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jueves, 13 de junio de 2013

Alice In Wonderland

“'Twas brillig/and the slithy toves/did gyre and gimble in the wabe/all mimsy were the borogoves/and the mome raths outgrabe”

Lewis Carroll, es el seudónimo por el que es conocido en la historia de la literatura, Charles Lutwidge Dodgson (1832 - 1898) diácono anglicano, lógico, matemático, fotógrafo, y escritor británico, conocido sobre todo, por su obra “Alice's Adventures In Wonderland” y su secuela, “Through The Looking-Glass And What Alice Found There”
El joven Charles, inició su educación en su propia casa.
Las listas de sus lecturas, conservadas por la familia, atestiguan su precocidad intelectual:
A los 7 años leyó “The Pilgrim’s Progress” de John Bunyan.
Se ha dicho, que Carroll sufrió un trauma infantil, cuando se le obligó a contrarrestar su tendencia natural a ser zurdo; no hay sin embargo, ninguna evidencia de que haya sido así.
Sí sufrió de un tartamudeo, que tendría efectos perjudiciales en sus relaciones sociales durante toda su vida.
También, Carroll padeció sordera en el oído derecho, a consecuencia de una enfermedad.
A los 12 años, fue enviado a una escuela privada, en las afueras de Richmond, donde parece que se integró bien; y en 1845, fue trasladado a Rugby School, donde fue evidentemente menos feliz, según él mismo escribió algunos años después de abandonar el lugar:
“Creo... que por nada en este mundo volvería de nuevo a vivir los 3 años que pasé allí...
Puedo decir, honestamente, que si hubiese estado... a salvo de la molestia nocturna, la dureza de la vida diurna, se me hubiera hecho, en comparación, muchísimo más soportable”
La naturaleza de esta “molestia nocturna” nunca será, quizá, correctamente interpretada.
Puede ser una forma delicada, de hacer referencia a algún tipo de abuso sexual.
Académicamente, sin embargo, Charles se las arregló bastante bien.
Su profesor de matemáticas, R.B. Mayor, dijo de él:
“No he conocido a un chico más prometedor desde que estoy en Rugby”
Su temprana carrera académica, osciló entre sus éxitos, que prometían una carrera explosiva, y su tendencia irresistible a la distracción.
En 1856, Dodgson descubrió una nueva forma de arte, la fotografía, primero por influencia de su tío Skeffington Lutwidge, y más tarde, de su amigo de Oxford, Reginald Southey, y del pionero del arte fotográfico, Oscar Gustav Rejlander.
Dodgson alcanzó pronto la excelencia en este arte, que convirtió en expresión de su personal filosofía interior:
La creencia en la divinidad, de lo que él llamaba belleza, que para él significaba un estado de perfección moral, estética, o física.
A través de la fotografía, Carroll trató de combinar los ideales de libertad y belleza, con la inocencia edénica, donde el cuerpo humano, y el contacto humano, podían ser disfrutados sin sentimiento de culpa.
En su mediana edad, esta visión se transformó en la persecución de la belleza, como un estado de gracia, un medio para recuperar la inocencia perdida.
La obra definitiva, acerca de su actividad como fotógrafo, se puede ver en el film “Lewis Carroll, Photographer” (2002) de Roger Taylor, el cual documenta exhaustivamente, cada una de las fotografías de Lewis Carroll que se han conservado.
Taylor calcula, que algo más de la mitad de su obra conservada, está dedicada a retratar a niñas.
Sin embargo, debe ser tenido en cuenta, que menos de un tercio de la totalidad de su obra se ha conservado.
La niña que más veces le sirvió de modelo, fue Alexandra Kitchin “Xie”, hija del deán de la catedral de Winchester, a la que fotografió unas 50 veces, desde que tenía 4 años, hasta que cumplió 16.
En 1880, intentó fotografiarla en traje de baño, pero no se le permitió.
Se supone que Dodgson destruyó, o devolvió las fotografías de desnudos a las familias de las niñas que fotografiaba.
Se creía que se habían perdido, pero se han encontrado 6 desnudos, de los cuales, 4 han sido publicados, y 2 se conocen apenas.
Las fotografías y esbozos de desnudos, que Dodgson realizaba, alentaron la suposición de que tenía tendencias pedófilas.
Y Dodgson abandonó repentinamente la fotografía en 1880.
Después de 24 años, dominaba completamente el medio, disponía de su propio estudio en el barrio de Tom Quad, y había creado unas 3,000 imágenes.
Menos de 1,000 han sobrevivido al tiempo y a la destrucción intencionada.
Dodgson registraba cuidadosamente, las circunstancias que rodeaban la creación de cada una de sus fotografías, pero su registro fue destruido.
Después de ello, Dodgson escribió poesía y cuentos, que envió a varias revistas, y que le reportaron un éxito discreto.
Entre 1854 y 1856, su obra apareció en las publicaciones de ámbito nacional The Comic Times y The Train, así como en revistas de menor difusión, como la Whitby Gazettey el Oxford Critic.
En 1856, publicó su primera obra, con el seudónimo que le haría famoso:
Un predecible poemilla romántico, “Solitude”, que apareció en The Train, firmado por Lewis Carroll.
El sobrenombre, lo creó a partir de la latinización de su nombre, y el apellido de su madre, Charles Lutwidge.
Lutwidge fue latinizado como Ludovicus, y Charles como Carolus.
El resultante, Ludovicus Carolus, regresó otra vez al idioma inglés como:
Lewis Carroll.
También en 1856, un nuevo deán, Henry Liddell, llegó a Christ Church, trayendo con él a su joven esposa y a sus hijas, que tendrían un importante papel en la vida de Dodgson/Carroll.
Éste entabló una gran amistad con la madre y con los niños, especialmente con las 3 hijas:
Lorina, Alice y Edith.
Parece ser, que se convirtió en una especie de tradición para Dodgson, llevar a las niñas de picnic al río, en Godstow, o en Nuneham.
Fue en una de estas excursiones, concretamente, según sus diarios, el 04 de julio de 1862, cuando Dodgson inventó el argumento de la historia, que más tarde llegaría a ser su primer y más grande éxito comercial.
Él y su amigo, el reverendo Robinson Duckworth, llevaron a las 3 hermanas Liddell:
Lorina, de 13 años; Alice, de 10; y Edith, de 8, a pasear en barca por el Támesis.
Según los relatos del propio Dodgson, de Alice Liddell, y de Duckworth, el autor improvisó la narración, que entusiasmó a las niñas, especialmente a Alice.
Después de la excursión, Alice le pidió que escribiese la historia.
Dodgson pasó una noche componiendo el manuscrito, y se lo regaló a Alice Liddell en las Navidades siguientes.
El manuscrito, se titulaba “Alice's Adventures Under Ground”, y estaba ilustrado con dibujos del propio autor.
Se especula, que la heroína de la obra, está basada en Alice Liddell, pero Dodgson negó que el personaje estuviera basado en persona real alguna.
Tres años más tarde, Dodgson, movido por el gran interés que el manuscrito había despertado entre todos sus lectores, llevó el libro, convenientemente revisado, al editor Macmillan, a quien le gustó de inmediato.
Tras barajar varios títulos, la obra se publicó finalmente en 1865, como:
“Alice's Adventures In Wonderland”, y firmada por Lewis Carroll.
Las ilustraciones de esta primera edición, fueron obra de Sir John Tenniel.
El multitudinario éxito del libro, llevó a su autor a escribir y publicar una segunda parte:
“Through The Looking-Glass And What Alice Found There”
Ha habido, multitud de especulaciones, sobre la posibilidad de que Dodgson hiciera uso de drogas psicoactivas, aunque no existe prueba alguna que respalde esta teoría.
No obstante, la mayoría de los historiadores consideran probable, que el autor utilizase de vez en cuando, láudano, un analgésico de consumo bastante común en la época, y que le ayudaría con el dolor de su artritis.
Hay que señalar, que esta sustancia procede del opio, y puede producir efectos psicotrópicos, si es utilizado en dosis lo suficientemente grandes.
Pese a ello, no existe evidencia alguna, que pueda llevar a pensar que Dodgson abusara de los narcóticos, ni de que éstos tuvieran influencia alguna en su trabajo.
Por otro lado, algunos han creído ver en las alucinaciones que sufre su personaje, Alice, una referencia a las sustancias psicodélicas.
Por ejemplo, en el caso del hongo “Amanita Muscaria” que produce macropsia y micropsia, vemos una analogía en las variaciones de tamaño que sufre Alice al ingerir trozos de Seta.
Aunque siempre se lo consideró un soñador inofensivo, en el año 1996, el autor Richard Wallace, no vaciló en acusarlo, de haber sido el hombre que estaba oculto bajo el alias de “Jack El Destripador”
Las pretendidas pruebas que supuestamente le acusaban, eran frases crípticas contenidas en sus libros, 19 años antes de la matanza del otoño de 1888.
Según esta interpretación, el ya desequilibrado escritor, dejó allí pistas anticipando los crímenes que planeaba cometer.
“Six impossible things.
Count them, Alice!
One:
There's a potion that can make you shrink.
Two:
And a cake that can make you grow.
Three:
Animals can talk.
Four:
Cats can disappear.
Five:
There's a place called Wonderland.
Six:
I can slay the Jabberwocky.
El cuento “Alice's Adventures In Wonderland” está lleno de alusiones satíricas, a los amigos de Dodgson, la educación inglesa, y temas políticos de la época.
El “Wonderland” que se describe en la historia, es creado básicamente, a través de juegos con la lógica, de una forma tan especial, que la obra ha llegado a tener popularidad en los más variados ambientes, desde niños o matemáticos, hasta psiconautas.
En “Alice's Adventures In Wonderland” aparecen algunos de los personajes más famosos de Carroll, como:
El Conejo Blanco, El Sombrerero, La Oruga Azul, El Gato de Cheshire, o La Reina de Corazones; quienes han cobrado importancia suficiente, para ser reconocidos, fuera del mundo de Alice.
Sólo se conservan 23 copias de la 1ª edición de 1865, de las cuales, 17 pertenecen a distintas bibliotecas, y las restantes, están en manos privadas.
El libro tiene una 2ª parte, menos conocida, llamada “Through The Looking-Glass, And What Alice Found There” de 1871.
Varias adaptaciones cinematográficas, combinan elementos de ambos libros.
La obra ha sido traducida a numerosos idiomas, incluido el esperanto.
En 1998, un ejemplar de la 1ª edición del libro, se vendió en subasta, por la suma de $1,5 millones, y se convirtió así, en el libro para niños, más caro hasta ese momento.
“Alice's Adventures In Wonderland” está dividido en 12 capítulos:
Capítulo I: El descenso por la madriguera.
Capítulo II: En un mar de lágrimas.
Capítulo III: Una carrera en comité y un cuento largo.
Capítulo IV: La habitación del Conejo Blanco.
Capítulo V: El consejo de una Oruga.
Capítulo VI: Cerdo y Pimienta.
Capítulo VII: Una comida de Locos.
Capítulo VIII: El croquet de La Reina.
Capítulo IX: Historia de la Falsa Tortuga.
Capítulo X: La contradanza de los bogavantes.
Capítulo XI: ¿Quién robó las tartas?
Capítulo XII: La declaración de Alice.
Por su parte, “Through The Looking-Glass, And What Alice Found There” es la continuación, aunque no hace referencias a lo que ocurre en el libro predecesor.
Muchas cosas de las que acontecen en el libro parecen, metafóricamente, reflejadas en un espejo.
Como dato, mientras que el primer libro, se juega con cartas vivientes; en esta ocasión, Alice se ve envuelta en una loca partida de ajedrez.
Carroll nos proporciona una lista de los movimientos, que en ella se producen, aunque algunos de ellos van en contra de las reglas del juego, como si fuera un niño pequeño, el que estuviera jugando.
“Through The Looking-Glass, And What Alice Found There” está dividido en 12 capítulos y un epílogo:
Capítulo I: La Casa del Espejo.
Capítulo II: El jardín de las flores vivas.
Capítulo III: Insectos del espejo.
Capítulo IV: Tweedledum y Tweedledee.
Capítulo V: Agua y Lana.
Capítulo VI: Humpty Dumpty.
Capítulo VII: El León y El Unicornio.
Capítulo VIII
Capítulo IX: La Reina Alice.
Capítulo X: Sacudir.
Capítulo XI: Despertar.
Capítulo XII: ¿Quién lo ha soñado?
Apéndice: Una avispa con peluca.
Lewis Carroll nos cuenta en “Alice's Adventures In Wonderland” el último, y definitivo, sueño de la niñez:
El sueño, en el que el niño se enfrenta al mundo de los adultos, no para verlo desde fuera, sino para ingresar en él, a manera de “viaje iniciático cinematográfico”
Este mundo, para el niño, es a la vez atrayente y repelente, misterioso y pedestre, racional y profundamente absurdo.
Desde esta perspectiva, Alice se convierte en la primera de las grandes narraciones contemporáneas, que proclaman que los grandes descubrimientos del hombre, no están en el espacio exterior, sino en el interior.
“You're terribly late, you know.
Naughty!”
Hay 13 adaptaciones más de la novela de Lewis Carroll, incluyendo 2 películas para televisión.
La primera fue en 1903; además de series, obras de teatro, animes, videojuegos, videoclips, cómics, ballets, y hasta óperas.
Desde los inicios del cine, allá en los años del cine silente, encontramos ya algunas versiones de Alice, y en varias oportunidades, numerosos directores han tomado el libro como punto de partida y metáfora de los viajes de sus protagonistas.
Desde 1903, cuando se hizo el primer film, inspirado en “Alice’s Adventures In Wonderland”, hasta el día de hoy, las historias de Alice se han adaptado a la pantalla de forma diversa...
En “Alice Au Pays Des Merveilles” (1948), todos los personajes, salvo Alice, eran representados por títeres, algo similar a lo que haría el checo Jan Švankmajer, 40 años más tarde, con la técnica de “stop motion”
Disney intentó parar la producción, distribución, y exhibición del film francés; seguramente, porque se estaba preparando su versión animada de 1951.
En 1967, la BBC hizo una adaptación para televisión, con actores como Sir John Gielgud, Sir Michael Redgrave, y Peter Sellers.
Curiosamente, hubo un film, “Curious Alice” (1968), producido por el National Institute Of Mental Health de EEUU, como parte de un curso para escolares sobre el consumo de drogas.
Durante los 15 minutos que dura el corto, La Oruga fuma marihuana, El Sombrerero toma LSD... mientras El Gato de Cheshire, encarna la consciencia de Alice.
Tres años después, “Alice In Wonderland: An X-Rated Musical Fantasy” se define como una película musical pornográfica.
Alice siempre fue la sorpresa, el absurdo, la confusión, y la magia de descubrir un mundo paralelo, demente, y absolutamente real, en el hueco que deja un conejo blanco en el jardín.
Aquel jardín lleno de cuidadas rosas, barrocas enredaderas, y sombríos rincones, donde el sol no alcanza para espantar los temores que anidan en una niña.
“Hello, Um!”
Alice In Wonderland es una película estadounidense, de fantasía, producida y distribuida por Walt Disney Pictures, y dirigida por Tim Burton en el año de 2010.
Protagonizada por Mia Wasikowska, Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway, Michael Sheen, Alan Rickman, Stephen Fry, Christopher Lee, Imelda Staunton, Crispin Glover, Matt Lucas, Marton Csokas, Tim Pigott-Smith, Lindsay Duncan, Geraldine James, Frances de la Tour, Jemma Powell, John Hopkins, Eleanor Gecks, Eleanor Tomlinson, entre otros.
El guión lo firma Linda Woolverton, inspirada en los libros:
“Alice's Adventures In Wonderland” (1865) y “Through The Looking-Glass, And What Alice Found There'” (1871), ambos de Lewis Carroll.
Por su parte, Tim Burton se centró en el poema “Jabberwocky” como parte de su estructura.
“Jabberwocky” es generalmente considerado, como uno de los mejores poemas sin sentido, escritos en idioma inglés.
La misma palabra “Jabberwocky” es utilizada en inglés, para referirse al lenguaje sin sentido; y aquí, es el dragón representado por el monstruo de la actuación:
Sir Christopher Lee.
Burton también declaró, que él no ve su versión, ya sea como una secuela de cualquier película de Alice existentes, o como una “re-imaginada”
Burton es aquí más “Disney” que nunca, que Burton mismo; de ahí que Alice In Wonderland se muestre, un poco alejada de lo que el genio nos tiene acostumbrado.
En Alice In Wonderland, el viaje original de Alice cuando tenía 10 años ya ocurrió, sólo que no lo recuerda, así que es una especie de “secuela psicodélica”
El explicó:
“La meta es, tratar de hacer una película atractiva, donde puedas obtener alguna psicología, pero también, mantener la clásica naturaleza de Alice”
En versiones anteriores, Burton dijo:
“Siempre es una chica deambulando de un loco personaje a otro, y nunca sentí realmente ninguna conexión emocional”
Su objetivo con Alice In Wonderland, es dar a la historia “algún marco de antecedente emocional” y “para tratar de hacer de Alice, una historia en lugar de una serie de eventos”
No se puede negar, la búsqueda estética en la perfección que hacen de Burton, uno de los directores más afamados del mundo; y en este caso, esa búsqueda va más allá del efectismo y del 3D, un mérito no menor, y que últimamente se ha convertido en un aliado para evitar la piratería, y que está puesto en la impecable dirección de arte, creada digitalmente, mostrándonos un mundo maravilloso, pero a la vez tenebroso, en el que interactúan personajes tan góticos, desde lo externo, como actuales, desde lo interno.
Alice In Wonderland se lanzó en Disney Digital 3D, y en IMAX 3-D, así como en 2-D, para cines tradicionales; siendo candidata a 3 premios Oscar, y terminó por obtener 2 de ellos:
Mejor Dirección Artística y Vestuario, y siendo sólo nominada, a mejores efectos visuales.
Sin embargo, los efectos son un deleite.
El mundo creado por computadora, y plasmado en el celuloide, es simplemente maravilloso.
Cada detalle fue cuidado al máximo, trayéndonos a la vida, un mundo fantástico, dónde queremos que la cámara se tome su tiempo para explorar los pormenores de cada planta, animal, y personaje, que Burton ha incluido.
Una exquisitez sin comparación para la vista.
Pero parece que se ha centrado mucho en lo visual, y se ha olvidado de la historia...
Como bien dicen:
“¡Esta no es la verdadera Alice!”, repiten una y otra vez varios personajes, no más la protagonista cae en el agujero, como discos rayados.
Curiosamente, el tratamiento visual, a muchos del elenco y personal, los hizo sentir náuseas, después de haber filmado largas horas rodeados de verde; pero que a Burton, con cristales de lavanda instalados en sus gafas, contrarrestaron el efecto.
En Alice In Wonderland vemos la lucha del bien y del mal, la ambición del poder a cualquier precio, la locura como medio de escape ante la realidad, el convencimiento de conseguir lo imposible, si uno cree que puede lograrlo, la ruptura de los mandatos sociales y familiares, y fundamentalmente, la confianza de que “El País de Las Maravillas” está dentro de uno, y no es un mundo individual y ajeno, son los tópicos por los que el film de Tim Burton nos hace peregrinar, a lo largo de sus más de 100 minutos de metraje, en el que todo lo que se ve, no es lo que parece.
“I'm investigating things that begin with the letter M”
Alice In Wonderland gira en torno a Alice Kingsleigh (Mia Wasikowska) una chica de 19 años, que regresa al mundo mágico, donde se adentró siendo una niña, para reunirse con sus antiguos amigos:
Nivens McTwisp, “The White Rabbit” (Michael Sheen), Tweedledee y Tweedledum (Matt Lucas), Mallymkun, “The Dormouse” (Barbara Windsor), Absolem, “The Caterpillar” (Alan Rickman), Chessur, “The Cheshire Cat” (Stephen Fry), y por supuesto, Tarrant Hightopp, “The Hatter” (Johnny Depp), al que Lewis Carroll nunca llamó “loco”
Alice se embarca en un viaje fantástico, para encontrar su verdadero destino, y poner fin al reinado de Terror de Iracebeth Of Crims, “The Red Queen” (Helena Bonham Carter)
La trama de Alice In Wonderland, abandona ciertas complejidades matemáticas y filosóficas de los libros, circunstancia que sirve, para que Burton pueda recrearse con sus habituales, y siempre deliciosos delirios visuales.
Y, aunque nos hallamos ante una sencilla fábula, rodeada de innumerables efectos especiales, se agradece que a lo largo de su metraje, se escondan pequeñas reflexiones sobre la vida.
Así, Alice ha de tomar sus propias decisiones, tanto en el mundo de fantasía, como en el real, siendo ella misma, la que determina qué es lo que quiere ser o hacer.
El mundo de Alice, es el de una adolescente que “aún no es del todo Alice”, que necesita saber quién es realmente, y coger las riendas de su vida, para dibujar su propio destino… porque sus sueños son sólo suyos.
En ese paso hacia la madurez, y ante la difícil decisión de entregarse en matrimonio, por razones de conveniencia, su vida transita por 3 dimensiones, o caminos, entre los que ha de elegir:
El de unos sueños imposibles, que la asaltan desde niña, y donde es la protagonista absoluta en un mundo de espejuelos que se modifican a su antojo.
El de los recuerdos de un padre emprendedor, que no pudo llevar a cabo audaces proyectos, porque la muerte le visitó.
Y el de una realidad que está en su mano, y en la que debe ser ella misma.
Imaginación y memoria infantil, que dejan paso a la libertad de la persona adulta, aunque antes, nuestra heroína armada a lo “Juana de Arco” deba restituir la corona a Mirana Of Marmoreal, “The White Queen” (Anne Hathaway), castigar a la sanguinaria “Red Queen” y transformarse de niña a mujer, siguiendo las leyes de la vida, como lo hace el gusano en mariposa.
Pero si Alice vive su propia odisea existencial, Tim Burton también juega su baza de las 3 dimensiones.
Su trabajo se centra en una vistosa puesta en escena, llena de colorido, o de grises marmóreos, según convenga al subvertir el orden del bien y el mal.
El director logra escenarios de gran belleza y preciosismo, gracias a un cuidado diseño de producción, con un maquillaje, y vestuario “maravillosos” que sin embargo, ocultan el verdadero rostro de los personajes, como hacen los súbditos atemorizados por The Red Queen.
Pero esta dimensión visual y artística, sin duda lo mejor, se encuentra con un guión que se empantana en su tramo medio, y que sólo cobra vida en una vistosa batalla final; uno que deja planos a los personajes, auténticos muñecos con poca vida, y anula toda la carga crítica y sarcástica del original literario, respecto a la realidad socio-política del momento.
Al final, Alice In Wonderland se queda en un envoltorio, para una historia adolescente de poca hondura emotiva, y escaso desarrollo de interesantes ideas, como el miedo que paraliza, o el valor de las apariencias.
Reinventar a una Alice, que ahora viaja a “El País de Las Maravillas” como escape a su gris realidad ya casi adulta, como lugar que debe reafirmarle en su rebelión ante un futuro ya prescrito, no es tanto signo de un autor visionario, como a menudo se vende a Burton, como de una encomiable vuelta de tuerca que puede ofrecer nuevas, y estimulantes lecturas sobre el original.
Por ello, resulta tan desalentador, que esta Alice sufra injustamente de aquello que repudia su personaje central, en la escena descrita:
“De un encorsetamiento que vale para su guión esclavo de una narrativa típica, extirpada de toda la anarquía y la locura de, por ejemplo, la versión animada de 1951, componentes que debieran ser esenciales en toda mirada, a una historia que, no olvidemos, encuentra su origen en un relato improvisado, el del reverendo Dodgson, alias Lewis Carroll, a la pequeña Alice Liddell; de un encorsetamiento “mainstream” que, lamentablemente parece diluir la huella del mejor Burton, aquel que desafiaba al gran público, con películas tan esencialmente desconcertantes, maravillosamente desatadas”
Esta nueva versión de Alice, no es otra cosa que un sueño.
Un sueño que es el mismo por el que va a transitar en Alice In Wonderland.
Un sueño que se asemeja a una pesadilla, y que Tim Burton tiñó de obscuridad, a través de una puesta en escena “dark” característica insoslayable del director, pero que a su vez, se nutre de diálogos irónicos, plagados de comentarios ácidos y mordaces, que en muchos casos, se contradicen con el onirismo del cuento, pero que el genial director hace pasar como casuales, e inadvertidos, ante la presencia de un espectador desatento y nada participativo.
Habrá que estar muy atento para entender el doble sentido que imprime cada diálogo.
Puede que Disney hay influido, para que el guión haya sido lineal y convencional, recordemos que si bien, el trasfondo del cuento de Carroll es algo oscuro, el film Alice In Wonderland, producido por Disney, debe ser “apto para niños”
Como dato, el papel de Helena Bonham Carter, se llama “The Red Queen”, y tiene una rivalidad con “The White Queen” (Anne Hathaway); al igual que “The Red Queen” de “Through The Looking-Glass And What Alice Found There”, el personaje es de hecho, en todo lo demás, sobre la base de “The Queen Of Hearts” de “Alice’s Adventures In Wonderland”, la incorporación de sus problemas de gestión de la ira, la manía por la decapitación, y la afición por el flamenco.
Esta es la razón, mientras que el ejército de “The White Queen” es el ajedrez, y el ejército de “The Red Queen” es de barajas temáticas...
Es también una dualidad, así como el cambio de niña a mujer, vista como cambio menstrual, de hormonas y carácter, etc. pero del simbolismo, hablaré más adelante.
En Alice In Wonderland, no obstante, hay referencias a películas anteriores de Burton.
En un poster, por ejemplo, se ve un árbol idéntico al “Árbol de Los Muertos” de “Sleepy Hollow” (1999), además de las figuras del jardín, parecidas a “The Nightmare Before Christmas” (1993), etc.
Sobre los protagonistas:
Helena Bonham Carter como “The Red Queen” es la que se lleva todos los laureles actorales, un personaje tan malvado como cómico, que nos hará viajar por una serie de estados, que virarán entre el odio y la clemencia.
Johnny Depp como “The Hatter” roza un tanto la parodia, así como la sobreactuación de Anne Hathaway como “The White Queen” no desentonan, pero tampoco logran una creación que se recordará en el tiempo.
Un párrafo aparte merece la novel Mia Wasikowska, cuyo debut en la personificación de Alice, la catapulta como la actriz con más futuro de la nueva generación.
Una Alice tan mental como visceral, con un increíble manejo paródico de lo real con lo ficticio.
Por otro lado, los personajes no son buenos o malos en el sentido clásico de estos términos.
Una prueba de ello, son los cambios de humor “The Hatter” que pasa de la euforia a la depresión, en apenas unos segundos; el hilarante carácter de “The Red Queen” insuperable Helena Bonham Carter, a quien se nos muestra como una mujer, que en realidad, busca el afecto de los demás, pero que se oculta tras una fachada iracunda, nunca mejor dicho; o la bestia que ataca, pero que también sana a Alice; o las exageradas poses de “The White Queen”, etc.
No obstante, pese a la altura de los protagonistas en carne y hueso, los personajes animados se roban la historia:
El valeroso Bayard “The Bloodhound” con voz de Timothy Spall, y el sapo que le come la torta a “The Red Queen” son de lo mejor.
A modo general, todos están en cuerpo, pero no en alma, sencillamente, porque Burton ha sido del todo incapaz de tomarles el pulso, y convertirlos en personajes cinematográficos, capaces de trascender a la fama literaria que los precede.
“You used to be much more... muchier.
You've lost your muchness”
El mayor error de Burton, es el pretender ordenar el caos de Carroll.
Eso es como mear contra el viento.
¿Por qué dar cohesión y coherencia, a una obra cuya inmortalidad reside en el desorden, la confusión, el disparate, el absurdo, el surrealismo, el onirismo?
El cineasta antepone la acción a la fascinación, la motivación a la ensoñación, y lo fantasioso a la fantasía.
Donde antes había deliciosos y sarcásticos mensajes ocultos, ahora no queda más que fuegos de artificio.
Curiosamente, Alice In Wonderland es sobre todo, un film con Johnny Depp.
Y aquí no hay engaño posible.
La mayor parte de los afiches que se exhiben en cartelera, lo muestran a él, con su nueva caracterización, de uno de los personajes que, desde la publicación del libro, mayores interrogantes ha despertado, y que curiosamente, en el literario, “The Hatter” es secundario.
Pasaje inolvidable, así lo recuerdo, el de la hora del té, que ha abierto a tantas lecturas, junto a Thackery Earwicket, “The March Hare” (Paul Whitehouse), en el que el tiempo pasa a ser otro protagonista, aquí sólo se reduce a una presencia megalómana del actor.
Tal vez resulte sintomático, que la obra infantil de Disney sea incluso más perversa, que la de un director célebre, por su particular representación de lo siniestro.
La eterna Alice, aquella niña soñadora, caprichosa, quejumbrosa, fisgona, y testaruda, ha crecido, y se ha transformado en una heroína mesiánica apática, movida por la responsabilidad, en lugar de “por la curiosidad”
A sabiendas de que son 2 extensos libros condensados en 108 minutos, que Alice no es Alice, porque no tiene 7 años, sino 19, que “Wonderland” en realidad es “Underland”…
La guionista de Burton se hace un matete bárbaro, dándole a “The Red Queen” las características de la decapitadora “Queen Of Hearts”, o poniendo en boca de algunos de los personajes, los parlamentos célebres de otros.
Es más, la sugerencia de que pase “algo” entre Alice y “The Hatter” es repugnante, y está cogida por los pelos, al igual que el famoso baile del “Futterwacken” que hablan insistentemente durante, para después, ejecutar una especie de abominable “breakdance” que lo único que hace, es producir vergüenza ajena en el espectador.
Linda Woolverton, la guionista, ha inventado un marco propio, la nueva versión de “Alice’s Adventures In Wonderland” que resulta, sin rodeos, una película de Disney, con leve atmósfera “burtoniana”
Una cuestión de “formula”, efectiva para la taquilla, sensacional para los niños, pero que anula las dobles lecturas, y fomenta la atracción surrealista original.
Hay que saberlo:
“Algunas veces, el arte sólo posee un fin estético, y éste es un caso notorio”
Más allá de contar la historia, y adelantar el argumento, y a favor del director y sus detractores que pueden ver destrozada la historia de Carroll, vale destacar, que en Alice In Wonderland, reconocemos escenas, momentos, y frases de la recordada cinta animada, como:
El pozo interminable, el campo de criquet, la mesa de té, y disfrutamos de los anfetamínicos personajes, pero es otra la historia, y es otra la magia, es la magia de Tim Burton, su sello, su estética, y sus actores fetiches.
La galería de personajes mostrados, desde un esteticismo visual aplastante, desfilan, sí, sólo desfilan, de manera urgente por una pasarela que olvida la humanidad de sus criaturas.
Pieza de repostería, que seguramente, será motivo de admiración y deleite oportunista, para los fabricantes de souvenirs y juguetes.
Creo que Alice In Wonderland puede llevar a nuevas motivaciones para la lectura, o relectura del libro de Carroll, no sólo con el ánimo de establecer comparaciones, algo inmediato, sino de ver cómo un director, que alguna vez fue tan personal como Tim Burton, olvidó ahora sombríos pasajes, mundos secretos, espacios clausurados para crear su obra, pero recordemos también, que el dinero lo puso Disney.
Frente al mundo de los personajes de Lewis Carroll, que se enfrentan a enigmas, a interrogantes, a aquello que ha sido subrayado tantas veces en el texto, el “non sense”, el personaje de Alice en Alice In Wonderland, no experimenta inquietudes, ni ese deseo de querer saber.
Desde el principio, Alice cuenta con 19 años, que decide huir de los formalismos y presiones de la sociedad victoriana, tras haber experimentado caer al pozo, secuencia clave de la lectura del original, y pasa a transformarse en una heroína, que finalmente adoptará las vestiduras de una nueva “Juana de Arco” que, en su regreso del mundo real, adoptará un rol de empresaria, con los nuevos circuitos de Oriente.
Alguna vez, la obra de Carroll fue definida, como:
“Una puesta en el espejo, del propio juego del lenguaje, un espacio en el que nada es lo que parece ser, y donde se representa el absurdo de un universo reglado por insostenibles mandatos”
Si alguno de ustedes, ha tenido alguna vez entre sus manos, el libro de Carroll, concordará conmigo, en que es tan solo una sucesión de escenas, entre soporíferas y extrañas, que no guardan ninguna relación entre sí, escritas por un adicto al opio, y posible pedófilo, llamado Charles Lutwidge Dodgson, alias, Lewis Carroll.
La gran verdad, es que siendo este sujeto tartamudo, uno de los pioneros de “la pornografía infantil”, es posible que solo escribiera tal texto, con el propósito encubierto de seducir infantes.
Su fama provino sin embargo, no tanto por las frases sin sentido que escribió bajo el efecto del opio, mientras sublimaba sus perversiones sexuales, sino de las excelentes ilustraciones, con las cuales John Tenniel trato de darle algún sentido a tales desvaríos.
Así, durante las sucesivas reimpresiones del libro, generaciones de niños se entretuvieron con los bonitos, e imaginativos dibujos de Tenniel, mientras desdeñaban sabiamente, leer las historias sin sentido de Carroll, aptas para todos, menos para infantes.
Y hasta aquí todo estaba bien, hubiera terminado siendo recordado tan solo, como un clásico infantil medianamente mediocre.
Empero, supongo que en algún momento, Disney saco un fajó de dólares, y compro los derechos de esta historia, e hizo una adaptación colorida e insulsa, que una vez más, debió todo a la pericia de los animadores y artistas, el ser recordada.
Luego, años después, surgió un movimiento “contracultural” en Estados Unidos, y algunos de estos drogadictos y pervertidos, encontraron gran parecido entre sus experiencias con el LSD, los hongos, y el peyote, y las escenas descritas por Carroll, elevando artificialmente entonces a su libro, a la categoría de, clásico de culto, ya que les parecía bueno de leer en estado de perdición narcótica.
También ayudo, el que fuera visto como una especie de versión “soft” de la “Lolita” de Vladimir Nabokov.
Fue entonces, cuando convocaron una reunión de urgencia en el bunker que queda bajo Disneyland, y dijeron hagamos una nueva versión de Alice:
“Alice In Wonderland”
“Why is it you're always too small or too tall?”
El hecho es, que ningún niño entiende Alice In Wonderland, ya que no fue escrita para niños, pero para los que fueron parte de la sociedad secreta, o de la masonería, Alice In Wonderland es La Sociedad Teosófica, con sus códigos y mensajes, y conspiraciones astrológicas, enmascarado en un cuento de infancia.
Entonces, empezaron así a poner una niña, en el papel del objeto sexual.
Alice sería tal vez, poco políticamente correcto, así que subámosle un poco la edad, y en su lugar, contratemos a una veterana en las prácticas amoratorias, pero eso sí, algo recatada; luego, ese look elegante victoriano y comedido de los personajes, pónganles algo de apariencia punk, gótica, o emo, que eso vende más hoy día, y se va a ver “super cool” o sea rentable.
Si uno está atento, los símbolos de Alice In Wonderland, le guiaran a través de una historia de evolución, y de una cierta moraleja.
Ante todo, el libro es una gran crítica a La Época Victoriana, a su hipocresía y al despotismo impuesto por La Reina Victoria, The Red Queen.
 A algunos esos símbolos, les parecerán muy obvios, a otros indescifrables, pero incluso, aunque no se entiendan a nivel intelectual, también se pueden comprender visualmente, por algo son símbolos, incluso sexuales.
El conejo como duración orgásmica; los continuados cambios de tamaño como simbología fálica o de himen; la llave/falo; las puertas/hendiduras; las setas/provocación; la oruga/mariposa/transformación; el ajedrez/resolución; las cartas/intriga; los animales… menudo repertorio.
Si uno se fija en las anotaciones del libro, veremos que los comentaristas destacan, un sinnúmero de temas como:
La pubertad, el abandono, los desafíos de la transición hacia la edad adulta, e incluso, los peligros de la justicia autoritaria, encarnada en The Queen Of Hearts/Red Queen/Reina Victoria.
La numerología también tiene su cabida en la obra de Carroll, por poner algunos ejemplos:
Aparece el 5, número mágico para los árabes, y simbológico para la masonería.
Aparece también, el famoso 7, número de la creación, de los chacras, el número del conocimiento.
Aparece el 2, la dualidad, lo positivo y lo negativo, el bien y el mal, lo masculino y lo femenino…
Aparecen también, barajas de cartas, y las cartas de corazones, es la que más aparecen, símbolo del sol en el hombre para los alquimistas, símbolo también del amor, y símbolo de cambio, como la menstruación.
Carroll vivía en una época, en que la inocencia infantil se estaba forjando, influyendo la forma en cómo los niños se representaban en la literatura del siglo XIX, dirigida a ellos.
Pero si tomamos en cuenta cómo surgió la historia, un hombre tratando de entretener a una niña durante un paseo en bote…
¿No será que estamos añadiéndole, un sentido que en realidad no tiene?
Alice representa a una persona que desea despertar, renacer, cambiar.
Alice está en el mundo, y ese mundo le exige cosas.

Al descender por la madriguera del Conejo, Alice no está retrocediendo, como se ha dicho, a su primera infancia, sino que está avanzando en el tiempo, hacia ese momento ya cercano, en el que ingresará en el mundo social de los mayores, de niña a mujer, a través del desarrollo interior, hormonal.
La madriguera al interior de la tierra, simbológicamente entra en sí misma.
Alice aparece en una habitación, con varias puertas, y una llave de oro, símbolo alquímico/fálico, y abre una de las puertas, la intuición.
Hay que comentar, que la llave representa la iniciación, y la sabiduría.
Y al llegar al fondo de la madriguera, el primer dilema que se le plantea, es si beber o no de ese frasco que hay encima de la mesa, si crecer o no crecer, es decir, si hacerse o no hacerse adulto; como los 2 lados opuestos, el ying y el yang...
Alice bebe del frasco y, ya crecida, se encuentra con la primera “persona” adulta.
Es “The White Rabbit”, que va impecablemente vestido de caballero victoriano, y por sus palabras se deduce, que sufre de la gran enfermedad mundo moderno:
La prisa, diciendo a todo momento:
“¡Es tarde!
¡Es ya muy tarde!” exclama una y otra vez, sin dejar de correr.
Difícilmente, podía Alice haber encontrado una persona que caracterizara tanto, ese mundo de los adultos, en el que todo el mundo siempre anda deprisa.
En el campo, Alice se encuentra con otro adulto, que representa la antítesis “The White Rabbit”
Si este tenía siempre prisa, “The Caterpillar” que también se transforma, se pasa la vida sentada en un hongo gigante, fumando su misteriosa pipa.
Es ocioso discutir, si Absolem representa o no, al fumador de opio, droga frecuente, e incluso tolerada en la sociedad victoriana inglesa.
Absolem representa en cualquier caso, al adulto que “pasa” del mundanal ruido, piensa que ya no queda nada por hacer.
La “curiosidad” de Alice, tan alejada de las prisas de “The White Rabbit” como del ocio de Absolem, la mantiene eternamente ocupada... y eternamente desocupada a la vez.
Ella está en conflicto con ese mundo, con su madre, con su entorno, que la obliga a casarse, vive un momento de indecisión, no tiene nada claro en su vida.
En ese momento, cuando ella está viviendo su vida normal, hay algo que la hace recordar:
“Estás perdiendo tu tiempo”
Ella intenta descubrir lo que es.
Alice dice a los demás:
“Mira el conejo…” pero sólo ella ve al conejo.
“The White Rabbit” le muestra, que hay algo dentro de sí misma, que debe despertar.
“The White Rabbit” simboliza:
“El recuerdo de su origen divino”
Cuando Alice sale corriendo, porque necesita pensar ya que está en conflicto, no tiene nada claro, va corriendo al bosque, y lo que sucede, es que allí cae en un enorme agujero.
“The White Rabbit”, perseguido por el reloj, atormentado por el tiempo, simboliza burlonamente, al hombre que vive obsesionado por los minutos, y la sociedad victoriana de entonces y de ahora con el llegar “On Time”, y el autor solo refleja las prisas de la vida moderna.
El agujero es el inconsciente.
Ella cae, y ve muchísimas cosas inconexas.
Consigue controlar su inconsciente y todo para.
Llega a un lugar con muchas puertas cerradas, su mente.
¿Qué son esas puertas?
¿Qué simbolizan?
Son las puertas de la mente, qué sólo pueden ser abiertas con la herramienta correcta, necesitan una llave.
Ella ve la llave, pero necesita transformarse para poder servirse de ella, tiene que transformarse en el modo correcto, no sirve cualquier transformación, no sirve ser muy pequeña, sentirse muy pequeña, o muy grande.
Aprende el juego.
Está dentro de la mente, aprendiendo sus juegos.
Consigue encontrar el equilibrio, y salir por la puerta, a un nuevo mundo.
Cuando sale, los primeros seres que encuentra, son los 2 niños gorditos, y una rata ciega con espada.
La rata muestra un defecto psicológico, es la valentía, o el coraje inconscientes, espontáneos que pueden funcionar o no, porque actúan movidos por la emoción.
Los dos gorditos son la duda.
Llevan a Alice a ver a la oruga.
La oruga es el maestro interior, la oruga pregunta a Alice:
“¿Quién eres tú?”
La oruga busca el grado de identificación de Alice con su ego.
Como la oruga es el maestro interior, le explica lo que va a ocurrir:
“Tendrás que enfrentarte al dragón”, que es el Ego, con el valor que es la espada, y el pergamino muestra el camino esotérico, interno o exotérico, fuera del sistema conocido por la mayoría, sin la influencia de las religiones, los que mantuvieron la ruta, el camino correcto para matar al Ego.
Alice dice, que ella no sabe nada de todo eso, y que no puede luchar, y matar al dragón.
No puede creer que ella es la guerrera que matará al monstruo, tiene que vivir el proceso de preparación, el viaje iniciático comenzará.
El maestro le hace bromas, diciendo que ella estará preparada, cuando llegue el momento.
El fumar una pipa de agua azul de la oruga sentada en un hongo, es una clara alusión al consumo de drogas, especialmente por el hongo, que tiene una enorme importancia en el mundo esotérico, como un medio de comunicación con lo divino.
La esencia de algunos hongos tóxicos, cuando entran en contacto con el cerebro, conduce a los síntomas graves y alucinaciones, y se utilizan desde hace miles de años, por la gente que cree recibir mensajes de los dioses.
De la seta “la marcha del agárico” o “Amanita Muscaria”, roja con puntos blancos, se ha utilizado durante miles de años por los chamanes y curanderos de Asia, África, Europa, y América, especialmente con fines religiosos, como la curación, la profecía, la invocación de los espíritus, la comunicación con los antepasados y la percepción de lo divino de la inmortalidad.
Se especula que este hongo, también está presente en los albores de las grandes religiones del mundo, presentes en los cuentos populares, y textos de alquimia.
En concreto, este hongo hace que alguien tan loco que ella, tenga la sensación de que algunos objetos la hagan más grandes, o más pequeños de lo que realmente son, y también, a menudo, una persona puede quedarse dormida durante unas pocas horas, y tienen sueños vívidos, y se despierta cuando la persona sigue teniendo visiones.
Los gorditos, Tweedledum y Tweedledee, son la duda.
Esta puede ser peligrosa para el orden establecido, puede ser buena para Alice, por lo que ellos serán de los primeros en ser encarcelados por el ejercito de “The Red Queen” que simboliza al sistema bloqueador de todo lo que no va a su favor, aunque el primero en capturado es “The White Rabbit” porque es “el recuerdo de su origen divino”, necesitan hacerlo prisionero, así ya no podrá ayudar más.
Alice encuentra, posteriormente, al gato que sonríe.
¿Qué es el gato?
Humo, pensamientos que no se concluyen, ensoñaciones, indica el camino, pero no es real.
El gato le enseña el camino hacia “The Hatter”
Cuando “The Hatter” ve a Alice, él no tiene la más mínima duda de que es la auténtica Alice.
“The Hatter” personifica a la mente, la mente sabe que es Alice; y simboliza la capacidad de centrarse, es por esto que el gato se enamora del sombrero, porque como es humo, quiere ser consistente.
“The Hatter” centra a la mente.
Cuando Alice vuela sobre el sombrero, lo hace centrando su mente, acallando los pensamientos, para llegar donde quiere.
Lo de “loco” de “The Hatter” pudo haber nacido, debido a que, a mediados del siglo XIX, los fabricantes de sombreros, estaban todos desquiciados, porque en su trabajo utilizaban mercurio, uno de los elementos más tóxicos.
Los sombreros se hacían con 2 materiales:
Con piel de castor, para la gama alta; o de conejo, para los más baratos.
Éstos precisaban de un proceso químico para convertirlos en sombrero.
Primero se trataban con nitrato de mercurio para alisar el material, y darles un tono mate, y después, se sumergían en ácido hirviendo para endurecerlos.
Los trabajadores estaban en talleres mal acondicionados, sin ventilación, respiraban constantemente vapores tóxicos.
De hecho, existe la expresión inglesa:
“Loco como un sombrerero”, que resume este síndrome.
Los síntomas por intoxicación con metales pesados son:
Irritabilidad, hiperactividad, labilidad emocional, timidez, y pérdida de memoria.
Sin embargo, “The Hatter” de Carroll, no presentaba ninguno de ellos; era divertido, y estaba obsesionado con el paso del tiempo, aun que si vemos algo en Alice In Wonderland.
Cuando todos los personajes son capturados, y Alice va hacia el castillo de “The Red Queen” con cabeza grande, la cual simboliza a su intelecto, tanta soberbia que lo que le rodea son los sentidos falsos, los aspectos físicos falsos, nariz falsa, oreja falsa, barriga falsa… quiere decir que ellos están a favor del intelecto, los sentidos son falsos, y engañan a La Reina.
“The Red Queen” con todo su intelecto, cree en Alice, ella es tan inteligente, tiene tanto poder, que la soberbia la hace boba a la vez, no ve más allá de lo que quiere ver, es cabezota, presumida, prepotente, egoísta, tonta, no ve que su mayor enemiga está sentada a su lado.
“The Red Queen” es la personalidad dominada por el ego, aunque parezca ser al revés.
“The Red Queen” simboliza el poder político, al que Lewis critica, presentándola como caprichosa y autoritaria.
Es decir, es una crítica a la monarquía de La Época Victoriana, y más exactamente, a La Reina Victoria.
“The Red Queen” representa al absolutismo monárquico, el uso indiscriminado del poder, una crueldad desmedida en sus actitudes.
El significado de las reinas en color rojo y el blanco, es porque son hermanas, y representa la dualidad de Venus, “el lucero de la mañana”, anunciando un nuevo día del regreso del sol “portador de luz” o “Lucifer” en latín significa “luz” o “lux”, y el principal medio para traer, o llevar.
Venus como “la estrella de la mañana”, tiene un sentido positivo en lo oculto, por lo que es venerado por muchas sociedades secretas, a través del nombre de Lucifer.
Mientras que Venus, es también “la estrella de la noche”, anunciando la oscuridad, y su nombre es Satanás.
Su símbolo es la estrella de 5 puntas, o pentagrama, que es también un símbolo de sirio, que son la evidencia de la religión egipcia, como “el nuevo sol”
Cuando “The Hatter” llega, demuestra su habilidad, la habilidad de la mente para adaptarse, él puede engatusar a “The Red Queen” a través de la vanidad de esta.
Él se adapta, trabaja para ella, y para el sistema.
Tras “The Red Queen”, viven los conejos atemorizados.
Los conejos son el miedo, el temor.
Se esconden detrás del humo, el gato, las ensoñaciones, el miedo se esconde siempre detrás de pensamientos que no pueden ayudar, el gato desaparece, y quedan vulnerables, al descubierto.
Después de que todo se descubre, y llegando al desenlace de Alice In Wonderland, el gato visita a “The Hatter” en la prisión, y vemos como un pensamiento que se concreta en algo real… el gato se transforma en “The Hatter”, cuando le cortan la cabeza, y desaparece.
Engañó a “The Red Queen”, y “The Hatter” escapa… y cuando está escapando, se lleva a todos sus amigos, que simbolizan a todos los valores del ser humano, para unificar todas las partes, la mente unifica las partes.
Los lleva a todos a ver a “The White Queen”, que es la conciencia.
Alice necesita valor, el primer paso, es luchar contra el miedo, luchar contra el sistema, para conseguir el valor, simbolizado por la espada.
Alice debe enfrentarse a ese animal monstruoso del sistema, el dragón con nombre que nadie entiende “Jabberwocky”, que custodia la espada, el valor.
Alice llega al valor, por medio del ojo, que todo lo ve, que un acto de valor de la ratita, había sido sustraído del Bayard.
El ojo es devuelto, y el Bayard se vuelve agradecido, permitiendo a Alice dormir tras él.
Para vencer un obstáculo de esta magnitud, ha empleado todas sus fuerzas, toda su energía, su sabiduría, cae en el inconsciente, duerme.
Una vez despierta, el Bayard la cura, y le da el valor, la espada, con la que matará al dragón, el Ego, “Jabberwocky” que simboliza “el miedo al sistema”
Cuando “The Hatter” está saliendo del castillo, con todos sus amigos, van a ver a “The White Queen”, la conciencia, la cual prepara a Alice, una pócima para ayudarla.
La conciencia sabe todo, de todos los mundos, y la poción asquerosa es perfecta para mostrar la capacidad de la conciencia, de no juzgar.
Alice no duda y bebe la pócima.
Alice pregunta a la conciencia:
¿Por qué ella no lucha contra el dragón?
La conciencia explica, que esa no es su naturaleza, no matará el dragón, el Ego, es Alice quien debe matarlo.
El mediador en la lucha, será “The White Rabbit”, “el recuerdo de sí”, él pone todo en su lugar, y explica las reglas.
Cuando llega el “Jabberwocky”, llegan los que están a su favor, la sociedad con su sistema mal diseñado, “The Red Queen” como intelecto, cabezota visible, y pensante del grupo, con el gran Ego, el dragón.
Al otro lado, la conciencia, “The White Queen” con todos los valores:
El perrito, la ratita… “The Hatter”
¿Cuando “Jabberwocky” ve a Alice, qué es lo primero que le dice?
“Viejo enemigo, cuánto tiempo sin verte”
Alice contesta, que ella no le conoce, y el “Jabberwocky” aclara, que no se lo dice a ella, se lo dice al valor, a la espada.
El valor es el peor enemigo del Ego.
El Ego no tiene poder sobre el valor.
El valor es el enemigo, no Alice.
El valor corta exactamente, la cabeza del Ego, y “The White Queen”, que es la conciencia, recupera su poder de reina, y todos los valores la obedecen, la mente “The Hatter” queda feliz, y baila, la mente disfruta de su capacidad de hacer sentir felicidad, con su “Futterwacken”
El “intelecto sesudo” de “The Red Queen”, aparece tan tonto, que incluso aquella persona en la que ella confiaba, la quiso matar, ni de eso se dio cuenta.
La maldición es que ellos vivan juntos para siempre.
“The Hatter “dice a Alice, que la va a echar de menos, pero que nunca la olvidará.
Cuando Alice regresa al mundo del que viene, tiene las ideas claras, la conciencia ha despertado en ella, ha vencido al Ego, ha madurado, sabe lo que quiere, y ve la realidad con más claridad, que ninguno de los que habitan su mundo.
Vuelve a la fiesta y dice:
“No me voy a casar contigo, los príncipes no existen”
“Tengo una idea para un negocio con usted” y baila su “Futterwacken” de liberación ante todos.
Y Alice es libre, para encontrar su destino como adulta.
Alice en el cuento, nos representa a todos solos, frente a un mundo humano, que siempre nos llena de sorpresas, buenas y malas, a nuestro parecer... todas llenas de sarcasmos, cinismos, morbosidad, crueldad... y el eterno juego de vivir o morir...
Las adaptaciones al cine, siempre son peligrosas, porque pueden despertar muchos recelos en espectadores que buscan cierta fidelidad con el argumento original, sobre todo, si éste es literario y, como en este caso, extremadamente notorio.
Una ausencia total de conexión con la esencia de la maravillosa “Alice’s Adventures In Wonderland”
Ni siquiera, la conocida versión de Disney de 1951, estuvo tan alejada del espíritu original; que por lo menos, ha debido tener otro título.
¿Saben qué es realmente, El País de Las Maravillas?
Es un mundo de pensamiento, ideas, e ingenio, un universo de juegos de lógica, que sacude las entrañas de la mente humana, adulta, o infantil.
Una tierra de magia e imaginación, donde lo imposible y lo absurdo, puede parecer inteligente y real.

“Off with their heads!”



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