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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

jueves, 21 de septiembre de 2017

The Quiet Earth

“On July 5th, everyone on Earth disappeared”

¿Qué sucedería si de pronto despertáramos como cualquier día normal, y nos diésemos cuenta que somos los únicos habitantes de la tierra?
Seguramente pasaríamos por 3 etapas:
Primero, la desesperación por la necesidad de encontrar a alguien; segundo, la posibilidad de disfrutar de todos los beneficios de consumo a nuestra disposición; y tercero, intentar bajo cualquier medio, recomponer el mundo a su estado anterior.
Se conoce como “el estado de naturaleza” a un concepto de moral y filosofía política usado en la religión, teorías contractualistas, y de ley internacional; y es una hipótesis metodológica, que consiste en remontarse a la hipotética situación del hombre, antes de la instauración del estado civil, esto es, del derecho, de la autoridad política y, según el caso, también de las normas morales.
De este modo, se pretende dilucidar la situación natural de los hombres, así como su naturaleza y derechos.
Filósofos como Locke, Hobbes y Rousseau, entendieron El Estado de Naturaleza como la situación de los seres humanos antes de la civilización; en otras palabras, es una reflexión sobre cómo éramos, y cómo nos comportábamos como especie.
A partir de la definición de cuál es nuestro Estado de Naturaleza genuino, será posible legitimar una forma de gobierno, y una estructura de la sociedad.
En su formulación clásica, “el estado de naturaleza” es un estado pre-social hipotético, tal y como lo concibió Hobbes, en el que cada individuo, cruel, egoísta y perverso por naturaleza, solo se preocupa de su propia supervivencia.
En este “estado de naturaleza”, el principal enemigo de cada uno, es todo otro, por lo que la violencia es el pan de cada día.
Como los hombres no cooperan y tienen que estar constantemente guardándose las espaldas, y no hay sociedad, no hay progreso científico ni técnico, tampoco hay cosechas ni infraestructuras, etc.
Finalmente, los hombres deciden ceder su independencia en favor de uno de ellos, el monarca absoluto, quien garantiza que solo él y sus secuaces tendrán derecho a agredir a todos los demás, garantizando así “la paz social”
“It seems I am the only person left on Earth”
The Quiet Earth es una película de ciencia ficción neozelandesa, del año 1985, dirigida por Geoff Murphy.
Protagonizada por Bruno Lawrence, Alison Routledge, Pete Smith, Anzac Wallace, Norman Fletcher, Tom Hyde, entre otros.
El guión es de Sam Pillsbury, Bill Baer y Bruno Lawrence, basados libremente en la novela de la ciencia ficción de 1981, del mismo nombre, escrita por Craig Harrison.
Sus otras fuentes de inspiración, han sido listadas como la novela de Richard Matheson “I Am Legend” (1954); la película “Dawn Of The Dead” (1978), y especialmente la película de 1959, “The World, The Flesh and The Devil”, de la que se ha llamado un “remake” no oficial.
La novela “The Quiet Earth”, se basa en la experiencia de un turista estadounidense en Nueva Zelanda en los años 70; donde los neozelandeses siempre toman los fines de semana y duermen hasta tarde… el turista llegó en el centro de Auckland un domingo por la mañana, y lo encontró completamente desierto.
Más tarde dijo que “se sentía como el último hombre en La Tierra”
Esta es una sugerente historia de ciencia ficción, que entra en grandes reflexiones sobre el precio de la soledad; es sencilla en el sentido de que no necesita de grandes efectos especiales, ni despliegue de alta tecnología, si no por el contrario, tiene lo que todo un buen libro de ciencia ficción contiene:
La invitación a la reflexión, y a la crítica.
Como obra cinematográfica, fue la primera película de ciencia ficción hecha y producida por Nueva Zelanda, y la primera película donde todo el sonido se realizó después de la sincronización en la post-producción.
La acción sigue al científico Zac Hobson (Bruno Lawrence), cuando experimenta con una fuente de energía de extraordinario poder:
El Proyecto Flashlight, un cinturón de fuerza que rodearía todo el planeta.
Pero el experimento resulta mal, y envía a la casi totalidad de la población a una dimensión desconocida, y el cinturón acaba sin dejar ni rastro de los seres vivos de todo el planeta.
Aunque al principio, Zac se desespera pensando que es el único hombre que queda vivo sobre la faz de La Tierra, pronto localizará más supervivientes:
Joanne (Alison Routledge) y Api (Pete Smith)
The Quiet Earth es una pequeña joya del cine de ciencia ficción de bajo presupuesto, bastante buena en cuanto a originalidad, donde la deliberada ocultación de las explicaciones científicas, y un final abierto a múltiples interpretaciones, eleva la propuesta en reflexiones futuristas.
“I've been condemned to live”
Si están algo cansados de la típica historia apocalíptica con héroes “Hechos en Hollywood”,  The Quiet Earth es una pequeña joya que ofrece una mirada diferente sobre el fin del mundo; al tiempo que es una película extraña, atípica y muy original, que no deja de ser un embolado cerebral considerable.
Aún con la ausencia de un final explicable, y permitiéndose unos cuantos cambios con respecto a la novela, la película mantiene el interés todo el rato, y su ritmo no decae.
Al ser el típico “thriller” ochentero, con tintes catastrofistas y de ciencia ficción, con un montaje un tanto ridículo, pero con unas intenciones muy sanas y aplaudibles en un concepto muy original, la película cuenta con la duración justa y trata muchos temas muy coherentes:
La locura de la soledad en un planeta entero, o el evidente triángulo amoroso que se crea entre los 3 únicos supervivientes.
De hecho, es una película que demanda varios visionados, y ya nos inquieta en su comienzo, con ese detenimiento con el que nos muestra la salida del Sol, como si fuera la última que veremos.
Durante “El Efecto”, esa especie de “flash solar”, la realidad puede cambiar.
Al quedar sólo un hombre, se convertirá en un dios, un dios que puede crear a otros 2:
Un hombre moreno, maorí, aborigen polinesio; y una mujer pelirroja, típicamente británica; pero los 3 tienen un pasado antes del cataclismo, si es que existen...
Porque cabe preguntarse:
¿Morían durante el primer cambio?
En principio, la mujer rechaza que el hombre moreno tenga tras de él la responsabilidad de una muerte; eso es para ella, como creerse dios…
Haber eliminado del planeta a los demás, es también jugar a ser dios, por lo que ella rechaza al científico… y tampoco quiere que luchen los 2 por ser el único dios.
La primera parte muestra la locura que ocurre cuando Zac se encuentra solo en el mundo; hasta que se viste de mujer…
Si es porque desea una mujer, pronto la imaginará…
Si teme que alguien se la arrebate, pronto lo imaginará también...
Pero, ¿y si existen de verdad?
En cualquier modo, el científico escoge la soledad.
Recordemos que mucho antes entra en una iglesia, y mata al que en la religión católica llaman “Hijo de Dios”
Transportarse a otro planeta, un cielo o un infierno, es otra cuestión final; porque esta película, tiene muchos enigmas por descubrir:
La primera media hora, está excelentemente desarrollado el aislamiento y la soledad del protagonista, alcanzando cotas no vistas en otras obras tanto de paranoia como de locura.
Tras ese infructuoso intento de contactar con otros humanos, el segundo paso lógico, es el de disfrutar de los bienes materiales de los que ahora él mismo es el único que puede disfrutar; y se lleva todo lo que quiere de un centro comercial, se traslada a una mansión, e incluso conduce un tren...
Pero como bien sabemos, el ser humano es un ser social, y aunque constantemente nos quejemos de la sociedad en la que convivimos, necesitamos el contacto con otras personas, ya que ningún bien material nos puede ofrecer los sentimientos de amistad, de amor, etc.
Pues eso es lo que echa en falta el protagonista en el tercer paso de su repentina soledad, y poco a poco empieza a volverse un poco más delirante, e incluso piensa en la posibilidad de suicidarse...
Por ejemplo, juega al billar contra sí mismo, encarnando 2 personalidades distintas, como el Gollum de la novela The Lord Of The Rings; o llena el jardín de su nueva mansión de figuras de personajes famosos, a los que en una ocasión se dirige, después de autoproclamarse como “Dios del Planeta Tranquilo”, en un emotivo discurso en el que una frase lo resume todo:
“Fui condenado a vivir”
Desgraciadamente, la trama evoluciona hacia parámetros menos interesantes, y dando excesivas respuestas explicativas hasta su tramo final, que vuelve a crecer, hasta terminar con el clásico plano impactante del cual sacar varias teorías.
A destacar, a pesar del escaso presupuesto de $1 millón, el diseño de producción, el buen uso de los escenarios y la banda sonora para crear un suspense de calidad.
Por lo que The Quiet Earth plantea problemas filosóficos y teológicos de más profundidad:
El científico que juega a ser dios y, en el camino, destruye el planeta, es una de las variantes de la crítica al proyecto ilustrado, tal y como aparece en La Escuela de Frankfurt; donde una de sus principales inquietudes, fue la denuncia de las nuevas formas de dominación, por ejemplo el consumismo, o de formas de racionalidad tuteladas por el pensamiento único.
Por otra parte, denunciaban que la sociedad estaba sometida a procesos de liberación engañosos; y entendían que la razón humana debe buscar la emancipación de los individuos y de la sociedad en su conjunto.
También reflexionaron sobre temas claves en la cultura y la sociedad:
Las ideas de la Ilustración, la familia, la libertad, el autoritarismo, los prejuicios o el yo.
De hecho, algunos miembros de La Escuela de Frankfurt, estuvieron impulsando movimientos contraculturales de los años 60, como la oposición a La Guerra de Vietnam, criticando “El Sueño Americano”, la defensa de los derechos civiles, y la denuncia de los distintos autoritarismos.
En definitiva, La Escuela de Frankfurt fue un movimiento filosófico con un proyecto definido:
Reflexionar sobre la sociedad con el propósito de lograr un cambio social con una dimensión emancipadora.
Por otra parte, The Quiet Earth reflexiona sobre la naturaleza social del ser humano, según Aristóteles, y es uno de los aspectos importantes que la diferencia de las demás versiones del tema tratado.
Las limitaciones del “pienso, luego existo” cartesiano también están implícitas aquí.
Es decir, una vez que he demostrado mi existencia:
¿Cómo sé que los demás no son producto de mi imaginación?
La locución latina “cogito ergo sum”, siendo más precisa la traducción literal del latín, “pienso, por lo tanto soy”, es un planteamiento filosófico de René Descartes, el cual se convirtió en el elemento fundamental del racionalismo occidental.
¿También es posible que todo lo que ocurre en la película, sean las experiencias del científico tras suicidarse?
¿Una especie de purgatorio al estilo de la serie de televisión Lost; y el final es otro purgatorio?
¿Es la creación, el producto de un dios enfermo de soledad y locura, tal y como en ocasiones parece sugerir P.K. Dick?
Como dato, el título que Zac Hobson se dio a sí mismo, fue el  de “Presidente de esta Tierra Tranquila”
Y es que Zac se arrepiente de haber trabajado para el progreso, ahí están los que se amparan en el progreso para justificar sus atropellos:
Nixon, Hitler, también sale La Reina de Inglaterra, lo de Hitchcock debe ser un guiño por habernos hecho sufrir con su cine de suspense, y si nos fijamos, en la foto, hasta tiene una pose cómica…
En principio, Zac no soporta la idea de soledad y enloquece… delira.
Luego, al ver que tiene compañía, se alegra, pero esto no dura mucho, las criaturas que están con él, tienen “defectos”:
Esa Eva, con su pelo rojo, la delata como comunista, además que representa la traición; y ese hombre violento, que no le gusta escuchar, es la esencia primitiva del hombre; y ahora que lo pienso, es como La Trinidad Bíblica, o La Serpiente, Adán y Eva del Génesis, evidentemente, los postulados del filme juegan mucho con la religión.
Como dato, cada uno de los sobrevivientes, tenía una experiencia cercana a la muerte, pero debido a una causa diferente:
Zac Hobson, fue un suicidio; Api fue una víctima de asesinato; y Joanne fue víctima de una electrocución accidental; y cada vez que Zac se encuentra con una nueva persona, es a punta de pistola… demostrando la violencia natural de los seres humanos.
También llama la atención los personajes famosos que aparecieron como recortes en el jardín:
Charles Chaplin, Elvis Presley, Alfred Hitchcock, Mahatma Gandhi, Richard Nixon, Adolf Hitler, Benito Mussolini, La Reina Isabel II y El Papa Juan Pablo II; líderes cada uno en su campo, que impactó la cultura de la época en la que le tocó vivir.
Y es que la película deja abiertos muchos interrogantes, y esa es una de sus virtudes, o sus defectos depende cómo se mire.
Otra son algunos fotogramas singulares y provocadores, que nunca habrían pasado la censura en una gran producción de Hollywood, como los desnudos frontales masculinos.
En el libro “The Quiet Earth”, la acción comienza y termina a las 6:12am; mientras en la película, Zac Hobson se frustra ante la falta de respuesta a su mensaje de radio, y lanza un reloj en la radio.
Cuando se rompe, muestra un tiempo de 6:12am.
Esta es una referencia 6.12 del “Libro de Las Revelaciones” de La Biblia cristiana, que se puede leer como:
“Se produce un gran terremoto donde El Sol se vuelve negro como cilicio, y La Luna como sangre”
¿Acaso lo sufrido fue El Apocalipsis?
En cuanto a su realización, se destacan los recursos ingeniosos que hicieron de éste, un film económico para ser de éste género, con un más que correcto uso del suspense, y sobre todo, sin muchos efectos visuales, y la dirección es austera y eficaz; pero lo mejor sigue siendo el final:
Cuando empiezan aparecer los nombres de los actores y demás rótulos de producción, sobre una panorámica espléndida que no es propia de este mundo, pero sí bella y factible de otro; la escena corta a un primer plano de Zac Hobson mirando con incredulidad atónita a lo que está viendo.
Luego se da cuenta, de que todavía tiene su mini grabadora en la mano izquierda, y después de un momento de contemplación, la deja caer a su lado, como si no hubiera palabras para describir la vista.
The Quiet Earth, se abre con la subida del Sol sobre el mar, y termina con el surgimiento de un planeta anillado, presumiblemente Saturno, sobre el mar.
Por tanto, Zac muy probablemente esté en Titán, La Luna de Saturno, donde se ha demostrado recientemente, que bien puede ser habitable por seres humanos en el futuro.
En este caso, los responsables del “Efecto” no son ni los extraterrestres, ni los comunistas, sino que son los países del “mundo libre”, liderados por los Estados Unidos que, con un experimento, han hecho desaparecer a casi todos los seres vivos de la Tierra.
Zac Hobson llama a la red de energía, “Project Flashlight”, que irónicamente hubo un proyecto de defensa estadounidense llamado “Operación Linterna” en la misma época que la película.
Dicha Operación, sin embargo, involucró ráfagas atómicas de bajo rendimiento, lo suficientemente pequeñas como para destruir una sola habitación, pero nada más...
“El Efecto” al que se hace referencia en la película, se define como una distorsión de la estructura espacio-temporal.
Del reparto, Allison Routledge y Peter Smith, complementan muy bien a Bruno Lawrence, un actor que sabe mantener una película sin decir palabra, así como los primeros planos, lástima que muriera tan joven; y entre ellos se establece una dinámica de tensión por el triángulo amoroso, que no se sabe cómo va, pues Zac en momentos demuestra orientaciones homosexuales, donde también llama la atención, la relación interracial y los temas sociales y xenofobia que existen entre ellos, como la camaradería por ser las últimas personas en La Tierra, una que es casi momentánea, que resulta más efectiva que la habitual “lucha por la propia supervivencia!” en el que degeneran muchas historias similares.
Además, la presencia de los otros personajes, sirve para revelar algo más del misterio central de la película, sin obligar al personaje de Lawrence a contarse a sí mismo lo que ya sabe, y para exponer algo de la metafísica y filosofía que subyace a la historia.
Como dato, este fue el debut de Pete Smith que jugó Api.
Smith era un antiguo delincuente juvenil, y con The Quiet Earth inició su carrera como actor, su gran oportunidad, y así ha sido desde entonces.
Nuevamente, el único reclamo a The Quiet Earth, es que no está muy claro qué paso con la humanidad, si cómo es que se salvaron ellos, por lo que uno deduce que en un mundo tan grande, seguramente habría más gente; o bien, algunos detalles del “Efecto” y El Proyecto Linterna; pero me quedo con la critica a nuestros posibles efectos de la ciencia sobre la humanidad, y también sobre las relaciones humanas, que es lo que importa.
“God blinked, and the whole world disappeared”
Generalmente se ha considerado al término “ser”, como un sinónimo de “entidad” o de “ente”, en tanto que sería una cosa que posee existencia y autonomía.
Las anomalías del verbo “ser”, uso infinitivo como participio, empleo de otro infinitivo; fueron notados por los gramáticos de fines del siglo XVII y principios del XVIII, y determinaron que “ser”, debe entenderse como infinitivo que expresa un acto, y crearon el participio presente “ente”
Pero esta norma no pasó al lenguaje corriente:
Sólo se atuvieron a ella los eruditos.
En filosofía, es aún común llamar “ser” a un sujeto que, en realidad, es un “ente”
Parménides lo describe como lo que hay o existe, en general.
“Todo lo opuesto a la nada”
Según Platón, es propiamente la idea, siendo ésta inmaterial, absoluta, perfecta, eterna e inmutable.
Según Aristóteles, el “ser” como sustancia, compuesta de materia y forma; las cuales están unidas inseparablemente.
Según Martin Heidegger, esto es uno de los mayores errores en la historia de la Filosofía.
En efecto, este filósofo define a la Metafísica como el olvido del “ser”
Según Wang Bi, el no ser, se identifica con El Tao, por lo que se lo considera el origen de todas las cosas, en particular el “Ser”
Según Guo Xiang, el “Ser” no puede nunca transformarse en “no-Ser”, por lo que el “Ser” ha existido desde siempre.
En este caso, se establece una distinción tajante entre ellos, al modo de Parménides.
Considerando los distintos puntos filosóficos, se puede observar cómo Aristóteles establece la base en el propio conocimiento, que al ser expresado, se organizan por predicados que se divulgan desde un sujeto con su significado propio como concepto por intuición de lo real, como un atributo del sujeto de la oración.
Otras ideas entienden esto como que el “ser” se predica por analogía, siendo su predicación propia lo que le corresponde a la sustancia primera, que únicamente puede realizar la función de sujeto de la oración y, secundariamente por analogía, puede predicarse a los accidentes.
Sustancia y accidentes, constituyen los contenidos que se pueden predicar del “ser”, según las categorías.
Ser o no ser, esa es la cuestión.

“The End of the World is Just the Beginning”



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