Adrift
Terminando de ver “Adrift” (2018) de Baltasar Kormákur con Shailene Woodley, Sam Claflin, Jeffrey Thomas, Elizabeth Hawthorne, Grace Palmer, Tami Ashcraft, entre otros.
Drama de aventura, suspense y supervivencia, basado en el libro “Red Sky in Mourning: A True Story of Love, Loss, and Survival at Sea” de Tami Oldham Ashcraft y Susea McGearhart; basada en la historia real de 2 marineros:
Tami Oldham y Richard Sharp, una pareja que en 1983 se conocen y emprenden un viaje por mar donde los sorprende un evento inesperado… enfrentando el miedo, la soledad y la duda, así como el amor, la esperanza y el espíritu humano de supervivencia, en un filme muy realista, producido y filmado 90% en el mar, donde el director juega con las emociones del espectador, y también lo pone a prueba haciéndole una pregunta directa:
¿Qué haríamos?
Al tiempo que logra mostrar muchos géneros combinados con gran habilidad y efectos especiales notables, empezando con el romance, la aventura, la tragedia y la supervivencia, sin dejar caer el ritmo y el efecto sorpresa.
Del reparto, la química entre Shailene Woodley y Sam Claflin es muy notoria y de gran calidad, por lo que el espectador siente mucha empatía por ellos.
Woodley logra demostrar su madurez como actriz seria, en un rol muy exigente y maduro, cuya trama cae por completo sobre ella, y demuestra la valentía, la fuerza, mucha garra, y lo aventurera que también son las mujeres; y el guapísimo de Sam Claflin está tremendo, siendo el foco que ilumina a la actriz que nunca se apaga… por lo que es un buen complemento que hace la trama mucho más interesante.
Se le puede achacar que es una historia más sobre naufragios, que ya hemos visto muchas, aun siendo “basadas en hechos reales”; pero la originalidad está en la narrativa, combinando maravillosamente escenas trágicas con escenas de amor, que hace que el espectador sienta por, y esté con ellos; con el elemento del suspense por un lado, y por la veracidad en otro, pues a cualquiera le puede suceder un evento así, aun con los “flashbacks” intermitentes que hace prever los hechos, y así “canta” si uno pone atención al inicio del filme…
En el inicio se sabe realmente qué pasó, por lo que el desarrollo es un juego para el espectador que el director lo hace caer en los minutos finales, en un desenlace impactante e inesperado, pero que en retrospectiva se vio venir.
Y es que la narración recuerda mucho a los filmes de Werner Herzog, por ejemplo, con sus gestas condenadas al fracaso y de la supervivencia dolorosa, así como contiene elementos ya explorados recientemente en las oscarizadas “Life OF Pi” (2012) y “Gravity” (2013), inclusive de “All Is Lost” (2013), entre otras.
Pero queda como un filme de mucha resistencia emocional, un viaje que uno también emprende con la pareja, para experimentar su amor y su tragedia:
“Una voz me dijo que me mantuviera con vida”
RECOMENDADA
Drama de aventura, suspense y supervivencia, basado en el libro “Red Sky in Mourning: A True Story of Love, Loss, and Survival at Sea” de Tami Oldham Ashcraft y Susea McGearhart; basada en la historia real de 2 marineros:
Tami Oldham y Richard Sharp, una pareja que en 1983 se conocen y emprenden un viaje por mar donde los sorprende un evento inesperado… enfrentando el miedo, la soledad y la duda, así como el amor, la esperanza y el espíritu humano de supervivencia, en un filme muy realista, producido y filmado 90% en el mar, donde el director juega con las emociones del espectador, y también lo pone a prueba haciéndole una pregunta directa:
¿Qué haríamos?
Al tiempo que logra mostrar muchos géneros combinados con gran habilidad y efectos especiales notables, empezando con el romance, la aventura, la tragedia y la supervivencia, sin dejar caer el ritmo y el efecto sorpresa.
Del reparto, la química entre Shailene Woodley y Sam Claflin es muy notoria y de gran calidad, por lo que el espectador siente mucha empatía por ellos.
Woodley logra demostrar su madurez como actriz seria, en un rol muy exigente y maduro, cuya trama cae por completo sobre ella, y demuestra la valentía, la fuerza, mucha garra, y lo aventurera que también son las mujeres; y el guapísimo de Sam Claflin está tremendo, siendo el foco que ilumina a la actriz que nunca se apaga… por lo que es un buen complemento que hace la trama mucho más interesante.
Se le puede achacar que es una historia más sobre naufragios, que ya hemos visto muchas, aun siendo “basadas en hechos reales”; pero la originalidad está en la narrativa, combinando maravillosamente escenas trágicas con escenas de amor, que hace que el espectador sienta por, y esté con ellos; con el elemento del suspense por un lado, y por la veracidad en otro, pues a cualquiera le puede suceder un evento así, aun con los “flashbacks” intermitentes que hace prever los hechos, y así “canta” si uno pone atención al inicio del filme…
En el inicio se sabe realmente qué pasó, por lo que el desarrollo es un juego para el espectador que el director lo hace caer en los minutos finales, en un desenlace impactante e inesperado, pero que en retrospectiva se vio venir.
Y es que la narración recuerda mucho a los filmes de Werner Herzog, por ejemplo, con sus gestas condenadas al fracaso y de la supervivencia dolorosa, así como contiene elementos ya explorados recientemente en las oscarizadas “Life OF Pi” (2012) y “Gravity” (2013), inclusive de “All Is Lost” (2013), entre otras.
Pero queda como un filme de mucha resistencia emocional, un viaje que uno también emprende con la pareja, para experimentar su amor y su tragedia:
“Una voz me dijo que me mantuviera con vida”
RECOMENDADA



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