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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

jueves, 6 de julio de 2017

Les Invasions Barbares

“Le père est le premier homme dans la vie de sa fille”
(El padre es el primer hombre en la vida de su hija)

¿A qué sabe la vida?
La vida es una acumulación de vivencias, de sonrisas que nos llevamos, de abrazos y caricias compartidas, de personas que nos rodean, y nos hacen sentir que estar acá valió la pena.
Asumir, integrar la muerte como algo que forma parte de nuestra vida, debería ser un asunto permanente de nuestra cotidianidad; llegado ese momento, uno se debe ir más tranquilo, cuando haciendo balance de la vida, se siente que se ha hecho lo que se quería hacer.
Quizás la única ventaja, o la mayor que tiene el paso del tiempo, es la de permitirnos comprobar que, aquellas cosas que parecían importantísimas, aquellos problemas que parecían irresolubles, resultan ser muy relativos, cuando poco a poco se colocan en su auténtico sitio.
¿Qué haremos cuando nos llegue el momento de partir?
¿Tendremos la oportunidad de despedirnos dignamente?
¿Tendremos el valor de hacerlo, o miraremos a otro lado, fingiendo no saber qué pasa?
“Ce n'est pas le cadeau auquel vous adhérez, c'est votre vie passée.
Que la vie soit déjà morte”
(No es el presente al que te aferras, es a tu vida pasado.
Esa vida ya está muerta)
Les Invasions Barbares es un drama franco-canadiense, del año 2003, escrito y dirigido por Denys Arcand.
Protagonizado por Rémy Girard, Stéphane Rousseau, Marie-Josée Croze, Dorothée Berryman, Louise Portal, Dominique Michel, Yves Jacques, Pierre Curzi, Marina Hands, Toni Cecchinato, Mitsou Gélinas, Sophie Lorain, Johanne-Marie Tremblay, Denis Bouchard, Micheline Lanctôt, Roy Dupuis, entre otros.
Se trata de un drama con tintes de comedia, secuela de “Le Déclin de L’Empire Américain” (1986), y sucedida, a su vez por “L’Âge des Ténèbres” (2007)
Les Invasions Barbares parte del tema relacionado con el padre muriendo de cáncer.
“Había tratado de escribir guiones sobre personajes que iban a morir, y 20 años antes de Les Invasions Barbares, me llevé la idea a la Canadian Broadcasting Corporation, pero tuvo dificultades con el tema, al ser demasiado sentimental”, dijo el director.
Cuando ocurrieron los ataques del 11 de septiembre de 2001, Arcand casi había terminado su guión, y dio un nuevo ímpetu a las ideas sobre “el declive del Imperio Americano”, y creía que el ataque, representaba el primero de lo que serían muchos ataques extranjeros contra Estados Unidos, también se refirió a los “post-ismos”, e incorporó esta discusión en la película.
Otra declaración que intentó hacer con su película, era que la heroína podría ser legalizada para los enfermos terminales en Canadá, demandando que está ya en Inglaterra.
Sin embargo, la autora Susan C. Boyd, escribió que, a pesar de lo que la película retrata, la heroína ha sido legal en el cuidado paliativo canadiense desde 1984.
Para investigar, cómo su personaje podría encontrar heroína, Arcand se puso en contacto con la Policía Real Montada de Canadá (RCMP), y se reunió con ellos en una sala de interrogatorios, parecida a la escena de la película.
Afirmó que la RCMP le dio el número de teléfono celular de un detective de Montreal, y cuando lo llamó, oyó gritos de una incursión de la policía en los Hells Angels, lo que resultó en la detención de Maurice Boucher… un asesino convicto canadiense, reputado narcotraficante, y motorista de fuera de la ley.
Así las cosas, Les Invasions Barbares debe verse y entenderse como una continuación de “Le Déclin de L’Empire Américain” (1986), pues todos los personajes regresan de nuevo, 17 años después, pero esta vez convocados por la agonía de Rémy (Rémy Girard), abatido por el cáncer.
Es entonces hora de balances, y de ver sí las ideologías a las que alguna vez adhirieron, supieron brindarles las respuestas y la tranquilidad que buscaban, o que sí por el contrario, ahondaron más la sensación de soledad y desazón que intentaron aliviar en su momento con sexo, hedonismo y conocimiento.
Los sentimientos, la actitud ante situaciones límite, la incapacidad para comunicarnos hasta con los seres más queridos, son el auténtico motor de la historia, y de ellos nos habla Arcand, a veces con desgarro, otras con claridad y hasta con verborrea, sin tapujos, sin tabús y otras veces, y son las mejores, nos lo dice con gestos que nos explican con pasmosa facilidad y lucidez, cuán frágiles y vulnerables somos.
Les Invasions Barbares se estrenó el 21 de mayo de 2003 en El Festival Internacional de Cine de Cannes, compitiendo por La Palme d’Or, donde recibió el premio al Mejor Guión, y La Mejor Interpretación Femenina para Marie-Josée Croze; y obtuvo el Premio Oscar a La Mejor Película de Habla No Inglesa, y obtuvo 1 nominación al mejor guión original, siendo Les Invasions Barbares, la primera secuela en ganar el Premio a La Mejor Película de Lengua Extranjera en los Oscar; y la primera película canadiense, en ganar El Premio Cesar a La Mejor Película Francesa del Año.
Les Invasions Barbares es una excelente metáfora sobre, cómo los ideales y aquellas verdades por las cuales merece la pena vivir, están muriendo con las personas que un día creyeron en ellas.
Rémy, es un hombre con un cáncer avanzado, y tiene dificultades para aceptar la realidad de su inminente muerte, y encontrar un momento de paz antes del final, especialmente porque tiene razones para lamentarse de ciertos aspectos de su pasado.
Su hijo, Sébastien (Stéphane Rousseau), del que se había distanciado, su ex-mujer Louise (Dorothée Berryman), sus ex-amantes y sus viejos amigos, irán a reunirse con él, para compartir sus últimos momentos.
La amistad, junto al amparo de su desestructurada familia, destaca como valores esenciales para el director:
Rémy mira al pasado, en busca del tiempo perdido, porque cualquier tiempo pasado fue mejor, sin dolor, sin remordimientos, sin éxitos, ¿sin amor?
Quienes le acompañan en sus últimos momentos, aportan con honestidad y sin juicios, la experiencia vivida, aunque ello no significa que tengan que estar de acuerdo en todo, cual familia feliz o amigos indiscutibles, sin embargo, el permitir que esto fluya, favorece la convivencia, y ayuda a cerrar historias, sobre todo en un momento tan crucial de la vida; esto podría ser de gran utilidad para abandonarse, y “marcharse” sin miedo.
Les Invasions Barbares es un viaje por los elementos icónicos del siglo XX, desde las pantorrillas de La Virgen de Goretti, hasta el consumo de heroína, pasando por las penurias de Primo Levi en Auschwitz.
Y sobre todo, es una sutil mirada al conflicto entre las 2 grandes ideologías dominantes del siglo pasado, en la antesala de la muerte, una muerte provocada por uno de los grandes males de nuestro tiempo; explora no sólo las constantes altas y bajas de los sistemas de vida en Quebec, sino que explora diferentes géneros, o tonos como el humor, la comedia, la ironía y el sentido de la vida.
Al representar la realidad vista como un conflicto generacional, en el que no sólo se ven afectadas las relaciones padre e hijo por las convicciones socialistas del padre, un progenitor fracasado, militante izquierdista, redomado libertino y cultivado lector; y el apogeo económico del hijo, triunfador, capitalista recalcitrante, nuevo rico, fiel devoto de las nuevas tecnologías, pero ciertamente infeliz, traumatizado por una infancia sin el anhelado cariño del padre; sino que explora también, el lado de la humanidad ante la modernidad, la política y las costumbres sociales.
La ideología de la película, no es solo presentar estos estándares políticos, intelectuales y sociales en Canadá, sino que es también un preámbulo a la conversión del mundo; la conciencia política de un país desarrollado, contra la familia y sus preceptos.
Destacar también que la historia no cae en la melancolía, aunque el relato aborde situaciones tristes que casi todo el mundo ha vivido:
La pérdida de un ser querido.
Todo esto es muy rico, pues abordan temas donde te deja con algo para reflexionar; y más allá del asunto de las drogas y la eutanasia, nos deja una enseñanza de lo que un hijo puede ser capaz por su padre.
La solidaridad que hace falta en esta sociedad actual, y las diversas culturas.
Si bien no será ésta una película que perdure en nuestra memoria por sus alardes técnicos o formales, algo por lo que muestra escasa preocupación, a buen seguro que las reflexiones a que nos induce, nos acompañarán de manera persistente y positiva; eso sí, con una dulce sonrisa en los labios:
¿Quién dijo que la vida era un valle de lágrimas?
“Je souhaite qu'un jour vous ayez un fils comme vous”
(Deseo que algún día tengas un hijo como tú)
Les Invasions Barbares es una película de personajes cuidadosamente delineados, de diálogos pulcros, y llenos de chispa, de un humor fino, que en unas cuantas ocasiones peca por crudo, pero que en general, se mantiene en un tono inteligente y llenador.
La historia envuelve, y es imposible sentir la partida de Rémy como propia; pese a que Rémy está muriendo, es una historia sobre vivir, sobre tener razones, sobre redescubrir, perdonar y renacer, sobre entender que la vida no es perfecta, pero que también, en últimas, esa imperfección es necesaria.
Para el director:
“Escribí el guión en estos 2 últimos años.
Hace tiempo que el tema me persigue, pero nunca había conseguido darle una forma que me convenciera.
Siempre acababa con guiones lúgubres y deprimentes, hasta que se me ocurrió usar los personajes del filme anterior.
Su humor, su cinismo y su inteligencia, me permitían abordar el tema con una ligereza que me gustaba.
Además, todos los intérpretes estaban disponibles, y todos tenían ganas de participar en una nueva aventura; pero el tiempo no pasa en balde, el tono se hizo más grave; los plazos, más apremiantes.
Había llegado la hora de hacer balance.
Rémy, está convencido de que entramos en una época de barbarie.
Cree que la cultura occidental, la que nació con Dante y Montaigne, está a punto de desaparecer; y le parece muy importante conservar los manuscritos, como en La Edad Media; y ése será el papel de Natalie, la heredera de su biblioteca.
El Imperio Americano ya reina de forma absolutista en todo el mundo, y tendrá que rechazar los constantes ataques de los bárbaros.
El 11 de septiembre fue el primero que consiguió tocar el corazón del Imperio, pero habrá otros.
Y es que cada vez me siento más alejado de la sociedad que me rodea.
Supongo que es la señal más común de que uno envejece.
La constante aceleración y los alaridos mediáticos, me hartan.
Las películas hechas por ordenadores, no me interesan mucho, me gustan los diálogos y los actores.
Creo que los países están en vía de extinción.
Las futuras generaciones no conocerán las fronteras.
El hijo de Rémy, ya ha llegado a ese punto.
Habrá ciudadanos estadounidenses y los otros.
Visto desde Washington, que uno sea francés, búlgaro o japonés, es lo mismo, son todos unos bárbaros”, dijo el director, y compone un filme coral, con una buena construcción de personajes, y unos diálogos fluidos que logran hacer al espectador partícipe de sus mismos interrogantes y dilemas morales.
Yendo de la amargura inicial al vitalismo del desenlace, el filme pretende situar sobre la mesa, algunas cuestiones tan discutidas como la eutanasia o “muerte digna”, asunto abordado de manera muy distinta en otras cintas.
Les Invasions Barbares tiene como protagonista a un profesor de Universidad llamado Rémy, que padece un hepatocarcinoma en fase terminal.
Se encuentra ingresado en un atestado hospital de Montreal, donde llama la atención las habitaciones compartidas con 3 o 4 pacientes, y camillas en los pasillos que hacen que resulte cuanto menos chocante, en un país del primer mundo como es Canadá.
Rémy está divorciado, pero mantiene una relación cordial con su ex-mujer, quien decide llamar a su hijo Sébastien, que trabaja como alto ejecutivo en Londres para una importante petrolera noruega, y tiene una acomodada posición económica.
La relación padre e hijo, nunca fue muy buena, pero su madre logra convencerle para que venga a verle, ya que su hermana se encuentra de expedición en aguas australianas.
Una vez en Montreal, Sébastien pide una segunda opinión a un amigo médico de EEUU, que le recomienda hacerse una Tomografía por Emisión de Positrones (PET) en EEUU.
A la vista de esa prueba, su amigo opina que las cosas están muy feas, y que ha de procurar darle a su padre, todo tipo de comodidades para que lo que le quede de vida, sea lo más agradable posible.
Dado que su padre no quiere irse a los EEUU, Sébastien se las ingenia, no sin ciertos sobornos al sistema de salud de Quebec, como a los sindicatos, para que su padre esté en una acomodada y gran habitación individual.
Consigue asimismo, reunir a las personas que fueron significativas en la vida de su padre:
Sus mejores amigos, sus ex-amantes y familiares para que vayan a verle.
Incluso paga a antiguos alumnos…
Puede resultar algo inverosímil, el tratamiento del dolor con heroína que le propone desde la distancia su amigo médico.
Ello le conduce por un sórdido y oscuro camino hasta Nathalie (Marie-Josée Croze), hija de una de las amantes de Rémy, que es drogadicta.
Ella le proporcionará las dosis necesarias, para que Rémy no tenga dolor durante su enfermedad.
Hay incluso una escena, en la que Rémy padece un síndrome de abstinencia, que creo podrían haberse ahorrado simplemente administrando morfina.
Esta medicación, es de uso común, y tremendamente eficaz para el dolor oncológico.
¿Resultaría realmente descabellado, emplear heroína en lugar de morfina?
Recordemos que 10mg de morfina por vía intramuscular, equivalen a 5mg de heroína.
La heroína, presenta una vida media de 8 horas.
La morfina, es su metabolito activo.
En este aspecto, el tratamiento con heroína sería superior, pues a las 8 horas de analgesia que ella misma proporcionaría, se añadiría el efecto analgésico propio de la morfina.
Ahora bien, la heroína desarrolla dependencia y tolerancia de manera rápida, lo que desaconseja su empleo.
Pero estamos hablando de enfermos terminales, con una expectativa de vida muy corta, y afectados por dolores insoportables... este sería pues el planteamiento mostrado por Denys Arcand en esta película.
Finalmente, Sébastien decide llevarse a su padre con todos sus amigos a una casa de uno de ellos, junto a un lago donde estará sus últimos días filosofando, hablando de las diferentes corrientes políticas pasadas, su pasado sexual, la explotación intelectual, e incluso de su escondida espiritualidad con búsqueda de trascendencia y sentido de vida incluidos.
Aquí se da el momento más álgido y bonito de este relato cinematográfico, con la reconciliación necesaria y emotiva del padre con su hijo.
También, hay un emotivo video grabado por su hija, Sylvaine (Isabelle Blais) en el barco, donde lleva su aventura marítima, que le envía a su padre vía satélite, gracias a las nuevas tecnologías, diciéndole que “el primer hombre más importante en la vida de una mujer, es siempre su padre”
Se trata en conclusión, de un drama humano con tintes cómicos, en la que el título sugiere poco la trama argumental real de la película, aunque haya algún pequeño guiño o trasfondo político en él.
Sin duda, la parte final es la mejor, pues la experiencia vital del tránsito de la vida a la muerte, se lleva de una forma desdramatizadora, y paradójicamente positiva, con la medida justa de jocosidad y emotividad.
De esta forma, las reflexiones irónicas sobre la vida, se mezclan con una triste mirada hacia atrás, hacia todo lo que Rémy tuvo una vez, y que se ha perdido en el tiempo.
Cuando Rémy saca su vena cómica, las risas, que no las carcajadas, están servidas.
Pero también observamos, cómo se nos muestra, con toda la crudeza posible, la vivencia de una enfermedad terminal en el ámbito hospitalario:
Aislamiento, soledad, pesadumbre, miedo, dolor...
En su desvelo, Rémy observa la agonía de su compañero de habitación…
¿Deseará para él, un final con un sufrimiento semejante?
Arcand nos muestra, a través del símil de la evolución del Imperio Romano, las fases de nuestra propia caída.
Y lo hace sin remordimientos, ni piedad, lanzando embestidas contra todo lo que le huele a podrido, que por desgracia es todo.
Les Invasions Barbares, que correspondería a la segunda fase del derrumbe, retrata al que sería el pilar de nuestra sociedad, la glorificada Clase Media.
Un pilar que como se ve, está absolutamente podrido y listo para el desguace.
El panorama no podría ser más sórdido:
Por un lado contemplamos toda una generación cuya ideología se formó mediante moda, y que acabó sucumbiendo a los encantos del hedonismo, confundiéndolo con el idealismo utópico.
Una generación, que actuando como El Rey Midas, pero convirtiendo en mierda todo lo que tocan, acabó por convertir a la sanidad pública en un caos, a los sindicatos en mafias, y a cualquier cosa, en definitiva, en algo de ser susceptible de ser comprado, mercadeado o corrompido.
El director hace un terrible diagnóstico de la sociedad actual:
Confirma el declive social de los herederos de Mayo del 68, a la vez que anuncia “Las Invasiones Bárbaras”, el empuje de unos jóvenes pragmáticos en un mundo globalizado que venían dominando los EEUU.
Y muestra, cómo la religión se ha vaciado de contenido para tantos, en la escena del desván, que acumula objetos de culto, a los que nadie da uso, y a los que se niega incluso un posible valor artístico.
Atención a que Arcand conoce profundamente los movimientos de la dialéctica, sin que excuse a contrincante alguno, lo vemos cuando nos muestra la corrupción en el ámbito hospitalario, tanto desde La Administración como del lado del sindicato, los cuales exigen dinero, para conceder una respetuosa solicitud y llegar, a través del choque antitético, a nuevas síntesis.
El sistema hospitalario en Canadá, pareciera ser más tercermundista que cualquiera en Latinoamérica, con una gran multitud de camillas, dada la dificultad de dar los pacientes una habitación digna; por esa razón, Rémy, en algún momento dirá que “su país no es como los Estados Unidos de América, un país desarrollado”, en una de esas sutiles aportaciones críticas que Arcand lanza.
Lo mismo ocurre en relación con la consecución de la heroína, indicada al padre como poderoso analgésico.
Sébastien, tendrá que buscar un drogadicto, en este caso, la hija de una de las ex amantes de su padre, para que la consiga por medios ilegales, en escenas en las que Arcand, como buen intelectual comprometido, denuncia la corruptela de la policía canadiense, tan moralista de un lado pero, del otro, tan perversa.
En el policía, Gilles Levac (Roy Dupuis), recae el tema sobre el control del tráfico de drogas:
“Una batalla perdida, en la que unos traficantes sustituyen a otros, iraníes, iraquíes, libaneses, turcos, italianos... hay demasiada gente que quiere droga; es una invasión”
Desde las reflexiones para su cátedra, el profesor sabe que la historia de la humanidad, es una historia de horror.
Seremos también testigos de mordientes referencias contra la llamada “Leyenda Negra”, cuando provocador el Rémy le recrimina a la monja enfermera católica que le cuida, que los españoles y los portugueses, borraron del mapa durante el siglo XVI, a 150 millones de indios en América Latina, con el beneplácito de su religión, 50 millones más en Norteamérica, a manos de franceses, ingleses, holandeses y sus descendientes, mientras que las guerras y deportaciones del siglo XX, solamente eliminaron a unos 130 millones de prójimos...”
Cabe observar que, como Ingmar Bergman, Denys Arcand duda en su cine de la religión y de la fe, a pesar de su formación católica estricta.
Al enfrentar el momento de la muerte, Rémy no recurre a la religión, sino a sus amigos y a su familia:
En ellos encuentra la complacencia y el alivio que en la fe nunca pareció encontrar.
Sin bases morales sólidas en las que apoyarse, a los personajes les queda sólo un afecto sincero.
En ese sentido, la escena de la despedida, una apuesta por la eutanasia, parece la consecuencia lógica de ese vacío existencial.
Todo “suena” justo, desde la crítica social hasta el retrato de un intelectualismo, quizás desaparecido, añadiendo algunas dudas, parábolas fuertes, y bienvenidas sobre la religión, la mercantilización del amor, la debilidad de los sentimientos y, sobre todo, el humor.
Ahí descubrimos su toque de maestría:
En la crónica del final de un mundo, ¿nuestro?, ¿mío? de lecturas, de ideas, de un buen vaso de vino compartido en torno a una conversación durante un tiempo que se deja pasar lentamente… y la llegada explicita de un mundo vacío, superficial, basado en el dinero… aunque el final nos deja una pequeña nota de esperanza.
De forma un tanto reduccionista, se acepta la idea de que “Las Invasiones Bárbaras” acabaron con El Imperio Romano de una forma fulminante, cuando en realidad, a lo largo de más de 2 siglos, una civilización fue dando paso a otra, un mundo desapareció, para alumbrar otro que nacía en su propio seno.
Que de título al film, se aplica al comprobar, cómo un mundo, el de Rémy y sus amigos, desaparece bajo la nueva invasión bárbara de las convenciones, el dinero y la globalización.
Pero, igual que los bárbaros, no acabaron con Roma, tampoco el hijo de Rémy, con su poder y su dinero, significa el final de esa civilización, sino otra forma de entenderla y usarla.
Sin olvidarnos de Nathalie, quien, como los monjes en sus retiros monacales, se convierte en la heredera de la cultura que simbolizan los libros de Rémy.
Hay otra lectura más política, de este filme realizado después del 11 de septiembre del 2001, considerado como el principio de La Caída del Imperio de EEUU.
¿Cuáles son Las Invasiones Bárbaras, y a qué invaden?
Están todas, sutilmente:

Nuevas ideas que reemplazan su vetusto socialismo libresco, los “-ismos” que discute con sus amigos, y ya no guardan vigencia sino en sus lecturas, los homosexualismos de buen recibo presentes en ellos y en ellas; sus amoríos de docente, y sus amantes que han sido invadidos por los años de madurez.
En su entorno personal, todo son invasiones.
De algunas, no se da cuenta, y de otras sí.
La especulación de bolsa que invade los buenos negocios, la tecnología de portátiles y celulares que invaden la vida laboral de su hijo, la carrera veloz de la competencia en el trabajo que invade las vidas privadas, la vida familiar, y los hijos que invaden las holgadas y despreocupadas viejas amistades que no se renuevan como se quisiera, la invasión de los sindicatos a la vida normal del sistema de salud, la invasión de la corrupción en la burocracia, de los extranjeros en las calles, de los narcotraficantes de frontera y sus drogas en las casas, de las adicciones en las vidas jóvenes, del desamor en las mentes de casados y lejanos…
La heroína invade las venas, las nuevas ideas invaden el mundo de Rémy.
Les Invasions Barbares también es una buena reflexión sobre la eutanasia, sobre la muerte voluntaria, aquella que elimina el dolor, impidiendo terminar de manera indigna esa vida que ha pasado por los ojos de Rémy.
Las cánulas y las inyecciones, serán el instrumento de invasión de amistad y de pruebas últimas de amor.
Entiendo que la película como un alegato a favor de la libertad individual, pero también de la posible construcción de un mundo real, basado en un concepto político democrático y tolerante, en donde la vida sea verdaderamente un valor innegociable.
Pero no una vida cualquiera.
Una vida de calidad, y para todos.
Como dato curioso de la producción, al principio de la película, la primera amante menciona que ganaría un Oscar por todo lo que ha hecho en su vida.
En realidad, Les Invasions Barbares se ganó el Oscar como Mejor Película Extranjera.
Y merece la pena destacar las interpretaciones del reparto, y la astucia del director al reflejar la maní¬a que tenemos hoy en dí¬a, de despreciar el pasado, e impersonalizar todo lo que nos rodea.
El director mismo tiene un cameo, como el representante del sindicato, cuya chaqueta dice “Directeur”
Atención a las escenas de películas que, en una sociedad represiva y pacata como el Canadá de su niñez y primera adolescencia, la sexualidad se filtraba a través de películas pías, como:
“Cielo sulla Palude” (1949) del neorrealista italiano, Augusto Genina, acerca de María Goretti, con la actuación de Inés Orsini, cuyas piernas pudieran resultar tan seductoras como las de los cuerpos de Silvana Mangano o Sofía Loren, que el neorrealismo italiano descubriera por aquellos tiempos, para dar lugar luego a otros personajes femeninos, como objetos de amor ideales para el joven Rémy, en divas como la cantautora y actriz francesa, Françoise Hardy, entre otras.
Las últimas imágenes en la mente de Rémy, son plácidas, oníricas, y corresponden a esa película.
Y como pírrica herencia de su vida, Rémy le dejará a Nathalie, una casa repleta de libros, los autores que llenaron su existencia:
Cioran, Primo Levy, Alexander Solzhenitsyn, Samuel Pepys... obras que habían influido en la construcción de esa ética practicada por el querido profesor de historia, quien muere tan gozoso como había vivido.
También se ve a “Los Miserables” de Víctor Hugo, y el libro de Primo Levi, “Si esto es un hombre”, en la que el escritor cuenta su propia experiencia cotidiana durante el cautiverio en Auschwitz, donde habría de sufrir los oprobios que los nazis hacían padecer a los judíos, para lograr tal vez el texto más profundo y directo, que da cuenta del horror incomparable, que produjera El Holocausto, como si fuera una caída en El Infierno de Dante, dada la deshumanización a la que los seres humanos fueron sometidos a la violencia, al frío, al hambre, a la humillación y la muerte, en un universo que olvidaba toda posible solidaridad de los unos con los otros.
“Historia y Utopía” del pensador rumano, Emil Michel Cioran, una obra en la que, allá, por 1960, el autor lanzara una mirada sin piedad a la civilización occidental y a la utopía moderna, a las que opondría un pensamiento apocalíptico, más pertinente, según él, con el desarrollo histórico que ha tenido la humanidad, de tal manera que allí, Cioran contrapuntearía lo Absoluto con lo Relativo, lo Temporal con lo Eterno, La Historia con El Paraíso, para destruir la idea de un sentido en los rumbos que ha tomado la sucesión de aconteceres que hacen a La Historia, tal vez un autor que influyera, tanto en Arcand como en su personaje Rémy, con su mirada desilusionada sobre la cultura.
Ya que, desde su infancia, Cioran sabía que los países del Este, siempre fueron dominados e invadidos, a lo largo de una historia, que opera como elemento demoníaco, que vuelve objetos a los seres humanos, cosa a la que se resiste Rémy, quien ni siquiera a la hora de su muerte dejaría de ser sujeto de su deseo, como marcador incesante de su posición ética y de su libertad.
Otro libro es “El Archipiélago Gulag” de Aleksandr Solzhenitsyn, autor al que Rémy se refiere en algún momento, en uno de sus diálogos, obra en la que el escritor ruso denuncia la opresión del Estado Estalinista, en una trabajo escrito en la clandestinidad, sin poder recurrir a los archivos históricos, a partir de su propia experiencia, y de centenares de testimonios orales, para denunciar la existencia de Los Campos de Concentración, de reeducación y de exterminio en La Unión Soviética, cuya publicación en 1973, le valiera la condenación al exilio, ya que el hombre había tenido la osadía de denunciar las detenciones arbitrarias, las torturas, la iniquidades de los funcionarios, para demoler moralmente al detenido, y la lucha de los prisioneros por combatir el embrutecimiento, en un contexto penitenciario, en el que estaban privados de todos sus derechos.
Solzhenitsyn, no podía ser para El Estado Socialista, otra cosa que un mentiroso suspicaz, al atreverse a poner el dedo en la llaga, al señalar los niveles de inhumanidad a la que se había llegado en el régimen comunista, que conducía a tantos seres humanos a la degradación, a la proscripción, a la humillación, lo que se convertía en una verdadera catástrofe social, que sin lugar a dudas, había que denunciar, como parte de una postura ética para con aquellos que, aún vivos, seguían padeciendo los oprobios que, a otros muchos, habían conducido a la muerte.
En ese libro, no podía anotarse que todo parecido con la realidad fuera mera coincidencia; había que hablar sin eufemismos, ya que ni los personajes ni los eventos que allí se narraban, eran ficticios, a cada víctima podía llamársela por su nombre, pues todo lo que se contaba allí, había tenido lugar, y tal cual se describía allí; aunque tal vez, no pudiera contarse absolutamente todo, por las limitaciones, propias del escritor, para dar cuenta de una realidad tan vasta.
Y ahí estaba también el diario de Samuel Pepys, quien fuera el primer investigador que aplicara un método cuidadoso al estudio de los negocios del gobierno, en el que el escritor registraba las intrigas cortesanas, y los pormenores de la guerra, a la vez que abundaba en coloreados y detallados retratos de lo que era la vida cotidiana y doméstica en el período histórico que le había tocado vivir, que es, si no vamos muy lejos, lo que nos refiere Arcand, al brindarnos la posibilidad de pasar unos días al lado de Rémy y su gente.
Pepys, lo que haría en su diario, sería denunciar los vicios de su época, a través de un autoexamen de conciencia, como el que hacen nuestros personajes, y una crítica descarnada a los politiqueros, un asunto que parecía impensable para su tiempo, en la segunda mitad del siglo XVII, al no tratarse de un diario convencional,  sino uno que se convertiría en una fuente fecunda para los historiadores, dada su fidelidad y exactitud, sus meticulosas descripciones, graficadas con todo lujo de detalles.
Era un texto que, a Rémy, debía interesarle como historiador, pero también es un discurso que cuenta con una gran calidad literaria, sin la rimbombancia de los autores de su tiempo, sino escrito con un estilo más bien telegráfico, descarnado y puntual, pero con una redacción hermosa, para nada descuidada, que daba cuenta de un individuo inmerso en un macrocontexto histórico.
Por último, como viene siendo habitual, mención honorífica para la banda sonora, de Arvo Pärt, Philip Glass, Händel, Mozart... y Françoise Hardy.
“Au début, nous étions existentialistes...”
(Al principio, éramos existencialistas...)
Les Invasions Barbares trata sobre la necesidad del contacto con las personas, de la premura de besar, tocar, abrazar y sentir.
Nos habla de la necesidad de romper las barreras que impiden la comunicación, de mostrarnos ante los demás como somos, y abrir nuestro corazón hacia nuestras propias emociones.
Y sobre todo, nos invita a mirar a la vida a la cara, para no temer mirar a la muerte.
Usando como alegoría El Período de Las Grandes Migraciones, en la historiografía tradicional europea también se han denominado “Invasiones Bárbaras” o “Migraciones Germánicas”, a un período situado entre el siglo III y el siglo VII d.C. que afectó a extensas regiones de la zona templada de Eurasia, y que acabó provocando La Caída o desestabilización de grandes imperios consolidados como:
El Imperio Romano, El Imperio Sasánida, El Imperio Gupta o El Imperio Han.
En sentido más restringido, las denominaciones “Invasiones Bárbaras” o “Migraciones Germánicas” son distintas denominaciones historiográficas para el periodo histórico caracterizado por las migraciones masivas de pueblos denominados “bárbaros” o “extranjeros”, que no hablaban una lengua “civilizada” como el latín o el griego; hacia El Imperio Romano, que llegaron a invadir grandes extensiones de este, ocupándolas violentamente, o llegando a acuerdos políticos, y que fueron la causa directa de La Caída del Imperio Romano de Occidente, la deposición del Último Emperador de Occidente, se produjo en el 476, aunque su poder ya no era más que una ficción jurídica.
Así tuvieron lugar a lo largo de un ciclo histórico de larga duración, entre los siglos IV y VI, y afectaron a la práctica totalidad de Europa y la cuenca del Mediterráneo, marcando la transición entre La Edad Antigua y La Edad Media, que se conoce con el nombre de “Antigüedad Tardía”
Los pueblos de la antigüedad, solían mirar con presunción y sospecha a sus vecinos próximos, por lo que, una visita repentina de un pueblo extranjero, no se consideraba una situación afectuosa y, menos aún, celebrada.
En el aspecto social, cultivaban el amor a la familia, y guardaban cierta consideración a las mujeres; no tenían leyes escritas, y se basaban en la tradición y las costumbres.
El padre ejercía un poder absoluto sobre la familia.
Las cuestiones conflictivas, eran sometidas al fallo de los jefes en los casos de menor importancia, pero cuando se trataba de asuntos de mayor interés, eran considerados por la asamblea de la tribu.
Los germanos, en particular, tenían arraigados los sentimientos de libertad, justicia y dignidad personal.
Creían en Odín o Wotan, padre de los dioses, de carácter guerrero, que vivía en el paraíso o Walhalla, acompañado por dioses menores, como Freijo, esposa de 0dm, señora del amor y de la muerte, y Donar, hijo de ambos, dios del trueno y la tempestad.
El Walhalla, era un lugar de eternas delicias, al que iban aquéllos que en vida habían tenido un buen comportamiento, y los que morían en el curso de la guerra, conducidos por las valkirias, diosas también guerreras.
Así, las invasiones provocaron la paralización del comercio y la industria, la destrucción del Imperio Romano de Occidente, es decir, el fin de una civilización antigua avanzada, y también el comienzo de una nueva era en Europa, La Edad Media.
En ese sentido, Les Invasions Barbares es una cínica crítica al Imperio de lo políticamente correcto.
Con su filme, Arcand no promete ni la salvación ni la felicidad, sólo promete una forma de suicidio colectivo que permita a este mundo irse al carajo conscientemente, si necesidad de dramas, con la cabeza alta, con la dignidad que no tuvo en vida.
En una escena especialmente perturbadora, Nathalie le dice a Rémy:
“El día que mueras, millones de personas te acompañarán en tu viaje”
Muy cierto.

“Contrairement à la croyance, le 20ème siècle n'était pas si sanglant.
Il est convenu que les guerres ont causé 100 millions de morts.
Ajouter 10 millions pour les gulags russes.
Les camps chinois, nous ne le saurons jamais, mais disons 20 millions.
Donc 130, 145 millions de morts.
Pas tout cela impressionnant.
Au 16ème siècle, l'espagnol et le portugais ont réussi, sans chambres à gaz ou bombes, à abattre 150 millions d'Indiens en Amérique latine.
Avec des axes!
C'est beaucoup de travail, soeur.
Même si elles avaient un soutien à l'église, c'était une réussite.
Tant et si longtemps que les Hollandais, les Anglais, les Français et les Américains ont suivi leur avance et ont détruit encore 50 millions.
200 millions de morts en tout!
Le plus grand massacre de l'histoire a eu lieu ici.
Et pas le plus petit musée de l'holocauste.
L'histoire de l'humanité est une histoire d'horreurs”
(Contrariamente a lo que se piensa, el siglo XX no fue particularmente sangriento.
Las guerras causaron 100 millones de muertos, es una cifra aceptada.
Añádale 10 millones más de los gulags rusos, de los campamentos chinos nunca se sabrá, pero dicen que 20 millones.
Llevamos 130 o 145 millones de muertos.
No impresiona demasiado, teniendo en cuenta que en el siglo XVI, los españoles y portugueses consiguieron sin cámaras de gas ni bombas, hacer desaparecer 150 millones de indios en América Latina.
Eso sí es un buen trabajo, hermana, 150 millones de personas liquidadas.
Usted dirá, que tenían el apoyo de su Iglesia, pero hicieron un buen trabajo, tan bueno que en América del Norte, holandeses, franceses, ingleses, y luego los americanos, se sintieron inspirados, y degollaron a 50 millones de personas, 200 millones de muertos en total, la mayor Masacre de La Historia de La Humanidad.
Eso ocurrió aquí, ahí, a nuestro alrededor, y ni un triste museo del Holocausto.
La Historia de La Humanidad, hermana, es una historia de horror)



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