Hommes à Louer
“Hommes à Louer” (2008) de Rodrigue Jean.
Documental canadiense, sobre la vida de los prostitutos de Montreal, a través de varias entrevistas sin glamour ni poses, presentados con autenticidad, relatan sus crudos hechos acontecidos en 1 año, mientras ellos asisten a una clínica conocida como Sero-Zero, lugar donde obtienen chequeos e información sobre la prevención del SIDA.
Los sujetos, algunos agresivos, otros frágiles y enfermos, otros ingenuos, de 40 años para abajo, pero todos sin nombre, pues el director no los identifica, pero si abusa de ellos, técnicamente, con primeros planos mientras relatan lo que les ha sucedido durante ese año, salvo un hombre de raza negra, que no permitió que se retratara el rostro, pero si da el nombre, vea usted la ironía; pone en contexto y evidencia, qué los llevó a tomar la decisión de venderse:
Dinero fácil, pues ganan hasta 4 veces más a la semana que en un trabajo regular; las drogas, y lo ven como una salida a los problemas familiares.
En ese orden de importancia, se trata más sobre la adicción a las drogas y el acoso, que al tema sexual, y recalcan “que no son homosexuales” pues también dan servicios a mujeres, confiesan que son los gays quienes más los buscan, y los que mejor pagan; pero el 90% concluye que “no se dejan tener sexo anal”
La gran paradoja…
Durante esos 12 meses, al menos 15 prostitutos son entrevistados, quedando si acaso 8 al final, en casi 2 horas y 30 minutos de metraje, que se hacen tan repetitivos como aburridos, evidenciando una falta seria en la edición, que provoca pérdida el interés, porque es lo mismo relatado todo el tiempo; y se pasan por todos ellos, o por los que van quedando, debido a que algunos no regresan. Solo en el primer mes, conocemos sus escarceos sexuales, los restantes meses, van de cómo, qué y con quién y dónde se drogan, el crack es el “boom” entre la comunidad; así como lidian los conflictos con los clientes, y la policía.
Relatos surrealistas, como uno que se filma y renta sus propias películas gay caseras, al final encuentra una mujer que le cambia la vida, tanto que cambia de apariencia enclenque a musculosa, pero su relación con ella es descaradamente por dinero; otro se reconcilia con una novia del pasado, y tiene un hijo…
Otro confiesa:
“Tengo 23 años y estoy perdiendo los dientes” debido al crack…
Algunos de estos hombres, piensan que es un logro importante en la desintoxicación, si no consumen crack por más de 10 horas…
Así se pasa este documental, que bien pudo durar, si acaso la mitad; por lo que trata más de la destrucción emocional y física causada por los traumas y adicciones de la infancia.
La película es difícil de ver, porque estos jóvenes son reales, no son actores, aunque algunos parecen modelos de pasarela, y básicamente estás viendo, cómo la vida de alguien se deteriora con el paso del tiempo, y sabes que todo, excepto uno, quizás, terminará muerto antes que tarde.
Queda entonces, el voyerismo de una agonía inquebrantable, de aquellos que la sociedad prefiere ignorar; todos atrapados en un círculo vicioso que no quieren dejar, dándose cuenta que sus perspectivas para el futuro, son oscuras.
NO RECOMENDADA.
Documental canadiense, sobre la vida de los prostitutos de Montreal, a través de varias entrevistas sin glamour ni poses, presentados con autenticidad, relatan sus crudos hechos acontecidos en 1 año, mientras ellos asisten a una clínica conocida como Sero-Zero, lugar donde obtienen chequeos e información sobre la prevención del SIDA.
Los sujetos, algunos agresivos, otros frágiles y enfermos, otros ingenuos, de 40 años para abajo, pero todos sin nombre, pues el director no los identifica, pero si abusa de ellos, técnicamente, con primeros planos mientras relatan lo que les ha sucedido durante ese año, salvo un hombre de raza negra, que no permitió que se retratara el rostro, pero si da el nombre, vea usted la ironía; pone en contexto y evidencia, qué los llevó a tomar la decisión de venderse:
Dinero fácil, pues ganan hasta 4 veces más a la semana que en un trabajo regular; las drogas, y lo ven como una salida a los problemas familiares.
En ese orden de importancia, se trata más sobre la adicción a las drogas y el acoso, que al tema sexual, y recalcan “que no son homosexuales” pues también dan servicios a mujeres, confiesan que son los gays quienes más los buscan, y los que mejor pagan; pero el 90% concluye que “no se dejan tener sexo anal”
La gran paradoja…
Durante esos 12 meses, al menos 15 prostitutos son entrevistados, quedando si acaso 8 al final, en casi 2 horas y 30 minutos de metraje, que se hacen tan repetitivos como aburridos, evidenciando una falta seria en la edición, que provoca pérdida el interés, porque es lo mismo relatado todo el tiempo; y se pasan por todos ellos, o por los que van quedando, debido a que algunos no regresan. Solo en el primer mes, conocemos sus escarceos sexuales, los restantes meses, van de cómo, qué y con quién y dónde se drogan, el crack es el “boom” entre la comunidad; así como lidian los conflictos con los clientes, y la policía.
Relatos surrealistas, como uno que se filma y renta sus propias películas gay caseras, al final encuentra una mujer que le cambia la vida, tanto que cambia de apariencia enclenque a musculosa, pero su relación con ella es descaradamente por dinero; otro se reconcilia con una novia del pasado, y tiene un hijo…
Otro confiesa:
“Tengo 23 años y estoy perdiendo los dientes” debido al crack…
Algunos de estos hombres, piensan que es un logro importante en la desintoxicación, si no consumen crack por más de 10 horas…
Así se pasa este documental, que bien pudo durar, si acaso la mitad; por lo que trata más de la destrucción emocional y física causada por los traumas y adicciones de la infancia.
La película es difícil de ver, porque estos jóvenes son reales, no son actores, aunque algunos parecen modelos de pasarela, y básicamente estás viendo, cómo la vida de alguien se deteriora con el paso del tiempo, y sabes que todo, excepto uno, quizás, terminará muerto antes que tarde.
Queda entonces, el voyerismo de una agonía inquebrantable, de aquellos que la sociedad prefiere ignorar; todos atrapados en un círculo vicioso que no quieren dejar, dándose cuenta que sus perspectivas para el futuro, son oscuras.
NO RECOMENDADA.



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