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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

jueves, 6 de abril de 2017

Secret Beyond The Door

“Long ago I read a book that told the meaning of dreams”

En numerosas películas se trata la importancia del inconsciente.
En el cine negro de Hollywood de La Época Clásica, entre 1930 y 1960, se percibe la influencia de la cultura psicoanalítica, y de la divulgación de las obras más conocidas de Sigmund Freud.
La teoría de los impulsos, conlleva la consideración como enfermo del protagonista de comportamientos criminales, de lo que toman nota las películas en las que la moral queda relegada a un segundo plano.
La importancia de la sexualidad, aparece reflejada en la figura de la “femme fatale” y en conductas donde el principio de placer, doblega al de realidad.
La dualidad consciente/subconsciente, y el lugar de los sueños en el psicoanálisis, están en la base de obras sobre la doble personalidad, y sobre pesadillas que amenazan a personas honradas.
La solución a ciertos conflictos criminales, no es policial, sino médica:
En ellos, un terapeuta logra resolver comportamientos delictivos, fruto de mentes enfermas.
La idea de un trauma de la infancia, o algún suceso del pasado, como explicación para el comportamiento criminal, o en general, algún conflicto en la personalidad del sujeto, es muy frecuente en el cine negro, aunque también en muchos títulos del drama de Hollywood.
Como queda dicho, la existencia de pulsiones instintivas, explican los comportamientos criminales en clave médica, de manera que el paradigma moral no es el adecuado para la comprensión de la personalidad del delincuente, ni para su rehabilitación.
El Complejo de Edipo, y un episodio de la infancia en que se sintió abandonado, explican la criminalidad del personaje central masculino en “Secret Beyond The Door” de Fritz Lang.
“But this is no time for me to think of danger.
This is my wedding day”
Secret Beyond The Door es una película de suspense, del año 1947, dirigida por Fritz Lang.
Protagonizada por Joan Bennett, Michael Redgrave, Anne Revere, Barbara O'Neil, Natalie Schafer, Paul Cavanagh, Anabel Shaw, Rosa Rey, James Seay, Mark Dennis, entre otros.
El guión es de Silvia Richards, basada en una historia de Rufus King, autor de novelas policiacas; y se inspira en “La Barbe Bleue”, el cuento de hadas recopilado y adaptado por Charles Perrault, publicado en 1697, en el que una mujer descubre que su marido oculta en una habitación prohibida, los cadáveres de sus anteriores esposas.
Producida por Producciones Diana de Lang, y lanzado por Universal Pictures; Secret Beyond The Door es la 2ª y última producción de Diana Productions, la compañía que formaron el propio cineasta, con Walter Wanger, también con una reputada trayectoria profesional como productor; siendo protagonizada por Joan Bennett, esposa de Walter Wanger.
Rodada en blanco y negro, la historia  versa sobre una mujer que sospecha que su nuevo marido, un arquitecto, planea matarla; un interesante drama psicológico, dirigido con habilidad y sentido del suspense; y muy curiosamente, tiene algunos puntos ligeramente espeluznantes y unas sombras que de vez en cuando recuerda a “Rebecca” (1940) de Alfred Hitchcock.
Fritz Lang, intento hacer su versión de “Rebecca” (1940), pero fue un proyecto cargado de desastre.
Se corrió por encima del presupuesto, y más de lo previsto, mientras que Lang estaba en constante desacuerdo con su protagonista, Joan Bennett.
El primer adelanto de la película, atrajo comentarios como:
“Más allá de la resistencia humana” y “huele mal”
Por lo que Bennett se refirió a la película, como “un desastre sin reservas”
Denostado durante muchos años, Secret Beyond The Door ha ido adquiriendo prestancia con el paso del tiempo.
En su día, fue considerado como una vulgar revisión de filmes de Alfred Hitchcock, o como un tópico melodrama psicoanalítico, con las preceptivas gotas de suspense.
Sin embargo, Lang propone un apasionante ejercicio de fabulación, que remoza la estructura del relato gótico, donde vuelve a demostrar su rigor en la composición y la puesta en escena.
Rodada íntegramente en los Universal Studios, la acción dramática tiene lugar en New York City, México y en la mansión Blaze Creek, de Lavender Falls, localidad no muy alejada de New York.
La acción tiene lugar en un tiempo deliberadamente indefinido, que se identifica por el vestuario, el modelo de los teléfonos, y partes del mobiliario, como próximo a 1947.
Y se centra en Celia (Joan Bennett), una rica heredera, de unos 30 años, soltera, y con novio de toda la vida, Rick Barrett (Paul Cavanagh)
Ella se va de vacaciones a México con su amiga, Edith Potter (Natalie Schafer); y conoce a Mark Lamphere (Michael Redgrave), un hombre atractivo y misterioso, arquitecto, de unos 40 años, editor de una revista especializada de arquitectura.
Ambos se enamoran, y pocos días después, se casan.
A medida que Celia va conociendo la vida de su marido, empieza a sospechar que oculta secretos que ella ni siquiera puede imaginar...
Resulta que él estaba casado antes, su esposa murió sospechosamente, y tienen un hijo, David (Mark Dennis)
Él también tiene una secretaria muy leal, Miss Robey (Barbara O’Neil), cuyo rostro está desfigurado.
Como antigua enamorada de Mark, la perturbada Miss Robey, termina incendiando a la casa, con lo cual Mark se redime a los ojos de Celia por salvar su vida.
Secret Beyond The Door suma diferentes géneros:
Melodrama, drama psicológico, crimen, cine negro, misterio, suspense, y “thriller”
Algunos analistas de la obra de Fritz Lang, consideran que dentro de su filmografía de cine negro, sobresale una tetralogía que forma la etapa central del mismo, integrada por:
“The Woman In The Window” (1944), “Scarlet Street” (1945), “Secret Beyond The Door” (1948) y “House By The River” (1950)
Donde el tema principal de los 4 films, es la exploración de la ambigüedad de las relaciones entre el ser humano, la ética, y el apremio del deseo.
“Suddenly I'm afraid.
I'm marrying a stranger, a man I don't know at all”
Secret Beyond The Door es un trabajo de encargo, que no constituye una de las obras preferidas de Fritz Lang, ni es una de sus obras maestras, pero es un trabajo notable, limpio, interesante y absorbente, que merece ser tenido en cuenta por su carácter peculiar, y por algunas escenas resueltas con maestría.
La trama se presenta colmada de ambigüedades, que introducen en el film un sesgo de ensoñación y misterio que le confiere densidad, complejidad, e interés.
Quedan sumidas en la ambigüedad, las tendencias sadomasoquistas que se sugieren, algunos traumas psicológicos de la infancia, las obsesiones paranoicas de algunos personajes, las fobias y las manías pirómanas de otros.
A ello contribuye el hecho de que la voz “en off” oscila entre la protagonista y su marido, ampliando las dimensiones de la confusión, las dudas y los interrogantes, que sólo gradualmente y lentamente se van revelando.
Fritz Lang, se dispersó ligeramente en una oscura variación del cuento de “Barba Azul”, en un trabajo alejado de sus obras más redondas, pero logrando con todo, un notable film de suspense, donde crecerán las dudas en una mujer entorno al hombre del cual está enamorada.
Acusado de construirse en torno al molde que Hitchcock crearía para varias películas suyas de la misma década, el realizador vienés, sabe imprimir a este “noir” su toque personal, como por ejemplo:
La escena, hacia el final y visualmente escalofriante, de los 2 protagonistas bajo la espesa niebla de la mañana… eso es puro Fritz Lang; así como también la onírica secuencia del juicio contra Michael Redgrave; pero en conjunto, palidece respecto a la fuerza que sí tuvieron otros trabajos del autor.
Sin embargo, hoy Secret Beyond The Door está bastante mejor considerada que en su día.
La historia da inicio de una forma muy sugestiva:
Un lento desplazamiento de cámara, recorre una superficie acuática, y aparecen en el encuadre, figuras de flores, mientras una voz “en off”, que pertenece a la protagonista, Celia, habla de la interpretación de los sueños, de los viajes en barco como símbolo del inicio de un acontecimiento inesperado; y de los narcisos como imagen de algo indeseado en la perspectiva.
Una buena forma de introducir, más que el sustrato freudiano, el tema de la verdad oculta que anida en el título, y que definirá los periplos personales que el relato desgrana.
De la rápida transición a la imagen de una iglesia, para mostrar como Celia contrae matrimonio con un hombre del que al principio sólo conocemos el nombre, Mark, pues la cámara se acerca a él de espaldas, y corta antes de que se dé la vuelta; y pasamos a diversas cortas secuencias en “flashback”, que ubican la trama:
Celia, una joven soltera y adinerada, siente la necesidad de dar un rumbo a su vida tras la pérdida de su hermano mayor, quien había sido como un padre para ella.
A pesar de contar con un pretendiente al que estima y respeta, Rick Barrett, se va de vacaciones a México con su amiga Edith Potter, y conoce a Mark Lamphere, un arquitecto mayor que ella, de quien queda rápidamente prendada.
Su amor se concreta muy deprisa, y de inmediato se casan.
Interesa comentar al respecto, el modo en qué acaece ese flechazo amoroso, mediante una mirada que un desconocido, Mark, cruza con ella justo en el instante en que Celia se halla contemplando de forma extática, la lucha cuerpo a cuerpo, y a cuchillo, que 2 hombres protagonizan en la calle por el amor de una mujer.
Termina el “flashback”, regresamos a la iglesia, donde la cámara inmóvil, según la mirada subjetiva de ella; recibe al personaje antes anónimo, ahora en la piel de Michael Redgrave:
Esa estrategia narrativa, que afecta tanto a la estructura como a la puesta en escena, es una forma bien llamativa, de prefigurar las sombras de sospecha que después aflorarán.
En efecto, acto seguido, apenas iniciado el matrimonio, durante su luna de miel en un villorrio mexicano, Celia descubre que Mark guarda diversos secretos, e incluso una cara oculta, pues sufre súbitos cambios de humor, y actúa de forma extraña.
Esa sensación se agravará, cuando Celia se traslade a vivir a la mansión Blaze Creek, en Lavender Falls, residencia de toda la vida de Los Lamphere, donde convivirá con otros personajes:
Caroline Lamphere (Anne Revere), hermana de Mark; David, el hijo de Mark de un anterior matrimonio; y Miss Robey, la asistente.
A partir de aquí, y en el alambicado de secretos, estigmas y traumas familiares que afectan de un modo u otro a todos los habitantes de la casa, donde aparece la sombra de otras historias poco antes contadas; se cimienta esa vis gótica que el argumento anuncia, que el guión depura, y al que Lang consagra sus virtuosos motivos de narración atmosférica y visual.
Se aprovechan así las mejores ideas del libreto, como puede ser la colección de habitaciones diseñadas por Mark, para reproducir diversos escenarios históricos de crímenes pasionales, una traslación al espacio físico y real de los instintos psicopáticos del personaje; y en concreto, la séptima puerta, esa que siempre debe permanecer cerrada, y obviamente, Celia abrirá; literalidad de un título que sin embargo admite otros secretos, y otras puertas; y se exponen de forma sumaria, diríase que casi fragmentada, donde los datos y los conflictos que enrevesan el drama psicológico por acumulación de demasiados personajes.
A pesar de estar locamente enamorada de él, al poco su extraño comportamiento, abandonándola a la mínima ocasión, con excusas que más tarde se descubren falsas, Celia estará a punto de acabar con el matrimonio.
Pese a su actuación, Celia decide darle otra oportunidad, y cuando llega a la casa donde ambos van a vivir, descubre que su marido tiene una morbosa hobby: Colecciona habitaciones donde se han cometido asesinatos, una de ellas, reservada a su esposa Celia.
También, ese guiño optimista del final esperanzador, y con un futuro a la vista, distinto a lo visto en las otras películas mencionadas, es lo que hacen singular la propuesta.
Fritz Lang prefiere, lo aclaran las imágenes, dejarse llevar por las ambigüedades en el comportamiento de Mark, y, a partir de ahí, hacer transitar el film hacia el territorio de un suspense, por momentos desasosegante, en el que no falta un ápice de turbia ensoñación.
A todo ello coadyuva el esmerado diseño de producción, los opulentos, a veces recargados ambientes de la mansión, con mención especial en el decorado y algunos objetos de las habitaciones fetiche.
Y como no podía ser de otro modo, tratándose de una película de Lang, aspectos sumamente interesantes, entre los cuales cabe citar el prometedor preámbulo, aunque, por otra parte, el mismo nos anticipe los derroteros por los que se va a mover la trama argumental, afectada por el libreto de Silvia Richards, autora de la historia original de otro film peculiar de Lang; y su afección por la moda del psicoanálisis imperante por aquellos años, y de la que Hollywood, por supuesto, no quiso sustraerse.
Así pues, la historia queda mediatizada por la vorágine de esta corriente de la psicología, circunstancia que explica la resolución fácil, y que hoy nos parece ya muy trillada, del misterio planteado.
Una solución argumental poco convincente, que deja muchos cabos sueltos para servir un final poco climático e insatisfactorio, y que enlaza con el tratamiento generalizado, dado al psicoanálisis que como norma en aquellos años, era presentado de manera simplista.
No en vano, Secret Beyond The Door cuenta con un notable trabajo basado en los juegos de luces y sombras del operador Stanley Cortez, si bien el mismo Lang a tenor de lo expuesto, no pareció del todo satisfecho; que explora las líneas abiertas por Val Lewton y Jacques Tourneur, o el terror de la Universal, y que consigue imágenes sugerentes y evocadoras, como las de los planos en el bosque neblinoso y, por supuesto, aquellas en las que la protagonista incorporada por una correcta Joan Bennett, recorre en camisón los pasillos de la mansión familiar.
Es decir, que Fritz Lang sí alcanza a dotar a la película de un consistente envoltorio visual que hunde sus raíces en el más genuino cine negro.
Además, el director de origen europeo, acierta a crear momentos de suspense, como el de la llegada de la heroína al caserón de la estirpe de su marido, aprovechado para introducir personajes de evidente potencial que lamentablemente acabarán perdiéndose por el camino.
Y es que el característico fatalismo “noir” de Lang, desaparece entre explicaciones de diván, en esa conclusión deshilachada, que finaliza este melodrama psicológico que sigue las líneas marcadas por “El Ciclo de Mujeres en Peligro”
Aún con todo, su visión progresista se puede rastrear en la voluntad de tratar, en lugar de castigar las conductas sociales del personaje encarnado por Michael Redgrave, el hijo del patriarca del clan inglés de actores, en una de sus primeras incursiones en el cine de Hollywood, en EEUU.
Redgrave está aquí aún mejor, y conviene analizar la dualidad que da a su papel desde el primer momento:
Es un caballero capaz de enamorar a las mujeres por el magnetismo sexual que desprende, haciéndolas oír lo que ellas desean escuchar; y sin embargo, las sorpresas que esconde, se van revelando con cuentagotas, añadiendo elementos ignorados de su entorno.
Por otra parte, Secret Beyond The Door, es la 4ª, y postrera colaboración entre Fritz Lang y Joan Bennett, una actriz entronizada por los amantes del “noir”, precisamente, por estas películas que rodaron ambos, queda como producto de su época, un melodrama con acento “hitchcockniano”, un tanto confuso o deslavazado desde el punto de vista argumental.
Bennett, transmite aquí muy bien la desorientación de su personaje, recordando por su físico a Vivien Leigh; y luce una espléndida y potente sensualidad, que se ve realzada por un variado y elegantísimo vestuario, de Travis Banton.
El estilo de la obra, en general, se aproxima a la sobriedad y parquedad de medios propias de los films de serie B.
Y 2 intérpretes femeninas más, con una sólida reputación como actrices de reparto:
Anne Revere y Barbara O'Neil, que se desempeñan con solvencia en unos personajes lamentablemente desaprovechados y olvidados.
Son destacables las 2 escenas iniciales, que sirven a Lang, para plantear concisamente las cuestiones clave del film.
Plantea, en primer lugar, la ocultación de la verdad, en el fondo del mar, en la profundidad del subconsciente humano, o tras la séptima puerta de la mansión Lamphere.
Plantea también, la presencia amenazadora de la muerte, en el duelo entre 2 jóvenes por el amor de una mujer; y la turbación de Celia tras sentirse mirada y admirada por Mark.
Es memorable la escena final, del incendio, resuelta con eficacia, sentido del suspense, y la espectacularidad.
Sin embargo, Secret Beyond The Door deja cabos que quedan sueltos:
¿Cómo murió Eleanor?, ¿Por qué justo la noche en que Celia abre la puerta cerrada, Mark comienza a sospechar de ella?, ¿Mark juega con el picaporte en México, por un instinto post-traumático?, ¿Por qué Mark obliga a todos los habitantes de la casa, a abandonarla?
Secret Beyond The Door queda marcada por no explorar situaciones que apunta, como por ejemplo, las diferentes relaciones entabladas entre los habitantes de la casa; dejar otras irresolutas y solventar de manera poco clara otras, como la explicación basada en traumas infantiles, etc.
¿David Lamphere, el hijo?
Son puntos flacos que resultan sorprendentes, a tenor de la notoria y significativa historia profesional de su director, uno de los más importantes, ya en la época del cine mudo, y cuyas contribuciones al género fantástico o, como ya se ha hecho notar, al “negro” han escrito su nombre con letras doradas en el panteón del medio cinematográfico.
Para mi gusto, obtendría el excelente, si hubiese cortado al menos los 10 minutos antes, con otro final, o un final abierto.
Y muy en el fondo, no sería descabellado pensar en Secret Beyond The Door, como una monumental parábola sobre el propio rechazo autobiográfico del director.
No cabe olvidar, que Lang sufrió presiones para estudiar arquitectura, materia esta que no le apasionaba, y que dejó por su gran pasión, el cine.
Con Secret Beyond The Door, parece exorcizar los demonios que podrían acosarle al respecto, forzando su identificación con el personaje protagonista, un por momentos acartonado Michael Redgrave, y mimetizando la dulzura del elemento femenino, con el vehículo redentor cinematográfico.
Completa la función, una reconocida aunque desatada partitura de uno de los compositores clásicos de música sinfónica para cine, el excelente y oscarizado, Miklós Rózsa.
“If a girl dreams of a boat or a ship she will reach a safe harbor, but if she dreams of daffodils she is in great danger”
Los estudiosos reconocen en el Cine Negro, una serie de influencias y antecedentes que, enunciados sin jerarquización ni pretensión de exhaustividad, serían:
La criminalidad organizada y el gansterismo, alimentados por la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas, y la crisis económica; la novela barata o “pulp fiction” de autores que eventualmente se convierten en guionistas; el reportaje y el periodismo de investigación; los seriales radiofónicos y el cómic; la fotografía del expresionismo alemán, que inspira las imágenes contrastadas de luces y sombras propias del “noir”; y por último, el psicoanálisis.
Así las cosas, resulta difícil determinar, en qué medida la cultura psicoanalítica inspira directamente algunos de los más interesantes conflictos y personajes del cine negro, o si por el contrario, sucede que las reflexiones de Sigmund Freud se formulan en un clima moral, y en un humus intelectual que es compartido por los autores de los relatos del “noir”; con demasiada seguridad, en una de las más recientes indagaciones se llega a afirmar que el psicoanálisis es un tema [sic] que obsesiona a los cineastas.
Saben que el público les encuentra un encanto perverso, sobre todo cuando incluye sexo, sueños y violencia.
El espectador se cree un simple “voyeur” de las consecuencias causadas por unas neurosis que se presentan en general de forma muy simplista.
Fritz Lang, es por tanto uno de los pocos directores que trabajan el tema seriamente, utilizando el psicoanálisis al margen del realismo exterior para explorar los misterios del alma de sus protagonistas, pero también para desestabilizar al público.
Trátese de causalidad o de convergencia, en cualquiera de los casos, lo relevante es el trasfondo psicoanalítico de obras importantes del cine negro, y Secret Beyond The Door, tiene mucho que contar.

“Some men destroy what they love most!”



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