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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

lunes, 23 de octubre de 2017

A Girl Like Me: The Gwen Araujo Story

“He was just who she was”

Dentro de la percepción social tradicional, suele asimilarse que el transgénero involucra un desorden o patología mental, frecuentemente relacionada con la homosexualidad; y suele confundirse que la orientación sexual homosexual, deriva en la identidad transgénero, por lo que suele decirse que una persona homosexual, se ve como una persona del género contrario, por lo que prefiere la interacción sexual de personas de su mismo sexo biológico.
Por ejemplo, se asumiría que una persona que ha cambiado su género a femenino, estaría atraída sexualmente a personas del género masculino.
La identidad transgénero, no tiene relación con la orientación sexual, ya que cualquier orientación sexual puede estar presente en una persona que se identifica como transgénero; y también suele decirse erróneamente, que el transgénero y la homosexualidad, en cualquiera de las expresiones LGBT, forman parte de un “tercer sexo” que transgrede el espectro de los géneros binarios:
Masculino y femenino; hablándose de 3 géneros erróneamente estipulados:
Masculino, femenino y “queer”
Una parte del estigma social sobre la identidad transgénero, recae en que aún suele ser considerada como “un desorden mental bajo los parámetros de inconformidad de género o parafilia”
Otro estigma social, se identifica en una variante del sexismo, que sugiere la superioridad “cisgénero”, es decir, personas cuya identidad de género y género biológico coinciden, que no se identifican como transgénero sobre las capacidades de personas transgénero, derivando en la opresión de las personas transgénero.
Por tanto, existen distintos problemas que conciernen al LGBT, y su expresión sexual, problemas sociales que suelen ser marcados por la discriminación y el rechazo social, político o religioso.
Otro aspecto social frecuentemente problemático sobre el transgénero, refiere a la utilización de pronombres y artículos para marcar el cómo referirse a una persona transgénero.
Lo más políticamente correcto, es referirse a una persona de acuerdo a su identidad de género, y no a su sexo biológico.
Así, la transfobia es un delito de odio que describe un rango de discriminación hacia las personas transgénero, y tienen lugar cuando una persona ataca a otra, motivada exclusivamente por su identidad sexual.
Las personas transgénero, también pueden experimentar homofobia, debido a la concepción errónea que asocia la identidad de género y la homosexualidad.
En una situación similar, se encuentra el término prejuicio transgénero, que refiere al prejuicio, discriminación o el estereotipo negativo de la comunidad transgénero.
El “trans bashing” es un patrón de comportamiento de odio, que involucra ataques verbales o físicos a personas transgénero.
Gwen Amber Rose Araujo, nacida como Edward Araujo, Jr., fue una adolescente transgénero que murió a causa del ataque de varios individuos a la edad de 17 años.
Su familia afirma que era un niño feliz y energético, que siempre se reía y era muy activo; y expresó el deseo de ser mujer desde una edad temprana y, justo antes de su muerte, había empezado a vivir como mujer.
Araujo asistió a una escuela pública, y a una iglesia de la zona con su familia, hasta que surgiera la polémica por ser transgénero, momento en el que empezó a retirarse socialmente; y dejó de asistir al Newark Memorial High School, antes de graduarse, por lo que empezó a buscar trabajo; y no encontró, cosa que su madre afirma que fue resultado de la intolerancia causada por la transición gradual entre sexos de su hija.
Araujo, quien entonces se hacía llamar “Lida”, conoció a un círculo de amigos que encontró al azar, caminando por la calle.
El grupo de jóvenes, se entretenía durante las noches con actividades festivas que incluían jugar dominó y consumir drogas y alcohol en casa de los futuros agresores de Araujo.
Presuntamente, ella tuvo relaciones sexuales con por lo menos 2 de los hombres del grupo; y unas semanas después de conocerlos, fue invitada a una fiesta en la casa.
Ella llevaba una blusa de su madre, a pesar de que su madre le había pedido, no llevar la ropa que había elegido esa noche, expresando su incomodidad con la apariencia de Araujo.
Araujo le dijo a su madre, que sólo estaba siendo envidiosa...
Ésta fue la última vez que Sylvia Guerrero vio a su hija viva.
En la fiesta del 3 de octubre de 2002, se descubrió, por inspección forzada, llevada a cabo por una mujer en la fiesta; que Araujo era biológicamente varón.
En una explosión de actividad, los hombres con quienes había tenido relaciones sexuales, se enfurecieron.
Una vez descubierto esto, Mike Magidson comenzó a estrangularla en el pasillo de la casa.
En este momento se fueron varios invitados de la residencia; pero José Merél y Jaron Nabors se quedaron dentro de la casa con Mike Magidson.
Jason Cazares afirma, que él salió de la casa en este momento, pero que no abandonó el lugar, porque había llegado en el auto de Mike Magidson.
Una vez que se fueron todos, los 3 agresores empezaron a golpear a Araujo.
José Merél le pegó en la cabeza con una sartén, y luego otra vez con una lata de tomates, causando una herida profunda que sangró copiosamente.
Jaron Nabors le pegó con una mancuerna; y Mike Magidson le dio un rodillazo en la cabeza contra la pared de la sala.
El golpe fue tan fuerte, que la cabeza causó una abolladura en la pared de yeso.
Después de un rato en la sala, Araujo fue llevada al garaje del hogar, donde fue estrangulada con una cuerda, no se logró determinar si fue Mike Magidson o Jaron Nabors quien la estranguló...
La mayoría de los relatos declaran que José Merél estaba limpiando la sangre de la alfombra, en el momento que Araujo estaba siendo estrangulada.
Luego le ataron los pies y las piernas, la envolvieron en una manta, y la subieron en la parte trasera de una camioneta.
Los 3 agresores, junto con Jason Cazares, llevaron el cuerpo a un parque en el condado de El Dorado, California; un área con muchos árboles en la falda de La Sierra Nevada conocida como Silver Fork, donde fue finalmente enterrada en una sepultura muy poco profunda.
No está claro, en qué punto durante los sucesos ocurrió la muerte de Araujo.
Sin embargo, la autopsia reveló, que murió de estrangulación asociada con trauma abrupto fuerte a la cabeza.
Pasaron casi 2 semanas antes de que las autoridades descubrieran el cadáver de Araujo.
Los asistentes de la fiesta, por miedo de represalia, no denunciaron el crimen que había ocurrido, y todos los agresores acordaron nunca comentárselo a nadie.
Más tarde, sin embargo, Jaron Nabors empezó a hablar con un amigo sobre lo sucedido; éste alertó a la policía, y Jaron Nabors fue detenido para interrogación, donde finalmente reveló el sitio donde se encontraba el cadáver.
Los 4 acusados del asesinato son:
Michael Magidson, de 25 años; Jaron Nabors de 22; José Merél de 25; y Paul Merél, el hermano mayor de José.
Paul Merél, fue liberado pronto, ya que su novia, la que comprobó que Araujo era biológicamente varón en el baño, afirmó a la policía, que Paul se había ido esa noche con ella.
Paul y su novia, nunca fueron acusados, y sirvieron de testigos para la acusación.
Después, Nabors testificó en contra de los otros 3, como parte de un acuerdo con El Fiscal de Distrito, a cambio de una sentencia menor por homicidio.
Los motivos de la muerte de Araujo, fueron investigados en los juicios penales en los que se alegó que los atacantes se enfadaron al descubrir que Araujo, quien en el momento del incidente vivía como una mujer, era biológicamente varón.
En el primer juicio, algunos de los acusados parecían emplear un variante de la defensa de “pánico gay”; que se emplea cuando se ha actuado en un estado violento de demencia temporal, debido a su miedo a personas homosexuales; donde normalmente se alega que la víctima de la violencia cometió algún tipo de insinuación sexual, y que el acusado no es capaz de controlarse debido a malas experiencias pasadas.
En la defensa de Magidson, reconoció implícitamente su papel en la muerte de Araujo, pero alegó que había actuado en un estado de emoción violenta, por lo que debería ser culpado de homicidio, y no de asesinato, bajo la ley de California.
El abogado de Merél, negó cualquier participación por parte de Merél en el asesinato.
Cazares, el único acusado que testificó en el primer juicio, y el único que nunca tuvo una relación física con Araujo, negó que hubiera participado en el asesinato, pero confesó que había colaborado en enterrar el cadáver.
Los testigos de la acusación, afirmaron que Cazares intentó intervenir para parar la paliza en hasta 5 ocasiones separadas, antes de que se fueran todos los invitados.
Los 3 negaron la credibilidad de Nabors, y dijeron que él había minimizado su papel en la muerte de Araujo, y que era quién más se beneficiaba mintiendo.
El jurado quedó indeciso sobre los 3 acusados, y se anuló el juicio.
El jurado, aparentemente no pudo determinar si el asesinato fue premeditado, y por consiguiente, si condenarlos por asesinato en primer grado o asesinato en segundo grado.
Sin embargo, otra posibilidad, a la que parecen responder los acusadores en el segundo juicio, es que como no había una teoría coherente sobre quién fue responsable por cuáles papeles en la muerte de Araujo, era imposible que el jurado determinara, quién de los 3, si acaso alguno, era culpable.
A diferencia del primer juicio, en el que sólo Cazares testificó, cada uno de los 3 acusados testificaron durante este juicio; y se culparon los unos a los otros, así como a Nabors.
Sin embargo, Merél concedió, así como los testigos de la prosecución, que Cazares había intervenido por parte de Araujo durante la paliza.
Magidson dijo que se había desmayado, y que no se acordaba si intervino Cazares.
Cazares reafirmó, que sólo había ayudado a enterrar el cadáver de Araujo.
Ningún testigo confirmó haber visto a Cazares golpear a la víctima de manera alguna.
Merél culpó a Nabors como el asesino principal, e indicó que Magidson ayudó a Nabors a estrangular a Araujo.
Merél reconoció, que le había pegado a Araujo en la cabeza con una sartén, pero dijo que no tenía intención de matarla.
Magidson, también le echó mucha culpa a Nabors, pero también dijo que él estaba muy ebrio la noche del asesinato.
Merél y Magidson, dijeron que Jaron Nabors golpeó a Araujo en la cabeza con una mancuerna, cosa que previamente no se había revelado.
Una mancuerna fue traída de la casa para ser examinada, y se comprobó que sí llevaba sangre.
Nabors dijo, que nadie le había pegado con una mancuerna.
El 24 de agosto de 2005, se comienza el alegato final:
El acusador, Chris Lamiero, parecía abandonar la estrategia que había empleado inicialmente, de culpar a los 3 por el crimen, y de acusar sólo de asesinato en primer grado.
Esta vez se concentró en Magidson, llamándole “patético y despreciable”
En cuanto a Cazares, Lamiero alegó, que su colaboración con Magidson le hacía tan culpable de asesinato como Magidson.
Se refirió repetidamente a Cazares, como “el amigo del asesino”, durante su argumentación; y también pareció conceder, que el asesinato podría no ser del primer grado, al alegar que lo más importante era condenar a Magidson y Cazares por asesinato, sea en primer o segundo grado.
Merél, aparentemente se dejó completamente fuera del enfoque del alegato final de Lamiero, quien dijo que el futuro de Merél estaba en las manos del jurado.
Esto tal vez se debe, a que el testimonio de Merél, si fuera creído, podría establecer la culpabilidad de Magidson y Cazares.
El abogado de Cazares, Tony Serra, alegó que la evidencia en contra de Cazares era débil.
También argumentó que el jurado debía analizar la culpabilidad de los 3 acusados individualmente, y no tomar una decisión sólo para evitar otro juicio nulo.
Cuando siguió su argumentación, el 25 de agosto, afirmó que su cliente era una persona ordinaria, que se dejó influir por la mentalidad de grupo, al enterrar el cuerpo solamente; y atacó a Nabors, tachándole de mentiroso patológico que no podría ser creído.
También enfatizó que su cliente, Cazares, fue el único que socorrió a Araujo.
El 29 de agosto, los abogados de Merél y Magidson dieron sus alegatos finales.
El abogado de Merél, William Du Bois, alegó que Merél era, como mucho, culpable de asalto, y no de la muerte de Araujo.
Además, alegó que Merél sólo pretendía asustar a la víctima cuando le pegó en la cabeza con una sartén.
El abogado de Magidson, Michael Thorman, alegó que Magidson había actuado en un estado de emoción violenta, que Magidson se sorprendió por la revelación del sexo biológico de Araujo, e insinuó que si Araujo se hubiera disculpado, la muerte no habría ocurrido.
Tanto Du Bois como Thorman, atacaron la credibilidad de Nabors agresivamente.
El 30 de agosto, Lamiero dio su alegato final, en el que volvió a criticar a Magidson y Cazares, y pidió que fueran condenados por asesinato.
Notablemente, no pidió lo mismo para Merél.
No intentó en absoluto refutar los argumentos del abogado de Merél.
Además, defendió la credibilidad de Nabors, razonando que Nabors fue quien más posibilitó la acusación del caso.
Después, El Juez Harry Sheppard instruyó al jurado, que inició las deliberaciones.
El 8 de septiembre, el jurado comunicó que tenía veredictos para 2 de los 3 acusados.
Como había dirigido el juez, los veredictos no fueron revelados por el momento.
El 12 de septiembre, luego de que el jurado comunicó que no pudo llegar a un acuerdo sobre el tercer acusado, los otros veredictos fueron anunciados.
El veredicto que no se dictó, fue el de Cazares, mientras que Magidson y Merél fueron condenados por asesinato en segundo grado, pero el jurado no concedió que se había cometido un crimen de odio, caso en el que habría una sentencia más grave.
Como resultado de esta condena, Magidson y Merél pueden ser sentenciados a 15 años de encarcelamiento como mínimo, y como máximo, a cadena perpetua.
En una entrevista con el San Francisco Chronicle, el miembro del jurado, Max Stern, un abogado de San Francisco, indicó que el jurado no creyó particularmente a ninguno de los acusados, ni al testigo de la acusación Nabors.
Comunicó que el jurado determinó que fue asesinato, en vez de homicidio, porque los miembros creyeron que las reacciones de Magidson y Merél no eran razonables, pero que negaron las alegaciones de crimen de odio, porque no creyeron que el crimen se había cometido debido a la orientación sexual de Araujo, sino a que se descontroló la situación.
Según Stern, el jurado condenó a Magidson y Merél, principalmente a base de sus propias confesiones sobre su participación en la muerte de Araujo.
Lamiero mostró la misma ambivalencia que el jurado, en determinar el intento criminal al comentar:
“Que Gwen era transexual, no era un acto provocativo.
Es quien era.
Sin embargo, no ignoraría más la realidad que Gwen tomó unas decisiones en su relación con los acusados que eran imposibles de defender.
No creo que la mayoría de los miembros del jurado vayan a pensar que está bien involucrarse sexualmente con alguien, sabiendo que suponen que tienes cierta anatomía sexual cuando no la tienes”
El 16 de diciembre de 2005, para la sorpresa de la prensa, que desconocía que se trataba de un acuerdo entre la acusación y el implicado, Cázares declaró “nolo contendere” para el cargo de “homicidio voluntario”, con una sentencia acordada de 6 años de encarcelamiento.
Servirá poco más de 3 años, dado el tiempo que estuvo detenido.
Él, junto con Magidson y Merél, fueron sentenciados formalmente el 27 de enero de 2006.
Nabors fue condenado a 11 años de encarcelamiento, como se había acordado con la acusación, el 25 de agosto de 2006; pero el jurado concluyó, que no se había cometido un delito de odio.
“There's something wrong with me!”
A Girl Like Me: The Gwen Araujo Story es un drama del año 2006, dirigido por Agnieszka Holland.
Protagonizado por Mercedes Ruehl, JD Pardo, Lupe Ontiveros, Leela Savasta, Henry Darrow, Corey Stoll, Avan Jogia, Jacqueline Samuda, Zak Santiago, entre otros.
El guión es de Shelley Evans, basado en el crimen de Gwen Araujo, enfocándose en el juicio por su asesinato.
La película tiene una historia excepcional, que trata con un adolescente que era totalmente femenino en el pensamiento, pero que nació en el cuerpo de un hombre, y que sufría cada día en su vida trágicamente corta; al tiempo que trata sobre un problema social importante, relacionado con el comportamiento transexual; la consecuente gravedad de la discriminación y el odio que se desvía a varios individuos en la sociedad.
La historia se repite, lamentablemente, como se ha visto en otras producciones como “TransAmerica” y “Boys Don’t Cry”; y como en algunas, el final es trágico, la película está bien actuada, y crea una imagen inquietante de lo que las personas transexuales tienen que soportar en nuestra sociedad.
A Girl Like Me: The Gwen Araujo Story se estrenó en el canal de TV, Lifetime, en EEUU, el 19 de junio de 2006, con una historia que dramatiza los acontecimientos que rodearon el asesinato en 2002, de Gwen Araujo (JD Pardo), una adolescente transgénero que fue asesinada después de que conocidos descubrieran que ella tenía genitales masculinos.
Siendo un niño, Eddie Araujo siempre se sintió diferente de alguna manera:
Utilizaba el maquillaje y la ropa de su madre, Sylvia Guerrero (Mercedes Ruehl), lo que ésta encontraba extraño.
Cuando llegó a la adolescencia, Eddie se percató de que ya no podía ocultar por más tiempo, el hecho de que era realmente diferente a lo que se suponía que debía ser, de que había nacido para ser mujer, en lugar de hombre.
Cuando finalmente lo aceptó, contando con el apoyo de su madre, Eddie cambió su nombre por el de Gwen, por Gwen Stefani de la agrupación No Doubt, su cantante favorita; y comenzó a vivir su vida como mujer, hasta que una trágica noche lo cambió todo…
El objetivo primordial de A Girl Like Me: The Gwen Araujo Story, es educar e iluminar al público sobre los adolescentes transgénero, y lo que enfrentan en sus vidas diarias; de hecho es un buen enfoque para aumentar la visibilidad y la aceptación, y mantener el legado de Gwen, que se propuso hacer; siendo la moraleja, aceptar a las personas por lo que son, no juzgar a las personas por lo externo, amarlas y aceptarlas por lo que hay dentro de sí; y la película definitivamente hará reflexionar en cuán cruel puede ser la sociedad; y en cuanto a lo que le pasó a Gwen, ya era hora de que su historia fuera conocida.
“I hate my life, Mom.
I hate it every single day!”
Dirigida por la polaca, Agnieszka Holland, cuyo padre murió bajo custodia policial en su país natal, Polonia, A Girl Like Me: The Gwen Araujo Story es útil para explicar, cómo puede ocurrir la transexualidad, cuando se desarrollan los órganos sexuales de un niño, pero la masculinización de su cerebro nunca tiene lugar.
Por tanto, la película tiene muchas maneras de análisis:
Como un filme de Corte Judicial, como un filme que muestra identidad de género, la lucha social de los transgéneros, la unidad familiar, la comprensión y tolerancia hacia quien es diferente en el amplio espectro de la palabra, sobre la honestidad consigo mismo, etc.
La película fue producida para la TV, y no tuvo mayor repercusión comercial ni mediática, quizás por el desconocimiento de la historia, y la poca presión que tuvo en la prensa y en canales de noticias; pero la historia de Gwen Araujo debió ser hecha como una película importante de mayor presupuesto, y no relegada a la pantalla de TV.
Empezando que Lifetime no es HBO, con todo lo que eso conlleva desde el punto de vista de difusión y producción, y debido a esto, su compromiso con la historia trágica, pero necesaria de Gwen Araujo, tiene que permanecer como un proyecto honesto, uno que debe ser visto para despertar la conciencia de la población sobre lo que es ser una persona transgénero, que vive en una sociedad que ataca al que es diferente desde todos los ángulos.
Dicho esto, sin embargo, Lifetime fue lo suficientemente valiente como para producirlo y honrar la memoria de una vida que fue brutalmente silenciada.
Originalmente titulado, “Eddy and The Heartbreakers”, es exactamente lo que dice ser:
La verdadera historia de Eddy, un chico transgénero que fue asesinado después de que varios muchachos recibieran sexo oral en una fiesta, y descubrieran que era un hombre…
La narración del relato es fragmentada, centrándose principalmente en el juicio por su asesinato, y cambia de escenas de la corte, a “flashbacks”, donde tenemos una idea, de cómo los prejuicios sociales pueden haber tenido un efecto en los veredictos, sobre cómo era la vida de Gwen, sus relaciones y su entorno.
Gwen Araujo nació como hombre, y se crio con un hermano y una hermana, en un hogar monoparental, regido por la madre, del padre no se sabe nada en la historia, y tampoco se sabe con certeza, si los hermanos son todos del mismo padre.
Era evidente que Eddie, como se lo conocía entonces, estaba sintiendo que la anatomía dada al nacer, no coincidía con lo que se sentía en su mente y en sus sentimientos; por lo que fue en la adolescencia, que Eddie tomó el nombre de Gwen, para mostrar su verdadera personalidad, y eso fue lo que presentó al mundo.
Luchando en la escuela, con sus amigos y su familia, Gwen intenta hacer su vida bajo su manera de sentirse como mujer, y cómo hacerse un lugar en el mundo como tal.
Pero si la historia de Gwen Araujo tiene una debilidad, es que no hay personajes secundarios realmente desarrollados.
La historia está completamente dominada por Mercedes Ruehl como la madre de Gwen, y JD Pardo como Gwen.
Pero estas son 2 actuaciones muy poderosas:
Ruehl es una madre cariñosa y afectuosa, cuyas propias experiencias de vida la han dejado mal equipada para comprender a qué se enfrenta su hijo.
Ella está creíble como madre soltera, que lucha por lidiar con un hijo, que desde una edad temprana, prefiere usar un vestido rosa con volantes, y dormir con una muñeca Barbie; que practicar su “swing” de béisbol.
Uno realmente siente por ella, cuando trata de entender una condición para la cual no hay un manual para padres.
Y en su actuación, se mira completamente sorprendida, ante una situación que la supera, pero que intenta de proteger a su hijo, porque lo quiere, y que también busca la manera de comprenderlo.
No es de extrañar que esta protagonista sea Mercedes Ruehl, una actriz comprometida, quien también protagonizó otras películas de la agenda ultraizquierdista, como “Mary Kay Letourneau”, que intentó justificar el abuso sexual a estudiantes de 6º grado.
En cuanto a Gwen, es una adolescente inocente, pero valiente.
No comprende por qué ella es el objeto de tal odio y ridículo, pero está decidida a presentarse al mundo como se ve a sí misma.
JD Pardo hace un gran trabajo al capturar ambas partes del personaje de Gwen, y canaliza la angustia, la inocencia, la feminidad y el comportamiento a veces autodestructivo, que se convirtió en la fuerza impulsora en la corta vida de esta persona notable.
Pero queda entre dicho el deseo interior de Gwen en cuanto a sexualidad, pues al parecer, no dijo la verdad a su pareja, un hombre mucho mayor que ella; y sexualmente era promiscua, al tener sexo oral con 3 chicos, en una fiesta donde finalmente la golpearon hasta matarla, al conocer su género.
Del resto del reparto, destaco al personaje de Joey Marino (Corey Stoll), y en Tamara Jones (Vanesa Tomasino) la ex novia de Joey.
Corey se desempeña bien como ex marine, que es el primer y único novio de Gwen; y como actor se ve el compromiso en asumir un rol por el que se supone, desconocía que Gwen era varón.
¿Sabía o no?
En una discusión entre Sylvia y su hijo menor, Danny, la película lidia con esta pregunta…
Acaso Joey era homosexual… o aceptaba que Gwen fuera transgénero, no queda del todo claro, pero la exposición en el juicio puede llevar a que no quería saberlo… pero que sí sentía algo por ella, de hecho, la madre le dijo antes que Gwen misma, que ella era un hombre… algo que devastó a Joey, pero probablemente porque haya sido la madre y no Gwen quien lo revelara… no se sabe con certeza.
Y Tamara, muy probablemente sea la antagonista a la altura de Gwen, como mujer, como rival y como centro de atención, pues evidentemente, Gwen era más atractiva que Tamara, y eso la ponía furiosa.
Todos esos registros, la actriz los logra demostrar, pero sin llegar a profundizarlos, así como los otros 2 hijos de Sylvia, que estaban bien retratados, son más satelitales, y que sirven para ponderar la historia en torno a Gwen y su madre, y son:
Leela Savasta como Chita Araujo; y Avan Jogia como Danny Araujo, donde destaca este último, siendo el papel debut de Avan en el cine, dando muy bien la talla, como hombre, hermano y protector de su hermana transgénero.
De los acusados por el crimen, son se llegan a conocer lo suficiente como para poderlos juzgar, y son:
Greyston Holt como Jaron Nabors; Nolan Gerard Funk como Michael Magidson; y Neil Denis como José Merél, los 3 se manejan como grupo, inclusive, a 2 de ellos no los llegamos a conocer, ni siquiera tienen líneas de diálogos importantes para poderlos conocer.
Por tanto, si A Girl Like Me: The Gwen Araujo Story se hubiera hecho para la pantalla grande, podríamos haber obtenido una película más completa, no solo por el tratamiento de la historia, sin la censura televisiva, y con un guión mucho mejor trabajo; pero como película para televisión, es definitivamente una de las mejores que trata un tema con gran sensibilidad, sin mostrar hechos morbosos, y con el objetivo que llegar a una mayor cantidad de gente para llamar a la reflexión y a la tolerancia.
Desafortunadamente, desde la producción, parece que se hizo con prisa y nunca nos conectamos con Gwen de la manera que nos gustaría.
JD. Pardo es eficaz en su actuación, al igual que Mercedes Ruehl, pero esta historia requiere un poco más de cuidado en la forma en que se manejó, pues debió ser menos convencional; pero creo que se hizo genuinamente, y de todo corazón por el bien de la víctima, ya que hay un mensaje emitido por los mismos actores al final, durante los créditos.
Gustaron ciertos momentos y conversaciones, donde no solo es conmovedor sino memorable... cómo cuando un familiar la describió como “un ángel, pues Dios no los convierte en hombres o mujeres”... esto es completamente sincero y significativo.
Otro detalle que conmovió, fue la lealtad de la madre de Gwen hacia su hija, y lo dispuesta que estaba de aceptarla y comprenderla.
Y aunque puede no gustar, cómo su abuela (Lupe Ontiveros) estaba tan avergonzada de ella, o cómo entró su madre a la habitación de Gwen y se llevó todo su maquillaje y carteles… no así el abuelo (Henry Darrow), que tenía una tienda de ropa…
Primeramente, en cuanto a su familia, el golpe de criar a los hijos, y el choque generacional, golpea la vida de los hijos que se desarrollan en una cultura diferente, que juega un papel importante en el desarrollo vital.
La abuela de Gwen, no solo era latina, sino también una latina religiosa... y bueno, esperamos que la religión nos traiga tolerancia, pero la mayoría de las guerras comienzan por la religión, y creen que tienen más razón...
La abuela estaba avergonzada y se mostraba intolerante ante Gwen, pero amaba a su nieto, como Eddy.
Ella creía que podía “arreglarlo”, como en un inicio lo creía la madre, pero no creo que ella quisiera lastimarlo.
Fue solo una falta de comprensión de su parte.
Tampoco gustó cómo fue Sylvia, la madre quien le dijera a Joey que Gwen era realmente un hombre, pues debió dejar que sea Gwen la que lo hiciera cuando ella estuviera lista, pero se entiende que Sylvia no quiere que su hija sea lastimada.
Una preocupación comprensible, pero este acto responsable, es retratado negativamente; pues después de todo, se estaba mintiendo y jugando con los sentimientos de otra persona, los de Joey.
Sin embargo, gustó cómo finalmente se dieron cuenta de que Gwen era quien era, y la aceptaron en su familia, y que Joey, al final, haya asistido a su funeral.
De cómo el abogado de los asesinos, quería que la madre culpara a la sociedad por el asesinato de su hija, en lugar de a los muchachos, fue un alegato que expresa la parte sucia de la justicia y la ley, pues la sociedad no la mató, lo hicieron los 3 hombres, en pleno uso de sus facultades, por mayor numero, al ser 3 contra 1 y con ensañamiento.
De los 3, solo 2 chicos obtuvieron 6 años de prisión… que eventualmente saldrán a la calle, y seguirán con sus vidas, para bien o para mal.
Y lo peor del caso, es que ninguno fue acusado de cometer un crimen de odio:
A Gwen la golpearon durante 5 horas, la estrangularon, la cortaron, y la enterraron como a un perro, porque los rumores de que ella había nacido varón, eran verdaderos…
¿Cómo puede eso no ser considerado un crimen de odio?
En algún momento durante el metraje, más concretamente al final, al momento del funeral de Gwen, y desde la producción, siendo fieles a toda la propaganda de izquierda, todos los cristianos son retratados como intolerantes, que lo son al protestar contra el funeral.
Esto solo demuestra quiénes son los verdaderos fanáticos.
Los tolerantes son de hecho intolerantes con aquellos con quienes no están de acuerdo… y que no cumplen el patrón retrógrado de sus creencias.
El estado de propaganda de la película, en este sentido queda confirmado por las declaraciones finales de que los asesinos, que fueron condenados por asesinato, pero no por crímenes de odio.
Pero lo mejor de A Girl Like Me: The Gwen Araujo Story, es la admiración que despierta alguien como Gwen, como un héroe y mártir de su causa.
Por ser una persona valiente, pues hay que ser muy hombre para ser mujer transgénero, y por ello fue asesinada, por ser ella, y no por lo que otras personas querían que fuera.
No se lo merece.
Con suerte, las personas que ven A Girl Like Me: The Gwen Araujo Story  verán lo que está pasando en su entorno, y tal vez algún día pueda ser diferente.
“It was that of a normally developed male”
La transfobia, hace referencia a la discriminación, conductas y actitudes negativas hacia las personas transgénero o transexuales; y no sólo se refiere a actitudes individuales, ya que constituye también un sistema de marginalización hacia la población transgénero, y con género diverso en los campos médicos, legales, educativos y laborales.
Además, las actitudes transfóbicas hacen que la población transgénero y de género diverso, sean especialmente vulnerables a delitos de odio, como violaciones, asesinatos, suicidios o intentos de suicido por la discriminación social e indigencia por el rechazo familiar, y la falta de oportunidades educativas y laborales.
Existen casos de conducta discriminatoria o intolerante hacia las personas trans, que puede incluir el acoso, agresión o asesinato.
Véase esta historia… y también se pueden manifestar formas directas de intolerancia sin violencia física, como violencia psicológica, y violación, como en esta historia…
La discriminación indirecta, puede incluir el rechazo a que se trate a las personas transgénero, de la misma forma que a las personas “cisgénero”
En la actualidad, Gwen sería una mujer joven de 32 años de edad, si no hubiese sido brutalmente asesinada por 4 hombres, que descubrieron que era varón, en el desarrollo de una fiesta local.
La historia de su vida, se ha recordado y se mantiene con vida gracias a su madre, Sylvia Guerrero, quien se refiere a su hija como “su angelita”, y ha declarado públicamente, que quiere que el caso de su hija ayude a cambiar la forma en que se condenan los crímenes de odio que resultan en muerte, para que la pena de muerte sea una posible sentencia.
Sylvia Guerrero y su hermano David Guerrero, han salido en público y ante la prensa, para expresar su pena, y para denunciar la violencia contra transexuales.
Además de conocidos de Araujo, cientos de simpatizantes fueron a su funeral que tuvo lugar en la Iglesia Católica de San Eduardo en Newark.
Después de las ceremonias, se realizó un desfile por las calles principales, que terminó en el centro comercial de la comunidad, y al que asistieron varios dignatarios y líderes de la zona.
Gwen fue recordada de nuevo durante las vigilias de “Remembering Our Dead” o “Recordando a Nuestros Fallecidos”, que tuvieron lugar en varias ciudades principales, para conmemorar las muertes de 27 personas transexuales durante el periodo de 12 meses que rodearon la muerte de Gwen Araujo.
Unos días después de su funeral, miembros de La Iglesia Bautista Westboro, seguidores de Fred Phelps, organizaron un piquete en la iglesia, proclamando que “el adolescente travesti pervertido, Eddie Araujo, también conocido como Gwen o Lida, se ha unido a Matthew Shepard en el infierno”
La Iglesia de Westboro, también organizó piquetes en varios otros lugares de Newark, como en el Newark Memorial High School, donde los estudiantes presentaban una obra de teatro en su recuerdo:
“The Laramie Project”
Todo muy cristiano, como si el Dios al que le rezan fuera el mismo Satanás…
¡Asco de gente!
A petición de la madre, el nombre fue legalmente cambiado de Eddie a Gwen, el 23 de junio de 2004.
El día del primer aniversario del asesinato de Gwen Araujo, la Horizons Foundation creó El Fondo Conmemorativo Gwen Araujo para Educación sobre Transexuales, para reducir la ignorancia y el odio hacia las personas transexuales.
El propósito es dar programas educativos que promuevan el entendimiento sobre personas y temas transexuales en los 9 condados del Bay Area mediante subvenciones.
El entonces gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, firmó La Ley Gwen Araujo, Ley de Justicia para Las Víctimas”, que establece que:
“No se permite el uso de sesgo social, incluidas las denominadas estrategias de pánico, para influir en las actas de un juicio penal”
Desafortunadamente, las personas transexuales, especialmente las mujeres transexuales de color, siguen siendo el blanco de los ataques viciosos en La América Profunda, machista y segregacionista.
Cada año y desde entonces, las comunidades de los Estados Unidos celebran “El Día de La Memoria Transgénero” en el mes de noviembre.
Este evento recuerda y llama la atención sobre las decenas de personas trans asesinadas cada año, simplemente por ser ellas mismas.
Las circunstancias del caso de Gwen Araujo, hicieron que se convirtiera en un tema de discusión en la comunidad LGBT, con varios aspectos, polémicos y poco comentados en la prensa sobre el caso, que siguen siendo puntos de controversia, muchas de las cuales, son injusticias para la memoria; porque puedes mirar a un pájaro, o puedes viajar en un avión, pero nunca entenderás cómo es volar a menos que tengas tus propias alas.

“I don't need you to tell me what society does to people.
They beat her for five hours, they tied her up and strangled her, and then they buried her in the field, and then they went and had breakfast in a diner and ate pancakes.
And you think that I should excuse them?
Shame on you.
I blame them!
I blame them... every day!”



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