Denial

“The whole world knows the Holocaust happened.
Now she needs to prove it”

Se conoce como El Caso David Irving v Penguin Books y Deborah Lipstadt, a un juicio por difamación, que tuvo lugar a partir de una demanda judicial presentada por el escritor británico, David Irving en 1996, contra la académica de EEUU, Deborah Lipstadt, ante Los Tribunales del Reino Unido, entre enero y abril de 2000, dictándose sentencia, el 11 de abril de 2000.
El caso llegó a ser famoso, debido a su relación con el negacionismo del Holocausto, ya que planteó que los judíos son enemigos naturales de todo, y que El Holocausto no tuvo lugar, “no debemos sentir lástima por unos pocos muertos por tifus”, y/o que Hitler no sabía, y era inocente de tales sucesos, y de las políticas que en ello culminaron.
Se conoce como Negacionismo del Holocausto, a una corriente de pensamiento, que tiene la finalidad de reinterpretar los hechos acaecidos en Europa, entre los años 1941 y 1945, siguiendo “la doctrina según la cual, el genocidio practicado por la Alemania nazi contra los judíos y los gitanos, no existió, sino que es producto del mito, de la fabulación, del fraude”
En general, las tesis de estas reinterpretaciones, cuestionan o niegan el asesinato en masa, del cual fueron objeto el pueblo judío y otras minorías bajo El Tercer Reich, y los países ocupados por éste, entre 1933 y 1945.
Los ejes comunes de esta corriente, los constituye el rechazo a los siguientes hechos históricos:
Que El Régimen Nazi tuviese un plan deliberado de exterminar a los judíos o a otros grupos; que murieron 6 millones de judíos durante la guerra; que existiesen dispositivos funcionales para el exterminio masivo, tales como las cámaras de gas, y por tanto, también los campos de exterminio.
También, dentro del negacionismo, se identifican 2 posturas en función de su grado de negación de los hechos históricos del Holocausto:
La que niega totalmente el asesinato masivo, y por consecuencia también la existencia de cámaras de gas; y la que no niega en totalidad El Holocausto ni las cámaras de gas, pero afirma que Hitler no tenía conocimiento ni responsabilidad sobre las ejecuciones en masa.
El escritor británico, David Irving, se caracteriza por defender esta idea... y que El Holocausto sería un mito creado inicialmente por los Aliados, para satanizar a los alemanes; y los judíos habrían difundido este mito, como parte de un complot con la intención de permitir la creación de un hogar nacional judío en Palestina, y para continuar apoyando actualmente al Estado de Israel.
Las principales pruebas del genocidio, se fundamentarían en testimonios, y no en pruebas materiales que demuestren el asesinato en masa; mientras los testimonios de los sobrevivientes, estarían llenos de errores e inconsistencias por lo que no serían fiables; así como las confesiones nazis sobre crímenes de guerra, como la de Rudolf Höss en Los Juicios de Nüremberg, habrían sido extraídas bajo tortura.
El trato de los nazis hacia los judíos, no habría sido diferente al trato que daban los aliados a sus enemigos en la guerra.
Y lo más importante, que Adolf Hitler y el nazismo, serían inocentes, al menos, del crimen de genocidio contra el pueblo judío.
A veces es difícil para un no negacionista, distinguir entre ensayos académicos sometidos a la revisión por pares de algunos “best sellers” sobre historia sin el mínimo rigor académico.
Por ejemplo, hasta que David John Cawdell Irving, perdió un juicio por libelo, es decir, por su declaración dañosa en un medio fijo, sobre todo escrito, contra la historiadora neoyorquina, Deborah Esther Lipstadt, que había calificado a Irving como negacionista; considerándose probado que Irving era un “falsificador de la historia”; la opinión pública no reparó en que sus libros estaban al margen de los cánones académicos aceptables.
David John Cawdell Irving, es un escritor negacionista británico, de 78 años en 2016; que calificó a Hitler como “la mayor fuerza unificadora europea desde Carlomagno”
También, refería que “la formación de La Unión Europea, puede interpretarse como la constitución de un grupo de pueblos superiores, y los judíos siempre han visto con recelo la emergencia de cualquier “raza superior” distinta de la de ellos mismos, por supuesto”
También, serían rechazables las sugerencias de que El Apartheid no era lo suficientemente severo, que los africanos negros eran inherentemente violentos, y que la prensa británica pertenecía a judíos.
La intención autodeclarada de Irving, en su obra “Hitler und seine Feldherren” o “Hitler y sus Generales” publicada en 1975, era “limpiar los años de mugre y desconchamiento de la fachada de un monumento silencioso y prohibido”, a fin de revelar “al verdadero Hitler”, cuya reputación habría sido calumniada por los historiadores.
Irving presentaba a Hitler, como un político racional y normal, cuya única intención era aumentar la influencia internacional, y la prosperidad de Alemania, pero que fue constantemente decepcionado y frustrado por la incompetencia y deslealtad de sus subordinados.
Finalmente, Irving aducía que Hitler no tenía ningún conocimiento de la política de La Solución Final, alegando que los responsables, tanto en cuanto a la idea como a su desarrollo, habrían sido Heinrich Himmler y su lugarteniente, Reinhard Heydrich.
A pesar de que la mayoría de los historiadores rechazaron esa hipótesis de la ignorancia e inocencia de Hitler, Irving insistió mucho en la no existencia de ningún documento con la firma de Hitler, que autorizara el asesinato masivo de los judíos, y ofreció, por algún tiempo, una recompensa de mil libras esterlinas, a quien pudiera encontrar tal documento.
Sin embargo, el historiador Ian Kershaw, consideró que el libro de Irving había tenido un resultado positivo.
Por más que la mayoría de los historiadores hubieran rechazado las tesis centrales de Irving, el debate que originó, habría estimulado la investigación sobre el período, especialmente sobre el papel que Hitler jugó en las decisiones acerca del Holocausto.
El libro se vendió bien, como sus otras obras, lo que permitió que Irving se comprara un Rolls Royce, suscribiera una hipoteca para comprar un apartamento en el prestigioso barrio londinense de Mayfair, y llevara un ostentoso estilo de vida, con numerosos y abiertas relaciones extramatrimoniales, que el mismo detalló en una autobiografía, lo que terminó ocasionando, en 1981, el fin de su matrimonio.
Con posterioridad, Irving fue cada vez más sincero acerca de sus opiniones, especialmente en cuanto a su afirmación de que El Holocausto era un mito, lo que lo condujo a integrarse cada vez más en los circuitos de conferencias abiertamente neo-nazis de Alemania, y otros países.
La intención declarada de Irving en sus discursos, en esos circuitos, habría sido la de “guiar a los hombres jóvenes en la dirección correcta”
Pero eso no es todo, la personalidad de Irving, a menudo declaraba su creencia de que las mujeres existían para “ciertas tareas:
Básicamente, producir varones”
A fines de la década del 90, del siglo XX, Irving se encontró en una situación financiera muy precaria, estando incluso en atraso en el pago de su hipoteca, y con una fuerte necesidad de publicidad positiva, a fin de reconstruir su reputación como historiador controversial, pero responsable.
Esa situación, se había originado, por lo menos en parte, en el creciente desprestigio de Irving, ocasionado por su asociación con círculos y personajes neo nazis, algunos actos que bordean lo ilícito, y numerosas muestras de deshonestidad intelectual, que llevaron a que varias editoriales rechazaran publicar sus obras.
El principio del fin, tuvo lugar el 5 de septiembre de 1996, cuando Irving inició un proceso contra Deborah Lipstadt y Penguin Books, casa editora en Inglaterra del libro “Denying The Holocaust”, obra de Lipstadt.
Lipstadt, era consultora para el Holocaust Memorial Museum de los Estados Unidos, y en 1994 había sido nombrada por Bill Clinton, para El Consejo de Memoria del Holocausto de los Estados Unidos, donde sirvió 2 mandatos.
En su libro, Lipstadt había tachado a Irving de “negador del Holocausto, de falsificador de los hechos históricos, y de prejuicioso”, agregando que Irving había “manipulado y distorsionado documentos”
Adicionalmente, en la prensa, y en el juicio mismo, pero no en el documento oficial de denuncia, Irving alegó la existencia de una campaña internacional para silenciarlo, organizada por los “tradicionales enemigos de la verdad”
Mientras Lipstadt lo había acusado de, entre otras cosas, “tergiversar deliberadamente pruebas para apoyar su punto de vista ideológico”
Así las cosas, en El Derecho Inglés, una acusación de difamación, pone la carga de la prueba en La Defensa, lo que significa que fue responsabilidad de Lipstadt y de su editorial, demostrar que sus afirmaciones eran sustancialmente correctas.
Debido a la complejidad de los asuntos, ambas partes acordaron que el juicio no sería celebrado frente a un jurado, sino sólo ante un juez.
El equipo de defensa legal, fue dirigido por Anthony Julius; y la defensa se presentó ante el tribunal por El Consejero de La Reina, Richard Rampton a principios del 2000.
El perito de la defensa, fue el historiador de Cambridge, Richard J. Evans.
En el primer alegato de acusación, Irving argumentó que el juicio no debería versar acerca de los sucesos, específicamente, que “no debería tratar acerca de lo que ellos llaman El Holocausto”, sino acerca de si Irving cometió o no los actos, y con la intención, que se alegaba:
“Para justificar sus alegatos de manipulación y distorsión, no será suficiente que la profesora Lipstadt demuestre, si es que puede, que describí mal lo que sucedió, sino lo siguiente:
Que yo sabía lo que había sucedido, y que yo, perversa y deliberadamente, con el fin que fuera, lo describí de forma diferente a lo que yo sabía que había sucedido.
Eso es lo que manipulación y distorsión significa; y el otro aspecto, la historia de lo que realmente sucedió, a pesar de ser fundamental, no viene al caso.
En efecto, esta investigación no debería salir de las 4 paredes de mi estudio:
Debería mirar a los papeles que estaban frente a mí, y no frente a algún otro estudiante o investigador, magníficamente financiado, y al manuscrito que entonces redacté, con la base de mis propios y limitados recursos”
Irving procedió a aducir que, a consecuencia de las acciones de los acusados, él había sufrido un grave daño financiero:
“Por virtud de la acción de los acusados, y de la de aquellos que la financian y guían su mano, he visto, desde 1996, a un temeroso editor tras otro, alejarse de mí, rehusando reimprimir mis trabajos, rehusando hacerme nuevos encargos, y dándome la espalda cuando me acerco”
La defensa argumentó “justificación”, es decir, que el caso consistía en que Irving ofreció una interpretación sesgada y perversa de los hechos históricos.
Para sustentarlo, la defensa se centró en 3 aspectos:
A) Dada la información disponible, incluso para Irving, acerca del Holocausto, no era posible interpretarlo como no habiendo sucedido.
B) Irving había distorsionado deliberadamente información en sus libros de historia.
C) Irving se había asociado libre y conscientemente con grupos extremos, de tal forma que había dañado su propia reputación.
La defensa llamó a testimoniar a varios expertos:
Richard J. Evans, profesor de Historia Moderna en La Universidad de Cambridge; Charles Browning, historiador estadounidense del Holocausto; Hajo Funk, profesor de Política y Cultura alemanas; Peter Longerich, historiador alemán; y Robert Jan van Pelt, experto holandés en arquitectura.
Van Pelt, presentó un informe demostrando que los campos de la muerte habían sido diseñados, construidos y utilizados con el propósito del asesinato en masa.
En ese informe, Van Pelt analizaba y describía, cómo Irving no solo tuvo acceso a los documentos, de hecho, había descubierto algunos de ellos, y hechos relevantes del Holocausto; sino que distorsionó, malinterpretó y suprimió a su antojo parte de esa información, a fin de apoyar lo que Irving mismo llamó, en un fax a un colega negacionista:
“Nuestros verdaderos argumentos”
Eso demostraría, que la alegación de Irving, de haber llegado legítimamente a conclusiones, erróneas o no, a partir de los pocos documentos de que disponía, era falsa.
Charles Browning testificó acerca de la realidad del Holocausto; Hajo Funk acerca de los lazos de Irving con los neo-nazis alemanes; mientras Longerich lo hizo acerca del papel central que Hitler jugó en la creación de una política de persecución y exterminio conscientes de los judíos; lo que habría sido necesario desechar e ignorar en su totalidad, para formular la tesis de la ignorancia e inocencia de Hitler, acerca del resultado de tales políticas y actitudes.
El testimonio de Evans, se concentró en el valor de los métodos de trabajo de Irving.
Evans proporcionó una lista minuciosa, abarcando la totalidad de la obra de Irving, de omisiones, distorsiones e interpretaciones sin justificación, que le llevaban a la conclusión de que:
“Ninguno de los libros, discursos o artículos de Irving, ni un párrafo, ni una frase de cualquiera de ellos, puede ser tomada sin recelo como una representación fiel de la realidad histórica.
Todos ellos carecen completamente de valor como historia, dado que no se puede confiar en que Irving dé en ninguna parte, en ninguno de ellos, una versión fiable de lo que está hablando o escribiendo... si entendemos por historiador, alguien que está interesado en descubrir la verdad acerca del pasado, y en dar una representación tan aproximada a los hechos como sea posible; entonces Irving no es un historiador”
El juez no aceptó que se hubiera demostrado la totalidad de las afirmaciones de Lipstadt sobre Irving.
Por otro lado, señaló que durante el juicio mismo, Irving había mantenido su ahora ya habitual, equívoca posición, y dedujo de ello, una conclusión negativa para Irving, la numeración de los párrafos corresponde a la del sumario efectuado por el juez, que es el siguiente:
13.159.
¿Cuál es la importancia de estos cambios en la postura de Irving, respecto a la cuestión de la que me estoy ocupando ahora, los motivos de Irving?
Considero que los demandados pueden justificadamente decir, que la disposición de Irving a renunciar a puntos de vista que había adoptado en lo que ha escrito o dicho sobre aspectos importantes del Holocausto, demuestra su disposición a hacer afirmaciones sobre la era nazi que, como ha de reconocer, no concuerdan con las pruebas disponibles.
También considero que tiene fundamento la alegación de los demandados, de que el que Irving se retractara de algunas de las concesiones hechas cuando se tuvo que enfrentar a las pruebas de los demandados, demuestran una disposición a adherirse a su versión preferida de la Historia, incluso aunque no esté apoyada por pruebas.
13.167.
Las acusaciones que he concluido, que son sustancialmente verdad, incluyen las acusaciones de que Irving, debido a razones ideológicas, ha tergiversado y manipulado persistente y deliberadamente pruebas históricas; que por las mismas razones ha dado una imagen incondicionalmente favorable de Hitler, principalmente en relación a su actitud hacia los judíos, y su responsabilidad en el trato que recibieron; que es un activo negador del Holocausto; que es un antisemita y un racista, y que está vinculado a extremistas de derecha que promueven el neonazismo.
Considero que las acusaciones contra Irving, que han sido probadas como ciertas, son de suficiente gravedad como para que esté claro que el fallo en probar la verdad de las cuestiones expuestas en el párrafo 13.165, no tiene un efecto material sobre la reputación de Irving.
13.168.
Por tanto, la defensa por justificación es válida.
14.1.
Se sentencia a favor de los demandados.
El juez británico, Charles Gray, elaboró el texto de sentencia de 334 páginas, detallando la sistemática distorsión de la historia de La Segunda Guerra Mundial por parte de Irving.
Aun cuando el juicio de Irving contra Lipstadt se inició en 1996, no concluyó hasta abril del 2000 y, posteriormente, Irving apeló la sentencia, apelación que a su vez fue rechazada en abril del 2001.
Las consecuencias de todo ello, calificadas de devastadoras en la prensa, no se hicieron patentes por completo hasta la primera década del nuevo siglo.
Irving, no solo perdió el caso, sino que además debió pagar las costas del mismo, estimadas en 2 millones de libras esterlinas, sobre $3 millones de la época.
Al no poder hacer ese pago, fue forzado, en 2002, a declararse en bancarrota.
Quizás incluso peores fueron para Irving las consecuencias para su reputación como escritor de temas históricos.
Con anterioridad, había sido generalmente considerado como “muy polémico pero escrupuloso, con un conocimiento detallado y profundo de lo que se traía entre manos”, incluso por aquellos que no compartían sus opiniones, o dudaban de sus métodos y conclusiones.
La distinción entre ambos modos de proceder, en el campo literario sobre hechos históricos, se basa en las técnicas utilizadas para escribir tales obras.
La exactitud y la revisión, son fundamentales para los historiadores académicos.
Como en cualquier otra disciplina científica, los artículos de los historiadores son sometidos a la revisión por pares, método que deja abierto el trabajo al escrutinio por un número de expertos iguales en rango al autor, como previo a la admisión para publicación en una revista arbitrada.
Por el contrario, en lugar de enviar sus obras a publicaciones donde existan tales controles de calidad, los negacionistas reescriben la historia para dar apoyo a una agenda, a menudo política, usando un sinnúmero de falacias lógicas que corroboren sus tesis.
A causa de ello, la comunidad de historiadores consideran a estos escritos, como defectuosos y no fiables.
El Holocausto, eso sí, dio el empuje final a la creación del Estado de Israel, ubicado sobre parte del territorio del Mandato Británico de Palestina, que acogió a los judíos supervivientes del exterminio.
“I don't see any reason to be tasteful about Auschwitz”
Denial es un drama del año 2016, dirigido por Mick Jackson.
Protagonizado por Rachel Weisz, Tom Wilkinson, Timothy Spall, Andrew Scott, Caren Pistorius, Alex Jennings, Jack Lowden, Will Attenborough, Michael Epp, Jack Gover, Sally Messham, Laura Evelyn, Ziggy Heath, entre otros.
El guión es de David Hare, basado en el libro:
“History On Trial: My Day In Court With A Holocaust Denier” (2005), en el que Deborah E. Lipstadt, relata de primera mano lo sucedido.
Cabe destacar que en Denial, todo el diálogo en las escenas de la sala del tribunal, fueron tomadas textualmente de los expedientes del caso.
La acción inicia cuando la famosa historiadora de EEUU, Deborah Esther Lipstadt (Rachel Weisz), acusa a determinados periodistas e historiadores de negacionistas en su libro “La Negación del Holocausto”; siendo denunciada por el negacionista británico, David John Cawdell Irving (Timothy Spall), el famoso periodista e historiador admirador de Hitler.
Por lo que se querella contra ella, en el año 1996, por difamaciones.
Entonces, Lipstadt se propone derrotar a Irving y los negacionistas en Inglaterra, sólo con expertos en el ámbito académico; sin llamar a declarar siquiera a un sólo superviviente de la Shoah.
Siempre me ha parecido fascinante todas las historias sobre La Segunda Guerra Mundial, y creo que sobre el tema del “negacionismo” se han visto pocos trabajos.
“I'm willing to give that $1,000 to anyone, anyone, who can show me a document that proves that Hitler ordered the killing of the Jews”
Denial es un poderoso relato legal, sobre la defensa de la veracidad histórica.
El director, Mick Jackson, y el guionista David Hare, han elegido ajustarse lo máximo posible a la historia real; que en su paso por la pantalla, llega a ser la historia típica de los filmes del género investigativo, esta vez basados en un tema poco explorado como lo es “El Negacionismo”
La dirección apuesta por la fórmula clásica de exposición de los personajes, la investigación “in situ”, como terrible fue ver ese regreso al Campo de Concentración de  Auschwitz; el enfrentamiento y veredicto.
Lo más poético de Denial, ha sido esa ida a Los Campos de Concentración, mientras que el grueso del caso, se pierde completamente en favorecer al ganador, sin dar empuje a las 2 motivaciones, sin conocer o hacer partícipe al espectador de si realmente ocurrió El Holocausto, o no.
Pareciera que la producción, ya tomó partido del lado favorecedor, llegando a una conclusión bastante fácil, y no porque se sepa lo que pasó, sino porque nunca se exploró el otro lado de los hechos, el negacionista.
Muy probablemente se deba a la narrativa, quien cuenta, o de la perspectiva de quien cuenta el relato, es decir, visto a través de Deborah E. Lipstadt.
El guión es eficiente a la hora de comunicar los hechos, pero solo los hechos; y puede que sea competente al contar su historia, pero le falta un ingrediente clave:
La emoción.
Porque se habla de Historia y de cómo, quiénes y por qué nos cuentan la Historia; y de que 2 proposiciones que se excluyen entre sí, no pueden ser ambas verdaderas; y de que la libertad de expresión se ha de basar en la veracidad, el camino más probable para encontrar la verdad; y de que Hitler no podía estar a favor del extermino y, a la vez, estar en contra del genocidio judío; y de que cuando estas 2 versiones se enfrentan, y el ciudadano de a pie se ve confundido acerca de qué creer, quizá lo mejor es decidir qué es verdad, y qué no en los tribunales, esos sitios donde los sentimientos de las víctimas no importan, donde todo tiende a ser más aséptico, pese a que, paradójicamente, sea donde podemos encontrar los momentos más emocionales de Denial, y donde los personajes, en su circunspección, nos muestran en verdad lo que sienten, por más disfrazado de estrategia que esté.
La mayor carencia de Denial, es lo que debería ser la esencia del drama judicial:
Inmersión en cómo los abogados de Lipstadt diseñaron su estrategia.
Del reparto, los actores son muy buenos, cada uno da 100% de sus capacidades y virtudes, pero hizo falta un enfrentamiento más dramático, un “tour de forcé” más potente entre Wilkinson y Spall, que son 2 actores que casi se podría decir, estuvieron desaprovechados.
Wilkinson consigue añadir un brillo a su interpretación de Richard Rampton, un abogado bebedor, con una mente ferozmente inteligente.
Mientras Spall como Irving, es una monstruosa obra maestra de la monstruosidad patriarcal; y hace de Irving, un personaje escalofriantemente terco y profundamente despreciable, pero también humano; pero visto solamente desde la perspectiva de Deborah.
Y una Rachel Weisz bastante contenida, siempre excelente, a menudo queda limitada a ser una mera observadora de estos procedimientos.
Todo lo anterior, se debe al género, que deja por fuera escenas más intimistas, como el grupo de judíos, o la exposición de la libertad de expresión, etc.
Como dato, 2 veces en la película, Deborah Lipstadt se muestra corriendo en Londres, y se detiene a contemplar la estatua de “Boadicea y sus hijas” en el muelle de Westminster.
Boadicea, era famosa como reina guerrera que llevó una sublevación fracasada contra los romanos.
El monumento fue financiado por El príncipe Franz Albrecht August Karl Emanuel von Sachsen-Coburg und Gotha; una gran estatua de bronce de Boadicea y sus hijas en su carro de guerra, anacrónicamente adornado con guadañas al estilo del Imperio Persa.
El conjunto fue creado por Thomas Thornycroft; y se instaló en 1905, cerca del puente y El Palacio de Westminster, Sede del Parlamento Británico, en Londres, con 2 versos del poema de Cowper dedicado a ella, que se refieren al imperio Británico:
“Regiones que El César nunca conoció / tus herederos dominarán”
Irónicamente, “la gran rebelde luchadora contra un imperio”, era identificada en La Época Victoriana, con La Emperatriz del nuevo.
En definitiva, en Denial no hay debate, solo una sentencia ya conocida.
Y le hace un gran favor al mundo moderno, rehusando contemplar la idea de que haya 2 versiones en cada historia; estableciendo hábilmente, cómo el relativismo moral de los académicos contemporáneos, y la creencia periodística de dar todos los puntos de vista, iguala su tiempo de ejecución, a la quiebra intelectual.
“He's saying you're part of a concerted worldwide conspiracy to rob him of his reputation as a professional historian and thereby of his livelihood”
Si hay algo que le achaco al Holocausto, es que sólo se basa en el exterminio judío, cuando las víctimas de los nazis incluyeron a millones de polacos, comunistas y otros sectores de la izquierda política, homosexuales, gitanos, discapacitados físicos y mentales, y prisioneros de guerra soviéticos.
En total, un mínimo de 11 millones de personas murieron, de ellas, 1 millón habrían sido niños.
De los aproximadamente 9 millones de judíos residentes en Europa antes del Holocausto, aproximadamente 2/3 fueron asesinados.
En total, las víctimas suman una cifra de 15,510.000 a 22,450.000, aproximadamente.
Por su parte, La Unión Europea sancionó una ley que entró en vigor a finales de 2007, penando el negacionismo del Holocausto, y de todos los demás crímenes nazis; además creó en 2010, la base de datos Infraestructura europea, para La Investigación del Holocausto (EHRI), destinada a reunir y unificar toda la documentación y archivos que conciernen al genocidio.
Por otro lado, La ONU rinde homenaje a las víctimas del Holocausto desde 2005, habiendo fijado el 27 de enero, como “Día Internacional de La Memoria de Las Víctimas del Holocausto”, dado que ese día de 1945, El Ejército Rojo liberó El Campo de Concentración de Auschwitz.
Y entre los cargos comúnmente imputados a los negacionistas, que son procesados ante los tribunales, se destacan:
Ridiculización u ofensa a las víctimas del Holocausto, difamación de la memoria de los muertos, incitación popular, instigación al odio racial, negación del asesinato de 6 millones de judíos, ojo que solo judíos, negación del exterminio judío, “negacionismo del Holocausto”, publicación de falsas noticias, antisemitismo, apología del nazismo, y apoyo o complicidad indirecta del genocidio.
Uno de los casos más conocidos de procesamiento legal fue el de David Irving, quien fue condenado a 3 años de prisión, el 20 de febrero de 2006, “por haber negado abiertamente El Holocausto en 1989”
Los negadores del Holocausto, se defienden arguyendo que sus opiniones y obras, están protegidas por los tratados europeos sobre libertad de expresión, o como por ejemplo, por el artículo 19º de La Declaración Universal de Los Derechos Humanos, y que la existencia de estas leyes en su contra, confirmaría una censura deliberada sobre el tema, y opinan que si ellos estuvieran equivocados en sus opiniones, no habría razón para que tales leyes existieran.
Algunas personalidades que no niegan El Holocausto, defienden el derecho de los negacionistas, a difundir sus ideas, como el caso de Noam Chomsky, que se opone a las leyes anti-negacionistas, en defensa de la libertad de expresión; o la misma Deborah Lipstadt, de 69 años en 2016, quien a pesar de su agrio historial con Irving, se ha pronunciado contra de la decisión del tribunal austríaco, que condenó a Irving a prisión por su discurso, entiéndase que la negación del Holocausto es punible en Austria por un máximo de 20 años de prisión:
“Me siento incómoda con que se encarcele a las personas por su discurso.
Que le dejen marchar y desvanecerse de todas las pantallas de radar”
Por su parte, Irving declaró que “no sentía ninguna necesidad adicional de disculparse por sus opiniones”
A partir de entonces, Irving se dedicó a vender parafernalia de Hitler en Internet, como modo para ganarse la vida; y en los últimos tiempos, se ha dedicado a organizar tours en la Wolfsschanze, “La Guarida del Lobo” de Hitler, situada en la entonces Prusia Oriental, y actualmente parte de Polonia, que incluyen la opción de “visitar un verdadero campo de la muerte”, todo ello acompañado de charlas de “expertos en la auténtica historia”; y a dar charlas en Estados Unidos, así como a la venta de libros, tanto suyos como de otros autores afines, pero todo a través de Internet”

“Despite the fact that the judge says:
It appears to me...”



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