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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

sábado, 10 de junio de 2017

Murder!

“I assure you, Inspector, I'm not the other woman in this case”

En 1930, el director británico, Alfred Hitchcock, recibe el encargo para realizar una película que, en un primer momento, se asoció con Sean O'Cassey, pero tras algunas discusiones, el director decide cortar con el escritor, y adaptó la obra de Clemence Dane y Helen Simpson, con un viejo conocido, Walter C. Mycroft.
Lo cierto es que Hitchcock estaba contento con el proyecto, pero solo en parte, ya que no le gustaba tener que dirigir un llamado “whodunit”
Este término anglosajón, viene de “Who done it?” o “¿Quién lo hizo?”, donde estas historias se caracterizan por tras haberse cometido un crimen, por tanto, los protagonistas van descubriendo pistas, para llegar al final, con la identificación del criminal.
Este era un género que al director no le gustaba mucho, imagino que sería porque carece de suspense, no mantiene al público en tensión, y solo hay que esperar el final, para ver cómo el malo de la película es identificado.
“¡Guilty or Not Guilty!”
Murder! es un drama de suspense, del año 1930, dirigido por Alfred Hitchcock.
Protagonizado por Herbert Marshall, Nora Baring, Phyllis Konstam, Edward Chapman, Miles Mander, Esme Percy, Donald Calthrop, Una O’Connor, entre otros.
El guión es de Alfred Hitchcock, Alma Reville y Walter C. Mycroft; basados en una novela y una obra de teatro llamada “Enter Sir John” de Clemence Dane y Helen Simpson.
“Enter Sir John” es una novela policial británica, del año 1928, escrita por Clemence Dane y Helen Simpson; y trata de Martella Baring, una joven actriz, que es puesta en juicio, y condenada por asesinato; mientras un compañero actor, Sir John Saumarez, se ocupa de su causa, e intenta probar su inocencia.
La obra fue seguida por una secuela “Re-enter Sir John” en 1932.
Como dato, Alfred Hitchcock, quien más tarde dirigió la versión cinematográfica de “Under Capricorn” (1949), era una obra basada en la novela de Helen Simpson, escrita en 1937.
Murder! fue realizada por British International Pictures; originalmente para ser estrenada bajo el mismo título que la novela, “Enter Sir John”, pero esto fue cambiado durante el rodaje.
Una serie de cambios del libro, también se hicieron, incluyendo la alteración de los nombres de los 2 personajes principales; y hacer a Sir John, miembro del Jurado, mientras que en el libro, era sólo un espectador en el juicio.
Murder! fue la 3ª película “All-Talkie” o “sonora” de Hitchcock, después de:
“Blackmail” (1929) y “Juno and Paycock” (1930)
Según Alfred Hitchcock:
“Siempre evite los “whodunit”, porque generalmente su interés reside únicamente en la parte final, pero aquí hubo muchas cosas que hicimos por primera vez.
Fue el primer film sonoro de Herbert Marshall, y el papel era muy adecuado para él.
Era necesario comprender sus pensamientos y, como detesto la idea de introducir un personaje inútil en una intriga, recurrí al monólogo interior.
En ese momento, fue considerado una innovación en el cine sonoro.
En realidad, es la idea más vieja del mundo en el teatro, empezando por Shakespeare, que adapté aquí a las posibilidades del sonoro”
No obstante, y pese a la no excesiva simpatía que sentía el cineasta por este film, Murder! es uno de los films nada desdeñables para la época.
Ello no se revela como extraño, con sólo analizar brevemente algunos puntos que el film contiene.
En primer lugar, la presencia del falso culpable, una de las más evidentes y conocidas constantes de su cine, y que aquí se impone como motor argumental.
La historia se desarrolla de abril a mayo de 1930; y empieza como muchos otros filmes del director, con un crimen.
En mitad de la noche, un vecindario compuesto por casas de alquiler y albergues donde se hospedan varios de los actores y actrices que trabajan en un teatro cercano, ve interrumpido su sueño por golpes y gritos.
Todos se asoman a la ventana para protestar o curiosear, para ver que está pasando, y de dónde proviene el ruido.
Diana Baring (Norah Baring), es acusada de asesinato, y juzgada por ello.
Todo El Jurado popular, cree en su culpabilidad, salvo un hombre, Sir John Menier (Herbert Marshall), que hará todo lo posible por defender su inocencia.
El itinerario, más moral que físico, que conduce al protagonista hacia la vedad, le sirve a éste, en una doble trayectoria, para quedar redimido ante sí mismo, y confirmando su sentimientos amorosos.
Con ello, el cineasta consigue escenificar otro tema recurrente, que es la falsedad de las apariencias, que Hitchcock se encarga de establecer, a la manera de un juego.
Así, Murder! cuenta con una tensión creciente, que mantendrá en vilo al espectador, en un original y desenfadado acercamiento al mundo del teatro, y la transexualidad, como una evidente crítica a la sociedad británica, más concretamente, a las clases adineradas.
Si bien, Murder! es lo que podría denominarse “una película menor”, gusta bastante, y aquí, Hitchcock recupera su “toque”, y lo lleva a buen puerto en una película plena de buenas ideas; donde se nota su estilo, pero con matices que recuerdan al cine mudo, con buenas dosis de intriga, por lo que no podemos pedirle más, siendo muy adelantada para su tiempo.
“People ought to be ashamed of themselves, kicking up all that racket at this time of night”
Tal vez, en ninguna otra película, las expresiones de los actores se hicieron sentir tan importantes en la historia.
La propia intriga de Murder!, lleva a este elemento como esencial en la resolución de la trama; y nos pone en atención, sobre el peculiar modo de actuar del héroe, con sus virtudes y debilidades; y junto a él, un retrato también del pueblo vulgar, del que forma parte la misma justicia; con un guión muy elevado, como cuestión moral, trágico y conmovedor; también con un asesino con alma propia, de nuevo, como en las otras películas de Hitchcock.
“Enter Sir John”, interesó enseguida al director Alfred Hitchcock, quien, tras hacer otro de sus convenientes negocios, decidió hacer, él mismo, la adaptación cinematográfica, con la ayuda de su esposa y Walter Mycroft; siendo Murder!, uno de los pocos “whodunit” realizados por Hitchcock.
Hitchcock no era muy afecto a este tipo de tramas, en cambio, el suspenso depende de que el espectador sepa algo que el protagonista no sabe.
De este modo, la tensión crece a medida que nos preguntamos:
¿Qué pasará cuando el protagonista sepa lo que nosotros sabemos?
Ello prolonga la emoción en forma diametralmente opuesta a lo que sucede en una historia de misterio.
Aquí, el proceso de descubrir quién es el culpable de un asesinato, es el argumento principal; y es muy interesante también ver, cómo Hitchcock puede cambiar el rumbo de una historia mediante una simple intuición del protagonista, y puede armar el rompecabezas, para poder dar con el culpable del asesinato.
Sin embargo, Hitchcock se movió más por el lado psicológico y misterioso del caso, más que buscar la acción y la intensidad de las acciones; siendo uno de sus primeros films, con absoluto protagonismo de los actores que brillaron en sus papeles, y que además, quieren mostrar al espectador, la dificultad de hacer justicia en cualquier caso que haya que juzgar.
Con ritmo pausado y adecuado, el misterio se va desentrañando, sacando lo mejor de algunos personajes, y llevándolos al extremo de la flaqueza.
Y el director no necesitó una trama muy compleja, solo necesitaba que la duda permaneciera siempre en la mente del espectador, y lo consiguió de sobra.
Diana Baring, es una joven actriz, acusada del homicidio de otra actriz de la misma compañía teatral a la que ella pertenece.
El célebre actor, Sir John Menier, integra El Jurado, e intuye que la joven es inocente.
Sin embargo, no logra convencer a sus pares, y Diana es condenada a la pena de muerte.
Sintiéndose culpable, Sir John inicia su propia investigación, con ayuda del director de la compañía teatral, Ted Markham (Edward Chapman), y de la esposa de éste, Doucie (Phyllis Konstam)
Finalmente, Sir John logra salvar a Diana, al descubrir que el verdadero culpable es otro actor:
Handel Fane (Esme Percy), de quien Diana estaba enamorada, y que asesinó a su colega, para evitar que ésta revelara un secreto…
La historia es presentada en una forma interesante, y a través de numerosos personajes secundarios, de esos que adoramos en un film “hitchcockiano”
Inmediatamente aparece el primer elemento misterioso, que resultará decisivo para el esclarecimiento del crimen:
Un policía que aparece y desaparece, y es visto por el matrimonio Markham, al mismo tiempo que se establece el tono de la película:
La escena de los Markham, vistiéndose apresuradamente; ojo, indicando que acaban de tener sexo… para salir a curiosear, es abordada con humor, y funciona bien.
Seguidamente se introduce a la protagonista, en estado catatónico, y a la víctima, Edna Druce, a través de un pequeño detalle:
Cuando comienza la escena, la sala es mostrada en un plano general.
Allí podremos ver, por única vez, en un espejo ubicado en la pared posterior, el rostro de Edna, cuyo esposo es Gordon Druce (Miles Mander), el “villano” del filme de Hitchcock, “The Pleasure Garden” (1925)
Luego, la encantadora casera de Diana, y Mrs. Markham, exponen una gran cantidad de información en forma muy natural y dinámica, al igual que lo hacen los miembros de la compañía en la escena siguiente.
Este mérito del guión, obra de Alma Reville, esposa de Hitchcock, se mantiene a lo largo de todo el metraje, que prácticamente no decae hasta que en el final descubrimos al culpable.
Murder!, es otra de esas historias en las que, el interés por una “causa perdida”, donde probablemente haya otro “falso culpable”, y donde el tiempo corre con más premura que en cualquier otro momento; una situación que Hitchcock ilustrará muy satisfactoriamente; no tarda en atraparnos, y los recursos narrativos de que se vale el director, resultan muy bien logrados, haciendo que, en definitiva, la historia logre su cometido.
Otros personajes menores imperdibles en esta primera parte, son los miembros del Jurado.
El juicio es mostrado con rapidez y economía, y durante su desarrollo, El Jurado, que miran hacia un lado y hacia otro, cual espectadores de un partido de tenis, son presentados como un todo uniforme, de hecho, desconocemos sus nombres.
Cuando se retiran para deliberar, conocemos individualmente a varios de ellos:
Los hombres ofrecen un rico abanico de personalidades, desde aquel que a duras penas comprende la evidencia del caso, hasta el que se deja llevar por la atracción que siente por la acusada; pasando por quien intenta teorizar sobre la justicia, pero finalmente vota sin reflexionar...
Las damas, por su parte, representan claramente distintos sectores de la sociedad:
Una de ellas, interpretada por Violet Farebrother, la madre en filme de Hitchcock, “Easy Virtue” (1928), perteneciente a la alta sociedad, es ilustrada y racional; mientras que las restantes 2, son de clase baja, y se muestran prácticas y resueltas.
En efecto, toda la película está atravesada por la contraposición de clases sociales:
Diana es cuestionada por sus colegas, por sus pretensiones de “gran dama”; y los Markham aparentan frente a Sir John, sin lograr encubrir su rusticidad.
Posiblemente, el mejor ejemplo de ello pueda verse en la escena en la cual, Sir John los invita a su departamento para contratarlos.
Hitchcock utiliza aquí un extraño pero efectivo recurso, para mostrar la incomodidad de Mr. Markham:
Cuando éste ingresa en el estudio de Sir John, debe atravesar la habitación para reunirse con él, y entonces, la exageradamente mullida alfombra, nos hace pensar en arenas movedizas...
Luego, la silla en la que se sienta el visitante, se reclina abruptamente cada vez que éste comienza a relajarse, haciendo que vuelva a ponerse en guardia.
Por último, y más sutilmente, cuando sirven la sopa para dar comienzo a la comida, Mrs. Markham toma por error una cuchara demasiado pequeña.
Sir John advierte la equivocación, y para no avergonzar a su invitada, hace lo mismo.
Inmediatamente es imitado por Mr. Markham, quien había tomado la cuchara correcta, pero la cambia por seguir a Sir John.
Todo sucede sin que el director llame especialmente la atención sobre ello, y nos demuestra, por primera vez, que las películas de Hitchcock no son “fotos de gente hablando”, como decía él mismo, sino que en ellas, el diálogo avanza en un sentido, mientras que la imagen lo hace en otro, muchas veces contrario.
La última parte de la película, está dedicada a la investigación del crimen que realiza Sir John, con la colaboración de Mr. Markham.
Sus averiguaciones, lo conducen hacia Fane, el actor del cual Diana está enamorada, que mató a Edna para que ésta no le revelara a Diana su secreto…
Los personajes se refieren a ello, diciendo que Fane es “mestizo”, e incluso Sir John precisa que tiene “sangre negra”
Sin embargo, claramente se trata de un eufemismo, para aludir a la homosexualidad de Fane.
Esta no es la primera vez que Hitchcock toca este tema, de hecho, hay quienes consideran que la escena en la cual las protagonistas de “The Pleasure Garden” (1925), comparten la cama, evidencia una relación homosexual entre ellas; y ciertamente no será la última.
Ello no pudo pasar inadvertido en 1930, y demuestra una vez más, la osadía de Hitchcock, y su gusto por llevar las tramas de sus películas hasta el límite de lo socialmente aceptable para la época.
Todo un logro, aunque el homosexual en cuestión sea condenado, por suicidio…
Y es que en Murder!, hay un elemento, que se dice que aparece mucho en las obras de Hitchcock, y es un personaje con una homosexualidad reprimida, en este caso es evidente, pues el asesino es un travesti.
En el teatro, actuaba tanto en papeles masculinos como femeninos, y en el circo, también se disfrazaba de mujer.
Llega un momento en la importancia no es el misterioso asesino, sino más bien su ambigüedad en la sexualidad.
Según se dice, el travestismo es considerado como un emblema de la homosexualidad, y la homosexualidad es de alguna forma asociada a la impureza racial, por tanto, el villano es empujado al asesinato, por el descubrimiento de que es semi-descastado…
Esto, en la actualidad, no tendría el mismo significado.
Pero jamás se hubiera pensado en lo que se habla en el libro, pues en el film, el motivo que da el asesino por cometer el crimen, es que la víctima estaba a punto de revelar un secreto…
Se entiende por consiguiente, que se iba a revelar su sexualidad, era más que obvio.
Y se hace preciso constatar, la confrontación que se produce en el film, en relación a 2 formas de expresión:
La teatral y la cinematográfica.
Murder! trata sobre gente de teatro, sobre la verdad y la falsedad, la realidad y la ficción, la vida y la escena, el loable empeño del cineasta por otorgar siempre primacía, por lo visual.
Es un hecho que desde el punto de vista de la realización, la película recuerda frecuentemente a una obra de teatro, recogiendo la estética del ambiente que le sirve de trasfondo.
En algunas oportunidades, Hitchcock incluso inicia la escena, con la imagen de un telón levantándose.
Lo más destacable, en cuanto a este recurso, es que la mayoría de las escenas, comienzan con la cámara colocada en el lugar que ocuparían los espectadores en el teatro, y mostrando a los actores, moviéndose lateralmente.
Al mismo tiempo, el uso del montaje, mejora sensiblemente desde “Blackmail” (1929):
El tamaño, inclinación y orientación de los planos, es más armónico, y funciona mejor que en aquella primera experiencia sonora.
La utilización del sonido, también es creativa, y demuestra el esfuerzo del director por descubrir formas propiamente cinematográficas:
El ejemplo clásico de ello, es la escena posterior al juicio, en la cual, Sir John reflexiona sobre el veredicto mientras se afeita, con música de Wagner de fondo.
En su diálogo con Truffaut, Hitchcock cuenta que, dicha escena se grabó con la orquesta tocando detrás del decorado, atento la imposibilidad técnica de incorporar el sonido más tarde.
Además, Murder! es la primera película en la cual se escuchan los pensamientos a través de una voz “en off”
En los minutos previos a esta escena, encontramos otro ejemplo de un gran uso del sonido:
Los miembros del Jurado, terminaron de deliberar, y se retiran de la sala.
Entonces, un hombre entra para ordenar la sala, mientras que por la puerta abierta, llega el veredicto desde la sala del Tribunal.
De alguna manera, este recurso hace que la escena sea más dramática, que si se la hubiera abordado en forma convencional, posiblemente porque la soledad de este hombre que realiza una tarea invisible, allí donde se deciden destinos, es abrumadora.
También, la clave de Murder!, es la altura filosófica y literaria del guión.
El director sabe crear imágenes conmovedoras, y logra una creíble mezcla entre una atmósfera heroica, y a la vez cotidiana, con todo su humor.
Es la idea que Rousseau expone sobre el teatro, en el ensayo sobre el origen de las lenguas:
“Ya he dicho en otra parte, por qué las desgracias fingidas nos afectan mucho más que las verdaderas.
Solloza en la tragedia, quien en sus días no tuvo piedad de ningún desdichado.
La invención del teatro es admirable, para enorgullecer nuestro amor propio con las virtudes que no poseemos”
Como dato, después de haber estado en el dominio público durante décadas, los derechos de Murder! fueron obtenidos por la compañía de medios francés, Canal + en 2005.
Una impresión restaurada y remasterizada, fue lanzada en DVD por Lionsgate Home Entertainment, en 2007.
No obstante, hay algunas partes de la película que evidencian el leve deterioro del original, y estas ediciones contienen versiones diferentes de la película.
Existen diferencias sustanciales, como en la versión inglesa, que incluye una escena posterior al cameo de Hitchcock, que transcurre en el dormitorio de la casa del jefe de policía, en el cual se hospedó Sir John.
En la versión estadounidense, dicha escena fue cortada por completo, lo cual es una lástima, porque además de revelar información importante sobre el crimen, está bien representada, por quien interpreta a la esposa del jefe de policía, y por el grupo de niños que hacen de sus hijos... una escena bastante cómica.
La versión de EEUU, por su parte, contiene una brevísima escena entre Sir John y Diana, posterior al suicidio de Fane, y anterior al final, que da a entender, por si no fuera ya suficientemente claro, que eventualmente, ambos serán pareja.
Una curiosidad, es que el personaje de Sir John Menier, estaba basado en el amigo de Alfred Hitchcock, el actor Gerald du Maurier.
Hitchcock, dirigió más tarde, 3 películas adaptadas de novelas de la hija de du Maurier, Daphne Du Maurier:
“Jamaica Inn” (1939), “Rebecca” (1940) y “The Birds” (1963)
Por su parte, como personaje, Ted Markham afirma que su esposa Doucie, puede interpretar partes de Gladys Cooper...
Alfred Hitchcock, más tarde lanzaría a Cooper, como Beatrice Lacy, en “Rebecca” (1940)
Murder!, fue la primera película de Esme Percy.
Y un error de producción visible, se da a la primera hora exacta del metraje, y es cuando Sir John y Los Markham discuten su siguiente movimiento delante de La Pensión, justo cuando Hitchcock hace su aparición/cameo, al caminar delante de ellos; y se muestra un micrófono de piso de estilo antiguo, que es claramente visible, cerca del borde izquierdo de la pantalla.
Como dato, una versión alemana, llamada “Mary” (1931) fue filmada al mismo tiempo, usando actores alemanes, pero los mismos decorados.
Como escena impactante para la época, la del circo, en la que el trapecista, después de su arriesgado número, se suicida.
Y el final:
¿Acaso todo fue una obra de teatro?
Alfred Hitchcock hizo historia en el cine con Murder!, cuando utilizó por primera vez la voz “en off”, técnica de producción, donde se retransmite una voz no pronunciada visualmente delante de la cámara.
Esa escena en cuestión, es cuando el actor Herbert Marshall está afeitándose, mientras se escucha la voz de su personaje, reflexionando sobre el caso.
La escena tuvo que ser filmada con una grabación de las líneas, y una orquesta de 30 instrumentistas escondidos detrás del decorado, ya que no era posible doblar la banda sonora más tarde; y para la filmación, una orquesta tocó la música en vivo.
Además de la música original compuesta por John Reynders, la película usa la apertura del preludio de “Tristan und Isolde” de Richard Wagner.
“Ah, my dear, you must save those tears.
They'll be very, very useful in my new play”
Con Murder!, estamos ante otro respetable alegato contra la pena de muerte; un grito de reclamo a aquellos jurados que, por falta de compromiso o por la premura de irse, apenas si discuten los casos de que hacen parte fundamental; tratarse de decidir sobre la vida o el futuro de una persona; y es también un buen ejemplo sobre los hilos del universo, porque, en medio de la inconsciencia colectiva, suele haber alguien que, cuando el caso lo amerita, será tocado con fuerza, para que se proponga enderezar el camino.
Cuando se condena a un inocente, habrá quienes sufran más que el reo que, después de todo, está seguro de su conciencia inocente.
Se agudiza la pena del verdadero culpable, porque no podrá vencer a su conciencia atormentada; el abogado defensor, sabrá que no hizo todo lo que pudo haber hecho, y se sentirá incompetente; y El Juez y El Jurado, van a sentir, muy dentro suyo, que pudieron haberse equivocado… y eso carcome el alma por mucho, mucho tiempo.
A pesar de ser una de las primeras películas de Hitchcock, ya se hacía notar muchas de sus virtudes cinematográficas.
Aunque se eche de menos a una exuberante rubia que comandase este reparto de actores, hay que comprender la complejidad de entonces, para formar una buena compañía de actores.
El final de Murder!, tiene la firma de su director, momentos inigualables que solo Hitchcock es capaz de transmitir en una película de intriga, aunque también se le podría achacar poca acción, en un guión con muchísima trama, que te obliga a estar atento a cada diálogo, para no perder el hilo de la historia.
Pero por esa virtud, entre otras muchas, años después, El Maestro del Suspense, seria coronado como el mejor director de toda la historia del cine.
Así que a disfrutar con Murder!, dedicado a todos los cinéfilos de la intriga, y a los que alucinen con las historias de Alfred Hitchcock; porque Murder! fue, muy probablemente, un paso importante para un mejor futuro en la carrera cinematográfica del popular Maestro, uno de los mejores creadores de formas e imágenes del siglo XX.

“That's right”



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