High School Musical

Terminando de ver “High School Musical” (2006) de Kenny Ortega con Zac Efron, Vanessa Hudgens, Ashley Tisdale, Lucas Grabeel, Alyson Reed, Corbin Bleu, Monique Coleman, entre otros.
Musical con trama adolescente sobre una pareja que tienen poco en común y descubre que las canciones los une, al tiempo que se enamoran durante un trabajo en las vacaciones de navidad. Producida y estrenada en Disney Channel con bajas expectativas, esta adaptación moderna de “Romeo y Julieta” alcanzó enormes niveles de audiencia, y la convirtió en una de las más exitosas de la productora, al tiempo que marcó la carrera y el reconocimiento de sus protagonistas principales; tanto fue el éxito, que la película tuvo 2 secuelas, hasta gira de conciertos y remixes de la banda sonora.
Aquí, el destacado coreógrafo, productor y director, especialista en filmes musicales y de comedia adolescente, muestra un filme de bajo presupuesto, unos $4 millones, siendo filmada en lo que parece ser “un patio trasero” o “una finca”; donde se nota que lo fuerte es el elenco, las canciones y las coreografías, pues la historia es ESPANTOSA, estereotipada en todos los niveles que la vuelve harto predecible, y hasta se puede llegar a decir que mantiene los clichés que todo adolescente ha experimentado; por lo que la técnica videoclipera está dirigida de manera espectacular solo para los números musicales, que es cuando la película llega a un buen nivel, pero cae al subsuelo en las tramas:
El chico popular con chica tímida y “nerd”, hasta la pareja de “antagonistas”, que ni lo son por el patetismo con rubia tonta y el rubio redimido.
Lo peor es que el único personaje adulto es extremadamente manipulable por el dinero, y es increíblemente tonto.
Por lo que el filme tiene en su trama, elementos preocupantes como el querer sobresalir a como dé lugar, la tentación de la efímera popularidad, el irritante divismo, la amistad a base de superficialidades, y solo con adolescentes bellos y esculturales que se enamoran melosamente.
Sin embargo se rescata la intención de reavivar el género musical en los adolescentes de manera más moderna, así como emplear las relaciones amorosas interraciales, las orientaciones diversas, la inclusión en formas de pensar diferentes, la tolerancia, etc.; pero lo que mejor queda es la banda sonora, que ha superado los 8 millones de copias vendidas, y más que eso es que las canciones son pegajosas, aunque tengan las letras típicas de adolescentes; están compuestas de manera correcta y acertada, desde la melodía hasta los coros, y ya ni hablemos de las coreografías, como la inicial y la del campo de béisbol.
Sobre los actores, todos cumplen las expectativas, siendo guapos buenos y los malos guapos, pues aquí no hay nadie realmente feo, solo el adulto.
Y el final es tan previsible que resultó aburrida toda la experiencia, pues desde “GREASE” (1978), salvando la temática setentera, todo está dicho; y lo más ABSURDO de la película es que es “un musical sin colegio”
RECOMENDADA por los valores “artísticos”, llámese coreografía y canciones, pero NADA MÁS.



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