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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

domingo, 7 de mayo de 2017

Signore e Signori

“Succede in Italia... come l'orologeria!”

“La Commedia all’Italiana” engloba una forma de hacer comedia que observa y retrata a la sociedad italiana de las décadas del gran desarrollo económico que experimentó el país, tras el final de La Segunda Guerra Mundial; y se caracteriza por una mirada sumamente cáustica y sarcástica, audaz y profunda, que pone en evidencia las fisuras, monstruosidades y miserias de una forma de entender el mundo, “all’Italiana”, sí, pero fácilmente generalizable a cualquier otra sociedad occidental capitalista de tradición patriarcal y religiosa, de aquellas décadas o de ahora.
Era aquella, la Italia del “boom” económico, que resurgía de las cenizas de la guerra, en la que nacía la clase media, emergían grandes fortunas, crecían las ciudades…
Muchos cambios sociales, políticos, económicos y culturales para la sociedad italiana están naciendo, y creciendo.
Por lo que no es descabellado pensar, que ciertos géneros cinematográficos sólo pueden nacer allí donde se gestan.
Las condiciones sociales, políticas, económicas, culturales, etc., marcan una determinada manera de pensar y, por ende, de mirar.
O mejor dicho, de transmitir la mirada, de “particularizarla”
Quizás, el paso del tiempo, el cambio de la mirada, nos haga observar ciertas muestras de estos géneros como reliquias etnográficas, testimonios históricos de épocas pretéritas, haciéndonos ver lo que somos a través de aquello que fuimos.
No es por tanto menos descabellado pensar, que sólo en Italia pudo nacer un género cómico, tan idiosincrásico como el que apareció en los años 50, ni que un formato como el blanco y negro, influyera tanto como para aportarle una dimensión simbólica tan potente, ya que la cinematografía italiana, pasó en apenas una década, la que contuvo los últimos estertores del fascismo mussoliniano, y la crisis existencial post-bélica del llamado género de “teléfonos blancos”, a la visión negra y pesimista del “neorrealismo”
De la mezcla de ambos “colores”, no nació el gris, concepto cromático ligado indefectiblemente a la tristeza; sino uno nuevo, que contenía a ambos a la vez, el blanco y el negro a partes iguales, fusionándolos en un género que permitía a la vez, el retrato social y la pulla descarada.
De entre sus directores, Pietro Germi que venia del neorrealismo puro y duro, fue el máximo exponente de este género más cercano a la farsa, que a la tragicomedia.
Como gran observador que era, y excelente actor además, pudo distorsionar la imagen de su sociedad de su país, hasta crear unos tipos que, de tan absurdos, resultaban hasta realistas.
“Tutti lo fanno, ma nessuno è famoso per questo, tranne...”
Signore e Signori es una comedia italiana, del año 1966, dirigida por Pietro Germi.
Protagonizada por Virna Lisi, Gastone Moschin, Nora Ricci, Alberto Lionello, Olga Villi, Franco Fabrizi, Beba Loncar, entre otros.
El guión es de Pietro Germi, Furio Scarpelli, Luciano Vincenzoni y Agenore “Age” Incrocci; y es uno de los más altos logros de la comedia italiana de los últimos años 60.
Muy en particular, la célebre pareja de guionistas formada por Age y Scarpelli, artífices de numerosos éxitos de “La Commedia all'Italiana”, participaron también en la confección de este guión, con un reparto que no cuenta con grandes estrellas, lo que no impidió que el filme fuese un gran éxito de taquilla.
Por su parte, el director Pietro Germi, era un hombre del Norte del país, pero su mal humor y el carácter apasionado, oculto bajo la aparente ralladura de la grosería y la intransigencia, lo hizo estar cerca de la gente del sur, que conocía, y a la que a veces criticaba severamente, la forma de entender la vida, los prejuicios y errores, pero que también apreciaba sus cualidades innatas.
A su amor/odio por el Sur, que se encuentra en muchas de sus películas, El Norte no está a salvo por la crítica corrosiva de los realizadores; siendo Signore e Signori, una sátira feroz contra la hipocresía de la provincia italiana en la época temporada del auge económico; y narra desde la perspectiva de una pequeña ciudad, una realidad que se refiere al país entero, construido como un novedoso conjunto, dividido en un tríptico de historias que implica el mismo grupo de personajes.
Principalmente, Signore e Signori es una sátira sobre las relaciones humanas y la hipocresía de la gente.
Obviamente, todo esto se representa de una manera “all’Italiana” totalmente hilarante; pero en el fondo es una denuncia implacable de los modos de pensar y comportamientos que plagaron, y tal vez aún aquejan a las ciudades de provincia del país.
La película, es por tanto una antología/comedia sexual, que presenta 3 historias, centradas fundamentalmente en el conflicto entre la realidad y la apariencia social, la hipocresía, que es el centro de las vidas de estas supuestamente “respetables parejas burguesas”, así como también se verán salpicadas:
La prensa, la policía y el clero, que no salen tampoco nada bien parados en esta radiografía de la vida de provincias.
En la primera historia, veremos un marido que finge ser impotente, como una cubierta para tener una aventura…
En la segunda, un empleado de banco abandona a su mujer por su amante, pero el resto de los maridos de la ciudad, están celosos, y se unen para conspirar contra ellos…
Y en la tercera, los mismos maridos de la ciudad, todos tratan de seducir a una adolescente promiscua, pero el padre de esta, finalmente revela que ella es menor de edad...
Desde el primer momento, las “Damas y Caballeros” del título original, son un grupo de chismosos lascivos, unidos solamente por la opulencia, intrigas sexuales y pretensiones personales; por lo que presenciaremos un sueño de amor y de liberación roto en pedazos por las convenciones sociales, y una gran cantidad de presión, y aquí es donde un personaje que comenzó cómicamente trágico, crecerá en tamaño…
Signore e Signori se rodó en el Véneto, en la ciudad de Treviso, localidad natal del principal guionista del filme, Luciano Vincenzoni, quien se inspiró, se dice, en hechos ocurridos realmente en la ciudad, de hecho, el retrato que la película hace de la sociedad trevisana, no gustó nada a los paisanos de Vincenzoni, quien recibió múltiples amenazas; siendo estrenada bajo el paraguas del llamado “cine de arte y ensayo”, vaya usted a saber porque, y se convirtió en un pequeño éxito gracias al boca oreja, y no a los críticos que menospreciaban el género, y seguían más atentos a la difícil cinematografía de los países del Este.
Como premio, obtuvo La Palme d’Or en El Festival Internacional de Cine de Cannes.
Así las cosas, el centro de la sátira de Germi, es un grupo de amigos burgueses:
Un médico, un farmacéutico, el propietario de una zapatería, y el contable en un banco, propiedad de La Iglesia católica, entre otros;  y sus respectivas esposas.
La acción se emplaza en una pequeña localidad del Treviso, una ciudad de la región del Véneto, en Italia, donde se cruzan 3 historias:
El “donjuán”, Toni Gasparini (Alberto Lionello) es un seductor empedernido, que visita a un médico amigo suyo, Giacinto Castellan (Gigi Ballista) para consultarle un falso problema de impotencia; pero su propósito es mantenerlo ocupado para poder seducir a su mujer:
Noemi Castellan (Beba Loncar)
Por otro lado, un frustrado empleado contable de un banco, Osvaldo Bisigato (Gastone Moschin), está casado con Gilda (Nora Ricci), una mujer déspota y agobiante, y sueña con fugarse con una cajera de la que está enamorado:
Milena Zulian (Virna Lisi)
Sin embargo, la mujer intuye los planes de su marido, y provoca un gran escándalo.
Por último, Alda Cristofoletto (Patrizia Valturri), es una joven campesina, que llega a la ciudad para ir de compras, y se deja engañar ingenuamente por un grupo de hombres que se aprovechan de ella... sexualmente.
El padre de la chica, Bepi Cristofoletto (Carlo Bagno), presentará una denuncia contra el grupo de hombres casados, porque la muchacha es menor de edad.
Todas las maldades de la burguesía provinciana, están presentes aquí:
Las infidelidades conyugales, las cartas anónimas, las bromas pesadas, a veces terriblemente crueles, de los supuestos “amigos”; donde solo cuentan las apariencias:
Un marido puede aguantar ser un cornudo, siempre y cuando el hecho permanezca en secreto.
Una esposa puede soportar las infidelidades de su marido, pero no que estas sean conocidas por los demás…
Hoy, a 50 años del estreno, los temas que nos hacen reír, son los mismos, la hipocresía, la carnalidad, los entredichos, todos.
La sátira, el descaro, la pasión, y el querer parecer, todo lo conjugaban con maestría los italianos.
“Tuo marito fa l'amore con la barra di Milena che è il cassiere.
Si mette le corna a tutte le ore.
Si tratta di Cornuda dalla mattina alla sera”
La comedia italiana de los años 60, ha sido reconocida internacionalmente, como uno de los géneros cinematográficos más innovadores y originales producidos en esa década.
Signore e Signori, totalmente olvidada, se erige como uno de los mejores ejemplos de este tipo de género; una magnífica comedia de Pietro Germi, uno de los grandes de La Edad de Oro del cine italiano, crea una sátira cruel y amarga de la hipocresía de estas sociedades provincianas, en las que todos se conocen, y todos dedican gran parte de su tiempo a joder a los demás.
En esta ocasión, el director deja el atrasado Sur de Italia, para hacer del rico e industrioso Norte, en pleno “boom” económico de los años 60, el blanco de sus dardos envenenados; una crónica de la vida provinciana, que recuerda en algunos aspectos a los personajes de Fellini.
Signore e Signori, fue la tercera y última colaboración entre el director Pietro Germi, y guionista Luciano Vincenzoni.
Vincenzoni, con la intención de hacer su debut como director con una película sobre la provincia, a partir de las ideas que se le ofrece por las historias personales que había sido testigo, o había oído en su Treviso nativo, había recogido cientos de páginas de notas, entre las que se destacaron las 3 historias desarrollados aquí.
Los realizadores, entusiastas sobre el material recogido por el guionista, entraron en el proyecto.
Vincenzoni, entonces también implicó a Age y Scarpelli, para obtener su ayuda.
Fue Ennio Flaiano, quien pidió evitar la tradicional película de episodios, y estructurarla en cambio, como una novela en 3 capítulos, pero Vincenzoni no fue acreditado por su contribución a la redacción de la película, porque se peleó con Germi en Treviso, durante el rodaje; por lo que Vincenzoni dejó el set, y la compañía que tuvo con Germi, que produjo la película como productor ejecutivo, junto con Robert Haggiag.
Los realizadores, más adelante en entrevistas sobre la película, negaron la autoría de la idea de Vincenzoni; no obstante, ambos, guionista y director, se reconciliaron hasta años más tarde.
Signore e Signori se centra pues en un grupo de burgueses acomodados de la ciudad de Treviso, cuya mayor preocupación, es pasárselo en grande, reírse de los demás, y disimular sus propias debilidades, mentiras y adulterios.
El guión, abunda especialmente en el tema del adulterio, y en las reacciones que tanto los hombres como las mujeres adoptan ante el mismo.
La realidad que se nos muestra, es que tras las “indignadas” protestas y las “sentidas” disculpas de unas y otros, no existe sino la hipocresía y el interés por mantener a toda costa las apariencias de respetabilidad y decoro, que se esperan de la clase social que representan.
Estructurada en 3 episodios, aunque contando con varios personajes comunes a los mismos, la historia sigue fielmente las características de la comedia italiana, como los diálogos veloces, los sentimientos desatados, siempre al borde del exceso y la histeria, y el ambiente coral; que en estas películas, la labor de los intérpretes es fundamental.
La acción toma lugar en una ciudad veneciana indeterminada, que según el periódico local, se conoce como “Rezega”, además que los coches tienen una placa imaginaria que dice “RZ”
De hecho, la película fue rodaron en Treviso, donde se reconoce La Piazza dei Signori, Calmaggiore Via, Via San Nicolò, Borgo Mazzini, Via Roggia, donde Bisigato declara su amor a Milena…
La Via S. Agata, Borgo Cavour, en la intersección con la vía de Riccati, se encuentra la casa de Prof. Castellan…
La Piazza Monte de Piedad; Quarto d'Altino en Via Principe, mientras que en algunas escenas del tercer episodio, es reconocible la Contrada Granda en Conegliano.
La trama gira en torno a la historia de una compañía de comerciantes de clase media-alta-profesional y burguesa que, detrás de una fachada impecable de respetabilidad, esconde una densa red de tácita traición mutua.
El mujeriego, Toni Gasparini, tan admirado y temido por los amigos, confiesa al Dr. Castellan, médico y amigo, que es impotente  desde hace muchos meses, para hacerlo bajar la guardia, y seducir a su joven y vivaz esposa, Naomi.
El médico, propaga la noticia entre el círculo de amigos, por el puro placer de chismear, inconsciente del plan de su amigo.
Al final de un banquete, Castellan continúa la diversión nocturna en un club, y permite que sea sólo Toni quien acompañe a Naomi a casa.
Cuando un amigo bueno para el chisme, incrédulo de la impotencia de Gasparini, revela que él fue testigo de la última aventura del hombre, hace sólo unos días antes, el médico corre a casa, pero llega demasiado tarde, para evitar que la mujer sea seducida, viéndose obligado a ocultar lo que pasó ante el chismoso amigo, para salvar su honra.
La histórica frase con la que sale de la casa:
“Y sólo entre nosotros”, destaca lo importante que era para él, no darse a conocer por cornudo.
Por otra parte, el contador, Osvaldo Bisigato, es un modesto empleado de un banco, aquejado por su opresiva y rencorosa esposa, que constantemente le acusa de fallas y falta de ambición, y cree que puede comenzar una nueva vida, huyendo con la joven cajera llamada Milena.
Pero, mientras que la traición está permitida tácitamente, la separación no es socialmente aceptable, y el divorcio es impensable; y así, toda la ciudad se funde en su contra:
La prima de su esposa, la influyente Ippolita (Olga Villi), esposa de Gasparini; los mismos “amigos”, o asumidos como tales; el empleador, el párroco, e incluso el comandante de la policía.
Todo para obligarlo a volver a su casa, con su esposa e hijos, y mantener la ilusión de lo sagrado de la unión conyugal.
El párroco, Don Schiavon (Virgilio Scapin), convence a Milena de salir de la ciudad, y Osvaldo, después de un intento fallido de suicidio y hospitalización, se encuentra dentro de las filas, de regreso, sumiso y resignado.
Por último, una joven hermosa del campo, llamada “blanca como la tarde y dura como el mármol”, se aparece ante Lino Benedetti (Franco Fabrizi), el vendedor de zapatos.
La joven, que llegó a la ciudad para ir de compras, no pasa desapercibida a los ojos del grupo de amigos mujeriego, y uno tras otro, toman ventaja de su inocencia y disponibilidad.
Pero al día siguiente, el granjero y padre de ella, Bepi Cristofoletto, cuenta que ella apenas tiene 16 años, y los denuncia por corrupción de menor.
Para evitar que la comunidad está marcada por el escándalo del proceso, mientras que las autoridades religiosas callan, la prensa local, que en una serie de llamadas telefónicas, pide al reportero Tosato (Virgilio Gazolo), eliminar un nombre de uno de ellos, así, llamada tras llamada, hasta que el reportaje es abortado, por falta de implicados…
Mientras que la calculadora Ippolita, esposa de uno de los acusados, convence al honesto agricultor Cristofoletto, retirar la denuncia, ofreciéndole a cambio, una gran suma de dinero.
Pero el hombre, débil con la fría Ippolita, satisface sus deseos carnales, tomando en sí misma, una gran parte del dinero recaudado para la “mediación”, dando por terminado el conflicto, en una reunión de todos ellos, con sus respectivos esposos y esposas, en la plaza del pueblo, donde las miradas de unos y otros, evidencia que seguirán con los juegos, las infidelidades y las falsas apariencias.
De las historias, la primera es un vodevil, con personajes caricaturescos y parlanchines, entregados a la diversión sin freno.
Abundan las bromas frívolas y picantes, a ritmo de una música juguetona y alegre.
Hace sonreír más que reír, y como es habitual en las comedias, tiene su contrapunto dramático.
La segunda historia es bastante diferente:
Es un drama disfrazado de comedia, y pensándolo bien, hace más que reír, hace llorar…
Es una comedia sobre la desgracia ajena, una sucesión de situaciones patéticas.
Es asimismo, un retrato despiadado de una sociedad hipócrita, beata, desigual y conservadora.
Y la tercera historia, es un collage de enredo grupal, con tintes extremos en materia de ilegalidad.
La tercera línea de la antología, gira sobre el interés sexual del grupo de hombres casado por una joven de campo, que resultó en el fondo, particularmente incómoda de ver, pues tiene un tema de pedofilia, que Germi trató de modo desagradable, aunque con buen humor, pero que es absolutamente preocupante, pues es también una realidad de los que emigran a las ciudades y son “abusados”
Por lo que fue muy impactante ver, cómo van a juicio “los amigos” sin ningún tipo de culpabilidad, incluso ver que lo ganan, porque el padre de la chica acaba cediendo a los chantajes... tanto en dinero como sexuales, todo esto sin dejar de lado la comedia...
Aquí no hay héroes, todo el mundo es tan corrupto como todos los demás, exceptuada la víctima campesina, tanto que puede sentirse mal al enterarse de que “la justicia ha triunfado”, que por ignorancia, al final del juicio, aplauden el veredicto.
La más interesante de las 3 historias, es sin duda, la segunda, la que narra el intento del contable Osvaldo Bisigato, de liberarse de su insoportable esposa, y empezar una nueva vida con su amada Milena.
Bisigato y Milena son, aunque ridículos y abocados al fracaso, los únicos personajes positivos.
Hay cierta ternura en el modo en que Germi narra el rejuvenecimiento repentino del enamorado Bisigato, que se cambia el look, y se compra un descapotable, sin darse cuenta de la que se le viene encima.
Todas las fuerzas vivas de la ciudad, conspiran para hacer imposible la felicidad de los enamorados.
Se les hubiera tolerado una relación clandestina, pero de ningún modo pueden aceptar la provocación que supone que proclamen su amor a los cuatro vientos, como en la escena en que pasean orgullosos del brazo, en medio de la plaza, ante la estupefacción del resto de los personajes, que son “sus conocidos/amigos”
La perspectiva global de Signore e Signori, es que es puramente masculina/machista, típica de los italianos, si se quieren donde las mujeres son simplemente objetos de deseo, o impedimentos para la realización del deseo del hombre.
No obstante, es una obra imprescindible para entender un cine italiano, alejado de Visconti y Pasolini, y que era herencia de los Totò y De Sica.
Con unos actores absolutamente perfectos, algunos desconocidos entonces, que entraron de lleno al juego que Germi les proponía.
Como dato, la proyección de Signore e Signori, debería ser obligatoria en todos los hogares de “clase media”, para entender quiénes son, y a que se dedican los llamados “burgueses de clase alta”
En 1998, la película fue restaurada por Cinestudi, en colaboración con La Fundación de La Escuela Nacional de Cine, y El Archivo Nacional de Cine, gracias a la intervención de La Asociación Philip Morris.
La restauración, fue dirigida por Giuseppe Rotunno, con el asesoramiento histórico del fotógrafo Aiace Parolin, y la asistencia técnica de Carlo Cotta.
Por último, merece reconocimiento la maravillosa banda sonora de Carlo Rustichelli, que consigue aunar, ambiente e ironía, solo oyendo su pegajosa música.
“No, mio marito non è, è scappato con una puttana”
Teniendo en cuenta el notable éxito comercial y crítico de que gozó este género, “La Commedia all’Italiana” dentro y fuera de Italia durante décadas, cabe preguntarse:
¿Por qué no tiene mayor reconocimiento actualmente?
Pueden barajarse al respecto, diversas razones:
Por un lado, directores como Monicelli, Risi o Germi, han quedado sepultados en cuanto a reconocimiento internacional por el prestigio crítico de numerosos cineastas italianos coetáneos:
Rossellini, Visconti, De Sica, Fellini, Antonioni, Pasolini, Bertolucci…
Por otro, los libros para aficionados que establecen cánones de “mejores películas de la historia del cine”, ignoran sistemáticamente “La Commedia all’Italiana”, y por tanto, este perfil de lector, difícilmente puede conocerla.
Asimismo, las principales revistas críticas occidentales, se han olvidado de estas películas, pues no casan con su tendencia al elitismo estético, su desprecio por la cultura popular, y su culto a la personalidad del autor, “La Commedia all’Italiana” es un cine directo y efectivo para el gran público que depende del trabajo en común de directores, varios guionistas y actores carismáticos.
Y por último, la disponibilidad de versiones en DVD y Blu-Ray de estas películas, es relativamente escasa, a veces se comercializan en ediciones poco cuidadas, o bien, los filmes tienen títulos de distribución insólitos y dispares respecto a sus originales.
Si el lector está animado a superar tales escollos, así como la barrera del desconocimiento de este interesante género, tiene garantizado cine de autor y entretenimiento de calidad, en las películas de directores como:
Monicelli, Germi, Risi y Scola, los cuales marcaron toda una época cinematográfica.

“Per ogni italiano, c'è un altro italiano... e un altro... e un altro...”



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