Duel In The Sun

“Under that heathen blanket, there's a full-blossomed woman built by the devil to drive men crazy”

Según la Biblia, Adán y Eva concibieron a Caín después de ser desterrados del Paraíso por Dios (Iahvé), debido a que habían desobedecido su orden de no comer del Árbol de la Ciencia del bien y el mal.
Después de Caín, concibieron a otro varón, su hermano Abel.
Caín se dedicó a la agricultura, mientras que su hermano menor al pastoreo.
Según el relato bíblico estos hermanos presentaron sus sacrificios a Iahvé en sus respectivos altares; al verlos, Dios prefirió el sacrificio de Abel, de los primogénitos de sus ovejas, que el de Caín, del fruto de la tierra, quien enloqueció de celos y mató a su hermano, yéndose, después de esto, a sus cultivos.
El relato muestra una de las interacciones humanas más habituales, por tanto, Abel ha pasado como el prototipo del hombre justo.
“I think I'd rather be on the side of the victims than of the murderers”
Bajo el sol abrasador, la arena del desierto se deja querer por la luz de un beso entre la tierra y el cielo.
Las rocas son hornos de la árida pasión para que, con un último esfuerzo, en una postrera danza con la muerte, besarse sea la meta de unas bocas que se aman con la equivocación como caricia.
Lo honrado es lo gris.
Lo canallesco es lo atrayente.
¿Qué mujer de sangre hecha de fuego no ha pensado eso?
La piel cetrina del deseo refulge en la oscuridad abriendo el abismo de la lujuria confundida con el amor.
Una voz nos guía por los surcos abiertos al paso de un carromato y el destino sólo puede ser la muerte que, una vez más, no se habla con el amor.
La normalidad es la bala que aguarda su turno en el tambor de un revólver.
El cielo descarga su ira de calor asfixiante transformado en la tierra en gotas de un sudor pegajoso que se niega a abandonar la piel en la que nació.
El color del desierto impregna la mirada del turbio ámbar de la tentación de unos hombros desnudos y de unos ojos que te desnudan en su cálido pestañeo.
El viaje hacia un romance imposible, a menudo, no tiene billete de vuelta.
“If I'm not good enough to marry, I'm not good enough to kiss”
La historia del cine está plagada de ejemplos de ejemplos de películas que se hacen y confeccionan con propósitos más allá de los estrictamente cinematográficos, películas que se hacen con el propósito del lucimiento de un actor o una actriz o que tratan de continuar la estela de éxito de una cinta que despunta en un momento concreto y que deben de seguir dando al público lo que en ese momento parecen querer ver.
“There's a funny glow in the sky tonight, ain't there?
I remember once hearing one of them injun legends about how their ancestors lit bonfires in the sky when the chief's son was dying”
Duel In The Sun es un western estadounidense, basado en la novela de Niven Busch sobre el relato bíblico de Caín y Abel, dirigido por King Vidor, con la colaboración de Otto Brower, William Dieterle, Sidney Franklin, William Cameron Menzies, David O. Selznick y Josef von Sternberg, y protagonizado por Jennifer Jones, Joseph Cotten, Gregory Peck, Lionel Barrymore, Walter Huston, Lillian Gish, Harry Carrey, Charles Bickford, Herbert Marshall y Otto Kruger.
Duel In The Sun estuvo nominada a dos Oscar en 1947:
Uno a la mejor actriz principal, Jennifer Jones, y otro a la mejor actriz secundaria, Lillian Gish.
Este excelente western, narrado en la versión original por el gran Orson Welles, que sin embargo está claro que es más un melodrama; por ello Duel In The Sun no es una película con mucha acción, sino un drama donde la intensidad viene de la mano de las pugnas, las peleas, la tensión sexual y las divisiones de opiniones que se suscitan en el seno de una familia ante la llegada de una preciosa jovencita mestiza.
Por ejemplo, desde el momento que Pearl Chavez va caminando hacia su habitación con la lamparilla en la mano pasando por delante de los dos hermanos, ya se olfatea la tensión sexual e intuimos la actitud de ambos hacia ella.
Aún sorprende tanta sensualidad en un título de los años 40, pero a David O. Selznick le gustaban las situaciones al límite.
Conocer la intrahistoria de Duel In The Sun es saber que se trata del empeño de un productor David O. Selznick que firma el guión adaptando una novela de éxito de Niven Busch, en preparación como un gran vehículo al servicio y beneficio de su novia por entonces: Jennifer Jones.
El rostro bronceado de Jones rivaliza con la naturaleza; en una película que fue mandada hacer para ella.
Sin embargo, Duel In The Sun no fue un camino de rosas para Selznick, mítico productor/autor, de mano férrea y ambición sin límite, existiendo numerosos problemas durante el tormentoso rodaje.
Selznick estaba obsesionado.
Aumentaba el personal de reparto, las segundas unidades… todo lo bueno que encontraba lo ponía en Duel In The Sun.
No economizaba en nada.
Durante el rodaje, otros directores hicieron su parte:
Otto Brower, William Cameron Menzies y Sidney Franklin.
Estos dos últimos actuaban en pareja cuando se trataba de escenas que involucraban a los protagonistas.
Franklin era bueno con los animales y Menzies se defendía muy bien en la acción.
Dos días antes de finalizar el rodaje, Vidor se agotó ante el método irrespetuoso e intromisorio de Selznick, y renunció.
William Dieterle fue llamado entonces y además de escribir para él algunas escenas adicionales como la apertura en el Salón Presidio, Selznick lo puso a rodar algunas escenas de las que ya Vidor había filmado.
Y hasta Joseph von Sternberg, el gran director austríaco, fue contratado, finalmente, para que añadiera cualquier cosa que se le ocurriera.
Al final, el crédito como director se le dio a King Vidor quizás por aprovechar su renombre, pero Duel In The Sun debió atribuírsele al prepotente productor, quien metió las narices en todo lo que pudo, o mejor, al archifamoso “Alan Smithee”
Alan Smithee, Allen Smithee, Alan Smythee, y Adam Smithee son seudónimos que suelen asumir los directores, y en algunos casos otros trabajadores del gremio cinematográfico, cuando, por alguna razón, no quieren aparecer en los créditos de cierta película.
Es decir, Alan Smithee es el anagrama de "The Alias Men"
Lo curioso es que de todo este manoseo, Duel In The Sun resultó una buena película.
Una tragedia pasional, con algo de Shakespeare.
Sin embargo, lo principal, cómo quedó finalmente en pantalla, es para frotarse los ojos de no creer estar viendo un film de tan singular belleza y enfebrecido romanticismo, con un final antológico que ha pasado a ser uno de los mejores de la historia del cine.
Duel In The Sun es una película casi mítica, que no obstante, no fue del agrado de muchos en su época, sin duda por lo atípico de su “inmoral” historia de amor.
Inmoral para las mentes obtusas, claro está, pero ya se sabe que la moral tiene pedregosos caminos por los que transcurren mentes abiertas y otras castradoras.
La fotografía y la puesta en escena son de un lujo fordiano y el drama pasional consigue interesarnos por la fuerza de los caracteres protagonistas.
Al final, se queda con la sensación de una historia contada a catorce manos, pero que, contra todo, mantuvo la coherencia.
Duel In The Sun es una película de la época, una de esas obras descomunales cargadas de conflictos y con varias tramas solapadas.
Se trata de una historia de enorme fuerza dramática, donde las pasiones más encontradas hierven al calor de un lugar y momento determinado, encontrándose y pugnando los más diversos sentimientos humanos.
De trasfondo, en la historia tenemos el conflicto de la llegada del ferrocarril, las disputas de los herederos con sus diferentes brújulas morales y la expropiación de tierras a favor de la colonización y las trifulcas por levantar la nación que conocemos como Estados Unidos.
La “violación” de esa cerca o de esa alambrada por parte de la llegada de la civilización, el ferrocarril, hace estallar un conflicto civil que sólo podrá ser resuelto mediante la violencia.
Porque Duel In The Sun cuenta una historia potente, la historia de una mujer de bandera, fuerte, con carácter y luchadora, la de Pearl Chavez (Jennifer Jones), una mestiza que ve cómo su padre mata a su madre y al amante de éste en un ataque de celos, y es enviado a la horca por ello.
Es entonces cuando la protagonista es enviada junto al amor de la juventud de su padre que ahora se halla casada con el senador Jackson McCanles (Lionel Barrymore) y vive en una hacienda texana llamada “Spanish Bit”
Allí tendrá que vivir bajo el rechazo del senador y su estricta y racista mirada (“la culpa es de esa india”) y sobre todo de los dos hijos de la pareja.
Por un lado Jesse McCanles un galante noble, educado y considerado interpretado notablemente por Joseph Cotten y otro, Lewton "Lewt" McCanles, impulsivo, guapo y canalla interpretado con maestría, encanto, química y fascinación por Gregory Peck.
Pronto ambos caerán enamorados por Pearl Chavez y rivalizarán por su amor.
Técnicamente, tenemos tras la cámara a uno de los grandes directores del Hollywood dorado King Vidor, que otorga ya no solo creatividad y solvencia en el conjunto sino una gran mano a la hora de colocar la cámara y crear ambientes que bebe de los westerns puros de bellos cielos anaranjados, sombras y siluetas de caballos.
Otro de los pilares en los que se apoya Duel In The Sun es en el technicolor, que abunda sobre todo en el vestuario de la protagonista al realzar su silueta con colores casi imposibles y muy chocantes en el ambiente en el que se enmarca la cinta.
Escenas remarcables son las de los caballos y los atardeceres gloriosos.
Pero lo verdaderamente interesante de Duel In The Sun son las interpretaciones, obtuvo dos nominaciones a los Oscar una a la actriz protagonista, a Jennifer Jones que está fascinante en la parte carnal, majestuosa en la seducción y las miradas casi partiendo la pantalla en dos.
Siguiendo la lectura de Caín y Abel, nuestra Pearl vendría a ser la culebra en busca de revancha, que por su naturaleza solitaria, también cayó víctima de su inocente juego; desde luego que Duel In The Sun posee muchos tópicos machistas en contra del papel de Jones.
La otra nominación fue para Lillian Gish como Laura Belle McCanles, la madre de acogida de Perl en un gran papel, aunque para mí el dueño y señor de Duel In The Sun es Gregory Peck alejándose de su postura de papeles de bueno en un rol despreciable pero que dota del encanto y el carisma necesario para hacer creíbles algunas situaciones de guión verdaderamente forzadas, sin una sola palabra de más y un aire atractivo y peligroso que le hace robar la función.
Duel In The Sun nos muestra cómo la belleza, condición racial e inexperiencia de una bella mujer la transforman en la víctima de dos hermanos que la aman desde perspectivas muy diferentes:
La del respeto y la de la pasión impulsiva.
Además Duel In The Sun es una cinta que aborda temas tales como la discriminación racial, el machismo y el maltrato femenino, el despotismo encarnado en un patriarca, la envidia y la competitividad entre otras cosas.
En fin, Duel In The Sun es un western distinto, fuerte desde lo pasional que cautiva por la fuerza dramática.
Duel In The Sun es entretenido sin tener tiroteos y al menos no incurre en los convencionalismos del género.

“And this is what the legend says:
A flower, known nowhere else, grows from out of the desperate crags where Pearl vanished.
Pearl, who was herself a wild flower sprung from the hard clay, quick to blossom and early to die”


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