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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

lunes, 20 de marzo de 2017

The Medusa Touch

“I am the man with the power to create catastrophe”

La telequinesis, telequinesia o telekinesis, es en el marco de la parapsicología y otras pseudociencias relacionadas con lo paranormal, el fenómeno consistente en el desplazamiento de objetos mediante una acción a distancia, sin la intervención de ningún medio físico conocido.
El término fue acuñado en 1890, por el investigador ruso, Alexander N. Aksakof, y en 1914, el autor estadounidense, Henry Holy, propuso el término “psicoquinesis”, aunque en ese tiempo significaban lo mismo.
La telequinesis ha sido literalmente tomada como “movimiento a distancia”, mientras el término “psicoquinesis”, es asociado al “movimiento de la mente”
Sin embargo, en la historia reciente, la telequinesis cubre un amplio rango de habilidades mentales, tales como, teletransportación, transmutación, etc.
Aunque algunos estudiosos de lo paranormal, sostienen que se han llevado a cabo muchos experimentos sobre la telequinesis, la existencia de este fenómeno, no es aceptada por la comunidad científica.
En parapsicología, se clasifica a la telequinesis, como uno de los fenómenos de la macropsicoquinesia, fenómenos físicos observables directamente.
Esta, a su vez, se considera un caso de psicoquinesia, que es la influencia directa que ejerce un sujeto sobre un sistema físico o concebible.
De acuerdo con algunos parapsicólogos, la energía que sale del cerebro humano, y que causa el movimiento de los objetos, sería la misma que se manifiesta en fenómenos telepáticos, que Joseph Banks Rhine, pionero de la parapsicología, y otros, afirmaron haber encontrado.
Mucha gente especializada en parapsicología, define a este tipo de energía, como un fluido psíquico activo, capaz de afectar a la materia.
En literatura, Los personajes retratados con poderes telequinéticos, han sido en gran medida, personas en apariencia débiles, quienes son maltratados por su familia o la sociedad.
Al final, revierten la situación, utilizando su poder como mecanismo de defensa; y muchas veces pierden el control de este poder, cuando se libera la furia interna, llegando a un camino sin retorno.
Cuando se pasa el umbral del control, llega la furia y los acontecimientos trágicos.
Pareciera ser que la telequinesis es más una maldición que una bendición, pues al final, podría ver gente interesada en explotar y aprovecharse del poder, o simplemente nuestros pensamientos oscuros podrían dominarnos, y convertir todo en un baño de sangre.
“I will bring the whole edifice down on their unworthy heads”
The Medusa Touch es una película de suspense y terror, del año 1978, dirigida por Jack Gold.
Protagonizada por Richard Burton, Lino Ventura, Lee Remick, Harry Andrews, Alan Badel, Marie-Christine Barrault, Jeremy Brett, Michael Hordern, Derek Jacobi, Gordon Jackson, entre otros.
El guión es de John Briley, basado en la novela homónima de 1973, publicada por Peter Van Greenaway, autor de numerosos “thrillers” con elementos de horror y sátira; cuyas novelas incorporan elementos de ciencia ficción.
Greenaway, es famoso por su visión fuertemente misántropa de la sociedad humana, sus contradicciones y sus religiones, otorgándonos con un abanico de novelas, sus poco convencionales ideas.
The Medusa Touch forma parte de un ciclo de filmes muy populares sobre ESP/telequinesis, realizados a finales de los años 70 y principios de los 80 que incluían a:
“Carrie” (1976), “Patrick” (1978), “The Fury” (1978), “Scanners” (1981), “Modern Problems” (1981), “Zapped!” (1982), Firestarter (1984), etc.
Por su parte, la “Medusa” del título, se refiere al famoso personaje monstruoso de la mitología griega.
Aunque una imagen de Medusa aparece en el tráiler de la película, el personaje no aparece en la película, y su uso es simplemente una metáfora, una analogía, o una alegoría.
Como dato, en 1940, se publicó póstumamente el artículo de Sigmund Freud, “Das Medusenhaupt” o “La Cabeza de Medusa”, en el que sentó las bases para un cuerpo de críticas sobre el monstruo.
Medusa, se representa como “el talismán supremo que proporciona la imagen de la castración, asociada en la mente del niño, con el descubrimiento de la sexualidad materna, y su negación”
Los psicoanalistas, continúan con la crítica arquetípica en la actualidad.
Y se analizó “el castigo de Medusa” por el crimen de haber sido violada en El Templo de Atenea, como un resultado de los conflictos no resueltos de la diosa con su padre, Zeus.
Se ha interpretado en numerosas ocasiones, que Medusa era en realidad, la representación del poder y sabiduría femenina.
La serpiente, antiguamente era la representación de la iluminación, de la sabiduría, del conocimiento, conocimiento que hoy se condenó, asimilando este animal al demonio.
La acción tiene lugar en Londres, y sigue al famoso escritor inglés, John Morlar (Richard Burton), un hombre que vive atormentado debido a una revelación, según la cual, él es el culpable de todos los males del mundo, por lo que muere brutalmente asesinado.
Cuando la policía llega a su apartamento, la mente de Morlar, sin embargo, parece seguir viva…
La investigación del caso, parece indicar que todo el que hiere a Morlar, muere de forma extraña.
Y es que Morlar posee poderes telequinésicos, que le permiten matar o provocar terribles catástrofes.
El Doctor Zonfeld (Lee Remick), su psiquiatra, tratará de ayudar al investigador de la policía, Monsieur Brunel (Lino Ventura), a resolver este enigmático caso.
The Medusa Touch es un film que se sirve de los géneros para desestabilizarlos, para trascenderlos:
Vemos un retrato costumbrista, la investigación policíaca, las catástrofes, ciencia ficción...
Son piezas o partes de un conjunto en el que todo se desmorona, como una catedral gótica; y se adentra sin complejos ni ambigüedades en el terreno de lo fantasioso.
Por tanto, el espectador que admita con naturalidad todo lo que la mente del protagonista se muestra capaz de hacer, no tendrá ningún problema para comprender plenamente sus singladuras, pues siempre es divertido jugar sobre hipotéticas direcciones que podría tomar una misma premisa; se me ocurre que también pudiera tener su interés, una historia sobre un hombre convencido de poseer capacidades paranormales, y que la película permitiera tanto la lectura racional, como la fantástica.
“I have a gift for disaster”
Aunque evidentemente participa de géneros o corrientes de moda entonces, como el cine de catástrofes, el “thriller” parapsicológico, o el cine sobre terrorismo, The Medusa Touch es un largometraje tan conseguido, que se eleva por encima de los géneros y de las modas.
Jack Gold, fue un director que alternó la televisión con el cine, lo que quizá explique que una película como esta, con un buen número de secuencias de acción, o que contienen complicados efectos visuales, no fuera rodada en el formato panorámico anamórfico, que era habitual en el cine más espectacular de la época.
Con una ágil puesta en escena, Gold parece más preocupado de crear un buen “thriller”, que una película de corte fantástico; cuyos efectos visuales de Brian Johnson, resultan aceptables para la época, aunque el uso de las maquetas o de técnicas de dobles exposiciones y efectos ópticos, lógicamente ha quedado muy desfasado desde el punto de vista actual.
Así pues, The Medusa Touch merece un visionado como “thriller”, con algunos toques de catástrofe en su acabado visual, más en la línea de la televisión de la época, que en la que se supone a un producto de estas características.
Así vemos cómo el escritor, John Morlar, es brutalmente atacado en su casa, y el inspector Brunel se encarga de tomar el caso.
Y aunque Morlar apenas sigue vivo, toda la pesquisa es tratada como si fuera un homicidio.
Así es como Brunel llega al despacho de La Dra. Zonfeld, una sicóloga que trataba a Morlar; pero Zonfeld revela que el escritor llevaba una vida torturada, convencido de que él poseía un don sobrenatural:
La capacidad de producir desastres con su voluntad.
Aunque todo suena un disparate, las pruebas comienzan a abrumar a Brunel, culminando con un Jumbo 747, que se estrellara en las cercanías de donde vivía el escritor, y cuya catástrofe parece ser responsabilidad de éste.
Con el descubrimiento de un cuaderno, en donde Morlar plasmaba sus pensamientos, cada vez más radicalizados, y en contra del poder y las instituciones; todas las pistas indican, que Morlar está dispuesto a provocar desde su cama de hospital, una enorme catástrofe para pulverizar de un golpe al gobierno inglés... pero Brunel no sabe ni cuándo ni dónde tendrá lugar el desastre; y sus teorías parecen las conjeturas de un loco, cuando intenta advertirle a las autoridades sobre el inminente atentado.
En sí, la trama tiene su cuota de defectos y problemas, pero no por ello deja de ser realista en su contexto.
El protagonista, tiene un don maldito, y esto termina por enloquecerlo, haciéndole creer que es una especie de “arcángel justiciero en La Tierra, destinado a producir catástrofes para enrostrarle a la humanidad el despilfarro que hace en maquinaria militar, y en desatar guerra inútiles”
El tema es que el libreto se ensalza más con la pesquisa policial, que con la locura mesiánica del personaje de Burton, la cual sobresale de a ratos.
A uno le da la impresión, que todo esto daba para mucho más, dándole más cabida al protagonista, en vez de un puñado de “flashbacks”
En el fondo, Richard Burton termina por convertirse en un terrorista con poderes sobrenaturales, pero el libreto no se anima a explorar demasiado dicho terreno.
Cabe señalar que aquí no hay trama amorosa, al contrario que en muchas otras películas del género; es más, aparecen 2 matrimonios que se odian, y uno toma la “decisión” de acabarlo con el suicidio.
El asesino del escritor, es totalmente inesperado, aunque veremos que, en este caso, había razones para tratar de eliminar al escritor.
La “normalidad” se invierte; pues el asesino es el bueno, y el que sufre el intento de asesinato, es el malo.
El desenlace final, al contrario que en muchas otras películas de la temática, que lo dejan todo atado y bien atado, no cierra nada, y sí abre en cambio, posibilidades y desarrollos progresivamente inquietantes, casi apocalípticos, y proféticos.
Los planos finales, con Lino Ventura reflejado en la pantalla de un monitor de hospital, son realmente estremecedores.
En el fondo, a lo largo de la exposición sobre la vida del escritor Morlar, y en todo el metraje, se observa una visión muy crítica acerca de la sociedad británica, rozando a veces lo subversivo, y de hecho, en cierto modo, The Medusa Touch es un largometraje subversivo, que a partir del odio antisocial, y de los poderes mentales extraordinarios de un hombre, destruye certezas y seguridades.
Y es en relación con esa sociedad, a la que odia, como el escritor acaba por convertirse en un iconoclasta, en un demonio, en un terrorista, en un dios destructor.
Por otro lado, se esboza, aunque de manera algo acelerada y esquemática, una disertación sobre el sentimiento de culpa, la responsabilidad moral, y la naturaleza del mal en el mundo, y en uno mismo.
Del reparto, alabar la gran labor de Lino Ventura en el papel protagonista, a pesar que el primer actor acreditado sea Richard Burton, en un rol secundario.
El director Jack Gold, no quería inicialmente a Richard Burton, y en su lugar sugirió a Nicol Williamson para el papel principal.
Pero los productores le dijeron que sería más fácil obtener financiación con Burton, que acababa de hacer su “regreso” al cine con la película “Equus” (1977)
El actor de primer nivel, Richard Burton, sólo trabajó 3 semanas en esta producción, pues interviene en un tiempo relativamente corto del metraje, pero su presencia se impone con la contundencia absoluta de su profunda voz y, sobre todo, de sus magnéticos ojos, con justicia, fueron pareja de los más bellos del mundo, La Taylor; que la cámara enfatiza acercándose a su mirada tan intensa, cada vez que hace uso de sus poderes.
Como es de esperar, The Medusa Touch sigue de cerca la trama de la novela de Van Greenaway, pero cambia varios detalles, como:
En la novela, el detective no es un francés, sino un personaje inglés, llamado Inspector Cherry, que aparece en varios otros libros de Van Greenaway.
Esto se debió, aparentemente a la participación financiera francesa en esta película.
En la novela, Zonfeld es varón, y es un sobreviviente del Holocausto, cuya experiencia en El Campo de Concentración de Sachsenhausen, contribuye a su eventual suicidio.
Al final del libro, la mano de Morlar no garabatea “Windscale”, sino “Holy Loch”, que en ese momento era la ubicación de una base de submarinos nucleares en Escocia.
Desde lo técnico, The Medusa Touch lega detalles visuales tan estupendos, como sencillos e inquietantes en esos 2 monitores junto a la cama del hospital en la que permanece postrado el protagonista, mientras se debate entre la vida y la muerte:
Uno, mostrando el pulso como una línea prácticamente recta; y el otro, mostrando la frenética actividad cerebral, igual que un sismógrafo que detectara un terremoto de gran escala.
Sobre las muertes, a veces lo de Burton es telequinesis pura; y en otros casos parece que le endilgara una letal maldición gitana a la gente que termina muriendo fuera de pantalla, o a kilómetros de donde se encuentra el protagonista; lo que termina generando escenas dispares.
Sin embargo, la secuencia en donde derriba a un Jumbo 747 con su mente, es completamente memorable.
Casi diría que esa escena sola, amerita ver todo el filme.
Como error, muy al principio, el investigador lee un libro de notas de Morlar, donde se ve escrito el nombre de Zonfeld, y cuando lo visita, se asombra diciendo que “esperaba que fuera un hombre”
Pues bien, resulta que continuando con la línea escrita en el libro de notas, se ve claramente, y la voz “en off” lo dice, que el doctor es una mujer.
“How can I will death?”
Es necesario señalar aquí, que la misantropía es una actitud social y psicológica, caracterizada por la aversión general hacia el género humano.
No implica necesariamente desagrado por personas concretas, sino animadversión por los rasgos compartidos por toda la humanidad.
Un misántropo es, por tanto, una persona que muestra antipatía por los seres humanos y la humanidad en su conjunto.
Puede ser ligera o marcada, así como de características muy diferentes:
Desde lo inofensivo, la crítica social, hasta la destrucción, o la autodestrucción.
Por su parte, en el ámbito político, la misantropía no se expresa en odio genérico hacia la humanidad, sino en desprecio hacia lo que hace el ser humano, cuando detenta el poder, o cuando carece de él.
Muchos hablan de que The Medusa Touch merece un “remake” a la altura tecnológica en efectos especiales visuales, pero será difícil, pues se hizo profética con los ataques del 9/11, debido a que el protagonista está muy cerca de ser un terrorista con poderes mentales, que goza derribando aviones.
Aunque lo mismo dijeron del desastre de La Guerra de Vietnam, y después terminaron filmando comedias, y alterando la valorización histórica del conflicto.
Como siempre, todo es cuestión de que pasen años, la gente tome distancia, y se olvide de cómo fueron las cosas en la realidad, como para que Hollywood haga su trabajo de distorsionar la historia en su beneficio.
Todo por obtener más dinero, algo que Morlar evidentemente odiaría.

“Most of my patients find the world too much for them.
He was too much for the world”



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