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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

jueves, 21 de septiembre de 2017

The Sign

Terminando de ver “The Sign” (2017) de Josh Turnbow con Michael Shermer, Ed Krupp, Konstantin Batygin, Michael Rood, entre otros.
Documental de 90 minutos, producido por AT&T Entertainment Group, estrenado el 14 Setiembre de 2017, que explora la intersección de la ciencia, la religión y la historia, para descubrir la verdad detrás de Las Profecías del Apocalipsis, en especial al “Período de Tribulación”, que según los expertos, comienza el 23 de septiembre de 2017, una fecha que coincide con el equinoccio de Otoño, y el final de los días católicos de septiembre; siendo una teoría promovida por un número de personas y organizaciones, que propone que el cumplimiento literal de la profecía hecha en Apocalipsis 12: 1-2, ocurrirá en esta fecha sobre Jerusalén.
Otros mantienen la precaución, al tiempo que se maravillan de las coincidencias.
El pasaje describe metafóricamente a “una mujer vestida con El Sol, con La Luna bajo sus pies, y una corona de 12 estrellas en su cabeza”
Ella estaba embarazada, y gritó de dolor cuando estaba a punto de dar a luz.
Por otra parte, muchas personas en todo el mundo, creen que una alineación astronómica que involucre las constelaciones Virgo y Leo, El Sol, La Luna y los planetas Mercurio, Marte, Venus y Júpiter, que ocurrió recientemente, cumplirá esta profecía, palabra por palabra; mientras “El Dragón Rojo” está asociado por algunos literalistas con El Planeta X, un supuesto planeta conjeturado en orbitar al Sol unas 90 veces más distante que La Tierra, lo cual, dicen los literales, viene de vez en cuando para crear estragos; y no solo eso, también hablan de otro planeta: Nibiru.
¿No es que eran el mismo?
Así el documental nos lleva a Israel y a “La América Profunda”, donde abundan “rednecks”, republicanos miembros del NRA, y demás personas carentes de sentido común, que junto a los principales descubrimientos científicos, las crecientes tensiones geopolíticas, y los acontecimientos astronómicos significativos, apuntan a un evento mundial potencialmente catastrófico; y examina los riesgos que la gente está dispuesta a tomar, como la creación de comunas y bunkers; y dan los pasos necesarios para sobrevivir al final, que incluyen armas de fuego.
¿Alguna sorpresa?
Con todas las señales dadas a las masas, el documental hace una pregunta:
¿La sociedad ha tomado en cuenta los signos obvios, o es el fenómeno puramente un estado de paranoia?
El documental da cantidades copiosas de tiempo a los adivinos modernos del “Rapto” y “El Fin del Mundo”, personas que creen ferviente y ciegamente en lo que profetizan Las Escrituras Cristianas.
Atención que entre la fauna de entrevistados, no hay ni una mujer, ni alguien que no sea de raza blanca, centrándose más en EEUU e Israel, por lo que también deja por fuera otras religiones y otras razas... y al resto del mundo, al tiempo que muy sutilmente atacan a los musulmanes desde todos los frentes: Religiosos, políticos y sociales.
Ya por ahí van los tiros…
También da mucho tiempo a los cosmólogos y astrónomos aficionados que también “predicen el futuro”, como muchos delirantes que parecen sacados del “reality show” Duck Dynasty.
También dan un poco de tiempo a los científicos, y los escépticos; pero ninguno de La NASA/ESA o cualquier universidad respaldada internacionalmente como el MIT.
¡NADA!
Por lo que “The Sign” está llena de teorías de la conspiración, y de dogmas religioso hebreo/cristiano que llega casi al extremismo fundamentalista.
Realmente no importa quién, o qué nos presenta el documental, porque todos llevamos nuestros prejuicios y los modificamos sobre la marcha, por así decirlo:
Las cosas con las que estamos de acuerdo.
¡Se cumplen!; y las cosas con las que no estamos de acuerdo:
¡No las creemos!
Es el viejo truco de la adivina de feria.
Por tanto, su visionado, el del documental, aplica bajo riesgo de infarto propio, de cordura y nivel estomacal.
Y es que hay tantos agujeros en esta presentación, que enumerarlos sería un desperdicio de tiempo finito.
Afortunadamente, esta no es solo la versión de la historia: Michael Shermer, autor y editor de la revista Skeptic, también está allí para dar sentido a las tonterías; y también lo están Ed Krupp, director del Griffith Observatory, junto a Konstantin Batygin, profesor asistente de astronomía en Caltech; juntos explican los argumentos científicos contra tales temores, incluyendo el hecho de que no existe un Planeta X, y que no ha habido ninguna comunicación o informe de ninguna agencia especial sobre el tema, pues todos lo han desmentido en innumerables ocasiones; pues cualquier planeta, dada su órbita alargada y gran masa, habría causado inestabilidades importantes en El Sistema Solar, incluyendo la expulsión de La Tierra de su lugar alrededor del Sol; y dado que La Tierra ha estado orbitando El Sol durante 4,5 billones de años, su órbita es bastante estable, hasta el momento.
Y lo que parece más llamativo, es la fuerza de la convicción de los literalistas.
¿Qué dirán el 23 de septiembre cuando el mundo permanezca tal cual es?
Seguramente, como Shermer menciona, “Trump puede hacer algo o Corea del Norte”
Pero:
¿No es siempre el caso de que habrá turbulencia en algún lugar del mundo, y esta confusión puede interpretarse como un signo de una profecía bíblica?
¿No ha sucedido esto una y otra vez, que la profecía del Fin del Mundo sea desbaratada por la aburrida continuidad de la vida tal como la conocemos?
Los creyentes no están de acuerdo.
Ellos argumentan que todo gira en torno a Israel y las crecientes tensiones en la región, y que esto es todo.
Y el documental da suficiente metraje en ello, sobre la existencia de Israel, y da una cronología de fechas desde su fundación hasta las guerras, todo, dicen, apunta a la veracidad de las viejas profecías, como si el guión lo hubiera redactado el supremacista blanco, Steve Bannon; pero así siempre ha sido.
Uno de ellos en particular, Michael Rood, ha regresado a Israel para ver cómo termina el mundo…
¡Tremenda decepción se va a llevar!
Además observé sobre todo el metraje, un ENORME estado de temor; y es que la religión, como la política, se ha dado a la tarea de mantener bajo MIEDO extremo a sus feligreses y a la población para conseguir sus fines.
La pregunta clave aquí es:
¿Qué hace que la gente crea en tales lecturas literales, y en pleno Siglo XXI?
Las ideas apocalípticas a menudo dependen de algún acontecimiento celestial, y cómo tales ideas se han infiltrado de la religión a la ciencia; sino veamos que los cielos muestran alineaciones inusuales, y fenómenos que se han observado durante milenios.
Ya que para los creyentes, los cielos son a menudo “el reino de los dioses”, y el acto de ver algo extraño, basta para atribuirlo a algún tipo de “mensaje divino”
De hecho, en las culturas de todo el mundo encontramos eclipses, cometas y lluvias de meteoros asociados con malos presagios...
El miedo de los cielos, viene de la conciencia de nuestra fragilidad esencial, mientras qué hacemos frente a los poderes impresionantes de la naturaleza, veamos la actual temporada de huracanes, es un ejemplo obvio, o el cambio climático, al igual que el reciente Eclipse Solar, punto inicial de toda esta tontería.
Pero también hay algo de realidad, el documental explora el potencial para una Guerra Nuclear Total, comenzando con Irán que bombardea a Israel, o a Corea del Norte haciendo algo igualmente indignante, veamos la retórica de sus líderes, como el psicópata de Donald Trump, pero igual son hechos de La Guerra Fría que se toman con los mismos fines.
Por supuesto, nadie puede predecir lo que harán esos países canallas con sus armas nucleares...
Sin embargo, incluso si algo terrible sucede el 23 de septiembre, un acto de guerra o de terror, será difícil saber lo que vino primero:
El acto o la creencia de que un acto en esta fecha, conjuraría el terror en grandes sectores de la población; y avisarlo con tiempo, solo da pie a profetas/bombetas/falsos mesías que esperan llenarse de dinero.
La fuerza del documental, es exponer tan abiertamente la medida en que los literalistas irán a justificar sus creencias, algunos usando numerología muy compleja y coincidencias como pistas, del mismo modo que hizo Dan Brown en sus magníficas sagas de Robert Langdon; y todo termina con alguien preguntando:
“¿Podría ser este el año?”, y le contestan:
“Este podría ser el año”
Desafortunadamente, cualquier año podría ser “el año”
En todo caso, depende de nosotros colectivamente hacer una diferencia en lo que vemos a nuestro alrededor, desde la injusticia social hasta la enfermedad y el hambre. Inculcar miedo como agente de cambio, no ha funcionado por milenios, y no funcionará ahora.
¿Cuántos Fin del Mundo ha experimentado usted?
Recuerdo en especial El Cometa Halley, El Y2K, y continuaron durante años llegando La Profecía Maya del 2012; causando miedo innecesario y sin fundamento, bajo el disfraz del “Fin del mundo y de la civilización”
¿Y adivinen qué?
Aquí estoy escribiendo esta crítica a la charlatanería, y al fiasco.
Basándose en cuentos fantásticos, todo lo que necesitan es una señal para que la catástrofe comience, antes que comience.

P.D:
“The Sign” (2017) es la primera excepción que el blog hace de una nota sobre un filme que en principio estaba destinado a no ser publicado en Lecturas Cinematográficas.



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