God's Little Acre
Terminando de ver “God's Little Acre” (1958) de Anthony Mann con Robert Ryan, Tina Louise, Aldo Ray, Buddy Hackett, Jack Lord, Fay Spain, Vic Morrow, Helen Westcott, Lance Fuller, Rex Ingram, Michael Landon, entre otros.
Drama basado en la novela homónima escrita por Erskine Caldwell en 1933, sobre una familia de agricultores disfuncionales, obsesionados con el sexo y la riqueza; que fue en parte influenciada por las huelgas textiles en Gastonia, Carolina del Norte.
La novela es “proletaria” porque está centrada en la difícil situación de los trabajadores privados de protección sindical; del mismo modo trata el tema del mal uso y abuso de la tierra en el sur; y otros como la fiebre del oro, el tradicionalismo familiar, el engaño religioso y la visión de la ciencia...
Así las cosas, la acción tiene lugar durante La Gran Depresión, donde el patriarca sudista, pobre y con 3 hijos y 2 hijas, buscan un supuesto tesoro que dejó enterrado su abuelo hace unos 100 años en las tierras de la iglesia vecina, a la que se hace referencia como “El pequeño acre de Dios” del título; al tiempo que estalla un conflicto familiar por la esposa sensual de uno de sus hijos.
Como dato, tanto la novela como el filme fueron muy controvertidos:
Ben Maddow escribió el guión pero como estaba en La Lista Negra por sus actividades comunistas radicales, y sospechosas, pero no probadas, durante la época del “Terror Tojo” en los ‘50s, Philip Yordan recibió el crédito; curiosamente, el filme no fue objeto de juicio por “obscenidad”, ni por los motivos de insinuaciones crueles que cuestionaron el tema de la fidelidad conyugal, ni el alarmante levantamiento popular, o insurrección de los molineros despedidos que intentan controlar los equipos de fábrica de los que dependían sus trabajos.
Y es que el filme se hizo famoso porque fue prohibido por sus afiches promocionales y sus numerosas escenas eróticas, una reputación “escandalosa” que ahora ha disminuido... aun con ello, el filme se perdió en el olvido, hasta que fue restaurado, y el nombre de Ben Maddow fue restituido en la lista de títulos principales, aunque no aparece en ninguna versión actual.
En el fondo, el filme focaliza la atención en el drama que envuelve a la familia a causa de infidelidades, celos, pobreza, pasiones, obsesiones, tozudez y desvaríos idealistas; una situación que degenera en violencia, riñas, broncas y peleas a golpes; que crean una atmósfera cada vez más enrarecida, pero que integra mucha sensualidad, erotismo y deseos en las mujeres; y falta de habilidades, frustración y tensión en los excitados hombres.
De esa manera, el relato transita por senderos en los que se hacen presentes el patetismo, la extravagancia, la inadaptación social, el primitivismo de los personajes, una religiosidad ruda y elemental, y un humor cáustico.
En lo técnico, se destaca la fotografía de Ernest Haller, muy hermosa con encuadres precisos, aproximaciones emotivas, composiciones de gran fuerza y referencias simbolistas, como el río de aguas apacibles, casi estancadas, que abre y cierra la historia, que se puede decir, es una aproximación a una familia común, con problemas comunes.
Del reparto, algunos se hicieron famosos posteriormente en programas de televisión, pero destacan:
Robert Ryan como el patriarca que nunca pierde la fe, aunque no pude controlar a sus hijos… la sensual Griselda, una atractiva Tina Louise que debuta como una “femme fatale” o mejor dicho, es “la mujer de hombres fatales”; también sorprende la escena de la bañera de Fay España, demasiado sensual para el época que llama al morbo… o la escena de Griselda y el cuñado, tiene mucha tensión sexual.
La curiosidad del reparto viene de Michael Landon como el albino, que lamentablemente es despachado y no se vuelve a ver…
Por ello y por lo difícil que es de ubicarlo en un género, el filme adolece de dirección, pues tiene mucho de erótico, drama, comedia, western… por lo que bien se diría que es excesivo en todo, y resta importancia al mensaje que pretende vender.
“¡Ya no puedes parar la fiebre!”
RECOMENDADA.
Drama basado en la novela homónima escrita por Erskine Caldwell en 1933, sobre una familia de agricultores disfuncionales, obsesionados con el sexo y la riqueza; que fue en parte influenciada por las huelgas textiles en Gastonia, Carolina del Norte.
La novela es “proletaria” porque está centrada en la difícil situación de los trabajadores privados de protección sindical; del mismo modo trata el tema del mal uso y abuso de la tierra en el sur; y otros como la fiebre del oro, el tradicionalismo familiar, el engaño religioso y la visión de la ciencia...
Así las cosas, la acción tiene lugar durante La Gran Depresión, donde el patriarca sudista, pobre y con 3 hijos y 2 hijas, buscan un supuesto tesoro que dejó enterrado su abuelo hace unos 100 años en las tierras de la iglesia vecina, a la que se hace referencia como “El pequeño acre de Dios” del título; al tiempo que estalla un conflicto familiar por la esposa sensual de uno de sus hijos.
Como dato, tanto la novela como el filme fueron muy controvertidos:
Ben Maddow escribió el guión pero como estaba en La Lista Negra por sus actividades comunistas radicales, y sospechosas, pero no probadas, durante la época del “Terror Tojo” en los ‘50s, Philip Yordan recibió el crédito; curiosamente, el filme no fue objeto de juicio por “obscenidad”, ni por los motivos de insinuaciones crueles que cuestionaron el tema de la fidelidad conyugal, ni el alarmante levantamiento popular, o insurrección de los molineros despedidos que intentan controlar los equipos de fábrica de los que dependían sus trabajos.
Y es que el filme se hizo famoso porque fue prohibido por sus afiches promocionales y sus numerosas escenas eróticas, una reputación “escandalosa” que ahora ha disminuido... aun con ello, el filme se perdió en el olvido, hasta que fue restaurado, y el nombre de Ben Maddow fue restituido en la lista de títulos principales, aunque no aparece en ninguna versión actual.
En el fondo, el filme focaliza la atención en el drama que envuelve a la familia a causa de infidelidades, celos, pobreza, pasiones, obsesiones, tozudez y desvaríos idealistas; una situación que degenera en violencia, riñas, broncas y peleas a golpes; que crean una atmósfera cada vez más enrarecida, pero que integra mucha sensualidad, erotismo y deseos en las mujeres; y falta de habilidades, frustración y tensión en los excitados hombres.
De esa manera, el relato transita por senderos en los que se hacen presentes el patetismo, la extravagancia, la inadaptación social, el primitivismo de los personajes, una religiosidad ruda y elemental, y un humor cáustico.
En lo técnico, se destaca la fotografía de Ernest Haller, muy hermosa con encuadres precisos, aproximaciones emotivas, composiciones de gran fuerza y referencias simbolistas, como el río de aguas apacibles, casi estancadas, que abre y cierra la historia, que se puede decir, es una aproximación a una familia común, con problemas comunes.
Del reparto, algunos se hicieron famosos posteriormente en programas de televisión, pero destacan:
Robert Ryan como el patriarca que nunca pierde la fe, aunque no pude controlar a sus hijos… la sensual Griselda, una atractiva Tina Louise que debuta como una “femme fatale” o mejor dicho, es “la mujer de hombres fatales”; también sorprende la escena de la bañera de Fay España, demasiado sensual para el época que llama al morbo… o la escena de Griselda y el cuñado, tiene mucha tensión sexual.
La curiosidad del reparto viene de Michael Landon como el albino, que lamentablemente es despachado y no se vuelve a ver…
Por ello y por lo difícil que es de ubicarlo en un género, el filme adolece de dirección, pues tiene mucho de erótico, drama, comedia, western… por lo que bien se diría que es excesivo en todo, y resta importancia al mensaje que pretende vender.
“¡Ya no puedes parar la fiebre!”
RECOMENDADA.



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