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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

domingo, 12 de marzo de 2017

Zulu

“One thousand British soldiers have been massacred.
While I stood here talking peace, a war has started”

Desde que en Grecia circuló el cuento de esos pocos griegos enfrentados al innumerable ejército persa, todos los países cuentan sus propias hazañas militares imposibles:
Unos cuantos guerreros, casi siempre representantes de un occidente blanco y civilizado, expuesto a la barbarie de miles de enemigos impone, gracias a su valor, una lección de heroísmo edificante.
Más allá de probar el valor inaudito de estos ejércitos que representan al progreso, estas historias demuestran que, entre las pocas veces que los bárbaros pueden desquitarse gracias a una superioridad numérica aplastante, a veces se ven, como en el resto de la mayoría de las ocasiones, humillados por la técnica de países más desarrollados.
Los zulúes, son un grupo étnico africano, de más de 10 millones de individuos que habitan principalmente la provincia de KwaZulu-Natal, en Sudáfrica, aunque también se encuentran en pequeñas cantidades en Mozambique, Zambia y Zimbabue.
En la lengua zulú, “Zulu” significa “Cielo”, o “Firmamento”
El Reino Zulú, desempeñó un papel relevante en la historia de Sudáfrica durante el siglo XIX.
Shaka Zulu, era un guerrero africano, que en 1816, unificó y erigió a la nación Zulú, en una de las más poderosas de África; e introdujo una enorme cantidad de reformas, creando una revolucionaria escuela militar dentro de los zulúes.
Pero 1828, fue asesinado, y El Imperio Zulú comenzaría una serie de luchas internas, entre hijos y sobrinos de Shaka.
Cetshwayo kaMpande, fue Rey Zulú de 1872 a 1884, coronado en Durban por el gobernador británico de Natal; era hijo del medio hermano de Shaka, que se había hecho con el poder, y reprimía las luchas intestinas de su nación, especialmente con su hermano, Umtonga, quién había hecho alianzas con las fuerzas coloniales para deponerlo.
Contaba con un ejército de 60.000 guerreros, divididos en 60 Iviyo/regimientos, comandados por un Induna Enkula/General.
A partir del 1877, comenzaron las primeras fricciones entre británicos y zulúes, que desembocaron en La Guerra Anglo-Zulú de 1878; entre El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, y los zulúes.
Como consecuencia de ello, en 1979, Cetshwayo se lanzaría contra los aliados de su hermano:
Los Boer y las fuerzas coloniales inglesas, en una guerra que no llegaría al año de duración, y terminaría con el fin de la independencia del Imperio Zulú.
Por su parte, El General Frederick Augustus Thesiger, invadió desde 3 puntos El Reino Zulú, sin autorización del gobierno británico, dirigiéndose a Ulundi, la capital.
El primer encuentro entre los 2 ejércitos, fue La Batalla de Isandhlwana, en la que la retaguardia inglesa fue masacrada, suponiendo la primera derrota de los británicos en África.
El ejército inglés, bajo el mando del Coronel Charles Pearson, se atrincheró en Eshowe, donde sufrió un largo asedio hasta ser salvado por Lord Chelmsford, después de La Batalla de Gingindlovu.
La segunda columna inglesa, debía ocupar el noroeste de Zululand, acampando en Tinta's Kraal, pero las noticias del desastre de Isandhlwana, llevaron a su Comandante, a retirarse.
Aquel mismo año, 20.000 guerreros zulúes masacraron a 1.800 miembros del ejército británico en La Batalla de Isandhlwana, lo que provocó la caída del gobierno de Benjamin Disraeli, pero 3.500 zulúes no pudieron reducir a un centenar de británicos en Rorke's Drift.
En La batalla de Rorke's Drift, apenas 150 soldados británicos defendieron con éxito una estación misionera situada junto a un vado del río Buffalo, en la provincia de Natal, Sudáfrica; frente al ataque de más de 3.000 guerreros zulúes, los días 22 y 23 de enero de 1879.
Este enfrentamiento, se produjo solo unas horas después de la humillante derrota británica en La Batalla de Isandhlwana.
Los británicos, solicitaron refuerzos a la metrópoli, y atacaron la capital zulú, Ulundi, donde 20.000 guerreros fueron vencidos por 6.200 soldados británicos, armados con 12 cañones y 2 ametralladoras.
El Rey Cetshwayo, fue capturado y exiliado entre 1880 y 1884, año este último, en que se le permitió volver.
Al final, 11 Cruces Victoria, fueron otorgadas a los defensores de la plaza de Rorke's Drift, el mayor número de estas condecoraciones jamás otorgado a un solo regimiento por una misma acción, 7 para soldados del 24° Regimiento de Infantería.
Sin embargo, se cree que este acto de glorificación de la batalla de Rorke's Drift, pretendía ocultar el hecho de que Lord Chelmsford, desobedeciendo órdenes, había invadido tierras zulúes, así como desviar la atención de la humillante derrota en La Batalla de Isandhlwana.
Los galardonados con La Cruz Victoria fueron:
El Cabo William Wilson Allen; Los Tenientes Gonville Bromhead, y John Rouse Merriott Chard; El Comisario ayudante de campo, James Langley Dalton; y los soldados:
Frederick Hitch, Alfred Henry Hook, Robert Jones, William Jones, y John Williams.
El Cirujano Mayor, James Henry Reynolds; y El Cabo Christian Ferdinand Schiess.
El Comisario James Langley Dalton, no fue galardonado en un primer momento, pero sí 1 año después, tras una protesta e innumerables testimonios que lo identificaron como el artífice principal de la defensa de Rorke's Drift.
Debido a diversos motivos, la guerra fue notable por varias batallas particularmente sangrientas, así como por ser un hito en la cronología del Imperialismo en la región.
Dado el éxito en la defensa del puesto, por parte de su guarnición frente a fuerzas tan superiores en número, La Batalla de Rorke's Drift, es considerada una de las defensas de una plaza fuerte, más destacadas de la historia militar británica.
Y como consecuencia, la guerra señaló el final de La Nación Independiente Zulú.
“A prayer's as good as bayonet on a day like this”
Zulu es una película bélica, del año 1964, dirigida por Cy Endfield.
Protagonizada por Stanley Baker, Michael Caine, Jack Hawkins, Ulla Jacobsson, James Booth, Nigel Green, Ivor Emmanuel, Paul Daneman, Glynn Edwards, Neil McCarthy, Gary Bond, Richard Burton, entre otros.
El guión es de John Prebble, y Cy Endfield; basados en la sangrienta batalla que tuvo lugar en Sudáfrica, el 23 de enero de 1879, La Batalla de Rorke's Drift, en la que 140 soldados británicos, tuvieron que enfrentarse a 4.000 guerreros zulúes; aunque algunos personajes y acontecimientos han sido alterados, eliminados, o inventados a fines cinematográficos; pero mantiene en gran medida la esencia de lo ocurrido en La Batalla de Rorke's Drift; que duró 12 horas, y fue decisiva para pacificar a Sudáfrica, lo que facilito que nuevos colonos europeos, se instalasen en estas tierras.
Una de las virtudes de Zulu, es parecer un western, con un grupo de soldados de la caballería de los Estados Unidos/británicos, destinados en medio de la nada, y liderados por un teniente inexperto, harán frente a un número muy superior de indios/zulúes, en medio de una revuelta generalizada.
El estreno mundial de Zulu, tuvo lugar en Londres, en el 85° aniversario de La Batalla que representa.
Pero debido a las leyes del Apartheid en Sudáfrica en ese momento, ninguno de los actores que interpretaron a los guerreros Zulú, se les permitió asistir al estreno.
Tanto que el entonces Ministro de Asuntos Nativos, prohibió la película para las proyecciones a los sudafricanos negros, ya que “podría incitarles a levantarse en rebelión”
Zulu fue filmada en el Royal Natal National Park, que está a unos 90km al suroeste de Rorke's Drift, la montaña del anfiteatro forma un telón de fondo dramático en la película; y está narrada en la apertura y cierre, por Richard Burton.
La acción inicia en Sudáfrica, el 23 de Enero de 1870.
La nación Zulú, ha entrado en guerra con el ejército colonial británico, y el 22 de enero, obtiene una arrasadora victoria contra 1.500 soldados ingleses en La Batalla de Isandhlwana.
Al mediodía de esa misma jornada, la noticia de la masacre, llega a oídos del Teniente Coronel John Rouse Merriott Chard (Stanley Baker), un ingeniero apostado para construir un puente, en el pequeño puesto de Rorke's Drift; quien presiona al oficial militar al mando, para que tome medidas.
Pero El Teniente Gonville Bromhead (Michael Caine), es joven e inexperto, y decide confiar en las decisiones de Chard.
Sabiendo que una fuerza de 4.000 zulúes se dirigen a Rorke's Drift, Chard monta un improvisado fuerte, y se prepara a resistir con menos de 150 soldados, la mayoría de ellos, enfermos y heridos que yacen en la enfermería.
Y en cuestión de escasas horas, los ingleses deberán enfrentarse a un ejército temible, masivo y brillantemente dirigido, que se prepara a reducir Rorke's Drift a sus cenizas.
Los británicos tienen órdenes de resistir en su puesto y, a pesar de la aplastante superioridad numérica del enemigo, 40 a 1, están dispuestos a luchar hasta el final.
Dejando al margen los intereses y motivaciones que salpican cualquier guerra, hay enfrentamientos, que aislados en su contexto puro y duro, ilustran brillantemente las extraordinarias y a veces repugnantes acciones que tienen lugar durante una batalla encarnizada.
La Batalla de Rorke’s Drift, es uno de ellos.
Los hechos, están reflejados desde el punto de vista de Hollywood, y de los británicos, por lo que Zulu es muy espectacular, con escenas de acción bastante interesantes, sobre todo los ataques de los zulúes contra los británicos.
No obstante, Zulu pasó bastante desapercibida en su día, y solamente en Gran Bretaña, obtuvo una taquilla medianamente buena.
Es verdad que con el tiempo se ha recuperado, y que en la actualidad, podemos disfrutar de ella en una magnífica edición especial en DVD, la grandeza y la miseria de Zulú, una película de género, y eso le hace que no desarrolle más otros aspectos que hubieran sido deseables como el colonialismo y toda la parte político-social que no existe.
Los que gusten de la historia bélica, disfrutarán el doble, contemplando las distintas tretas guerreras, y las contrapartidas tácticas del Teniente Chard, en lo que se convierte en un largo y angustioso juego de ajedrez, en el que las piezas negras, cuentan con una abrumadora infinidad de peones.
Lo más abyecto de todo, es que en los 60, aún hubiera ingleses que celebrasen hechos como éste.
Pero claro, tampoco sorprende en una nación que no ha entonado el “mea culpa” por sus matanzas en pos de la civilización...
Estamos hablando del Imperio Británico, y estamos hablando de Colonialismo, 2 bestias negras, que parecen todavía, provocar sarpullidos.
“Your bloody egos don't matter anymore.
We're dead!”
Zulu fue dirigida por Cy Endfield, que tuvo que emigrar a Inglaterra, tras ser incluido en “la lista negra” del Comité de Actividades Antiestadounidenses; siendo un proyecto de Endfield, y del actor, Stanley Baker, que interpreta sobria pero eficazmente al Teniente Chard.
Ambos pusieron dinero de su bolsillo para financiar esta interesante película bélica, que se centra en la gesta del Teniente John Chard y sus hombres, y en las terribles 24 horas que vivieron, enfrentándose a la numerosa fuerza tribal.
Como era tradicional en las películas bélicas de la época, la primera parte de Zulu, sirve para ir presentando toda una galería de distintos personajes con los que podemos identificarnos, y a través de cuyas vivencias podemos ir conociendo distintos momentos de la batalla, y entender sus reacciones y sus sentimientos.
Y se abre con una masiva boda zulú, en el campamento real, donde El Reverendo Otto Witt (Jack Hawkins) y su hija Margareta (Ulla Jacobsson) asisten como invitados.
Ella mostrará a través de su mirada, la gran frustración sexual de la época; y por unas pocas palabras del Reverendo, sabemos que el conflicto entre británicos y zulúes, está a punto de estallar, aunque cualquier otra referencia a la causa, es totalmente obviada.
Un mensajero interrumpe las celebraciones, para informar al Jefe Cetshwayo (Mangosuthu Buthelezi) de la victoria en Isandhlwana.
Ante las noticias alarmantes, y viendo su iglesia en peligro, El Reverendo Witt parte junto con su hija, para avisar al destacamento británico que ocupa La Misión.
En las siguientes escenas, se nos presentan a los personajes principales:
El primero, es El Teniente John Chard, del cuerpo de Ingenieros Reales del Ejército, que está levantando un puente sobre un río.
El segundo es El Teniente Gonville Bromhead, a cargo del puesto militar de La Misión.
En un principio, Chard se nos muestra como un eficiente militar, mientras que Bromhead, que vuelve de una cacería acompañado por unos sirvientes nativos, causa una primera impresión de ser el típico militar aristócrata y arrogante.
Como se verá más adelante, la riqueza de matices que guardan ambos personajes, provocarán que nuestra primera impresión de Bromhead y Chard, así como la que los propios personajes guardan entre sí; vaya cambiando conforme avance la narración.
Bromhead, proviene de una familia de tradición militar, mientras que Chard es un ingeniero sin experiencia en el combate.
Cuando Witt les informa del inminente ataque zulú, Chard asume el mando, debido a que su nombramiento precede en unos meses al de Bromhead.
Por lo general, en cualquier película, un hecho así, augura el desastre.
El choque inicial entre los 2 oficiales, se irá desarrollando a la par que se realizan los preparativos de la defensa de La Misión.
Bromhead acata las órdenes, pero se niega a prestar cualquier otra ayuda a Chard, cuyo desconocimiento de las tácticas zulúes y del terreno, es patente.
En lo primero, es ayudado por un agregado bóer; mientras que en lo segundo, se deja guiar por su instinto.
El director, Cy Endfield, consigue labrar una interesante interacción entre los 2 personajes:
La decisión de Chard, de quedarse a defender el lugar, le convierte primero en una especie de oficial arrogante en busca de la gloria.
Después, mientras El Teniente dicta unas, en principio racionales disposiciones, el oficial Bromhead parece actuar en todo momento con cierta displicencia.
Contemplemos cómo Cy Endfield nos prepara para la batalla:
Veamos como la superioridad numérica aplastante de los zulúes, hace girar los engranajes de la estrategia de los asediados.
Observemos el notable potencial de fuego británico, frente a las lanzas y escudos atacantes.
Dudemos, junto con los oficiales al mando, de si tal potencia será suficiente para frenar siquiera, al enemigo.
Confraternicemos con los soldados rasos y los tullidos de la enfermería, ignorantes de su futuro rol de tropas de refresco en la masacre que se avecina; oímos brevemente sus historias, y anotemos sus manías y virtudes; pero se hizo someramente con sobriedad inglesa, porque como decía Benjamin Franklin:
“Usted puede tardar, pero el tiempo no lo hará”
El sangriento espectáculo, nos agarra por el cuello, y reparte munición a cualquier enfermo o herido capaz de empuñar un arma.
Vemos como la flema británica de los oficiales, salta por los aires; al tiempo que oímos los gritos de guerra de la próxima oleada de atacantes.
El mayor mérito de Zulu, es que además de plasmar soberbiamente el enfrentamiento, consigue participarnos del agotamiento, tristeza, y finalmente asco que produce, incluso en el bando vencedor, ver las obscenas montañas de cadáveres que han heredado en sus consciencias.
En ese momento, casi nos avergonzamos de haber disfrutado de ese “espectáculo” que ha tenido nuestra mirada clavada en la pantalla durante más de 2 horas, con griterío a todo pulmón.
Y es que Rorke’s Drift, fue una gran batalla; y una gran carnicería.
Zulu cierra con un homenaje a los caídos, que no fueran tantos como en el film pudiera parecer; y a los 11 militares galardonados con La Cruz Victoria, un preciado galardón, que nunca se ha dado en tan alto número, por una sola acción, como en aquella lejana Batalla de Rorke's Drift.
Técnicamente, la mejor parte de Zulu comienza en los albores de la batalla, destacando los “travelling” y el uso de la grúa con los que Endfield añade intensidad, y una suerte de elegancia decimonónica a la acción.
Previamente, el director nos ha inquietado con unos extraños rumores y sonidos lejanos, que parecen un tren de pisadas, y aunque lógicamente suponemos que son los zulúes, no dejan de parecer desconcertantes.
Sobrecogen las escenas donde el horizonte aparece cubierto de guerreros, sobre todo hacia la parte final, donde Endfield, una vez ya nos tiene picando el anzuelo, nos sorprende tirando del sedal, y dejándonos sin aliento por unos momentos.
Y si bien utiliza una narrativa clásica con predominio de planos generales y panorámicas amplias, no permite que el discurrir de la historia se apoye en el discurso belicista, optando, por el contrario, dejar que las propias imágenes sean las que expresen el mensaje al espectador.
Rodada en un brillante color, con una nitidez de imagen sobresaliente, y casi toda ella en escenarios naturales en Sudáfrica, con la espectacular cinematografía de Stephen Dade, luce en todo su esplendor; y permite resaltar cada detalle facial actoral de los protagonistas, así como también las precisiones del vestuario, y los detalles de las imponentes locaciones.
Los colores están captados a la perfección, con colores plenos, como por ejemplo, los rojos de los uniformes, que se erigen por sobre los celestes del cielo, como si tuvieran volumen propio.
Colores realmente brillantes, y tonos pasteles perfectos en la piel de los protagonistas.
Entre todo el grupo de distintos secundarios, destaca sobre todo el soldado Henry Hook, un ex presidiario que se ocupa la enfermería, fingiéndose enfermo, y que tratará en un principio de eludir cualquier posible riesgo o participación en el combate.
Como no podía ser de otra forma, acabará comportándose como un héroe.
También, hay que citar al Sargento Frank Bourne (Nigel Green), el típico veterano marcial e impasible, y varios soldados de distinta condición:
Un ex granjero que parece preocuparse más por los animales que por sus camaradas; el novato acobardado; el típico borrachín, o el jefe del coro galés, que cobra protagonismo en una de las escenas más curiosas.
En uno de los breves lapsos de la batalla, zulúes y galeses se enfrascan en una lucha musical, para ver quién canta mejor y más alto.
El galés, aprovecha para soltar una de las mejores frases:
“Esos malditos zulúes tienen buenos bajos, pero nosotros tenemos mejores tenores”
Impagable.
Por último, no puedo dejar de comentar la extraña evolución del personaje del reverendo Witt.
Del comedido religioso del comienzo, asistiremos a una extraña evolución que acabará con un desesperado Witt, implorando llevarse a los heridos de allí, soltando versículos como un fanático y, en definitiva, no encuentro otra forma de describirlo, dando mierda a todos los que están intentando salvar sus vidas.
Witt, acabará totalmente borracho, encerrado en un almacén...
Si hay que aplaudir la construcción de personajes, como los 2 Tenientes, creo que también es justo hacer notar que Witt da la impresión de ser una figura desdibujada, casi paródica, en medio de un film plagado de sólidos retratos.
Otro interesante aspecto de Zulu, es que sus héroes son de carne y hueso, y presentan emociones y miedo, algo que no suele ser habitual en este tipo de films.
Si en un principio, Bromhead presumía de abolengo militar, más tarde confesará haber sentido pánico.
Según avanza la batalla, Bromhead irá cambiando de parecer con respecto al Teniente Chard, y en un momento de flaqueza, éste acudirá en su ayuda.
Al final, en un memorable momento dramático, Bromhead compartirá sus sensaciones con Chard, quién cerrará un estupendo diálogo:
“Ya se lo dije.
Yo sólo vine a construir un puente”
Una clara metáfora de que la diplomacia falla ante las guerras.
Del reparto, Michael Caine debuta con un papel protagonista, realizó según Endfield, “la peor prueba de casting que nunca había visto”, pero lo contrató igualmente por premuras de tiempo, y no tener un recambio disponible.
Caine, concretó al fin un papel brillante, con su mezcla de altanería y nerviosismo, y Zulu le abrió definitivamente las puertas hacia papeles ya plenamente estelares.
El Teniente de Michael Caine, es un típico hijo de familia adinerada, y algo snob, que reconoce sus límites, y sabe cuándo alguien tiene el talento y la inteligencia que precisa para lidiar con la situación, y cederle el cargo.
Mientras el ingeniero de Stanley Baker, es un improvisado pero brillante estratega, que conoce que lo suyo son los planos y las fortificaciones, pero no el mando de los hombres.
Como dato, Stanley Baker poseía La Cruz Victoria original de John Chard, y otras medallas, desde 1972 hasta su muerte en 1976.
Originalmente, se pensó que era lo que se conoce como “copia de molde”, pero La Cruz Victoria fue comprobada más tarde, después de una serie de pruebas, como original.
Por desgracia, Baker murió sin saber que tenía la verdadera medalla.
James Booth, con su imagen de jugador pendenciero, encaja perfectamente como el soldado Alfred Henry “Harry” Hook.
Booth, fue de los pocos actores que no viajo con el resto del elenco al sur de África para el rodaje, ya que todas sus escenas se rodaron en estudio, precisamente en el hospital de campaña; y su personaje llamó a cierta controversia, ya que los herederos del soldado, Henry Hook, no estaban de acuerdo con el rol que le dieron al personaje en la película, en la cual, es un cobarde y borracho, que se intenta escaquear todo lo posible, lo cual empañaba el honor de héroe del personaje real.
Otra controversia es que Jack Hawkins, que hizo del Reverendo Otto Witt, no quedo contento de su personaje en la película, y se negó a ir al estreno de la película, y a cualquier tipo de promoción de la misma.
Witt no era un demente, sino un individuo fervientemente religioso, que quiere salvar vidas humanas a toda costa, ante la inminencia de la masacre, sacando a los heridos, espantando a los nativos aliados que permanecen con los ingleses, etc.
El cirujano, James Henry Reynolds (Patrick Magee), es un hombre que debe trabajar con la miseria que provoca la guerra, y se lamenta de la carnicería a la que se ven empujados.
En sí, Zulu no es un filme antibélico; ciertamente hay algunos personajes que sirven como pregoneros de la locura de la guerra:
El cirujano, el pastor, pero Zulu apunta hacia otros objetivos.
En todo caso, es un canto al heroísmo y a la inteligencia militar.
Uno puede observar, que los personajes no están desarrollados de manera tridimensional, el género épico no lo precisa, pero tampoco son individuos estoicos.
Son estereotipos con sus debilidades y sus fortalezas pero, sobre todo, con una enorme convicción que sale a flote en los momentos cruciales; y se intenta tratar con honor al pueblo zulú, se muestran sus rituales, y se cogieron a miembros de la etnia zulú, para interpretar muchos personajes de la película; no hay buenos ni malos; y se ofrece alguna pincelada antibelicista y del horror de la guerra; por tanto no esperen largas conversaciones sobre las causas del conflicto, y la colonización.
Son hombres que se ven obligados a cumplir su trabajo, a enfrentarse a la muerte ante un enemigo superior, y que no se va a frenar.
Zulu posee diversos errores y anacronismos, la mayoría de los cuales, son de menor importancia, y algunos de los cuales se añadieron para efecto dramático:
Hay un gran error, debido a las tropas en Rorke’s Drift eran todos galeses.
De hecho, eran principalmente de La Compañía B, 2º Batallón, 24º Regimiento de Pie/2º Warwickshires.
De los 122 hombres del Regimiento, que lucharon en Rorke’s Drift, sólo 32 eran galeses.
En la verdadera batalla por Rorke's Drift, sólo 17 soldados británicos fueron asesinados.
Hay muy poca interacción entre los personajes en el hospital, y los de afuera, y los pacientes nunca son vistos participando en la defensa, una vez que el edificio es destruido.
Esto se debe a que las escenas del hospital, fueron filmadas en los estudios de Twickenham en El Reino Unido, utilizando actores afrocaribeños, y los miembros del reparto involucrados, que nunca fueron a Sudáfrica.
En la vida real, tanto Bromhead como Chard, llevaban túnicas azules; y también bigotes.
El Comisario Dalton, no era de ninguna manera el gusano de la clase alta que se muestra.
De hecho, él era el soldado más experimentado; tanto que jugó un papel importante en los planes de defensa y batalla de la guarnición.
Chard y Bromhead, acudirían a él para pedir consejo sobre muchos temas.
Los emblemáticos revólveres Webley Mark VI, utilizados por Chard y Bromhead, en realidad no fueron introducidos hasta La Primera Guerra Mundial, unos 36 años después de La Batalla de Rorke's Drift.
Debido a que los zulúes, que estaban interpretando a los extras en la película, nunca habían visto una película, Stanley Baker realizó una proyección al aire libre de una película de Gene Autry para ellos, así que tendrían una idea de lo que eran las películas.
Los 700 extras de Zulu, eran en gran parte descendientes de los guerreros reales que participaron en la batalla, entre ellos, el entonces Jefe de La Nación Zulu, Mangosuthu Buthelezi, tomando el papel de su predecesor, Cetshwayo; su gran-nieto de la vida real jefe Mangosuthu Buthelezi, que más tarde se convirtió en un prominente político sudafricano.
Buthelezi, fue el líder del Partido de La Libertad Inkatha desde 1975, y se desempeñó como Ministro sudafricano del Interior, entre 1994 y 2004.
Uno de los asesores técnicos de la película, fue una Princesa de la tribu zulú, y también historiadora de la tribu.
Ella conocía perfectamente la estrategia de la batalla, así que la dibujó en la arena, y Cy Endfield la grabó exactamente cómo ella la dibujó.
Con el fin de simular a 4.000 guerreros zulúes alineados en una cresta, se usaron sólo 500 extras zulú que estaban disponibles, repitiéndose las tomas.
Como dato, las mujeres jóvenes bailando en la ceremonia de matrimonio, al inicio, llevaban bragas negras modernas, en lugar de ser “au naturel”, como habrían estado en el período de tiempo de la película.
Debido a que fue filmada en Sudáfrica, el reparto y el equipo de producción, se pronunciaron sobre la necesidad de abstenerse de confraternizar con los bailarines tribales en “topless”, ya que la pena por sexo interracial en el país, en ese momento, era de 7 años de trabajo forzado.
El saludo final de los zulúes, representados en la película, no tuvo lugar.
Los hechos cuentan que algunos guerreros aparecieron en la colina a la mañana siguiente, pero simplemente observaron a los británicos en silencio durante un rato antes de marcharse de nuevo.
Se había informado de que, debido a las estrictas leyes del Apartheid aplicadas en Sudáfrica en ese momento de la producción, los extras zulúes no podían pagar tarifas equivalentes a sus contrapartes blancas.
Para superar esto, el director regaló todos los animales comprados para esta película, particularmente las vacas, a las tribus.
El Epílogo, narrado por Richard Burton, afirma que 11 soldados de la batalla, fueron galardonados con La Cruz Victoria, lo cual es correcto.
Sin embargo, 12 soldados fueron nominados para el premio; el duodécimo fue El Sargento de color, Frank Bourne, interpretado por Nigel Green.
Al ser informado de su nombramiento, Bourne pidió que le dieran una comisión, lo que El Ejército acordó hacer, al otorgándole La Medalla de Servicio Distinguido, en vez de La Cruz Victoria.
Bourne, era El Sargento de color más joven en El Ejército Británico en ese entonces, y continuó con una carrera distinguida, retirándose como Teniente Coronel.
Bourne, se mostró como un hombre mucho mayor en la película, pues tenía sólo 24 años durante la defensa de Rorke's Drift; y fue el último defensor del puesto en morir, El Día de La Victoria, 8 de mayo de 1945, a la edad de 91 años.
Zulu, en realidad, termina resultando fascinante por la ilustración didáctica de las estrategias de la guerra.
Es tan brillante la explicación, paso a paso de las tácticas de ataque y de defensa, que resulta ejemplar; como una película de guerra, en donde la batalla se entiende; y si bien las tácticas son ilustrativas, el filme se reserva una enorme cantidad de sorpresas:
El grupo de tiradores que funciona como líbero dentro del fuerte, conteniendo las brechas de seguridad; el equipo de fusileros que disparan a 3 filas de manera sincronizada; los asaltos por la retaguardia de zulúes, armados con rifles, mientras que otros embisten por uno de los costados; como para resultar en un espectáculo fascinante.
Para tener una idea de su influencia, basta decir que toda la expansión que Peter Jackson pergeñó sobre el segmento de “The Battle of Helm's Deep”, que en el libro “The Lord of the Rings: The Two Towers” ocupa un puñado de páginas, y en el celuloide abarca prácticamente el 70% del segundo filme de la trilogía, está inspirada en la obra de Cy Endfield.
Por otra parte, se le podría achacar a Zulu que tiene una duración exagerada, que hace más pesada la historia; pues el director gasta la mayor parte del metraje en la acción de los defensores contra los ataques de la tribu.
Y no toca en ningún momento, los problemas coloniales de Gran Bretaña en África.
Pero Cy Endfield se luce, y en la escena final, termina la lucha no a través de las armas, sino mediante una batalla de cánticos, que reconoce el valor de ambos bandos, y que eriza la piel.
Como dato de la influencia, los cantos de batalla, utilizados por los guerreros zulúes, fueron utilizados en la escena de batalla de apertura en “Gladiador” (2000), cuando los salvajes germánicos se mantuvieron en la línea de árboles.
Sin duda, un tributo de Scott, al compositor John Barry.
“Looks bad in the newspapers and upsets civilians at their breakfast”
Zulu se ha erigido con el paso de los años, en una especie de clásico del género de aventuras y guerra, rodado en la década de los 60, abriendo con su éxito, un efímero resurgir del cine colonialista, que tendrá destacados ejemplos posteriores, que apostaban por una visión más renovada sobre este tipo de cine, abandonando cualquier aliento épico que caracterizaba a este subgénero décadas atrás.
En la historia militar británica, fue en la famosa batalla retratada, donde se dieron más Cruces Victoria, 11.
Una medalla otorgada al valor, todo un récord para una sola intervención militar.
Y pese a que Rorke's Drift se convirtió en una victoria muy publicitada en El Reino Unido, poco después de la batalla, los supervivientes fueron abandonados sin suministros y sin atención médica.
Llama la atención, el caso del cabo Christian Ferdinand Schiess, que murió 5 años después de los hechos, en la más absoluta pobreza, mientras viajaba rumbo a Inglaterra.
Su única posesión era La Cruz Victoria ganada en Rorke's Drift, que ahora se expone en el Reginald Museum, junto a otras que fueron otorgadas en la misma ocasión.
Chard y Bromhead, que eran considerados menos que notables oficiales por sus superiores, eran de hecho, considerados demasiado viejos:
Chard tenía 32, y Bromhead 33, para sus filas más junior como Teniente.
La defensa de Rorke's Drift, galvanizó sus carreras:
Chard fue un Coronel en el momento de su muerte, debido al cáncer, a los 49 años; y Bromhead alcanzó el rango de Mayor, antes de sucumbir a la fiebre tifoidea, a los 46 años.
Del bando zulú, el último soberano zulú independiente, Cetshwayo, inició la llamada Guerra Zulú contra los británicos, que intentaban ampliar sus intereses en la zona.
Las tropas coloniales británicas, le derrotaron en la decisiva batalla de Ulundi, a raíz de la cual, el territorio pasó a ser una posesión británica, finalizando así la independencia de la nación zulú.
En el siglo XX, bajo el régimen del Apartheid, este pueblo fue clasificado como “ciudadanos de segunda clase”, siendo discriminados.
Y el actual representante de la monarquía tradicional zulú, es Goodwill Zwelithini kaBhekuzulu.
Hoy en día, es el grupo étnico más numeroso del país, y posee igualdad de derechos; pero su historia bélica zulú/británica es vista en la gran mayoría de los casos, como atroces carnicerías asociadas a intereses espurios, poco edificantes, y nada dignas de alabanza; más bien lo contrario, ejemplo de lo peor de la condición humana, de lo más triste y rechazable.

“In Europe, young women accept arranged marriages with rich men.
Perhaps the Zulu girls are luckier, getting a brave man”



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