God's Own Country
Terminando de ver “God's Own Country” (2017) de Francis Lee con Josh O'Connor, Alec Secareanu, Gemma Jones, Ian Hart, Harry Lister Smith, entre otros.
Drama de temática gay, sobre un joven granjero de Inglaterra que vive con su padre y su abuela; harto de su vida rutinaria, se pasa el día trabajando, en borracheras y teniendo encuentros sexuales furtivos con otros hombres.
Todo eso cambia el día que llega un inmigrante rumano para que le ayude en la granja.
La película se basa en parte en la vida del escritor y director Francis Lee, donde también tuvo que tomar la decisión de quedarse y trabajar en la granja de su familia, o ir a la escuela de teatro; mientras el personaje rumano de la película, está inspirado en un trabajador rumano que el director conoció en el pasado, y en sus experiencias con el racismo durante su estancia en Reino Unido como inmigrante.
Como producción, el filme representa el debut en largometraje del actor, guionista y director, Francis Lee, que es comparado descaradamente y con mucha razón, con “Brokeback Mountain” (2005); salvo que el granjero inglés es gay, y aquí los personajes no tienen que luchar contra su homofobia interiorizada o la relación con sus esposas, sino contra sus propios miedos, sus vulnerabilidades y sus límites emocionales, al tiempo que tiene un final feliz; pero es una historia de amor repleta de sentimientos que no se expresan, de miedos sobre el futuro que no se mencionan, y una tremenda disposición a desplazar las emociones a base de duro trabajo físico.
Por lo que la película brilla no por la temática gay, sino porque aborda de forma certera, asuntos como la hostilidad a la que tienen que hacer frente las personas que abandonan su país de origen, en busca de un futuro más prometedor, al tiempo que enfrentan insultos y humillaciones por ser extranjeros; otro dato de interés reside en lo complicado de las relaciones paterno filiales, que no giran en torno a la orientación sexual, sino a las diferencias de personalidades e intereses, etc.
Técnicamente no presenta nada del otro mundo, salvo el bello paisaje campestre natural, y algunos amaneceres hermosos.
Del reparto, Josh O'Connor y Alec Secareanu son la película, pero tiene personajes planos y predecibles en las actitudes, por lo que la gran culpa es del guión, que no posee giros inesperados, y todo es llevado de manera automática, sin afectos ni sentimientos desbordantes, tal vez eso es algo “muy británico”
Como dato, todas las escenas que contienen imágenes gráficas de animales, son reales y fueron filmadas en una granja cercana al hogar de la infancia del director, sin utilizar dobles corporales para los actores.
En definitiva, aunado al incomprensible título traducido como “Tierra de Dios”, que no viene a cuento, es una historia de aprendizaje a amar, y con ello encontrar un sentido a su vida.
Salvo la promiscuidad natural del hombre, enamorarse nunca es fácil, pero ya lo sabemos.
NO RECOMENDADA
Drama de temática gay, sobre un joven granjero de Inglaterra que vive con su padre y su abuela; harto de su vida rutinaria, se pasa el día trabajando, en borracheras y teniendo encuentros sexuales furtivos con otros hombres.
Todo eso cambia el día que llega un inmigrante rumano para que le ayude en la granja.
La película se basa en parte en la vida del escritor y director Francis Lee, donde también tuvo que tomar la decisión de quedarse y trabajar en la granja de su familia, o ir a la escuela de teatro; mientras el personaje rumano de la película, está inspirado en un trabajador rumano que el director conoció en el pasado, y en sus experiencias con el racismo durante su estancia en Reino Unido como inmigrante.
Como producción, el filme representa el debut en largometraje del actor, guionista y director, Francis Lee, que es comparado descaradamente y con mucha razón, con “Brokeback Mountain” (2005); salvo que el granjero inglés es gay, y aquí los personajes no tienen que luchar contra su homofobia interiorizada o la relación con sus esposas, sino contra sus propios miedos, sus vulnerabilidades y sus límites emocionales, al tiempo que tiene un final feliz; pero es una historia de amor repleta de sentimientos que no se expresan, de miedos sobre el futuro que no se mencionan, y una tremenda disposición a desplazar las emociones a base de duro trabajo físico.
Por lo que la película brilla no por la temática gay, sino porque aborda de forma certera, asuntos como la hostilidad a la que tienen que hacer frente las personas que abandonan su país de origen, en busca de un futuro más prometedor, al tiempo que enfrentan insultos y humillaciones por ser extranjeros; otro dato de interés reside en lo complicado de las relaciones paterno filiales, que no giran en torno a la orientación sexual, sino a las diferencias de personalidades e intereses, etc.
Técnicamente no presenta nada del otro mundo, salvo el bello paisaje campestre natural, y algunos amaneceres hermosos.
Del reparto, Josh O'Connor y Alec Secareanu son la película, pero tiene personajes planos y predecibles en las actitudes, por lo que la gran culpa es del guión, que no posee giros inesperados, y todo es llevado de manera automática, sin afectos ni sentimientos desbordantes, tal vez eso es algo “muy británico”
Como dato, todas las escenas que contienen imágenes gráficas de animales, son reales y fueron filmadas en una granja cercana al hogar de la infancia del director, sin utilizar dobles corporales para los actores.
En definitiva, aunado al incomprensible título traducido como “Tierra de Dios”, que no viene a cuento, es una historia de aprendizaje a amar, y con ello encontrar un sentido a su vida.
Salvo la promiscuidad natural del hombre, enamorarse nunca es fácil, pero ya lo sabemos.
NO RECOMENDADA



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