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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

sábado, 17 de junio de 2017

Inherit The Wind

“An idea is a greater monument than a cathedral.
And the advance of man's knowledge is a greater miracle than all the sticks turned to snakes or the parting of the waters”

En La Declaración Universal de Los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por La Asamblea General de La Organización de Las Naciones Unidas, en su resolución 217 A (III), de 10 de diciembre de 1948; en su artículo 18, advierte:
“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”
La tolerancia religiosa, significa respetar y aceptar la existencia de otras formas de vida, creencias e ideas, o aun la no creencia en ninguna religión.
La intolerancia religiosa, puede consistir en considerar ciertas creencias como anómalas, fuera de lugar o heréticas, por el simple hecho de ser diferentes.
Para que se dé la tolerancia religiosa, es necesario que los individuos y las instituciones reconozcan la pluralidad y diversidad del mundo en que vivimos, así como la existencia de conceptos que para otros son importantes, aunque pertenezcan a una minoría.
Los dogmas de un culto en particular, se deben interpretar como para uso dentro de la comunidad que los profesa, y sin involucrar a terceros en el mundo exterior que no deseen participar de ellos.
Esa es la norma general aceptada, pero para 1925, el panorama era muy diferente.
El Juicio de Scopes o “The State of Tennessee v. John Thomas Scopes, 152 Tenn. 424, 278 S.W. 57 (Tenn. 1925” a menudo llamado en inglés “Scopes Monkey Trial” o “El Juicio del Mono”, fue un sonado caso legal en Estados Unidos, que puso a prueba el Butler Act, que establecía que “era ilegal en todo establecimiento educativo del Estado de Tennessee, la enseñanza de cualquier teoría que niegue la historia de La Divina Creación del hombre, tal como se encuentra explicada en La Biblia, y reemplazarla por la enseñanza de que el hombre desciende de un orden de animales inferiores”
En otras palabras, era delito decir que el hombre, varón y mujer, evolucionó de especies inferiores, y que el chimpancé era su pariente más cercano en la escala zoológica.
Esto, se decía, podía llevar a “perversiones morales”
Por lo que la enseñanza oficial, debía ser que el hombre fue creado por Dios, como dice La Biblia.
El profesor John Thomas Scopes, de 24 años, no podía entender su situación...
Estaba preso por enseñar ciencia, que era su trabajo.
Tampoco entendía que, con su arresto, los líderes locales buscaran atraer la atención sobre Dayton, Tennessee, y tentar a algún empresario a invertir en un pueblo que cada vez tenía menos habitantes.
Su juicio empezó el 10 de julio, durante 12 días, con 2 fines de semana; y se dictó sentencia el 21 de julio de 1925.
Fue la prensa, la que bautizó el caso con el nombre que lo identificaría para siempre:
“El Juicio del Mono”
Este juicio, probablemente fue el primero con enorme repercusión mediática a lo largo de todo EEUU, antes de que la televisión llegara a los tribunales.
Fragmentos del mismo, fueron retransmitidos en directo por prestigiosas emisoras de radio, y la prensa se hizo eco de todo tipo de noticias, directas o concomitantes, publicando cientos de caricaturas, algunas realmente ingeniosas.
El caso se constituyó en un punto crítico, en la controversia sobre la evolución y la creación, en los Estados Unidos.
Por un lado estaban los defensores del Fundamentalismo Religioso Protestante, fundamentalismo que debe ser entendido como sinónimo de intransigencia o fanatismo; en concreto, la World’s Christian Fundamentals Association (WCFA)
Ellos se ocuparon de sembrar por el país, el uso del anti-evolucionismo como un símbolo unificador de una amplia variedad de fundamentalistas cristianos.
Veían en el darwinismo, la representación de las amenazas que traía la sociedad moderna, y en particular los Estados más ricos del norte del país como Illinois, Massachusetts o New York.
Por otro lado, este peculiar proceso convocó al Movimiento por Los Derechos Civiles, y en particular, a la American Civil Liberties Union (ACLU), muy sensibilizados con el destino del juicio, donde las consecuencias jurídicas para el acusado, no eran tan importantes como la tolerancia respecto a la libertad de pensamiento, y de cátedra; es decir, los valores que realmente estaban en juego.
La ACLU indicó, que defendería a toda persona que fuera acusada de enseñar la teoría de la evolución, desafiando la Butler Act.
Su impulsor, John Butler, era miembro de la asamblea legislativa estatal, y afirmó que propuso la ley, después de que un pastor de la iglesia le contara el caso de una mujer joven, que volvió de la universidad creyendo en la evolución, y no en Dios.
La Ley Butler se aprobó en 1925; y el gobernador de Tennessee comentó:
“Nadie cree que vaya a ser una ley activa”
En el viejo Mississippi de 1925, la localidad de Dayton, de 1756 habitantes, se vio turbada por este juicio, que marcó época, y se creó una batalla, amparada por los medios de comunicación y las manifestaciones populares, entre ciencia y religión, y por cada uno de los bandos, lidiaron 2 de las más lúcidas mentes de aquel entonces:
Clarence Darrow, y William Jennings Bryan.
Sin embargo, existen versiones muy contradictorias sobre los hechos:
Unos dicen que fue un juicio amañado desde la prensa y la política, para poner en cuestión el Butler Act; otros, que los ciudadanos de Dayton se pusieron de acuerdo para levantar un escándalo, y dar popularidad al municipio.
Someramente, éstos son los hechos históricos:
John Scopes, un profesor de escuela secundaria, fue acusado el 5 de mayo de 1925, de enseñar la evolución, utilizando un capítulo de un libro de textos que estaba basado en ideas inspiradas en el libro de Charles Darwin, “El Origen de Las Especies”
De hecho, John Scopes era el entrenador del equipo de futbol de la escuela secundaria del Condado de Clark, y se le pidió que reemplazara al director, en una clase de ciencias, y se le pidió que enseñara la teoría de la evolución.
Por su parte, el Estado exigía que los profesores utilizaran el libro de texto “Biología Cívica” (1914) de George Hunter, que explícitamente describía y adhería a la teoría de la evolución, y que por tanto, se les estaba pidiendo de hecho a los profesores, que cometieran un acto ilegal.
Scopes se fue transformando en un participante cada vez más convencido, llegando al extremo de incriminarse, y alentando a los estudiantes a testificar en su contra.
La ACLU, ofreció pagar los honorarios del defensor, y eligió a H.G. Wells, el escritor de ciencia ficción, autor de “The Time Machine” y otros relatos fascinantes.
Pero a Wells no le interesó…
En realidad, el defensor surgió después de que se conociera quién iba a ser el fiscal.
Las autoridades del pueblo, consiguieron que William Jennings Bryan, un fundamentalista religioso, 3 veces candidato a la presidencia de los Estados Unidos, asumiera la acusación, a pesar de que no ejercía el derecho desde hacía 30 años.
Cuando se supo que actuaría Bryan, hubo un abogado que se propuso para la defensa:
Clarence Darrow, de 70 años, el abogado más famoso del país.
La finalidad declarada de la defensa, fue demostrar al jurado, “de cuán valor para el progreso y el bienestar es la teoría de la evolución”, así como “que el libro del Génesis, es en parte un himno, en parte una alegoría, y obra de la interpretación religiosa de unos hombres que creían que La Tierra era plana, y cuya autoridad no puede tolerarse que controle la enseñanza de la ciencia en nuestras escuelas… que La Biblia es obra de la aspiración religiosa, y de las normas de conducta que deben limitarse al campo de la teología… que no existe más justificación para imponer las opiniones contradictorias de La Biblia en los cursos de biología, que la que habría para imponer las opiniones de los biólogos en un curso de religión comparada”
Ña defensa definió el problema, y articuló exactamente la naturaleza problemática de la relación entre la religión y la ciencia, que se interfiere en una sociedad secular, donde la religión sigue influyendo en las opiniones de muchos ciudadanos.
Según Darrow, lo “injustificable”, imponer estructuras biológicas sobre la religión como la única explicación de su origen y significado, es algo generalizado.
Para los genetistas fundamentalistas de la variedad del gen egoísta, o los sociobiológos y los psicólogos evolucionistas, ése es un precepto básico.
Evidentemente, está relacionado con el ascenso de las actuales reacciones violentas de la religión fundamentalista.
El testimonio real de juicio fue bastante aburrido, hasta que Clarence Darrow llamó a William Jennings Bryan como testigo de la defensa.
Darrow, rápidamente forzó a Bryan a entrar en violentas contradicciones, demostrando su punto de que La Biblia, a la luz del conocimiento científico, no puede interpretarse literalmente.
Cuando Darrow lo interrogó, Bryan tuvo que aceptar que no se podía interpretar el relato bíblico de la creación en 6 días como si se tratara de días de 24 horas, sino como 6 períodos indeterminados de tiempo.
Darrow demostró ante la opinión pública, el desvarío de una interpretación literal de La Biblia, y la necesidad de enseñar en las escuelas las teorías científicas.
Algunos detalles del juicio:
Unas 1.000 personas asistieron a la sala del tribunal para presenciar el juicio; y alrededor de 300 se quedaron de pie.
El calor era tan insoportable adentro que se permitió a los hombres estar en camisa.
Los procedimientos empezaban con una oración, bajo la firme protesta de Darrow. La presentación de Bryan, de inflamada aunque aburrida oratoria, era rubricada a cada pausa por un sonoro “amén” del público.
Darrow volvió a protestar, y el juez debió pedir mesura.
El caso para la fiscalía, era muy claro.
Con el testimonio de los alumnos, probó que Scopes enseñaba la teoría de Charles Darwin, y que esto constituía una violación a la ley de Tennessee.
En este tramo, Darrow sólo le preguntó a un alumno, si le parecía que su profesor enseñaba cosas perversas o malas.
El chico dijo que no.
Los científicos que la defensa propuso como testigos, dirían que la ley era injusta, pues no se podía tomar a La Biblia, que es un texto religioso, como si fuese un libro de ciencias.
Pero Darrow tuvo serios problemas cuando el juez rechazó esos testimonios por impertinentes.
De acuerdo a Edward J. Larson, el juez John T. Raulston aceleró las deliberaciones del gran jurado y “…prácticamente los instruyó a que declararan culpable a Scopes, a pesar de la pobre evidencia en su contra, y la abundancia de dudas sobre si el acusado en efecto, había enseñado la evolución alguna vez en su clase”
Darrow pidió un veredicto inmediato; cuyo final fue transmitido por radio a todo el país.
En 8 minutos, el jurado declaró a Scopes, culpable de haber enseñado el capítulo sobre evolución a una clase de la escuela secundaria, el 7 de mayo de 1925, violando la Butler Act, lo multó con $100, y una fianza de $500, que pagó Paul Patterson, propietario del Baltimore Sun.
Por primera vez, las noticias sobre un juicio se retransmitían diariamente por radio a todos los EEUU, gracias a la WGN, la primera emisora de radio inaugurada en Chicago.
Darrow apeló, pues buscaba que un tribunal superior dijera que la ley anti evolución era inconstitucional; y 5 días después, el fiscal Bryan, se recostó a dormir una siesta de domingo, y murió.
La diabetes lo había vencido.
El 14 de enero de 1927, la Corte del estado redujo la multa a $1, y evitó pensar el asunto en profundidad, diciendo:
“No es conveniente prolongar este caso tan extraño”
La ley no se aplicó más.
Este juicio famoso, alcanzó amplia difusión mediante la obra de teatro de 3 actos, “Inherit the Wind” de 1955, inspirada en el juicio, escrita por 2 dramaturgos que consideraron que la libertad del individuo estaba siendo nuevamente puesta a prueba.
Corrían entonces los oscuros años del Macartismo, del terror soviético, y La Caza de Brujas en Hollywood.
Ellos eran:
Jerome Lawrence y Robert Edwin Lee, que escribieron la obra como un modo de atraer la atención sobre la particular e injusta cruzada que estaba llevando a cabo el terrible senador de Wisconsin, Joseph McCarthy.
La obra de teatro se estrenó en Broadway en enero de 1955, 5 años antes que la versión cinematográfica basada en la obra; y a pesar de que existen numerosas similitudes entre la obra y la historia, la obra no fue concebida como un documental sobre el juicio a Scopes, sino como una llamada de atención sobre el daño del macartismo, que algunos consideran uno de los períodos más oscuros de la historia de los Estados Unidos.
La obra de teatro, ha sido aclamada como una de las más grandes obras del siglo XX, en gran parte debido a los temas que trata, como la fe y tolerancia religiosas, junto a la libertad de pensamiento.
La película homónima de 1960, es utilizada para efectos didácticos en escuelas y universidades, y se ha analizado y diseccionado hasta la saciedad.
Además cuenta con varias versiones para la televisión:
La primera de 1965, dirigida por George Shaefer, con Melvin Douglas como Drummond y Ed Bigley como Brady.
La segunda versión, del año 1988, fue dirigida por David Green, con Jason Robards en el papel de Henry Drummond y Kirk Douglas como Harrison Brady.
Finalmente, en 1999 se estrenó la tercera versión, dirigida por Daniel Petrie y protagonizada por Jack Lemmon y George C. Scott, en los papeles de Drummond y Brady respectivamente.
Actualmente, este juicio es un icono cultural sobre valores de la ciencia y de la libertad de expresión, como comprensión moderna de la tradición estadounidense, en contraposición a la religión fundamentalista, y al prejuicio estrecho de miras que fueron sus desgraciados antecedentes históricos.
La interpretación existe independientemente de los sucesos, y a menudo es contraria a ellos.
El juicio de Scopes, se considera de forma correcta, aunque a menudo por razones equivocadas, como un combate de la autoridad de la ciencia contra los dominios de la religión, donde ésta se define como un único credo en particular.
El juicio, no fue el fin de la contienda; pues pone en relieve ciertos temas que la gente continúa debatiendo con inquietud, fuera de un ambiente circense.
“We must not abandon faith!
Faith is the most important thing!”
Inherit The Wind es un drama del año 1960, dirigida por Stanley Kramer.
Protagonizada por Spencer Tracy, Fredric March, Gene Kelly, Dick York, Claude Akins, Florence Eldridge, Donna Anderson, Noah Berry Jr., Harry Morgan, entre otros.
El guión es de Harold Jacob Smith y Nedrick Young; basados en la obra teatral del mismo nombre de 1955, escrita por Jerome Lawrence y Robert Edwin Lee; y basados en hechos reales, centrado en el juicio Scopes de 1925, se trata de una parábola sobre la enseñanza de la teoría de la evolución de Darwin en las escuelas, y una crítica del Macartismo.
El contexto de la obra de teatro, es mucho más amplio y severo que el de la historia que se narra; pues en los años 50, son los tiempos de la terriblemente famosa Caza de Brujas, emprendida por el Senador Republicano, Joseph Rymond MacCarthy, que “declaró la guerra” al comunismo en su país, y a todo aquél que, según su terrible Comité de Actividades Antiamericanas (HCUA), lo practicaba o era sospechoso de haber esgrimido ideas comunistas.
La obra teatral de Lawrence y Lee, se erige entonces, como una alegoría de la persecución del comunismo en EEUU, por supuesto en tono de denuncia; por lo que se alteran los nombres de los personajes reales, y la ciudad de Dayton, pasa a ser la imaginaria Hillsboro.
El título “Inherit The Wind”, procede del versículo del libro de Los Proverbios, 11, 29 de La Biblia, que dice:
“El que perturba su casa, solo heredará el viento, y el insensato, será esclavo del sabio de corazón”
El guionista, Nedrick Young, que originalmente lo firmó como Nathan E. Douglas, tuvo problemas debido a que estaba incluido en las listas negras elaboradas en Hollywood, por la influencia del Senador McCarthy; y también tuvo problemas el productor y director, Stanley Kramer, con la HCUA, por contratarlo, a quien consideraban subversivo.
No obstante, Moss Hart, Presidente de The Authors League of America, envió a Kramer un telegrama:
“El Consejo se opone a cualquier forma de lista negra de escritores, y votaron por unanimidad en la reunión de hoy, para elogiarlo y aplaudirle por su valentía, en rechazar públicamente el esfuerzo de interferir, por motivos pseudo-patrióticos, con el derecho de los escritores a trabajar”
Para el director:
“Al igual que muchos niños de la década de 1930, yo quería arreglar todos los males de la humanidad.
Pero dejemos a un lado la retórica de la política, lo que me atrae en términos cinematográficos, es la idea de contar una historia contra un contexto de conflicto social o político.
No estoy interesado en cambiar la opinión de nadie, sólo en contar una historia”
El autor, Jerome Lawrence, explicó que el objetivo de la obra, era criticar el macartismo y defender la libertad intelectual:
“Usamos la enseñanza de la evolución como una parábola, una metáfora para cualquier tipo de control mental.
No se trata de ciencia versus religión.
Es sobre el derecho a pensar”
Así las cosas, siendo en su mayoría fiel a la obra, la película se dedica a la licencia literaria con los hechos, y no debe ser invocado como un documento histórico.
Inherit The Wind obtuvo 4 nominaciones al Oscar:
Mejor actor (Spencer Tracy), fotografía B/N, montaje, y guión adaptado.
El film suma drama, drama judicial, historia, romance, y análisis social; y va más allá de los hechos históricos, pero contiene lo verdaderamente importante, el mensaje.
El del peligro de los fanatismos, y el de la fina barrera que existe entre la libertad individual, las ideas y la ley de los pueblos; donde enfrenta a las 2 teorías que más controversias han suscitado.
Diferencias insalvables que todavía siguen latentes en algunos ámbitos desde que Darwin escribió su célebre libro “La Evolución de Las Especies” que tantas ampollas levantó entre los creyentes más fervientes de todo el mundo.
Al no leerlo ni comprenderlo, lo resumían todo a un único y escandaloso postulado:
“El hombre desciende del mono”, contradiciendo la creencia tan arraigada a lo largo de los tiempos, de que el hombre es un ser creado a imagen y semejanza de Dios, tal y como revela el libro del Génesis en El Antiguo Testamento.
La Biblia era interpretada textualmente, ya que la palabra de Dios no podía prestarse a ambigüedades.
Para los fanáticos religiosos La Evolución de las Especies, era obra de un loco, un pagano, un hereje, mientras que La Biblia era la palabra de Dios revelada a los hombres, por lo tanto cualquier comparativa resultaba vana e incluso sacrílega.
Imaginemos el difícil camino recorrido por los primeros audaces que pretendieron conciliar ambas obras.
Inherit The Wind se rueda en estudio con algunas tomas de exterior.
La acción dramática tiene lugar en el juzgado local de Hillsboro, pequeña localidad ficticia de Tennessee, EEUU, en julio de 1925.
Allí se juzga a un profesor, Bertram Cates (Dick York), por enseñar a sus alumnos la teoría de la evolución de las especies.
Enseñar a los jóvenes que el hombre proviene de animales inferiores, en lugar de las “excelencias creacionistas” del libro del Génesis de La Biblia, contravenía de manera flagrante la normativa del Estado.
El tabú del “evolucionismo”, no tarda en provocar la nefasta consecuencia:
El director de la escuela, y el reverendo, Jeremiah Brown (Claude Akins), no solo suspenden la clase, sino que arrestan al docente, acusándolo de llenar con podredumbre, las cabezas de sus párvulos.
El darwinismo, se enfrenta pues a una burda y fundamentalista teoría del creacionismo, en una explosiva batalla judicial entre el abogado defensor, Henry Drummond (Spencer Tracy); y junto a él, un periodista del Baltimore Herald, E. K. Hornbeck (Gene Kelly), que se encarga de comentar cínicamente cada instancia.
Contra el abogado que debe prestar batalla legal, un muy particular fiscal, y líder ultraconservador, Matthew Harrison Brady (Fredric March), que toma el caso como algo personal, haciendo alarde de leyes y teología por igual.
El juicio, que tuvo una enorme trascendencia social, se convirtió en una batalla titánica, entre el abogado de la defensa y de la acusación, y en un espectáculo mediático, pues la defensa fue financiada por un gran periódico, y seguida por el afamado periodista.
Inherit The Wind es brillante como crítica a la labor embrutecedora de La Iglesia y, en general, a la intolerancia y al egocentrismo del ser humano; tiene el valor del reparto, los diálogos y las situaciones planteadas, y evita inteligentemente presentar a ningún personaje como villano.
“The Bible is a book.
It's a good book, but it is not the only book”
El año de 1960, es clave para los historiadores del cine.
En el panorama cinematográfico, irrumpieron con fuerza las superproducciones:
“Spartacus” de Stanley Kubrick, y “Exodus” de Otto Preminger.
Tales filmes, magníficos ambos, no sólo destacaron por su majestuosidad y espectáculo, sino principalmente, porque ambos comparten en sus créditos, el nombre del guionista:
Dalton Trumbo, uno de “Los 10 de Hollywood”, que fue condenado por desacato, al negarse a declarar ante el mencionado Comité de Actividades Antiamericanas de McCarthy.
Ese gesto, ha sido definido como “el principio del fin” de La Caza de Brujas.
Ese año, junto a ambas superproducciones, se coloca Inherit The Wind con dignidad en la cartelera.
Siendo la 5ª película de Stanley Kramer; a 5 años después de los oscuros años del Macartismo, del terror soviético, y de La Caza de Brujas en Hollywood, con la fiebre anticomunista todavía fresca.
Una película sencilla, de denuncia social que, casualmente o no, adapta una historia que subliminalmente condena la nefasta persecución del comunismo.
Inherit The Wind, es una película de los comienzos del realizador, director y productor, independiente y liberal, aficionado a los temas trascendentales y espectaculares; y se nota que fue rodada en un par de decorados de Estudio, y con poco presupuesto, rodada en blanco y negro; cuya fotografía es de Ernest Laszlo, que subraya visualmente el cinismo, el fundamentalismo, el fanatismo y la ironía resabiada y descreída de sus personajes.
Pero la película se destaca fundamentalmente en 2 pilares que son el gran cimiento de su resultado final:
Un espectacular guión, y un grupo de actores que trabajan maravillosamente.
Probablemente haya pocos repartos tan atípicos como éste, y que hayan obtenido tan soberbio resultado.
El guión, es absolutamente fluido y ágil, provocando en el espectador, un inusitado interés por el resultado final de este juicio.
Es un film polémico, ya que el tema que trata, es sumamente delicado, presentando un choque directo entre la doctrina cristiana extrema de algunos países, incluido Estados Unidos; contra la libertad de razonamiento y pensamiento del ser humano, sobre lo que debe o no debe creer.
Se retrata con extremismo exacerbado, la actitud de los ultra cristianos, que intentan imponer la ley de Dios y la palabra de La Biblia ante cualquier exposición científica.
Kramer además, nos da una película de ritmo ágil en sus más de 2 horas de duración, manejando hábilmente el guión, para no dejar ninguna controversia sobre lo que quería exponer, es decir, un equilibrio entre razonamiento y religión.
Y es que en esta película que recrea el ambiente de juicios, tribunales, abogados y esta temática tan explotada en el cine hollywoodiense, se resaltan de una manera magistral, 2 conceptos:
La defensa del individuo y su libertad de expresión, y el peligro que la sociedad y sus estereotipos pueden suponer ante una idea “políticamente incorrecta”, pero científicamente cierta.
Allí vemos al joven profesor de biología del Instituto, Bertram T. Cates, cuando es acusado de infringir la Butler Act, recientemente aprobada, al enseñar a los alumnos de un centro público, las tesis evolucionistas de Charles Darwin sobre la aparición de los seres vivos en La Tierra, y su evolución posterior.
Es detenido por orden judicial, y sometido a juicio; en el que intervienen:
Henry Drummond, como abogado defensor; y el famoso letrado, Matthew Harrison Brady, como apoyo del fiscal.
El juez John T. Raulston (Harry Morgan), y el columnista periodístico, E.K. Hornbeck, del diario Baltimore Herald.
Drummond, de 68 años, es astuto, temperamental, agnóstico, relativista, liberal y de Chicago.
Brady, de 65 años, antiguo secretario de Estado, 3 veces candidato presidencial, es populista, fundamentalista, y especialista en La Biblia.
Cates, de 24 años, inseguro e inexperto, está enamorado de Rachel Brown (Donna Anderson), de 22 años; hija del fanático reverendo, Jeremiah Brown.
Inherit The Wind, centra gran parte de su acción en el juicio mismo, con la oposición entre ciencia y religión en las potentes interpretaciones de Spencer Tracy y Fredric March, como los abogados; y Gene Kelly como un reportero que gusta del sarcasmo.
Aquí, por cierto, dominan los diálogos, las posiciones encontradas, la discordia tajante entre Fe y ciencia; los partidarios del auditorio que en su inconciencia, son masa vacía y hueca, que aplauden a uno y otro, siguiendo más la retórica que el sentido.
De ahí el título del filme:
El pueblo, mera comparsa que hay que avivar en época de elecciones, hay uno que recuerda a cada momento que “falta poco para noviembre”, no hereda nada de la discusión, solo “el viento”
Al día siguiente, el veredicto del jurado es unánime:
El maestro es declarado culpable, pero el juez le impone una multa de $100.
El fiscal se indigna ante tan ridícula condena, y el abogado manifiesta que no piensa pagar un solo dólar, ya que recurrirá ante el Tribunal Supremo, dándose por acabado el juicio.
No obstante, el fiscal Brady muere de un infarto, mientras trata de dar un vehemente y excéntrico discurso que a nadie interesa.
El final de la película, es muy significativo y ciertamente lo mejor:
Cuando el abogado de la defensa se queda solo en la sala, toma el libro de Darwin de su mesa y La Biblia, sopesa ambos, y con una sonrisa de condescendencia, guarda los 2 volúmenes bajo el brazo, y se dirige a la salida.
La escena trata de poner de manifiesto la reconciliación de 2 teorías durante tantos años enfrentadas; de lo cual cabrían varias interpretaciones:
Uno reconciliador, y racionalmente prudente, como es la de conocer también la postura del adversario; o bien, uno más metafísico, una cosa vale para el cuerpo del hombre, que la otra la ocupe el alma.
Uno de los principales temas de Inherit The Wind, es la tolerancia.
Diversos sucesos históricos a lo largo de los últimos siglos, han ido confirmando una tendencia a aceptar diversos puntos de vista.
Como seres humanos, debemos estar abiertos a opiniones que distan de la nuestra, siempre y cuando estén correctamente elaboradas.
La actitud de Hillsboro, el pueblo donde ocurren los sucesos, es un perfecto ejemplo de ignorancia e intolerancia.
Sus habitantes, cegados por la religión, rechazan todo aquello que sea ajeno a las escrituras bíblicas.
Sin embargo, no se dan cuenta que su actitud reacia al diálogo y a la argumentación, es peor que los “peligros” que buscan evitar.
Otro punto importante, es lo relacionado a la validez de la norma utilizada contra Cates.
Desde un punto de vista iuspositivista, la ley no puede ser empleada, ya que contradice el principio de libertad de expresión, derecho fundamental alojado en La Constitución.
Al encontrarse en un texto jurídico de mayor jerarquía, las leyes no pueden contrariarla, quedando estas sin fuerza obligatoria.
La norma tampoco es válida, si se toma en cuenta el derecho natural, entendido como aquellos principios superiores que emanan de la razón humana, y por consiguiente, aplicable a toda persona.
La idea de una pluralidad de puntos de vista, se encuentra alojada en el subconsciente de la sociedad, por lo que la ley citada será considerada como injusta por la mayoría de las personas.
Las leyes injustas, pierden obligatoriedad, ya que la justicia es el fin del Derecho.
Otro tema tiene que ver con el rol de los medios de comunicación en los procesos judiciales:
No se puede negar, que todo tipo de información puede ser modificada para reflejar algún punto de vista.
La selección y énfasis de ciertos puntos, bastan para entregar a la sociedad ideas implícitas dentro de las noticias.
Cada día somos bombardeados por información proveniente de diversos medios, y nuestro subconsciente la recibe y asimila.
Los jueces, como todos nosotros, están en la misma situación.
Por tanto, el rol que tengan los medios de comunicación al momento de reportar un caso judicial, es importante.
¿Hasta qué punto, los jueces dictan sentencia de manera imparcial?
Eso dependerá de cada caso, pero es necesario tener en cuenta que ellos no son inmunes a la opinión de los medios.
Curiosamente, Inherit The Wind, no presenta un debate entre las tesis evolucionistas y las tesis creacionistas, como la mayoría de espectadores esperan; pues se limita a debatir algo tan anodino, como si las explicaciones evolucionistas del profesor Cates en sus clases en el Instituto, están o no prohibidas por la Butler Act en el ámbito de las escuelas públicas.
Tampoco se dice nada sobre la constitucionalidad de la norma citada, de reciente aplicación.
La inconstitucionalidad de la misma, fue la causa de la declaración de su nulidad años más tarde…
Inherit The Wind recoge estos y otros temas a través de una interesante ironía y el humor negro.
Aunque no puede definirse como una comedia, la película posee algunos momentos muy divertidos, recurriendo principalmente a lo absurdo que puede llegar a ser el fanatismo religioso, mostrado a través de personajes esperpénticos.
Por otro lado, se nos deja sentir los improperios, la crueldad y la intolerancia que fluye del fanatismo, el cual acerca más a la maldad, que a la verdadera religiosidad.
Inherit The Wind, tiene la elegancia que posee gran parte del cine clásico, plasmado en la relación de amistad entre ambos protagonistas, pese a las irreconciliables posturas enfrentadas de uno y otro, y el planteamiento del tema de la ciencia vs la religión, sin llegar a una conclusión excluyente para ambas partes, en todo un ejercicio de reconciliación y tolerancia, con ese abogado llevándose La Biblia consigo al final de la película.
Spencer Tracy, en uno de sus parlamentos más memorables, afirma que el precio de un nuevo conocimiento, puede llegar a ser la pérdida de creencias muy apreciadas:
“El progreso nunca ha sido un trato.
Hay que pagar por él.
A veces pienso en un hombre detrás de un mostrador que nos dice:
“Muy bien, puede usted tener el teléfono, pero deberá sacrificar la intimidad, el encanto de la distancia...
Señor, puede usted conquistar el aire, pero los pájaros perderán su magia, y las nubes olerán a gasolina...”
Por otra parte, es importante recalcar que los cambios en los nombres de los personajes, se mantienen como los mismos de la obra de teatro, así el personaje de Henry Drummond, se basa en la vida real del abogado Clarence Darrow.
Matthew Harrison Brady, se basa en William Jennings Bryan.
El maestro de escuela, Bertram T. Cates, está basado en el maestro John Thomas Scopes, etc.
Es destacable la magnífica contraposición entre el cinismo de Hornbeck, el escepticismo de Drummond, y el fanatismo de Brady, interpretados de manera soberbia por los actores principales; en un final que podríamos definir de aristotélico, en el que se consigue un cierto equilibrio.
He querido hacer hincapié en las posiciones, más o menos graduadas de los personajes en torno al tema, si Hornbeck es un convencido evolucionista, también es un hombre intransigente, solitario y sarcástico, que mira por encima del hombro al resto de los aldeanos que acusan al profesor.
Por otra parte, aunque Drummond comparte su punto de vista, él es más pedagógico y abierto, por lo que en base a su escepticismo entiende que La Teoría de La Evolución presenta una sustentación más sólida, tratando de convencer al resto en base a una lógica, que bien pudiera parecer mayéutica…
Finalmente, Brady supone un tótem de conocimiento que es inamovible y absoluto, y que jugando con los sentimientos de la gente poco formada e influenciable, intenta sustentar su teoría con ninguna prueba, y puro fervor religioso, aun cuando tenga algunos argumentos fácilmente rebatibles.
Llama la atención el reparto:
Gene Kelly, el consagrado actor de musicales que en aquellos años ya estaba en baja, se convierte en un ácido y mordaz periodista.
El oscarizado Fredric March, un casi eterno actor secundario, da lo mejor de sí mismo, interpretando al villano, el ultraconservador gobernador Brady.
Y el gran Spencer Tracy, otro oscarizado y ya 60 años al filmar esta película, interpreta al heroico paladín del Darwinismo, el abogado Henry Drummond.
Al tiempo en que somos testigos de uno de los mejores duelos interpretativos que se puedan ver, entre 2 actores ya bastante mayores, que mantiene la intriga y la tensión en todo momento.
Del resto:
Claude Atkins como el reverendo Jeremiah Brown, y Harry Morgan como el Juez Merle Coffey, que trata de proporcionar a la defensa un juicio justo, dentro de las mediáticas contingencias que sacuden al mismo.
Es una verdadera lástima, que el personaje de Brady sea tratado de un modo tan caricaturesco desde el guión.
Es un personaje plano, sin fisuras y caricaturesco.
De esta manera, se enfatiza el maniqueísmo de ambos personajes, y queda sobradamente expuesta la posición de la película.
Ello puede apreciarse especialmente en el enfrentamiento didáctico de Brady con Drummond, personaje éste, al contrario, magníficamente perfilado y definido desde el guión, y magníficamente comprendido por el veterano Spencer Tracy.
La película también destaca por contar con un gran número de actores que más tarde se convertirían en figuras reconocibles en programas de televisión populares:
Dick York, Harry Morgan, Claude Akins, Norman Fell, y Noah Beery Jr.
Como dato, el papel de Gene Kelly, como el cínico editor de un periódico que corre con los gastos de la defensa, está basado en Henry Louis Mencken, que había cubierto notablemente el juicio de John Thomas Scopes; y que fue conocido como el “Sabio de Baltimore”, y está considerado uno de los escritores más influyentes de los Estados Unidos de la primera mitad del siglo XX.
Mencken, fue defensor de la libertad de conciencia y de los derechos civiles.
Se opuso a la persecución, la injusticia y al puritanismo opresor; fue autor de numerosos libros, y le movió la preocupación de acabar con el importante papel desempeñado por el fundamentalismo cristiano en los Estados Unidos.
En 1931, Arkansas aprobó una moción para que se rezara por el alma de Mencken…
Puede ser considerado, como uno de los principales escépticos americanos del siglo xx.
Los puntos de vista de Mencken, suelen ser considerados libertarios por la mayoría de los analistas.
Los escritos de Mencken, contienen un fuerte elemento elitista, e incluso el racismo es una actitud presente:
A veces defendía posturas en sus ensayos, más por el hecho de causar conmoción que por profundas convicciones, como en el caso del ensayo en que defiende que la raza anglo-sajona, es la más cobarde en la historia de la humanidad.
En realidad, la interpretación de March, muy histriónica, la hizo tratando de que recordara más a los gestos de McCarthy que a los de Bryan.
Una curiosidad es que Inherit The Wind, es la 2ª de 3 películas seguidas, en la que Stanley Kramer lanzó a las mayores estrellas de MGM, en papeles dramáticos inesperados:
Fred Astaire en “On The Beach” (1959), y Judy Garland en “Judgment at Nuremberg” (1961)
Cuando Stanley Kramer ofreció el papel de E.K. Hornbeck a Gene Kelly, Kelly inicialmente lo rechazó.
Kramer le dijo, que sus coestrellas serían Fredric March y Spencer Tracy… y Kelly cambió de opinión.
Esta fue una decisión arriesgada por parte de Kramer, ya que aún no había pedido a March o a Tracy que participaran; de hecho fue aconsejado de no contratarlos en los papeles principales, ya que se creía que el público joven no querría ver estrellas veteranas…
La película, también amplía la relación de Drummond y Brady, sobre todo cuando los 2 oponentes tienen una respetuosa conversación privada en mecedoras, en la que explican sus posiciones en el juicio; escena donde Drummond cuenta la historia de su caballo Golden Dancer a Brady, en el porche de la pensión.
Como curiosidad, los actores están balanceando sus sillas, pero nunca están sincronizados entre sí, para enfatizar sus diferencias de opinión.
Fredric March y Florence Eldridge, los actores que interpretan a Matthew y Sarah Brady, estuvieron casados en la vida real, desde 1927 hasta 1975; siendo la última película de Florence Eldridge.
Y el último largometraje de Dick York; que hizo una carrera larga en la televisión, en series como The Twilight Zone (1959) y Bewitched (1964), este último ofreciendo su actuación más famosa y memorable.
Otros datos de interés:
“En venireman”, es el nombre técnico para alguien llamado a jurado por orden de un juez, conocido como “venire facias”
Para aumentar la tensión, el final del Spencer Tracy hacia el jurado, fue filmado en una sola toma; y realmente aconteció en el proceso de Dayton.
En Inherit The Wind hay referencias a las reuniones de Chautauqua en Chattanooga, al principio.
Es interesante, porque la ciudad de Chattanooga, Tennessee, está a sólo 45 minutos en coche de Dayton, Tennessee, la verdadera ciudad donde se llevó a cabo el juicio.
Chautauqua fue un movimiento educativo para adultos en los Estados Unidos, muy popular a finales del siglo XIX, y a principios del siglo XX.
Las reuniones se extendieron por todo EEUU rural, hasta mediados de los años 20.
William Jennings Bryan, fue un orador popular en chautauquas.
Las reuniones o asambleas de Chautauqua, brindaron una variedad de entretenimiento y cultura para toda la comunidad, con una gama de oradores, músicos, etc.
Sobre el respeto a los sucesos de Dayton, desde la perspectiva más histórica, en el film y en la obra de teatro, fueron cambiados los nombres de personas y lugares, y en muchas escena, quizás demasiadas, hubo algunas exageradas concesiones a la agilidad narrativa y al dramatismo.
Por ejemplo, el maestro no tuvo novia al momento del juicio.
A diferencia de su contraparte ficticia, Bryan apoyó las leyes estatales que prohíben a las escuelas públicas, enseñar La Teoría de Darwin de los orígenes humanos, pero creía que tales leyes no deberían incluir castigos por violarlas.
No obstante, se echa en falta una distinción terminante entre el ámbito de la ciencia, única fuente fiable del conocimiento racional, y otros ámbitos de conocimiento no racional, si los hay.
En lugar de defender el método científico como única vía para obtener conocimientos solventes y contrastables, el film se enreda en propuestas ambiguas y pasteleras sobre la compatibilidad de la ciencia y La Biblia, que dejan al espectador actual, entre la decepción y la insatisfacción.
Y muy en el fondo, parece que utilizan el juicio como excusa para demostrar que uno de los abogados lleva la razón en la discusión, porque ellos no juzgaban la inocencia o culpabilidad del profesor, juzgan la veracidad de La Biblia, o los logros de Darwin y su autenticidad.
Es increíble, como los mayores ignoran por completo lo contentos que están los alumnos con su profesor, que es lo que verdaderamente importa.
Impresionante film, que pone en tela de juicio al sistema democrático como un sistema con fallos, como la propaganda política, el sufragio, la justicia, pero que a pesar de todo, se intenta mejorar, imponiendo la razón sobre los fanatismos.
Una película esencial para el cine, que ejerce presión y protesta contra la desigualdad y la intolerancia, un cuento de hadas bajo la ira de Dios, la ignorancia de un aleluya, y el dilema del personaje femenino para cerrar el círculo.
No duda en poner a la ciencia en el extremo de las tinieblas, de la empleada para ganar guerras, tampoco olvida el poder de la amistad y de las consecuencias de perturbar en la propia casa; en general, promueve una comprensión del proceso de la vida, tampoco duda en poner a la iglesia en esa necesidad de la gente sencilla y pobre, de creer o de sentirse amenazada para no rendirse, para mantener la esperanza, etc.
El pueblo, podría entenderse al final, seguirá igual.
No hereda nada de la discusión, del juicio; hereda el viento.
Por último, la banda sonora de Ernest Gold, incorpora 2 fragmentos del espiritual tradicional “Give MeThat Old Time Religion”, a cargo de la vocalista Leslie Uggams.
Hacia el final, ofrece un fragmento del canto coral de “Battle Hymn of the Republic”
“Remember the wisdom of Solomon in the book of Proverbs.
“He that troubleth his own house shall inherit the wind”
¿Por qué hoy día, en todos los sistemas educativos, resurge de nuevo la preocupación por el tema de la educación intercultural, y del respeto a las minorías?
Precisamente porque vivimos en sociedades multinacionales, complejas y plurales en el ámbito religioso, moral y cultural.
Ningún Estado puede pretender hoy día, una total coincidencia de sus ciudadanos en una sola creencia religiosa, en una sola lengua, y en una idéntica tradición cultural; al contrario, la tolerancia hacia lo diferente, se ha convertido en el reto más serio de la sociedad presente y futura.
Una de las características esenciales de la escuela pública, es que su objetivo irrenunciable, es ante todo de carácter moral; es decir, educar ciudadanos libres, democráticos, críticos y tolerantes.
Y ello, desde una perspectiva integral del ser humano; es decir, que en el sistema escolar, no se mutile ni cercene ninguna dimensión de la vida ni de la cultura humana:
Ciencia, humanidades, arte, tecnología, religión, educación física; y todo ello de un modo armónico y equilibrado a través de unos currículos diseñados con ese objetivo, de formar ciudadanos que sean y se sientan útiles a sí mismos, y a los demás.
Educar en la libertad y en la tolerancia, se ha convertido en todos los países, en una exigencia imprescindible, porque la escuela es la institución que con más intensidad está sintiendo en su propia piel, la realidad social del pluralismo cultural y moral de las sociedades actuales.
Sobre los personajes de Inherit The Wind:
William Jennings Bryan, fue un constante crítico y detractor público de la teoría de la evolución de Darwin, motivado por principios morales y religiosos.
En una época en la que el darwinismo social estaba ganando muchos adeptos, Bryan rechazó la teoría por 2 razones principales:
En primer lugar, consideraba que la teoría era materialista y contraria a La Biblia.
En segundo lugar, expresó que La Teoría de Darwin aplicada a la sociedad, estaba causando grandes males como la eugenesia, y promoviendo odio y conflictos raciales como La Guerra Mundial.
En su famosa plática, “El Príncipe de La Paz” (1909), Bryan insistió en que la teoría evolutiva podría socavar los principios morales del país.
Evocando el argumento del diseño, expresó que prefería creer en Dios como el Creador.
En el juicio Scopes, Bryan no tuvo oportunidad de exponer su argumento final, aunque se publicó en 1926 como su último discurso, “El más poderoso argumento jamás hecho contra la Evolución”, donde Bryan expresa la importancia de rechazar la teoría de la evolución como tema de enseñanza en la escuela, con base en 2 fundamentos principales:
El primero, que a diferencia de otras teorías, la teoría de la evolución no había sido comprobada; y por otra parte, que la teoría de la evolución era una influencia negativa en el pensamiento moderno y en la política.
Bryan, ganó el proceso legal en el que se enjuició al maestro Scopes; sin embargo, el ex-candidato presidencial, fue duramente criticado por Clarence Darrow, quien lo ridiculizó y desprestigió públicamente.
Gran parte de la prensa estadounidense, tachó a Bryan de “anti intelectual”, y lo caricaturizaron como un ignorante oscurantista, o como fanático religioso.
Bryan, rechazó los calificativos, pero murió 5 días después de ganar el caso, mientras dormía, como resultado de la diabetes que padecía.
La ABA Journal, la Revista de la Asociación Americana de Abogados, publicó en el año 2008, el resultado de una encuesta realizada a abogados de todo el país para elegir las mejores películas de juicios de todos los tiempos.
Inherit The Wind ocupa el 5º lugar de la lista, de un total de 25 películas.
En la lista de los 25 mejores abogados de ficción de la historia del cine, Henry Drummond ocupa igualmente el 5º lugar, según la encuesta realizada al efecto entre juristas por la mencionada revista jurídica.
El cine, ha tratado al personaje de Clarence Darrow, con profunda admiración y respeto.
En la vida real, Clarence Darrow pidió al jurado que declarara culpable a John Thomas Scopes, para que pudiera apelar ante el Tribunal Supremo de Tennessee, donde podría poner una ventaja aún mayor en la ley.
La decisión culpable fue revocada, pero sobre un tecnicismo, que no era la esperanza de Darrow; quien murió en 1938, a los 80 años, de una enfermedad pulmonar.
H.L. Mencken, sufrió una trombosis cerebral en 1948, de la que nunca se recuperó.
Irónicamente, el daño cerebral lo dejó consciente, aunque incapaz de leer o escribir.
En sus años postreros, escuchaba música clásica, o hablaba con sus amigos, aunque se refería a sí mismo en tiempo pasado, como si ya hubiera muerto; y efectivamente murió en 1956.
John Thomas Scopes, tiene un peculiar epílogo.
Después del famoso juicio, fue contactado por un representante de la Universidad de Chicago, que le ofreció una beca para estudios de posgrado en geología; e hizo un trabajo de campo geológico en Venezuela, para Gulf Oil de América del Sur, y pasó a hacerse un nombre en el campo de la geología; y enseñó ciencia toda su vida.
Murió de cáncer en 1970, y fue enterrado en Louisiana, según el rito católico por voluntad de su esposa y de sus 2 hijos.
En cuanto al Butler Act, que yo sepa, fue ignorada, aunque permaneció activa hasta el 1967.
El debate entre creacionistas y evolucionistas, parece hoy en día perdido para los primeros, debido sobre todo, a lo que en los últimos siglos, la ciencia y la tecnología nos han aportado.
La Iglesia Católica, ha reivindicado las teorías de Darwin como compatibles con el relato de La Creación y, un poco a regañadientes, ha pedido perdón; reconoció sus errores por arbitrarias excomuniones, siendo la más célebre, la de Galileo; trató de adaptarse a los tiempos modernos, y conservar en su seno a los creyentes en Dios, y los adeptos a los avances científicos, que a la sazón, eran muchos.
Pero no hace muchos años, el debate era tan estéril como apasionante, debido a los argumentos de unos y otros, e imposible cambiar de bando ante la firmeza de las convicciones.
Tras las guerras religiosas que tanta sangre derramaron, como Las Cruzadas, o La Guerra de Los Cien Años, y una vez que La Inquisición afortunadamente pasó a mejor vida, y dejó de quemar herejes; la fe y la razón se enfrentaron y continúan enzarzados en el campo de batalla de una dialéctica no exenta de intolerancia, intereses, y sobre todo, oídos sordos; en definitiva, una prueba más de la torpeza y debilidad de la humanidad.
Al margen de esta disputa, vamos a dejar Las Guerras Santas que todavía hoy tanta sangre derraman en nombre de Dios, y provocadas por el odio y la intolerancia, más que por la fe, véase ISIS.
Es válido especular, que tanto a Scopes como a Darrow, les habría encantado saber lo que reveló, el 21 de julio de 2000, el científico Craig Venter, del proyecto Genoma Humano.
Dijo que la evolución, ya es una certeza, porque probaron que en el hombre hay vestigios de estructuras genéticas de especies anteriores.
Y aunque cueste creerlo, actualmente solo en EEUU, el fundamentalismo religioso en muchos pueblos se oponen a la teoría de la evolución, por considerarla falsa y contraria a las enseñanzas de Dios.
Y pese a que La Teoría de Darwin lleva más de 150 años, los fundamentalistas continúan negándola, y se oponen a su difusión.
Hoy, más de 50 años después de la producción de Inherit The Wind, sigue siendo un film en plena vigencia.

“Can't you understand?
That if you take a law like evolution and you make it a crime to teach it in the public schools, tomorrow you can make it a crime to teach it in the private schools?
And tomorrow you may make it a crime to read about it.
And soon you may ban books and newspapers.
And then you may turn Catholic against Protestant, and Protestant against Protestant, and try to foist your own religion upon the mind of man.
If you can do one, you can do the other.
Because fanaticism and ignorance is forever busy, and needs feeding.
And soon, your Honor, with banners flying and with drums beating we'll be marching backward, backward, through the glorious ages of that Sixteenth Century when bigots burned the man who dared bring enlightenment and intelligence to the human mind!”



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