Silent Rage

“He's an indestructible man fused with powers beyond comprehension”

Todos hemos oído, que debajo de su bigote, hay otro puño; que Dios le pidió permiso, antes de hacer “La Luz”; o que ha contado hasta el infinito, 2 veces… “verdades” compiladas por Ian Spector, en un volumen de adquisición imprescindible, sobre el mítico Chuck “Fuck” Norris.
En realidad, tras la leyenda, se esconde Carlos Ray Norris, un tipo con el suficiente sentido del humor, como para reírse públicamente del mito creado en torno a su persona, como demuestra en “The Expendables 2” (2012), donde relata una anécdota imposible, ante la mirada de unos pasmados, Sylvester Stallone y compañía.
Además, es lo bastante coherente, como para considerarse un experto en artes marciales, antes que actor, pues entró en el mundillo, sugerido por un alumno suyo, un tal Steve McQueen, lo que quita bastante hierro a la consideración de su filmografía en términos artísticos, de cara al panteón eterno del Séptimo Arte mayúsculo.
Y es que en los años de 1980, fue su período más importante en la gran pantalla, en la que convirtió, junto a Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone, en un icono del cine de acción del Hollywood más gamberro.
“I did it John!
I made history!
We did!
I'm the only one left who knows how we did it”
Silent Rage es una película de terror, dirigida en el año de 1982, por Michael Miller.
Protagonizada por Chuck Norris, Ron Silver, Steven Keats, Stephen Furst, Toni Kalem, William Finley, Brian Libby, Stephanie Dunnam, Joyce Ingle, Jay De Plano, entre otros.
El guión es de Joseph Fraley…
Que decir cuando el romanticismo, el terror, la ciencia ficción, el “slasher”, la temática afín a los “Mad Doctors”, y como no, las patadas voladoras, se den la mano... obtenemos el título alternativo propuesto:
“Chuck Norris Vs. Frankenstein”
Un film surgido del éxito cosechado por películas, más o menos baratas, que consiguieron unas recaudaciones envidiables en las salas de cine.
Se trata como no, de los “slashers” y las sagas “Friday The 13th” o “Halloween”, posiblemente las más conocidas, que tuvieron una repercusión que debía aprovecharse, así que el hermanísimo de Chuck, & Aaron Norris, se asoció a los productores, Andy Howard y Anthony B. Unger, y decidieron realizar un libreto escrito por Joseph Fraley, con algunos elementos, seguramente fantásticos, añadidos por Edward di Lorenzo.
Cabe destacar, que Silent Rage, fue la única película de Chuck Norris, que enfrentó problemas de censura en Inglaterra, por las escenas sangrientas; y no es de extrañar.
Silent Rage sigue a John Kirby (Brian Libby), un tipo fornido y mal encarado, que  empieza a sentirse mal, hasta que sin previo aviso, y con síntomas de estar desequilibrado, coge un hacha del jardín, y mata a una mujer, y a un hombre, a hachazo limpio, siendo detenido por el sheriff, Dan Stevens (Chuck Norris), tras una larga y dura pelea, el tipo, es duro de verdad, y es acribillado al tratar de fugarse del coche patrulla, donde se hallaba encerrado.
Posteriormente, el cuerpo es trasladado a la sala de autopsias, donde 3 científicos:
Thomas “Tom” Halman (Ron Silver), Phillip Spires (Steven Keats), y Paul Vaughn (William Finley), le usan como conejillo de indias, para probar una formula sobre regeneración genética.
Fórmula que primero le mata, y luego le vuelve a la vida, convertido en una indestructible máquina, brutal y letal, de pura destrucción.
A partir de aquí, con el asesino sembrando el caos a su paso, el sheriff local, intentará destruirlo, pero se enfrenta a un ser invencible…
“Bones will mend, wounds will heal, diseases cured.
Isn't that worth everything?
Anything!”
Dirigida por Michael Miller, un realizador que hizo filmes en los años 70, dentro del subgénero que se conoció como “exploitation”, que tenían alto contenido de violencia, y sexo; por lo que para valorar Silent Rage, hay que enfocarla en su contexto.
No estamos hablando de “Cine Arte”, de actores de carácter, de cine dramático, o de culto…
Simplemente estamos frente a una típica película de acción, para lucir las dotes en artes marciales de Chuck Norris, disfrazado de policía.
Una de las propuestas más interesantes del karateca rubio; o la “vieja rubia”, dicen por allá, al otro lado del charco...
En ese contexto, Silent Rage funciona aceptablemente bien.
La idea central, que incorpora acertadamente ingredientes del cine de suspenso, y de terror; del psicópata de fuerza incontenible, que al ya no hacer efecto ciertos medicamentos que debe ingerir, para no salirse de sus límites, sale a matar a quien se le ponga por delante, es interesante…
Idea atractiva, desde el punto de vista policial, conociendo las “técnicas” que utiliza Norris, para reducir a los bandidos de turno.
Se agrega después, el elemento científico, con las discrepancias médicas, y el científico, que no tiene escrúpulos, y quiere la gloria personal…
Hasta aquí, Silent Rage va bien, después entra en lagunas de guión, y la verdad es que la trama es sólo un pretexto para mostrar al duro de Norris, frente a esta bestia asesina, y que se puede regenerar biológicamente, incluso después de ser herido de muerte.
Entremedio, está el romance del protagonista, algo poco común en sus películas, y por supuesto, incluye las típicas escenas de acción, para ver lucirse a Chuck Norris, en lo que mejor sabe hacer:
Las peleas, aplicando sus grandes dotes en artes marciales, y su espectacular patada giratoria, frente a los correspondientes “malos”, encarnados esta vez, por unos pandilleros motorizados de poca monta, y zorronas marimachas incluidas.
Al respecto, es destacable la escena en el bar, cuando Norris, sin ayuda del gordo “asistonto”, da cuenta de una docena de pandilleros, sin disparar un tiro, sólo valiéndose de su destreza, con puños y pies.
Y es que Silent Rage, es la única película de Chuck Norris, junto a una más reciente de esta última década, donde se adentra en el género del terror.
Es una rareza, pues Norris fue un actor de acción, y artes marciales de serie B, que nada tiene que ver con la temática; y sin embargo, Silent Rage representa lo “mejor” de su filmografía.
No obstante, Silent Rage está un punto por encima de sus trabajos habituales, pues tiene elementos desconcertantes, como guiños a “Taxi Driver” (1976), historia de amor con escena de cama incluida y tetas al aire; rol de personaje que anticipa lo que sería su clásico agente de “Walker Texas Ranger”; y claras influencias de títulos de los 70, como:
“Halloween” o “Lethal Weapon”; pero lo más fuerte es que si uno ve el filme, “The Terminator” (1984), rodada 2 años después que Silent Rage, puede descubrir cómo hay planos casi iguales, e ideas claramente tomadas de aquí.
Que James Cameron conocía Silent Rage, es una apuesta segura.
No sin antes aprovechar, y realizar una copia de la escena en la que Jack Nicholson, acechaba a Shelley Duval en el baño, en “The Shining” (1980)
Parece también que Silent Rage, sin duda, originó la idea para “Universal Soldier” (1992) de Roland Emmerich, pues en ella, se propone la historia de un experimento genético, en un humano, el cual desarrolla unas facultades sobrehumanas, convirtiéndose en una especie de “superhombre”, el cual posee la habilidad de regenerarse, pero algo se complica, y comienza a sembrar el caos por su cuenta...
Pero tampoco nos engañemos, que las escenas de acción, hoy se ven bastantes cutres, la trama no engancha, vamos, que es un despropósito; por lo que verla ahora es mejor quedarse con el recuerdo de la infancia; pues la hace infumable.
Y es que no se le pueden pedir peras al olmo.
Chuck Norris, solo tiene un registro... “cara de piedra”, eso sí, el cabrón es bueno para las patadas, o mejor dicho, para las coreografías en las peleas, que no es lo mismo.
El psicópata, lo que hace es matar y matar sin razón alguna; es una especie de “zombie terminator” que luce realmente brutal, duro e inquietante; pues cuando lo ves en acción, se te queda grabado en la memoria, y te da pesadillas de por vida.
Siendo sinceros, lo mejor de Silent Rage, es el trabajo de Brian Libby como el psicópata John Kirby, que se roba la película, y es aterrador.
Si bien, Libby no es conocido de nombre, es un muy buen actor de carácter, que nunca paró de laborar, y se convirtió en el actor fetiche del director Frank Darabont, que lo convocó en todos sus trabajos, incluidos varios filmes inspirados en obras de Stephen King.
¿Por qué será?
Lo loco es que, en teoría, en su filmografía, Brian Libby tiene títulos muchos más reconocidos, que los filmes de Chuck Norris, ironías de la vida.
Por otro lado, el que Charlie (Stephen Furst), su compañero sea tonto, no ayuda demasiado, y deja a Chuck como el único policía duro de la ciudad, su personaje quiso ser el agregado de humor, pero queda cortísimo.
Además, la relación de Chuck con la chica de la película, horrible actriz Toni Kalem como Alison Alman, está metida a presión, para tener la excusa de enseñar alguna teta jalada de la época pre reencauche, de esos que gustaban tanto cuando pellizcaban.
No me gustó el papel de Toni, completamente prescindible; y las escenas con Norris son más para mostrar que el sheriff era un “machoman” en todos los sentidos.
Todo ello hace de Silent Rage, sólo recomendada para los fieles seguidores del carismático, e inexpresivo actor.
No así, para los que busquen bondades técnicas y artísticas, en un producto diseñado para mayor gloria del insigne “caraseca”
Porque Silent Rage tiene todo para sus fans:
Un malo malísimo producto de un experimento, el sheriff duro, el ayudante bonachón, acción, unas gotitas suspense, incluso terror en algunos momentos, tetas, y un buen final, tan bueno que nunca se pensó en segundas partes, que se prestaba, pero Dios es Grande.
“An unstoppable terror who in one final showdown, will push Chuck Norris to his limits.
And beyond”
Tras filmes como Silent Rage, que fraguan esa imagen de tipo duro que se encarga, él solito, de despachar a cuadrillas de maleantes; con el cambio de siglo, el ritmo de trabajo de Chuck Norris, disminuyó sensiblemente.
Finalizada “Walker Texas Ranger”, en 2005, con “El Mediador”, cumplidos los 65, pareció poner punto final a su carrera interpretativa.
Pero aún protagonizaría un regreso, que dispararía los niveles de nostalgia:
En 2012, como parte de la tropa andropausica reclutada por Sylvester Stallone para “The Expendables 2”
Ahí sí, por el momento, ostentó su último papel.
Por otra parte, en los últimos años, han proliferado por Internet, una serie de chistes sobre Chuck Norris, llamados:
“Chuck Norris Facts”
Presentándole como el tipo duro, que acostumbra a interpretar en sus películas y series, o incluso, un superhéroe con poderes sobrenaturales.
Da igual que Norris se haya retirado del primer plano.
Sigue siendo una celebridad, y a este estatus contribuye, en una medida nada pequeña, el reguero inagotable de frases graciosas, asociadas a su nombre.
Siempre con un denominador común:
Atribuirle características sobrehumanas.
Norris, se manifestó al respecto en el blog conservador, WorldNetDaily, en 2006.
Considera buena parte de dichas bromas, algo benigno y divertido, no sintiéndose ofendido.
No obstante, aclara que en la historia del planeta, sólo ha habido un superhombre real, Jesucristo.
Vaya usted a saber, tremenda “furia silenciosa”

“I don't care if he killed 100 people!
We are scientists not moralists!”



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