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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

miércoles, 3 de enero de 2018

James Dean

“Too fast to live.
Too young to die”

Sus ojos, enmarcados por unas prematuras arrugas, planteaban un desafío a todo aquel que osase mirarlos.
Con su inseparable cigarrillo, James Dean sonrió mientras se ajustaba la chaqueta de cuero roja.
Estaba sentado sobre el capó de su Porsche, y su aspecto apolíneo le hacía parecer un dios en vez de un humano.
Con sus jeans desgastados, y su tupé perfectamente despeinado, Jimmy se había convertido en el eterno rebelde, en “el sueño americano” que hacía suspirar a chicas y chicos por igual.
Sin quererlo, se había transformado en una estrella.
Detrás de todo eso, de los “flashes” de los fotógrafos, de las elegantes fiestas de Hollywood, y de las carreras en deportivo, se escondía un muchacho introvertido, vulnerable y muy sensible.
Se trataba de un chico sencillo, nacido en una granja, un soñador que acudía a clases de ballet, y tocaba el tambor, un alma incomprendida que plasmaba su rabia hacia el mundo en pequeñas esculturas de arcilla.
James Dean, natural de Marion, Indiana; persiguió su sueño de ser actor.
Primero empezó haciendo teatro en la escuela y, después, acabó perdiéndose en la noche neoyorquina, hasta que le dieron algunos papeles en Broadway.
Más adelante llegó Hollywood, ese universo dorado que lo encumbraría como un mito.
Tras hacer pequeñas apariciones en películas y spots televisivos, su primer gran proyecto fue ponerse en la piel de Carl Trask, el protagonista de “East Of Eden” (1955), la adaptación cinematográfica de Elia Kazan, de la novela homónima de John Steinbeck.
La desgarradora interpretación de Dean, hizo que Hollywood se rindiera a sus pies, y empezara a amarle o, mejor dicho, a obsesionarse con él.
Nicholas Ray se fijó en James, y apostó por él para protagonizar “Rebel Without A Cause” (1955), una película que se convertiría en todo un clásico juvenil.
En ella vemos a Jimmy en estado puro, junto a los también geniales Natalie Wood y Sal Mineo, con los que tuvo una complicidad muy especial que traspasaba la cámara.
Lejos de las reyertas entre adolescentes y de los amores de instituto, James Dean se adentró en la vida campestre con “Giant” (1956)
En esta obra maestra conoció a Elizabeth Taylor, naciendo una amistad que duraría hasta su muerte.
Dicen que a los seres humanos muchas veces se les enjuicia por sus ideas, por sus actos o sus palabras…
Dicen que si a una idea se le transforma en proyecto, pasa a ser una realidad en poco tiempo, pero para hacerlo efectivo, está la palabra, esa aptitud oratoria que a veces se emplea sin saber, y otras se suelta para dañar.
No es mi caso, procuro siempre que me dejan utilizar mi forma de hablar como síntesis de lo que vive en mi interior, creo que hasta la fecha lo voy cumpliendo, pero cuando vuelvo a leer las palabras que James Dean dijo a lo largo de su corta vida, siento que hay un mundo dentro de verdad.
La tremenda inseguridad de James, no residía en sus comienzos, estaba en su enorme timidez, en el miedo que le invadía cuando se sentía observado, enorme problema siendo actor, pero fue incapaz de resolverlo, ni rodeándose de la babosa corte que le seguía incansable, ni saliendo con las más hermosas mujeres del momento, ni dejándose seducir anónimamente las noches en las que temía que rasgasen el velo que cubría su vida.
Siempre lo arrastró, eternamente.
Y de hecho, hoy en día, cuando se habla de James Dean, es como si nos refiriéramos a esa especie huraña de actor, comedor de masas, esponja de imagen, pero inseguro, tímido y frágil como el vuelo de la paloma.
Nada en James es forzado, nada de lo que se ve en pantalla es premeditado, es el mismo James el que se nos presenta ante nosotros, con sus manías, virtudes, tics, egolatría...
En esas solos 3 películas, de las cuales solo en 2 fue nominado como mejor actor por La Academia, “East Of Eden” (1955) y “Giant” (1956), de las que confieso tener debilidad, son un resumen perfecto de cómo debe ser un actor, de lo que podía haber trascendido en su profesión a lo largo de esos años que no vivió, de su misma persona también, y de ese otro ser que bullía en su interior; James Dean es otro de esos nombres que al igual que Marilyn Monroe, Rock Hudson, Judy Garland, y otros muchos, se anticipó en nacer, y como consecuencia de ello, pago una factura elevada.
No alcanzo a vislumbrar que hubiera sido a lo largo de los años la carrera de James Dean, de no haber muerto tan joven, no lo consigo porque por una parte pienso que ninguna figura del cine habría podido destrozar todos los cánones más convencionales que él, y por otro su nombre hubiera llegado a cuotas tan altas que la mente humana no puede imaginar.
Tras terminar el rodaje de “Giant” (1956), James Dean se refugió en su nuevo coche, un Porsche Spyder 550; apodado “Little Bastard”, flamante deportivo color plata que sería el vehículo en el que haría su último viaje.
El 30 de septiembre de 1955, la vida de Jimmy se apagó en la localidad californiana de Cholame, cuando se dirigía a una carrera junto a su mecánico Rolf Wütherich.
No hubo tiempo para evitar el choque; no hubo tiempo para frenar al destino.
Pero dicen que nadie muere si es recordado y, si esto es cierto, James Dean es eterno.
De hecho, hasta El Séptimo Arte ha querido recordarle y rendirle homenaje a través de la magia del celuloide, con algunas películas; y por más que se le quiera comparar con Brad Pitt, James Franco, Leonardo DiCaprio, etc. como los nuevos reemplazos, solamente habrá un James Dean.
“The stars that burn brightest burn quickest”
James Dean es un drama del año 2001, dirigido por  Mark Rydell.
Protagonizado por James Franco, Michael Moriarty, Valentina Cervi, Enrico Colantoni, Edward Herrmann, Mark Rydell, entre otros.
El guión es de Israel Horovitz, basado en la vida del actor James Dean, desde su niñez y juventud, hasta su fallecimiento a los 24 años; y repasa los acontecimientos del rodaje de sus 3 filmes, su romance con la actriz italiana Pier Angeli, y sus relaciones con Hollywood y su familia.
A principios de la década de 1990, Warner Bros., planeó producir una película biográfica sobre el actor James Dean, y el estudio contrató a Israel Horovitz para escribir el guión.
Uno de los títulos de trabajo fue, “James Dean: An Inventured Life”, antes de que se finalizara como “James Dean”
Cuando Horovitz escribió el guión, exploró “la visión psicológica” de Dean al mostrar el abandono de su padre, que se convirtió en el punto de apoyo de la historia; y recordó:
“¿Por qué un padre enviaría el cuerpo de su esposa en un tren con un hijo de 8 años, nunca iría al funeral, y nunca más recogería al hijo, nunca le devolvería el hijo?”
El guionista sintió que era mejor retratar la supuesta homosexualidad de Dean con insinuaciones, más que explícitamente.
Quería centrarse en el romance entre Dean y Pier Angeli, y el crecimiento de Dean como actor, y creía que una subtrama de homosexualidad distraería la historia.
El productor, Marvin Worth, explicó:
“Trataremos de hacer una buena película... no de rumores e insinuaciones”
Como descargo, al final del film se señaló:
“La mayor parte de esta película se basó en hechos... algunos fueron una conjetura educada”
Pero con la película languideciendo en el infierno del desarrollo, el productor Bill Gerber de Warner Bros., decidió que James Dean funcionaría mejor como una película de televisión para Turner Network Television (TNT); tanto Warner como TNT, son propiedad de Time Warner; y explicó la elección del formato:
“Era difícil encontrar nombres bancables con los que el estudio financiaría una película de $20 millones.
Y había problemas de “marketing”:
Dean murió en un accidente de carretera en 1955, por lo que casi todos sabrían el resultado de la película; y Dean tampoco es muy conocido por el público general de cine en estos días”
El rodaje se realizó alrededor del área de Los Ángeles y en Sony Pictures Studios en Culver City, California; y el 5 de agosto de 2001, TNT emitió la cinta, recibiendo críticas generalmente positivas; mientras el actor principal, James Franco recibió un Premio Globo de Oro por su actuación, así como también nominaciones a los Premios Emmy, y a los Premios del Sindicato de Actores (SAG)
La acción sigue a James Dean (James Franco), una de las grandes leyendas del Hollywood de los 50, y de la historia del cine, que vivió una vida llena de inseguridades y tragedias que lo condujeron al abismo.
Esta película narra la verdadera historia del mítico actor, desde la trágica pérdida de su madre, Mildred (Lisa Robins), siendo todavía un niño; y la difícil relación con su padre, Winton (Michael Moriarty), pasando por su transformación en uno de los más grandes actores del celuloide, hasta su trágica muerte a los 24 años; una estrella que se quedó sin luz demasiado pronto.
“You talk to me!
Dad, please!
Talk to me, please!”
El desarrollo del proyecto comenzó a manos de Warner Bros., durante la década de 1990, con la idea de tener a Milčo Mančevski y Michael Mann como realizadores, y a Leonardo DiCaprio como protagonista.
En marzo de 1994, Mann decidió no dirigir James Dean, debido a conflictos de programación con “Heat” (1995); por lo que Des McAnuff reemplazó a Mann como director, y el rodaje se reprogramó a diciembre de 1994.
El guionista Israel Horovitz era un ocupado dramaturgo en Europa, por lo que McAnuff y el productor Marvin Worth, estaban constantemente reescribiendo el guión en julio de 1994.
El presupuesto se estimó en $20 millones; y McAnuff renunció como director, y fue reemplazado por Dennis Hopper.
Hopper era un amigo cercano de Dean, y coprotagonizó con el actor, tanto en “Rebel Without A Cause” (1955) como en “Giant” (1956); y se reunió con DiCaprio para el papel principal, pero el director finalmente abandonó la película.
Sin embargo, tras su salida, se descartó a DiCaprio, esto también se debió al alto salario que el actor requirió tras éxitos como “Romeo + Julieta” (1996) y “Titanic” (1997)
Después de fracasar en la preproducción, Mark Rydell fue contratado para dirigir la película biográfica, en febrero de 1996; que también fue muy amigo de Dean; ya que los 2 estudiaron juntos en Actors Studio en Manhattan, New York durante la década de 1950.
Así pues, la película abre con “Song”, un poema escrito por Allen Ginsberg; que como dato, James Franco más tarde interpretaría a Ginsberg en la película biográfica “Howl” (2010)
La acción inicia en 1939, a los 8 años, James Dean (Kyle Chambers/James Franco) es un niño que convive con su distante padre Winton, y su madre Mildred, en Santa Mónica, California.
Cuando esta muere de cáncer en 1940, Winton envía a James a Fairmount, donde es criado por sus tíos, y comienza a preguntarse sobre el abandono de su padre.
James regresa a Santa Mónica en junio de 1949, poco después de graduarse de la secundaria; y allí se entera que su padre se ha vuelto a casar.
El joven decide ser actor, y para ello toma clases bajo la tutela de James Whitmore (David Parker)
Este se impresiona al ver la capacidad de actuación del joven, por lo que lo anima a trasladarse a New York en septiembre de 1951, para perseguir una carrera actoral.
En esta ciudad, Dean entabla una amistad con el también actor Martin Landau (Samuel Gould), y comienza una relación romántica con Christine White (Amy Rydell)
Posteriormente, ambos son aceptados en el prestigioso Actors Studio; pero James recibe elogios de la crítica debido a su trabajo en Broadway, y consigue un papel en un drama televisivo que se emite a nivel nacional.
Cuando trata de comentarle todos estos sucesos a su padre, solo recibe indiferencia por parte de este, lo que le causa problemas emocionales.
En 1955, el director Elia Kazan (Enrico Colantoni), contrata a James para el papel principal de su película “East Of Eden”, la cual que marca su debut en Hollywood.
Durante el rodaje de la cinta, Dean se entera que Warner Bros., pretende convertirle en una estrella de cine.
Posteriormente, se relaciona con la actriz italiana, Pier Angeli (Valentina Cervi), y se entera de que Winton no es su verdadero padre...
Winton revela, que el padre de James, en realidad era un hombre con quien Mildred tuvo un romance oculto...
Poco tiempo después de descubrir la verdad, el joven James Dean muere en un accidente automovilístico, algo que afecta a la industria cinematográfica y al público en general.
Así, el filme sigue su caótica vida en New York, introduciéndose en el mundo de la interpretación, su ambigua orientación sexual, se dice que le valió algún que otro encuentro con ciertos productores para conseguir alguna audición, y es que a veces el talento no lo es todo, y menos cuando estás literalmente muriéndote de hambre y desesperación por conseguir un trabajo remunerado; y para finalizar, su trágico accidente en Salinas, debido a su gran pasión a la velocidad y los coches de carreras.
Digamos que el film se centra demasiado en la historia con su padre...
Acierta en la escasa relación que hay entre ambos, y pasa por alto las dificultades económicas que Jimmy sufre antes de conseguir una verdadera audición para “East Of Eden” junto al gran Eliza Kazan.
También las ilustra de una manera muy “light”, seguramente por ser una producción televisiva, al igual que el carácter del actor era mucho más rebelde e inconformista, y no tan caprichoso como lo pintan.
No se puede pedir más a una producción televisiva, y hay que decir que la interpretación de James Franco está muy a la altura.
Quizás de lo más destacable de esta proyección.
Acertar con un actor que interprete a James Dean, no es una tarea fácil.
Cabe destacar, que con la salida de DiCaprio, se pensó contratar a actores como Brad Pitt y Johnny Depp para el papel principal, y en Gary Oldman como secundario.
No fue hasta febrero de 1996, cuando se eligió a Mark Rydell para dirigir, que la película siguió languideciendo un largo desarrollo por encontrar al actor adecuado.
La convocatoria abarcó New York, Los Ángeles, Toronto, Vancouver, Atlanta, Chicago, y el medio oeste de los Estados Unidos.
La directora de “casting”, Nancy Foy, comentó que la búsqueda incluyó “a todos, desde actores altamente capacitados y experimentados en sus inicios y mediados de sus 20 años, hasta personas que no tenían capacitación, y que habían enviado cintas hechas por ellos mismos”
Al menos 500 actores audicionaron, y James Franco fue elegido como James Dean en mayo de 2000.
Franco reconoció que era cauteloso al asumir el papel por miedo al encasillamiento; proceso por el cual, un actor en particular se identifica fuertemente con un personaje específico; uno o más roles particulares; o, personajes que tienen los mismos rasgos o provienen de los mismos grupos sociales o étnicos.
De hecho, ha habido casos en los que un actor ha sido identificado tan fuertemente con un rol, que le dificulta encontrar trabajo interpretando a otros personajes.
Pero James Franco realizó una extensa investigación para su papel:
Pasó de ser un no fumador, a fumar 2 paquetes de cigarrillos por día, pero desde entonces, ha dejado el hábito.
Aprendió a andar en motocicleta, tocar la guitarra, así como tocar tambores conga y bongo.
El actor, también estudió cuidadosamente los gestos de Dean viendo sus 3 películas; y leyó numerosas biografías sobre la vida de Dean; también recibió consejos de algunos de los amigos más cercanos de Dean, como Martin Landau, Dennis Hopper, Liz Sheridan, ex novia de Dean; y Leonard Rosenman:
“Martin fue la persona más informativa con la que hablé.
Me ayudó tremendamente con los gestos físicos de James.
Pero me aislé mucho durante el rodaje.
Lo hice porque creo que tuvo una soledad generalizada a lo largo de su vida, y quería sentir lo que sintió.
No hablar con mi familia o mis seres queridos tuvo un efecto muy emotivo en mí”
Ahora, no imagino a otro actor en este papel, que no fuera James Franco, su gestualidad, como sus maneras, son casi ver al mismo Dean, por lo que su interpretación roza la genialidad.
“I took the train right back to Indiana again.
This time my father came with me”
Con solo 3 películas, de las que solo alcanzó a ver una en vida, James Dean ha sido el primer actor nominado póstumamente a los premios Oscar.
A pesar de su corta carrera actoral, y su temprana muerte, ha logrado ocupar un puesto de honor en la cultura occidental al lado de grandes figuras como Marlon Brando y Marilyn Monroe.
¿Pero a qué se debe el encanto de James Dean?
La actitud de Dean hacia la vida, llamaba la atención de sus colegas.
Su personalidad cambiante, atrajo a hombres y mujeres por igual.
Su inestabilidad enojaba a los productores y directores de las grandes compañías cinematográficas donde trabajó, molestia que era apartada cuando su actuación encantaba en la pantalla grande.
Las oportunidades se abrieron para James Dean, gracias a la naturalidad con la que actuaba, como si hubiese nacido para ello.
Por lo que El Mito de James, al igual que Marilyn, posee unos cimientos tan sólidos como las columnas que sostiene el altar mayor del Vaticano, y su nombre es aval de rebeldía, inconformismo y creatividad.
Yo creo que James Dean era un actor intuitivo, personal, único, con un leve toque Actor Studio, sin llegar a ser autentico en el método, y un volcán en sí mismo.
Su presencia en la pantalla es tan enérgica y fuerte como las cataratas del Niágara, con la particularidad que como éstas, arrastran todo a su paso sin dejar el más mínimo rastro.
Pero en el fondo, Dean sólo deseaba sentirse querido, admirado, y su egocentrismo en sus famosas reuniones eran realmente asombrosas, como todo lo que rodeó siempre a este mito del cine.
Y fue especial en todos los sentidos imaginables, en todos, y en esa globalización entra todo lo que hace que el sentimiento humano sea primordialmente placentero.
La composición que precedía a sus personajes, contando con sus grabaciones del Actor Studio, obras teatrales, tiene absolutamente todos, un punto en común:
La Rebeldía.
No creo que haya existido, ni exista un rebelde con tantas causas como Dean, un hombre con tantas ansias por conocer y con tanta necesidad de amar, como la que existía en aquel niño de Marion, Indiana; que traspasó la barrera de la fama con la furia del viento, estrellándose en una noche de tormenta.
En los años 50, fue un auténtico ídolo de toda la juventud.
Su manera de actuar, de caminar, de hablar, de mirar con esa insolencia patente, era mundialmente imitada al máximo por todos los jóvenes, y aun, hoy en día, su recuerdo sigue tan vivo como lo estaba James Dean el día en que sentado en un viejo cine de Indiana, presenciaba un filme de Laurence Olivier, y se juró así mismo, que en un futuro no muy lejano, llegaría a declamar a los clásicos como lo hacía el inolvidable actor inglés.
Pero James Dean tuvo un triste final, ni él mismo pudo predecir que con sólo 7 películas, 4 de ellas no acreditado; con muy pocos años vividos, 24, una de sus más famosas frases le iban a servir de bandera con tanta legitimidad como sentido lleva la propia frase.
Quizás porque James Byron Dean, pertenece a esa raza que agrupa solamente a los más grandes; y si es un mito de importancia vital para todo el cine, y para todo cinéfilo que se precie, su estructura como hombre y actor no tiene comparación posible.
Tal vez por su tristeza latente, por su sensibilidad palpable, y por su forma de vivir y ver la vida, su mito se difumina con otro de proporciones gigantescas como es Marilyn Monroe.
Debemos agradecer al cine, a sus actores de leyenda, y a esa época inolvidable, habernos dado tan inmortales personajes, a los que recordaremos siempre, mitificándoles aún más; porque James Dean mantuvo como nadie su nombre hasta el final, y aún hoy, más de 50 años después de su muerte, se siguen recibiendo en los Estudios de Warner Bros., cartas dirigidas a James Dean.
Así, su mito cobra fuerza cada día que pasa.
¿Tal vez su personalidad es etérea e intemporal?
¿Será reflejo de ese otro yo que todos llevamos dentro?
¿Realmente le idolatramos, porque forma parte de ese fantasma llamado “ego”?
No sé, puedo asegurar que su personalidad ha traspasado mi tiempo, puedo decir con esa libertad, que él tanto amaba, que su solo nombre me intrigará, apasionándome siempre como si su ayer fuera nuestro hoy.
James Dean, un “dandy” del cine, un fetiche para los iconoclastas de los actores fugaces, pocas películas, mucha personalidad, rostro bello y sus encuadres cinematográficos que siempre le favoreció como a tantos otros.
Sus fulgurantes éxitos, unidos con su temprana muerte, lo catapultaron de ser un icono, a uno de los puestos más altos de la mitología cinematográfica; porque el rumor de su muerte se expandió de inmediato.
El funeral se realizó días después en una iglesia de Indiana a la que asistieron 600 personas, mientras 2400 fans se congregaron en las afueras del recinto durante la procesión.
Su sepultura, siempre adornada con flores, recibe visitantes en el Cemetery Park de Indiana, donde Morrissey lo visitaría para grabar su video de “Suedehead” y así preservar el legado de la juventud encarnada en James Dean.
La belleza perfecta de un rebelde sin causa…
Seguramente le hubiera gustado que terminara este artículo con una frase suya:
“La única grandeza del hombre es su inmortalidad”
Por todo esto, estés donde estés, gracias Rebelde.

“Forever Young”



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