Acerca de mí

Mi foto

Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

martes, 19 de septiembre de 2017

Life After People

“What would happen if every human on Earth disappeared?
This isn't the story of how we might vanish...
It's the story of what will happen to the world we leave behind”

¿La Tierra estará mejor sin nosotros?
¿Habrá vida de algún tipo después que la vida humana se extinga?
¿Qué le sucedería a las estructuras arquitectónicas, a nuestros animales domésticos, a las ciudades, a las plantas…?
¿Quién se adaptaría mejor, y quién moriría antes?
Estas interrogantes, siempre han estado en la mente del ser humano.
Primeramente acotar que se entiende por “extinción humana” al conjunto de elementos cuya manifestación podría tener como resultado la extinción de la especie humana.
Las situaciones en que esto pudiera ocurrir, han sido discutidas tanto en la ciencia, como en otras ramas de la cultura, como son la religión y la cultura popular en general.
La especie humana, es la más extendida por toda La Tierra, y vive en comunidades en las que son capaces de subsistir básicamente aún en el aislamiento.
Existen muchas maneras en que esta especie pudiera perecer, estas serían eventos catastróficos de gran envergadura, ya fueran naturales, artificiales o provenientes del espacio…
Pero la extinción humana es diferente de la extinción de la vida en La Tierra; y de todas las formas posibles de extinción, sólo las pandemias podrían ser capaces de eliminar únicamente a la raza humana, sin afectar a otras criaturas terrestres.
Algunas obras de carácter científico popular del siglo XXI, incluyendo el libro “The World Without Us” (2007) de Alan Weisman, plantean un experimento de pensamiento artístico:
¿Qué pasaría con el resto del planeta, si los seres humanos desaparecieran repentinamente?
Ese libro resume, por ejemplo, la forma en que las ciudades y hogares se habrían de deteriorar, cuántos artefactos artificiales prevalecerían, y cómo evolucionarían las formas de vida restantes.
Weisman concluye, en que los barrios residenciales pasarían a convertirse en bosques dentro de un período no mayor a 500 años, y que los desechos radiactivos, las estatuas de bronce, los plásticos, así como El Monte Rushmore, quedarían entre las pruebas más perdurables de la presencia humana en el planeta.
Asimismo, existen algunos especiales de televisión relacionados con el mismo tema abordado, como Life After People, transmitido por History Channel, que muestra lo que ocurriría si la humanidad desapareciera de forma instantánea, de manera inexplicable.
“Welcome to Earth...
Population: Zero”
Life After People es un documental del año 2008, escrito y dirigido por David de Vries.
Protagonizado por James Lurie, John Anderson, David Brin, Bill Bruninga, Ron Chesser, Ray Coppinger, Eric Doehne, Sergey Gashchak, John Hadidian, Kevin Harrison, Gordon Masterton, Nabil Nasr, Alex Nickson, Howard Oliver, Stephen R. Palumbi, entre otros.
El documental de 90 minutos, Life After People, es parte de una serie de televisión en la que científicos, ingenieros estructurales, y otros expertos, especulan sobre lo que podría llegar a ser de La Tierra, si la humanidad desaparece instantáneamente.
Los expertos destacados, también hablan sobre el impacto de la ausencia humana en el medio ambiente, y los vestigios de la civilización dejados atrás.
Pero la serie, fue precedida por una especial que aquí comento, que se emitió el 21 de enero de 2008, y que tuvo una audiencia de 5,4 millones de espectadores, siendo el programa más visto jamás en History Channel, que sirvió como piloto de facto para la serie que se estrenó el 21 de abril de 2009.
El documental y las series siguientes, fueron narrados por James Lurie; donde no especula sobre, cómo la humanidad pudo desaparecer, estipulando sólo que tiene, y que lo ha hecho de repente, dejando todo atrás, incluyendo las mascotas del hogar y el ganado que tienen que valerse por sí mismos.
El experimento de pensamiento, se basa en los resultados documentados de la repentina remoción de seres humanos de un área geográfica, y los resultados que se han producido cuando las personas interrumpen el mantenimiento de los edificios y la infraestructura urbana.
Y para dar solidez a sus hipótesis, hacen una parada en una ciudad del planeta, donde se han dado esas circunstancias:
Pripjat, con el accidente de Chernóbil, que tuvo consecuencias catastróficas a corto plazo para las especies de la zona, pero el paso del tiempo ha favorecido la creación de un ecosistema rico en vegetación y animales, y es un escenario perfecto para ver, cómo afecta nuestra ausencia a una ciudad.
Los episodios de la serie, por su parte ofrecen temáticamente ejemplos de decadencia urbana y biológica.
El foco está en localizaciones específicas, tales como rascacielos, iconos religiosos, puentes y presas, y edificios del gobierno, y el sino de ciertos objetos relacionados, tales como artefactos, documentos y cuerpos humanos.
También se cubre el destino de algunos tipos de flora y fauna; y contiene un segmento en el que los expertos examinan ubicaciones reales, que han sido abandonadas por personas, incluyendo ciudades fantasmas, y otros sitios de deterioro, donde tal efecto ha sido causado por eventos similares a los descritos.
Aunque la serie especula sobre el destino de los hitos en todo el mundo, el foco principal se centra en las situaciones que pueden ocurrir en lugares en los Estados Unidos.
El argumento es sencillo, y a la vez aterrador.
Sencillo por su planteamiento, y aterrador por ver que somos una auténtica enfermedad para nuestro planeta, una enfermedad de la cual, La Tierra se podría recuperar en un corto periodo de tiempo después de nuestra desaparición, y en cómo la naturaleza, en cuanto la dejamos, reclama lo que es suyo.
Además, todo ello explicado de una forma bastante amena y comprensible, donde sorprende lo insignificante de nuestra existencia, y lo grande que es nuestro ego.
Los diversos eventos que pueden ocurrir después de que la gente desaparezca repentinamente, son representados usando dramatizaciones CGI.
La cronología de los eventos predichos, comienzan aproximadamente 1 día después de la desaparición de la humanidad, y se extiende hasta 10 mil años en el futuro; así va de  1 día, 1 semana, 1 año, 10 años, 15 años, 25 años, 50 años, 100 años, 200 años, hasta 10.000 años.
Por ejemplo, solo unos días después de que hayamos desaparecido, el 90% de nuestras máquinas, centrales nucleares y servidores de Internet incluidos, se apagarían.
Al interrumpirse el servicio de gas y electricidad, la calefacción de nuestras casas dejaría de funcionar; y 30 días después de que haya desaparecido la humanidad, las cucarachas estarían en problemas graves.
Es que son insectos tropicales, y han logrado su increíble número gracias al cobijo que le proporcionan nuestras viviendas.
Sin nosotros, serian presas del frío; no se extinguirían, por supuesto, pero su número se reduciría de forma importante.
Otros animales domésticos, como los perros y los gatos, también nos extrañarían... de manera muy cruel.
La mayoría de los 400 millones de perros que hoy viven con nosotros, pertenecen a razas que han sido modificadas por la selección humana a la largo de los siglos, y estarían pésimamente adaptados para sobrevivir sin nuestra ayuda.
De hecho, muchos perros de compañía, tienen hocicos ridículos que le serian casi inútiles a la hora de cazar una presa.
Sin embargo, casi todos los gatos sobrevivirán, y se multiplicarán gracias al alimento proporcionado por las aves y las ratas de las ciudades.
Eventualmente, más tarde emigrarían a los espacios abiertos…
Al cabo de 6 meses, la vida salvaje se irá apoderando de las áreas urbanas:
Pequeños depredadores, como coyotes y linces, que han vivido durante siglos al borde de nuestras ciudades, se convertirán en los nuevos habitantes de las metrópolis.
Detrás de ellos vendrán los carnívoros más grandes, como los lobos.
Para entonces, nuestros jardines tendrán el mismo aspecto que un campo sin cultivar.
Al año, la naturaleza comenzará a reclamar su sitio en las ciudades:
Los estacionamientos se irán cubriendo de pasto, y las fachadas brindaran soporte a las enredaderas, que en pocos años terminaran por derribarlas.
Las rutas y caminos, comenzarán también a cubrirse de una alfombra verde, y quizás en 5 o 10 años seamos incapaces de verlas.
En algún momento, las ciudades arderán… provocado por los rayos y los incendios forestales, por ejemplo, que son contenidos antes de que lleguen a las ciudades pero, en ausencia del hombre, las casas serán presas del fuego.
Y las que no, en 50 o 100 años caerán por su propio peso.
El agua que penetra en las pequeñas rajaduras, al congelarse en el invierno, que funciona como un eficaz sistema de demolición; el hierro que hay dentro del hormigón armado, y que le da su fortaleza, también será responsable de la caída de puentes y rascacielos; mientras la corrosión hace que su volumen aumente hasta 5 veces, creando presión interna que terminará por fracturar estas estructuras.
Para 100 o 200 años después que nos hayamos ido, aún seguiremos viendo escombros entre los árboles, pero muy pocas estructuras humanas estarán en pie.
Quizás algún resto de los esqueletos de los aviones que se estacionan en el desierto de Mojave puedan quedar, si no han sido sepultados por la arena, o ser reconocibles.
El documental Life After People es inquietante, realista y objetivo.
Y en él se demuestra algo que muchos no quieren ver, pero que es una realidad que se manifiesta a gritos:
Somos la peor especie de la historia del planeta, y me adelanto a decir, que algún día, nuestro planeta se vengará de uno de sus mayores problemas.
Siendo el documental, una muestra de que nuestra presencia en el planeta supone una dura lucha contra la naturaleza, y nuestra rendición borraría del mapa en pocos años, gran parte de lo que somos… o fuimos:
¡Un virus!
“What If…”
Life After People, es un documental de televisión, emitido por History Channel en el que se reúnen en un equipo de expertos para dar respuesta a una sola pregunta:
¿Cómo sería La Tierra, si desapareciera la especie humana?
Sus conclusiones se presentarán a través de imágenes generadas por la tecnología más reciente, donde los edificios colapsarán, las cucarachas del norte sucumbirán ante el frío, las ratas morirán de hambre, y aparecerán miles de especies nuevas; pero:
¿Volverán las personas a poblar La Tierra para comenzar el ciclo nuevamente?
Éstas son solo algunas de las predicciones e inquietudes presentadas aquí.
El especial muestra La Tierra sin la especie humana, luego de que nosotros nos hayamos esfumado sin explicación alguna, debido a que en el día 1, todo se ve como si hubiera humanos, sólo que no los hay...
Es decir, que no muestra secuelas de alguna catástrofe por la que nos hayamos extinguido; y se visitan las aldeas fantasmales que rodean a Chernóbil, abandonadas por los seres humanos después del desastre nuclear de 1986, viajes a las islas remotas de la costa de Maine, para buscar ciudades abandonadas que han desaparecido de vista en sólo unas pocas décadas, y luego cabeza bajo, las calles de New York, para ver cómo los túneles del metro pueden convertirse en canales acuosos.
Todo ello hace de Life After People un viaje visual, y una aventura de reflexión que combina efectos visuales de calidad cinematográfica, con ideas de expertos en campos de ingeniería, botánica, ecología, biología, geología, climatología y arqueología, para demostrar, cómo el propio paisaje de nuestro planeta cambiará en nuestra ausencia.
Así, Pripjat, la ciudad Ucraniana, permite hacerse una idea de por dónde irán los tiros.
Está claro que si desaparece el hombre, la naturaleza recuperará lo que es suyo, que la vegetación recubrirá las carreteras y las fachadas de los edificios hasta desaparecer, que ciertos animales de compañía, morirán de hambre, o en las garras de otros animales, y que la vida salvaje seguirá su rumbo, de igual manera que antes de que surgiera el hombre sobre la faz de La Tierra, y contaminara el suelo, el mar y el aire; y adopta un toque sensiblero cuando se describe cómo era la vida en la ciudad de Pripjat antes de la radiación nuclear en Chernóbil.
Es desolador ver la ciudad, pero lo mismo sucede cuando se decide vaciar un pueblo para hacer un embalse, o cuando los lugareños lo abandonan porque no hay nada que hacer allí, y la subsistencia es imposible.
Y siempre son decisiones humanas.
Los investigadores, ingenieros y científicos que hablan, son en su mayoría de EEUU, y el documental resulta un tanto localista, porque salvo Roma y París, regiones como Latinoamérica y continentes como Asia o África, parece que no existieran; y en el afán de divulgar y llegar a todos los públicos, se adopta un enfoque superficial a más no poder, donde todo resulta vago; por lo que se estructura el documental por capítulos, según la línea de tiempo, justo después de desaparecer el hombre, y no hay grandes diferencias entre los periodos, salvo
que la naturaleza sigue su curso natural, y cada vez hay más vegetación y menos rastros de nuestra “civilización”
Hay ciertas afirmaciones que parecen perogrulladas, lo digo porque está claro que Ámsterdam desparecerá bajo las aguas, al igual que Venecia, pero no porque el hombre no esté, sino con él viviendo todavía, y esto es más preocupante si los polos se siguen deshelando y subiendo el nivel de las aguas.
Toda vez que el humano no pueda llevar a cabo medidas correctivas, los ríos recuperaran su curso natural, los animales caminarán por esas carreteras que antes les cortaban el peso, basta ver la cantidad de animales muertos que se ven en las carreteras cada día, las presas dejarán libre el agua que inundará las tierras, etc.
Línea de tiempo a seguir es:
1 día después de los humanos:
El especial asume que la humanidad desaparece de repente y de inmediato, pero no especula sobre lo que podría causar tal evento.
En este sentido, la manera en que desaparezcamos, también incidirá en lo que queda, por lo que en el fondo, Life After People es bastante vago, solo imaginemos que de ser así, los aviones, por ejemplo, entrarán en automático por algunas horas hasta que su combustible se agote…
Alimentadas por combustibles fósiles, las centrales de energía, que están en gran medida automatizadas, se mantendrán en funcionamiento durante un par de horas, hasta que sus suministros de combustible estén agotados.
A las pocas horas, los sistemas eléctricos empiezan a fallar, y las luces se apagan en todo el mundo.
La mayoría de los sistemas como El Metro de New York, que requieren bombas de agua para mantener a raya las aguas subterráneas, se inundan en un plazo de 24 horas.
A 2 días después…
Pasadas las 24 horas, las centrales nucleares entrarán en modo seguro automáticamente, debido a un menor consumo de energía.
Los aerogeneradores seguirán funcionando, pero eventualmente se detendrán por falta de lubricación.
Finalmente, a excepción de las zonas donde sus plantas de energía usan agua, es decir, represas hidroeléctricas, se pierde toda la electricidad en el planeta excepto en el suroeste de Estados Unidos, o en zonas que utilizan este mismo sistema de producción eléctrica.
A 10 días después…
Los alimentos se pudren en las tiendas, en los frigoríficos y las tierras, y con bastante abundancia se perderán; los gatos se comerán a los ratones...
Aunque el deshielo de los congeladores de alimentos proporcionará sustento temporal a mascotas, estas tendrían que salir de sus casas, o de lo contrario morirán de hambre.
Los que logran escapar de las casas, comenzarán a competir por los alimentos.
Los perros y gatos que fueron criados por los seres humanos, ahora ya no tienen lugar en este nuevo entorno competitivo, y va a haber mucha mortandad.
Por ejemplo, las piernas cortas y las pequeñas bocas de bulldogs o terriers, que los hicieron mascotas costosas, se convertirá en desventaja mortal para ellos.
Las centrales nucleares de todo el mundo, se sobrecalientan a debido a la falta de refrigeración que proporcionaba la energía eléctrica; y empiezan a estallar y contaminar las áreas aledañas.
Miles de especies silvestres, principalmente herbívoros y roedores que viven cerca de la zona contaminada, perecerán.
Las mascotas y animales de zoológico que han podido escapar, comienzan la carrera por la supervivencia.
Los animales de granja que viven en corrales, mueren por millones.
Los perros diminutos están condenados a desaparecer; los perros callejeros y los gatos sobrevivirán muy probablemente.
A 6 meses después…
Las formas de vida silvestre más grandes, que normalmente no se ve en las ciudades, como coyotes y osos, comienzan a habitar las zonas suburbanas; y comienzan a pastorear en los barrios.
Las ratas y ratones, han consumido nuestros suministros de comida, y las zonas urbanas están abandonadas; la naturaleza comienza a invadir las ciudades.
Todos los cultivos se secan, y son material susceptible de incendios.
Pasado 1 año:
Las plantas se empiezan a recuperar terreno hacia las ciudades y pueblos.
Pronto empiezan a brotar en las grietas de las calles, carreteras, aceras, o cualquier otra cosa hecha por el hombre.
Ventanas de los edificios empiezan a caer, y comienzan a cubrirse de verde.
Este es un problema de las presas, como la presa Hoover, que podría dejar de generar energía cuando los mejillones obstruyan las tuberías.
Las Vegas, una de las últimas zonas que aún tenía electricidad, pasarían a la oscuridad en segundos.
El río Colorado, aguas abajo de la represa, se secaría temporalmente hasta que el flujo de agua detrás de la represa rebase el nivel del Lago Mead, en torno a las vías de derrame de la represa, entonces el flujo normal se reanudará.
Animales empezarían a notar nuestra ausencia…
Pasados 5 años:
Las plantas han germinado, y ahora abarcan grandes extensiones de las superficies en las zonas urbanas; las cucarachas mueren por falta de humedad y energía de los humanos.
Los viñedos, los pastos, los árboles y los árboles jóvenes, invaden New York, Londres y Washington D.C.
Las montañas de México, de más de 4000 metros sobre el nivel del mar, y aquellas cercanas al Ecuador de más de 5000 metros como El Kilimanjaro, vuelven a cubrirse de nieve casi todo el año, como siglos antes.
Pasados 20 años:
Las ruinas de Pripjat en Ucrania, ciudad que fue abandonada en 1986, debido a la catástrofe de Chernóbil, muestra lo que les podría ocurrir a nuestras ciudades después de 43 años luego de la desaparición de la humanidad.
A pesar de los niveles de radiación, la población de animales ha aumentado considerablemente en las zonas de las que seres humanos se han ido.
Las plantas han crecido en muchas estructuras, una vez utilizadas por los seres humanos.
Los lobos vuelven a colocarse en la cúspide de la cadena alimenticia de Europa, Asia y Norteamérica.
Los coyotes vuelven a poblar los grandes llanos de México y Estados Unidos.
Los bisontes se han multiplicado, y únicamente los bovinos de pastoreo sobreviven; mientras las vacas lecheras han desaparecido.
Los pumas recobran su población, y vuelven a habitar las zonas montañosas.
Pasados 25 años:
Las inundaciones en ciudades como Londres y Ámsterdam, que se encuentran actualmente protegidos por la ingeniería humana, ahora sin humanos para manejarlas, se llenan de agua.
En La Ciudad de México, se forman lagunas en varios puntos...
Las ventanas en los rascacielos, comienzan a resquebrajarse debido al ciclo de congelación y descongelación que provoca la descomposición de los selladores de las ventanas; esto a su vez, las rompe.
El lugar donde se encuentran las grandes ciudades, ha vuelto a ser frío.
Pasados 40 años:
En ese momento, muchas casas con estructura de madera están quemadas, podridas, o han sido en gran parte consumidas por las plantas.
Los árboles que crecen cerca de las estructuras de mampostería y ladrillo, las rompen.
Pasados 50 años:
Las grandes estructuras de acero, como el puente de Brooklyn, están empezando a mostrar signos de un próximo derrumbe por la falta de mantenimiento.
La pintura que normalmente protege estas estructuras, se desgasta, exponiendo el acero a los elementos, deviniendo la corrosión.
Pasados 75 años:
Muchos de los aproximadamente 1000 millones de automóviles, se reducen a sólo un montón de metal; algunos en climas áridos, no han sufrido los efectos de la corrosión, y aún serían reconocibles…
Si bien la goma de neumáticos de los automóviles se ha desinflado años atrás, no se descompone durante siglos.
Pasados 100 años:
Los grandes puentes como el puente Golden Gate, y el puente de Brooklyn, se derrumban debido a la corrosión de sus cables.
Pasados 150 años:
El metro en muchas ciudades, comenzará a colapsar debido a los túneles inundados, derrumbando al mismo tiempo las calles de arriba.
Muchos de los grandes edificios están completamente colonizados por plantas y animales silvestres.
Los mares y océanos, terminan de repoblarse.
Pasados 200 años:
Grandes estructuras, como el Empire State Building en New York, La Torre Willis en Chicago, el Space Needle en Seattle, y La Torre Eiffel en París, se derrumban por la corrosión.
La Torre Eiffel, después de que sus columnas se congelen, al mismo tiempo llegando la corrosión, termina por derrumbar su parte de arriba, la que cae al bosque que ha crecido alrededor.
La corrosión y una brisa fuerte, arrojan al suelo “la aguja espacial” de Seattle.
El Empire State se ha inclinado, la gravedad empuja el edificio contra su base, derribándolo al mismo tiempo, por lo que la ciudad de New York pierde su edificio más famoso...
Desgastada y debilitada, La Torre Willis, considerada en el tiempo de los humanos, el rascacielos más alto de los Estados Unidos, se desmorona; y Chicago olvida a su edificio más emblemático...
Pasados 500 años:
Estructuras hechas con cemento, se derrumban debido a que sus armaduras de acero se amplían a 3 veces su tamaño original, y destruyen el cemento.
También estructuras sólidas, como El Arco del Triunfo, parecen el arco de la desidia.
Pasados 1.000 años:
La mayoría de las ciudades modernas están destruidas y cubiertas por plantas.
Manhattan se parece mucho a como era antes de los asentamientos humanos, y los antiguos arroyos regresan a su cauce original; y habría pocas pruebas de que una civilización humana existió en La Tierra.
Ciertas estructuras hechas de piedra o de hormigón grueso macizo, al igual que las pirámides egipcias, o los castillos medievales, podrían sobrevivir con daños mínimos.
Pasados 10.000 años después de los humanos:
Prácticamente el legado de la civilización humana ha desaparecido, tanto en La Tierra como fuera de ella.
En La Luna, se hallarían los únicos vestigios que durarían por millones de años.
Las mayores y más resistentes grandes estructuras, como La Gran Muralla China o El Monte Rushmore, podrían sobrevivir por lo menos unos 100.000 años.
La Gran Pirámide de Guiza, será la última de Las 7 Maravillas del Mundo en caer, ella y La Esfinge, duraron lo suficiente como para ser tragadas y absorbidas por las arenas del desierto; y la naturaleza, da un golpe final a la arquitectura humana:
La Presa Hoover, hecha para ser tan dura como las paredes del cañón, se va desmoronando de a poco, haciendo que el agua contenida en el lago Mead se derrame por el cañón, al mismo tiempo recuperando el nivel del río Colorado.
Las últimas palabras del documental Life After People, muestran que si toda la vida de La Tierra se condensara en 24 horas, los últimos 10.000 años serían una fracción de segundo, argumentando al mismo tiempo, que hubo vida antes de la humanidad, y la habrá después de la desaparición de ésta.
Para 2,000.000 de años después, dato perteneciente a la serie de televisión; esta es la mayor distancia, hablando de tiempo, que recorre el programa. Un satélite que orbitaba Saturno, después de que sus sistemas fallan, caería nuevamente hacia Titán, una luna de este planeta, y 2 millones de años más tarde de nuestra desaparición, las bacterias que se encontraban dentro del aparato, comienzan a reproducirse dentro de este satélite natural, ya que, según se cree, es el único lugar, además de La Tierra, donde se encuentra agua en estado líquido dentro del Sistema Solar.
Entonces, mientras se muestran los créditos del especial, se refleja cómo crecen plantas, y se desarrolla la vida en ese lugar, 2 millones de años después de nuestra misteriosa extinción.
Pero el impacto de los eventos de extinción masiva, puede variar ampliamente.
Después de un gran evento de extinción, por lo general, sólo las especies de malezas sobreviven debido a su capacidad de vivir en diversos hábitats.
Posteriormente, las especies se diversifican, y ocupan nichos vacíos.
En general, la biodiversidad se recupera de 5 a 10 millones de años después de la extinción; y en las extinciones en masa más severas, puede tomar de 15 a 30 millones de años.
El peor acontecimiento, el evento de extinción Pérmico-Triásico, por ejemplo, devastó la vida en La Tierra; y se estima que ha matado a más del 90% de las especies.
La vida parecía recuperarse rápidamente después de esa extinción, pero esto fue sobre todo en forma de ordenamiento de desastre, como el resistente Lystrosaurus.
Por otra parte, los efectos de las extinciones masivas en las plantas, son algo más difíciles de cuantificar, dados los sesgos inherentes en el registro fósil de la planta.
Algunas extinciones en masa, como el extremo del Permiano, fueron igualmente catastróficas para las plantas, mientras que otras, como el Devónico final, no afectaron a la flora.
Buscándole un enfoque más radical, además de preocuparnos por la suerte de los escarabajos tras desaparecer nosotros, sería mucho más interesante saber, qué beneficios obtendría nuestro planeta, tras la desaparición de los humanos, en cuanto a la calidad ambiental.
Aunque el documental parece más empeñado en afirmar, que si se conservan las grandes obras de la humanidad durante estos milenios, es porque el hombre ha llevado a cabo labores de mantenimiento, restauración y rehabilitación, me pregunto si al escarabajo pelotero le importa lo más mínimo que El Coliseo o Las Pirámides de Egipto sigan en pie o no, cuando desaparezcamos…
Lo más paradójico del caso, es que al contrario del legado que dejaron los egipcios con su escritura en la piedra, en nuestra era de la información, el almacenamiento de la información en soporte digital, implica que en décadas o siglos, no quedará nada de nuestro acervo digital, siendo todo pasto del olvido.
Y pese a que el documental no incide en todos los ámbitos en que nuestra ausencia tendría influencia, sí abarca un espectro amplio de ellos.
El problema es que un posible cambio climático en nuestra ausencia, altera por completo las conclusiones del documental, a menos que los creadores no consideren que el ser humano tenga algo que ver en el clima actual.
Por ello insisto que saber al menos, qué fue lo que pasó a los humanos, orientaría mucho en lo que pasaría después, porque si hubiera cadáveres regados por todo lado, ese simple hecho, cambia muchísimo el enfoque; a menos que se hable del rapto religioso, que sería lo más absurdo de un tema serio; y sorprende el tremendo esfuerzo que hace el hombre para evitar que la naturaleza reconquiste el terreno que en su día le fue robado, con infinidad de bombas que evitan que grandes ciudades queden anegadas, así como el estricto mantenimiento de edificios y puentes, en contraste con los que Las Pirámides necesitan.
Al tiempo que se agradece, por otra parte, que no incidan en mensajes ecologistas, ni religiosos, ni en el amor que debemos sentir hacia La Tierra.
Más bien se habla de respeto, de una civilización que sólo es un párrafo en la historia del planeta.
Para ir terminando, la reacción de la fauna, tanto la salvaje como la doméstica, aquí se presenta de manera brutal y canalla:
¿Alguien ha pensado en el perro que se queda atado mientras los dueños se esfuman?
¿Y las consecuencias de nuestro deleznable maltrato al planeta, podría repararse?
¿El mundo realmente sufriría daños irreconciliables con la recién extinguida especie dominante, o por el contrario, se desharía de todo nuestro rastro como nosotros arrancamos la etiqueta del yogur?
Esto último es en apariencia lo que vende Life After People.
Uno saca unas conclusiones muy delatadoras, sobre lo que se está haciendo a este planeta, y lo fantástico que habría sido haber convivido con él, de una forma más respetuosa, con un punto de deseo relacionado a que este hecho se produjese, para que se volviese a liberar el desorden que hasta ahora le hemos impedido a la naturaleza.
Al fin y al cabo, como acaba el documental, nuestro planeta tiene 4,5 billones de años de antigüedad, así que si en 10.000 años no queda nada de nosotros, nuestro paso aquí será un leve apunte, medio segundo en la historia del planeta.
“Time has run out for man.
Our hold on the planet is over”
Somos parte de la primera generación que podría, culpa de sus propias acciones, causar su propia extinción.
No es demasiado difícil imaginar a los humanos desapareciendo de la faz de La Tierra, culpa de “error involuntario” al manipular un virus modificado en un laboratorio, por ejemplo...
Pero no importa cómo ocurra, solo imaginemos que, por algún motivo, un día el planeta se libra finalmente de la plaga en la que nos hemos convertido.
Mal que nos pese, no somos ni de cerca imprescindibles para el funcionamiento del planeta.
Más bien, todo lo contrario:
Sin nosotros, La Tierra recuperaría mucho de su antiguo esplendor.
Si bien el ser humano juega un papel clave en el mantenimiento de la biosfera en la actualidad, debido a la gran cantidad de población humana que ha colonizado y dominado muchos de los ecosistemas de La Tierra; esto ha dado lugar a una expansión desmesurada de nuestra especie, con la consecuente extinción de muchas otras especies a lo largo de la actual era geológica, denominada ahora “extinción masiva del Holoceno”
El elevado número de especies extintas, a causa de la actividad del ser humano, desde la década de 1950, se ha llamado “extinción masiva” o “crisis biótica”, con una pérdida estimada, en 2007, del 10% del total de especies existentes en La Tierra.
A la velocidad actual, aproximadamente el 30% de las especies estarán en peligro de extinción en los próximos 100 años.
La denominada “extinción del Holoceno”, es el resultado de la destrucción del hábitat, de la introducción de especies invasivas en nuevos ecosistemas, de la caza y del cambio climático.
En la actualidad, la actividad humana ha tenido un significativo impacto en la superficie del planeta; más de una tercera parte de la superficie terrestre ha sido modificada por la acción humana, y los humanos utilizan alrededor del 20% de la producción primaria global.
La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, se ha incrementado cerca de un 30% desde el comienzo de La Revolución Industrial.
Las consecuencias de una crisis biótica persistente, se han predicho a lo largo de una línea de tiempo que alcanza los 5 mil millones de años.
Podría resultar en una desaparición gradual de la biodiversidad, y una homogeneización de la biota, acompañado por una proliferación de especies oportunistas como las creadoras de plagas y las malas hierbas.
También, podrían emerger nuevas especies, especialmente, aquellos reordenados que prosperan en los ecosistemas dominados por el hombre, podrían diversificarse rápidamente en multitud de nuevas especies.
Los microbios, probablemente se verían beneficiados en cualquier caso, al verse incrementada la cantidad de nutrientes disponibles en el ambiente.
Sin embargo, es improbable la aparición de nuevas especies de vertebrados superiores, con lo que las cadenas tróficas serán cada vez más cortas.
En el caso de una hipotética extinción de la especie humana, las diversas construcciones que ésta ha erigido, empezarán a decaer.
Las mayores estructuras construidas por el hombre, tienen una vida media de mil años, y las últimas que quedarían en pie, serían entre otras, aquellas cómo minas a cielo abierto, grandes canales y carreteras, y grandes vertederos.
Unos pocos monumentos de gran tamaño, hechos de roca cómo Las Pirámides, o las esculturas de Monte Rushmore, podrían sobrevivir algunos millones de años más.
El futuro del planeta Tierra, vendrá entonces determinado por diversos factores, como el incremento de la luminosidad proveniente del Sol, la pérdida de energía calorífica del núcleo de La Tierra, perturbaciones originadas por otros cuerpos del Sistema Solar, y variaciones a nivel bioquímico de la superficie de La Tierra.
La teoría de Milankovitch, predice que el planeta seguirá sufriendo ciclos de glaciaciones a causa de la excentricidad de su órbita, la oblicuidad de la eclíptica y la precesión del planeta.
Como parte del ciclo de formación de un supercontinente, la tectónica de placas dará lugar probablemente a un supercontinente dentro de unos 250 a 350 millones de años.
Por ello, en algún momento de los próximos 1 500 a 4 500 millones de años, la oblicuidad de La Tierra podría comenzar a sufrir variaciones caóticas, con cambios en la oblicuidad de la eclíptica superiores a 90º
Entre 1 000 y 2 000 millones de años en el futuro, también se verá incrementada la radiación solar, a raíz de la acumulación de helio en el núcleo del Sol, lo que conllevará la pérdida de los océanos, y el cese de la deriva continental.
Este proceso proseguirá acentuándose dentro de 4 000 millones de años, cuando el incremento de temperatura en la superficie terrestre causará un efecto invernadero descontrolado.
Llegados a este punto, la mayoría de la vida en La Tierra, si no toda, ya se habrá extinguido.
Finalmente, el destino último más probable del planeta, será la absorción por parte del Sol, en unos 5 500 millones de años, después de que esta estrella entre en una fase de gigante roja, y se expanda más allá de la órbita de La Tierra.
Ahora cabe otra pregunta:
¿Habrá vida similar a la nuestra, en otros mundos?
Si es igual, tal cual es hoy, ojala que no.

“Well, maybe the human species doesn't really deserve to survive”



No hay comentarios.:

Publicar un comentario