Halloween

“The night HE came home”

La Noche de Brujas o Halloween es una fiesta que se celebra principalmente en Estados Unidos, norte de México, y algunas provincias de Canadá en la noche del 31 de octubre.
Tiene origen en la festividad celta del Samhain y la festividad cristiana del Día De Todos Los Santos.
En gran parte, Halloween es una celebración secular aunque algunos consideran que posee un trasfondo religioso.
Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición a América del Norte durante la Gran hambruna irlandesa de 1840.
La primera documentación de palabra Halloween es encontrada en un documento del siglo XVI y es una derivación de la expresión inglesa All Hallows' Eve (Víspera de Todos los Santos)
Se dice que la noche de Halloween, la puerta que separaba el mundo de los vivos del más allá se abría y los espíritus de los difuntos hacían una procesión en los pueblos en los que vivían.
El día se asocia a menudo con los colores naranja y negro y está fuertemente ligado a símbolos como la Jack-o'-lantern.
Un jack-o’-lantern es una calabaza tallada a mano, asociada a la festividad de Halloween.
Toma su nombre del fenómeno natural conocido como fuego fatuo (will-o'-the-wisp en inglés)
Existe un viejo cuento popular irlandés que habla de Jack “El Tacaño”, un perezoso pero astuto granjero que usó una cruz para atrapar al Diablo.
Una de las versiones cuenta que Jack engañó al Diablo haciéndole subir a un manzano, y luego puso rápidamente cruces alrededor o talló una cruz en el tronco, para que el Diablo no pudiera bajar.
Otra versión del mito dice que Jack estaba siendo perseguido por algunos aldeanos a quienes había robado cuando se encontró con el Diablo, quien le dijo que había llegado el momento de su muerte.
Sin embargo, el ladrón retrasó su suerte tentando al Diablo a castigar a los aldeanos que lo perseguían alegando que eran fieles a Dios.
Jack le dijo al Diablo (quien podía adoptar cualquier forma) que se convirtiera en una moneda con la cual pagaría por los bienes robados; luego, cuando la moneda/Diablo desapareciera misteriosamente, los aldeanos pelearían entre sí para averiguar quién se la ha robado.
El Diablo accedió a la propuesta: se convirtió en una moneda de plata y saltó al saco que Jack llevaba, solo para encontrarse junto a una cruz que el ladrón había también robado en la aldea.
Jack cerró bien el bolso y la cruz privó al Diablo de sus poderes; y así lo atrapó.
En ambos mitos, Jack solo deja ir al Diablo cuando éste accede a jamás llevarse su alma.
Luego de un tiempo Jack muere, como cualquier otro ser viviente.
Por supuesto, su vida había sido demasiado pecaminosa como para poder entrar al Cielo; no obstante, el Diablo había prometido no llevarse su alma, y así quedó también fuera del infierno.
Ahora Jack no tenía adonde ir.
Se preguntó cómo podría ver a donde iba, ya que no tenía luz alguna, y el Diablo le arrojó, a modo de burla, una brasa que nunca dejaría de arder con el fuego del infierno.
Jack ahuecó uno de sus nabos (su comida favorita), puso la brasa en su interior y comenzó a vagar eternamente y sin rumbo por todo el mundo para encontrar un lugar donde finalmente descansar.
Entonces pasó a ser conocido como “Jack Of The Lantern” (Jack el del farol), o Jack-o’-Lantern.
La linterna de Jack en Irlanda y Escocia era un nabo tallado con la supuesta cara tenebrosa de Jack, que solían colocar en las ventanas para ahuyentar al diablo y a todo espíritu maligno de sus hogares.
También, las actividades típicas de Halloween son el famoso “truco o trato” y las fiestas de disfraces, además de las hogueras, la visita de casas encantadas, las bromas, la lectura historias de miedo y el visionado películas de terror.
Originalmente el “truco o trato” (en inglés «Trick-or-treat») era una leyenda popular de origen céltico según la cual no solo los espíritus de los difuntos eran libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales.
Entre ellos había uno terriblemente malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas, yendo de casa en casa pidiendo precisamente «truco o trato»
La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el costo que éste tuviera, pues de no pactar con este espíritu (que recibiría el nombre de Jack O'Lantern, con el que se conocen a las tradicionales calabazas de Halloween) él usaría sus poderes para hacer «truco», que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones como enfermar a la familia, matar al ganado con pestes o hasta quemar la propia vivienda.
Como protección surgió la idea de crear en las calabazas formas horrendas, para así evitar encontrarse con dicho espectro y con el tiempo, debido a la asociación mental entre el espíritu y las calabazas, el nombre de este sería dado a ellas, que es como son conocidas hoy día cuando llega esta fiesta.
Realmente, aunque se ha generalizado la traducción «truco» en castellano por el inglés «trick» y «trato» literalmente por «treat», en el caso del «Trick-or-treating» no se trata de un truco propiamente dicho sino más bien de un susto o una broma por lo que una traducción más exacta sería por ejemplo «dulce o susto»
En la actualidad, en Halloween los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta.
Después de llamar a la puerta los niños pronuncian la frase «truco o trato», «truco o dulce» o «travesura o dulce» (proveniente de la expresión inglesa trick or treat)
Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato.
Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una pequeña broma, siendo la más común arrojar huevos o espuma de afeitar contra la puerta.
El hecho de que esta fiesta haya llegado hasta nuestros días es, en cierta medida, gracias al enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine estadounidense.
La imagen de niños norteamericanos correteando por las oscuras calles disfrazados de duendes, fantasmas y demonios, pidiendo dulces y golosinas a los habitantes de un oscuro y tranquilo barrio, ha quedado grabada en la mente de muchas personas.
Por su parte, el gran precursor fue el cine, sobre todo el cine slasher o simplemente slasher, que es un subgénero del cine de terror.
Su principal característica es la presencia de un psicópata que asesina brutalmente a adolescentes y jóvenes que se encuentran fuera de la supervisión de algún adulto.
La mayoría de las veces las víctimas están envueltas en sexo prematuro o consumo de alcohol y/o drogas.
El éxito de este tipo de películas entre las audiencias ha generado la producción de numerosas secuelas.
Las películas slasher no son fáciles de definir.
Sin embargo, poseen ciertas características comunes.
El elemento principal es el asesino, que es guiado por el deseo de venganza hacia quienes le provocaron una tragedia o humillación.
Aunque los más conocidos tienen rasgos sobrenaturales, estos pueden ser personas comunes y corrientes.
Los villanos de estas películas realizan sus asesinatos de manera rápida, no buscan torturar a sus víctimas.
Las muertes son provocadas por varios tipos de armas, destacando elementos cortantes como cuchillos, machetes, sierras eléctricas o hachas.
Otra de las características son las víctimas, interpretadas por adolescentes que se encuentran en lugares aislados de cualquier tipo de ayuda.
Los adultos no tienen una mayor participación en este tipo de películas, manteniéndose alejados de la acción.
Los policías, padres y sheriff sólo aparecen durante el tiempo suficiente para demostrar su risible incomprensión e incompetencia.
Otro elemento recurrente en el género es la presencia de la denominada «final girl» («última chica» en inglés), una joven que es perseguida por el asesino durante los últimos minutos de la película.
Ella es inteligente, atenta, sensata; el primer personaje en sentir algún problema y el único que deduce de la acumulación de pruebas el carácter y alcance de la amenaza; en otras palabras, es el único cuya perspectiva se acerca a nuestro propio entendimiento privilegiado de la situación.
Este género fue influenciado por películas de los años 1960 como Psycho (1960) de Alfred Hitchcock pero la película que prácticamente empezó con el género fue Halloween (1978) de John Carpenter.
El slasher tiene trama simple, efectos especiales mínimos y la potente combinación de violencia y sexo hizo que este tipo de películas sean fáciles de hacer por los directores en los años 1980, además de atraer a una gran audiencia quienes conseguían las películas en tiendas de videos.
Al final de los años 80 la gente ya no quería más psicópatas imparables y el mercado de películas slashers comenzó a decaer.
La naturaleza de este tipo de películas ha generado críticas provenientes de diversos sectores.
Estas han sido criticadas por mezclar el sexo con la violencia, al incluir escenas eróticas entre los asesinatos.
Las cintas slasher han sido además tildadas de sexistas, ya que gran parte de las víctimas en ellas son mujeres.
El género ha sido incluso culpado de influenciar conductas como el femicidio.
Y es que el film Halloween aprovecha eso: el miedo primitivo que los humanos sienten pero aprenden a emplear, y de ahí vienen las sobrecogedoras metáforas de la noche de los difuntos, o el cuento del boogieman, o los monstruos del armario y todas las fantasías que la cultura basa en el miedo de los humanos en su faceta más inocente: la infancia, o si acaso, el niño que aún escondemos bajo nuestra piel, un niño que aflora de vez en cuando para creer en el auténtico pavor, en las auténticas monstruosidades y en una realidad pérfida y oscura.
Y de ahí las escalofriantes palabras de dos personajes: una adolescente y una adulta, que han conocido la más retorcida faceta de los males humanos.
“Trick or treat... or die”
Halloween (1978) es una película de horror independiente de bajo presupuesto dirigida por John Carpenter y protagonizada por Donald Pleasence, Jamie Lee Curtis, Nancy Loomis, P.J. Soles, Charles Cyphers, Kyle Richards, John Michael Graham, Brian Andrews, entre otros.
Halloween tuvo una gran importancia cuando se estreno, millones de jóvenes querían ver cine de terror que no fuera protagonizado por una bestia de la naturaleza.
Sin duda que películas como "JAWS" habían asustado mucho, pero era hora de que se produjera un cambio.
Carpenter era un joven director que rodada películas con poco dinero pero con gran talento nos trae Halloween, protagonizada por un ser vacío, sin rastro de humanidad y cuyos asesinatos no tienen motivo aparente.
Halloween se dividiría en dos partes: por un lado el acoso que siente la genial Jamie Lee Curtis por parte del asesino y por otro la persecución constante de un no menos genial Donald Pleasence, doctor de Michael, que va en su busca.
La atmósfera tensa que se respira en el ambiente es magistral, notas como Myers vigila cada movimiento de sus víctimas y como al final las va cazando una tras otra.
Halloween es uno de los films más emblemáticos dentro del subgénero del psychokiller, creando una nueva manera del ver el cine de terror, entre el gore y la sutilidad de un buen film de suspense.
John Carpenter, su director, la filmó en tan solo 20 días con un presupuesto bajísimo, creando un inesperado clásico y un referente en cuanto a tópicos dentro del género.
En Halloween, Carpenter utiliza la cámara calculando al milímetro los encuadres, enfocando con sutileza solo lo que quiere que veamos; así en las escenas de día nos muestra a un Michael Myers a escondidas entre las interminables calles de Haddonfield, mientras que de noche entre la oscuridad, hace encuadres para que resalte la pálida máscara del asesino.
El hecho de que Halloween ocurra en una sola noche hace del manejo de su timing algo aterrador, comenzando por pequeñas muestras y encuentros bajo la luz del sol y acabando por un infierno de persecución en lo más oscuro de la noche.
Halloween narra la historia de Michael Myers, un enfermo psiquiátrico, encerrado por haber asesinado a su hermana mayor quien, tras 15 años internado en una clínica mental, se fuga y busca repetir su crimen con su hermana menor.
Esta cinta dio inicio al género de slasher en que la trama gira alrededor de sanguinarios asesinatos cometidos por algún villano enmascarado, generalmente teniendo como víctimas a adolescentes.
Aunque en realidad Halloween es mucho menos gráfica en la violencia que presenta de lo que la mayoría imagina.
El título de apertura que ofrece una calabaza colocada sobre un contexto negro fija la línea para la película entera.
La cámara fotográfica se centra lentamente en uno de los ojos de la calabaza mientras que la música principal de Halloween se reproduce en el fondo.
Se dice que esta escena "anuncia claramente que en la [película] la preocupación primaria estará con la manera de la cual nos vemos y vemos a otros, y las consecuencias que tienen a menudo, a nuestra manera generalmente, de la opinión"
La primera escena del voyeurismo del Michael de niño es seguido por el asesinato de Judith Myers considerado a través de los agujeros de los ojos de la máscara del disfraz de payaso.
Se dice que el uso frecuente de Carpenter de la cámara fotográfica montada en primera persona, es de representar el punto de vista del asesino, invitando a los espectadores a adoptar la mirada fija del asesino a oír sus pasos, la respiración y el andar con paso pesado como él cuando acechó su presa.
Cabe destacar que en 1978 Carpenter hizo Halloween sin ningún antecedente previo y de veras que atinó.
Varios hitos importantes que Halloween sentó para la posteridad, aunque al principio parece humano, el asesino Michael Myers trasciende en su malignidad al género y se transforma en un ente malvado casi sobrenatural.
Otro, el uso de una máscara y que su arma preferida sea el cuchillo, suena más terrorífico el penetrar la carne con un cuchillo que solo meterle un balazo.
Otra más, la presencia de chicas sexis pero terriblemente tontas que invariablemente van derechito al cuchillo del homicida, además por supuesto la presencia de los clásicos chicos americanos calentones y cerveceros que piensan tener su momento de placer con la rubia tonta y terminan ensartados como aceitunas.
Otra técnica que Carpenter adaptó fue el suspense, el asesinato sin sangre, es decir sin sangre derramada.
Halloween fue rodada de manera independiente y a muy bajo costo, 325.000 dólares, y fue un enorme éxito de taquilla.
Este éxito provocó el rodaje de 8 secuelas que explotaban el personaje de Michael Myers y su inquietante máscara.
Evidentemente hubieron antes otros enmascarados psicóticos como “Leatherface”, pero la máscara blanca de Myers fue un gran hallazgo a cambio de un dólar noventa y mucha imaginación y saber hacer.
La gente de producción compró una máscara de látex de William Shatner, más concretamente del ínclito James T. Kirk, la pintaron de blanco y la retocaron un poco para darle ese aspecto fantasmagórico tan estupendo.
La música es otra razón importante del éxito de Halloween, particularmente el tema principal.
Careciendo la banda de sonido de una sinfonía, la canción principal de Halloween consiste en una melodía de piano compuesta por el mismísimo John Carpenter.
No obstante hay personas que consideran que Halloween es una crítica a la generación de los 70 en EEUU.
Mientras que para unos fue una gran película de terror, según parte de la crítica especializada, Halloween cambio el cine de terror, para otros simplemente fue una película de más.
Carpenter hace homenajes a Alfred Hitchcock con dos nombres de los personajes en Halloween.
Específicamente, nombra a Tommy Doyle del Det. Thomas J. Doyle (Wendell Corey) de la Rear Window (1954) y del nombre del Dr. Sam Loomis de Sam Loomis (John Gavin) del novio de Marion Crane (Janet Leigh) en Psycho.
Curiosamente la “scream queen” Jaime Lee Curtis (hija de Tony Curtis) es hija también de Janet Leigh quien protagonizo Marion Crane en Psycho de Alfred Hitchcock y aquí debutaba con éxito en la gran pantalla.
Mientras el personaje enmascarado de Michael Myers fue para Nick Castle, un buen amigo de Carpenter mientras estaban en la Universidad del Sur de California.
El otro punto que me ha deleitado de Halloween es la omnipresencia de Michael Myers como una amenaza constante.
No es el simple loquito que asedia en la oscuridad; es un acosador que estudia a sus víctimas y que, cuando resulta ofendido toma venganza.
La escena en que las chicas lo retan a viva voz cuando pasa a gran velocidad cerca de ellas y Michael frena en seco el coche a cincuenta metros es realmente notable.
Así como sus apariciones fantasmales aún a plena luz del día.
Es sencillamente excelente.
El final… bueno, Carpenter da vida y misterio a las estimulaciones de Michael Myers del que se cuenta lo justo sin llegar a saturar de información y dejando un halo de misterio que finalmente queda sin resolver, algo que es de agradecer, lo explícito es en muchas ocasiones sustituido por lo implícito, dejando que las imágenes hablen por sí mismas.
“The Boogieman!”
Nombre real: Michael Audrey Myers.
Número de víctimas: 75
Arma favorita: Cuchillo de cocina.
Arma secundaria: Manos o Bisturí.
Origen:
Michael Audrey Myers nació el sábado 19 de octubre de 1957 en Haddonfield, Illinois, sus padres eran Donald y Edith Myers, Michael tenía dos hermanas Judith Margaret y Laurie Ann Myers.
Debido al tiempo que Michael pasaba solo, empezó a oír voces, unas voces que solamente podía oír él.... y que le incitaban a matar.
La noche de Halloween de 1963 Michael Myers, con solo seis años ya no puede reprimir las extrañas voces ni un momento más, y asesina a su hermana mayor con un cuchillo.
Por este crimen, Michael es enviado a un psiquiátrico donde permanece durante quince años a cargo del Doctor Sam Loomis.
El 30 de Octubre de 1978, Michael se fuga y regresa a Haddonfield (Illinois) para continuar lo que empezó hace 15 años.
Descripción:
El personaje de Michael Myers destaca sobre todo por su frialdad, observable por su máscara blanca.
Es un ser sanguinario, cruel e inexpresivo.
La frialdad que se le otorga no la conocen otros asesinos en serie del mundo del cine de terror como Freddy Krueger, Jason Voorhees o incluso Leatherface, que destaca por su brutalidad y sangre fría con sus víctimas.
El personaje de Michael Myers volverá a aparecer en sus diversas secuelas, ofreciéndonos de nuevo una gran variedad de muertes, no tan sangrientas y despiadadas como en otros films, pero si meticulosas.
En el original Halloween, el adulto Michael Myers, conocido como “The Shape” en el cierre de créditos, fue retratado por Nick Castle para la mayoría de la película, con Tony Moran y Tommy Lee Wallace en la sustitución durante las últimas escenas.
Fue creado por Debra Hill y John Carpenter.
Michael Myers ha aparecido en 8 películas, así como en una novela, un videojuego y varios libros de historietas.
Michael es un “ser humano” con facultades sobrenaturales, esencialmente maligno e indestructible, y que encierra en su interior un espíritu malvado equiparable al del mismísimo demonio, quien a pesar de contar con algunos traumas psicológicos originados en su infancia, y producto del maltrato y el desprecio de su padre, excede el límite comprensible de venganza y se deslinda de las meras explicaciones ordinarias comúnmente utilizadas para justificar su esencia perversa.
Denota un accionar implacable y certero, y hace gala de una fuerza descomunal, comparable a la de un oso o un androide.
Una de las posibles explicaciones de la razón de su proceder se da a través de la implicación de un culto celta, que en el Caso Myers arroja nueva luz sobre posibles explicaciones acerca de su fuerza sobrenatural, e incluso de su increíble don de supervivencia, así como de sus motivaciones.
Myers posee una runa de "Mal" grabada en su brazo.
De aquí que se hacen varias conjeturas sobre lo que es la "Maldición de Thorn", que cosas lo mueven a exterminar por completo a los miembros de su linaje, una consecuencia de rituales paganos que los druidas realizaban antaño en las "Noches de Todos los Santos" (Halloween)
Michael Myers mide unos 2 m (6 pies 7 pulgadas), pesa 100 kg (220 lb), y se especula que tiene 21 años ya que se afirma que nació un sábado 19 de octubre de 1957.
Oculta su rostro con una máscara blanca y tiene un alto poder metafórico, ya que el asesino podría ser cualquiera, como nos demuestra el prólogo en vista subjetiva que abre la película Halloween y que parece indicar que el asesino en ese instante somos nosotros, ya que vemos a través de sus ojos.
Viste un traje de mecánico (Overall u overol) de color azul grisáceo y unos borceguíes negros.
Demuestra una potencia sobrenatural e inhumana, mechada con actitudes terrenales y dejos de culpa que revelan un costado humano, ambigüedad que lo que lo torna aún más horrorífico, asexual y temible.
Se cree que la misma maldad de Michael es lo que lo torna tan fuerte y prácticamente inmortal y es por supuesto el rostro que se convertiría en un símbolo del cine de terror.
Pero su primera encarnación es la más aterradora de todas, The Shape no es tanto un hombre como una presencia tácita.
La mayor parte del tiempo solo observa.
Simplemente está ahí, mirando y esperando.
Aparece y desaparece.
Solo existe.
Pero desde que aparece en cuadro por primera vez es una presencia disruptiva.
Hay algo sobre su físico que le hace aterrador, y podría ponerlo en términos propios pero el Dr. Loomis lo hace mucho mejor:
“I met this six year old child with this pale, blank, emotionless face and the blackest eyes.
What was living behind those eyes was purely and simply evil”
Su falta de expresión y su falta de un motivo aparente para atacar le hacen una presencia maléfica en el peor (y en nuestro caso mejor) sentido de la palabra.
Nuestro miedo viene no de lo que vemos sino de lo que no vemos, por ende lo que solo intuimos.
En el fondo su némesis (Loomis) no deja de ser otro Van Helsing, otro cazador de demonios cuya vida está atada a la persecución y destrucción del mal, y que habla con admiración y temor de su enemigo mortal.
En Halloween, Michael mata a 5 personas de alrededor de 75 víctimas en toda la saga:
1. Judith Myers: apuñalada en su habitación.
2. Hombre del Taller mecánico Phelps: asesinado, y luego roba su traje.
3. Annie Brackett: Asfixiada en el auto.
4. Bob: clavado en la pared con un cuchillo.
5. Lynda: asfixiada con un cable de teléfono.
Michael nunca habla, no se queja al sentir dolor, en ningún momento muestra su cara (solo por un momento y solo en esta película) y solo oímos su profunda respiración.
El aspecto fantasmal de Myers es magnífico, porque desde luego no parece un ser humano de carne y hueso, sino un asesino sobrenatural, la misma encarnación del mal.
“Destiny is a very real concrete thing every person has to deal with”
Una de las causas por la que Halloween termina por triunfar es que es gradual y sorpresiva.
El comienzo es excelente, en donde el espectador se pone en la piel del asesino asumiendo el punto de vista de la cámara, sólo para revelar que el homicida es un niño de seis años que mató a su promiscua hermana.
He aquí otra de las bases del género creadas por Halloween: los que tienen sexo o viven en la perdición terminan siendo asesinados, los que se sumarían a otras reglas del slasher que impondría como la chica final (la superviviente casta y pura que se trenza en el duelo final con el asesino); el tema de las niñeras; las leyendas urbanas que terminan por corporizarse en la figura del maníaco; la inmortalidad del homicida, etc.
Resulta aun más triste que de todo lo positivo que posee Halloween, para el futuro montón de directores sin imaginación tomaron solamente lo más cutre y se exploto hasta el hartazgo una serie de clichés molestos.
Adolescentes teniendo sexo y drogándose, y un maniaco que los mata.
Un desaprovechamiento de recursos y sangre sin sentido.
Bastante lamentable.
Yo sigo aplaudiendo a Carpenter, un genio del séptimo arte, que supo con Halloween dar un aprovechamiento total del espacio escénico para la creación atmosférica tan asfixiante y perturbadora que la caracteriza, sin la necesidad de la noche o de la típica mansión heredada y que como señalé, los demás copiaron lo peor, es decir los crímenes.
Pero además hace que creamos en sus personajes, Laurie es una heroína real por quien sentimos.
Nos importa que escape al final de la noche.
Loomis encuentra en Michael la labor de su vida, la de mantenerle al margen de la sociedad, pero esto toma un peso que a veces no puede soportar.
La psicología y el análisis barato de lo que hay detrás de Halloween han oscurecido sus motivos, hay quien dice que Halloween es un cuento moralista ya que sus víctimas insisten en follar y drogarse y por esto acaban bajo el filo de un cuchillo, que Halloween es una justificación de misoginia y una celebración del machismo y que es una película que hace de las mujeres héroes y por ende es feminista; y aunque puede que todos tengan un poco de razón, los motivos de Halloween son totalmente distintos.
Es un filme totalmente sensorial.
Y el cine, después de todo, es un placer sensorial, solo que olvidamos esto ocasionalmente en vista de academizar y sintetizar.
Lo que nos lleva a las razones por las cuales Halloween es exitosa donde muchas que le siguieron fallaron.
Es un filme donde el suspenso es lo más importante.

“The Trick Is To Stay Alive!”


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