I pugni in tasca

Terminando de ver “I pugni in tasca” (1965) de Marco Bellocchio con Lou Castel, Paola Pitagora, Marino Marsè, Pier Luigi Troglio, Liliana Gerace, Jeannie McNeil, entre otros.
Drama italiano y de terror psicológico con el título traducido como “Los puños en los bolsillos”; muestra una familia fuera de lo normal al borde de la locura:
Madre ciega y 4 hijos, el mayor apático, otro loco, la única hija abusada por los hermanos, y el menor discapacitado mental.
La historia quiere mostrar la decadencia de la familia burguesía italiana, con el horror de hijos monstruosos, antipáticos, como reflejo de la parte acomodada de la sociedad que no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, y se ha quedado estancada en sí misma, con sus atrocidades escondidas.
Este fue el debut del director, rodada en su casa de infancia, cuya economía de medios es evidente, e hizo de la producción, un gran película sobre la psicosis, de hecho, Bellocchio pidió prestado dinero a su familia para poder hacer esta película, porque debido al tema del incesto y la realidad como ataque frontal contra los valores familiares, hizo imposible su financiamiento y dificultó su distribución.
Y es que la obra, original y escrita por el mismo director, contiene altas cuotas de tragedia griega, que se refleja en una huida a ninguna parte, donde la muerte es la única salida; y una amoralidad que pugna por escapar en medio de unas apariencias que se preservan a punto de explotar, un bomba de tiempo que explotará en cualquier momento.
Por ello, el filme fue amado por los jóvenes críticos, y aborrecido con la misma pasión por el “establishment” católico, ganando humillaciones de Luis Buñuel y Michelangelo Antonioni, 2 héroes del director Marco Bellocchio.
Del reparto, el filme es un vehículo de lucimiento para el colombiano Lou Castel, un personaje fascinante como horripilante, cuyo comportamiento roza la psicopatía al mezclar momentos de rabietas casi infantiles, con otros de una gran lucidez, que lo hacen un ser muy peligroso, al borde de la sobreactuación, agregando dulzura inesperada, con crueldad aguda.
Técnicamente rodada en un hermoso blanco y negro, la cámara es ágil y contiene muchas escenas de gran simbolismo, como los espejos, escenas de locura, y alguno que otro encuadre llamativo que evidencia la psicopatía llegando casi a la esquizofrenia, con desbordes que parecen no tener fin; sin embargo el filme no tiene una narración coherente, no hay ninguna explicación o información que amerite los motivos de los personajes para ser lo que son, y por ello el filme lega al sadismo sinrazón, pues simplemente se dedica a cronografiar los sucesos como viñetas de un cuento de terror, en que cualquier cosa puede pasar.
Destacar la música de Ennio Morricone, con ese final de “La Traviata” de Verdi, el “Sempre Libera” que “canta” el personaje principal cuando se da cuenta que no tiene a quien matar.
“Somos así, y somos responsables de ser así”
RECOMENDADA



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