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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

lunes, 24 de julio de 2017

Dunkirk

“When 400,000 men couldn't get home, home came for them”

Dunkirk, oficialmente en francés “Dunkerque”; o “Duinkerken” en neerlandés, es una ciudad portuaria del norte de Francia, situada en el departamento del Norte, en la región de Alta Francia; y a 10km de la frontera con Bélgica, la ciudad perteneció históricamente al Flandes francés, de dialecto flamenco, y conserva hoy la cultura de este territorio; siendo el tercer puerto de Francia después de Marsella y El Havre; y una ciudad industrial importante, de hecho, una de las principales plataformas energéticas del país.
El nombre de la ciudad proviene de las palabras “duin” o “duna”, y “kerk” o “iglesia” tomadas del neerlandés, lengua que junto con el francés, es hablada localmente en su variante flamenca occidental.
En Dunkirk, tuvo lugar un acorralamiento de las tropas aliadas por el ejército alemán, durante La Segunda Guerra Mundial, llamada “La Batalla de Dunkirk”, que fue una importante batalla, entre los Aliados y la Alemania nazi, como parte de La Batalla de Francia en El Frente Occidental; eso puso a Dunkirk como lugar para la defensa y la evacuación de las fuerzas británicas y aliadas en Europa, desde el 26 de mayo, hasta el 4 de junio de 1940.
Fueron 800.000 alemanes contra 422.000 británicos; 338.226 soldados aliados, 198.315 británicos evacuados en La Operación Dynamo, y 141.171 británicos evacuados en La Operación Ariel.
El 10 de mayo de 1940, Winston Churchill asumía el cargo de Primer Ministro del Reino Unido, de hecho, Churchill sólo había sido Primer Ministro Británico durante 16 días en el momento de este evento.
Una serie de contraataques Aliados, no pudieron detener la vanguardia alemana, que alcanzó la costa el 20 de mayo, separando a La Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) cerca de Armentières, El Primer Ejército Francés y El Ejército Belga de la mayoría de tropas francesas situadas al sur del avance alemán.
Después de llegar al Canal, los alemanes se dirigieron al norte, siguiendo la costa, amenazando con capturar los puertos, y atrapar a las fuerzas británicas y francesas, antes de que pudieran ser evacuadas a Inglaterra.
En una de las más debatidas decisiones de la guerra, los alemanes detuvieron su avance sobre Dunkirk.
Al contrario de la creencia popular, lo que se conoció como “La Orden de Alto”, no fue idea de Adolf Hitler:
Gerd von Rundstedt y Günther von Kluge, sugirieron que las fuerzas alemanas alrededor de la bolsa de Dunkirk, debían cesar su avance sobre el puerto y consolidarse, para evitar una rotura Aliada.
Hitler aprobó la orden, el 24 de mayo, con el apoyo del Oberkommando der Wehrmacht (OKW)
El Ejército, tuvo que detenerse 3 días, dándoles a Los Aliados el tiempo necesario para organizar La Operación Dynamo, y construir una línea defensiva.
Para el 26 de mayo, La BEF y El Primer Ejército Francés, estaban atrapados en un corredor hacia el mar, de unos 97km de largo, y 24 o 40km de ancho.
La mayoría de los británicos, estaban alrededor de Lille, a más de 64km de Dunkirk, y los franceses aún más al sur; y 2 masivos ejércitos alemanes los flanquearon:
El Grupo de Ejércitos B del General Fedor von Bock al este, y El Grupo de Ejércitos A del General Gerd von Rundstedt al oeste, ambos oficiales fueron ascendidos más tarde a Mariscal de Campo.
El 27 de mayo, los británicos se abrieron paso luchando hacia el perímetro de defensa de Dunkirk.
Los alemanes los alinearon frente a la pared de un galpón, y les dispararon; solamente sobrevivieron 2; mientras tanto, la Luftwaffe lanzaba bombas y octavillas sobre los ejércitos Aliados.
Las octavillas mostraban un mapa de la situación, el texto en inglés y francés decía:
“¡Soldados!
Miren el mapa:
¡Esta es su situación real!
Sus tropas están completamente rodeadas.
¡Dejen de luchar!
¡Bajen sus armas!”
Los soldados Aliados las usaban principalmente como papel higiénico…
Para los nazis, el mar parecía una barrera infranqueable, por lo que realmente creían que Los Aliados estaban rodeados; pero los británicos vieron el mar como una ruta de escape.
Al igual que las bombas de la Luftwaffe, la artillería pesada alemana, que ya estaba dentro de su alcance de disparo; disparó obuses de alto poder explosivo (HE) contra Dunkirk.
Para entonces, en el pueblo se encontraban los cadáveres de más de 1000 bajas civiles.
Este bombardeo continuó hasta el fin de la evacuación.
La Operación Dynamo, también conocida como “Milagro de Dunkirk” o “Evacuación de Dunkirk”, fue una operación de evacuación de las tropas aliadas en territorio francés, después de ser vencida Francia por el ejército alemán; y a finales de mayo de 1940, y fue organizada por El Mariscal Británico y Comandante en Jefe de La Fuerza Expedicionaria Británica (BEF), John Vereker Gort.
La Operación permitió el rescate de más de 200.000 soldados británicos, y más de 100.000 franceses y belgas.
Para transportar a los soldados desde la playa hasta los barcos de la Royal Navy, que permanecían en alta mar defendiéndose de los bombardeos de la aviación alemana con sus propias baterías antiaéreas, se utilizaron todos los medios disponibles en la playa.
Los muelles de Dunkirk estaban muy dañados para utilizarse, pero los espigones Este y Oeste, estaban intactos.
El Capitán William Tennant, a cargo de la evacuación, decidió utilizar las playas y el espigón Este, para amarrar los barcos.
Esta idea muy exitosa, aumentó sustancialmente el número de soldados que podían ser embarcados cada día.
A pesar de la creencia popular, de que se utilizaron para el rescate todo tipo de barcos pesqueros y de recreo disponibles en las costas inglesas, La Operación Dynamo fue llevada en secreto por la Royal Navy, con la única ayuda de varios buques mercantes.
La crítica situación de Dunkirk, solamente se dio a conocer al público al final, en la tarde del 31 de mayo, y aunque los 2 días siguientes salió al canal una flotilla de pequeños barcos, el número de supervivientes rescatados por estos, fue muy bajo.
El primer día de junio, el intenso bombardeo al que estaban siendo sometidos los puntos de embarque de las tropas aliadas, marcó el final de La Operación Dynamo.
La Operación, que en un principio estaba ideada para evacuar a 50 mil hombres en 5 días, había superado las expectativas.
Desde aquel día, La Operación fue bautizada como “El Milagro de Dunkirk” por el deán de La Catedral de Saint Paul, que fue el primero en llamar así esta batalla, el 2 de junio de 1940.
A pesar de las sombrías estimaciones de Los Aliados, con Inglaterra discutiendo sobre una rendición condicional ante Alemania, al final, más de 338.872 combatientes; 215.787 de los cuales eran británicos, y otros 123.095, belgas y franceses, fueron rescatados.
Los 100 nuevos tanques británicos, Mathilda Mk I, quedaron abandonados o destruidos en Dunkirk, por lo que El Reino Unido quedó con 200 tanques obsoletos e inútiles ante los tanques alemanes.
El 2 de junio, a las 3:30, partía el último barco en dirección al Reino Unido.
El resto de las tropas británicas que quedaron en Dunkirk, decidieron rendirse a los alemanes, mientras que las tropas francesas optaron por abrirse paso hacia el sur, pero finalmente tuvieron que rendirse.
“Time is running out”
Dunkirk es una película bélica, del año 2017, escrita y dirigida por Christopher Nolan.
Protagonizada por Fionn Whitehead, Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, Barry Keoghan, Harry Styles, Jack Lowden, Aneurin Barnard, James D'Arcy, Michael Caine, Tom Glynn-Carney, Bradley Hall, Damien Bonnard, Jochum ten Haaf, Michel Biel, entre otros.
El director Christopher Nolan, escribió el guión en 76 páginas; y decidió hacer la película como un tríptico, contada desde 3 perspectivas:
El aire con aviones; la tierra en la playa; y el mar, mediante la evacuación por la marina; con poco diálogo, y con el fin de crear suspenso a través de los detalles.
El título mostrado, “Dunkirk”, se divide en 3 colores segmentados, azul cielo, azul oscuro y naranja, que se refiere al diagrama del tríptico:
Aire, Mar y Tierra; y se basa en La Operación Dynamo, una acción militar llevada a cabo por El Reino Unido, con el fin de evacuar cerca de 300.000 soldados de Francia, la cual había sido invadida por la Alemania nazi en el marco de La Segunda Guerra Mundial; siendo a la vez, la primera película de Christopher Nolan basada en hechos históricos; pues todas sus otras películas han sido guiones originales, remakes, novelas/adaptaciones de cuentos, o adaptaciones de comics.
Hablando sobre la estructura narrativa, Christopher Nolan declaró:
“Para los soldados que se embarcaron en el conflicto, los acontecimientos tuvieron lugar en diferentes temporalidades.
En tierra, algunos se quedaron una semana atrapados en la playa.
Un día máximo, y si estuvieras volando a Dunkirk, los Spitfires británicos llevarían una hora de combustible.
Para mezclar estas diferentes versiones de la historia, se tuvo que mezclar los estratos temporales.
Por tanto, la estructura complicada, incluso si la historia es muy simple no lo repita al estudio:
Será mi película más experimental”
El consultor histórico de la película, era el autor Joshua Levine, que también escribió la adaptación del libro, “Dunkirk: The History Behind The Major Motion Picture”
Levine, acompañó a Nolan mientras entrevistó a veteranos; y durante estas entrevistas, les fue contada una historia de los soldados que fueron observados caminando hacia el mar, en la desesperación, muriendo por suicidio ahogados, y la incorporaron en el guión.
Como dato, Nolan hizo un trato con Warner Bros., por el que recibirá un salario de $20 millones, más el 20% de la taquilla bruta, el acuerdo más lucrativo desde que Peter Jackson recibió la misma cantidad por “King Kong” (2005)
Y como defensor del celuloide, y uno de los principales detractores de la utilización de técnicas digitales para la filmación o la proyección de sus películas, Nolan rodó Dunkirk, con una combinación de cinta 15/70mm IMAX y Super Panavision 65mm con la intención de alcanzar la mejor calidad posible para la imagen; es así, la 3ª película de la década actual, que es rodada y mostrada teatralmente en 70mm.
Y con 106 minutos, es la película más corta de Christopher Nolan, desde “Following” (1998)
Rodada en Dunkirk, Francia, Los Angeles, EEUU; parte de la película fue filmada en el IJsselmeer en Los Países Bajos.
Se supo que la ciudad francesa de Dunkirk, quería que partes de la película fueran filmadas en el Dunkirk original.
Como consecuencia, El Ayuntamiento creó un departamento de cine para promover y organizar el rodaje en la ciudad; y lograron obtener 207 días de filmación en los primeros 18 meses.
Un montón de escenas se hicieron en y alrededor de Urk, un pequeño pueblo pesquero en Flevoland, en Los Países Bajos.
“Urk” se pronuncia exactamente igual que la segunda parte del nombre de la película:
“dunkURK”
Y es que todo lo que ocurre en la película, parece que realmente ocurre.
Y eso, pese a que algunos tilden a la película de “demo técnica”, es un añadido más que positivo para lo que Nolan quiso contar:
La guerra.
Dunkirk, es la ciudad francesa que sirvió como escenario para la célebre operación militar de los Aliados, entre mayo y junio de 1940, en la que se centró la película.
Conocida como “Operación Dynamo”, ésta consistió en la evacuación de las tropas aliadas que habían sido cercadas por el ejército alemán durante La Batalla de Francia.
Casi la totalidad de La Fuerza Expedicionaria Británica, parte del ejército belga y 3 unidades del ejército francés, debieron evacuar las playas y el puerto de Dunkirk, ante la ofensiva alemana, en lo que El Primer Ministro Británico en aquel momento, Winston Churchill, denominó como “un coloso desastre militar, en el que el corazón y el cerebro del ejército británico, quedó aislado y a punto de perecer o ser capturado”
La acción sigue a Tommy (Fionn Whitehead), un soldado británico mientras trata de sobrevivir 2 días al ataque; que será mostrado desde 3 perspectivas/puntos de vista:
Él, desde tierra; desde el mar, por Mr. Dawson (Mark Rylance) un marinero/ciudadano que junto con su hijo Peter (Tom Glynn-Carney), y su amigo George (Barry Keoghan), rescatan náufragos; y desde el aire por Farrier (Tom Hardy), un piloto de La Real Fuerza Aérea Británica, que da pelea a las naves enemigas.
Los 3, junto a varios personajes circundantes como:
Alex (Harry Styles) en tierra; un soldado caído en Estrés Post-Traumático (Cillian Murphy) en mar; Collins en aire (Jack Lowden); así como el alto  rango:
El Coronel Winnant (James D'Arcy) y El Comandante Bolton (Kenneth Branagh), a cargo del muelle durante la evacuación, serán testigos de lo que está pasando, mientras unos ven, otros viven, y otros toman acción.
Los héroes lo son casi de forma involuntaria, y abunda el miedo, las trampas para sobrevivir, y el sálvese quien pueda más salvaje.
Dunkirk explora el tema de la guerra desde sus personajes, priorizando el punto de vista de los soldados, y sus dilemas internos por encima de la épica de las grandes hazañas.
No se trata de conquistar una colina estratégicamente situada, o de realizar un salvamento imposible, sino de huir, sin más.
El director británico, nos muestra un cine bélico más próximo a la mirada intimista, y opta por ahondar en los conflictos personales de los combatientes que formaron parte en esta batalla descarnada; y además, pone a dialogar la visión desgarradora de la guerra y el conflicto interno que sufren los soldados, con el romanticismo patriótico representado por el personaje de Kenneth Branagh, Comandante de las tropas aliadas.
Pero ante todo, Dunkirk es la historia de una derrota.
De cómo los perdedores, especialmente ellos, son más héroes que nadie.
Un retrato de soldados en fuga, que no duda en mostrar lo peor del ser humano, pero sin perderse en discursos moralistas estériles.
Con esto en mente, Dunkirk recibió la aclamación universal por parte de la crítica cinematográfica, destacando la cinematografía, la dirección, las actuaciones y la banda sonora compuesta por Hans Zimmer; siendo considerada como la mejor película de Christopher Nolan, y una de las películas bélicas más grandes desde “Saving Private Ryan” (1998) y como La Mejor Película de 2017.
“Trapped.
Hunted.
Surrounded.
Survive”
Dunkirk es probablemente la obra más personal del director Christopher Nolan; y es al mismo tiempo, la película más Nolan y menos Nolan:
Es la más Nolan, porque su estilo es prácticamente lo que origina y desarrolla la película; y es la menos Nolan, porque ha renunciado a impactar con hechos, lo que puede ser impactado con imágenes, en una renuncia que eleva la cinta a cine de autor.
Y es que nunca antes se había narrado con tanta perfección algo tan complejo.
Ni se había realizado un montaje tan exhaustivo que, literalmente, unifica las líneas temporales en una sola, sin apenas darte cuenta; sin ser consciente realmente de saber lo que estás viendo, el espectador descubre la verdadera magia del cine:
Son las imágenes las que te cuentan la historia, sin necesidad de decir nada.
No es demasiado larga, y la película no tiene presentación.
Ni siquiera tiene un desenlace al uso…
Sólo hay nudo, no sabemos nada de los personajes antes de la narración en sí misma, ni qué será de ellos después...
La narrativa de la película, sigue 3 hilos principales que cubren diferentes períodos de tiempo:
Uno que comienza en la tierra, y que cubre una semana; uno en el mar, y que cubre un día; y uno en el aire, que cubre una hora.
Estos están entrelazados en una narración no lineal.
Nolan, estructuró la historia desde el punto de vista de los personajes, con la intención de que la mayor parte de ella, fuera a ser contada visualmente, lo que significaba acabar con el diálogo y la historia de fondo.
La película entera, fue hecha para abarcar el efecto de la bola de nieve que se había utilizado solamente en los terceros actos de sus películas anteriores; y se acercó a la investigación, como si fuera un documental.
Lo que hizo que el proyecto fuera atractivo para Nolan, fue su contradicción inherente con la fórmula de Hollywood, ya que La Batalla de Dunkirk no fue una victoria, no involucró a Estados Unidos y, sin embargo, exigió una producción a gran escala para ser puesta en pantalla.
Un texto introductorio, indica que en 1940, después de la invasión de Francia por la Alemania nazi, miles de soldados aliados se retiraron a la ciudad costera de Dunkirk.
A medida que el perímetro británico circundante se encoge, los soldados esperan la evacuación de una situación aparentemente desesperada.
Durante la batalla occidental de La Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán tiene a Francia literalmente invadida.
En mayo de 1940, alrededor de 370.000 soldados británicos y franceses, están en la costa de la ciudad de Dunkirk, cerca de Calais, rodeados, y siendo atacados por los alemanes desde el aire.
Dunkirk es el último puente de las tropas británicas en el continente, y El Primer Ministro Británico, Winston Churchill, necesita a su ejército para defender la patria contra los alemanes.
En los primeros minutos de Dunkirk, la cámara sigue a un pequeño grupo de jóvenes soldados, que se pasean por una pequeña ciudad, aparentemente desolada…
Desde el cielo, llueven pancartas lanzadas por los nazis, diciéndoles que estos rodeaban al ejército expedicionario británico, y partes del ejército francés en Dunkirk, y ahora piden rendirse.
Sin embargo, los jóvenes tienen otras preocupaciones:
Lamer las últimas gotas de agua de las mangueras de los jardines, arrebatar de las ventanas las colillas de cigarrillos que dejaron en sus casas los habitantes, encontrar un rincón tranquilo para estar listos para la batalla que se aproxima…
Pero no se necesita mucho tiempo para escuchar cientos de disparos.
En medio de los acontecimientos, el soldado Tommy, está tratando desesperadamente de salvarse a sí mismo.
El Comandante Bolton, lleva a cabo la evacuación del ejército británico.
El viaje en un barco velero de rescate civil, presenta un día de Mr. Dawson, su hijo  y un compañero del colegio, que planean ir a Dunkirk en misión de ayuda.
En el camino, rescatan a un soldado náufrago; y por último, vemos la historia de 3 pilotos, que incluye al as de la aviación llamado Farrier, que debe proteger la retirada de los soldados rodeados.
Son 3 historias que se tejen entre sí, a pesar de que estas ocupan la misma cantidad de espacio en la película, también se extienden a través de diferentes períodos de tiempo; por tanto, Nolan crea su estructura narrativa compleja, así como ya vimos en “Memento” (2000); y no dura mucho tiempo con una introducción.
El prólogo se muestra de forma rápida, y se va derecho a la infernal guerra, dicha acción pone a los espectadores rápidamente bajo su hechizo.
Por otra parte, las diferentes versiones del tiempo desde 3 perspectivas, proporcionan una compactación de la situación que amenaza con provocar un desastre militar y humanitario.
Para la turbulenta acción que se aproxima, se presentan secuencias inquietantes, aderezadas con un diseño de sonido eficaz.
Dicha combinación, acelera el ritmo cardíaco, y llegamos a conocer los hechos históricos, pero estos se olvida rápidamente, y el público se vuelve completamente en las perspectivas de los personajes que están representados por una gran y conocido elenco.
El lenguaje visual, muy distintivo de Nolan, es apoyado por el director de fotografía, Hoyte van Hoytema, quien capturó brillantemente la esencia de la soledad del ejército británico, apoyándose radicalmente en primeros planos, capturando así reacciones y miradas de los protagonistas, haciendo cómplice así al espectador de la obvia desesperación y ansiedad de los soldados.
Las magníficas secuencias en las costas, donde las espumas de mar juegan un papel importante en cuanto a la narrativa visual del momento, se suman a las extraordinarias secuencias submarinas, donde quedamos sin aliento, al igual que los soldados.
Este es sin lugar a dudas, un trabajo extraordinario, sin caer en lo espectacular o sobre expuesto.
No es sólo la ruptura de una narrativa convencional lineal lo que hace a Dunkirk, ojo que Nolan también escribió el guión; una película de guerra altamente inusual.
Por lo que Nolan prescindió de gran parte de lo que es habitual en este género.
No hay Generales que discuten al lado de grandes mapas inclinados sobre la estrategia correcta.
La sangre es casi nula, y Winston Churchill se menciona de vez en cuando, pero nunca es presentado.
Ni siquiera la palabra nazi es usada, y no hay propaganda patriótica evidente, ni símbolos nazis ni de otras naciones reconocibles.
El enemigo es la guerra y la muerte; y al no ponerle cara de soldado alemán, el relato se hace más honesto.
Prefiriendo la intimidad a lo espectacular, con un manojo valiente de actores, directamente en el campo de batalla, este largometraje visceral, sigue las obsesiones de su autor en los momentos y lugares, multiplicando elipses escalonadas, donde se utilizan todos los elementos para recrear el caos en su lugar.
Nolan, gran creador de personajes e historias, urdidor de tramas con la mente humana, y su compleja estructura como mecanismo narrativo, parece haber desarrollado en Dunkirk, un “cine de atracciones”, al que no nos tenía acostumbrados; logrando el mismo efecto de espectacularidad que en anteriores trabajos, esta vez es la verosimilitud de las imágenes, planteadas mediante elementos de una gran simplicidad y concreción, lo que genera la fuerza visual de la película.
Esta búsqueda del hiperrealismo, presente en films del mismo género que muestran la terrible dureza de la guerra, con secuencias como la del desembarco de Normandía, en “Saving Private Ryan” (1998), o los recuerdos y vivencias personales de los personajes en “The Thin Red Line” (1998); es el punto de partida que da lugar a un film como Dunkirk.
Con él, Christopher Nolan otorga una crudeza a las imágenes que, aunque cientos de veces vistas, nos producen un gran impacto visual y sonoro.
Para transmitir con precisión la perspectiva de los soldados en la playa, para quien el contacto con el enemigo era extremadamente limitado e intermitente, tomó la decisión consciente de no mostrar jamás a los alemanes en la pantalla.
También, se omitieron Winston Churchill y cualquier escena de Generales en una sala de guerra, ya que Nolan no quería “atascarse en la política de la situación”
Y encontró la inspiración, en 11 películas:
“All Quiet On The Western Front”, “The Wages Of Fear”, “Alien”, “Speed”, “Unstoppable”, “Greed”, “Sunrise”, “Ryan's Daughter”, “The Battle Of Algiers”, “Chariots Of Fire”, y “Foreign Correspondent”; solamente 2 de ellas, son “Películas de Guerra”
Para esta película, Christopher Nolan cuenta con un equipo creativo ya conocido, y con el que ha trabajado en anteriores films:
Hans Zimmer en música; Lee Smith, editor; Hoyte van Hoytema, fotografía; Nathan Crowley, diseñador de producción; John Papsidera, “casting”; Tom Hardy y Cillian Murphy como actores.
La mayor parte del equipo, inclusive ha estado trabajando con Nolan desde “The Dark Knight Trilogy”, excepto van Hoytema, que ha trabajado con él desde “Interstellar” (2014)
Todos ellos hacen de Dunkirk, una obra maestra desde lo técnico:
La persecución inicial se siente, la sensación de impotencia se siente, ahogarse… se siente, todo montado con un realismo tremendo, donde se hizo evidente que tanto barcos como aviones eran trampas mortales; o una simple, enorme y bella playa, es el blanco fácil de destrucción para las bombas.
El cinematógrafo Hoyte van Hoytema, grabó la cinta con rollos IMAX de gran formato, y requirió el uso de efectos especiales reales, con el empleo de 6.000 extras, la construcción de los botes utilizados durante la operación, y el uso de aeronaves de la época para las secuencias aéreas.
Y es Nolan se ha negado a reconstruir digitalmente los buques de guerra que protagonizaron las secuencias de batallas navales en la película, y utilizó buques reales, como el que ya ha conseguido, un Destructor francés de clase T-47, el Maillé-Brézé.
Aunque no estuvo presente durante La Batalla de Dunkirk, momento histórico que abordará la película, sí se usó durante décadas, y es un modelo típico de acorazado de aquel momento; o 2 barcos de pesca históricos, se utilizaron como decoración de fondo:
El UK 12 y el UK 114.
Sin embargo, UK no representa el Reino Unido, es más bien un código de puerto holandés para Urk, donde se hizo gran parte de la filmación.
Como dato, Charles Lightoller, el oficial superviviente del RMS Titanic, participó en la evacuación de Dunkirk con su yate de motor privado, Sundowner.
El Sundowner, ha sido preservado por el Ramsgate Maritime Museum en Inglaterra.
Para la producción de Dunkirk, se usaron 1.500 extras, una grúa y un Spitfire para recrear la evacuación milagrosa de 338.000 tropas aliadas; utilizó más de 50 barcos en el mar; la mayor cantidad puestos en una película; y se dice que esta fue la mayor unidad marina de la historia del cine, mientras se rodaba en el mar durante la producción.
Por ello, Christopher Nolan se centró en lo real en todos los aspectos:
Poner una cámara IMAX en la cabina y el ala de un avión real Spitfire, o una cámara flotando en el agua con los actores.
Un Yak-52 de 2 plazas modificado, se utilizó para retratar un Spitfire de modo que el actor y el piloto real pudieran cambiar entre asientos, dependiendo de la toma que debía hacerse; también utilizó accesorios de cartón recortados de soldados y vehículos militares, colocados en el fondo de las escenas para crear la ilusión de un gran ejército durante la evacuación.
En un momento, había 62 naves durante la filmación, muchas de las cuales eran “Little Ships” reales de La Operación Dynamo.
El director, Christopher Nolan, en realidad se montó en el Spitfire mostrado en la película, con el fin de tener una idea de la sensación aérea del avión de combate; de hecho, Nolan junto con su esposa Emma Thomas, y un amigo, hicieron el cruce de Inglaterra a Dunkirk, en barco; la misma forma en que los civiles lo habrían hecho durante la evacuación de Dunkirk.
Nolan dijo que tomó 19 horas, debido a las condiciones del mar.
El sonido y la edición de sonido, es espectacular, al igual que la banda sonora, no solo ayuda a ambientar, sino que pone al espectador en el lugar, viviendo la acción, pues el ritmo de la película jamás decae, son 106 gloriosos minutos que se hacen rápidos, gracias a la buena narrativa en un relato que pone al Ciudadano como El Héroe de Guerra, algo no visto desde “Mrs. Miniver” (1942), también, en relación con el sonido y la banda sonora, al ser una película tan pequeña, hice un experimento:
La vi 2 veces seguidas, donde en la segunda, separé la voz del diálogo para que solo sea el sonido y la banda sonora la que se escuche, y generó un efecto poderoso, eso que los viejos directores llamaban El Arte Cinematográfico, donde la actuación, los gestos, la mirada, los detalles, el encuadre, la perspectiva… son los que hacen fluir una película más allá de las palabras, haciendo más global la obra, y eso solo los genios lo hacen, un ejemplo de quienes usan esa técnica:
Clint Eastwood, o en el cine clásico, William Wyler.
Christopher Nolan citó películas mudas como “Greed” (1924), “Intolerance: Love's Struggle Throughout The Ages” (1916) y “Sunrise” (1927) como inspiración para las escenas en masa de Dunkirk:
“Pasé mucho tiempo revisando las películas mudas para la escenas masivas, la forma en que los extras se mueven, evolucionan, cómo se organiza el espacio, y cómo la cámara los captura y los visualiza”
Nolan, también estudió “A Man Escaped” (1956), “Pickpocket” (1959), “Saving Private Ryan” (1998) y “The Wages Of Fear” (1953) para diseccionar el proceso de crear suspenso, a través de detalles.
Dunkirk posee imágenes poéticas de gran fuerza, no solo por la belleza natural, muy bien fotografiada, sino desde la puesta en escena, las escenas aéreas son muy vertiginosas… se me hizo difícil encontrarle un fallo, y si hay que achacarle algo, sería en lo que respecta al tiempo narrativo, hay momentos en que la situación es de día, y en otros es de noche, que descoloca un poco al espectador, pero que tiene razón de ser, como marca del director, siendo una manera poco convencional de contar un relato.
Y para los que les guste el tema:
Los Messerschmitt Bf 109 que salen, son Buchones españoles; la playa está demasiado limpia y vacía, a comparación de las fotos originales; y hay muy pocas barcas cerca de las playas.
Le dan mucha importancia al combustible de los Spitfire, cuando en realidad tenían más capacidad de combustible que los Bf 109.
Y creo que lo más importante, no explica porque están los soldados donde están, porque para un neófito del tema, se preguntara que hacen ahí…
Atención a los momentos del ataque de bombas en el barco, un suspense a base de miradas, quitando el diálogo por supuesto; llena de sonidos mecánicos, que nos va introduciendo en la cabeza de esos soldados que vivieron aquel momento.
Estas sensaciones, producidas por los sonidos metálicos de la maquinaria bélica y sus engranajes, encajan perfectamente con la vivencia interna de los soldados que solo piensan en escapar.
Un ejemplo claro de este cúmulo de percepciones, es la sensación de vértigo producida por la vista subjetiva de un piloto británico en un avión de guerra, que no solo nos impacta, sino que nos expone como espectadores, situándonos en la piel del piloto, acechado por un avión nazi, a mil pies de altura, y sin saber hacia dónde disparar.
Pero el film va más allá de intentar recrear con espectacularidad y a través de la veracidad, un contexto pasado.
Sobre los actores, Christopher Nolan es capaz de hacer que una piedra recite Shakespeare y arrancar aplausos.
Después de que los relatos de primera mano de la evacuación de Dunkirk, revelaron a Christopher Nolan, cuán jóvenes e inexpertos eran los soldados, decidió lanzar actores jóvenes y desconocidos para la playa; por lo que este es el debut de Fionn Whitehead y Harry Styles.
Si el reparto es coral, Fionn Whitehead toma la bandera con una soltura tan real y natural, que se hizo empática, uno sufre con él.
El oscarizado Mark Rylance, repite de nuevo en un papel muy importante, el heroísmo civil.
Kenneth Branagh, nunca estuvo mejor, callado, actuando a base de gestos.
Eriza la piel, el momento en que Kenneth Branagh, casi con lágrimas en los ojos, pensando “qué más nos puede pasar”, se da cuenta de que el piloto, Farrier, ya sin combustible, planeando, se ha cargado al enemigo que les amenazaba con más bombas.
Espectacular también, el momento de Kenneth Branagh cuando vislumbra entre la niebla los barcos, civiles, no militares, al rescate.
Enorme Tom Hardy, imposible que haya mostrado tanto a punto de miradas, solo le veremos la cara al final, en un momento de tanto suspenso, que al final solo queda aplaudir.
Y es que Tom Hardy tiene menos de 10 líneas en pantalla; y es el único tipo capaz de bordar una interpretación en la que apenas se le ve la cara en toda la película, y apenas habla, ni se mueve, ni nada.
Lo de Hardy en esta película, rompe todos los moldes.
Unos dicen que “no hay papel, que no hay personaje”
Farrier toma decisiones, algunas muy importantes, y hace lo que debe.
No hay necesidad de mostrar nada más.
Su magnetismo y su carisma, están fuera de toda duda.
Su personalidad se expresa por medio de sus actos, que son los del avión.
El avión es el personaje, pero el avión lo pilota un ser humano.
¿Qué más quieren?
El final, con el avión en llamas, es épico.
Está rodado como una victoria moral, y perfecto; y Tom Hardy, como un auténtico ángel de la guarda de los soldados que están en la playa aguardando.
Cillian Murphy, en un papel con poco diálogo, en su 5ª colaboración con Christopher Nolan; su personaje es víctima del Estrés Post-Traumático.
Barry Keoghan es otro actor de gran futuro, como símbolo de la contienda.
Toda su historia, que muere en el barco que sale de Inglaterra, ese momento cuando el personaje interpretado por Cillian Murphy, pregunta si George se salvará, y Peter, impresionante Tom Glynn-Carney, le dice que sí, y su padre asiente como diciéndole:
“Has hecho lo correcto”
No quiere que ese hombre sufra más, George ha muerto por su culpa, por una pelea absurda, pero el chico no quiere atormentarle más...
Eso es bondad, y toda esta trama gira en torno a eso.
Impresionante el momento en que le dice al soldado:
“¡Cuidado!”, y el soldado contesta:
“¡Está muerto!”; y él dice:
“Pues por eso, que cuidado”
Esta escena resume “El Milagro de Dunkirk”, la empatía de aquellas personas que salieron hacia el peligro para rescatar a sus compatriotas.
El respeto y la dignidad ante todo.
Y Harry Styles, un cantante tirado a actor, que es la prueba más refutable de que Christopher Nolan es un director de actores de primera categoría.
En una entrevista, Christopher Nolan comparó el “casting” del músico con el reparto de Heath Ledger como The Joker en “The Dark Knight”, porque la gente también lo subestimó.
Dunkirk, es la 7ª película entre Christopher Nolan y Michael Caine, después de “Batman Begins” (2005), “The Prestige” (2006), “The Dark Knight” (2008), “Inception” (2010), “The Dark Knight Rises” (2012) e “Interstellar” (2014)
Caine aparece en un cameo de voz, sin acreditar, y es la voz en la radio hablando con un oficial de la Royal Air Force a principios de la película.
En todo el film, sólo 2 mujeres tienen papeles en esta película…
En este punto quizás se debe recriminar el hecho de que no participe ninguna mujer como protagonista en casi toda la trama.
Dunkirk está lejos de ser una obra maestra redonda, pues no hay mucha profundidad en los hechos, es una película corta, pero con una edición mejor imposible; pero si desde lo técnico:
Todos los palmarés.
¿Oscar?
Mejor Director, Mejor Actores de Reparto:
Mark Rylance, Tom Hardy, o Barry Keoghan, y nominaciones a todas las categorías técnicas.
La película en ese sentido es un lujo, un milagro cinematográfico del saber hacer.
Y por qué no:
Mejor Película y Mejor Actor para Fionn Whitehead.
Ahora más que nunca, es importante mostrar hechos tan absurdos como trágicos, aquellos que fueron vividos por los jóvenes en La Segunda Guerra Mundial, algo que han pasado por alto la mayoría de los filmes bélicos actuales, pues fueron muchachos muy jóvenes, quienes dieron sus vidas en la guerra.
Si bien es cierto que ninguno muestra realmente una clara evolución dentro de la película, tampoco es que haya tiempo para ello, no se puede afirmar que todos los personajes sean iguales.
En Dunkirk, encontramos desde jóvenes soldados que, ya traumatizados como el personaje de Cillian Murphy o no, sólo piensan en volver a casa, a altos cargos que se niegan a aceptar una derrota.
Por otro lado, en el mar encontramos también desde muchos padres de soldados que se niegan a quedarse de brazos cruzados, pese a que ya por edad no podían ir a la guerra, a chicos jóvenes que sin entender del todo qué está ocurriendo, solo quieren ayudar.
Frustraciones, anhelos, miedos, todo se marca en cada personaje.
“El horror”, como decía aquel... y por último, el final.
Podría haber acabado la película con el rescate, aunque entonces Dunkirk sólo habría sido una película sobre eso, un rescate a gran escala.
Y sin embargo, tras éste se suceden varios pequeños finales, hasta que la película acaba lenta y reposadamente, al igual que el avión de Hardy, que planea y planea hasta que reposa en la arena…
Creo que es el final más acertado que podría tener esta película.
Y la mirada del chico…
¡Qué mirada!
Esos últimos 2 segundos que transcurren entre el final de la lectura del comunicado de Churchill, y los créditos, esa mirada casi perdida, de dolor, de derrota…
Esa mirada expresa en 2 segundos, mucho más que horas y horas de balas, sangre y muerte; que convierte a Dunkirk, en una gran crítica a la política de la guerra, o política de guerra simplemente.
No cabe duda, Dunkirk es Séptimo Arte, y lo mejor del 2017 hasta ahora.
Según el actor y director Kenneth Branagh, aproximadamente 30 veteranos sobrevivientes de Dunkirk, que estaban en sus mediados de los 90 años, asistieron al estreno en Londres.
Cuando se les preguntó sobre la película, pensaron que capturó con precisión el evento, pero que la banda sonora era más fuerte que el bombardeo real, un comentario muy divertido, que agradó al director Christopher Nolan.
Lo más interesante de todo, o quizás admirable, es que ninguno de sus protagonistas se deja vencer por esas circunstancias.
Todos creen en que vale la pena recorrer ese último tramo del camino, y lo hacen a pesar de cualquier dificultad porque piensan que, por lo menos para alguien, su esfuerzo habrá merecido la pena.
Y probablemente, ellos nunca llegaron a saberlo, pero nosotros si somos capaces de apreciar ese enorme entramado de decisiones tomadas, que más a menudo de lo que parece, se han sincronizado en el último segundo para salvar a uno más, o dar tiempo a uno más.
Al final, suma tras suma, todos los millones de soldados en Dunkirk, pueden encontrar su oportunidad, y por un breve momento, también somos capaces de apreciar la cara más inspiradora de la guerra, que Christopher Nolan no ha querido dejar fuera del conjunto:
A veces, esa gran máquina anónima que devora vidas sin compasión, se transforma de la misma manera, en otra enorme máquina de coraje y sacrificio, por muy extrema que sea la situación.
A veces, millones de pequeñas luchas pueden resistirse al tic-tac del reloj, y si no silenciarlo, al menos hacerlo trabajar en beneficio común.
Y a veces, el solo hecho de ver algo tan terrible acercándose, es suficiente para intentar ir en sentido contrario.
Christopher Nolan, no esquiva que las decisiones jodidas, sirven muchas veces a causas injustas, o que una momentánea cobardía puede ser un alto precio a pagar por una vida, no necesariamente más importante que las demás, aunque cualquier muerte cercana se hace significativa.
Pero la verdadera victoria es que, otras tantas veces, alguien se elimina de la ecuación para que otros tengan una oportunidad.
Alguien decide seguir adelante, y enfrentarse a la total falta de oportunidades, solo para que otros miles puedan sentir seguridad.
Y a veces solo hace falta una palabra amable en medio de la desolación, una que dé la tranquilidad que no hay en ninguna parte, para sentirse más cerca del hogar.
¿De qué nos habló Dunkirk?
De hombres normales y corrientes, al rescate de miles de soldados atrapados en una playa, perseguidos por el enemigo, una amenaza constante, invisible, fantasmal, no hace falta insistir en ello, los nazis son un elemento tangencial; de la dignidad, de personajes que hacen lo que tienen que hacer, o lo único que pueden hacer en esas circunstancias.
Nos habla de la lealtad, del compromiso, de la responsabilidad, de la solidaridad, de la bondad.
No se trata de mero patriotismo, se trata de explicar algo más complejo, pero sin moralizar.
Sin embargo, es una película que intenta transmitir ciertos valores, quizá esto irrite a algunos.
Así que Dunkirk, no se trata de una película de guerra, sino de supervivencia.
Y sobre todo, es una película con un claro mensaje antibelicista:
La guerra es un infierno que deja huella, y es una experiencia tan traumática y horrible, que el que la vive, no desea volver otra vez allí; un mensaje personificado en ese soldado derrotado en Cillian Murphy.
Por último, la banda sonora corre a cargo del compositor Hans Zimmer, en lo que supone la 6ª colaboración entre ambos, desde que hizo la banda sonora de “Batman Begins” (2005)
Hans Zimmer, usó el reloj de bolsillo de Nolan, para crear el sonido del reloj en la película; luego, puso los sonidos en sintetizadores, y los alteró de diferentes maneras para la banda sonora; además, tomó prestado especialmente de “Enigma Variations” del compositor británico Edward Elgar para completar el “score”
“At the point of crisis, at the point of annihilation, survival is victory”
Lo que pudo haber sido una masacre, se convirtió en una heroicidad que permitió a los británicos reorganizarse, y frustrar los planes de Hitler contra Inglaterra.
Nunca antes, la cita de Napoleón, “una retirada a tiempo es una victoria”, había sido tan precisa.
En cuanto a la importancia de La Batalla de Dunkirk, Christopher Nolan declaró:
“Este es un momento esencial en la historia de La Segunda Guerra Mundial.
Si esta evacuación no hubiera sido un éxito, Gran Bretaña se habría visto obligada a capitular, y todo el mundo se habría perdido, o habrían conocido un destino diferente:
Los alemanes sin duda, habrían conquistado Europa, los Estados Unidos no habrían entrado a la guerra, es un verdadero punto de ruptura en la guerra y en la historia del mundo.
Y el éxito de la evacuación, permitió a Churchill imponer la idea de una victoria moral, que le permitiera galvanizar a sus tropas como civiles, e imponer un espíritu de resistencia, mientras que la lógica de esta secuencia debía haber sido la de rendirse.
Derrota, en el plano humano, es una victoria colosal”
Las bajas alemanas en Dunkirk fueron 20.000 a 30.000 muertos y heridos; 100 tanques y 240 aviones.
Mientras Los Aliados tuvieron 11.000, unos 3.500 británicos; 7 muertos; de 60.000 a 100.000 prisioneros británicos, de los más de 40.000 soldados británicos capturados, que lucharon contra la retaguardia, 10.000 más eran escoceses.
Incluyendo batallones de hombres de edad militar en Francia y las Islas del Canal Inglés; 50.000 vehículos, inclusive tanques; 9 destructores, 200 embarcaciones, y 177 aviones.
Hasta la caída de Singapur en 1942, la retirada de Dunkirk fue vista como la peor derrota en la historia militar británica; y muy a pesar que El Ejército Francés siguió luchando, los alemanes entraron a París, el 14 de junio de 1940; por lo que el gobierno francés, fue obligado a negociar un armisticio en Compiègne, el 22 de junio.
En Dunkirk, hay un memorial de mármol, en recuerdo de esta batalla.
Su texto en francés dice:
“A la gloriosa memoria de los pilotos, marineros y soldados de los ejércitos franceses y Aliados, que se sacrificaron en La Batalla de Dunkirk.
Mayo – Junio de 1940”
Por otra parte, la propaganda británica, explotó posteriormente la exitosa evacuación de Dunkirk en 1940, en especial “el papel de los pequeños barcos de Dunkirk”, de forma muy efectiva.
Muchos de los “pequeños barcos”, eran embarcaciones particulares, tales como pesqueros y yates, pero navíos comerciales tales como los ferribotes, también contribuyeron con la fuerza, incluyendo algunos de lugares tan remotos como Man Island y Glasgow.
Estas pequeñas embarcaciones, guiadas por buques de guerra a través del canal desde el estuario del Támesis y Dover, ayudaron en la evacuación oficial.
Siendo capaces de acercarse mucho más a las aguas poco profundas de las playas, “los pequeños barcos” actuaron como transbordadores hacia y desde las grandes embarcaciones, llevando soldados que hacían cola dentro del agua, muchos de ellos esperando por horas con el agua hasta los hombros.
El término “Espíritu de Dunkirk” aún hace referencia a la creencia popular en la solidaridad del pueblo británico, en tiempos de adversidad.

“The event that shaped our world”



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