Saboteur

“You'd like to say:
“It Can't Happen Here!”
but every jolting scene is true”

Las críticas negativas, que injustamente Alfred Hitchcock recibió a lo largo de su carrera, tenían que ver en su mayoría, con la falta de verosimilitud de su cine.
Lo que desconocían esos críticos, era que precisamente los elementos inverosímiles de sus películas, convierten a este cineasta, en un maestro en el arte de contar historias, ya que mediante el uso de trucos narrativos, consigue atrapar al espectador, de principio a fin.
Tuvieron que pasar los años, para que la historia le situara en el lugar que merece, como uno de los mejores directores que ha dado el cine.
“Saboteur”, fue una película muy importante en la carrera de Hitchcock, por 2 motivos:
En primer lugar, era su primera película 100% estadounidense hasta el momento.
Desde su llegada a Hollywood, Hitchcock había dirigido 2 películas de aroma puramente inglés:
“Rebecca” (1940) y “Suspicion” (1941), y otra con protagonista estadounidense, pero ambientada en Europa “Foreign Correspondent” (1940)
Por lo que “Saboteur”, sería la primera obra, totalmente estadounidense de su filmografía.
En segundo lugar, “Saboteur” sería su primer film de propaganda pro-aliada.
Aunque en “Foreign Correspondent” (1940), ya se dejaban entrever elementos de propaganda antifascista, por aquel entonces, Estados Unidos todavía no estaba en guerra, y se forzaba a los directores, a que fueran neutrales en sus películas, por ello, exceptuando el patriótico discurso final, el resto de la película, era simplemente otra película de intriga, que no incidía en aspectos políticos.
En 1942, Estados Unidos ya habían entrado en la guerra, y Hollywood cambió radicalmente de política, promoviendo la creación de películas antifascistas y patrióticas.
Alfred Hitchcock, cuyo país natal llevaba ya tiempo sumergido en la guerra, se sumó encantado a esta tendencia.
“I'm a promient citizen, widely respected.
You are an obscure workman wanted pro committing an extremely unpopular crime.
Now which of us do you think the police will believe?”
Saboteur es una película de suspense de 1942, dirigida por Alfred Hitchcock.
Protagonizada por Robert Cummings, Priscilla Lane, Otto Kruger, Alan Baxter, Alma Kruger, Ian Wolfe, Vaughan Glazer, Dorothy Peterson, entre otros.
El guión es de Peter Viertel, Joan Harrison, y Dorothy Parker, sobre un argumento de Alfred Hitchcock, que trata sobre el incendio en una planta de ensamblaje de aviones, del que es acusado el protagonista, y en el que muere su mejor amigo.
El protagonista, huirá de las autoridades, y tratará de encontrar al auténtico autor del sabotaje.
Pues ya estamos en 1942, y el director Alfred Hitchcock sigue dando vueltas por estudios de Hollywood, aunque sus derechos, los sigue teniendo David O. Selznick, y vuelve a recaer en un estudio independiente, aunque Saboteur, sería distribuido por Universal.
En aquella época, el director comenzó a trabajar en una idea, que se centraba en un acto de sabotaje, en unas instalaciones de defensa estadounidenses. Aunque Selznick pensó en producir el proyecto, y contratar a Gene Kelly como protagonista, rápidamente comenzó a perder interés en la idea, esto gatillado en gran medida, por su mala relación con el director.
Tras una fuerte discusión con el realizador, Selznick le terminó vendiendo la idea y los servicios de Hitchcock, al productor Frank Lloyd, y a los estudios Universal.
Mientras se solucionaba el trato con Universal, el realizador británico comenzó a trabajar en el guión, junto a su esposa, Alma Reville, y la escritora Joan Harrison.
Sin embargo, tras trabajar con el director durante un corto periodo de tiempo, la escritora Joan Harrison, decidió abandonar a Hitchcock, para seguir su propio camino.
Debido a esto, el director tendría que trabajar junto al joven escritor Peter Viertel, y su esposa Salka, a quienes les tuvo que enseñar el método que él utilizaba para escribir un guión.
Luego de que el primer borrador estuvo terminado, los ejecutivos de la Universal decidieron contratar a una de las mejores escritoras del país, Dorothy Parker, para que le realizara algunos cambios al guión.
Algunos de los cambios realizados por Parker, llamaron la atención del Código de Producción, particularmente las críticas existentes en la historia a la clase alta, y al capitalismo en general.
Pese a que se sugirió cambiar algunos pasajes, de todas formas se terminaron filmando escenas que presentaban diálogos algo controversiales.
Por otra parte, pese a que en un principio, Hitchcock había pensado en esta historia, como una sátira de la sociedad de EEUU, Saboteur se transformó en algo más, durante su viaje a la pantalla grande.
El guión, que había comenzado a escribirse antes de que estallara La Segunda Guerra Mundial, tuvo que ser rápidamente ajustado por la producción, poco después del bombardeo a Pearl Harbor.
De esta forma, Saboteur se convirtió en un film propagandista, lleno de discursos, acerca de la lealtad que el ciudadano de EEUU debía tener con su país, y de los peligros de tener un núcleo fascista secreto latente en el interior de la sociedad, el cual, tenía su propia agenda política.
Pese a que en “Foreign Correspondent” (1940) se tocaban temas similares, en Saboteur se habla específicamente, acerca del papel de los Estados Unidos en La Segunda Guerra Mundial.
Además de los temas políticos, obviamente se centra en el tema del hombre injustamente acusado.
Es aquí donde aparece una serie de elementos, que posteriormente serían refinados por el director:
El héroe intentando dar con el verdadero villano, mientras lo persigue la ley; el villano que se oculta tras la máscara de la respetabilidad; y la rubia hostil, que termina ayudando al héroe en su odisea, entre otros.
Saboteur fue también la primera gran inmersión de Alfred Hitchcock, en el paisaje de EEUU.
Saboteur no se debe confundir con una anterior película de Hitchcock, con un título similar, “Sabotage” (1936), también conocida como “The Woman Alone”
Saboteur se rueda, en B/N, en exteriores de California, Alabama Hills y Red Rock Canyon State Park, Nevada, y New York City, y en los platós de Universal Studios.
La acción comienza en Los Angeles, y termina en New York, cruza el territorio de EEUU, de Oeste a Este, y recorre unas 3,000 millas.
Tiene lugar en 1941 y 1942, en tiempos de La Segunda Guerra Mundial.
El incendio provocado en una fábrica de armamento, supuestamente por una organización nazi, hace parecer accidentalmente a Barry Kane (Robert Cummings), un inocente trabajador, como culpable del atentado.
El joven, acosado por la policía, emprende un largo viaje a través de EEUU, tratando de desenmascarar a los verdaderos saboteadores.
En el transcurso del mismo, coincidirá con Patricia “Pat” Martin (Priscilla Lane), en principio reticente, pero con la que acaba unido sentimentalmente, después de compartir 90 minutos de incidencias, y de la experiencia que supone la convivencia con los numerosos, y diversos personajes del iniciático viaje.
Para limpiar su nombre, Kane atraviesa todo el país hasta New York, buscando sin tregua a los culpables.
En gran medida, Saboteur podría ser considerada como una “road movie”, donde una vez terminada la historia, los protagonistas no volverán a ser los mismos, gracias a las distintas experiencias que han vivido camino a New York, donde finalmente se resuelve la enrevesada trama.
Durante su viaje, Barry y Patricia, aprenderán que nada es lo que parece ser, y lo peligroso que resulta juzgar a las personas por su apariencia.
El hecho de que los integrantes del circo, los cuales son tratados como verdaderos fenómenos, no duden en ayudar a la pareja en problemas, pese a lo peligroso que esto resulta ser, y que los villanos de turno sean un grupo de hombres acaudalados, los cuales son socialmente respetados y admirados, es un claro ejemplo de esto.
Incide pues Hitchcock, repetidamente, en la angustia del inocente, injustamente perseguido, y su urgente necesidad de demostrar el error por sí mismo, subrayando constantemente, el aspecto de desamparo institucional, y de soledad del protagonista, aunque se encuentre inmerso entre la anónima muchedumbre.
“Right now, they're probably haggling over the price for us with Murder, Incorporated”
Saboteur incide en la idea de la paranoia, hacia organizaciones y simpatizantes nazis, que se encontraran dentro de EEUU, infiltrados como personas normales, un temor que estaba bastante extendido por entonces, sobre todo, por miedo a posibles actos de sabotaje, como los que aparecen aquí.
Otro aspecto que no hay que olvidar, es que Saboteur fue rodada en 1942:
Los Estados Unidos, acababan de entrar en el conflicto mundial, y el cine de Hollywood, iba a servir de excelente propaganda para la causa.
Es por esta razón, quizás, por la que Hitchcock incluye algunos apuntes “patrioteros”, de los que, en circunstancias normales, el director inglés ha huido siempre deliberadamente.
¿Qué mensaje más claro, que el de un pobre hombre, perteneciente a la clase baja, es perseguido injustamente por los villanos de turno, pertenecientes a la clase alta, y la policía?
La estructura de Saboteur, es la misma que había seguido ya en “The 39 Steps” (1935), y que repetiría en “North by Northwest” (1959), es decir, un hombre acusado de un crimen que no ha cometido, que huye a través del país de la policía, mientras se enfrenta a los verdaderos criminales, para demostrar su inocencia, y que además, consigue la complicidad de una atractiva rubia, de la que se acaba enamorando.
El primer aspecto que habría que remarcar, es el esfuerzo por parte de Hitchcock, de retratar “La América Profunda”, pura, enmarcando a Barry Kane, en escenarios típicamente estadounidenses:
Las largas carreteras desérticas, el rancho de Charles Tobin (Otto Kruger) el jefe de la organización fascista, el pueblo fantasma y, por supuesto, New York.
Hitchcock, siempre fue muy aficionado a emplear monumentos, y sitios que conociera el gran público, y por ello se sirve de la famosa Estatua de La Libertad, para crear el clímax final.
Aquí, el director emplea su recurso de utilizar sitios conocidos para el espectador, como son The Radio City Music Hall, y La Estatua de La Libertad, donde tienen lugar 2 de las mejores escenas de Saboteur.
En el primer sitio, Frank Frye (Norman Lloyd) se escabulle en un cine, y el tiroteo que tiene lugar con la policía, pasa inadvertido a los espectadores, que confunden esos disparos con los de la película que están viendo, hasta que un hombre es alcanzado accidentalmente.
El segundo, es el momento más recordado de Saboteur:
Frye, es acorralado en La Estatua de La Libertad, y Barry Kane le da alcance en la antorcha del monumento.
Ahí, Frye se cae, pero consigue agarrarse a la estatua a duras penas.
Barry, que encarna los valores del clásico héroe, no duda en arriesgar su vida, y acercarse a salvar al hombre que intentó matarlo, agarrándole de la manga, mientras esperan ayuda.
Es una escena de una tensión casi insoportable, sin banda sonora, sólo sonido ambiente.
Vemos como la chaqueta de Frye, se va desgarrando poco a poco, y aunque unos minutos atrás, odiábamos a ese personaje, en ese instante, Hitchcock consigue que nos pongamos de su parte, y temamos tanto como él por su vida.
Inevitablemente, Frye acaba cayendo, poniendo fin a la película.
Para Saboteur, Hitchcock experimenta nuevas técnicas con el decorador Robert F. Boyle.
Rueda también, 2 versiones diferentes de numerosas escenas, para tener la posibilidad de elegir en el momento del montaje.
Sobre la última escena, refiriéndome al libro de François Truffaut, “El Cine según Hitchcock”, el director consideraba que fue un error poner en peligro al villano, diciendo que debió haber sido el héroe, quien estuviera a punto de caer, para lograr mayor participación del público.
Y es que Hitchcock disfrutaba, poniendo al espectador del lado del villano, para generarle una crisis de conciencia.
por otra parte, en todos estos populares lugares, Barry se irá topando con una serie de personajes, que representan la gran masa, “La América Profunda”, humilde, los “John Doe” que componen el grueso de la población, de hecho, Barry es uno de ellos.
No es casual, que todos estos personajes humildes, sean marcadamente positivos, en contraposición con los villanos, que son gente adinerada, y de clase alta, resulta obvio, a quien iba dirigida Saboteur.
Así pues, nos encontramos en primer lugar, con un entrañable camionero, representante de la clase obrera y trabajadora, que se queja de que nunca le sucede nada excepcional, un amable ciego Philip Martin (Vaughan Glaser), que vive en una cabaña.
Es en la cabaña de Martin, justamente, en donde se introduce en forma expresa, uno de los temas “nuevos” con relación a “The 39 Steps” (1935):
El patriotismo.
Pat y su tío, discuten acerca de su deber como estadounidenses.
¿Deben entregar a Barry a las autoridades, porque está acusado de un delito contra la nación, o deben ocultarlo en virtud de la presunción de inocencia, pilar de un Estado respetuoso de La Constitución?
Y los extravagantes miembros de un circo.
Todos estos “John Doe”, ayudan a Barry en su huida instintivamente, sabiendo que él es uno de ellos, alguien sincero, en quien confiar.
Aquí, la discusión se centra en decidir si, siendo miembros excluidos de la sociedad, deberían entregar a los fugitivos, para evitar mayores problemas con las autoridades, o si por el contrario, deberían hacer causa común con ellos, y protegerlos.
La votación por una u otra postura, arroja un resultado muy apretado, lo cual evidencia que Hitchcock no creía que la cuestión fuera tan simple de resolver.
Años después, el director volvería sobre este punto en “Lifeboat” (1944), planteándolo en términos mucho más decisivos.
Cabe destacar, especialmente la escena de los miembros del circo, uno de los momentos más interesantes de Saboteur, en primer lugar por su originalidad, todos esos personajes, tan extraños, contrastan con el resto de personajes “normales y corrientes”, que habían salido hasta ahora, y sobre todo, por su forma de actuar.
En lugar de ayudarle sin más, llevan a cabo una votación democrática, para decidir qué hacer con él, uno de los muchos guiños a las bondades de la democracia de EEUU.
De hecho, no sé hasta qué punto es descabellado imaginar, que el irritante enano que quiere entregarles a la policía, sin hacer votación, podría ser un pequeño guiño paródico a Hitler, con bigote incluido, de hecho, uno de sus compañeros le llama literalmente “fascista”, cuando se niega a hacer una votación democrática.
Como es costumbre en Hitchcock, los villanos son seres atractivos, elegantes, de impecables modales, y bien situados socialmente.
Su opulencia, fruto de su traición al país, contrasta con la humildad en que viven el resto de personajes más nobles.
Este ánimo del director, por otorgarles una apariencia impoluta, no es más que otro de sus aciertos ampliamente imitados a posteriori.
De hecho, para rizar el rizo, la tensa escena en que los 2 protagonistas están atrapados en la mansión de una de las cabecillas de la organización, tiene lugar en un baile benéfico, una perfecta muestra de que los traidores pueden esconderse, realmente en cualquier parte.
Hitchcock, también huye del tópico villano de película, mostrándonos unos saboteadores, que también tienen sentimientos positivos para ciertas cosas.
Cuando Barry es recogido por un miembro de la organización, haciéndole creer que es un saboteador de verdad, en el viaje en coche, éste le comenta los problemas caseros que tiene con su mujer:
Él quiere dejarle el pelo más largo a su hijo, y ella quiere cortárselo; y dice que le gusta Charles Tobin, por su buen corazón, resaltando lo unido que está a su nieta.
Por otro lado, nunca llegamos a conocer demasiado a fondo la organización saboteadora, pero resulta curiosa la forma como se refieren a ella, como si se tratara de un negocio más:
“La empresa cuida a sus empleados”
Todo lo que la rodea, sus empleados, la forma de referirse a ella, tiene cierto aire de respetabilidad y normalidad.
En esta nueva muestra de talento del genio inglés, el quid de la cuestión, es la labor terrorista de unos individuos pronazis, dedicados a sabotear diversos resortes significativos de la sociedad estadounidense.
En los tiempos de La Segunda Guerra Mundial, el empleado de la fábrica de aviones incendiada, se convierte de forma involuntaria, en el tipo que, buscando demostrar su inocencia, desenmascarará la conspiración, como si de un espía se tratase, echando abajo esa amenaza en la sombra, aunque no pudiendo impedir la consumación de algunos objetivos, como la explosión en el barco.
Como no podía ser de otra manera, Hitchcock no duda en definir a la policía, como una entidad negativa, poco fiable, y relativamente torpe.
Esta imagen desfavorable, de este cuerpo de seguridad, provenía del profundo odio que les profesó desde los 6 años de edad; con posterioridad, el británico confesaría:
“Cuando tan solo tenía 6 años, hice algo que mi padre consideró que merecía ser castigado.
No recuerdo qué transgresión pude cometer, a la edad de 6 años, seguramente no tuvo nada que ver con una criada.
Quizás había robado un tomate.
Bueno, mi padre me envió a la comisaría de policía de la esquina, con una nota.
El policía de servicio la leyó, y después me encerró en una celda durante 5 minutos diciendo:
“Esto es lo que se hace a los niños malos”
Desde entonces, no he dudado en hacer cualquier cosa, para evitar ser arrestado y encarcelado, e incluso hoy, me siento mal ante la autoridad, sobre todo si va vestida de uniforme de policía.
A ustedes, jóvenes, mi mensaje es el siguiente:
Eviten la prisión”
Asimismo, las obvias insinuaciones sexuales, el humor flemático, el amor, las sorpresas argumentales, o elementos habituales como las esposas, con toda su ambigüedad, pues psicológicamente, la idea de las esposas, tiene implicaciones más profundas; es algo que entra en el área del fetichismo, y posee una connotación sexual.
Es un elemento típicamente “hitchcockiano”, el uso de las esposas, haciendo más evidente aún, las referencias a “The 39 Steps” (1935), y los toques de humor que acompañan todo el film, como los carteles de publicidad de Pat, la protagonista femenina, que Barry se encuentra en momentos clave:
“Te están siguiendo”, cuando está huyendo de la policía.
“Ella nunca le decepcionará”, cuando ella le lleva a la comisaría a entregarle.
“Un bello funeral”, cuando viaja infiltrado con los saboteadores…
Lamentablemente, en base al bajo presupuesto, le fueron impuestos unos protagonistas poco convincentes para Hitchcock.
Además, las restricciones económicas, impidieron una revisión y depuración cualificada del guión; y hasta tuvo que sufrir una precaria disposición de los medios adecuados para el rodaje.
Pero, habrá que suponer, que era tiempo de guerra…
Una de las principales razones, por las que Hitchcock nunca se sintió satisfecho con Saboteur, fue porque no consiguió a ninguno de los actores que quería para protagonizarla, debido a que Universal no podía permitirse pagar sus salarios.
Su primera opción para Barry Kane, fue Henry Fonda, seguido por Gary Cooper, con el que siempre quiso trabajar, y nunca lo consiguió; o incluso Joel McCrea, que había aceptado a desgana en “Foreign Correspondent” (1940), pero del que acabó siendo muy amigo.
Para Pat, tenía en mente a Barbara Stanwyck, y su mayor golpe de efecto, era utilizar al actor Harry Carey como villano, puesto que nunca había encarnado un personaje así, y el público de entonces, habría quedado muy sorprendido al verle interpretando a un traidor al país.
La esposa de Carey se indignó totalmente, ante la simple proposición, y convenció a su marido, para que rechazara el papel.
El protagonista recayó entonces en Robert Cummings, incluso, el mismo Hitchcock no debió quedar demasiado decepcionado, porque volvió a contar con él en “Dial M for Murder” (1954), pero se nota que no sabe otorgarle al personaje, la profundidad que le daría un intérprete de primera categoría, mientras que Priscilla Lane, en cambio, cumple a secas.
Sin embargo, con el que menos se entendió de todos, fue con Otto Kruger, interpretando al villano.
El que mejor sale parado de todos, y con diferencia, es el actor secundario, Norman Lloyd, interpretando a Frye, el saboteador.
Era su debut cinematográfico, y aunque su carrera en Hollywood fue muy discreta, aquí consiguió perfilar el personaje, por el que será recordado siempre, un Frank Frye, que interpreta mezclando de forma bastante siniestra, los típicos tics de malo, con una sonrisa que quiere ser encantadora, pero provoca desconfianza.
En Saboteur, los mejores personajes, son el invidente tío Philip, de quien esperábamos una mayor presencia que no se dio, y la mujer barbuda del circo, pues ambos tienen un corazón tan grande, como el planeta júpiter.
Hitchcock, aparece en su típico cameo, en un puesto de periódicos.
El director puede ser visto en el fondo de la escena, en la cual Barry y sus captores, bajan del automóvil en New York, y entran en una tienda, cuya parte trasera, se conecta con la mansión de Henrietta Sutton (Alma Kruger)
Como dato personal, el 26 de septiembre de 1942, muere en Londres, la madre del director, a la edad de 79 años.
Además, al año siguiente, muere también su hermano William.
Preocupado por su obesidad mórbida, pesaba 135 kilos, llegó a perder 40 kilos en pocos meses.
Pese a todo, Saboteur es una película llena de escenas memorables, toda la escena de la piscina, la niña, la carta, o cuando se refugia en la casa del ciego, que solo por el oído, ya sabe que lleva esposas...
Lo más recordado de Saboteur, que recorre la geografía de EEUU, de costa a costa, es su culminación en lo alto de La Estatua de La Libertad, ese monumento que representa todo lo que el país se jugaba en esos momentos de debacle mundial, y donde tiene lugar, un montaje de oposiciones casi “eisensteinianas” entre las magnificencia del monumento, la fragilidad del héroe, y el villano ante el abismo.
Sin embargo, lo mejor empieza a partir de la escena del baile, uno de los momentos más “hitchcockianos”, que juega con una idea esencial en su cine:
La paranoia y la angustia de estar atrapado, no en una habitación oscura, sino en un sitio público, pero rodeado de gente que quiere matarte, sin que puedas hacer nada, para que el resto te crea, en “North by Northwest” (1959), explotaría aún más esta idea.
Pese a ser una obra menor, Saboteur siempre es una delicia revisarla, y descubrir cuántos elementos de ella, y del cine de Hitchcock en general, han influido en el cine del siglo XX.
Un ejemplo de lo que digo, lo encontramos cuando Robert Cummings salta esposado desde un puente, hacia un río para huir de la policía.
Entonces no podemos evitar pensar en la famosa secuencia de “The Fugitive” (1993), en la que de la misma manera, Harrison Ford salta hacia el río, dejando atónito al policía interpretado por Tommy Lee Jones.
O la pareja, escapando de una organización secreta, se asemeja bastante a la de “The 39 Steps” (1935)
La repentina aparición de una troupe de circo, recuerda la extravagante reunión de fenómenos en “The Ring” (1927), y “Murder!” (1930), donde se refleja la progresiva fascinación del director hacia lo grotesco.
Los espectadores del cine, riéndose ante el asesinato que aparece en pantalla, mientras ocurre un verdadero asesinato, recuerda a “Sabotage” (1936)
El revólver, apuntado desde detrás de una cortina, es extraído de “The Man Who Knew Too Much” (1934)
Y tal como sucede en “The 39 Steps” (1935), un elegante villano protesta:
“Soy un ciudadano respetable, soy muy conocido…”
Incluso, todo el episodio que acontece en la fiesta que se celebra en la mansión dominada por los malvados, posee evidentes puntos en común con “Notorious” (1946)
En ella, la pareja se encuentra rodeada por sus enemigos en una situación claustrofóbica, y muy peliaguda, de la que sólo podrán salir mediante su ingenio.
El director, rueda esta escena con una maestría inusitada, obteniendo momentos de suspense, incertidumbre, e inquietud impagables, y demostrando su excepcional manejo de las cámaras, para narrar visualmente la trama.
A continuación, Hitchcock se sirve de un eficiente montaje paralelo, para contarnos 3 acciones simultáneas, que acaban confluyendo entre sí:
La huida de cada protagonista por su cuenta, y el sabotaje del yate, que está a punto de zarpar, como curiosidad, para los planos del barco después del sabotaje, Hitchcock se sirvió de imágenes reales, de uno de verdad, el Normandie, que recientemente había sido incendiado accidentalmente, y que provocó algunas protestas, diciéndose que el público las reconocería, y se podría sospechar que la embarcación, había sido saboteada realmente.
De hecho, a principios de abril, Saboteur fue “señalada” por funcionarios de la oficina de la guerra, que tenían preocupaciones acerca de la escena del SS Normandie.
Con respecto a esta escena, Hitchcock dijo:
“La Armada habló con Universal, sobre estas tomas, porque he dado a entender, que el Normandie había sido saboteado, que era un reflejo de su falta de vigilancia, en la vigilancia de la misma”
A pesar de las objeciones oficiales, la escena se mantuvo en la edición final.
Y Saboteur fue estrenada en Washington, DC, el 22 de abril de 1942, con la asistencia de Hitchcock, Cummings, y Lane, junto con 80 senadores estadounidenses, y 350 congresistas.
Las acciones de Saboteur, están muy bien repartidas, de forma que el suspense y la tensión, se mantienen en todo momento, hasta acabar desembocando en el conflicto final:
Atrapar a Frye.
Curiosamente, Saboteur también brinda ciertos guiños ajenos a Hitchcock, en las escenas de la visita del fugitivo a la casa habitada por un ciego, en la que resuenan ecos de “The Bride of Frankenstein” (1935), y en la de un poético encuentro con una caravana circense, hace reflotar las sombras de “Freaks” (1930)
Como dato, Hitchcock hizo uso de la ironía, en múltiples ocasiones, para fortalecer sus significados:
Al principio, las autoridades se ven como amenazantes, mientras que el ranchero, muy respetado, y abuelo, es un agente nazi.
En contraste, sólo la gente común, y “la de abajo” perciben la inocencia, y la oferta de la confianza de Kane:
Un conductor de camiones de larga distancia, un cabeza de familia ciego, y los fenómenos de circo...
En New York, la rica señora Sutton, está financiando secretamente, a un grupo nazi.
Conduciendo por New York, en la línea de costa, Kane pasa por el casco volcado del revestimiento del SS Normandie, como una ominosa advertencia, de lo que podría suceder, si los conspiradores tienen éxito en sus planes.
Y la batalla final, que simboliza la tiranía contra la democracia, llevada a cabo en La Antorcha de La Estatua de La Libertad.
“Don't you know I can see a great deal farther than you can?
I can see intangible things.
For example, innocence”
Es curioso, como Hitchcock podía contar, una y otra vez la misma historia, enganchándonos cada vez, aportando siempre nuevas situaciones y escenas que nos mantienen pegados al sofá... eso debe de ser el talento, porque ahora que estamos inmersos en la era del remake, a cual más aburrido y pestilente, sus dotes de prestidigitador, se echan cada vez más de menos.
Así pues, Saboteur se debe enmarcar, en los años en que fue realizada, durante La Segunda Guerra Mundial, y el temor que se sentía en el mundo entero, y en este caso, en los Estados Unidos, una muestra de la desconfianza que se sentía, incluso por cualquier persona, y como una histeria colectiva que lleva a las más fuertes injusticias, pero ante ese panorama, existen personas que sienten compasión, y creen en la justicia.

“You're one of the ardent believers, a good American.
Oh, there are millions like you.
People who play along, without asking questions.
I hate to use the word stupid, but it seems to be the only one that applies.
The great masses, the moron millions.
Well, there are a few of us unwilling to troop along... a few of us who are clever enough to see that there's much more to be done than just live small complacent lives, a few of us in America who desire a more profitable type of government.
When you think about it, Mr. Kane, the competence of totalitarian nations is much higher than ours.
They get things done”



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