I Cannibali
Terminando de ver “I Cannibali” (1970) de Liliana Cavani con Pierre Clémenti, Britt Ekland, Tomas Milian, Francesco Leonetti, Delia Boccardo, entre otros.
Drama italiano del tipo “Art House” y reelaboración del drama “Antígona”, la tragedia griega de Sófocles pero en formato de alegoría política radical; sobre una pareja que busca “enterrar a los muertos” rebeldes expuestos en las calles que luchan contra el sistema.
Los personajes, que llevan incluso los mismos nombres de la obra griega, viven en una Milán moderna y reconocible que ha perdido la empatía, la libertad, la sensibilidad y la cordura, sugiriendo claras simbologías políticas relacionadas a la corrupta aberración del poder, de gran fuerza dialéctica en sus imágenes, criticando la estructura de una sociedad represiva, con metáforas y secuencias de considerable sugestión representativa, donde el fuerte realismo de las imágenes, está acompañado de la música de Ennio Morricone, y una canción muy pegadiza cantada por Don Powell.
Del reparto, Britt Ekland, una de las mujeres de Peter Sellers; y el “pasoliniano” Pierre Clémenti, que había salido recientemente del hospital por su abuso de drogas, tienen inquietantes actuaciones; sobre todo Clémenti por sus similitudes “crísticas”
De hecho, todo el filme tiene motivos similares a “La Pasión”; destacando también al gran Tomas Milian, que es más un cameo sobre la descomposición social; y al también “pasoliniano” Francesco Leonetti. Lo absurdo de la producción viene de la realidad:
¿Por qué los cuerpos esparcidos en todas partes, nunca se descomponen?
Lo cierto es que no importa, pues son el símbolo recurrente del mal, del Estado Totalitario, las consecuencias de la represión y la falta de libertades; por ello, “Los Caníbales” del título son ambiguos, en una obra literalmente alegórica, que no resuelve nada, pero que forma parte del montón de obras producidas en el mismo periodo, señalando el mismo compromiso político.
Nos queda dar “muerte a quienes entierren a los muertos”, como quien dice, “castigar la rebeldía y continuar la represión”
NO RECOMENDADA.
Drama italiano del tipo “Art House” y reelaboración del drama “Antígona”, la tragedia griega de Sófocles pero en formato de alegoría política radical; sobre una pareja que busca “enterrar a los muertos” rebeldes expuestos en las calles que luchan contra el sistema.
Los personajes, que llevan incluso los mismos nombres de la obra griega, viven en una Milán moderna y reconocible que ha perdido la empatía, la libertad, la sensibilidad y la cordura, sugiriendo claras simbologías políticas relacionadas a la corrupta aberración del poder, de gran fuerza dialéctica en sus imágenes, criticando la estructura de una sociedad represiva, con metáforas y secuencias de considerable sugestión representativa, donde el fuerte realismo de las imágenes, está acompañado de la música de Ennio Morricone, y una canción muy pegadiza cantada por Don Powell.
Del reparto, Britt Ekland, una de las mujeres de Peter Sellers; y el “pasoliniano” Pierre Clémenti, que había salido recientemente del hospital por su abuso de drogas, tienen inquietantes actuaciones; sobre todo Clémenti por sus similitudes “crísticas”
De hecho, todo el filme tiene motivos similares a “La Pasión”; destacando también al gran Tomas Milian, que es más un cameo sobre la descomposición social; y al también “pasoliniano” Francesco Leonetti. Lo absurdo de la producción viene de la realidad:
¿Por qué los cuerpos esparcidos en todas partes, nunca se descomponen?
Lo cierto es que no importa, pues son el símbolo recurrente del mal, del Estado Totalitario, las consecuencias de la represión y la falta de libertades; por ello, “Los Caníbales” del título son ambiguos, en una obra literalmente alegórica, que no resuelve nada, pero que forma parte del montón de obras producidas en el mismo periodo, señalando el mismo compromiso político.
Nos queda dar “muerte a quienes entierren a los muertos”, como quien dice, “castigar la rebeldía y continuar la represión”
NO RECOMENDADA.



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