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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

domingo, 19 de marzo de 2017

Per un pugno di dollari

“Quando l'uomo con un 45 incontra l'uomo con un fucile, che ha detto, “l'uomo con una pistola è un uomo morto”
Vediamo se è vero.
Vai avanti, caricare e sparare”

El director italiano, Sergio Leone, había trabajado como ayudante de dirección en las grandes superproducciones de Hollywood que se rodaban en Cinecittà, y había firmado en solitario, un péplum tan particular como “Il Colosso di Rodi” (1961), donde ya aparecía esa violencia atávica que después se convertiría en marca de la casa.
Con un personaje movido casi exclusivamente por la ambición y el dinero, que habla poco y dispara mucho, que viste un poncho, y fuma un cigarrillo toscano, Leone creó lo que sería llamada “La Trilogia del Dollaro”, también conocida internacionalmente como “Man With No Name Trilogy”, que incluyen:
“Per un pugno di dollari” (1964), “Per qualche dollaro in più” (1965), e “Il buono, il brutto, il cattivo” (1966)
Cada film, era más largo del anterior, y resultaba aún más épico, tenía una banda sonora de Ennio Morricone más grandiosa que la precedente, y potenciaba aún más los rasgos característicos de la dirección de Leone.
Las 3 películas, son independientes y auto conclusivas, pero comparten un contexto y espíritu muy concretos:
Los 3 actores principales de las 3 películas:
Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach, interpretan papeles diferentes en tramas y contextos distintos, pero siempre con una conexión que únicamente Leone podría haber conseguido.
Las 3 películas giran alrededor del personaje interpretado por Clint Eastwood, conocido por distintos sobrenombres en cada una de ellas:
Joe, Manco y Blondie, pero en general, carente de nombre.
Con él, se dibuja el prototipo de “Hombre Sin Nombre”:
El mismo poncho, la misma ropa, el mismo sombrero, el mismo semblante; y los balazos que recibió en la primera película, se pueden ver remendados en las 2 siguientes; y pericia con el revólver.
En la trilogía, Leone cuida que generen el mismo ambiente:
Diálogos breves, además de escenas particularmente largas y musicalizadas, que terminan en un emocionante clímax; así como intertextualidad, violencia extrema, ausencia de héroes, picaresca, hiperrealismo, fetichismo, música, paisaje e individualismo, entre otras lindezas.
Encasillada como “trilogía” fue la primera del género western, aunque por tener origen eminentemente italiano, sufrieron la subclasificación dentro del género “spaghetti western”; y perfilaron este subgénero tan utilizado en las décadas de 1960 y 1970.
Para Sergio Leone, no eran ningún tipo de saga ni continuidad, siendo el apelativo con que se las conoce una invención de la distribuidora de las mismas, United Artists.
Eso sí, como se apuntó, en las 3 coinciden junto con Leone, el joven actor estadounidense Clint Eastwood, y el compositor y amigo de la infancia, Ennio Morricone.
En especial, Leone y Morricone, se conocían desde el 3er grado, y desarrollaron una estrecha relación de trabajo que duraría para todas las futuras películas de Leone.
Los temas de Morricone, definen el western, es imposible imaginar un duelo de pistolas sin su presencia.
Las 3 películas fueron puestas en libertad más tarde en la secuencia en los Estados Unidos, en 1967, catapultando Eastwood al estrellato.
Un dato importante es que a finales de ese mismo año, de 1964, el título en el último momento fue cambiado de su original, “Il Magnifico Straniero” por Per un pugno di dollari, y se ha convertido en un fenómeno cinematográfico y social; pues destaca por su vigor “jamesbondiano” y un enfoque irónico, para captar a un público tanto sofisticado como medio.
El western europeo o “spaghetti western”, término todavía sin acuñar, se preparaba para la conquista de las pantallas del mundo.
“A volte i morti può essere più utile che i vivi”
Per un pugno di dollari es un western del año 1964, dirigido por Sergio Leone.
Protagonizado por Clint Eastwood, Marianne Koch, Gian Maria Volontè, Wolfgang Lukschy, Sieghardt Rupp, Joseph Egger, Antonio Prieto, José Calvo, Margarita Lozano, Daniel Martín, Benito Stefanelli, Mario Brega, Bruno Carotenuto, Aldo Sambrell, Raf Baldassarre, Luis Barboo, Frank Braña, José Canalejas, Juan Cortés, Álvaro de Luna, Nino Del Arco, Jose Halufi, Lee Miller, Antonio Molino Rojo, entre otros.
El guión es de Sergio Leone, Víctor Andrés Catena, y Jaime Comas Gil; sobre una historia de A. Bonzzoni, Víctor Andrés Catena, y Sergio Leone; siendo un “remake” de un guión de Akira Kurosawa y Ryûzô Kikushima.
Inolvidable cinta que roza en ocasiones el surrealismo puro y duro; fue pensada inicialmente por Sergio Leone, para reinventar el género western en Italia.
En su opinión, los westerns de EEUU de mediados a finales de los años 50, se habían estancado, demasiado sermón siendo poco creíbles.
A pesar de que incluso Hollywood había comenzado a disminuir la producción de tales películas, Leone sabía que todavía había un mercado importante en Europa para los westerns.
Observó que las audiencias italianas se reían de las convenciones comunes de los westerns de Hollywood, y del trabajo pastiche de directores italianos que trabajaban detrás, con seudónimos.
Por tanto, su enfoque era tomar la gramática de la película italiana, y trasladarla a un entorno western.
El título de la película, resulta bastante apropiado, y es que no es casual:
Sergio Leone lo decidió en el último momento, en referencia a las miserias que tuvo que afrontar, y las continuas peleas entre las distintas productoras implicadas, que discutían literalmente por “un puñado de dólares”
Como resultado, Per un pugno di dollari asentó las bases del spaghetti western como subgénero cinematográfico; lanzó a la fama tanto a Clint Eastwood como a Sergio Leone; siendo así, la primera entrega de “La Trilogía del Dólar”
Sin embargo, Akira Kurosawa acusó y denunció a Sergio Leone, por haberse basado en su filme “用心棒” (Yōjinbō - 1961), por lo que Per un pugno di dollari tuvo problemas legales.
Sergio había dicho que su película fue hecha como un homenaje… y puesto que los productores del film italiano, no pagaron derechos; el propio Kurosawa y Kikushima, les demandaron por violación de los derechos de autor.
Se inició así un juicio entre los productores del filme de Kurosawa y Leone, que resultó favorable para los japoneses, atrasando 2 años el lanzamiento del filme de Leone en los Estados Unidos; y los japoneses obtuvieron el 15% de las ganancias, así como los derechos de distribución en Japón, Corea del Sur, y Taiwán.
El propio Kurosawa afirmó tiempo después, haber ganado más dinero por Per un pugno di dollari, que por “用心棒” (Yōjinbō - 1961)
Sin embargo, Per un pugno di dollari puede ser identificado en otras fuentes:
En la obra de Carlo Goldoni Arlequino, “Servitore di due padroni” (1745), y la novela de Dashiell Hammett, “Red Harvest” (1929)
Y más lejanamente, según el propio Leone, en westerns tan arquetípicos como “Shane” (1953) de George Stevens.
Por lo que hace relación a otras consideraciones; de hecho, otras obras de Kurosawa han inspirado películas de diferentes géneros:
“羅生門” (Rashōmon – 1950) fue adaptada al western en “The Outrage” (1964) de Martin Ritt; “七人の侍” (Seven Samurais – 1954) adaptada al western en “The Magnificent Seven” (1960) de John Sturges; y “隠し砦の三悪人” (The Hidden Fortress – 1958) como base argumental para “Star Wars” (1977) de George Lucas.
Y en un interesante diálogo con la tradición, el propio Kurosawa halló inspiración en el western clásico, en John Ford, en el cine negro, o en William Shakespeare y Dostoievski.
Tiene su gracia, que Kurosawa fuera un director que, en cierto sentido, admirara tanto a John Ford, y tratara de inspirarse en sus películas; y que luego Leone, un director italiano enamorado de los westerns, plagiara el estilo y el argumento de las películas de Kurosawa.
Pero es una de esas extrañas concomitancias de la historia del cine…
En cualquier caso, Leone consideraba que el western tenía una serie de argumentos universales y personajes prototípicos.
Originalmente llamado “Il Magnifico Straniero”, el título fue cambiado; y se liberó internacionalmente como “A Fistful of Dollars”, hasta casi tres días antes de que la película se estrenara en los cines.
La película fue rodada en 8 semanas en España, principalmente en el poblado ya desaparecido llamado “Golden City”, que estaba en el término municipal de Hoyo de Manzanares, en Madrid, pero también en lo que hoy es El Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar en Almería.
Y es que rodar en España fue una decisión lógica; no sólo por los paisajes, sino también porque había una estructura previa de las producciones de Samuel Bronston en los 50, y porque todo era muy barato.
Contra todo pronóstico, Per un pugno di dollari fue un éxito abrumador, primero en Italia, y luego en toda Europa.
Quizás porque el momento era adecuado, y la gente estaba harta de los westerns de siempre, llenos de tópicos.
Así llega “El Hombre Sin Nombre” un anti-héroe, sin otra motivación que llevarse el dinero.
Su carácter era más acorde con el de la juventud rebelde de mediados de los 60, que el típico héroe estilo John Wayne o Gary Cooper.
La narración se sitúa en el pueblo mexicano de San Miguel, poco después de la muerte de Benito Juárez en 1872; y relata los acontecimientos relacionados con la llegada al pueblo de un pistolero solitario, rudo, vagabundo, inteligente y misterioso, un caza recompensas que se hace llamar Joe (Clint Eastwood)
Él se dirige a San Miguel, un pueblo en la frontera de México y los Estados Unidos, donde reina la confusión, y abundan los bandidos y las viudas.
En este pueblo, 2 familias:
Los Rojo y Los Baxter, se disputan el control del pueblo.
Los Rojo son 3 hermanos:
Ramón (Gian Maria Volontè), Esteban (Sieghardt Rupp), y Miguel Benito (Antonio Prieto Puerto), y se dedican al tráfico de alcohol, con sus mercenarios.
Mientras que el matrimonio Baxter formado por Consuelo (Margarita Lozano) y el sheriff John (Wolfgang Lukschy), se dedica a la venta de armas, y son custodiados por esbirros.
Por tanto, Joe se entera de la situación, y se dedica a sacar dinero de ambos bandos, haciéndoles trabajos a cada uno, sin que el otro bando se entere.
Hasta que se enamora de Marisol (Marianne Koch); por lo que Los Rojo lo capturan y lo torturan.
Pero Joe consigue escapar, y se cobija en una mina abandonada, donde es cuidado por el enterrador del pueblo, Piripero (Joseph Egger), y el cantinero Silvanito (José Calvo)
Y mientras Los Rojo buscan desesperados a Joe, masacrando el pueblo entero y eliminando a Los Baxter, Joe prepara su venganza en la mina, hasta que se recupera y se enfrenta cara a cara a Los Rojo, en una escena memorable.
Per un pugno di dollari, resulta aún más sorprendente, si tenemos en cuenta que fue el primer western de Sergio Leone, y porque ya reúne sus características esenciales.
Leone se convirtió inesperadamente, en el renovador de un género por entonces anquilosado, y que había pasado a instalarse en las series de televisión, devolviéndole su grandeza, al mismo tiempo que le dotaba de una crudeza que lo adaptaba a los nuevos tiempos; por lo que Per un pugno di dollari debió ser una refrescante sorpresa para el público de la época, un western sucio y amoral, en que el protagonista provoca numerosas matanzas sin ningún tipo de miramiento, y logra salir indemne.
En definitiva, Sergio Leone abrió la puerta a una nueva visión del género menos acartonada y definitivamente más adaptada a los nuevos códigos del cine de los años 60.
“Vuoi dire che il governo messicano su un lato?
Forse gli americani dall'altra parte?
Me proprio nel mezzo?
Uhn-uhn.
Troppo pericoloso.
Così lungo”
Es Per un pugno di dollari, una pequeña película de aventuras, filmada con astucia y mucho instinto, por un director al que no es posible atribuirle grandes profundidades intelectuales o estéticas; y cuyo mayor mérito consiste en conocer a fondo sus carencias, y explotar al máximo sus virtudes.
Posiblemente Per un pugno di dollari no sea el mejor film de Leone, ni siquiera de la trilogía; pero tiene atmósfera, acción, gran música, y una trama muy entretenida.
Y aun con todos sus defectos argumentales, es un film formidable al que muchos otros westerns posteriores, italianos o hollywoodenses envidian, simplemente porque la mano de Leone es inimitable.
Para Leone, en el western cabe poco o ningún romanticismo:
Son todos mezquinos, violentos, avariciosos y mentirosos.
La historia es protagonizada por un anónimo vaquero, que llega a un pueblo controlado por 2 familias, quienes en una lucha incesante, han traído muerte y desgracia.
El recién llegado, decide ganar un poco de dinero ofreciendo sus servicios primero a Los Rojo, pero tras ver el tipo de actos que cometían, opta por acabar con ambas familias.
Es así como creando varios malentendidos entre ellos, el vaquero buscará que las mismas familias se eliminen entre ellas.
El personaje de Clint Eastwood, es un antihéroe que hace justicia a su manera, actuando en el límite de lo moralmente correcto.
“El Hombre Sin Nombre”, que de hecho es llamado Joe por el enterrador del pueblo en una escena, así como en los títulos de crédito al final; es un ser solitario que se caracteriza no solamente por su habilidad con la pistola, sino también por su inteligencia, creando alianzas y planes con el fin de lograr su objetivo.
Aquí tenemos al pistolero sucio, maloliente, barbudo, y siempre vestido con poncho.
En contra de las convenciones de Hollywood, donde héroes y villanos están siempre impecables, unos visten de blanco, y otros de negro; y tienen personalidades unidimensionales y estoicas; pero nuestro héroe aquí, es decididamente ambiguo.
En realidad, es un criminal con un ligero toque de justicia, pero definitivamente es amoral:
Mata a sangre fría, sin remordimientos, provocando incluso.
Los problemas no vienen a él porque sí, sino que los crea, inventa toda clase de artimañas con las que ganarse unos dólares.
No importa la sangre que corra; y lo mejor de todo es que disfruta haciéndolo.
Lo que viene siendo un antihéroe en toda regla.
Es un individuo anónimo, de procedencia desconocida, cuyas intenciones nunca terminan de ser claras.
Definitivamente, no es un justiciero en las reglas convencionales del género.
Tampoco es un vengador, ni una figura de corte místico, pues uno podría imaginarlo como una especie de alegoría, donde Clint Eastwood pudiera ser un ángel que viene a reestablecer un balance…
Es un individuo decididamente egoísta y manipulador, cuyos méritos se reducen a una mente brillante, gran carisma, un talento envidiable con el revólver, y una formidable capacidad para la intriga y la traición.
Como contraparte, la imponente presentación de Ramón Rojo, interpretado con una fuerza indescriptible por el gran Gian María Volontè, quien repetiría papel casi idéntico en la posterior “Per qualche dollaro in più” (1965), y es que era una bestia parda cinematográfica, que da la medida y más allá de la capacidad.
El otro tema, es que tampoco hay víctimas o inocentes en el medio; salvo, claro está, la historia de Marisol, la amante de Ramón Rojo que ha sido separada violentamente de su familia, y que termina por ser el disparador del rapto de moral de nuestro héroe.
Finalmente ayuda a la familia de campesinos, a costa de su propia seguridad, y se vengará de Ramón y sus hermanos, sobre todo porque han capturado a su amigo el tabernero.
Como dato, los otros 2 pistoleros lacónicos que interpretaría Eastwood para Leone, carecen de tales rasgos humanos:
Traicionan a los amigos, y no tienen el menor atisbo de moralidad, ni son capaces de demostrar sentimientos más allá de la pura codicia.
La primera parte del relato de Per un pugno di dollari, es decididamente brillante, con Eastwood llevando y trayendo, y enredando a todos.
Uno puede ver al pistolero siempre maquinando, midiendo, calculando y haciendo sus propias jugadas.
Es cierto que el guión tiene agujeros, como el ingreso a la banda de Los Rojo parece demasiado fácil; todo el incidente donde Eastwood lleva los soldados muertos al cementerio, parece muy bobo:
¿Es que nadie se da cuenta que ya estaban muertos?; e incluso el rapto del hijo de Los Baxter, no está bien explicitado, del mismo modo que el hecho de que Marisol sea prisionera de Los Rojo, parece algo imprevisto; y sólo se salva por un rápido monologo que hace el tabernero después del intercambio de prisioneros; pero Clint Eastwood lleva adelante la trama con un carisma envidiable.
Es imposible no sonreír al ver lo que este tipo está tramando o armando, casi siempre de modo sorpresivo.
Lo que no es tan pulido, es la segunda parte, donde los agujeros del guión ya son enormes.
El vuelco moral de Eastwood es brusco, y sin ninguna señal de anticipación.
El apresamiento, la golpiza y el escape, suenan descolgados.
Y especialmente el regreso, la recuperación milagrosa del pistolero; el enfrentamiento con Ramón Rojo y su banda, poniéndose una chapa de acero para atenuar las balas; ya es algo muy traído de los pelos.
Pero todo esto es absolutamente perdonable por la exquisita dirección de Leone.
Las balaceras están armadas de cuadros rápidos, con primeros planos muy cortos, y un estudio minucioso de los gestos de los protagonistas, algo que para su época era realmente innovador.
Leone en realidad, está siguiendo una puesta en escena muy similar a las viñetas de un comic:
Primer plano del revólver que dispara mientras vemos caer uno a uno a los matones en un plano de fondo; crear tensión viendo las expresiones de los involucrados en el duelo; montones de asesinatos gratuitos simplemente para darle ritmo al relato; la puntería perfecta del héroe y del villano, etc.
Del reparto, después de considerar a Henry Fonda, el director Sergio Leone ofreció el papel principal a James Coburn, que resultó ser demasiado caro.
Charles Bronson, luego lo rechazó después de describirlo como el “peor guión que he visto”
La otra opción, Richard Harrison, que también declinó el papel, pero señaló a Leone en la dirección de la serie “Rawhide” (1959), a su protagonista…
Leone le ofreció el papel a Eric Fleming, que lo rechazó, pero sugirió a su coestrella:
Clint Eastwood.
El contrato de Eastwood para “Rawhide” (1959) lo prohibía de hacer películas en los Estados Unidos mientras estuviera trabajando para la serie; sin embargo, el contrato le permitió aceptar asignaciones de películas en Europa.
El resto, como ellos dicen, es historia.
Clint Eastwood firmó por $15 mil; y aunque nadie le conocía, Leone pronto se dio cuenta de que era perfecto:
“Más que un actor, lo que yo necesitaba era una máscara, y Clint por entonces tenía 2 caras:
Con sombrero y sin sombrero”
Debido a que se trataba de una coproducción entre Italia y Alemania Occidental, hubo una importante barrera lingüística en el set.
Clint Eastwood se comunicó con Sergio Leone y el equipo italiano, principalmente a través del actor de riesgo, Benito Stefanelli, quien también actuó como intérprete no oficial de la producción.
Como unos spaghetti western todavía no se había lanzado en los Estados Unidos, muchos de los actores y el equipo europeo, se enfrentó a sustituir sus nombres para que “sonaran estadounidenses”
Estos incluyen al mismo Leone como “Bob Robertson”; Gian Maria Volontè como “Johnny Wells”, y al compositor Ennio Morricone con “Dan Savio”
Como todas las películas italianas fueron filmadas en silencio, mudas, era la norma imperante para los doblajes posteriores y para la comercialización; Clint Eastwood no agregó su voz a la banda sonora hasta 1967, cuando la película fue preparada para el lanzamiento de los Estados Unidos; de hecho comentó, que había mucho ruido durante el rodaje.
Sin embargo, su mayor aporte es que el mismo actor ayudó a crear el estilo visual distintivo de su personaje:
Compró los vaqueros negros de una tienda de deportes en Hollywood Boulevard; el sombrero provenía de una firma de vestuario de Santa Mónica; y los cigarros negros de marca, procedían de una tienda de Beverly Hills.
El propio Eastwood cortó los cigarros en 3 pedazos para hacerlos más cortos; de hecho el actor no fumaba, y le repugnaba el tabaco; pero creía que el sabor amargo del puro, le ayudaba a lograr ese gesto áspero característico, de ceño fruncido.
Estrecheces del presupuesto, dicen.
El poncho, lo descubrió Sergio Leone en España, ya que se había usado antes en los westerns de Joaquín Romero Marchent.
Como sello, Clint lleva el mismo poncho en La Trilogía del Dólar, y según dice la leyenda, sin haberlo lavado en ningún momento.
Se cuenta además, que el estrabismo de marca de Clint Eastwood, fue causado por la combinación del sol y las lámparas de alto voltaje en el set.
Para la versión italiana de la película, Clint Eastwood fue doblado por el actor de doblaje, Enrico Maria Salerno, cuya interpretación “siniestra” de la voz de “Man With No Name”, contrastaba con la acostumbrada y humorística interpretación de Eastwood.
Por su parte, el inmenso Gian Maria Volontè, en el papel de Ramón Rojo, da una réplica impecable al personaje de Clint Eastwood.
Según se informa, Volontè no se llevaba bien con Sergio Leone, quien encontró el estilo de su actuación, muy teatral y arrogante en el escenario.
Volontè, trató de hacerse amigo de Clint Eastwood, pero la barrera del idioma y las diferencias políticas; Eastwood era un republicano conservador, mientras que Volontè era un izquierdista comprometido; impidieron que se pusieran en contacto.
Pese a la difícil comunicación entre actor y director, Leone no hablaba ni una palabra de inglés y Eastwood obviamente no entendía el italiano; llegaron a una especie de entendimiento instintivo, que les permitió dar forma a un personaje legendario, un héroe imbatible que tiene algo de mítico.
Puede que Eastwood no fuera un gran actor, pero ambos supieron dotar al personaje de suficiente carisma, como para hacerlo legendario, sirviéndose de gestos muy elementales.
De hecho, es de destacar no solo el papel de Eastwood, sino la sagacidad de Leone para servirse en papeles secundarios, de rostros que encajan a la perfección con su concepción del western.
Leone era un director especialista en filmar rostros, y aquí ya se nota el cuidado que ponía en poblar sus películas de retratos duros y con personalidad que encajen en ese ambiente creado por él.
Enseguida se harían legendarios sus primeros planos tan cerrados, que eran casi estudios de caras entendidas como paisajes.
Además de Clint Eastwood, los actores Mario Brega, Benito Stefanelli, Aldo Sambrell y Antonio Molino Rojo, son los únicos actores que aparecen en “La Trilogía del Dólar”
El personaje de Brega, muy curiosamente siempre encuentra la muerte de manera muy desafortunada.
En Per un pugno di dollari, su personaje de Chico, es aplastado por un gran barril empujado por Joe; siendo esta, la única película en “La Trilogía del Dólar”, donde el personaje de Eastwood estuvo directamente involucrado con el fallecimiento del personaje de Brega.
El plantel de personajes secundarios, es excelente, muchos de ellos interpretados por españoles, tanto que la mayoría de los extras fueron reclutados de la población gitana local.
Desde el barman Silvanito, que ayuda al pistolero Joe; al encargado de los funerales, Piripero.
Pero hubo momentos en que la producción casi se cerró, debido a la escasez de efectivo, pero Sergio Leone prevaleció, rodando múltiples tomas en cada instalación de la cámara, en caso de que los laboratorios de cine italianos dañaran las imágenes, e improvisando cuando fuera necesario.
Clint Eastwood describió el set:
“No teníamos electricidad, no teníamos un remolque con un inodoro, sólo salíamos detrás de las rocas para hacer las necesidades”
También, algunas de las técnicas de Leone eran sorprendentes para Clint Eastwood.
Desde 1934, El Código Hays establecía que ninguna película de Hollywood podía mostrar el disparo, y el hombre que cae herido o muerto, en el mismo plano.
Era necesario un corte.
Per un pugno di dollari, fue el primer western que eliminó ese corte.
Una nueva forma de mostrar la violencia, nacía.
Antes de esta película, en las películas estadounidenses, cada vez que se disparaba a una persona, una cámara se concentró en el tirador, que disparó su arma, y una fracción de segundo más tarde, el director corta rápidamente a la víctima que podía verse golpeada y cayendo al suelo o lo que sea.
Clint Eastwood sabía, que siempre había sido la forma en que se rodaron escenas de ese tipo en los Estados Unidos, pero no se molestó en decírselo a Sergio Leone.
Leone, filmó la primera escena que involucró cualquier tipo de violencia mayor en esta película, con la cámara rodando desde el hombro de Eastwood, como si el espectador estuviera allí, observándolo todo de primera mano.
Y con pocos medios, el director italiano muestra tal realismo, que incluso se podría hablar de hiperrealismo, sobre todo en lo que se refiere a retratar el pueblo fronterizo donde sucede la acción.
También, se esfuerza Leone en ser lo más realista posible, con las armas de fuego, siendo bastante fiel con las armas que se utilizaban en la época.
Curiosamente, toda esta voluntad realista, contrasta con cierta manipulación, e incluso exageración, sobre todo en las escenas de los duelos, planificado como si de un ritual se tratara.
Un ritual violento y sangriento, cuya mirada mantiene fija sin escatimar nada al espectador, lo que contrastaba con los westerns en EEUU, en los que se hacía un uso muy selectivo de las elipsis y de los planos fuera de campo.
Uno de los aspectos más sorprendentes, es por ejemplo la crueldad de sus personajes, que hace sentir al espectador en sus carnes el salvajismo del oeste, de esa época mítica sin ley.
En una de las escenas finales, Ramón, el cabecilla de Los Rojo, prende fuego a la casa de Los Baxter, y va disparando sin titubear a todos los que salen de la casa pidiendo clemencia con las manos en alto.
Es un preludio de futuros antagonistas del cine de Leone, que no sólo son igual de crueles, sino que no dudan en matar también a niños.
Un dato que tal vez pocos conocen, es que cuando Per un pugno di dollari hizo su debut en la cadena estadounidense de televisión en The ABC Sunday Night Movie, en febrero de 1975, se agregó un nuevo prólogo, en el que un policía o político no identificado, interpretado por Harry Dean Stanton, ordena a Joe “deshacerse de las pandillas de San Miguel, a cambio de un perdón”
Ni Eastwood ni Leone, participaron en el rodaje de este material adicional; donde veremos a un doble con su cara oculta, y las secuencias de archivo de Eastwood que se utilizaron.
Monte Hellman dirigió las nuevas imágenes; y este prólogo ya está disponible en la edición especial publicada en 2005.
Otro dato que puede resultar interesante, es el orden cronológico de “La Trilogía del Dólar”, orden cronológico que no es el orden de filmación; Sergio Leone deja unas pistas bastante claras acerca de ello.
El orden cronológico de la historia bien puede ser:
“Il buono, il brutto, il cattivo” (1966); luego “Per un pugno di dollari” (1964); y finalmente “Per qualche dollaro in più” (1965)
Este orden obedece a una serie de elementos que a lo mejor pasan desapercibidos, pero que tienen bastante sentido.
En “Il buono, il brutto, il cattivo” (1966), vemos que en una escena, el gran Clint Eastwood encuentra en una cabaña abandonada, un poncho, el cual se pone al final de la película.
Bien, pues este poncho es el mismo que lleva en las otras 2 películas anteriores.
En segundo lugar estaría “Per un pugno di dollari” (1964), que por cierto, la banda sonora más desconocida de las 3.
La razón es que está relacionada “Per qualche dollaro in più” (1965), que es la conclusión de La Trilogía.
En “Per qualche dollaro in più” (1965), el protagonista es conocido como “Manco”, esto se debe a que tiene una lesión en la mano, la cual cubre con una muñequera de cuero.
Bien, si recordamos, en “Per un pugno di dollari” (1964), el protagonista es torturado, y queda mal herido hasta el punto de que tiene dificultades para disparar debido a una lesión en su mano, a causa de los golpes y el taconazo de uno de los malosos, recordar también que tiene que practicar con su revólver antes del enfrentamiento final.
Por este motivo, la lesión del Manco en “Per qualche dollaro in più” (1965), es la que sufre en “Per un pugno di dollari” (1964)
En cuanto a Lee Van Cleef, no afecta para nada a la cronología, pues interpreta a personajes distintos.
El único personaje que aparece en las 3, es el de Clint Eastwood, con diferentes nombres.
Cabe reconocer que Per un pugno di dollari es la más floja, por llamarlo de alguna forma de las 3 películas, pero no por eso es mala, ni mucho menos.
Te transmite sentimiento, y a la vez emoción por saber qué ocurrirá después; todo un lujo.
Un auténtico mito, superado por sus secuelas.
Esta fue la primera vez que Sergio Leone y el compositor Ennio Morricone trabajaron juntos.
Inicialmente, Leone no estaba interesado en usar a Morricone para esta película.
Como dato, el tema central, originalmente fue hecho como una canción de cuna.
Algunos elementos de la música, fueron escritos antes de la película, lo cual es inusual.
Las películas de Leone se hicieron así, porque quería que la música fuera una parte importante de ella; y es que la banda sonora de Morricone, no se limita a acompañar las diferentes acciones, sino que en realidad, se convierte en un factor protagónico tan importante como Eastwood, Volontè, o el mismísimo Leone.
Por algo se dijo en su momento que “Leone, Eastwood y Morricone fueron respectivamente, el cohete, el astronauta y el combustible de Per un pugno di dollari”
“Quando un uomo ha soldi in tasca, comincia ad apprezzare la pace”
El western, es un género cinematográfico que se diferencia de todos los otros, por sus características únicas.
Al oír el término, rápidamente vienen a nuestra mente, sombreros de vaquero, pistolas y pueblos en medio del desierto.
Su popularidad, le ha generado un gran número de homenajes y parodias, estando siempre presente en nuestra cultura popular.
Sin embargo, con su popularidad, también ha surgido un estereotipo, y por qué no decirlo, un prejuicio hacia el género.
En la fecha del estreno de Per un pugno di dollari, fue una película extravagante, desacostumbrada, y vista hoy, además de tener una importancia capital en la historia del spaghetti western, permite una interesante reflexión sobre el plagio, hecho histórico, y la tradición en el cine mismo.
Siendo las 4 constantes del género muy concretas:
Guión, música, estética y estilo; que estableció las bases esenciales de un subgénero que durante algo más de una década, se explotaría hasta la saciedad.
Aunque no se trataba del primer western de producción italiana, Per un pugno di dollari sí fue el primero que tuvo distribución internacional.
Su inesperado éxito, sentó las bases de un nuevo subgénero denominado despectivamente spaghetti western; aunque denostado por parte de la crítica, el estilo visual de Sergio Leone, la música de Ennio Morricone, y la peculiar interpretación de Clint Eastwood, gozaron de gran predicamento entre el público; y con el tiempo, entre la misma crítica.
Los 3 rodaron a continuación otras 2 películas de temática, y estética similar, creando así la conocida “Trilogía del Dólar”, protagonizadas por el des/conocido como “Hombre Sin Nombre", que asentaron un estilo imitado posteriormente con mayor o menor fortuna por numerosos cineastas:
Innovaciones en el posicionamiento de la cámara, violencia desaforada, falta de moralidad del protagonista, sencillez en los diálogos, cruces de miradas en primerísimos planos...
El éxito, permitió a Leone filmar películas de mayor presupuesto, aunque esta Trilogía es la que le han proporcionado mayor fama.
Leone, se convirtió en director de culto, y con el tiempo llegaría a tener a sus órdenes, a los 3 actores que lo rechazaron inicialmente:
Henry Fonda, James Coburn y Charles Bronson.
En todo caso, por entonces, Sergio Leone ya había conseguido algo al alcance de muy pocos:
Renovar un género, y catapultar al estrellato al que sería uno de los actores más famosos de las décadas posteriores.
Desde luego, no es algo a lo que puedan aspirar muchos directores italianos.
Leone nos hizo olvidarnos de John Ford.
Siendo Clint Eastwood, el único hombre que podemos comparar con John Wayne, por su estilo de actuar, la forma de caminar, la manera de fumarse sus cigarrillos, y la mirada de odio, lo hacen el número uno al interpretar los papeles de este género.
Y durante 20 años, Clint Eastwood reinó en Hollywood como el tipo duro por excelencia, abriéndose a otros géneros como el cine negro y el policiaco.
Pero dentro, llevaba mucho más:
En los 90, se convirtió en uno de los directores más respetados del cine de Hollywood, cuajando una filmografía que quizá incluso supere a la de su descubridor, Sergio Leone.
Eastwood dirigió muchos años después el western definitivo, el oscarizado “Unforgiven” (1992), dedicado no por casualidad, a Sergio Leone y a Don Siegel, está dirigido con sequedad, y con algunas carencias de tono y de carácter.
La imagen pura de un postmodernismo consciente de sí mismo.
Todo por seguir aquella intuición que su agente le decía sería “un mal paso”
Por eso, cuando Eastwood fundó su propia productora, decidió darle un nombre español:
Malpaso.

“Vedete, ho capito voi uomini erano solo giocando 'in giro, ma il mulo, che proprio non capisci.
Naturalmente, se si dovesse tutto chiedere scusa... non credo che sia bello, ridente'.
Vedete, il mio mulo non piace la gente ridente'.
Ottiene la folle idea che stai ridente' a lui.
Ora, se si scusa come so che si sta andando a, lo potrei convincermi che davvero non voleva dire che...”


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