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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

martes, 11 de abril de 2017

What Ever Happened to Aunt Alice?

“What makes her garden grow...
Wouldn't you like to know!”

El “Psycho-Biddy” es un término coloquial para un subgénero del terror o “thriller” que cuenta con una mujer mayor, que en época anterior era muy glamorosa, y que ahora se ha convertido en una desequilibrada mental, aterrorizando a los que la rodean.
El género comenzó oficialmente en 1962, con la película “What Ever Happened to Baby Jane?”, a pesar de que tenía algunos antecedentes, duró hasta mediados de la década de 1970.
El género en particular, también es referido a los términos:
“Grande Dame Guignol”, “Hagsploitation” y “Bruja Terrorífica”
Y por lo general, presenta a una mujer mentalmente inestable, peligrosa, o demente, de edad avanzada, con un pasado un tanto glamuroso, que vive ahora una vida de relativa riqueza, o manteniéndola en farsa.
En algunos casos, la mujer puede estar en peligro de algún tipo, con la otra parte de sí misma que intenta conducir su inestabilidad mental.
A menudo, pero no siempre, hay 2 mujeres mayores protagonistas, que se enfrentan entre sí, en una lucha a vida o muerte, donde por lo general, es el resultado de odios amargos, celos o rivalidades que se han filtrado a lo largo de, no años, sino décadas.
Estos combatientes, a menudo son parientes de sangre.
El personaje, a menudo se presenta de manera grotesca, demencial, haciendo hincapié en el proceso de envejecimiento sin glamour, y finalmente la muerte por locura.
Ese personaje inestable, se ve a menudo suspirando por la juventud perdida y la gloria del pasado, atrapada por sus recuerdos idealizados de su infancia, juventud o bienestar, y el trauma de un episodio pasado que les persigue, aumentando su inestabilidad mental, llevándoles a la tragedia inevitable.
Por ejemplo, “What Ever Happened to Baby Jane?” (1962), establece muchas tendencias, y más o menos define el subgénero con la representación teatral, los signos de riqueza gastada, el Hollywood del pasado, y el melodrama psicológicamente complejo.
Además, incluye elementos de muchos otros géneros, como el gótico, el Gran Guiñol, la comedia negra, el psicodrama, el melodrama, la venganza, el camp, e incluso el musical.
La ciencia ficción y el lejano oeste, también han sido parte del subgénero.
Pero una cosa es segura en el “Psycho-Biddy”:
Es exclusivamente femenino.
“You've had such rotten luck with your housekeepers Aunt Claire”
What Ever Happened to Aunt Alice? es una película de terror y suspense, del año 1969, dirigida por Lee H. Katzin.
Protagonizada por Geraldine Page, Ruth Gordon, Michael Barbera, Peter Brandon, Mildred Dunnock, Joan Huntington, Robert Fuller, Rosemary Forsyth, entre otros.
El guión es de Theodore Apstein, basado en la novela “The Forbidden Garden” (1962) de Ursula Curtiss; una historia macabra de trasfondo, donde se muestra cómo la ambición puede llevar a límites insospechados.
What Ever Happened to Aunt Alice? es la 3ª y última de una trilogía no oficial del director y productor, Robert Aldrich, que incluyen:
“What Ever Happened to Baby Jane?” (1962) y “Hush… Hush, Sweet Charlotte” (1964), que cuentan con 2 protagonistas femeninas.
Aldrich dirigió los 2 primeros; pero las 3 películas giran en torno a mujeres de edad madura, que llegan a ser intrigantes o dementes, que recurren a la violencia, y el asesinato.
Como dato, el director Lee H. Katzin, reemplazó a Bernard Girard como director, después de 4 semanas de rodaje; en una película que hoy tiene cierto estatus como un clásico de culto, y está bastante bien considerado en círculos especializados y de crítica.
Filmada en Tucson, Arizona, así como en los Aldrich Estudios de Los Ángeles, en California; la acción sigue a Claire Marrable (Geraldine Page), una mujer de clase alta, y mediana edad, que se encuentra de súbito con la sorpresa de que su marido al morir, sólo la ha dejado deudas; con lo cual, Claire decide irse a vivir a Texas con su sobrino, y comprar allí una pequeña casa aislada en mitad de la nada.
Pero una serie de inquietantes acontecimientos tienen lugar en la casa de la viuda Marrable…
Desde hace algún tiempo, las distintas amas de llaves que han trabajado a su servicio, han desaparecido misteriosamente.
Todas tenían algo en común:
Poseían recursos económicos, y no tenían parientes cercanos.
Todo cambia cuando llega la siguiente ama de llaves:
Alice Dimmock (Ruth Gordon), que quiere averiguar qué ha pasado con la anterior, que era “amiga” suya, Edna Tinsley (Mildred Dunnock)
What Ever Happened to Aunt Alice? Nos presenta un magnífico “tour de forcé” interpretativo, que recuerda a films de estética similar, y bueno, las casualidades no existen, pues su productor no es otro que Robert Aldrich, director de una trilogía no oficial sobre “Psycho-Biddy” donde incluso se permite el lujo de llamar a la película de manera similar a su gran éxito comercial, “What Ever Happened to… ?” para así atraer al público a las salas.
Y es que What Ever Happened To Aunt Alice?, es una de esas películas poco conocidas que quedaron perdidas con el paso del tiempo, pero que vale la pena descubrir, debido a sus brillantes actuaciones, buena narración, y negro final.
“You are the only mistake I made”
El ambiente en What Ever Happened to Aunt Alice?, es tétrico y nada agradable, y dirige la cinta con mucho estilo, el director Lee H. Katzin, un extraño individuo que desarrolló la mayor parte de su carrera para televisión; y aquí tiene un aroma y un gusto a serie B delicioso, con ese encanto y personalidad consciente de sus supuestas limitaciones, pero que a base de ingenio, cuidado y habilidad, mezclado con su justa y necesaria gota de desenfado, logra resultados realmente sublimes.
Cine de género de calidad, qué duda cabe.
El “thriller” está lleno de suspense, y tiene un ritmo idóneo para crear tensión y angustia.
La historia está genialmente hilada, y hay escenas llenas de demencia.
Con intrigas conversadas, situaciones muy femeninas, enfrentamientos de palabras, todo muy correcto y formal, y hasta un lesbianismo sutil.
Aquí, la riqueza es un tema más prominente que la venganza:
Claire Marrable, es una mujer de sociedad, que le gusta el lujo, pero se encuentra sin un centavo cuando su marido muere, dejándola prácticamente en la calle, salvo una colección de mariposas disecadas y otra colección de estampillas; sin casa, sin joyas, sin muebles, sin nada, solo deudas...
Al asentarse en otra ciudad, inicia un macabro plan:
La contratación de mujeres económicamente independientes, como sirvientas de limpieza, de más edad, para después asesinarlas, hacerse con sus ahorros, “plantando” los cadáveres en su jardín, bajo sendos pinos.
Los cadáveres, aparentemente hacen que el suelo sea bastante fértil, y no es hasta la 3ª mujer de la limpieza “desaparece”, que Alice, la del título, llega a la casa como domestica, y comienza a sospechar que algo anda mal…
Alice se encargará de averiguar qué le pasó a su amiga, “su compañera”
¿Acaso fueron amantes?
La película es muy sutil en ese sentido, pero las claves están…
El director, Lee H. Katzin, decide tomar a sus 2 personajes, simples como son, pero no por ello planos:
Geraldine Page como una vieja psicópata, que de seguro no tiene buenos planes para su nueva mucama; y Ruth Gordon, como una correcta señora, que de seguro se mueve por nobles intenciones; para comenzar un interesante y atractivo juego, casi del “gato y el ratón”, en donde una busca, y la otra esconde; una esconde y la otra busca, etcétera; entablando una convincente dinámica y mecánica de poder, que abarca tanto su relación humana y profesional, como las múltiples idas y venidas del relato, al cual se suman unos cuantos personajes que, indirectamente y sin que lo sepan, irán avivando la llama de la sospecha y el resentimiento entre ambas señoras.
Page, por su parte, realiza una interpretación llena de matices, tanto en la mirada, como los gestos de sus manos, atención a su expresión cuando se entera que Gordon dispone de $45.000 en el banco… logrando crear una de las psicópatas más memorables que jamás se hayan visto la pantalla.
Atención al desenlace, el cual es impagable; y a pesar de que el registro pide sobreactuación, ella no se pasa ni un milímetro, dotando de un aura de veracidad a su personaje, que sólo las grandes actrices son capaces de conseguir.
Por otro lado, la oscarizada Ruth Gordon, tiene un personaje más difícil, alejado completamente del registro interpretativo que la había lanzado a la fama un año antes, el de la tenebrosa señora Minnie Castevet de “Rosemary’s Baby” (1968)
Aquí, Gordon realiza una interpretación enternecedora, como en la secuencia donde descubre La Biblia de su amiga, y aguanta el llanto; y sobretodo la poderosa secuencia en la que Page le habla de su amiga, calificándola de “borracha y promiscúa”, y Gordon debe hacer que no la conoce…
Lo mejor, es que el personaje de Geraldine Page, no resulta nada exagerado, de hecho es de lo más creíble en su impostado y pretencioso despliegue de clase, elegancia e intelectualismo, por más siútico y artificioso que luzca, al fin y al cabo un rasgo que refleja su insensibilidad y sadismo, su gélida y desapegada personalidad, disfrazada de sofisticada cortesía, por supuesto.
Lástima que Gordon tuvo un cruel desenlace, para nada se lo merecía, y que, claro está, el final del personaje tan sufrido de Mildred Dunnock, la “amante”
Queda ese final, tan lleno de incultura para un personaje tan arribista como patético y burgués, en la ironía de la venerable asesina, que mataba por dinero, que sin saberlo por su falta de cultura, era millonaria en la colección de estampillas que tenían un valor de más de $100.000.
Como dato curioso el homenaje a Hitchcock con la muerte del personaje de Ruth Gordon, en la escena de la muerte de Marion Crane en “Psycho” (1960), en la que Anthony Perkins hunde su coche en una especie de pantano.
“You have a very green thumb.
Your pine trees grow good, very good”
La “estrella maldita” es sin lugar a duda, uno de los personajes emblemáticos del melodrama de ambiente teatral.
Un micro género que se dedicó a este personaje, es el de la “novela de la actriz”, de la inacabada Fanfarlo de Baudelaire, a La Faustin de los Goncourt, o la Dinah Samuel de Champsaur; sin olvidar a la increíble Nana de Zola, trágica “lolita” destinada a una temprana sífilis.
El estereotipo, es retomado luego por el cine, culminando en el célebre “Sunset Boulevard” (1950), y la deliciosamente enfermiza “What Ever Happened to Baby Jane?” (1962), fuente de innumerables versiones psicotrónicas, que llegaron a constituir un curioso subgénero, el “Psycho-Biddy” o “Grande Dame Guignol”
La estela de ambas películas, creó el estereotipo de la “estrella declinante”, permitiendo el ambiguo y decrépito regreso o “revival” de antiguas divas recicladas por la despiadada fábrica de sueños.
Así, Bette Davis en “The Star” (1952), Joan Crawford en “Torch Song” (1953), Geraldine Page en “Sweet Bird of Youth” (1962), Susan Hayward en “Valley of the Dolls” (1967) y Faye Dunaway en “Mommie Dearest” (1981)
Pero quizás se lleve la palma Rainer Fassbinder con su “Die Sehnsucht der Veronika Voss” (1982), centrado en la industria cinematográfica alemana de postguerra, y claro homenaje a la obra maestra de Billy Wilder, con el amor trágico de su decadente estrella, y el joven reportero.
Era éste un público joven, el de los “Baby-Boomers”, que devoraba películas de terror:
“Drácula”, “La Momia” o el propio “Frankenstein”, apadrinaron muchos primeros besos, y fueron testigos de extraños juegos en el patio de butacas.
Hay que tener en cuenta, además, que con la generación de los “Baby-Boomers”, se desató un exacerbado culto a la juventud que todavía hoy perdura, véase el caso de Madonna… y que al igual que Mary Shelley, denunció con su criatura, los peligros del progreso científico en pleno siglo XIX, era lógico que a la fuente de juventud de los 60s, terminara acercándose una vieja loca a tirar piedras para asustar a los que allí se bañaban:
Los Baby-Boomers también dejarían de ser jóvenes, venía a decirles este nuevo monstruo, una idea desde luego aterradora.
Con “What Ever Happened to Baby Jane?” (1962), aparte de inaugurar toda una serie de películas con títulos atrapados entre signos de interrogación “?”, tuvo tanto éxito, que terminó convertida en un género cinematográfico.
Sin embargo, no existe el equivalente masculino.
¿Alguien dijo machismo?

“Since I'm all alone, it seems fitting that I should apply for a position.
I think I would make a most acceptable companion, don't you agree?
I have savings of my own... and I have no one left in the world.
After all...
I'd make a very handsome pine tree!”



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