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Analista Cinematográfico y de Música Clásica.

sábado, 24 de junio de 2017

The Bridge

“Be afraid of what lies beneath...”

El Golden Gate Bridge, es una maravilla del mundo moderno, un lugar hermoso e imponente, como mágico e intimidante, símbolo de constancia e ingenio en construcción; y el destino más notorio para el suicidio.
Nadie sabe por qué…
El Puente Golden Gate de San Francisco, tiene el 2º mayor número de suicidios en el mundo, después del puente del río Yangtsé de Nanjing en China, con alrededor de 1.600 cuerpos que han sido recuperados a partir de 2012, y la asunción de muchas muertes más, no confirmadas.
El Golden Gate, en español, “Puerta Dorada”, es un puente colgante situado en California, Estados Unidos, que une La Península de San Francisco por el norte, con el sur del Condado de Marin, cerca de Sausalito.
El Golden Gate, es también el nombre del estrecho en el cual, el puente está construido, y recibe su nombre del estrecho en Constantinopla, llamado también “La Puerta Dorada”, ya que comunicaba Europa con Asia.
Este puente es el más famoso de San Francisco, a pesar de no ser el mayor en esta ciudad, ya que el Bay Bridge es la vía principal; pero sí está catalogado como puente colgante, construido entre 1933 y 1937, con una longitud aproximada de 1280 metros, suspendido de 2 torres de 227m de altura.
Tiene una calzada de 6 carriles, 3 en cada dirección, y dispone de carriles protegidos, accesibles para peatones y bicicletas.
El puente se utiliza para el cruce de tendidos eléctricos y conducciones de combustible; y bajo su estructura, deja 67m de altura para el paso de los barcos a través de la bahía.
El Golden Gate, constituyó la mayor obra de ingeniería de su época, siendo un tipo de puente colgante, y un pequeño puente en arco, para uso de carretera, bicicletas, y peatonal.
La construcción comenzó el 5 de enero de 1933; y costó más de $35 millones.
El ingeniero jefe del proyecto, fue Joseph Strauss, que permaneció supervisando la construcción día a día, e hizo algunas aportaciones innovadoras.
Se innovó en el uso de redes de seguridad móviles por debajo de la obra en construcción, que salvó la vida de muchos trabajadores del acero que hubieran fallecido sin esta protección.
De 11 hombres muertos por caídas durante la construcción, 10 murieron cuando el puente estaba cerca de terminar, cuando la red cedió bajo la presión de un andamio que se había caído; y otros 19 fueron salvados por esta red a lo largo de la construcción.
Para mediados de 1935, las 2 torres, la norte y sur, con una altura de 227 metros ya estaban listas para sostener los 2 cables principales.
Cada uno de los cables, tiene un grosor de poco más de 3 pies, cerca de 1 metro de diámetro, y pesa 12.000 toneladas; que eran demasiado pesados para llevarlos al otro lado del estrecho de Golden Gate en barcazas y levantarlos a lo alto de las torres; por lo que los cables fueron fabricados ahí mismo, usando un proceso llamado “hilado de cables”, inventado por John A. Roebling en el siglo XIX, y fundador de La Compañía que realizó los trabajos; siendo el puente finalmente inaugurado, el 27 de mayo de 1937.
Allí, en un día normal pasan por el puente unos 100.000 vehículos; a través de 6 los carriles, y una acera en cada lado.
Sin embargo, El Golden Gate ha sido un punto negro de suicidios desde su inauguración, en 1937, y debido a su fama, muchos curiosos se acercan a la zona para esperar durante horas, y poder presenciar uno en directo, ya que el número de suicidios desde el puente, es común y alarmante.
Los medios han intentado siempre silenciar las noticias de suicidios, pero debido a la gran mayoría de ciudadanos y turistas que cruzan el puente a diario, es inevitable el observar alguno de ellos…
En la década de 1970, los periódicos de la ciudad provocaron “la cuenta regresiva” cuando el número de muertos terminó en 500 muertes registradas.
Los equipos de televisión cubrieron la escena, cuando los oficiales del puente lograron detener a 14 posibles suicidas, entre ellos un hombre con un letrero de “500” clavado en su camiseta.
El frenesí mediático fue aún más intenso en 1995, ya que el total se acercó a 1.000…
El cuerpo de la milésima víctima, de 25 años de edad, fue visto saltando, pero su cuerpo no fue recuperado.
Entre 1937 y 2012, unos 1.600 cuerpos fueron recuperados de personas que habían saltado del puente Golden Gate.
La tasa de incidencia de los intentos ha aumentado a casi 1 cada 2 días.
La persona conocida, más joven que ha saltado, fue Marilyn DeMont, de 5 años de edad; que en 1945, fue sometida a que saltara, y posteriormente, su padre la siguió… dejando en su automóvil una nota expresa que decía:
“Mi hija y yo nos hemos suicidado”
La mayoría de los saltos suicidas del puente, han ocurrido en el lado que mira a la bahía; pues el lado que mira hacia El Pacífico, está cerrado a los peatones.
A partir de 2005, se estima que 26 personas han sobrevivido después de saltar.
En 2013, 118 suicidas potenciales fueron convencidos de no hacerlo, y no saltaron.
No hay cifras exactas sobre el número de suicidios, o saltos completos desde 1937, porque en muchos no hubo testigos; pero hay conocimiento que la gente viaja a San Francisco, específicamente para saltar del puente, inclusive se puede tomar un autobús o un taxi para llegar al sitio.
La policía encuentra a veces, coches de alquiler abandonados en el estacionamiento... mientras tanto, las corrientes bajo el puente son fuertes, y algunos suicidas han sido arrastrados hasta el mar, sin ser vistos.
La ley del silencio que reina alrededor de un asunto, el del suicidio, que causa más muertes que los conflictos bélicos, el SIDA, y los accidentes de tráfico juntos, merece este documental.
“Why he chose the Bridge?
I don't know…
Maybe he just wanted to fly one time”
The Bridge es un documental del año 2006, escrito y dirigido por Eric Steel.
Protagonizado por Eric Geleynse, Chris Brown, Susan Ginwalla, Caroline Pressley, John Snowden, Gene Sprague, Elizabeth Smith, Rachel Marker, Tara Harrell, Lyle Smith, Dave Williams, Christina Koelling, Wally Manikow, Mary Manikow, Matt Rossi, Jen Rossi, Philip Manikow, Steve Meronek, Keith Glenn, Richard Waters, Kevin Hines, Pat Hines, Gordon Smith, David Paige, Shelley Albar, James Singer, Ginny Matthews, entre otros.
El guión fue inspirado por el artículo titulado “Jumpers” escrito por Tad Friend para la revista The New Yorker, en el año 2003, donde escribió:
“Los sobrevivientes, a menudo lamentan su decisión en el aire mientras caen, si no antes”
Apoyado por el sobreviviente Ken Baldwin, explicó:
“Al instante de saltar, me di cuenta de que todo en mi vida, que yo pensaba era imposible de solucionar, estaba totalmente seguro, excepto por haber saltado”
Eric Steel, decidió arrancar este proyecto cuando leyó el reportaje del periodista Tad Friend, se hacía eco del poder magnético que el Golden Gate ejercía sobre los individuos con trastornos del alma.
Desde que leyó el artículo, Steel no pudo quitarse de la cabeza ese cuadro de Pieter Brueghel, “Paisaje con la caída de Ícaro”, en cuya esquina inferior derecha, se divisa, no sin esfuerzo, un cuerpo adentrándose en el agua...
Dicha imagen, se superpuso al artículo, hasta obsesionar al director.
“Estaba convencido de que, si veía suficientes casos, sería capaz de grabar la manifestación exterior de los demonios interiores que todos llevamos dentro”, aseguró Steel; y dijo que estaba sorprendido de que, a pesar de la notoriedad y la historia del Golden Gate Bridge, no se había hecho nada para evitar que la gente intentara suicidarse allí:
“La mayoría de los puentes, o los lugares altos, si es lo suficientemente alto como para que ocurra una caída fatal, han puesto barreras, precisamente por esta razón”
Lógicamente, The Bridge no es apta para espectadores sensibles.
El director entremezcla secuencias donde muestra la belleza del puente, así como del paisaje que lo envuelve, con escenas donde aparecen transeúntes que, en vez de tomar fotos como el resto de turistas, pasean erráticos junto a la barandilla...
Hasta que actúan.
Porque de pronto, alguien salta el pasa-manos, se coloca sobre el alféizar del puente y, casi sin darnos tiempo a reaccionar, se precipita.
Después, el sonido de su cuerpo contra el agua…
Pero Steel no se limita a mostrarnos la cara más cruda de la muerte.
Él quiere entender, y quiso “rodar una película sobre el alma humana en crisis, una película que muestre, pero que no juzgue.
Quiero abrir los ojos de la gente”, dijo.
Por tanto, The Bridge resume 1 año de grabación, el 2004, en el puente Golden Gate; donde solo en el 2003, aproximadamente hubo 1.200 muertos.
Además, incluye testimonios de los seres queridos de aquellos que saltaron del puente, amigos, familiares y testigos, quienes relatan con dolorosos historias, detalles de luchas contra la depresión, abuso de sustancias y enfermedades mentales.
Se plantean preguntas sobre el suicidio, la enfermedad mental, y la responsabilidad cívica, así como la relación del cineasta con su material tenso, impactante, y complicado.
Steel y su equipo, filmaron el puente durante el día desde 2 lugares separados por todo el año 2004, registrando la mayor parte de las 2 docenas de muertes en ese año, e impidiendo varias otras.
Así de filmaron 120 horas de entrevistas, con casi 10.000 horas de grabación del puente, grabando 24 saltos, con historia de un solo 1 sobreviviente, y 3 cuerpos no fueron identificados.
El estreno del documental, ejerció presión adicional sobre El Distrito, y creó la conciencia pública continua; además fue un éxito de taquilla.
De un presupuesto estimado de $25.000, recaudó $179.780 en EEUU, y $25.944 en el extranjero, por un total mundial de $205.724.
The Bridge es un documental que recoge la información que debemos analizar, cuando nos encontramos en un hueco emocional.
Cuando sentimos que no podemos más.
Cuando sentimos injusticia...
Cuando sentimos que no conocemos lo suficiente de la vida, y eso se convierte en algo más grande que nosotros.
Es un documental tan bien hecho, que pocos sentirán otra cosa que no sea un sentimiento neutro; pues la gente sufre de manera desapercibida, mientras que el resto del mundo camina por el puente.
Se trata de una exploración documental de la belleza mítica del Golden Gate Bridge, el destino suicida más popular del mundo, y los que atienden su llamado.
Saltando desde el puente Golden Gate de San Francisco, se suicida más gente que en ningún otro lugar en el mundo; y The Bridge realiza una introspección en los más oscuros e impenetrables rincones de la mente humana, a través del relato de 24 personas que se tiraron del puente, en el año 2004, una caída de segundos que les separa de la vida y, se supone, les alivia de forma definitiva de su sufrimiento vital.
Nadie sabe porque se suicidan allí…
Quizás es por la efectividad.
Quizás es porque la gente lo siente como algo personal, y sienten una última conexión con un ícono que toda su vida han visto como importante.
La verdad nadie lo sabe...
El hecho es que el enigma es tan poderoso como el misterio del suicidio, y las circunstancias que lo rodean; por lo que el documental registra de manera cruda varios sucesos, y trata de dar una respuesta a los hechos, de por qué la gente se suicida y por qué van allí para hacerlo.
Un documental controvertido, con entrevistas de los familiares que sin saberlo, durante la producción, los cineastas capturaron el suicidio de sus seres queridos.
No obstante, lucharon para evitarlo.
El director siempre alegó, que él solo filmó, a sabiendas que esos sucesos son “pan de cada día” en el puente, por lo que todos los involucrados se armaron con medidas para evitar el éxito de quienes saltaban al vacío.
Impresionante saber las causas, sin panfletos ni propagandas, solo la mente humana, tan extraña y llena de misterios; en una de las películas más perturbadoras y brutalmente honestas sobre el suicidio, jamás hechas.
Un remolino emocional y estético de horror, fascinación, belleza y resignación.
“The rail is so low, a 7-year-old can climb over it”
El director, Eric Steel, entrevistó para la producción, a familiares y amigos de los suicidas, sin informarles que tenía imágenes de la muerte de ellos.
Según él:
“Todos los miembros de la familia, a estas alturas, han visto la película, y están felices de haber participado en ella”
El proyecto fue mantenido en secreto, para evitar que alguien atentara contra su vida en el puente, solo para quedar inmortalizado en la película.
En promedio, durante el año de filmación, 1 persona saltó de la estructura, cada 2 semanas.
El equipo de la cámara, consistió en 10 a 12 personas que filmaron el puente día y noche, en 2004, usando el teleobjetivo, y las cámaras gran angular.
En los primeros meses de rodaje, el equipo capturó sólo salpicaduras en el agua, y sólo sabía que alguien había saltado, cuando llegaba La Guardia Costera.
El primer salto capturado con el teleobjetivo, no se comportaba como los cineastas esperaban… “llorando y llorando”, sino que estaba corriendo, hablando por su móvil, y riéndose; entonces de repente sacó sus cosas, y saltó a su muerte.
No hay poesía en el suicidio… pero la fuerza poética del documental reside precisamente ahí, en esos momentos en los que los suicidas se enfrentan al salto, a su salto, a su última acción en vida.
Casi todos se toman un tiempo, su tiempo, miran fijamente abajo, hacia ese espacio, y hacia esa superficie que marcan el límite físico anticipado de su vida.
Algunos se santiguan, y podría decirse que ese gesto religioso les da el empujón que necesitan.
Los hay que se mueven de un lado al otro, no faltan los nervios en un momento de máxima trascendencia; algunos miran alrededor, quizás esperando la mirada o respuesta de alguien, pero la naturaleza, esas otras personas que deambulan a lo suyo, y los pájaros, que vuelan como si nada, y los barcos, que navegan… continúan impasibles su ritmo ciego y mecánico, dando la espalda a esa persona que está a punto de saltar, y de finiquitar su existencia por la vía rápida.
Es la metáfora apabullante de la frialdad de un mundo que seguirá su rumbo, sin ellos, y a pesar de ellos...
Pero nosotros, los espectadores del documental, no podremos darle la espalda a esos personajes que sabemos lo que van a hacer desde el minuto uno.
A pesar de ser una película coral, por la cantidad de personajes que vamos a ver saltar, hay que destacar sobre todo a 2, cuyo peso en la historia de The Bridge, los ubica en la categoría de protagonistas:
El primero es el rockero que viste de negro, cuyo ritual antes de su salto queda registrado en todo su tiempo e intensidad; el vaivén de la acción, sus movimientos, y, finalmente, su forma de abordar el salto.
Y el segundo, es un superviviente que aporta a la narración, solamente, y no es poco, la subjetividad de uno de los suicidas.
Pero el documental se centra otros relatos más…
Gene Sprague, en su último día de vida, es mostrado durante toda la película, siendo la última escena, su salto al agua.
Entrevistas con sus amigos y familiares, fueron intercaladas a través del filme con imágenes de su eventual suicidio.
Sprague, de 35 años, nació en San Francisco, siendo hijo de una mujer soltera que no deseaba ser madre…
Cuando ella se enteró de que estaba embarazada, decidió criarlo, y se convirtió en la figura más importante en la vida de Sprague.
No obstante, el hombre sufrió de depresión durante su adolescencia, llegando a comentarles a sus amigos sobre sus ideas suicidas constantemente.
Sin embargo, ellos no lo tomaron en serio, porque siempre hablaba en tono de broma…
De acuerdo a la madrina de Sprague, él incluso le dijo a su madre, que deseaba matarse.
Después de que su madre murió de cáncer, Sprague se obsesionó aún más con el suicidio; hizo contactos por Internet, y se mudó a St. Louis, Missouri, para un nuevo comienzo, pero mencionó que planeaba saltar de un puente en esa ciudad, o acostarse sobre la línea férrea para acabar con su vida.
Luego de estas amenazas, sus amigos le enviaron dinero para que tomara un bus de vuelta a California, donde lo hospedaron, y lo llevaron a entrevistas laborales.
El 11 de mayo de 2004, Sprague caminó por el puente, durante unos 90 minutos.
Eventualmente, subió a la baranda, y se dejó caer de espaldas al agua.
Según el director del filme, Eric Steel:
“Él caminó por el puente, desde el lado sur al lado norte, y luego de norte a sur, lo que hacen típicamente los turistas.
No creí que saltaría del puente, pero debió haber algo en él que capturó mi atención”
Una caída de la altura de un puente alto en el agua, puede ser fatal, aunque la gente ha sobrevivido saltos de puentes altos, tales como el puente Golden Gate.
Los examinadores médicos del puente Golden Gate, dicen que los que saltan sufren una muerte espantosa, cuando sus cuerpos golpean el agua a 80mph, con graves daños en los órganos, órganos rotos múltiples, y cuellos rotos, pelvis, etc.
En este caso, la caída de 4 o 7 segundos desde el puente Golden Gate, hace que una persona se hunda a 75 millas por hora, unos 121km/h, al golpear las aguas de La Bahía de San Francisco “con la fuerza de un camión contra un edificio de hormigón”
Saltar del puente, tiene una tasa de letalidad del 98%; algunos mueren instantáneamente por lesiones internas, mientras que otros se ahogan, o mueren de hipotermia.
The Bridge también muestra a muchas personas que se salvan de saltar.
En un caso, una mujer atravesó la barandilla superior, hasta la barandilla inferior, sólo para ser agarrada y arrastrada por la seguridad, y mediante la intervención de un fotógrafo independiente.
Los cineastas, intentaron en cada caso, interceder cuando pudieron, logrando prevenir 6 suicidios.
Los miembros del equipo, por su parte, fueron entrenados en la prevención del suicidio antes de la filmación, y tenían sus teléfonos programados para llamar a la autoridad del puente, si sospechaban que alguien estaba a punto de saltar.
“Todos llegamos a la misma conclusión, de que los seres humanos eran primero, y luego cineastas”, dijo Steel.
Sin embargo, en la mayoría de los casos no hubo advertencia ni tiempo para evitar el salto.
El documental, también cuenta con una entrevista a Kevin Hines, que sobrevivió a su intento de suicidio en el año 2000.
Cuando caía al vacío, decidió que quería vivir después de todo, y se posicionó así, que golpeó primero los pies al agua.
Era el 24 de septiembre de 2000, cuando Kevin Hines, de 19 años de edad, paranoico, y alucinaba con la muerte, cuando saltó del puente Golden Gate.
Lanzándose de cabeza sobre la barandilla del puente, cayó 220 pies en La Bahía de San Francisco.
Durante la caída, su cuerpo giró de modo que cuando Hines golpeó el agua, aterrizó en una posición sentada, tomando el impacto en sus piernas, y para arriba a través de su parte posterior.
Pero 3 de sus vértebras se rompieron, lacerando sus órganos internos inferiores.
Un buque de La Guardia Costera de los Estados Unidos, lo rescató, y fue trasladado a un hospital de San Francisco, donde recibió una cirugía de emergencia.
Después de la cirugía experimental, cualquier evidencia física de su experiencia, es casi inexistente, y ahora Hines tiene plena movilidad.
Respecto a sus pensamientos después del salto, Hines declaró:
“Hubo un milisegundo de caída libre.
En ese instante, pensé:
¿Qué acabo de hacer?
No quiero morir.
Dios, por favor sálvame”
Él sufrió heridas serias en su columna vertebral, pero su vida fue salvada por una foca que nadaba debajo de él.
“Creí que era un tiburón y me dije:
He saltado del puente, me he salvado, pero moriré comido por un tiburón”, dijo.
Posteriormente, atribuyó la presencia de la foca, como un signo de Dios…
Durante el breve tiempo que permanece en pantalla, él confronta su pasado, seriamente arrepentido, atemorizado, y dispuesto a seguir adelante, con un nuevo propósito.
Desafortunadamente, no todo es perfecto, y también debe lidiar con las consecuencias de sus decisiones, intentando recuperar la confianza de una familia que estuvo al borde de la paranoia y el luto.
Porque si algo es cierto, que los que más sufren, son los familiares y amigos, que se culpan muchas veces de no haber hecho lo suficiente para evitarlo…
Después de su intento de suicidio, Hines recibió cierta notoriedad como sobreviviente, siendo entrevistado en CNN por Larry King.
Además, escribió un libro sobre su experiencia, antes y después de su intento de suicidio, “Cracked, Not Broken”, y se convirtió en un defensor de la salud mental, así como un proponente de la barrera de suicidio o red, para prevenir tales incidentes en el puente.
Y desde luego están los testimonios de los familiares y amigos de los suicidas, que conforman sin lugar a dudas, la parte más televisiva del documental, testimonios que pretenden inyectar cierta narratividad, cierta historia, quizás cierta psicología de los personajes, y que pueden resultar ser las trampas del sentido, el ropaje de nuestro método racional de aprehensión de los acontecimientos.
También aquí, solamente el salto de los personajes, les sostiene en el universo discursivo de su acción, sin palabras, más allá del perfil que les dibujan sus familiares y amigos, que son usados como la herramienta que satisface al espectador medio, que necesita escarbar en un cuerpo que ha decidido terminarse, en busca de las respuestas que validarán el cuerpo propio que todavía decide seguir vivo.
En realidad, The Bridge está técnicamente tan bien estructurado, que es imposible imaginar, cómo habrían hecho para poder captarlo todo.
La verdad es que no les fue nada fácil…
Y no es un experimento voyerista ni muchos menos.
The Bridge recolecta los puntos de vista de aquellos allegados a los suicidas con una delicadeza enorme.
Entrevistas sin preguntas, y un tono neutro y semi científico en todo momento.
La idea es descubrir, por qué hicieron lo que hicieron, tomando en cuenta la manera de hacerlo.
Resulta no menos que fascinante el concepto; tampoco es un filme con tonos condescendientes, ni humanitarios.
Se analiza todo con un detalle impresionante.
Las escenas previas a los acontecimientos, son tensas.
Los diálogos en las entrevistas, son necesarios en todo momento para encontrarle explicación a un desconocimiento tan trivial y relativo, que nos resulta perturbador,  igual sabiendo cómo terminará todo.
La edición es superior; un montaje de menos de 100 minutos, es lo que logra un efecto increíble en el espectador.
El morbo por seguir viendo a gente morirse, desaparece, y solo queda la compasión por aquellos que compartían un sentimiento de locura, injusticia, y a veces, nada.
Solamente vemos como lo hacen, mientras intentamos descubrir las razones.
Y resultó curioso que casi todos los entrevistados comparten una visión idílica de sus respectivos difuntos, en donde, a pesar de haber dado lo mejor de sí para servirles de ayuda, de quererlos y amarlos incondicionalmente, comprenden la inconformidad en sus vidas, su perspectiva como prisioneros de su propio mundo, y el cómo es que a través de un acto, hasta cierto punto valiente/cobarde, encontraron su libertad, y el fin a todos sus problemas.
Algo que impresiona bastante, es ver cómo una persona que está a punto de tirarse al vacío, habiendo cantidad de gente alrededor, y nadie pase a su lado, es capaz ni siquiera de mirar, o de prestarle un mínimo de atención.
Pero si queda registrada la increíble actuación de un hombre que ve a una chica que intenta saltar, y la convence en desistir en un principio, llama a la policía, y ellos la agarran, y finalmente la salva, con una mirada… muy probablemente le agradece o lo maldice...
Por su fondo y forma, el documental causó controversia, cuando los oficiales del Golden Gate levantaron cargos contra el director, Eric Steel, por engañarlos respecto a sus intenciones.
Se dijo que:
“Él consiguió un permiso para grabar en el puente por varios meses, y logró registrar 23 de los 24 suicidios conocidos que se llevaron a cabo ahí durante la realización del documental”
En su solicitud al Área de Recreación Nacional del Golden Gate, una agencia gubernamental que no tiene jurisdicción sobre el puente, pero que maneja los parques cercanos a él, Steel aseguró, que su objetivo era capturar la poderosa y espectacular intersección entre el monumento y la naturaleza que se aprecia cada día en el puente Golden Gate.
Pero dice que mintió en su solicitud de permiso, porque creía que sería rechazado instantáneamente, si se conocía el verdadero alcance de su proyecto.
También, quería mantener la naturaleza del proyecto en secreto, para evitar que cualquier persona saltara para tener su muerte grabada en el documental:
“Para mí, el peor de los casos era, salir en las noticias, de que estábamos filmando todo el día”
Celia Kupersmith, Directora General y Gerente General de la autopista del puente Golden Gate, y del distrito de transporte, dijo que “hubo un aumento en los intentos de suicidio en el puente, cuando el documental comenzó a aparecer en festivales de cine, y atraer la publicidad”
La portavoz del distrito, Mary Currie, calificó la película de “invasión de la privacidad”
Por otra parte, Kyle Gamboa, un estudiante de secundaria de Fair Oaks, California, evitó ir a la escuela en septiembre de 2013, para saltar desde el puente, gritando “Yahoo!”, mientras saltaba a su muerte.
El New York Times informó, que él había visto el tráiler de The Bridge, repetidamente.
Su nota de suicidio decía:
“Estoy feliz, pensé que era un buen lugar para terminar”
Además, otras voces se han preguntado sobre el dilema ético que comporta el hecho de que, dado que grabó durante horas a algunos suicidas que deambularon por el puente antes de saltar, en especial hay uno, Gene Sprague, a quien la cámara persigue durante mucho tiempo, y se convierte en el hilo argumental de la película; Steel no llamara a las autoridades, pidiendo que los salvaran.
A esta acusación, el director respondió así:
“Desde el principio entendimos que si alguien caminaba solo, con aspecto triste y mirando el río, debíamos filmarlo, pero esto no significaba que debiéramos llamar a la policía.
Decidimos que sólo intervendríamos, cuando alguien se descalzara, se sentara en el exterior de la barandilla, o cuando realizara una acción así de obvia, ya que en esos casos evidentes, sus vidas eran más importantes que nuestra película”
Además, el documental abre una vía de reflexión sobre la atracción que ejercen ciertos lugares.
“Una de las cosas más extrañas del Golden Gate, es que la gente se suicida a plena luz del día, y delante de un montón de gente, cuando lo habitual es que los suicidios tengan lugar en la intimidad.
¿Quiere esa gente ser vista?
¿Por qué?”, se pregunta el director.
Pero quizás, la reflexión más importante sea la que suscita, ese suicida fracasado que, tras ser socorrido por una foca, se planta delante de la cámara para reconocer que no entiende por qué lo hizo, y que ahora, cuando la vida le ha dado una segunda oportunidad, cree tener un alma nueva.
Porque este personaje ratifica lo que la psiquiatría viene diciendo desde hace años:
El suicidio es un acto impulsivo, del que se arrepienten todos los que fracasaron.
La lástima es que haya demasiada gente que no puede arrepentirse...
The Bridge es una película difícil de ver, demasiado fría pero necesaria; y como espectador, resulta difícil no empatizar con estas víctimas de la sociedad, pues en la mayoría de los casos, son personas que sufren y/o padecen de problemas mentales, emocionales y psicológicos, en donde la ayuda médica, y la de sus seres queridos, no termina por ser suficiente.
Por último, la banda sonora fue compuesta por el compositor británico, Alex Heffes y se llama “The Shadow Of The Bridge”, en la que escucharemos melodías acordes a las escenas, sin glorias ni coros celestiales.
“When I talked to the highway patrolman, I asked him:
“Is this a rare occurrence or does this happen a lot?”
And he looked and me and he sort of smiled and he said:
“It happens all the time”
Entre los lugares más concurridos, donde se registra la mayor cantidad de suicidios en el mundo son:
1. El Puente de Nankín, sobre el río Yangtsé, en Nankín, China, con más de 2.000 suicidios desde 1968 a 2006.
2. El Puente Golden Gate, en California, Estados Unidos, con más de 1.500 suicidios.
3. El Viaducto Príncipe Edward, en Toronto, Ontario, Canadá, donde se cometieron 492 suicidios antes de la instalación del “velo luminoso”, una barrera de 9.000 barras de acero; y se le conoce como un “imán del suicidio”
4. El Bosque Aokigahara, en el Monte Fuji de Japón, con hasta 105 suicidios al año; y una fuente lo cita como “el segundo punto más popular en el mundo para suicidarse”
Mientras en América Latina tenemos a:
1. El Viaducto García Cadena, en Bucaramanga, Colombia.
2. El Puente Eduardo Villena Rey, en el distrito de Miraflores, en Lima, Perú.
3. El Metro de São Paulo, en Brasil.
Los defensores de la prevención del suicidio, creen que saltar de un puente es más probable que sea impulsivo que otros medios, y que las barreras pueden tener un efecto significativo en la reducción de la incidencia de suicidios.
Un estudio demostró, que la instalación de barreras en el Duke Ellington Bridge en Washington, DC, que tiene una alta incidencia de suicidio, no causó un aumento de suicidios en el Puente Taft cercano.
Un resultado similar, fue visto cuando se erigieron barreras en el popular puente suicida del colgante de Clifton, en el Reino Unido.
Las familias afectadas, y los grupos que ayudan a los enfermos mentales, han presionado a los gobiernos para que levanten barreras similares.
Una de esas barreras, es el velo luminoso en el viaducto de Prince Edward en Toronto, Ontario, una vez considerado el segundo puente más mortal de América del Norte, con más de 400 saltos registrados.
En marzo de 2005, el supervisor de San Francisco, Tom Ammiano, propuso financiar un estudio sobre la construcción de una barrera de suicidio en el puente Golden Gate.
Los intentos de introducir una barrera, han sido frustrados por dificultades de ingeniería, altos costos, y oposición pública…
Una propuesta recurrente, había sido construir una barrera para reemplazar o aumentar la barandilla baja, un componente del diseño arquitectónico original del puente, según fue enmendado por el segundo diseñador en el proyecto final.
Las nuevas barreras, han eliminado suicidios en otros puntos de referencia alrededor de él, pero se opusieron por razones de costo, estética y seguridad, ya que la carga de una barrera mal diseñada, podría afectar significativamente la integridad estructural del puente durante una fuerte tormenta de viento.
No obstante, el 28 de junio de 2014, las autoridades de San Francisco decidieron que era el momento de aprobar un fondo, con un total de $76 millones, para colocar a lo ancho del Golden Gate, una red de acero de más de 30 kilómetros.
Una vez colocada, se pondrá fin a 77 años de suicidios, en los que se calcula que han llegado a terminar con su vida, alrededor de 1600 personas.
El diseño se finalizó en diciembre de 2014; sin embargo, el proyecto se ha retrasado debido a las preocupaciones del Servicio de Parques Nacionales, sobre el almacenamiento de materiales de construcción en el sitio durante los 3 años estimados que se necesitarán para completar el trabajo.
Finalmente, las barreras contra el suicidio, comenzaron a instalarse en abril de 2017, después de años de debate.
En algunos de los sitios donde la gente más acude para suicidarse, han instalado barreras de suicidio, y otras precauciones como teléfonos de línea directa, con organizaciones de ayuda.
A veces, es difícil determinar el número exacto de víctimas, ya que muchas jurisdicciones y agencias de medios, han dejado de recopilar estadísticas, y de reportar suicidios en sitios comunes, creyendo que la información puede alentar a otras personas.
¿Y dónde quedó la educación en la prevención?

“I don't know why people kill themselves.
And yet, it's a small step to empathize... to say... well, because I think we all experience moments of despair.
That, ah, it would be so much easier not to do this anymore.
But for most of us, the sun comes out, and then:
“Oh well, Tomorrow is another day”



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