A Single Man

"It takes time in the morning for me to become George, time to adjust to what is expected of George and how he is to behave.
By the time I have dressed and put the final layer of polish on the now slightly stiff but quite perfect George I know fully what part I'm suppose to play”

A Single Man ha sido una de esas películas que instintivamente, me había resistido a visionar, pero fue una noche la que decidió poner fin a esa cuestión y exorcicé los demonios del pasado, como la única solución para seguir adelante, había pasado mucho tiempo desde entonces…
La vida nos permite amar, nos da la posibilidad de hacerlo no sólo una, sino varias veces y con distintas personas inclusive.
Amamos a nuestros padres por ejemplo, los vemos como súper héroes; con el paso de los años nos damos cuenta que su capa y sus súper poderes son, en realidad, la respuesta al amor inmenso que por nosotros sienten.
Amamos a nuestros hermanos, a través de una relación de metamorfosis, con pelea en la niñez, sobreprotección en la juventud y camaradería por el resto de nuestras vidas.
Y por supuesto, amamos, y además nos enamoramos, de aquella persona que tienes en mente en estos momentos, esa que, mientras yo escribo estas letras y tu las lees, hace palpitar tú corazón como si hubieses corrido por millas, altera tu comportamiento de un modo incontrolable, aquella persona que, quisieras estar seguro, tendrás por el resto de tu vida junto a ti.
Lo que la vida nunca nos enseña es aprender a desamar.
No nos enseña a saber cómo superar la perdida, física o sentimental, de ninguno de estos amores.
Somos seres de apegos, de costumbres, de sueños compartidos y destinos unidos.
La vida no nos enseña a mitigar ese sentimiento de amar, ese estado desenfrenado del cuerpo que descompone tu corazón y altera todo tu sistema.
Inclusive el ser mas autosuficiente, independiente y “solitario”, desde el fondo de su corazón y desde la planta de sus pies, anhela, suspira y desea caminar junto a alguien por el resto de su vida.
No hace falta ser heterosexual, homosexual, bisexual o asexual, el temor de la soledad no discrimina color, lengua o preferencias; respira en la nuca de cada individuo.
Es un temor que nosotros, los seres humanos, nos hemos encargado de alimentar, mientras lo vemos crecer.
Hay historias que conmueven desde la primera escena.
Historias que con sólo contemplar sus primeros segundos, empiezan a dejar a la audiencia sin aliento anticipando que se estará a punto de sucumbir ante una marea de los sentidos, la cual desembocará en las más intensas emociones
Eso es A Single Man.
El escritor británico Christopher Isherwood (1904-1986) desarrolló varias obras que alcanzaron la fama mundial y que, incluso, llegaron al cine.
Una de ellas es la novela Goodbye Berlin, adaptada en 1972 para la película musical Cabaret que fue dirigida por Bob Fosse y contó con el protagonismo de Liza Minnelli.
Dicho filme ganó nada menos que ocho premios Oscar.
En esta oportunidad, un nuevo libro de Isherwood, A Single Man, desembarca en la gran pantalla.
Isherwood dedica A Single Man al escritor Gore Vidal, Isherwood en realidad fue un buen amigo de Aldous Huxley, y la novela posee algo de tiente biográfico en muchos aspectos de la vida del escritor.
Como por ejemplo, con casi 50 años Isherwood conoció a un joven pintor llamado Donald Bachardy con apenas 20 años.
La relación sentimental entre ellos fue un escándalo enorme en su propio entorno.
A pesar de eso, esta relación duró hasta la muerte de Isherwood en 1986.
"Mirando y mirando fijamente al espejo, esta cosa ve muchas caras en su cara: la cara del niño, del chico, del hombre joven, del no tan joven, todos aún presentes, conservados como fósiles en capas superpuestas, y como fósiles, muertos.
El mensaje que le envían a este ser vivo que va muriendo es:
Míranos, hemos muerto, ¿qué hay que temer?
Ese pasado presente irá volviendo o latiendo bajo la superficie del transcurso del día"
Hay que acordarse cada día de ser quien eres, ocupar tu sitio en el tráfico, e interpretar el papel que se espera de ti.
Sobre todo si eres homosexual oculto, los homosexuales en el armario son especialmente conscientes de la teatralidad de la vida cotidiana.
George es un hombre solitario, que ha perdido hace poco a su compañero Jim, muerto en accidente hace algún tiempo.
George está en un momento crítico de la vida, unos cincuenta años, no sabe si esperar algo del futuro o si ya todo ha sucedido y lo que vale la pena de la vida está ya en el pasado.
George pasando por su trato con los vecinos de su urbanización, con los estudiantes y colegas, una clase de literatura sobre Aldous Huxley (amigo de Isherwood, que lo introdujo a sus círculos psicodélicos y gurús hinduistas); sigue una visita a un hospital, por la tarde, a una antigua amante de Jim que está muriendo.
Luego una cena en casa de una vieja amiga mutua, Charley, bohemia como él, que tiene esperanzas de que George, un soltero, se traslade a vivir con ella, ¿se case tal vez?
Pero George, a pesar de beber mucho, se escurre de casa de Charley con alivio, sólo le falta pensar: “silly bitch”...
Y es que aunque es amable y educado, las mujeres no son lo suyo, en absoluto, y menos cuando intentan meterse a organizarte la vida, o bien cuando intentan, horror, reproducirse.
A George le gustan los jovencitos bien formados, pero no los niños, describe con auténtica heterofobia el agobio y desprecio que le producen las familias criando niños a su alrededor.
Su mente está llena de referencias clásicas, literarias, preferentemente de la acera homosexual, y en su trato con los estudiantes, en clase y fuera de clase, expresa indirectamente sus deseos, su soledad, sus ganas de conectar con ellos; tiene ensoñaciones eróticas paseando por el campus, o cascándosela tras una conversación "interesante" con un estudiante, Kenny, y ese es todo su erotismo.
Ya no está para esos cuerpos jóvenes George, aunque sí se da un baño loco con este estudiante en la playa, un momento en el que se arriesga la identidad de George, y todo podría pasar.
O de hecho pasa, porque el baño con Kenny es un momento dionisíaco de sexualidad indirecta, una comunión con el cosmos a través del muchacho al que George no puede abrazar... pero que le recuerda a un efebo griego, mal vestido con las toallas, le ve posibilidades a Kenny de ser iniciado a los placeres de la homosexualidad, al muchacho, pero él va a tomar el triste camino de la heterosexualidad, parece...
Así que George le ofrece a Kenny dejarle su casa como picadero, como último modo de gozar indirectamente de él.
Sabe que se han encontrado deliberadamente como quien no quiere la cosa, los signos de entender son muy indirectos, ni se entienden a veces, pero no le puede nombrar "el amor que no se puede nombrar", sólo hablarle de la vida y la experiencia y lo que enseña:
“I know exactly what you want.
You want me to tell you what I know:
Oh, Kenneth, Kenneth, believe me, there's nothing I'd rather do!
I want like hell to tell you.
But I can't.
I quite literally can't.
Because, don't you see, what I know is what I am?
And I can't tell you that.
You have to find it out for yourself.
I'm like a book you have to read.
A book can't read itself to you.
It doesn't even know what it's about.
I don't know what I'm about…”
En fin, toda la novela es una prolongada figuración de la homosexualidad de George, y de su soledad también, es única en muchos sentidos, también es un hombre cualquiera, con sus raíces que ha dejado atrás pero que le rondan, con su historia a cuestas que le pesa, con su futuro cada vez más cerrado pero todavía abierto....
Se duerme tras mucho trasnochar sin planearlo, pensando que el futuro tal vez aún le reserva un nuevo amante, un nuevo Jim con el que pueda vivir años felices.
Pero esa misma noche deja de existir, como a cualquiera le puede pasar, por un derrame cerebral mientras duerme.
Y George deja de ser George, como cada noche sin más... pero a la vez muere en un estado digamos nirvana, comparable a la disolución del yo en un mar universal, y por tanto moderadamente erotizado por los recuerdos del baño nocturno en el mar, en realidad la muerte es una especie de gran baño nocturno, pero para qué sirven los baños del mar en el mar, es George el que se tendría que bañar, y eso ya no puede ser.
Curiosamente, un momento interesante es en la clase, a cuenta de una alusión a las minorías marginadas y perseguidas.
George no confía mucho en impresionar a sus estudiantes ni enseñarles demasiado, pero sí cree que a veces en clase salen perlas, normalmente margaritas a los cerdos, perlas que algunos quizá sí sabrán captar.
Esta es la perla que le sale su clase en este día crucial, perla sin planificar, día crucial sin que él lo sepa:
"Dónde estaba?
Ah, sí...
Bueno, suponed que a la minoría sí se la persigue, da igual por qué, razones políticas, económicas, psicológicas, da igual, siempre hay una razón, por equivocada que sea, a eso voy.
Y, claro, la persecución en sí siempre está mal.
Seguro que en eso estamos todos de acuerdo.
Pero lo peor es que, y ahora nos encontramos con un mito progresista, porque la mayoría perseguidora sea vil, dice el progresista, por tanto la minoría perseguida debe ser pura sin tacha.
¿No veis qué estupidez es eso?
¿Por qué no van a ser los malos perseguidos por los peores?
¿Acaso tenían que ser santos todas las víctimas cristianas del anfiteatro?
Y una cosa más os diré.
Una minoría tiene su propia modalidad de agresión.
Retan descaradamente a la mayoría a que los ataque.
Odian a la mayoría, y no sin causa, ya os lo digo.
La minoría odia incluso a las otras minorías, porque todas las minorías están en competencia mutua, cada cual proclama que sus sufrimientos son los peores, sus agravios los más negros.
¡Y cuanto más odian, y más perseguidos son, más desagradables se vuelven!
¿Creéis que vuelve a la gente desagradable, el que los amen?
¡Bien sabéis que no!
Entonces, ¿por qué habría de volverlos agradables, el ser aborrecidos?
Cuando te persiguen, odias lo que te está pasando, odias a la gente que hace que pase; vives en un mundo de odio.
Es que ni siquiera reconocerías al amor, si te lo encontrases.
¡Sospecharías del amor!
Pensarías que había algo detrás, algún motivo, algún truco...”
Supongo que George está pensando en su propia minoría perseguida, los homosexuales que han de ir con cuidado entre tanta gente que los aborrece, o quizá esté pensando en sí mismo, última minoría del mundo.
En todo caso, no deja de aplicársele el cuento a él con su amiga Charley, aunque en eso no está pensando para nada.
El profesor de literatura, piensa George, o Isherwood, es como un vendedor callejero que vende diamantes auténticos en la vía pública, por cuatro duros, pregonando su autenticidad.
Por supuesto todos piensan que son falsos, y nadie los compra.
Menos algún raro individuo que sabe distinguir los diamantes de los cristales, y sin embargo todo se anunciaba claramente.
Lo que no sabemos es si los vendedores saben lo que venden; es posible que unos sí y otros no.
El año de 1962 fue el año de la muerte de Marilyn, del declive de los poderosos estudios cinematográficos y del principio del fin del sueño Americano.
El film A Single Man se caracteriza por su intensidad dramática, su carácter intimista y ensoñador y por sus exquisitos diálogos.
A Single Man es la historia de una supervivencia.
La supervivencia de un hombre que no asume la ausencia de un ser querido, y la pérdida de la inocencia de un pueblo que encuentra la verdad en las cloacas de su propio sistema.
En su debut como director, el diseñador de moda Tom Ford adapta la novela homónima de Christopher Isherwood, publicada en 1964 y que, en su momento, fue uno de los principales hitos del movimiento de liberación gay.
¿Tiene pertinencia el adaptar un relato de 1964?
En muchos aspectos, sí.
Por una parte, el ser humano no evoluciona tanto como pudiese parecernos.
Por otra parte, toda historia tiene un componente personal que no depende al 100% de su contexto y que, por tanto, es intemporal.
Sin embargo, gran parte de la relevancia de la obra de Isherwood se basa en su carácter “fundacional”.
Es uno de los primeros pasos del movimiento de la reivindicación homosexual, como ya he dicho.
Y los primeros pasos son importantes, pero no dejan de ser “los primeros”.
Por ese motivo, muchas de las cosas que A Single Man nos cuenta suenan a ya sabidas y otras, ilustradas en el 2010, suenan, simplemente, a acumulación de estampas de iconografía gay que no dejan de parecer puro museo o, en el peor de los casos, tópicos.
Ambientada en Los Ángeles en 1962, en el punto álgido de la crisis de los misiles cubanos, A Single Man es la historia de George Falconer, un profesor universitario británico de 52 años, interpretado con ENORME y absoluta sobriedad por Colin Firth, que lucha por encontrarle sentido a su vida tras la muerte de su compañero sentimental de muchos años, Jim.
George rememora el pasado y no consigue ver su futuro mientras lo seguimos a lo largo de un único día, en el que una serie de sucesos y encuentros lo llevan en última instancia a decidir si la vida tiene sentido después de Jim.
George recibe consuelo de su amiga más íntima, Charley (Julianne Moore), una belleza de 48 años que también lucha con sus propias dudas acerca del futuro.
Un joven estudiante de George, Kenny (magnético Nicholas Hoult), que está intentando aceptar su auténtica naturaleza, acecha a George porque ve en él a un espíritu afín.
Dicho lo cual, el tema del dolor por la pérdida de un ser querido es universal, el sexo de la pareja es sólo circunstancial, de manera que cualquiera puede identificarse con el protagonista.
La sexualidad del protagonista sirve para demostrar lo difícil que ha sido ser gay en el pasado, cuando había que ocultarlo ante los demás, como para darnos una lección de aceptación y tolerancia, además de que sí vale la pena seguir viviendo después de la pérdida.
El hecho de no ser avisado inmediatamente sobre la muerte de su ser amado, después de tantos años de convivencia, y mucho menos que no lo hagan participe de su funeral; no tiene perdón, es una canallada ENORME!
Sin concesiones al drama, a la comedia, ni al erotismo, A Single Man es una pequeña (apenas dura algo más de hora y media), sinfonía de la aceptación, o de la auto reconciliación del personaje protagonista, que pasa de ser convencido aspirante a suicida a su primer héroe, que en un ejercicio final de catarsis inesperado, gracias a la persona más insospechada, pasa, literalmente, de decir adiós a su anterior vida marcada por el orden más obsesivo, a otra nueva e impredecible, pero seguro que más saludablemente desatada.
Sin temor, me atrevo a decir después de haberla visto, que el debut de Tom Ford no sólo será con seguridad título de culto en poco tiempo, sino que me aventuro a situarlo en la categoría de pequeño clásico (me juego a que el tiempo acabara confirmándolo), a medio camino entre un Douglas Sirk postmoderno y un David Lynch suavizado.
Una portentosa puesta de largo de un director, brillante artista dotado de paleta de sofisticados matices, que con un poco de suerte, seguirá, esperemos, estilismos de alta costura aparte, dando mucho que hablar en el patronaje del celuloide.
“For the first time in my life I can't see my future.
Every day goes by in a haze, but today I have decided will be different”
A Single Man es la primera película dirigida por Tom Ford, hasta entonces conocido por su trabajo como modisto de Gucci.
Adapta la mejor novela que escribió Isherwood, según dicen, obra que resultó muy innovadora en el momento de su publicación (1964) por presentar la vida cotidiana de un homosexual, hasta el punto de considerarse un hito en el movimiento de liberación gay.
Ford adquirió los derechos de la novela de Isherwood en 2007 con intención de dirigirla.
Asimismo, también es coguionista (junto a David Scearce) y coproductor de la película, que se comenzó a rodar a finales de octubre de 2008 en localizaciones de California, en concreto en Los Ángeles y Pasadena.
Protagonizada por un ENORME Colin Firth (en uno de los primeros roles protagónicos), ENORME Julianne Moore, Matthew Goode, Ginnifer Goodwin, ENORME Nicholas Hoult, Paulette Lamori, ENORME Jon Kortajarena y Keri Lynn Pratt.
Estuvo nominada al Oscar como mejor actor del año 2009, evidentemente para Colin Firth.
Es notable el póster del filme en el que aparece Julianne Moore, una elección de marketing que no ha sido del todo bien recibida, ya que su papel es pequeño (aunque su interpretación es sublime) no es tan importante como el del amante y amigo de George.
Por esto, la imagen contradice la temática gay de la cinta, una noción extraña, ya que en teoría debería promover el filme que se basa en hablar de represión.
Por su parte, la apuesta visual de Tom Ford alimenta esta percepción: estamos ante un elegante diseñador de moda que no escatima esfuerzos a la hora de recrear toda la estética elegante de la era Kennedy, tan de moda hoy en día gracias a la serie Mad Men.
Sin mayores reparos, el director aumenta salvajemente el sueldo de un profesor de literatura para que éste pueda permitirse el Mercedes más elegante, los trajes más sofisticados, una casa que parece diseñada por Frank Lloyd Wright en sus mejores días; de hecho la enormemente bella casa, es un diseño de John Lautner en 1949 y que le va como anillo al dedo al personaje que la habita, es una curiosa mezcla del estilo moderno y futurista típico de los años 50 y las “prairie-houses” del famoso arquitecto norteamericano Lloyd Wright.
Desde fuera podemos vislumbrar la voluntad de que el espacio no se quede confinado en el interior, sino que fluya por dentro y fuera de la casa, gracias a los grandes ventanales y una geometría muy dinámica; la mezcla de materiales también refleja muy bien el espíritu de la vivienda, por un lado los electrodomésticos de acero, símbolo de la modernidad y el futuro; por el otro, la madera oscura, más próxima a lo clásico y tradicional, que le da un aire sobrio y señorial, tan sólo quebrantado por el color verde de la encimera y, cómo no, por la frescura de los espacios, tan alejados de lo convencional y un largo etcétera.
Esta elegancia «canónica» se extiende también a muchos personajes, hasta el extremo de convertirlos en algo parecido a un cliché, pero recordemos que lo analizamos desde la perspectiva moderna (actual).
Especialmente en el caso de Julianne Moore, nos encontramos un estereotipo de mujer decadente escandalosa y alocada, tan paradigmáticamente del gusto gay, que entra de lleno en la caricatura y la inverosimilitud.
Idéntica suerte corre el personaje de Kenny (Hoult) que funciona meramente como símbolo de la belleza de la juventud.
La voz en off, el mayor peligro de las adaptaciones literarias, se usa únicamente al principio para establecer la situación y el punto de vista, y al final, para redondear las conclusiones.
En una decisión acertada, Ford ha apostado por una narración de hechos en donde el punto de vista del protagonista logra suplir todos los monólogos de la obra literaria.
Además, aparte de la suntuosidad en la dirección artística, también ha apurado las posibilidades del montaje, encuadres, ralentíes… para transmitir toda una serie de sensaciones sin tener que recurrir al off.
En ocasiones, sobre utiliza ciertos recursos, con lo cual éstos pierden eficiencia, pero, en líneas generales, las decisiones de dirección son acertadas.
Curiosamente, su caracterización del dolor, de la tristeza, del abandono, sólo se ve perturbada por una dirección que pierde algo de autenticidad al estar más cercana a los anuncios publicitarios de Gucci que a la vida misma.
No obstante, la belleza visual, el ejercicio de estilo permanente, dan veracidad a una de las historias de amor y dolor más hermosas llevadas al cine.
Colin Firth está sublime.
Dicen que era la primera y única opción de casting y no es difícil creer que eso era cierto.
Lo difícil es imaginarse a otro actor en ese papel.
Ford logra, con una acertada planificación, focalizar la película en ese personaje.
Cada vez que logra hacer pasar todo lo que sucede por el filtro de su mirada, la película cobra vida.
Y eso es así en la mayoría de las ocasiones.
Es cierto que, por momentos, y en errores clásicos de principiante, el autor desfocaliza la película para realizar planos fetichistas, que todos sabemos por sus fotos de modas, como los reiterados insertos de Julianne Moore maquillándose, por poner uno de muchos ejemplos, pero, en líneas generales, la película se pega a Firth y logra volar alto.
Colin nos ofrece una de las interpretaciones más sobrias y autenticas de su carrera.
Un hombre obligado a guardar las apariencias en una época difícil, con una profunda depresión existencial y que se debate entre la soledad y la sombra de la muerte.
No es tan solo y simplemente una historia homosexual.
Es mucho más que eso.
Es la lucha de un hombre que forma parte de una minoría y que lamentablemente encuentra que el asidero al que solía agarrarse, le ha dejado, sin pretenderlo, en la estacada.
A partir de ese trágico momento, tiene que enfrentarse solo ante una sociedad que desprecia todo lo que ignora.
La interpretación de Colin Firth podría sumarse a "la trilogía de de la soledad" que magistralmente forman Burt Lancaster en "Gruppo Di Famiglia In Un Interno" de Luchino Visconti e Ian MckEllen en "Gods And Monsters" de Bill Condon.
Nunca el ser humano y la tragedia del conocimiento estuvieron tan bien representados como en estas tres caracterizaciones.
Tanto Firth como Moore parecen dos barcos a la deriva.
Julianne sabe que las cosas más elevadas no pueden planearse y que hay que estar permanentemente dispuestos.
En un sublime acto de desesperación intenta seducir a su amigo, pero no consigue retenerlo.
Como él, al final parece haber perdido toda esperanza.
Enamorada de su amigo homosexual, fracasada en su matrimonio y víctima del sueño americano, el personaje de Moore parece algo breve, pero sin embargo fundamental.
Como dos almas errantes se enfrentan a los fracasos de la vida desde puntos distintos, pero en definitiva comunes.
Continuando con la ficha técnica, la excelente fotografía de Eduard Grau me ha gustado mucho, sobre todo su forma de jugar con los colores, los cuales varían de intensidad dependiendo del estado de ánimo del protagonista.
La magnífica partitura de Abel Korzeniowski otorga la guinda del pastel a un producto que tiene su principal baza en los personajes principales.
Korzeniowski y Shigeru Umebayashi conmocionan con unos temas, protagonizados por instrumentos de cuerda, ultra terrenales, celestiales, increíbles, tan acariciadores como un beso triste que precede al adiós, como el recuerdo de una caricia indeleble, como aquella sonrisa que atravesaba el infinito.
Altamente recomendable el soundtrack.
A Single Man nos habla de seres humanos encerrados en un círculo trazado por ellos mismos para protegerse.
Personajes que no han entendido que el dolor y el sufrimiento son desgraciadamente un simple accidente de la evolución.
Firth y Moore existen y sobreviven mientras creen sus propias ficciones.
Como al resto de los seres humanos, el conocimiento de sus propias tragedias les conduce irremisiblemente al abismo.
Ford resalta que los “pequeños detalles” de la vida terminan siendo “lo más grande” de la misma.
Pero también hay detalles técnicos como el vestido de Julianne Moore, los cigarrillos rosados/lila, el primer plano de un maquillaje de ojos característico de la época, la chica con el look Brigitte Bardot…
Absoluto glamur, total!!!!
Al final, lo que perdura es la genuina y contenida emoción que Colin Firth ha sabido insuflar a su personaje.
Sufrimos su pérdida cada vez que aparece un flashback de alguna escena de felicidad con su novio, entendemos su desesperación cada vez que acaricia la idea de suicidarse, intentamos encontrar con él algo a lo que aferrarnos para superar cada instante del día.
Es un buen bagaje para una película con más aciertos que errores y con más escenas emotivas que estampitas estetas de época.
“Sometimes awful things have their own kind of beauty”
En este film reinan los conflictos internos cuyo último fin es la liberación misma del ser.
Algo así como el reinado de Thanatos; Thanatos y Eros, o las pulsaciones de muerte y vida, son las fuerzas internas que entran en un conflicto constante en la vida de George.
Thanatos, o esa pulsación de muerte como Sigmund Freud lo define en su obra “El malestar en la cultura”, representa el lado oscuro del ser humano, representa las pasiones, las emociones pero, también el sentido de la muerte.
Este encuentra su contraparte en Eros, el cual personifica la razón, lo bello y la vida en sí.
La trama de A Single Man empieza explicando el punto de ruptura del equilibrio entre ambas fuerzas con el accidente de Jim.
En ese momento la paz que existía con el reinado de Eros se interrumpe, dando cabida al inicio del conflicto con dicha pulsación, la cual empezará a rondar al espíritu de un George Falconer que se encuentra abatido y en su momento más delicado, estableciendo el reinado de Thanatos.
A partir de allí, la vida del protagonista, interpretado por Colin Firth, se convierte en una carrera por cometer un suicidio que nunca se lleva a cabo, pues Eros contra ataca por medio de contados sucesos que finalmente despertarán en George ese espíritu que creía muerto, empezando a sacarlo de la monotonía en la cual se había convertido su vida.
Monotonía que puede ser comparable con la muerte misma.
Eros hace su movimiento; es Kenny, interpretado por Nicholas Hoult, quien finalmente despierta el pequeño deseo de vivir que yacía dormido en el profesor Falconer.
Kenny, quien lucha por entenderse y aceptarse a sí mismo, termina por sucumbir ante sus pasiones, dejándose llevar por su fascinación hacia George presentándose ante él, sirviendo de detonante el cual hace estallar una vez más, la lucha de dichas fuerzas en Falconer.
Eros juega con George utilizando a Kenny como si fuera el Demian de Hermann Hesse.
Por medio de una irrupción abrupta en la vida del protagonista, Eros hace su movimiento logrando que el ya resignado y abatido profesor, se dé cuenta de que lo que pudo haber sido un deceso del alma y el espíritu en él, puede ser en realidad, el inicio de un proceso de renacimiento.
Un renacer a una vida nueva en la cual, luego de tanto sufrimiento, pueda por fin sentirse liberado, cosa que finalmente llega desatando una reacción abrupta de Thanatos precipitando un desenlace apresurado de un conflicto que recién parecía volver, pero que resultó en una especie catarsis para Falconer.
Pero también está la otra batalla, aunque parecerían ser los conflictos personales de George y Kenny, los únicos que se presentan dentro de la historia, tenemos a la encantadora mejor amiga de George interpretada por Julianne Moore.
Charley quien ha estado enamorada de su mejor amigo, decide ante la desesperación que le produce el estar envejeciendo en soledad, confesar su amor a este sin importarle la preferencia sexual que él pueda tener.
En ella se ve nuevamente la lucha de estas fuerzas opuestas pues ésta, a pesar de callar durante años, decide sucumbir ante Thanatos permitiéndose lo que antes la razón no le permitió, luego de una vida entregándose totalmente a sus deseos que rayaban en el egoísmo.
Se disputa entre seguir envejeciendo, decayendo, sola y abrumada por la depresión y el recuerdo de los buenos tiempos, o el deseo egoísta de volver a vivir sometiendo a alguien a su voluntad.
Es así como A Single Man trata ante todo sobre las relaciones humanas, se observa la naturaleza del típico ser humano reflejada en esta cinta.
No se trata sólo de una película orientada a enaltecer un amor entre dos personas de un mismo sexo, se trata ante todo de las relaciones humanas.
Del renacimiento y la búsqueda de la catarsis de un ser que se encuentra sumido en un estado de muerte espiritual y en un luto que parecía interminable debido al acecho del fantasma del recuerdo.
Las relaciones y luchas interiores mostradas en A Single Man son transmitidas al espectador no sólo por medio de las actuaciones de Colin Firth, Julianne Moore y Nicholas Hoult, sino también por medio de la propuesta plástica, y el soundtrack del film, los cuales enriquecen la narrativa no lineal del argumento haciendo de este, una historia bien contada.
Todo lo que rodea a George está perfectamente elegido, su casa y su guardarropa van a juego con su serenidad y autodominio.
Resulta particularmente impresionante el orden con el que organiza su suicidio.
El acierto en la interpretación de Colin Firth es mostrar a través de su mirada y sus gestos la tristeza y el sufrimiento a los que no puede sobreponerse.
Gracias en parte a la autenticidad que le da el actor, la película no es sólo una bonita recreación de la estética de los 60.
La belleza y la sensualidad están presentes, pero lo que prima es mostrar la conexión intelectual y sobre todo emocional de George con las personas que se va encontrando a lo largo del día y con Jim.
En los flashbacks en los que aparece con éste el mensaje es claro, la relación de George y Jim no era distinta ni menos compleja de la que puede forjar una pareja heterosexual.
También le debe una carga de profundidad a la novela de Christopher Isherwood en la que se basa.
Una de las mejores partes es en la que George habla en su clase a sus alumnos del miedo.
También cuando habla con Kenny y con Charley de lo que significa vivir el presente.
Creo que el personaje de Ryan Bingham (Up in the air) es el polo opuesto de George Falconer de A Single Man.
Bingham trabaja en una empresa a la que contratan grandes compañías para despedir a sus empleados.
Vive en aviones y hoteles y disfruta de esta forma de vida alternativa en la que no caben ataduras.
Su filosofía vital destaca por encima de todo, la independencia y la libertad.
Piensa que el ser humano no es monógamo por naturaleza como los cisnes que mueren de tristeza al morir su pareja.
Por el contrario el ser humano es más semejante a un tiburón que tiene que continuar nadando.
Las cosas son lastres y las relaciones personales están llenas de dificultades y casi siempre abocadas al fracaso.
Yo creo que como dice otro personaje, E.M. Forster (Howard´s End), la propiedad feudal comportaba una cierta dignidad; mientras que ahora nos estamos reduciendo a la categoría de horda trashumante.
Estamos desembocando en la civilización del equipaje.
Personalmente me gustan las raíces y las posesiones, pero creo que esta no tiene por qué ser una verdad universalmente aceptada.
Me parece interesante que el guión desafíe las ideas preconcebidas que tiene la mayoría de la gente sobre cuáles deben ser las aspiraciones en la vida, fundamentalmente la familia.
Aunque al final se reafirma la validez de esas aspiraciones sin rebatir a fondo los argumentos de George Falconer.
Curiosamente las dos películas mencionan que todos morimos solos.
Isherwood, como todo auténtico romántico, era también un pesimista.
Y por ello, cuando creemos que el personaje ha alcanzado una nueva esperanza, un nuevo motivo para seguir adelante, convierte a esa misma esperanza en el motivo indirecto del único, e irónico, final posible para esta historia bella, triste y desesperanzada.
Sobre el final de la película ha habido cierta controversia:
¿Por qué carajos le pega un ataque?
¿No se merece ser feliz de nuevo?
¿Es un castigo divino, una moraleja?
Sin entrar a destriparlo he de decir que, personalmente, no lo encuentro satisfactorio.
No cierra un desarrollo del personaje y se siente como algo impuesto externamente a la acción.
Incluso antepone de forma poco afortunada la mirada del director a la del protagonista en un intento de dotar de coherencia, a golpe de imágenes recurrentes, a una película que termina siendo más una colección de momentos.
Para mí, George no muere, Jim le da la oportunidad de ser feliz, curiosamente, Kenny lo sabía desde que lo vio en la oficina, y decidió salir a salvarlo; pero qué difícil es asimilar esa idea cuando cinematográficamente, ya tenemos muchas pruebas de lo que pasó: el sonido del reloj, la presencia similar con Jim en el momento de su muerte, el color en la escena final con ese: “y así, sencillamente llegó”...
Quiero creer que George no murió, y que ese ataque es un renacer, su metamorfosis a una vida de riesgos y de nuevas aventuras.
Por otro lado, considero que A Single Man, no debería titularse como “Un Hombre Soltero”, sino “Un Hombre Único”, refiriéndose a la maravillosa pareja que fue Jim y es como debe de interpretarse el nombre de esta película.

“A few times in my life I've had moments of absolute clarity, when for a few brief seconds the silence drowns out the noise and I can feel rather than think, and things seem so sharp and the world seems so fresh.
I can never make these moments last.
I cling to them, but like everything, they fade.
I have lived my life on these moments.
They pull me back to the present, and I realize that everything is exactly the way it was meant to be”


Comentarios

  1. Wowww. Muchas gracias por este pedazo de artículo. Es mi película favorita y no creo que se pudiera analizar de mejor forma. Gracias de verdad !

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  2. Me alegra sobremanera su comentario, y estoy feliz que hayas disfrutado de esta Lectura Cinematográfica. Saludos y a la orden.

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  3. Excelente Analisis, muy Detallado y completo,
    Este filme es una joya, de mis pocos favoritos.
    Me Gusto Mucho tu articulo!
    Saludos.

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  4. Gracias XIXIN MUSIC por el comentario, me alegra que hayas disfrutado la película, y por encontrar interesante esta nota.
    Saludos igual.

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