vano, Ucrania era una de las regiones de La URSS que más había sufrido los peores excesos del Régimen Stalinista, unos excesos materializados en forma de detenciones y deportaciones masivas a Siberia, e incluso la muerte por hambruna de decenas miles de ucranianos, debido al programa de expropiaciones agrícolas forzosas, ordenado desde Moscú.
Por tanto, cuando comenzó la invasión, la mayor parte de la población recibió a los alemanes como libertadores, e incluso miles de ucranianos colaboraron con las fuerzas invasoras en la lucha contra El Ejército Rojo.
Por otra parte, la historia está contada más bien con poco ritmo, y la mayor parte de las escenas que transcurren en la idílica granja colectiva, antes de la guerra, resultan absolutamente pueriles... pero eso tiene un motivo:
La segunda parte; pues la primera parte discurre bastante anodina, al presentar una imagen idílica de los habitantes ucranianos, cuando todos sabemos que en esta región, Stalin actuó con saña; pero claro, vuelvo al año en que fue rodada, el enemigo común era Hitler, no Stalin; por lo que puede resultar aburrida, y un tanto ñoña, pero creo que esta parte, solo es una introducción, para resaltar con acierto, el terrible drama que se desarrolla después.
Los horrores de la guerra se plasman de una manera escalofriante; cosa que en otros filmes bélicos de la época, no sucede.
Y es que durante los años 40 se realizaron una serie de películas de propaganda de guerra, en las cuales, el dramatismo real de la contienda, era enmascarado por un espíritu falsamente optimista:
Los soldados eran presentados como héroes que marchaban a luchar con alegría, casi como si se dispusieran a jugar un partido de futbol… y en The North Star no es así; aunque también hay escenas heroicas; y es verdad, pero los personajes que las realizan, dejan entrever el miedo y la congoja que sienten al tener que matar para sobrevivir.
Las escasas secuencias bélicas están bien rodadas para la época, de nota que el director tuvo que manejar un presupuesto generoso; ni hay que decir que los alemanes salen como malos malísimos.
También brinda la oportunidad de ver unas escenas que, de no haber tenido detrás el objetivo de poner por las nubes al pueblo ruso, quizás no hubieran pasado la censura; y es el caso de las maravillosas escenas de bombardeos alemanes, donde se muestra sin tapujos a los famosos Stukas ametrallando a mujeres y niños.
Además, resulta también interesante el retrato del villano que interpreta Stroheim, que no llega a caer en la caricaturización de otros malos de los films propagandísticos de la época; y en realidad se le muestra más humano, como un militar cultivado y pragmático.
Es precisamente ese detalle el que se busca criticar, muy acertadamente.
No se trata aquí de tener en frente al típico fanático nazi, sino a una especie quizás todavía peor, el monstruo que realmente fue.
Lo mejor de The North Star siguen siendo sin duda las escenas bélicas, las cuales están realizadas con un realismo extraordinario; repito, bastante poco común en la época en la que fue filmada; donde la fotografía también resulta notable, y los efectos especiales en las escenas de aviación, son excelentes.
Por tanto, tratándose de un filme bélico, que une el musical, ya reúne suficientes cualidades en este aspecto, como para ser mejor considerado; aunque hoy nos parece harto sangrante su idílica y súper idealizada visión de la Ucrania de principios de los años 40, porque sabemos lo que ocurrió allí algunos años antes, cuando Stalin decretó la colectivización forzosa y la guerra sin cuartel a los Kulaks, presuntos campesinos acomodados, que lo eran por el mero hecho de tener un par de escuálidas vacas, o disponer de un poco más de grano que el vecino.
El resultado de los experimentos “stalinianos” fue la creación de los Koljos o Granjas Colectivas, con su orgullosa flotilla de tractores como emblema, la purga y liquidación de capas enteras de la sociedad, y como consecuencia de todo ello, una hambruna durante los años 1932 y 1933; El Holodomor, de terrible recuerdo en la memoria colectiva ucraniana, que se llevó a varios millones de almas, y que actualmente está reconocida por los organismos internacionales, como “uno de los mayores crímenes contra la humanidad de toda la historia”
Por otra parte, llama la atención que la mayoría de los actores principales representan a rusos que viven en una granja colectiva, que se ve invadida por el ejército nazi con horribles consecuencias, que hace que cada uno de los miembros, tenga que enfrentarse con heroísmo individual a las medidas nefastas del nazismo alemán.
En un momento de la película, el tema de la banda sonora no podía ser otro que “La Internacional” que suena por unos altavoces de la granja colectiva, animando a todos los habitantes a luchar unidos; y sorprendente pero cierto, los habitantes rusos tienen el rostro de los jóvenes y adolescentes.
The North Star fue el debut cinematográfico de Farley Granger; y es para destacar la inocente juventud que formaría Granger con la jovencísima Anne Baxter, acompañados de la veteranía de Walter Brennan.
A destacar también el papel magníficamente interpretado por Walter Huston, en el rol de médico del pueblo ocupado por los alemanes; y a Eric Von Stroheim, dando vida a un cínico y malvado oficial nazi; famoso director del período mudo, quien tras ser repudiado por la industria, tuvo que sobrevivir en Hollywood a base de interpretar a decenas de teutones con uniforme, más o menos vesánicos.
Y si alguien, con escasa información de los manejos políticos que se dan en el mundo, apreciara esta película, lo que podría decir, es que ha visto a un pueblo en paz, que lucha mancomunadamente por el bien de la colectividad; con hogares sólidos donde abunda el afecto; y donde la manutención, la educación y la recreación, se mantienen al orden del día.
También podría decir que ha visto a un pueblo valiente y comprometido que, cuando le toca, con lo que tiene a la mano, palos, piedras o una tea, y con estrategias inteligentes como la de “la tierra arrasada”, se defiende ferozmente contra el invasor por poderoso que sea.
Visto esto, el resultado es una historia ejemplarizante que da cuenta, sencillamente, de cómo es la vida de un pueblo grande, en cualquier parte del mundo.
Pero juzgando la poca aceptación que tiene el filme, actualmente, he llegado a la conclusión, de que McCarthy y su comité, consiguieron su propósito:
The North Star fue una de las películas más investigadas por El Senador McCarthy y su Comisión de Investigación de Actividades Antiamericanas.
La guionista de izquierda, Lilian Hellman, lo pasó realmente mal:
Su guión para The North Star, es de una clara militancia antifascista, y en él no sólo presenta a los nazis cual horda de agresores que cometen las atrocidades de rigor, sino incluso como una especie de vampiros, que se dedican a extraerles la sangre a los niños de los territorios que invaden para realizar transfusiones a sus soldados heridos, con resultado de muerte para los pequeños; y Milestone, aunque nunca estuvo en sí en La Lista Negra, se tuvo que ir a Europa, y jamás volvió a alcanzar el prestigio de la década anterior; y realmente se salvó por su amistades con los grandes productores de Hollywood, que eran muchas…
Lo que se hizo con The North Star, apenas comenzada La Guerra Fría, y fin de las buenas migas entre EEUU y La Unión Soviética; solo puede calificarse como otro ridículo y burdo atentado al arte:
Le cortaron todas las menciones al pueblo ruso; hicieron que pareciera ocurrir en Hungría; un narrador advierte de “la amenaza comunista”... y para más INRI, le cambiaron el título por otro que ni vale la pena recordar.
Y como era de esperarse, durante La Caza de Brujas, a la gran escritora Lilian Hellman, ¡también la pusieron en La Lista Negra.
Entonces, todo aquel caudal de alegría y felicidad, esperanza y fe en un futuro venturoso con que los guionistas de turno pintaban al coyuntural aliado soviético, se convirtió de un plumazo en un arma de doble filo, y pasó a ser interpretado como “un ejercicio de intolerable propaganda bolchevique, a causa de la nueva estrategia de confrontación que acababa de brotar entre ambas superpotencias”
Por suerte, en años recientes, The North Star ha sido restaurada, y puede volver a verse completa con sus 102 minutos; con su título original, y con una calidad que resalta todo el esplendor de la fotografía de James Wong Howe.
Por último destacar la banda sonora escrita por Aaron Copland, con la letra de Ira Gershwin; que es todo un placer.
“Now get ready for it.
This is going to be for my father, for me, for my village and for people I've never seen”
El fracaso de La Operación Barbarroja demostró ser un punto de inflexión en la suerte del Tercer Reich.
Lo que es más importante, La Operación abrió El Frente Oriental, en el que se cometieron más fuerzas que en cualquier otro teatro de guerra en la historia mundial; y se convirtió en el sitio de algunas de las batallas más grandes, las atrocidades más horrendas, y las mayores bajas para las unidades soviéticas y del Eje por igual, todo lo cual influyó en el curso de La Segunda Guerra Mundial y la posterior historia del siglo XX.
Porque El Frente Oriental no tuvo paralelo en Europa, por su ferocidad y brutalidad; una lucha que involucró a millones de soldados en el bando soviético y el bando alemán; con el uso de la táctica de “la tierra quemada”, ordenada por Hitler y Stalin; originó que miles murieran de frío y hambre, así como la destrucción de la infraestructura completa de muchas ciudades.
Fue durante el invierno, que El Ejército Rojo contraatacó y anuló las esperanzas de Hitler, de ganar La Batalla de Moscú.
Y La Operación Barbarroja acabó el 5 de diciembre de 1941, con la retirada del ejército alemán; pero como se dijo, en este frente perdieron la vida 27 millones de soviéticos, 6 millones de alemanes y aliados del Eje, y casi 6 millones de polacos, más de la mitad eran polacos judíos; más de un 60% de las víctimas de esa guerra en todo el mundo; y se estima que en El Frente Oriental murieron el 73% de los soldados alemanes que murieron en la guerra y, en el caso de Bielorrusia, Ucrania y Polonia, más del 20% de la población civil fue asesinada.
No obstante, La Unión Soviética sale de la guerra como una potencia mundial de primera clase, con un inmenso y moderno ejército; y a diferencia de las potencias occidentales, este país ha sufrido daños irreparables en su infraestructura, por lo que exige fuertes indemnizaciones de guerra a la economía en bancarrota de Alemania.
¡Qué ironía!
“A long time ago, this is the way I wore my hair”
All people will learn this and come to see that wars do not have to be.
We'll make this the last war.
We'll make a free world for all men.
The earth belongs to us, the people, if we fight for it.
And we will fight for it!”
El Frente de Europa Oriental, fue el principal frente durante La Segunda Guerra Mundial; y en La Unión Soviética se lo denominó “Gran Guerra Patria”, y cubrió el centro y el este de Europa; siendo abierto por la Alemania nazi al invadir Polonia en 1939, y cerrado por La Unión Soviética al capturar Berlín en 1945, manteniéndose inactivo temporalmente en 1940.
Se conoce como “Unternehmen Barbarossa” u “Operación Barbarroja”, a una operación militar emprendida el 22 de junio de 1941, cuyo nombre en clave fue dado por Adolf Hitler al plan de invasión de La Unión Soviética por parte de Las Fuerzas del Eje durante La Segunda Guerra Mundial en la que debía ser aniquilada, teóricamente, en una sola campaña de apenas un par de meses.
Esta operación abrió El Frente Oriental, que se convirtió en el teatro de una de las operaciones más grandes de la guerra, escenario de las batallas más grandes y brutales del conflicto en Europa.
El nombre de la operación, fue un homenaje a Rey de Los Romanos y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Friedrich I de Hohenstaufen, llamado “Barbarroja” por el color de su barba, y cuyo nombre está unido al nacionalismo alemán del siglo XIX; y es que Barbarroja fue un referente para los nacionalistas alemanes que pretendían reunificar el país bajo un poder fuerte, como el del Emperador; y su reinado representó el apogeo del Sacro Imperio Romano Germánico, considerado El Primer Reich por los nacionalistas alemanes.
De esa manera, durante esa operación, la única gran desventaja soviética parecía ser la falta de preparación táctica de sus mandos para una invasión alemana, la escasez de oficiales, y la rigidez del mando.
Desde el primer día de la invasión, las tropas alemanas habían recibido en muchos pueblos soviéticos, como en el Báltico, Bielorrusia y en especial en Ucrania, donde se recibió con flores al invasor… la bienvenida de multitudes entusiastas que los contemplaban como “libertadores de la opresión otrora del nacionalismo ruso del zarismo y entonces del bolchevismo”; pero Hitler, basado en su doctrina racista de la supremacía aria, despreció el apoyo de los pueblos eslavos por considerarlo innecesario.
En cuanto a los rusos o ucranianos, la ideología nazi los consideraba “Untermenschen” o “subhumanos”, siendo destinados a la explotación y al lento exterminio a través del “Plan de Hambre”, que tenía como objetivo, reemplazar en gran medida a la población eslava con los colonos alemanes; ordenando el Führer, que la población eslava recibiera un tratamiento especialmente cruel y brutal, al extremo de disponer mediante órdenes escritas, que no habría castigo para los soldados de la Wehrmacht que cometieran crímenes contra civiles, por salvajes o atroces que éstos fueran.
Esta opresión violenta, basada en el puro racismo nazi, causó que la actitud de la población civil se tornara muy pronto en contra de los invasores, eliminando toda opción de que El Tercer Reich ganase algún grado de sincera colaboración.
Además, en cuanto empezó el ataque alemán, actuaron las unidades especiales de Las SS de Himmler, dedicadas a la persecución y asesinato de judíos en el territorio soviético ocupado.
Las pérdidas rusas habían sido inmensas, pero Stalin apeló al patriotismo mediante el recuerdo de La Invasión Napoleónica de 1812, trazando un paralelo entre ambos episodios, y olvidando momentáneamente toda ideología, llamó a su pueblo a la defensa de la patria, llamando al conflicto “Gran Guerra Patria”, y se organizó la lucha guerrillera con partisanos que hostigaban constantemente las líneas de suministros alemanas, alargadas cada vez más a medida que avanzaban; y los soviéticos realizaron la política de “tierra quemada” al igual que en 1812.
La Operación Barbarroja, significó un duro golpe para las desprevenidas fuerzas soviéticas, que sufrieron fuertes bajas, y perdieron grandes extensiones de territorio en poco tiempo; no obstante, la llegada del invierno ruso acabó con los planes alemanes de terminar la invasión en 1941.
“The face of war is ugly.
It's not for the young”
The North Star es una película bélica y musical, del año 1943, dirigida por Lewis Milestone.
Protagonizada por Anne Baxter, Dana Andrews, Walter Huston, Walter Brennan, Ann Harding, Jane Withers, Farley Granger, Erich von Stroheim, Jack Perrin, Dean Jagger, entre otros.
El guión es de Lilliam Hellman, que trata sobre la resistencia de los aldeanos ucranianos, a través de tácticas de guerrilla, contra los invasores alemanes de La República Socialista Soviética de Ucrania, por lo que narra el comienzo de la guerra con la invasión alemana de las provincias fronterizas de la Rusia socialista, en el que quedan reflejadas las atrocidades cometidas por los nazis.
Por su parte, el director Lewis Milestone, de origen ucraniano, realizó sus trabajos cinematográficos más importantes durante la década de los 30 y 40; siendo muy activo en sus planteamientos ideológicos y políticos, pues formaba parte de los intelectuales y profesionales de La Meca del Cine que estuvieron muy implicados en la lucha contra situaciones internacionales que les preocupaban, y por supuesto, fue uno de los sospechosos de ese momento histórico que supuso La Caza de Brujas en Hollywood, una de las consecuencias surrealistas de La Guerra Fría.
Irónicamente una de las películas que sirvió de voz de alarma en El Comité de Actividades Antiamericanas, es The North Star, también conocido como “Armored Attack in The US”, producida por Samuel Goldwyn Productions y distribuida por RKO Radio Pictures.
Lo primero en señalar es que esta es una película que se entiende dentro del momento en que fue filmada; no olvidemos que durante los años 40, parte de la producción cinematográfica de Hollywood se ocupó de un cine de propaganda bélica; y The North Star es uno de los raros e interesantes ejemplos contra los nazis, pero que presenta al pueblo ruso como “luchador y heroico; como aliados y comunistas con mucho encanto”, siendo una película de propaganda descaradamente soviética en el apogeo de la guerra; y aunque estrenada por un gran estudio, fue una película de propaganda pro soviética, al estar rodada mientras La Unión Soviética, entonces aliada de los Estados Unidos.
Sin embargo, el hecho de presentar un retrato absolutamente positivo de La Unión Soviética, exaltando su heroica lucha contra El Invasor Nazi, era algo totalmente lógico, teniendo en cuenta el clima que se respiraba en los Estados Unidos en 1943, cuando ambos países eran firmes aliados en la lucha contra Hitler, recordar aquello de “los enemigos de mis enemigos…”; y EEUU enviaba miles de toneladas de suministros y armamento a Stalin, anteponiendo la victoria en la guerra a cualquier otra consideración de orden ideológico.
De esa manera Hollywood se movilizó, manufacturando decenas de películas “anti-nazis” y “anti-japonesas”; unas localizadas en Filipinas, Las Indias Orientales Holandesas o China; y otras en Francia, Noruega o la mismísima URSS, no importaba dónde, siempre que se dejase meridianamente claro, que las potencias del Eje eran los malos de la función.
En esta ocasión le tocó ser el escenario a La Unión Soviética, futuro “Imperio del Mal” en el imaginario de Ronald Reagan, 3 décadas más tarde.
Y en octubre de 1947, en el apogeo de “La Era del Susto Rojo” tipificada por las tácticas del Senador Joseph McCarthy, The North Star es una de las películas consideradas “subversivas” por El Comité de La Cámara de Representantes de Actividades Antiamericanas o “House Un-American Activities Committee” (HUAC); y la utilizaría como uno de los 3 ejemplos notables de películas de propaganda pro-soviética hechas por Hollywood.
Las otras 2 películas fueron:
“Mission to Moscow” (1943) de Warner Bros., y “Song of Russia” (1944) de MGM; que fueron consideradas como “un respaldo al comunismo”; y según el historiador británico Robert Conquest, miembro del Departamento de Investigación de Información del Foreign Office británico, unidad creada con el propósito de combatir la influencia comunista y promover ideas anticomunistas; The North Star es “una parodia tan grande, que podría haberse mostrado en pantallas soviéticas a público acostumbrado a mentiras, pero que sufre este asunto en particular, las condiciones de las granjas colectivas, hasta el grado de requerir un mínimo de moderación”
La primera transmisión documentada de The North Star, ocurrió el lunes 7 de enero de 1946, en la estación de televisión pionera de la ciudad de New York, WNBT/Canal 1; y habría sido la versión original, sin cortes, sin modificaciones, que pronto sería prohibida por El HUAC, y que no resucitará en su totalidad hasta muchas décadas después.
En el relanzamiento severamente reeditado y re-titulado, todas las referencias a la nacionalidad rusa de los participantes en la historia original, fueron eliminadas u oscurecidas; “para eliminar la representación idealizada de granjas colectivas soviéticas al principio, e incluir referencias al levantamiento húngaro de 1956”
Irónicamente, The North Star obtuvo 6 nominaciones a los Premios Oscar:
Mejor dirección de arte B&N, cinematografía B&N, banda sonora, sonido, efectos especiales, y guión.
La acción tiene lugar en una aldea ucraniana pacífica llamada “La Estrella Polar”, durante el año escolar que acaba de terminar, en junio de 1941.
La guerra que desangra Europa desde hace casi 2 años, aún no ha llegado hasta ese feliz rincón de La Unión Soviética, donde un puñado de gente sencilla trabaja y estudia, crece y se enamora, vive, en una palabra... y 5 jóvenes amigos:
Marina Pavlova (Anne Baxter), los hermanos Kolya (Dana Andrews) y Damian Simonov (Farley Granger); Clavdia Kurina (Jane Withers) y Grisha Kurin (Eric Roberts); al que se unirá el viejo Karp (Walter Brennan); partieron para un viaje a pie a Kiev, pero sus viajes son brutalmente interrumpidos cuando son atacados repentinamente por aviones alemanes, en la primera ola de asalto nazi a La Unión Soviética, pues Hitler acababa de ordenar el comienzo de “La Operación Barbarroja”, y el ataque contra La URSS, y una tempestad de fuego se abatirá sobre sus vidas.
Cuando el pueblo mismo es atacado y ocupado, la mayoría de los hombres huyen a las montañas para formar una unidad guerrillera; mientras los otros se resisten a los nazis lo mejor posible, pero pronto la aldea queda bajo el mando de un médico nazi, Dr. von Harden (Erich von Stroheim) que comienza a utilizar a los niños de la ciudad como una fuente constante de transfusiones de sangre para los soldados alemanes heridos.
Algunos niños pierden tanta sangre que mueren...
Un famoso médico ruso, Pavel Grigorich Kurin (Walter Huston) descubre esto, e informa a los partisanos, que se preparan para devolver el golpe; y lanzan un asalto de caballería a la aldea para rescatar a los niños.
El médico ruso acusa al médico alemán de ser peor que los convencidos nazis, porque ha utilizado sus habilidades para apoyarlos; y luego él le dispara.
Mientras tanto, el pequeño grupo de jóvenes intenta desesperadamente llevar un suministro de armas de fuego a la guerrilla… pero con mucho riesgo…
Los campesinos se unen y vencen, pero se ven obligados a abandonar el hogar, al tiempo que una niña imagina un futuro en el que “harán un mundo libre para todos los hombres”
La historia se narra centrando la acción en los 5 amigos; y describe la muerte del Kolya, que muere cuando se tira con su avión a los enemigos; y su hermano pequeño, Damian, queda ciego intentando salvar a su amada… pero toda la narración es aplicada a un protagonismo colectivo, combinando varias subtramas, y en su primer tramo, realizando un cándido ensalzamiento de la cultura rusa entre bailes y sonrisas, quizás excesivamente idealizado, aunque por otra parte, determina que sea más crudo el giro cuando comienza la invasión alemana.
Espléndidamente narrada en este segmento, mientras los más jóvenes, a los que sorprende en plena excursión a otra ciudad el bombardeo de unos aviones, luchan por sobrevivir entre los bosques, mientras el pueblo se prepara para sufrir la toma de sus tierras, unos retirándose a las montañas, y otros quedándose para combatir; y entre los detalles más crudos, está el que los alemanes utilicen niños, a veces provocando su muerte, para extraerles sangre que sirva para transfusiones para sus heridos; quizás algo parecido a lo que les pasó a los creadores de esta obra, utilizados en tiempos de guerra, y después puestos en la picota y estigmatizados por haber realzado algo que era encargo del mismo gobierno.
The North Star es una película infravalorada y desconocida, que transmite una clara ideología antifascista, cosa que no gustó demasiado en su día; pero que sirve como ejemplo de ironía sangrante de los vaivenes de las conveniencias e intereses políticos, ya que una obra que fue resultado de un expreso encargo del Presidente Franklin D Roosevelt al productor Samuel Goldwyn, como apoyo propagandístico de la alianza con Rusia frente a Alemania, ensalzando el espíritu resistente ruso, conllevaría un lustro después, que varios de sus colaboradores, entre ellos la guionista Lilian Hellman, fueran acusados de actitud antiamericana por El Comité del Senador McCarthy en su Caza de brujas de simpatizantes o adeptos al comunismo.
Y es posible, que no se trate precisamente de un filme de propaganda comunista, tal y como fue acusado en su momento, pero la verdad, es que comunistas verdaderos, nunca hubo muchos, y hoy en día, menos; ni tan siquiera algunos de los que pretenden serlo.
“Be a man of the world in front of your own mirror.
It's better that way, mirrors don't talk back”
Todo lo bello que hemos perdido, nos lo recuerda con enorme calidez The North Star, título que nos habla de ese camino que hay que seguir para recuperar la felicidad; pero muchas cosas curiosas, y hasta vergonzosas, se dieron por cuenta de esta atractiva realización.
En tiempos de guerra, la gente hace cualquier cosa, uno se cambia de bando con bastante facilidad, y los países son los que más despuntan en eso.
Cuando acabó La Segunda Guerra Mundial, algunos países que la habían perdido, la ganaron porque cambiaron al gobierno media hora antes de que el árbitro pitase el final; y lo mismo pasó con los que eran aliados, y luego enemigos.
La relación de EEUU con La URSS, va en esa dirección:
Básicamente pasaron de enemigos-aliados-enemigos, todo ello en un tiempo relativamente corto; y el cine aprovechó esa etapa para hacer un verdadero cine pro soviético “Made in USA”, pero de todas ellas, The North Star fue la más famosa por varios motivos.
Resulta que, ante el poderío que venía demostrando Alemania, y todo el bloque fascista durante La Segunda Guerra Mundial, EEUU consideró que era imprescindible contar con La Unión Soviética para poder derrotarlos.
Así que, además del lobby que le hizo para que rompiera el pacto de no-agresión que, con los alemanes, habían firmado en 1939, el mismísimo Presidente Franklin Delano Roosevelt, comenzó a solicitar a los estudios cinematográficos que hicieran películas donde se mostrara una imagen objetiva del pueblo ruso, de tal manera que, el desinformado pueblo de EEUU, entendiera que unirse a ellos era una bendición.
Así, Warner Bros., encargaría al húngaro Michael Curtiz, la sorprendente “Mission to Moscow” (1943); y ese mismo año, cuando Samuel Goldwyn de MGM recibió la nota en la que El Presidente le decía:
“EEUU necesita un filme de nuestros aliados rusos.
Debe ser un retrato bien estructurado, que motive el suministro de apoyo al gobierno en su alianza con La Unión soviética”, al ruso-estadounidense, Lewis Milestone, se le encargó la realización de The North Star, con un guión que fue escrito por Lilian Hellman, tras viajar a Ucrania para conocer directamente la idiosincrasia de sus habitantes.
En parte por mérito propio, y en parte por conveniencia, como suele ocurrir, la película fue luego nominada a 6 premios Oscar, y la llamada trilogía “Hollywood Pro-Rusia”, la completaría al año siguiente, la misma MGM, con “Song of Russia” puesta en manos del también inmigrante Gregory Ratoff.
Esta historia comienza en una aldea de Ucrania llamada “Estrella del Norte”, el 21 de junio de 1941.
Mientras los habitantes de la aldea disfrutan de un tranquilo día veraniego, los jóvenes Kolya y Marina ultiman los planes para emprender una excursión a pie con destino a Kiev, en compañía de otros 3 amigos, para celebrar el fin del curso escolar.
Sin embargo, al día siguiente, su tranquilo viaje se ve truncado por la invasión alemana de La URSS; y mientras la Luftwaffe ataca las carreteras, las columnas motorizadas alemanas se dirigen rápidamente a la aldea, por lo que los hombres del lugar deciden escapar a las montañas para formar una guerrilla; mientras Kolya y Marina tratan desesperadamente de regresar a sus casas.
Pronto, el pueblo es ocupado por los alemanes, que deciden instalar un hospital militar avanzado en el mismo, bajo las órdenes del Dr. von Harden, usando a los niños del lugar como donantes de sangre forzosos para los soldados alemanes heridos.
The North Star cuenta con fuertes dosis de intensidad y sentimiento; desde los momentos costumbristas, con canciones populares, al principio de la película, que muestran un lugar idílico y soñado que va a ser invadido por el nazismo, hasta los atroces momentos de los niños que esperan a ser cogidos para extraerles toda la sangre, y dársela a los soldados alemanes; los tremendos bombardeos, la quema de la aldea, y las torturas o los momentos de enfrentamiento en el aire, en las montañas, o de jóvenes adolescentes que sacrifican su vida por la comunidad.
Hay momentos gráficos, muy fuertes, y otros sugeridos, que son peores… por el horror.
No en vano, Ucrania era una de las regiones de La URSS que más había sufrido los peores excesos del Régimen Stalinista, unos excesos materializados en forma de detenciones y deportaciones masivas a Siberia, e incluso la muerte por hambruna de decenas miles de ucranianos, debido al programa de expropiaciones agrícolas forzosas, ordenado desde Moscú.
Por tanto, cuando comenzó la invasión, la mayor parte de la población recibió a los alemanes como libertadores, e incluso miles de ucranianos colaboraron con las fuerzas invasoras en la lucha contra El Ejército Rojo.
Por otra parte, la historia está contada más bien con poco ritmo, y la mayor parte de las escenas que transcurren en la idílica granja colectiva, antes de la guerra, resultan absolutamente pueriles... pero eso tiene un motivo:
La segunda parte; pues la primera parte discurre bastante anodina, al presentar una imagen idílica de los habitantes ucranianos, cuando todos sabemos que en esta región, Stalin actuó con saña; pero claro, vuelvo al año en que fue rodada, el enemigo común era Hitler, no Stalin; por lo que puede resultar aburrida, y un tanto ñoña, pero creo que esta parte, solo es una introducción, para resaltar con acierto, el terrible drama que se desarrolla después.
Los horrores de la guerra se plasman de una manera escalofriante; cosa que en otros filmes bélicos de la época, no sucede.
Y es que durante los años 40 se realizaron una serie de películas de propaganda de guerra, en las cuales, el dramatismo real de la contienda, era enmascarado por un espíritu falsamente optimista:
Los soldados eran presentados como héroes que marchaban a luchar con alegría, casi como si se dispusieran a jugar un partido de futbol… y en The North Star no es así; aunque también hay escenas heroicas; y es verdad, pero los personajes que las realizan, dejan entrever el miedo y la congoja que sienten al tener que matar para sobrevivir.
Las escasas secuencias bélicas están bien rodadas para la época, de nota que el director tuvo que manejar un presupuesto generoso; ni hay que decir que los alemanes salen como malos malísimos.
También brinda la oportunidad de ver unas escenas que, de no haber tenido detrás el objetivo de poner por las nubes al pueblo ruso, quizás no hubieran pasado la censura; y es el caso de las maravillosas escenas de bombardeos alemanes, donde se muestra sin tapujos a los famosos Stukas ametrallando a mujeres y niños.
Además, resulta también interesante el retrato del villano que interpreta Stroheim, que no llega a caer en la caricaturización de otros malos de los films propagandísticos de la época; y en realidad se le muestra más humano, como un militar cultivado y pragmático.
Es precisamente ese detalle el que se busca criticar, muy acertadamente.
No se trata aquí de tener en frente al típico fanático nazi, sino a una especie quizás todavía peor, el monstruo que realmente fue.
Lo mejor de The North Star siguen siendo sin duda las escenas bélicas, las cuales están realizadas con un realismo extraordinario; repito, bastante poco común en la época en la que fue filmada; donde la fotografía también resulta notable, y los efectos especiales en las escenas de aviación, son excelentes.
Por tanto, tratándose de un filme bélico, que une el musical, ya reúne suficientes cualidades en este aspecto, como para ser mejor considerado; aunque hoy nos parece harto sangrante su idílica y súper idealizada visión de la Ucrania de principios de los años 40, porque sabemos lo que ocurrió allí algunos años antes, cuando Stalin decretó la colectivización forzosa y la guerra sin cuartel a los Kulaks, presuntos campesinos acomodados, que lo eran por el mero hecho de tener un par de escuálidas vacas, o disponer de un poco más de grano que el vecino.
El resultado de los experimentos “stalinianos” fue la creación de los Koljos o Granjas Colectivas, con su orgullosa flotilla de tractores como emblema, la purga y liquidación de capas enteras de la sociedad, y como consecuencia de todo ello, una hambruna durante los años 1932 y 1933; El Holodomor, de terrible recuerdo en la memoria colectiva ucraniana, que se llevó a varios millones de almas, y que actualmente está reconocida por los organismos internacionales, como “uno de los mayores crímenes contra la humanidad de toda la historia”
Por otra parte, llama la atención que la mayoría de los actores principales representan a rusos que viven en una granja colectiva, que se ve invadida por el ejército nazi con horribles consecuencias, que hace que cada uno de los miembros, tenga que enfrentarse con heroísmo individual a las medidas nefastas del nazismo alemán.
En un momento de la película, el tema de la banda sonora no podía ser otro que “La Internacional” que suena por unos altavoces de la granja colectiva, animando a todos los habitantes a luchar unidos; y sorprendente pero cierto, los habitantes rusos tienen el rostro de los jóvenes y adolescentes.
The North Star fue el debut cinematográfico de Farley Granger; y es para destacar la inocente juventud que formaría Granger con la jovencísima Anne Baxter, acompañados de la veteranía de Walter Brennan.
A destacar también el papel magníficamente interpretado por Walter Huston, en el rol de médico del pueblo ocupado por los alemanes; y a Eric Von Stroheim, dando vida a un cínico y malvado oficial nazi; famoso director del período mudo, quien tras ser repudiado por la industria, tuvo que sobrevivir en Hollywood a base de interpretar a decenas de teutones con uniforme, más o menos vesánicos.
Y si alguien, con escasa información de los manejos políticos que se dan en el mundo, apreciara esta película, lo que podría decir, es que ha visto a un pueblo en paz, que lucha mancomunadamente por el bien de la colectividad; con hogares sólidos donde abunda el afecto; y donde la manutención, la educación y la recreación, se mantienen al orden del día.
También podría decir que ha visto a un pueblo valiente y comprometido que, cuando le toca, con lo que tiene a la mano, palos, piedras o una tea, y con estrategias inteligentes como la de “la tierra arrasada”, se defiende ferozmente contra el invasor por poderoso que sea.
Visto esto, el resultado es una historia ejemplarizante que da cuenta, sencillamente, de cómo es la vida de un pueblo grande, en cualquier parte del mundo.
Pero juzgando la poca aceptación que tiene el filme, actualmente, he llegado a la conclusión, de que McCarthy y su comité, consiguieron su propósito:
The North Star fue una de las películas más investigadas por El Senador McCarthy y su Comisión de Investigación de Actividades Antiamericanas.
La guionista de izquierda, Lilian Hellman, lo pasó realmente mal:
Su guión para The North Star, es de una clara militancia antifascista, y en él no sólo presenta a los nazis cual horda de agresores que cometen las atrocidades de rigor, sino incluso como una especie de vampiros, que se dedican a extraerles la sangre a los niños de los territorios que invaden para realizar transfusiones a sus soldados heridos, con resultado de muerte para los pequeños; y Milestone, aunque nunca estuvo en sí en La Lista Negra, se tuvo que ir a Europa, y jamás volvió a alcanzar el prestigio de la década anterior; y realmente se salvó por su amistades con los grandes productores de Hollywood, que eran muchas…
Lo que se hizo con The North Star, apenas comenzada La Guerra Fría, y fin de las buenas migas entre EEUU y La Unión Soviética; solo puede calificarse como otro ridículo y burdo atentado al arte:
Le cortaron todas las menciones al pueblo ruso; hicieron que pareciera ocurrir en Hungría; un narrador advierte de “la amenaza comunista”... y para más INRI, le cambiaron el título por otro que ni vale la pena recordar.
Y como era de esperarse, durante La Caza de Brujas, a la gran escritora Lilian Hellman, ¡también la pusieron en La Lista Negra.
Entonces, todo aquel caudal de alegría y felicidad, esperanza y fe en un futuro venturoso con que los guionistas de turno pintaban al coyuntural aliado soviético, se convirtió de un plumazo en un arma de doble filo, y pasó a ser interpretado como “un ejercicio de intolerable propaganda bolchevique, a causa de la nueva estrategia de confrontación que acababa de brotar entre ambas superpotencias”
Por suerte, en años recientes, The North Star ha sido restaurada, y puede volver a verse completa con sus 102 minutos; con su título original, y con una calidad que resalta todo el esplendor de la fotografía de James Wong Howe.
Por último destacar la banda sonora escrita por Aaron Copland, con la letra de Ira Gershwin; que es todo un placer.
“Now get ready for it.
This is going to be for my father, for me, for my village and for people I've never seen”
El fracaso de La Operación Barbarroja demostró ser un punto de inflexión en la suerte del Tercer Reich.
Lo que es más importante, La Operación abrió El Frente Oriental, en el que se cometieron más fuerzas que en cualquier otro teatro de guerra en la historia mundial; y se convirtió en el sitio de algunas de las batallas más grandes, las atrocidades más horrendas, y las mayores bajas para las unidades soviéticas y del Eje por igual, todo lo cual influyó en el curso de La Segunda Guerra Mundial y la posterior historia del siglo XX.
Porque El Frente Oriental no tuvo paralelo en Europa, por su ferocidad y brutalidad; una lucha que involucró a millones de soldados en el bando soviético y el bando alemán; con el uso de la táctica de “la tierra quemada”, ordenada por Hitler y Stalin; originó que miles murieran de frío y hambre, así como la destrucción de la infraestructura completa de muchas ciudades.
Fue durante el invierno, que El Ejército Rojo contraatacó y anuló las esperanzas de Hitler, de ganar La Batalla de Moscú.
Y La Operación Barbarroja acabó el 5 de diciembre de 1941, con la retirada del ejército alemán; pero como se dijo, en este frente perdieron la vida 27 millones de soviéticos, 6 millones de alemanes y aliados del Eje, y casi 6 millones de polacos, más de la mitad eran polacos judíos; más de un 60% de las víctimas de esa guerra en todo el mundo; y se estima que en El Frente Oriental murieron el 73% de los soldados alemanes que murieron en la guerra y, en el caso de Bielorrusia, Ucrania y Polonia, más del 20% de la población civil fue asesinada.
No obstante, La Unión Soviética sale de la guerra como una potencia mundial de primera clase, con un inmenso y moderno ejército; y a diferencia de las potencias occidentales, este país ha sufrido daños irreparables en su infraestructura, por lo que exige fuertes indemnizaciones de guerra a la economía en bancarrota de Alemania.
¡Qué ironía!
“A long time ago, this is the way I wore my hair”



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