King Of Kings

“He is truly the Christ!”
Cristo es la estrella, independiente del sentimiento religioso que cada persona pueda tener y considerando a la figura de Cristo simplemente como personaje histórico, es incuestionable que su existencia marcó el rumbo de la humanidad.
Su mensaje fiel o distorsionado ha marcado la vida de millones de hombres durante cientos de años.
Durante todo ese tiempo el arte occidental en sus diferentes manifestaciones y por diferentes motivos se ha hecho eco de su existencia.
El cine no podía ser menos y eso a pesar de la notable dificultad que representa “hablar” de Cristo especialmente en el medio cinematográfico.
Es complejo trazar los límites difusos entre lo espiritual y lo somnífero, lo sublime y lo ridículo.
Fácilmente se puede caer en el error de, dibujar un Cristo tan divino que lo aleje del interés humano o tan humano y realista que se caiga en la irreverencia que muchos espectadores repudiarían.
Conseguir todo esto y tener en cuenta las diferentes sensibilidades y las ideas preconcebidas que cada persona pueda tener sobre la figura de Cristo es un reto que el cine acometió desde sus mismos orígenes con resultados variables.
En cuestión tan delicada nunca se podrá contentar a todos.
“He is risen”
King Of Kings es una película histórica, de la Metro-Goldwyn-Mayer, basada en la vida pública de Jesús de Nazaret, estrenada en 1961, dirigida por Nicholas Ray, y protagonizada por estrellas de varios países, incluyendo al bello bellísimo Jeffrey Hunter, Robert Ryan, Siobhan McKenna, Frank Thring, Hurd Hatfield, Rip Torn, Harry Guardino, Viveca Lindfors, Rita Gam, Carmen Sevilla, Brigid Bazlen, Guy Rolfe, Royal Dano, Edric Connor, Maurice Marsac, Gregoire Aslan, George Coulouris, Conrado San Martín, Gérard Tichy, Antonio Mayans, Luis Prendes, David Davies, José Nieto, Rubén Rojo, Fernando Sancho, Michael Wager, Félix de Pomés, Adriano Rimoldi, Barry Keegan, Rafael Luis Calvo, Tino Barrero, Paco Morán, Orson Welles, entre otros.
Con un guión a cargo de Philip Yordan y producida por Samuel Bronston.
Para hablar de su director tenemos que decir primero que todos los maestros tienen algún alumno aventajado y Cecille B. DeMille demostró que lo era.
Con ojo certero en lo artístico y económico, DeMille y luego Ray, vislumbró claramente las inmensas posibilidades de la conjunción de vida de Cristo, nuevos avances técnicos, nuevos formatos y sonido.
El guión de Philip Yordan utiliza como fuentes los cuatro evangelios, alternándolos según secuencias y se complementa con la obra de historiador judío-romano Flavio Josefo.
La novedad de King Of Kings con respecto a otras películas de temática similar es la importancia que toma el trasfondo político que subyace en toda la obra:
Intenso estado de agitación política, grupos radicales de resistencia con Barrabás como cabecilla del más activo y extremista que se alza en abierta insurrección para terminar en un baño de sangre, y él con sus huesos en los calabozos y condenado a la cruz cuando la torpeza diplomática de Pilato le lleva a exhibir las efigies de Tiberio, hechos documentados tanto en los evangelios de Marcos y Lucas como en las crónicas de Josefo.
Otra novedad de King Of Kings es presentar a Judas como un simpatizante del grupo de Barrabás y un patriota indeciso que vacila entre el radicalismo de aquel y el mensaje de Cristo al que ve, en un principio, como un líder carismático capaz de liderar el definitivo levantamiento contra Roma.
Decepcionado cuando descubre que el reino y la libertad que proclama, no es de este mundo se decanta por la “resistencia activa” y entrega a Cristo como forma de proteger a Barrabas al que ve como único liberador posible de la patria judía.
Rodada completamente en España, King Of Kings contó con la colaboración de equipo técnico y artístico español, como el decorador Enrique Alarcón, el actor Félix de Pomés o el debut en cine de Frank Braña y Aldo Sambrell.
Como curiosidad, decir que ya existía una película anterior a King Of Kings, estrenada en 1927 con el mismo título y dirigida por Cecil B. DeMille, de la Paramount Pictures.
La versión de 1961 de Nicholas Ray en Technicolor coloca la vida de Jesús en el contexto político de la conquista romana, y de los problemas y postura que gran parte de los ciudadanos tenían que afrontar con la invasión romana.
Si bien Jesús se hace un predicador activo y habla de paz y amor, sus actividades se verán contrastadas con la postura política de Barrabás y sus insurrectos que lucharán contra los invasores romanos, en su intento de liberar a Judea.
King Of Kings es una visión de Cristo reflexiva y racionalista, sin caer claramente en la heterodoxia o la iconoclastia.
King Of Kings contrapone la visión pacifista de Cristo con la lucha armada practicada por grupos de judíos liderados por Barrabás, que pretenden liberar al pueblo de la ocupación romana.
Se le concede una enorme importancia a la invasión romana, la ocupación, la resistencia zelota, los tejemanejes en la casa de Herodes, etcétera.
De esta manera, Jesucristo aparece como alguien bien integrado en su tiempo, y su mensaje aparece bastante más revolucionario.
Jesús se presenta de una manera atractiva para el público, especialmente para el más joven, al hacerse hincapié en su mensaje de paz y al ser encarnado por jovencísimo bello bellísimo Jeffrey Hunter, de menor edad que otros actores que habían interpretado al Maestro.
Lo cierto es que su interpretación, sin ser lúcida en exceso, es todo lo esforzada que se puede, presentando un Jesús lleno de pasión por su mensaje y su misión.
Quizás no le ayude mucho a la credibilidad el ser actor carilindo, ni tampoco algunos manierismos actorales que en ese tiempo ya estaban pasando de moda a favor de interpretaciones más naturalistas, pero en fin, sigue siendo un gran Jesús.
Los secundarios están bien en sus lugares.
Poncio Pilato es presentado como un orgulloso funcionario colonial "enviado a provincias"
Herodes como un tipo políticamente reptiloide, por lo frío y sinuoso.
Judas Iscariote como un personaje no especialmente negativo y con un móvil bastante consistente para su traición, poner en peligro a Jesús para que éste se libere a sí mismo llamando en su auxilio a las huestes celestiales.
Barrabás como un revolucionario jactancioso y creído en su misión, trasunto de los revolucionarios socialistas al estilo Che Guevara.
Salomé sabe poner bien “cara de perra en celo”, aunque su danza tiene bien poco de erótico.
En el lado de las chicas buenas, Siobhan McKenna como María está grande como la vida, en un rol que dice más con la expresión: tristeza, resignación, pero también alegría y confort, todo a un tiempo que con las palabras.
La españolísima Carmen Sevilla compone una María Magdalena quizás un poco melodramática, pero que se ajusta bien a un tipo de cine que ese tiempo empezaba a languidecer, pero no por eso es menos respetable.
En cambio, Juan El Bautista destaca especialmente por su inexpresividad y falta de calor misionero, y la única escena en donde se hace realmente cálido y humano, es aquella en la cual Jesús lo visita en la cárcel.
Sin embargo algunos personajes no me acaban de convencer.
Noto que Jesús me parece muy frío y distante; los apóstoles, a excepción de Pedro y Judas, y aún así, no me dicen nada, no me los creo, parece que están ahí porque tienen que estar.
Las secuencias de narración en off fueron escritas por Ray Bradbury (sin acreditar) y vocalizadas por Orson Welles.
El ritmo de la misma le imprime a King Of Kings un carácter distanciado, un tanto mítico y legendario.
Y la mención final es para el gran Miklós Rózsa, que compone la banda sonora superándose a sí mismo.
El soundtrack de King Of Kings es bastante simple, ya que gira entero y de manera casi maniática alrededor del tema principal pero Rózsa lo convierte en virtud, explotándolo hasta convertirlo en puro lirismo.
Las escenas de curaciones serían sin duda mucho menos efectivas, sin ese formidable fondo sonoro.
Y ya no hablemos de la entrada inicial, épica por todo lo alto, en un tiempo en que la épica chorreaba por el costado del cine hollywoodense.
Su capacidad de trasmitir el sentimiento de lo sublime, de lo que se eleva por encima de la condición mortal, de hacer sentir a un ateo que si Dios, desgraciadamente, no existe, debe de existir “lo divino” puesto que Rózsa fue capaz de darle música.
“And when the tomb was found empty, some days passed, and Christ was seen at Emmaus, and in Jerusalem, and those who saw Him knew He was the Lord God.
And then a final time He came among His disciples by the shore of Galilee...”
Como se ha apuntado antes, la fidelidad a las Escrituras no es uno de sus puntos fuertes en King Of Kings, aunque hay que apuntar que es algo que no se pretende, ya que la producción busca más la espectacularidad.
En algunos momentos, como en el juicio a Jesús, la falta de rigor se hace muy evidente, ya que el proceso está realizado por los romanos y no por los judíos, tal y como describen los Evangelios, y de forma legal más cercana a los Tribunales de hoy en día, esta fue la fórmula que utilizó el productor judío Samuel Bronston, para eximir de culpabilidad a los judíos en la condena a Cristo.
Por otro lado, el guión tiene la sutil inteligencia de presentar a Barrabás como una especie de "gemelo malo" de Jesús, ideológicamente hablando, como una especie de "Mesías de Guerra" frente a Jesús como "Mesías de Paz", añadiéndole bastante complejidad a la trama.
Ese detalle es curioso…
¿Era Barrabás y Jesús la misma persona?...
En arameo, Bar Abba o Barrabás (בר-אבא) significa "hijo del padre".
Bar Abba era el apodo que daban a Jesús, que comenzaba siempre sus oraciones con la palabra Abba, "Padre"
Cuando la multitud en la matanza exigió a Pilato que diera libertad a "Bar Abba" (Barrabás) era la libertad del mismo Jesús la que pedían.
Existen varias lecturas sobre los posibles motivos por los que Jesús y Barrabás, de haber sido la misma persona, habrían terminado siendo dos diferentes.
Una interpretación plantea que habría sido responsabilidad de elementos antisemitas en la iglesia, que al dirigir la petición de libertad hacia una persona retratada como reprobable coloca en el judaísmo la responsabilidad por la crucifixión.
Es posible también que la historia se retratara así para retirar la culpa del Imperio romano por los eventos.
Esto último se habría hecho para facilitar la introducción del cristianismo entre los romanos, ya que de otra forma para un romano aceptar que Jesús fuera el mesías implicaría aceptar también que el Imperio habría matado al Hijo de Dios.
La traición de Judas serviría también como elemento para redirigir la culpa.
Algunos estudiosos consideran también la posibilidad de que toda la situación respecto de Barrabás no habría ocurrido realmente, sino que sería un añadido literario a la historia, para constituir una parábola.
Se indica que la elección entre uno u otro prisionero, si es retirada de la historia, no altera el curso de los acontecimientos.
En este caso, la historia habría estado presente en los textos originales en arameo, antes de su traducción al griego.
Un posible motivo para añadir a Barrabás habría sido el de crear una contrafigura opuesta a Jesús, que estaría preso por alzarse violentamente en contra del Imperio Romano, mientras que la resistencia de Jesús rechaza por completo la violencia y predica el dar la otra mejilla.
La situación obligaría al lector, o al oyente, a tomar partido por uno u otro, y decidir qué forma de proceder es realmente la que se corresponde con Dios.
Esta opción, haría de Barrabás el Mesías Guerrero que algunos judíos esperaban, un zelote, para que los librase de los romanos, prefiriéndole al Mesías Pacífico, Jesús de Nazaret.
Barrabás podría ser también una alegoría de la humanidad.
La liberación del pecador Barrabás podría representar la liberación de la humanidad del pecado original de Adán que tuvo lugar con la crucifixión de Jesús.

“Do you know and love Me?
Feed My sheep, for My sheep are in all the nations.
Go you into all the world and preach the gospel to every creature who hungers.
I am with you always, even unto the end of the world”


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