The Magnificent Seven

“The Wore Seven…
The Fought like Seven Hundred”

No sé si será cosa de estos tiempos de crisis o achaques de la edad, el caso es que cada vez con más frecuencia acabo refugiándome en los valores cinematográficos de rentabilidad fija, sin albures que presagien sorpresas poco agradables.
Esto, en la mayoría de las ocasiones supone un riesgo, tal vez no económico pero si sentimental.
De tal manera, las películas que en nuestra vida dejaron huellas positivas, pueden acabar malparadas tras segundas o terceras revisiones, porque ellas siguen siendo las mismas, pero nosotros no.
Han pasado muchos años pero la pupila sigue dilatada…
“I have been offered a lot for my work, but never everything”
The Magnificent Seven es una película western estadounidense de 1960, dirigida por John Sturges, con un ENORME reparto, lo mas macho machísimo de Hollywood comenzando por Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, Eli Wallach, James Coburn, Horst Buchholz, Robert Vaughn, Brad Dexter, Whit Bissell, Vladimir Sokoloff, entre otros.
Al pensar en este “western” la imagen de Yul Brynner ataviado de negro y su forma hostil de andar, tan fría como robótica es digna de mención.
El guión corre a cargo de William S. Roberts, basado en la película “Seven Samurai” (七人の侍) del nipón Akira Kurosawa.
La melodía principal de la banda sonora, compuesta por Elmer Bernstein, ha sido uno de los distintivos de The Magnificent Seven, y fue imitada en un gran número de westerns posteriores, tres secuelas más y una serie de televisión.
The Magnificent Seven es considerada un clásico del género western, sin duda uno de los mejores de su género y quizás la mejor “Alineación de Estrellas” de la época.
The Magnificent Seven estuvo nominada al Oscar como mejor banda sonora, score que se aleja de los convencionalismos impuestos hasta el momento en el género, con un tema principal muy pegadizo que hasta el día de hoy es popular por su melodía utilizada en campañas publicitarias de cigarrillos.
The Magnificent Seven está considerada como el principio del fin del western clásico dando pie a otras obras como el “spaghetti western” de Sergio Leone y otras.
The Magnificent Seven transformó la idea típica del cowboy, que siempre es el héroe y siempre se lleva el dinero y la chica, en un pobre hombre sin pasado ni futuro que es capaz de ayudar al prójimo por la amistad, la emoción de la experiencia o simplemente por la satisfacción de hacer lo correcto.
The Magnificent Seven suma western, aventura, acción y drama.
Son muchos los que consideran que con The Magnificent Seven comienza el western crepuscular, tras la etapa del western clásico entre 1930 y 1960.
La ambientación sitúa los hechos en la penúltima década del XIX, en la que se impone el estado de derecho en el Oeste y emergen grandes cambios económicos, sociales y de orden público.
El antiguo héroe del Oeste da paso a la figura decadente de personas desplazadas, angustiadas, sin presente y sin futuro.
The Magnificent Seven narra la historia de un pequeño pueblo mejicano cercano a la frontera americana llamado Ixcatlan.
Los campesinos del pueblo piden ayuda al americano Chris Larabee Adams (Yul Brynner) para que los libre del tirano Calvera (Eli Wallach) que los extorsiona hasta el punto de que ya no tienen de qué vivir.
Ellos están dispuestos a luchar pero necesitan un líder.
Chris, a pesar de ser consciente de que no sacará provecho alguno, acepta el trabajo y acaba reclutando a otros seis expertos pistoleros: Vin Tanner (McQueen), Bernardo O’Reilly (Bronson), Lee (Vaughn), Harry Luck (Dexter), Britt (Coburn) y el joven Chico (Buchholz)
Son Los Siete Magníficos, que junto a los campesinos del pueblo, entre los aldeanos sobresalen Hilario (Hoyos), el anciano de la aldea (Sokoloff), Sotero (Alaniz) y la joven Petra (Monteros), tendrán que hacer frente al ejército del malvado Calvera.
Inicialmente, los 7 pistoleros a sueldo no tienen trabajo, carecen de perspectivas, pasan estrecheces y sufren síndromes de miedo y angustia.
Algunos buscan tareas remuneradas tan simples y mal pagadas, como cortar leña, hacer de vaquero o trabajar como dependiente de una tienda de comestibles.
La nostalgia del pasado y la melancolía del presente les impulsan a aceptar un trabajo de 4 a 6 semanas a cambio de la manutención y 20 dólares de salario por todo el período.
El precio habitual de estos servicios oscilaba poco antes entre 600 y 800 dólares.
Los personajes conservan, pese a todo, el espíritu aventurero, el sentido de ayuda a los demás, la conciencia del honor, la afición al riesgo y la lucha, etc.
Para los forajidos corren malos tiempos.
Perseguidos por la policía, el ejército y los rurales, han reducido su actividad y pasan hambre.
El jefe Calvera se siente decepcionado por los cambios sociales que le perjudican.
Es interesante ver cómo los siete pistoleros, que al principio ven el encargo como un simple contrato a sueldo, van encariñándose con los campesinos e implicándose en su lucha hasta el punto de que están dispuestos a dar sus vidas por ellos sin esperar nada a cambio.
En el ámbito personal cada uno de ellos viene a saldar una cuenta pendiente que aún tiene consigo mismo.
Por otra parte, es muy recurrente el tema del héroe, ya que todos ellos pasan de ser meros pistoleros a convertirse en auténticos héroes.
El guión presenta una galería de figuras diversas, bien definidas.
Chris, texano, es inteligente y tiene dotes de mando.
Vin, de certera puntería y pocas palabras, se lleva bien con Chris y le sustituye a veces.
Harry es un soñador iluso.
Lee es exageradamente elegante, huye de alguien y padece insomnio y pesadillas.
Bernardo conecta bien con los niños.
Britt es rudo y reservado.
Chico, el más joven, es inexperto, pero se esfuerza en ser útil.
Se diferencian, además, por rasgos visuales.
Chris viste de negro y anda de modo pausado y arrogante.
Britt no abandona el cuchillo.
Vin tiene una manera muy particular de disparar.
La causa que subyace detrás de este interesante western es noble.
Lejos de la codicia hay un propósito altruista en esa banda de siete pistoleros contratados por el pueblo de campesinos mexicanos cansados de ser saqueados por viles asaltantes y asesinos.
La honradez y la laboriosidad se contraponen con el vandalismo.
Este grupo de hombres duros arriesgan sus vidas por una exigua paga, porque lo que está en juego es la dignidad de ese grupo de personas a vivir pacíficamente trabajando sus tierras y que nada saben de defenderse con métodos bélicos.
Así, la historia es simple, casi lineal y sin tantas complejidades en su confección donde la acción de los tiroteos aparece muy a cuenta gotas para dar lugar a un desarrollo más pausado y planificado.
Todo se circunscribe a una causa justa, pero con las siempre atractivas reglas del lejano oeste donde las vidas humanas no valen casi nada y el más fuerte impone su voluntad.
Las motivaciones de los protagonistas son sólo en parte altruistas, pero en el fondo los siete buscan una digna redención a sus vidas, que conseguirán únicamente mediante el ritual válido, efectivo y determinante en el Oeste:
La violencia, la dialéctica de la pólvora.
También vemos en The Magnificent Seven cómo se toca el tema del racismo que imperó, y ha seguido imperando hasta hace poco relativamente, en todo los Estados Unidos.
El exterminio del indio americano fue un crimen totalmente planeado y calculado por parte del hombre blanco.
Ya lo decía el general Sherman:
“Sólo conozco a un indio bueno: el indio muerto”
En The Magnificent Seven asistimos a una escena de gran tensión, al principio, que empieza así:
Viajero:
“¿Desde cuándo no dejan aquí enterrar a los indios en el cementerio?”
Enterrador:
“Desde que el pueblo se civilizó”
También en The Magnificent Seven se puede observar, gracias a un trasfondo amargo con el que el director recubre el film con sutilidad, los primeros síntomas de lo que luego se llamó "western crepuscular", sobre todo en esa mirada desencantada con que el gran Sturges nos explica la vida de unos pistoleros venidos a menos, todos ellos han vivido tiempos mejores, a los que ya sólo les queda su honor y orgullo.
Sturges, buen artesano, enriquece The Magnificent Seven con numerosos detalles.
Explica la comida de los pistoleros en la aldea: pollo enchilado, carne asada y arroz blanco; y de los campesinos: tortas y judías.
The Magnificent Seven muestra una fiesta folclórica con el toro, el macho cabrío, fuegos artificiales y música indígena.
Trata temas relevantes como los del deber, el honor, la amistad, el compañerismo, el compromiso, el idealismo, la constancia, etc.
Condena el racismo con una divertida escena de humor negro.
Algunos han interpretado The Magnificent Seven como un intento de justificar la intervención norteamericana en Vietnam (1958-75).
The Magnificent Seven es para mí el western perfecto; lo que la convierte también en una de esas películas perfectas, esas que pueden verse a cualquier hora y en cualquier lugar, donde el argumento de la lucha entre el bien y el mal, que ya en 1960 era, por decirlo amablemente, recurrente, funciona a la perfección; el espectador se vuelve un hincha, una mera cheerleader, y lo único que quiere es que Calvera sufra una muerte lenta y dolorosa, idealmente, a manos del fantástico Chris Adams (Brynner)
La musicalización de The Magnificent Seven debe ser, sin lugar a dudas, una de las 5 mejores de todos los tiempos; perfecta en toda forma posible y emocionante hasta poner la piel de gallina.
Elmer Bernstein se luce de principio a fin con su estilo clásico/épico que le entrega el color y los matices necesarios a una historia tensa e impredecible.
La estructura de la banda sonora sigue el patrón clásico, es decir, a la par de la historia, como deberían ser todos los soundtracks, suena fuerte y es constante; acompaña todas y cada una de las cabalgatas de este peculiar grupo de “buenos tipos”
Sólo calla cuando alguien tiene algo importante que decir.
Y esa atracción, se hace todavía más fuerte cuando les oímos hablar.
Los 7 magníficos nunca alardean de su habilidad con el revólver, el cuchillo o los puños.
No son magníficos por su capacidad para matar o para resolver situaciones complicadas.
Son magníficos porque saben que la habilidad con las armas sin la templanza no es nada; son magníficos porque saben que han escogido un camino equivocado que les aboca a la soledad; son magníficos porque aconsejan, advierten y, hasta humillan, al joven y alocado pistolero que busca el reconocimiento y la fama y, sólo lo hacen, porque lo aprecian de veras y le desean una vida tranquila con una familia y una casa.

“The old man was right.
Only the farmers won.
We lost.
We always lose”


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