Jet Boy

Terminando de ver “Jet Boy” (2001) de Dave Schultz con Branden Nadon, Dylan Walsh, Carrie Schiffler, Matthew Currie Holmes, entre otros.
Drama que sigue a un niño de la calle cuando viaja en busca a su padre ausente; un hombre lo recoge en el camino, iniciando un viaje de encuentro interior, donde nada es lo que parece; al tiempo que descubren cosas sobre sí mismos que les cambiará.
En el camino surgirán malentendidos, desacuerdos y complicaciones; pero eso los hará crecer. Sobre todo el niño, finalmente llegará a aprender que el sexo y el amor son 2 cosas muy diferentes, y que la amabilidad no siempre significa lo que él pensaba.
Esta película fue el debut como actor de Branden Nadon, donde no solo demuestra su talento, sino que también muestra una audacia que podría provenir de la educación o la inmadurez.
Afortunadamente, “Jet Boy” no es tan gráfico, es sutil, pero aún tiene algunas escenas que no son fáciles de ver; al tiempo que es extraña y perturbadora, pero en comparación tiene un mensaje que películas similares no tienen; porque se ocupa de algunos temas muy sensibles, y lo hace con honesta habilidad, sin caer en estereotipos y representaciones eróticas.
Y bien puede ser un drama de la vida real, que convence con la autenticidad y calidad de la interacción entre los 2 personajes principales, pues el público nunca deja de aprender sobre ellos, sus historias individuales y sus antecedentes, lo que proporciona a la película una calidad tremenda, y provoca curiosidad que hace que el público se sumerja en la historia y se mantenga alerta; porque tenemos a un hombre extraño y un niño prostituto que se ayudan mutuamente para salir de sus tristes vidas, ambos tienen problemas complejos, y su interacción constituye el viaje emocional de toda la producción.
El protagonista principal es interpretado por el debutante Branden Nadon, de 14 años, es quien tiene las escenas más fuertes, y nos hace consciente de lo desesperado que está.
Es un estafador, pero sigue siendo un niño que vive en un ambiente sombrío, siendo explotado, sin mucho espacio para los sueños y sin salida.
Mientras el segundo personaje principal es un hombre rudo y misterioso, interpretado por Dylan Walsh, un hombre del que no sabemos nada... aparentemente tiene un pasado cuestionable como algún tipo de criminal...
Todo lo que sabemos es que él está tramando algo, y es violento si es desafiado.
Así, desde el principio del viaje, queda claro que Nathan ve mucho más que un viaje temporal con él, y pone todas sus esperanzas en él; tanto que hace todo para complacerlo… y no le importaría hasta ser su amante.
Técnicamente realizada en formato de vídeo casero, de muy bajo presupuesto, sin actores de renombre, ni FX/CGI, ni persecuciones y con frases sencillas, en realidad evoca emociones fuertes, aunque el desarrollo sea extremadamente predecible, subrayando los problemas de padre/hijo en uno; y la falta de la figura paterna en otro; pero es fuerte por mostrar, aunque sea muy sutilmente, la realidad en la que vive Nathan, quien practica la prostitución, aunque su presunta homosexualidad queda de manera inconclusa; el ambiente alcoholizado y drogadicto en que vive, por lo que también bebe a su corta edad. Las escenas sexuales como tales no son representadas, pero sí dadas a entender con evidentes signos, como las heridas en la espalda que lleva consigo Nathan, consecuencia de agresiones que sufre a manos de los hombres que le contratan.
Al mismo tiempo queda en evidencia la carencia paternal que sufre el adolescente, quien está en un absoluto abandono emocional, por lo que se prostituye también para buscar el cariño que le falta.
Con esto también se puede entender, por qué Nathan ve en un principio de manera sexual a Boon, y no como una figura parental; ya que a su corta edad no posee madurez emocional suficiente como para asimilarlo como tal, además de su pasado como prostituto, y su pésima experiencia con la madre, que no le permitieron mostrar sentimientos legítimos.
También fue genial ver a un niño que parece tener la edad que estaba interpretando, en lugar de un adulto que interpretaba a una persona mucho más joven.
Pero se le achaca que hay muchas preguntas sin respuesta, oportunidades perdidas, tiempo invertido en líneas de trama poco interesantes, y todo el filme es demasiado predecible, melodramático y amateur.
Lo que lo salva es mostrar la desesperación de un niño por encontrar a alguien que llene ese vacío que a veces puede llevar a situaciones indeseables.
“Un niño necesita amor”
RECOMENDADA.



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