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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

viernes, 31 de marzo de 2017

Peter The Great

“Soldiers' bellies are not satisfied with empty promises and hopes”

Pedro El Grande, se perfila como uno de los personajes reformistas más importantes de Rusia, llevando a su nación, un poco por la fuerza, hacia una extraordinaria transformación que la acercaría a las naciones europeas occidentales, reorganizando El Estado y el ejército, ampliando las posibilidades de la economía, y haciendo que la población pasara de sus viejas costumbres a las modernas maneras de la Europa del siglo XVIII.
Nacido Pyotr Alexeyevich Romanov, llamado “El Grande Emperador y Autócrata de Todas las Rusias”, fue hijo del zar Alexei I y de su segunda esposa, Natalya Naryshkina, y sucesor de su hermanastro, Fiodor Alekseievich.
Pyotr fue uno de los más destacados gobernantes de la historia de Rusia, perteneciente a La Dinastía Romanov.
La expresión “Rusia Imperial” designa el periodo cronológico de la historia rusa desde la conquista de los territorios comprendidos entre El Mar Báltico y El Océano Pacífico iniciada por Pyotr I hasta el reinado de Nikolai II, el último Zar, y el comienzo de La Revolución de 1917.
Pocos personajes me fascinan tanto como este gran zar ruso, verdadero reformador del imperio moscovita.
Pyotr El Grande, ascendió al trono a finales del siglo XVII, cuando su país se encontraba bastante rezagado y atrasado en comparación a las potencias de Europa Occidental.
Llevó a cabo un proceso de occidentalización y expansión que transformó a la Rusia moscovita, en uno de los grandes poderes europeos.
Se enfrentó desde muy joven a las ambiciones de otros aspirantes a La Corona Imperial, pero sus dotes de estratega y estadista salieron a relucir, y logró consolidarse como Zar.
Pyotr fue un monarca exponente del despotismo ilustrado, pese a que tal corriente no se había formalizado aún en su época; esto porque El Zar deseaba siempre participar activamente en los cambios que introdujo en Rusia a lo largo de su reinado.
Consciente de que debía contar con una poderosa flota para disputarle El Mar Negro al Imperio Otomano, se dedicó en persona a la construcción de barcos de guerra.
Visitó los grandes centros navales de la época, Londres y Ámsterdam, empapándose de las técnicas más innovadoras en cuanto a la construcción de buques.
En una época en la que los monarcas eran considerados representantes de Dios, Pyotr dormía en barracas, y compartía las raciones con marineros y soldados.
Deseoso de modernizar a su país, introdujo costumbres occidentales en su reino.
Sus medidas afectaron asuntos tan diversos como la moda, los modales y la apariencia personal de sus súbditos, y La Corte.
Se prohibió el uso de barba, y El Zar en persona, se convirtió en un barbero consumado.
Sabía que para consolidar a Rusia en el escenario europeo, era necesario disputarle a los suecos el control del Báltico; y se involucró en una cruenta y larga guerra contra éstos, de la cual saldría victorioso tras largos años de lucha.
Impuso su voluntad en la cuestión de la sucesión de La Corona Polaca, y estableció una nueva capital, una ciudad al estilo de las metrópolis europeas:
San Petersburgo, llena de Palacios y jardines.
Pero también luchó contra los turcos, expandiendo El Imperio hacia el sur.
La Rusia antes de Pyotr El Grande, era un estado feudal atrasado con una burocracia obsoleta; y con él sentó las bases para la expansión del poder ruso en Europa, lo que se manifestaría un siglo después, tras Las Guerras Napoleónicas y hasta La Guerra de Crimea.
Rusia, baluarte del absolutismo en el siglo XIX, debe aquél esplendor a un Monarca sumamente patriota, decidido a introducir a su reino a la modernidad.
Su política exterior, agresiva, sería continuada por sus sucesores, como Yekaterina La Grande, y Aleksandr I.
A su muerte, le sucedió en el trono su segunda esposa, Yekaterina I, de origen sueco, y oscuro pasado, a quien El Zar había hecho coronar 2 años antes de su muerte.
Yekaterina, con su esposo Pyotr I de Rusia, tuvo 11 hijos, todos los cuales murieron en la infancia, excepto Anna Petrovna, e Elizabeth.
Se cree que Yekaterina era una campesina polaca nacida en Letonia en 1684, cuando era una provincia de Suecia, hija de Samuel Skavronski y Elisabeth Moritz, que murieron en la epidemia de peste en 1684.
Se ha especulado con que fueran siervos fugitivos, lo que explicaría los intentos de los gobiernos siguientes de mantener esta historia en secreto.
De sus 2 hijas mujeres:
Anna se casó con El Duque de Holstein, e Elizabeth también fue coronada Emperatriz de Rusia.
La ciudad de Ekaterimburgo, lleva el nombre de Yekaterina La Grande.
En general, sus políticas fueron razonables y cautelosas; y fue la primera mujer que gobernó Rusia, abrió el sendero para un siglo de reinados femeninos, incluyendo a su hija, y a Yekaterina II, las cuales continuaron la política marcada por Pyotr El Grande.
Los herederos de Pyotr, recibieron un Imperio que se extendía desde El Mar Blanco hasta Mazanderan en El Caspio, y desde El Mar Báltico hasta El Océano Pacífico.
“Destiny may ride with us today, but there is no reason for it to interfere with lunch”
Peter The Great es una drama del año 1986, dirigido por Marvin J. Chomsky & Lawrence Schiller.
Protagonizado por Maximilian Schell, Vanessa Redgrave, Omar Sharif, Trevor Howard, Laurence Olivier, Jeremy Kemp, Helmut Griem, Jan Niklas, Elke Sommer, Renée Soutendijk, Ursula Andress, Mel Ferrer, Hanna Schygulla, Mike Gwilym, Günther Maria Halmer, entre otros.
El guión es de Edward Anhalt, basado en el libro “Peter The Great: His Life and World” (1980) de Robert Kinloch Massie, donde relata la vida de Pyotr I de Rusia , y se divide en 5 partes:
“Old Muscovy”, “The Great Embassy”, “The Great Northern War”, “On the European Stage”, y “The New Russia”
Cabe señalar que Massie escribió y publicó su primer libro, “Nicholas and Alexandra”, una biografía del último Zar de Rusia, Nikolai II, su esposa Alexandra, su familia, y entorno político y cultural.
El interés de La Familia del Zar por parte de Massie, fue desencadenado por el nacimiento de su hijo, El Reverendo Robert Kinloch Massie, puesto que al igual que el hijo del Zar, Alexei, nació con la enfermedad hereditaria, la hemofilia.
En 1971, el libro inspiró una película del mismo título, ganadora de 2 premios Oscar de La Academia; y en 1995, publicaría una continuación, con información actualizada por nuevos descubrimientos acerca de La Familia Imperial Rusa, que llevó por título “The Romanovs: The Final Chapter”
Massie, ganó en 1981 El Premio Pulitzer, por su biografía:
“Peter The Great: His Life and World”
Éste libro inspiró una mini-serie en 1985, en la NBC, que ganó 3 Premios Emmy.
La miniserie fue realizada en colaboración con La Unión Soviética, y reconstruye la Rusia de finales del siglo XVII, y la vida del Zar Pyotr I (Graham McGrath/Jan Niklas/Maximilian Schell/Dennis DeMarne), uno de los personajes más controvertidos y fascinantes de la historia.
Para entonces, Rusia, a finales del siglo XVII, era un país que estaba todavía anclado en La Edad Media, cuando en el resto de Europa se habían producido profundas transformaciones sociales, y se desembocaba en el despotismo ilustrado.
En Rusia, por el contrario, los estamentos eclesiásticos ejercían una profunda influencia en la sociedad y en el gobierno.
Tras la muerte de Fiodor III, se produjeron enconadas luchas por la sucesión.
Pyotr, siendo todavía un niño, sufre la persecución de su hermanastra Sofia (Vanessa Redgrave) que ambicionaba el poder.
La Zarina, Natalya (Lilli Palmer), viuda y madre de Pyotr, abdicó la regencia en Sofia, y nombró herederos de La Corona a Pyotr, y a su hermano Ivan, un retrasado mental.
Así pues, la miniserie narra la historia de Pyotr desde niño, su lucha por sobrevivir frente a Sofia y Los Streltsis, el cuerpo militar creado por Ivan El Terrible.
Su ansía por modernizar Rusia a golpe de decreto, su amistad con Alexander Danilovich Menshikov (Helmut Griem), su desgraciada relación con su primera esposa, Yevdokiya (Natalya Andrejchenko), por cierto, última Zarina rusa de origen autóctono; y el hijo de ambos:
Alexei (Boris Plotnikov), a quien hizo matar.
Así como el amor que le unió a su 2ª esposa, la ambiciosa Yekaterina (Hanna Schygulla)
En lo personal, Pyotr se casó 2 veces:
Su primera mujer, Yevdokiya, fruto de un matrimonio arreglado por su madre, Natalya Naryshkina; tuvo 2 hijos:
Alexei y Aleksandr.
Pero además de las intrigas de La Corte y la guerra de poder, es la página negra del reinado de Pyotr I, sobre la muerte de su primer hijo, El Príncipe Alexei, que falleció en 1718, a los 28 años, condenado a muerte por un complot contra su padre; la que ha perdurado como “condena” personal.
Según algunos historiadores, Alexei fue estrangulado por cortesanos del Zar, en la fortaleza de Pedro y Pablo en San Petersburgo.
Posteriormente, Pyotr murió el 8 de febrero de 1725, a los de 52 años de edad, en San Petersburgo, la nueva capital de su Imperio, a consecuencia de una neumonía, por una infección en la vejiga; sin dejar un heredero digno y fuerte.
Tras su muerte, en El Imperio que fundó, comenzó una serie de reinados débiles, hasta la coronación de La Emperatriz Yekaterina II, La Grande.
Pyotr era un hombre que podía ser a la vez cruel y amable, romántico y despiadado, generoso o implacable.
Un ser humano en definitiva, extremo y radical, que no admitía medias tintas y que causaba admiración o rechazo a partes iguales.
Fue un personaje grande, más allá de su nombre, y que con su personalidad arrolladora, para bien o para mal, dejó su huella en la historia.
“I have conquered an empire but I have not been able to conquer myself”
Pyotr El Grande, cambió la faz que Rusia había heredado, un país asiático; y fue capaz de llevarlo hacia Europa, aunque tuviera que usar el “knut”, un tipo de tortura propio de la Rusia del siglo XV.
Él fue un déspota ilustrado, pero actuaba como un déspota oriental, brutal y cruel.
Así logró la modernización de Rusia, a la que le abrió una puerta hacia Europa, construyendo San Petersburgo.
Pyotr El Grande era el más chico de la familia, y miembro de La Dinastía Romanov, y en 1682, sube al trono de Rusia, siendo proclamado sucesor de su hermano Fiodor III, por la facción Narishkin.
Pero pronto surgirían los problemas, ya que la facción Miloslavski, junto con los Streltsis, tendrían a su propio candidato al trono en la figura de Ivan V, hermanastro de Pyotr.
Tal disputa, fue disipada con la regencia de Sofia, hermana de Ivan, ocasionando que Pyotr y su madre fueran relegados al campo.
Sin embargo, no permanecería inactivo, su afán de conocimiento, lo llevó a adquirir una formación intelectual y militar, y en 1694, a la edad de 22 años, Pyotr lanza un Golpe de Estado contra la regente Sofia, y contra Ivan; y se proclama Zar de Rusia.
Después de adquirir el poder, Pyotr se dedicó a reorganizar el ejército y la flota, inspirándose en el modelo del ejército inglés; y 2 años después del Golpe de Estado, Pyotr lanzó un ataque contra Azov, puerto que conecta con El Mar Negro y que pertenecía al Imperio Otomano.
Al año siguiente, viajaría por Europa, recorriendo:
Francia, Alemania, Países Bajos, Holanda, Suecia, Inglaterra, y Austria; estableciendo contactos diplomáticos en Alemania del Norte, Holanda, Inglaterra y Viena.
Sin embargo, en 1698, es obligado a regresar a Rusia para enfrentarse a una sublevación del Partido Nacionalista, que se rebelaba en contra de la política reformista que Pyotr estaba emprendiendo, buscando modernizar la nación Rusa a manera de las naciones europeas occidentales.
Pero fue gracias a sus viajes por Europa, que Pyotr pudo estudiar con detenimiento, cómo se desarrollaba la vida económica y política de las potencias de la época, adquiriendo ideas que pronto usaría en su propia nación.
Poco después de su regreso, emprendió la serie de acciones reformistas que transformarían a Rusia; dentro de las más importantes se encuentran:
La creación del Santo Sínodo, asegurándose la división entre Iglesia y Estado; y el control gubernamental de la misma; la ampliación del número de contribuyentes, estableciendo la recaudación de impuestos a cada uno de los varones de una familia, en vez de que los impuestos fueran recaudados por familia.
Establece una división Provincial, cuyas unidades a su vez se subdividen en distritos y cantones, creando una sociedad estructurada completamente.
Crea monopolios sobre la sal, el tabaco, la resina, y la potasa.
También estimuló la iniciativa privada con intervención estatal.
El desarrollo industrial, se vio fomentado en Los Urales, y en los sectores minero y metalúrgico.
Dichas reformas económicas, ayudarían a Pyotr a sostener su agresiva política exterior.
Sin embargo, todos estos cambios, se realizan como fruto de un gobierno absolutista, de manera autoritaria, cosa que no es bien visto por la aristocracia ni por el pueblo, ocasionando graves sublevaciones y disturbios.
En el ámbito militar, Pyotr crea la leva obligatoria.
En cuanto a su trato con la nobleza, se muestra reservado y desconfiado con esta, a causa de una posible revuelta de su parte.
Dentro de las reformas más radicales, se encuentran las destinadas a las costumbres de la población.
Por ejemplo, a través de toda la nación, se obligó a que los hombres se cortaran la barba, teniendo que pagar un impuesto si querían conservarla.
Para las mujeres, era ahora su deber, evitar el velo y la reclusión, debiendo presentarse en las reuniones, y aprender los modos europeos.
Pyotr, pronto se da cuenta, de que la conquista del Báltico le abriría las puertas al contacto con las naciones occidentales europeas, y decide conquistarlo.
Para ello, debe de enfrentarse con Suecia, que es una poderosa fuerza en la zona, y la confronta junto con sus aliados, Polonia y Dinamarca, conflicto que se prolongó hasta 1721, conociéndose este como “Guerra del Norte”
En 1700, Pyotr es derrotado en el puerto fluvial de Estonia, pero consigue apoderarse de él, en 1704.
Posteriormente, conquista los territorios suecos de Ingria, Carelia, Estonia y Livonia, consiguiendo la importante victoria de La Batalla de Poltava, derrotando a Karl XII (Christoph Eichhorn) en 1709, y logrando asentarse en El Báltico oriental, al conquistar Riga, Reval y Viborg.
Tras la decisiva victoria de Poltava, en 1709, y más años de guerra, Pyotr firma El Tratado de Nystad en 1721, reconociéndole los territorios conquistados del Báltico, quedando su nombre para la posteridad como “El Grande”
Pero en 1710, fue derrotado en el Prut por los turcos, y perdió Azov, el territorio anteriormente conquistado, la salida al Mar Negro.
Luego de las campañas del Báltico, y su decisiva victoria, Pyotr El Grande funda San Petersburgo, destinándole grandes recursos, y creando reformas que apoyaron la solidificación de esta ciudad, que poco tiempo después se establece como un importante punto de cultura, símbolo de la modernidad rusa, siendo después, la capital de Rusia, 12 años después.
Sin embargo, la construcción de San Petersburgo requirió no solamente de un grandioso esfuerzo económico, sino también un gran costo humano, empleando a unos 40 mil obreros que tuvieron que soportar las duras condiciones climáticas, muriendo miles de ellos en la formidable empresa.
Y es que durante la construcción, no fue permitida ninguna otra construcción en Rusia, y los hombres ricos fueron obligados a construirse ahí una casa de 2 pisos por familia.
Pero vendría la más terrible de sus decisiones:
En 1718, Pyotr El Grande, es forzado a quitarle la vida a su propio hijo, Alexei, quien se había convertido en líder de la oposición formada por la aristocracia conservadora Rusa.
El Príncipe falleció antes del cumplimiento de la sentencia, de resultas de tan terrible martirio, a la vez moral y físico.
Se dice que Alexei expiró a golpes de látigo, el knut, el 26 de junio de 1718, 2 días antes de celebrarse las ceremonias conmemorativas de la victoria de Poltava.
Los funerales del desgraciado Zarevich, tuvieron efecto durante la noche y en la mayor sencillez:
El Zar y toda La Corte seguían al cortejo, llevando sendos cirios en la mano, y Pyotr tenía su rostro anegado en lágrimas.
Pero sus campañas no se detuvieron:
Después, en otra hazaña militar, Pyotr El Grande conquista Derbent y Bakú, así como la cesión de las provincias litorales del Caspio, en su guerra contra Persia entre 1722 y 1723.
Así, luego de una vida de grandes reformas que le llevarían a fundar El Imperio Ruso, Pyotr El Grande muere en San Petersburgo, el 8 de Febrero de 1725, y le sucede su esposa, Yekaterina I.
La serie Peter The Great, intenta mostrar el lado humano de Pyotr, tanto en sus defectos como en sus virtudes, su determinación en imponer su voluntad a cualquier precio, tras una infancia peligrosa y arriesgada, con el gran mérito de mostrar su crueldad para conseguirlo, como el asesinato de su hijo, que fue peor que el de Ivan El Terrible, pues éste mató a su hijo en una bronca de forma accidental, y porque era un esquizofrénico; y le atormentó el hecho el resto de su vida; como no lo había hecho matar a cientos de personas antes, pero Pyotr hizo matar a Alexei a sangre fría, y lo asumió como un deber ante un hijo que consideraba traidor a su voluntad.
Pyotr sale acá un poco idealizado en temas como lo de su pasión por la occidentalización, que fue más que nada, una excusa para implantar el absolutismo ilustrado a su favor, pero Peter The Great no oculta su despotismo, por ejemplo, en la terrible escena en la que acepta el reto de su hijo Alexei, cogiendo el hacha, y decapitando por su propia mano a los sublevados Streltsis.
Otro dato, no sé hasta qué punto, su primera esposa, Yevdokiya, era la pacata intolerante que retratan, dando a entender que ella fue la culpable del fracaso matrimonial por su supuesta frigidez sexual, porque de seguro, el joven Zar no era un santo, y aunque Yevdokiya fuese una mujer religiosa, y sintiese esa noche “miedo hacia lo desconocido”, un hombre infiel y brutal, como seguro era Pyotr, de hecho, en Peter The Great le muestran violándola en la noche de bodas tras haberse ido con otra, impactaba mucho ver eso en la TV de entonces, tampoco podía hacerse querer demasiado.
No sé dónde está la realidad en ese asunto…
En cambio, nos presentan a Yekaterina, con una gran astucia a la hora de domar al león…
Un dato de producción, nos dice que el productor original y director, Lawrence Schiller, fue despedido después de la NBC, cuando fue informado que el proyecto se fue por encima del presupuesto.
Fue sólo después de que él fuera sustituido, que se reveló que la información presupuestaria, se basaba en un error de contabilidad, y no fue un problema de producción.
Así las cosas, Schiller se fue en medio de la producción, para dirigir una ópera, y sólo regresó varias semanas más tarde.
Todos los interiores de las iglesias, fueron filmadas dentro de las iglesias rusas reales.
Y toda la nieve vista, es real, incluso en las escenas en que las personas se ven caminando descalzas en la nieve; porque durante el rodaje de las escenas de invierno en Rusia, las temperaturas eran tan bajos, que llegaron a menos 30°C
Para la producción, los soldados rusos/soviéticos, fueron utilizados como extras.
Del reparto, Jan Niklas tuvo muy buenas críticas pero fue Maximilian Schell quien representa los turbulentos acontecimientos que ocurren en la historia.
El mismo Schell cuenta que durante el rodaje, en su novela autobiográfica “Der Rebell”, escrita en 1997; desde el punto de vista de un actor, es decir, Schell; que particularmente sufrió a causa de los hostigamientos de su director reemplazado, Kevin Kramsky, un seudónimo para Marvin J. Chomsky, y por ello es asesinado por el actor, al final de la novela.
Por cierto, Maximilian Schell conoció en el rodaje, y se casó con la actriz que hacía de Yevdokiya, y tuvieron 1 hija juntos.
En general, decir que Peter The Great, tras 6 horas de visionado, se hizo muy larga en cuanto a intrigas y política, y deja de lado sus logros, que son mencionados muy rápidamente como su entrevista con Isaac Newton (Trevor Howard)
Así como también, se deja por fuera, qué pasó después con los otros personajes, y su descendencia.
Sin embargo, es una buena oportunidad para acercarse al hombre y al estadista, una mezcla extraña entre el odio y la admiración.
“It is my great desire to reform my subjects, and yet I am ashamed to confess that I am unable to reform myself”
Los últimos años de Pyotr I, El Grande, estuvieron marcados por nuevas reformas en Rusia.
El 22 de octubre de 1721, poco después de que se firmase la paz con Suecia, fue proclamado Emperador de Toda Rusia.
Algunos propusieron que tomara el título de Emperador del Este, pero lo rechazó.
Gavrila Golovkin, Canciller del Estado, fue el primero en añadir “El Grande, Padre de La Patria, Emperador de Toda Rusia”, al título tradicional de Pyotr, Zar, tras un discurso del Arzobispo Pskov, en 1721.
El título Imperial de Pyotr, fue reconocido por August II de Polonia, Friedrich Wilhelm I de Prusia, y Fredrik I de Suecia, pero no por otros monarcas europeos.
Y es que en la mente de muchos, la palabra “Emperador” tenía la connotación de superioridad o preeminencia sobre los meros reyes.
Varios gobernantes, temían que Pyotr reclamase autoridad sobre ellos, tal y como El Emperador del Sacro Imperio había reclamado antes sobre todas las naciones cristianas.
En definitiva, Pyotr I, El Grande, es la figura más sobresaliente de toda La Dinastía de los zares rusos Romanov, desde el primer representante de la casa, Mikhail I (1613-1645), hasta Nikolai II (1894-1918), asesinado por Los Bolcheviques.
Pyotr reinó desde 1682 hasta su muerte, en 1725.
Gracias a su gobierno, la antigua y atrasada Rusia se convirtió en una potencia europea, y su aristocracia cambió las antiguas costumbres, por las modernas a la manera europea; transformó significativamente el país durante su reinado, al iniciar, encabezar y realizar el proceso político, económico y cultural de “occidentalización” de Rusia.
El primer Emperador ruso, llevó a su nación hacia una extraordinaria transformación administrativa del poder estatal, hacia la reorganización del Ejército y de La Marina de Guerra, y hacia una reforma del ámbito económico.
Este eminente personaje de la historia de los siglos XVII y XVIII, fue el vencedor en múltiples guerras contra Turquía, Suecia y Persia, lo que convirtió al país, en un Imperio poderoso, y cambió el papel de Rusia en el panorama europeo y mundial, que llega hasta nuestros días.
Con todo eso, durante un largo tiempo, en Rusia, muchos historiadores, políticos, economistas, hombres de ciencia y cultura, y personalidades de La Iglesia Ortodoxa, han discutido el papel real del monarca en el desarrollo del país, si este fue positivo o no y, en general, si hubo un “Grande”
Es un hecho que la política de extensión de Pyotr, transformó la Rusia antigua en un Imperio poderoso, y la política interior intentó modernizar El Estado al estilo de las naciones europeas occidentales.
Mientras se llevaban a cabo estos cambios, los partidarios de la línea patriarcal y ortodoxa de Rusia, culpaban al Emperador de cambiar el camino histórico y tradicionalista del país.
En los asuntos internos, al terminar la lucha contra Los Streltsis, El Zar reformador, comenzó a combatir la sociedad feudal dominada por Los Boyardos, también opuestos a la política de occidentalización.
Pyotr impulsó el cambio de la estructura socioeconómica rusa, en manos de Los Boyardos, para convertir el país en un Estado poderoso, y más afín a Occidente.
Inició cambios en la moda de los ciudadanos, prohibiendo, por ejemplo, llevar barba, o imponiendo el vestido occidental a todos los rusos, a excepción del clero y los campesinos.
Aunque en realidad, hubo reformas mucho más profundas...
En 1711, Pyotr abolió La Duma de Boyardos, y creó El Senado y 9 Colegios o Consejos Ministeriales, que se convirtieron en los órganos superiores de gobierno.
Estableció una nueva estructura administrativa, que dividió el país en provincias, distritos y cantones.
La Nobleza tuvo que incorporarse a la administración, al Ejército o a La Corte.
Así, toda la sociedad quedó estructurada.
También reformó el sistema fiscal con nuevos impuestos, y con la ampliación del número de contribuyentes, estableciendo que cada hombre tributase, mientras que antes se pagaba un solo impuesto por cada núcleo familiar, sin importar cuantos varones tuviera.
El Emperador desarrolló la tecnología y las ciencias, y creó los primeros institutos superiores, como La Escuela Politécnica y La Academia de Ciencias de San Petersburgo.
Para asegurar la sumisión de La Iglesia Ortodoxa, y evitar su intervención en política, en 1721, El Patriarcado fue sustituido por un Sínodo, especie de Ministerio de Asuntos Eclesiásticos, presidido por El Zar.
También, Pyotr I abolió El Calendario Tradicional Ruso, en donde el año empezaba el 1 de septiembre, a favor del Calendario Juliano, que comienza el 1 de enero.
Pyotr fundó San Petersburgo, llamada “La Capital del Norte” rusa, que desde 1703 hasta 1918, fue el centro político del país.
Levantó esta ciudad en las orillas del Golfo de Finlandia del Mar Báltico, en la cuenca del río Neva, algo que provocó muchas críticas por ser una zona insegura, y también por las numerosas pérdidas humanas ocurridas durante la construcción de “La Venecia Rusa”, como también llaman a San Petersburgo, que está erigida sobre el agua.
Según una expresión figurada de los contemporáneos, esta ciudad está construida no solo sobre el agua, sino también “sobre los huesos de los campesinos rusos”
En cualquier caso, San Petersburgo se convirtió en una urbe espectacular, famosa en todo el mundo por sus bellas muestras de arquitectura, numerosos monumentos, parques y puentes.
No cabe duda que Pyotr I fue uno de los personajes reformistas más importantes de Rusia, aunque de carácter muy duro y déspota, realizó sus ideas de transformación del Estado con fuerza, y a menudo con crueldad, pero fue también un hombre brillante, poderoso y capaz.
Rusia entraba con él, de lleno en la historia universal.
Pyotr aportó a su tarea reformadora tanto empeño, vigor, optimismo y energía que, aun teniendo en cuenta sus numerosos defectos, suscitan la admiración del observador, y confieren a su gigantesca silueta histórica, una aureola de eterna juventud, de Grandeza.
El Zar supo ahuyentar de su alma toda clase de prejuicios; poco secundado por un pueblo aislado de los demás; satisfecho de su rutinaria situación, y terriblemente patriotero, Pyotr supo convertir al ruso, en ciudadano del mundo.
Hoy, hay cerca de 30 de los Romanov descendientes de zares rusos, y muy especialmente de Pyotr I El Grande.
Y aunque ningún Romanov vive en Rusia, la sucesión al trono es discutible.
De los 30 de Los Romanov, hay sólo 4 cuyos matrimonios están conformes a leyes dinásticas; 3, son de la línea de Vladimir Kirillovich, primo de Nikolai II; La Gran Duquesa Maria Vladimirovna de 63 años, y que vive actualmente en Madrid, es la actual cabeza de La Casa Romanov; La Gran Duquesa Leonida Gueorguievna Bagration-Moukhranskaya, su madre; y Gueorgui Mikhailovich, su hijo, que nació en 1981, y es parte de La Dinastía Hohenzollern; como único hijo y heredero de la Gran Duquesa Maria Vladimirovna , es él, el actual pretendiente al trono ruso.
Sin embargo, él ha dicho que no le interesa la política.

“Give back everything to...”



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