Hets

“Jag tror inte att en person kan vara allt ont”
(No creo que una persona sea tan malvada)

Se llama “tormento” al dolor y daño corporal que se acusaba a una persona contra el cual había prueba semiplena o indicios para obligarle a confesar o declarar; su uso es antiquísimo y lo practicaron casi todos los pueblos de Oriente:
De egipcios a babilonios, etc.
De ello escribió el extraordinario y célebre director sueco, Ingmar Bergman, en uno de sus primeros guiones para películas.
Este 14 de julio de 1918, se cumplió el centenario del nacimiento de Bergman, considerado uno de los grandes cineastas, cuyos filmes han provocado infinidad de comentarios, que han buscado interpretar sus obras de las más diversas formas; y a pesar de los antagonismos interpretativos que se encuentran, entre muchas de ellas, lo único que emerge con claridad es la certeza de que Ingmar Bergman es uno de los cineastas más importantes en la historia del cine mundial, y el cual ha usado el cine para plasmar su concepción o filosofía de la vida, como antaño los pensadores usaban para legarnos su visión la escritura en papel.
Como hombre de su tiempo, Bergman ha usado el medio o arte que su propio tiempo le dio, para a través del mismo, interrogarse sobre su situación en el mundo; ya que un solo argumento interesaba a Bergman:
La lucha entre el bien y el mal, como se desarrolla entre los hombres del mundo de hoy.
De esa manera, el director usa como medio de estudio El Trastorno Sádico de La Personalidad, relacionado con el sadismo que implica obtener placer a través de ellos mismos o de otros que experimentan incomodidad o dolor.
La teoría del proceso del oponente, explica la forma en que los individuos no solo muestran, sino que también disfrutan de cometer actos sádicos; y las personas que poseen personalidades sádicas, tienden a mostrar una agresión recurrente y un comportamiento cruel; también pueden incluir el uso de la crueldad emocional, la manipulación deliberada de los demás a través del uso del miedo y la preocupación por la violencia; y se ha descubierto que El Trastorno Sádico de La Personalidad, ocurre frecuentemente al unísono con otros trastornos de la personalidad; y los estudios también han encontrado que ese trastorno es uno que contiene el mayor nivel de comorbilidad con otros tipos de trastornos psicopatológicos.
Por el contrario, el sadismo también se ha encontrado en pacientes que no muestran ninguna u otras formas de trastornos psicopáticos; como un trastorno de la conducta de la infancia y la adolescencia.
Los estudios han encontrado que otros tipos de enfermedades, como el alcoholismo, tienen una alta tasa de comorbilidad con El Trastorno Sádico de La Personalidad; y existe un renovado interés en estudiar el sadismo como un rasgo de personalidad.
De esa manera, el sadismo se une a la psicopatía subclínica, el narcisismo y el maquiavelismo, para formar la llamada “tétrada oscura de la personalidad”, y hoy se conocen las palabras “sádico” como derivativo del Marqués de Sade.
“Detta är fusk, herre!
Fusk!”
(¡Esto es hacer trampa, señor!
¡Está engañando!)
Hets es un drama sueco del año 1944, dirigido por Alf Sjöberg.
Protagonizado por Stig Järrel, Alf Kjellin, Mai Zetterling, Olof Winnerstrand, Gösta Cederlund, Hugo Björne, Stig Olin, Olav Riégo, Märta Arbin, Jan Molander, entre otros.
El guión es de Ingmar Bergman, que a principios de los años 40, época en que se encuentra trabajando como guionista en Svensk Filmindustri, recupera un relato que había escrito sobre su último año de bachillerato, y lo transforma en el que será su primer guión original; una historia crítica con el sistema educativo sueco, y parte de un recuerdo personal:
El terror que le inspirara uno de sus profesores que le había hecho objeto de vejaciones y novatadas en Estocolmo.
Además de una fiel evocación de la atmósfera reinante en esa época en su país, de la angustia y desesperación de los intelectuales, ante la dudosa neutralidad de Suecia en La Segunda Guerra Mundial:
“Odiaba la escuela como un principio, como un sistema y como una institución.
Y como tal, definitivamente no he querido criticar a mi propia escuela, sino a todas las escuelas”, dijo Bergman.
Y el 16 de enero de 1943, Svensk Filmindustri (SF) designó a Ingmar Bergman como “asistente de dirección y guionista” en un contrato inicial de 1 año; pero él, que sufrió una enfermedad y fue hospitalizado durante el invierno de 1942 y 1943, escribió el guión de “Hets” que se traduce como “Tormento”, por el cual, SF adquirió los derechos en julio de 1943.
El maestro de latín del filme, al que llaman Calígula, se basa en parte en el maestro de latín llamado Sjögren, también interpretado por Stig Järrel; pero que apareció en la película de 1942, “Lågor i Dunklet” del director Hasse Ekman.
Y en la autobiografía de Bergman llamada “My Life in Film”, él describe el rodaje de Hets en los exteriores, como su debut como director de cine:
“Cuando la película estuvo prácticamente terminada, hice mi debut como director de cine...
La escena final muestra a Kjellin a la luz del amanecer, caminando hacia la ciudad que se despierta.
Me dijeron que disparara estos últimos exteriores, ya que Sjöberg estaba comprometido.
Esas fueron mis primeras imágenes filmadas profesionalmente.
Estaba más emocionado de poder describirlo”
Y es que Hets es un filme que contiene muchos de los temas que apasionaban a Bergman:
El sexo, la pasión y el asesinato, y fue estrenada originalmente como “Frenzy” en el Reino Unido, aunque lanzamientos posteriores han usado el título de Estados Unidos, “Torment”
Hets ganó El Gran Premio del Festival Internacional de Cine de Cannes, Ex-aequo; que más tarde se conocería como La Palme d’Or.
La película fue grabada en Film City en Råsunda, las escenas escolares en Escuelas de Estocolmo y en Södertälje.
La acción sigue a un profesor de latín (Stig Järrel), apodado “Calígula”, por su carácter paranoico, y que goza persiguiendo a uno de sus alumnos:
Jan-Erik Widgren (Alf Kjellin), y satisface su sadismo en una joven llamada Bertha Olsson (Mai Zetterling) que trabaja en una tabaquería cerca de la escuela, donde tanto Widgren como Calígula son clientes. 
Pero Widgren se enamorará de Bertha, sin saber que ella también se relaciona con Calígula, al que realmente no ama.
Los estudiantes están a punto de graduarse, pero Widgren tiene dificultades con el latín… y eso es motivo para ser sometido por Calígula, siendo acusado de hacer trampa cuando está acostumbrado a escribir la traducción al latín en el libro.
Además, él se ve inmerso en un drama de pesadilla, que después de muchos eventos termina con la muerte de Bertha, y también con el hecho de que Widgren, después de denunciar a Calígula, es relegado y pierde su oportunidad de graduarse.
Con elementos naturalistas y una estética deudora del expresionismo alemán, que por momentos han recordado a algunos films de Renoir y de Lang; con toques de cine negro e incluso de terror, Hets resulta una espléndida y sorprendente película, dominada irónicamente por Stig Järrel, dando vida a un profesor que disfruta con el tiránico dominio que ejerce sobre los demás, pero que en realidad no es más que un enfermo solitario e inseguro de sí mismo, que necesita la violencia para hacerse respetar.
Por ello, su presencia, apareciendo en la pantalla o representado como una sombra amenazante, le otorga al film sus mejores momentos.
Además, aquí ya se encuentran conceptos como pecado, confesión, perdón y redención, sobre todo, en la figura del padre-profesor, al igual que el padre-pastor en el hogar rígido y espartanamente luterano en el que creció Bergman, en un entorno de gran violencia física y psicológica ante “el silencio de Dios”
“Mr. Widgren är lat, han ignorerar mig och mina homeworks”
(El señor Widgren es flojo, él me ignora a mí y a mis deberes)
De Ingmar Bergman, uno de los directores claves de la segunda mitad del siglo XX, con una enorme producción cinematográfica, televisiva, como libretista o director de teatro, Hets es un estreno importante, un debut digno de verse; y en efecto, en 1944, un joven director de La Ópera Real de Estocolmo, logró colocar un libreto que filmaría Alf Sjöberg, junto con Gustav Molander, el más grande director sueco; bajo la producción de Victor Sjöström.
Pero por un problema de enfermedad del director, Bergman filmó una escena, de lo que sería el inicio de una obra que se oficializaría un año después con su realización de “Kris” (1946), cuando ya era un afamado director teatral y figura del mundo cultural.
El propio Bergman en su libro “Bilder”, nos cuenta la evolución de un guión que originalmente versaba sobre los difíciles años de la adolescencia y la rígida enseñanza del colegio en el que estudió, como uno de los estudiantes que aparecen en la película, muy en segundo plano, se apellida Bergman; hasta convertirse en un film mucho más rico y complejo.
Sjöberg conserva los elementos originales, aunque la crítica al sistema educativo aparece suavizada en las figuras de uno de los profesores y del director del colegio, pero lleva la historia hacia el drama psicológico y criminal, centrándola en la relación a 3 bandas de los personajes principales:
El estudiante Jan-Erik, el sádico profesor de latín al que apodan Calígula, y la dependienta del estanco, Bertha, que mantiene una relación amorosa con Jan-Erik; y una extraña y enfermiza sumisión sexual ante el profesor, de la que es incapaz de liberarse, y que terminará trágicamente.
De esa manera, un profesor de latín, apodado “Calígula” por sus estudiantes sufridos por su sadismo, gobierna su clase en una escuela de Estocolmo como su reino.
Él es excepcionalmente duro con el diligente Jan-Erik, uno de sus alumnos; y una noche, Jan-Erik regresa a casa, y encuentra a una joven embriagada llorando en la calle.
Él la reconoce como Bertha, la oficinista en una tienda de tabaco cerca de la escuela, y la acompaña a su casa.
Bertha tiene un gusto por los hombres y el licor, y Jan-Erik pasa la mayor parte de la noche junto a su cama; y se involucra mucho con ella, por lo que su trabajo escolar sufre.
Bertha también tiene un hombre mayor a quien teme, aunque ella no revelará su nombre… y resulta que él es Calígula, y se entera de la participación de su alumno en la relación; por lo que le hace la vida aún más difícil, y obliga a Bertha a hacer su voluntad, amenazando con suspender a Jan-Erik.
Pero Calígula es demasiado violento con Bertha, y un día, Jan-Erik llega para encontrarla muerta… y encuentra a Calígula escondido en un rincón, por lo que llama a la policía.
Sin pruebas, sin embargo, Calígula es liberado pronto, y rápidamente arregla la expulsión de Jan-Erik, quien acusa a Calígula de asesinato, y finalmente lo golpea frente al director de la escuela.
Luego va a quedarse en el departamento de Bertha.
El director de la escuela llega al apartamento, y ofrece su ayuda para ayudar a Jan-Erik a volver a la normalidad; y Calígula llega al apartamento después de que el director se ha marchado, buscando algún tipo de perdón, pero Jan-Erik lo rechaza, y en su lugar sale a una vista que domina toda la ciudad… abrazando el gatito dejado por su amada.
Esta es una terna de lujo para un drama desarrollado en el entorno de un colegio de acomodada extracción, en el que muy pronto advertiremos la tortuosa personalidad demostrada por el profesor de latín, apodado excelentemente como “Calígula” por los alumnos; y muy pronto comprobaremos sus peculiares a la hora de sojuzgarlos, a los que tiene totalmente atemorizados mediante la aplicación de unas particulares maneras, que más que la exteriorización de una violencia física, se centran en la aplicación psicológica, centrada en diversos alumnos, pero de manera muy especial en el joven y sensible Jan-Erik Widgren.
Este es un muchacho de semblante triste, buena familia, y que no ha respondido en su desapego hacia los estudios, las expectativas puestas sobre él, especialmente por su padre; por lo que lo hace un joven calmado y retraído, como falto de afecto.
Sin embargo, a esta situación ya de por sí compleja, se añadirá el inesperado acercamiento del joven con la empleada de un estanco:
Bertha, caracterizada por su escasa reputación, pero que sin embargo irá despertando en Widgren un sentimiento amoroso no solo ausente en su personalidad hasta entonces, sino que quizás necesitaba a alguien como la propia Bertha para hacerlo llegar a la intimidad de su alma.
Pero esta pareja que parece ir solidificándose pese a las dificultades existentes, la muchacha vive de forma muy modesta, y es seguro que no contaría con la aprobación de los padres de Jan-Erik; contará con un inesperado aunque poderosísimo inconveniente, inesperado sobre todo para el joven:
La extraña relación mantenida entre el siniestro profesor y la empleada del estanco.
Una relación que en la película queda muy velada en gestos y miradas, pero que en definitiva supone el epicentro de lo que en última instancia llegará a convertirse en una auténtica tragedia.
De esa manera, Hets expone de manera directa, todo los elementos y las consecuencias derivadas del uso del poder, usando la manipulación psicológica del poderoso sobre los débiles, oprimidos, o faltos de libertades, y en esa manera se une metafóricamente a los eventos vividos por los perseguidos durante La Segunda Guerra Mundial.
En el rodaje, en el cual Ingmar Bergman fungió como asistente de dirección, se llevó a cabo en 2 etapas:
La primera etapa, para escenas interiores, se llevó a cabo del 21 de febrero al 31 de marzo de 1944 en los estudios Filmstaden al norte de Estocolmo y la Södra Latin High School en el centro de Estocolmo.
La segunda etapa, que abarca las escenas exteriores, comprendió solo 10 días a fines de mayo del mismo año.
Y en “My Life in Film”, Bergman describe el rodaje de los exteriores como su debut como director de cine:
“Originalmente, Hets termina después de que todos los estudiantes hayan aprobado su examen final, excepto uno:
Widgren, quien sale por la puerta trasera bajo la lluvia; y Calígula se para en la ventana y se despide con la mano…
Todos sintieron que este final era demasiado oscuro; y tuve que agregar una escena adicional en el departamento de Bertha, donde el director de la escuela tiene una conversación sincera con el joven, mientras Calígula, el perdedor asustado, está gritando en la escalera de abajo.
La nueva escena final, muestra a Widgren a la luz del amanecer, caminando hacia la ciudad que se despierta…
Me dijeron que rodara estos últimos exteriores, ya que Sjöberg estaba comprometido.
Esas fueron mis primeras imágenes filmadas profesionalmente… y el pequeño equipo de filmación amenazó con salir del set, y marcharse a casa.
Grité y maldije tan fuerte que la gente se despertó y miró por la ventana.
Eran las 4 de la mañana”
Pero en su libreto para Hets, ya aparecen como rasgos de un estilo que mantendría, con variaciones y agregados hasta el final, cuando dirigía, en la sobra, sus libreros para la TV, o para su hijo o para su compañera de siempre, Liv Ullman.
Y aquí ya encontramos, larvados, conceptos como el pecado, la confesión, el perdón y la redención; sobre todo en la figura del “padre” el profesor que aplica, igual que el padre o pastor en el hogar rígido y espartanamente luterano de Bergman, con bofetadas, azotes y violencia psicológica; que como siempre tienen consecuencias o no reminiscencias del “silencio de Dios” que recorren toda su filmografía.
En el sadismo del profesor, el odio de los alumnos, la crueldad inexplicable y el temor, el resto de los temas y en la totalidad técnica se refleja la alta calidad y el uso de la sugerencia en ese estupendo y amenazador negro y blanco de Sjöberg.
Y es que esta es una historia obsesiva y violenta, que fue retocada por Sjöberg, siendo este el que dio una tensión interior especial al personaje; pues el final del guión original de la película, escrito por Ingmar Bergman, hizo que Jan-Erik se retirara de los exámenes, mientras su sádico Calígula observaba y se despedía, como se citó anteriormente, etc.
Pero sobre todo, Hets se destaca por la utilización del espacio escénico, aunque parece teatral, no lo es, y eso es algo que se advierte en los primeros instantes del film, cuando la cámara del realizador sigue con considerable pericia el juego de un pequeño que ha llegado tarde a las letanías religiosas que inician la jornada matinal, y con el uso de las grúas, nos describe una persecución de este por parte de uno de los profesores...
¿Acaso es Calígula y un muy joven Widgren?
Esa utilización sobre todo de interiores, aunque algunas secuencias de exteriores, como aquella casi de conclusión, en la que Jan-Erik junto a su mejor amigo se encuentre junto a una tumba del cementerio asistiendo distantes al casi solitario cortejo de esa muchacha que ha llegado a amar, y que en la práctica se ha sometido como la víctima de un extrañísimo triángulo que no podríamos denominar “amoroso”; y es que este sentimiento solo se planteará entre los 2 jóvenes, siendo el del oscuro profesor, del que destaca la contención y trauma interior que esgrime su compleja personalidad, acaso homosexual; el elemento que en realidad contribuya a plantear sobre el tapete un elemento de dominio que se extenderá, sin que el joven sepa la circunstancia, ya que desconoce la relación que Bertha mantenía hasta entonces con él; al incidir con especial inquina sobre este.
Homosexual, porque en varias escenas se da la impresión que Calígula usa su vara como falo de dominio antes los jóvenes púberes, entrados en los años más hormonales donde se excitan con cualquier roce de pantalón, y que solo uno, Widgren, será quien logre cortejar a una mujer que padece una debilidad por el alcohol… sabiendo esto, Calígula, nuevamente el apodo es más que obvio para resaltar sus “perversos instintos” homosexuales, hará que Bertha se le acerque por medio del alcohol, para entrar en relación con Widgren, que en algún momento, en la borrachera, el trío se convertiría en dúo homosexual… pero el plan de Calígula le salió mal.
Al margen de evocar todo un subgénero, lo cierto también es que el film destaca técnicamente por el alcance sombrío de su propuesta, el adecuado uso de las sombras, que en no pocas ocasiones se ofrecen como amenazantes sugerencias y en algunos instantes, las que describen la mano del profesor que se ciernen sobre la joven empleada, parecen retrotraernos al Fritz Lang de “M” (1931)
Hay quien ha detectado incluso en la personalidad de ese atormentado maestro de latín, ecos de un nazismo al margen de la sociedad sueca, pero muy cercanos a la misma.
Sin embargo, no dejo de reconocer en la película un cierto alcance primitivo, una incapacidad que emerge del propio material dramático del posterior maestro sueco, para describir una mayor complejidad en la escasa galería de personajes que pueblan la ficción plasmada con algo más que oficio por Sjöberg.
Y es precisamente en esa capacidad para describir una sociedad sombría, un elemento consustancial a la dramaturgia fílmica nórdica, donde se encuentran los mayores valores de Hets; y lo hará en esas secuencias procedentes de los instantes finales, en los que el muchacho descubre el cadáver de Bertha, en el semblante triste que esgrime en toda la película, la dirección de actores de la misma es magnífica; o en esos ya señalados instantes en el cementerio, de clara ascendencia expresionista, que me parecen con diferencia los más dolorosamente hermosos del film.
Será un elemento de inflexión para que el muchacho decida instalarse en la muy modesta morada en la que vivía Bertha, hasta que la llegada de uno de los superiores del colegio, del que ha sido expulsado al estallar su ira contra ese profesor que, en realidad, ha provocado la muerte de su amada; le haga reflexionar y entender que el discurrir de la vida ha de seguir, y en ella pese a los sinsabores, hay ante todo que dar la oportunidad a “la experimentación” e incluso de nuevo a la llegada del amor.
En realidad, lo que propone Hets no se puede decir que resulte, décadas después de su realización, especialmente novedoso; pero si cuantiosa, variada y contrapuesta, ha resultado la filmografía dedicada al mundo de los colegios e internados; al tiempo que todos los filmes de Bergman pueden ser considerados como “moralistas”; aun cuando ha sido acusado de tratar con predilección casos de neuróticos; pero como alguien ha dicho “los neuróticos son los únicos que han reaccionado contra el mal, lo falso, la muerte; que sufren y reaccionan”
Bergman ha sido también acusado por sus prostitutas; pero también en la moralidad del medievo, la prostituta tenía un puesto eminente; era la representación de la carne.
La bíblica María Magdalena, la prostituta que se arrepiente, hace nacer una gran alegría en “el reino de los cielos”
Pero también Bergman ha sido acusado por su sadismo, con Calígula que para él es el diablo, Lucifer, que es empujado por su espíritu maligno, y al mismo tiempo llora de desesperación por la soledad a la cual su mal le lleva.
El diablo puede ser descrito de modo exagerado y grotesco, como en los teatros medievales, y es en la fantasmagoría de Mélies, en los que hallamos una explicación a las rarezas de los filmes de Bergman, al presentar a los representantes del mal.
Todo un estudio psicológico.
“Jag ska skriva och spela fiol hela tiden, när jag är ute av den heliga platsen”
(Voy a escribir y tocar el violín todo el tiempo, una vez que salga de ese lugar infernal)
Hubo 2 dramaturgos, Henrik Ibsen, y sobre todo August Strindberg, que influyeron e introdujeron a Ingmar Bergman en un mundo donde se manifestaban los grandes temas que tanto lo atraían, cargados de una atmósfera dramática, agobiante, y aún desesperanzada, lo que deja una profunda huella en su espíritu, y una marcada influencia en su obra artística.
Pero Hets provocó un intenso debate en la prensa, sobre las condiciones en las escuelas secundarias suecas; y a nivel personal, el periódico pro-alemán, Aftonbladet, publicó una carta de Henning Håkanson, director de la escuela privada, Palmgren High School, donde Ingmar Bergman había sido estudiante.
Håkanson estaba reaccionando a una entrevista con Bergman publicada en Aftonbladet, el día del estreno de la película:
“La declaración del Sr. Bergman, que todo su tiempo en la escuela fue un infierno, me sorprende.
Recuerdo claramente que él, su hermano y su padre, estaban muy satisfechos con la escuela.
Después de sus exámenes finales, Ingmar Bergman regresó a la escuela para asistir a nuestra fiesta de Navidad, brillante y alegre por lo que uno podía ver, y no parecía albergar rencor alguno, ya fuera en contra de la escuela o sus maestros.
Con toda probabilidad, el hecho del asunto está en otra parte.
Nuestro amigo Ingmar, era un niño problemático, perezoso pero bastante dotado, y el hecho de que esa persona no se adapte fácilmente a las rutinas diarias de estudio, es bastante natural.
Una escuela no puede adaptarse a los soñadores bohemios, sino a las personas normalmente constituidas y trabajadoras”
Unos días después, Bergman le respondió:
“Comencemos con “el infierno de los 12 años”, por cierto, groseramente expresado.
No es una palabra utilizada por mí, sino por la persona que me entrevistó.
Recuerdo usar un término más leve, que es algo diferente.
De hecho... era un chico muy vago, y estaba muy asustado por mi pereza, porque estaba involucrado con el teatro en lugar de la escuela, y porque odiaba tener que ser puntual, tener que levantarme por la mañana, hacer la tarea, quedarme quieto, tener para llevar mapas, tener descansos, hacer exámenes, tomar exámenes orales, o para decirlo claramente:
Odiaba la escuela como un principio, como un sistema y como una institución.
Y como tal, definitivamente no he querido criticar a mi propia escuela, sino a todas las escuelas.
Por lo que yo entiendo, y como claramente señalé en esa desafortunada entrevista, mi escuela no era ni mejor ni peor que otras instituciones con el mismo propósito.
Mi reverenciado director también escribe algo duramente:
“Una escuela no puede adaptarse a los soñadores bohemios, sino a las personas normalmente constituidas y trabajadoras”
¿A dónde deberían ir los pobres bohemios?
¿Deben dividirse los alumnos:
Eres bohemio, eres una persona trabajadora, bohemia, etc.
¿Serán excusados los bohemios?
Hay maestros que uno nunca olvida.
Hombres que a uno le gustaban, y hombres que odiaba.
Mi reverenciado director pertenecía y todavía pertenece en mi caso, a la categoría anterior.
También tengo la sensación de que mi querido director aún no ha visto la película.
¡Quizás deberíamos ir a verlo juntos!”
La éxito internacional de Hets, condujo a la primera oportunidad de Bergman de dirigir 1 año después; y durante los siguientes 10 años, Ingmar escribió y dirigió más de una docena de películas, llegando a ser considerado muy tempranamente como uno de los directores de cine clave de la segunda mitad del siglo XX; de hecho, Hollywood y Cannes lo llegó a reconocer en múltiples ocasiones:
Como Mejor Película de Habla No Inglesa en 1961, 1962, y 1984; y un Premio en memoria de Irving Thalberg en 1971; mientras en Cannes, con El Premio Especial del Jurado en 1957, La Palma de Las Palmas en 1997, y El Premio Especial del Jurado Ecuménico en 1998 por el conjunto de su obra.
100 años después, aquí estamos descubriendo a Bergman como si fuera la primera vez.

“Lyssna bara på mig.
Jag är gammal nog för att vara din pappa.
Vårt yrke är ett yrke.
Det betyder att det är ett kall, något som kommer naturligt.
Dina akademiska kvalifikationer och år av service ensam gör dig inte en lärare.
Du vet inte det första om pojkar!
Det finns något kallat hjärta och glädje.
Lite vänlighet och förståelse.
Men du har inte tillräckligt med dem att mata en loppa!
Om du var ett speciellt fall skulle det inte vara så dåligt.
Men du kan hittas i varje skola!
Och inte bara skolor men överallt!
En plåga av människor, det är vad du är!”
(Solo escúchame:
Soy lo suficientemente mayor como para ser tu padre.
Nuestra profesión es una vocación.
Eso significa que es una vocación, algo que surge naturalmente.
Sus calificaciones académicas y años de servicio solo no lo convierten en un maestro.
¡No sabes lo primero de los chicos!
Hay algo llamado corazón y alegría.
Un poco de amabilidad y comprensión.
¡Pero no tienes suficiente de eso para alimentar a una pulga!
Si fueras un caso especial, no sería tan malo.
¡Pero puedes encontrarte en todas las escuelas!
¡Y no solo las escuelas, sino en todas partes!
¡Un torturador de seres humanos, eso es lo que eres!)



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