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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

martes, 7 de marzo de 2017

4th Man Out

“Friends don't let friends come out alone”

¿Es posible la amistad entre hombres gays y heterosexuales?
En el último tiempo, este tipo de relación se muestra cada vez más desprejuiciada en programas de televisión, libros, películas, etc., y es cierto que al menos la cultura pop se ha ocupado poco de ese vínculo.
Por supuesto que siempre ha existido la amistad entre hombres homosexuales y heterosexuales, pero hace muy poco tiempo que esa amistad es mostrada sin incomodidad, y en primer plano en los medios.
En esas representaciones, suele verse esa camaradería tradicionalmente masculina, que exuda una sensación tan peculiar como para acuñar su propio término, y son las relaciones “bromosexuales” del “bro” en inglés referente a “brother” o “hermano”, y usado en sentido figurado como:
Amigo, compañero, compadre, etc.
Se trata de representaciones que contrastan con otra ya convertida en cliché:
La relación entre una mujer heterosexual y su mejor amigo varón homosexual.
Pero para los varones de las generaciones mayores, la desconfianza a remontar es mucho mayor; pues tradicionalmente, las relaciones entre gays y heterosexuales se pensaban como hostiles, incluso de “bullying” y uno de los principales temores al salir del clóset, era algo que muchos hombres gays temen:
Un miedo enorme a perder todas esas amistades masculinas que uno tenía; y este temor del heterosexual, a ser etiquetado como homosexual por tener amigos gays, refleja el comportamiento homófobo que aún impera, y la percepción tan errónea y estereotipada de la amistad, condicionándola a determinada orientación sexual, en lugar de fijar como criterio esa personalidad única e irrepetible que tiene cada ser humano, que es la amistad y la empatía.
Y otro temor más notorio, es el rechazo; porque es fácil guardar las apariencias, y ser gay en verdad aísla de tener amigos heterosexuales, en especial para los gay muy afeminados, travestis, transgéneros, que resultan más evidentes.
Pero para las mujeres, los gay son como “un accesorio más” y un hombre experimentado, y lleno de curiosidades.
Porque parece que entre hombres gays, no pudiera haber amistad, sino solo sexo…
Entre las desventajas, que las hay más que ventajas, está que no se deja de sentirse incómodo cuando está con su pareja homosexual, por ejemplo…
Otro punto “negativo”, puede ser “el qué dirán”, pero sinceramente debería de dejar sin cuidado lo que la gente crea.
Si bien esos contrastes extremos generan fascinación, hay otros que pueden resultar nocivos.
El cliché y la persistente sospecha de que un gay pueda albergar un enamoramiento oculto por su amigo heterosexual, introducen un desequilibrio de poder, y erosiona la confianza.
Pero también un gay puede preguntarse:
¿Y si este tipo cree que estoy atrás de él?
¿Cómo afectaría eso a nuestra relación?"
¿Qué hacemos?
Lo más importante es el respeto para con tu amigo, porque son amigos, nada más.
Si tus sentimientos cambiaron de una amistad a un deseo incontrolable por tu amigo, debes tener mucho cuidado con tu próximo paso.
Lo ideal sería confesarle lo que sientes, pero aparece el temor que entonces la amistad termine; así como un malentendido, un rumor, e inclusive una corazonada sin fundamento, pueden poner a prueba cualquier amistad.
Independientemente de las preferencias sexuales de ambas partes, una amistad conlleva comunicación, cariño y, sobre todo, comprensión y empatía.
Así que no está mal el hecho de no permitir que tu amigo te falte el respeto, y tú tampoco se lo faltes a él.
A final de cuentas, ser gay tiene sus desventajas, vivimos en una sociedad muy troglodita, y siempre estará la dificultad para hacer amigos hombres heterosexuales, pero sí es posible tenerlos de amigos.
“I don't know titties.
I'm gay!”
4th Man Out es una comedia del año 2016, dirigida por Andrew Nackman.
Protagonizada por Parker Young, Evan Todd, Jon Gabrus, Chord Overstreet, Kate Flannery, Jennifer Damiano, Jordan Lane Price, Doug Moe, Alex Rennie, Brooke Dillman, entre otros.
El guión es de Aaron Dancik.
A veces ligera y otras veces más subversiva, 4th Man Out es una comedia fresca sobre lo difícil que es todavía  salir del armario, en ambientes más tradicionales y conservadores, y aun en EEUU.
Esta comedia de temática gay, inicia cuando Adam (Evan Todd), un joven que vive en el estado de New York que, en su 24° cumpleaños, confiesa que es gay a sus mejores amigos:
Chris (Parker Young), Nick (Chord Overstreet) y Ortu (Jon Gabrus)
Si bien ellos lo entienden, encuentran alguna dificultad en eliminar del todo comentarios homófobos,  y cierta vergüenza a la hora de hablar del tema.
Incluso, a veces salen con él para ayudarlo a buscar algún chico…
Sin embargo, la verdad es difícil de aceptar por el resto de los vecinos del pueblo, y sus familiares, empeñados en que salga con alguna chica.
La comedia surge como los 3 mejores amigos de Adam, que son heterosexuales, y conocidos de toda la vida, luchan para llegar a un acuerdo con la sexualidad de su amigo, preocupado de que su salida, podría de alguna manera cambiar la naturaleza de sus relaciones; y en el camino, conocen otro mundo que siempre estuvo ahí, pero era inexplorado, naturalmente.
La historia es tan divertida como hilarante y surreal, por la forma en que los amigos y el recién salido del clóset enfrentan ese detalle en sus vidas en común, siempre desde la perspectiva “feel good”, sin homofobia ni nada pasado de tono, ni con desnudos frontales, ni nada parecido, pero si es una mirada de cómo los hombres heterosexuales se toman una revelación como esta, dentro de un microcosmos tan cerrado como es los amigos/casi hermanos.
“Don't do anything the good Lord wouldn't do!”
4th Man Out cuenta con una premisa sencilla, una complicada realidad.
Esta modesta comedia, desde su sencillez, es honesta con todo cuanto plantea, intenta huir de lo cursi, y también de lo grueso, e incluso a veces parece una comedia gay completamente heterosexual.
Rodada de manera convencional, la acción sigue a Adam, un joven que trabaja en un taller mecánico, y que tiene un grupo de mejores amigos con los que pasa la mayor parte del tiempo.
Atención a que el personaje gay, no es el estereotipo acostumbrado, como se verá en las citas que se programa, él es un hombre común y corriente.
Sin embargo, su relación de amistad con el grupo sufre un ligero cambio, cuando él les confiesa que es homosexual.
Estos amigos, conformados por Chris, Nick, y Ortu, son como la mayoría de todos los amigos:
Ven deportes, juegan póker, videojuegos, y toman cerveza para salir a conocer chicas; hablan de sexo, y demás burradas típicamente masculinas.
La diferencia es que ahora deben hacer las mismas cosas que solían hacer, sabiendo que Adam es gay, y suponiendo que nada ha cambiado, aunque no lo crean así.
La situación se torna divertida, al momento en que estos amigos deciden apoyar a Adam, para que encuentre una pareja.
Por tanto, lo incitan a descargar aplicaciones de citas, le presentan personas, y hasta salen con él a un bar gay para divertirse todos juntos en plan de apoyo solidario, para hacerle saber que nada ha cambiado.
En cuanto a la historia en sí, en el fondo, se trata de como un muchacho le cuenta sus 3 amigos heterosexuales que es gay, posteriormente también a su familia, el resto es ver las reacciones de estos, en casi todo momento positivas, tratando de que el protagonista tenga citas, abriéndole cuentas en diferentes sitios de ligue, como Badoo, Tinder, Grindr, etc.
El protagonista, se encontrara con un montón de hombres con los que lo único que tiene en común es su sexualidad, pero con los cuales no encaja para nada.
Muy probablemente, porque quiere a alguien completamente “normal”, alejado del estereotipo.
No obstante, la historia entra en tensión, cuando en una noche de borrachera, Adam intenta besar a Chris, por un reflejo del alcohol, y por su frustración de no encontrar novio; esto los aleja, y cuestiona sobre los posibles límites que puede haber entre una amistad entre un gay y un heterosexual.
Así las cosas, la trama va más allá, demostrándonos a Chris sobrio, en un intento improvisado de consolar a su mejor amigo, devolviéndole un beso compasivo y torpe, en el cual, Adam no siente absolutamente nada, y le dice que sintió que lo besaba un hermano.
Eso pone fin al mal entendido, acercándolos nuevamente.
Lamentablemente, 4th Man Out se centra solamente en 2 de los amigos, en Adam y Chris, y es una lástima, porque los otros 2, Nick y Ortu tienen mucho “punch”, mucho juego, el primero es un nerd, que quiere conocer ese mundo inexplorado y se harta toda la información posible, mientras Ortu pone la nota divertida en la historia, pero quedan rezagados, ensombrecidos por “la pareja” protagonista de amigos; pero en general, los 4 actores y sus respectivos personajes de dan a querer, resultan simpáticos y divertidos, sobre todos los 2 secundarios:
Nick y Ortu.
Especialmente Evan Todd, que está más que bien en su papel de gay recién salido del armario, que hace que todos los actores que le rodean, cumplan su cometido con solvencia.
Y es que en la mayoría de films que abordan este temática de “gay sale del closet frente a sus amigos heterosexuales”, nos dicen:
Si eres gay, y tienes un círculo de amigos heterosexuales, va a haber una tensión sexual con alguno de ellos…
Pero 4th Man Out rompe ese mito tan molesto que persigue a un hombre gay/heterosexual en edad adulta, puedes tener amigos de verdad, seguir haciendo los mismos chistes, sin necesidad de sentirte atraído a ninguno de ellos, porque como toda amistad entre hombres, el tiempo los hizo como hermanos.
Ese es el mensaje que quiere demostrar; eso sí, sin desperdiciar el gran momento de mostrar su patriotismo por EEUU, como símbolo de la diversidad en cuestiones sexuales, con su recién estrenado matrimonio igualitario, todo ello en el marco del festejo del 4 de Julio, como 4 amigos que logran al tiempo su independencia emocional y sentimental para sí mismos y con el grupo, pues aparentemente, todos se emparejan al final.
Lo más destacado de 4th Man Out, es la forma en que se narra, cómo es que se sobrellevan las relaciones interpersonales en un mundo cada vez más respetuoso y tolerante.
De manera divertida, se muestra el complicado proceso de aceptación de una persona, a pesar de haberla conocido desde siempre, como si se tratara con ella por primera vez.
Un punto a resaltar, es que Adam es alguien homosexual con un perfil muy masculino.
Es decir, sus amigos jamás sospecharon sobre sus preferencias sexuales, y esto propició a que el conflicto se desarrollara de cierta manera.
Sin embargo:
¿Qué hubiera pasado si Adam contara con otro perfil más evidente?
¿Qué hubiera sucedido, si los hechos se hubieran sucedido en una comunidad latina, tan intolerante como machista?
¿O bien, qué hubiera pasado, si todo ocurriera en “La América Profunda”, allá donde viven los “redneck” y la mayoría republicana bien armada?
Fijo, la tragedia, y eso es lamentable.
También lo es, y la película hubiera sido notable, si el tema se hubiera tocado más seriamente, pero comprendo que es la única forma de hacerlo más comercial, y tocar el tema más suavemente, para hacerlo llegar más cómodamente.
En el fondo, es una interesante historia de aceptación, amistad y respeto, de la cual podemos aprender algo positivo; pues vivimos en un mundo globalizado y más conectado que nunca, por lo que es bueno que este tipo de trabajos sean tan accesibles para la sociedad, independientemente de si son buenos o no cinematográficamente hablando.
Eso es lo importante, el fondo.
“He's our friend, he's still the same guy.
No, he isn't”
Sin generalizar, como en el encabezado introductorio, para los hombres gay, la amistad con hombres heterosexuales puede ser muy sanadora.
Experimentar una amistad estrecha con un heterosexual que realmente los acepte, es como un bálsamo para viejas heridas.
Al mismo tiempo, existen fuertes contrastes:
Los gays dicen que sus amigos heterosexuales se quedan atónitos, y hasta les da envidia la eficacia y aparente ubicuidad del levante gay.
Los heterosexuales se quejan, de que cuando los gay conocen a alguien, lo llevan directo a la cama.
Por su lado, algunos homosexuales envidian la aceptación que tienen algunos aspectos de la masculinidad heterosexual:
Los heterosexuales pueden dejarse estar, abandonarse físicamente, y nadie dice nada.
A la hora de juzgar por cuestiones físicas, los gays son más feroces que las mujeres.
Y si lo que subyace es el miedo del heterosexual a ser el objeto de deseo del hombre gay o bisexual, cabría plantearse 2 cuestiones:
Por un lado:
¿Acaso a los homosexuales les gustan todos los hombres?
Por otro:
¿Qué problema habría, es imposible mantener una amistad con alguien que te quiere o te desea?
Pobre concepto de la amistad entonces…
¿Dónde quedó la comunicación, la honestidad y el respeto mutuo de amigos?
La relación “bromosexual” incide en que, una vez que se rompen prejuicios, y se aprende a valorar a las personas por lo que son, no por sus deseos eróticos y sexuales, y eso que los hombres como género piensan mucho en sexo; los beneficios de esta amistad, aún incipiente entre hombre heterosexual y hombre gay, son muchos y mutuos:
Se amplía la visión que se tiene de las personas, y se enriquecen los puntos de vista.
La diversidad, siempre es un valor positivo, especialmente si favorece, como en este caso, la posibilidad de hacer, y tener amigos.
Por fin, los hombres pueden abrazarse y tocarse sin que pueda apreciarse en este gesto, un atisbo de deseo sexual, ni sospecha de una orientación diferente a la que uno tenga, un simple abrazo de amistad, dejará de ser una proposición sexual.
Puede que el hombre gay, al menos en cuanto a gustos, no tenga nada que ver con el hombre heterosexual, pero:
¿Esta circunstancia puede impedir una amistad basada en el respeto y aceptación de cada uno tal cual es?
Con sus diferencias en cuanto a puntos de vista, visión del mundo, interés, gustos... y sí, también en cuanto a orientación sexual, pero con capacidad de dar y recibir consejos.
Si uno mira a las mujeres, el otro a los hombres:
¿No es cierto que se disipa una posible rivalidad?
Visto así, la amistad es beneficiosa para ambos, y puesto que el sexo no es opción, la relación se vive sin esta tensión.
Una relación así, en la que ambos pueden hablar de sus conquistas amorosas, de una manera abierta, y sin la rigidez de la masculinidad, o del universo gay, ayuda a normalizar la relación.
Independientemente de su orientación sexual, un amigo permite descubrirnos, identificarnos y fortalecer nuestra personalidad.
Eso sí, los estereotipos impiden apreciar estas relaciones del mismo modo que el resto.
Cuando el hombre se desprende de su actitud defensiva de macho alfa, está receptivo a una relación de lealtad, complicidad, sinceridad y afectos en la que encuentre satisfacciones, apoyo mutuo, comunicación, alivio para su soledad, aceptación y cariño.
Vamos, lo que es una relación de amistad, pura y simple, pero de verdad.
Por último:
¿Qué ocurrirá con ese tándem, que tradicionalmente han formado el hombre gay y la mujer?
Una amistad no es excluyente de otra.
Los sentimientos son elásticos, y pueden estirarse y compartirse.
Más siempre es mejor, no hay por qué establecer comparaciones ni exclusiones.
En la amistad, tener experiencias homogéneas, no es provechoso para nadie.
Y me atrevo a decir, que cada uno de nosotros conoce al menos a una persona gay, sea este hombre o mujer, puede ser su compañero de trabajo, de colegio, de universidad, vecino, o familiar.
La invitación es a que los aceptemos tal y como son, no los discriminemos o burlemos por su condición.
Son todos personas iguales en cuanto a sentimientos y emociones, son seres humanos, que sufrimos, tenemos virtudes y defectos, que necesitan ser respetados y comprendidos.
Curiosamente, en mi caso particular, me sucedió lo contrario a 4th Man Out:
De los 3 amigos de toda la vida, los 3 salimos del armario…

“Relax your toes”


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