Private Worlds
Terminando de ver “Private Worlds” (1935) de Gregory La Cava con Claudette Colbert, Charles Boyer, Joel McCrea, Joan Bennett, Helen Vinson, entre otros.
Drama nominado al OSCAR a la mejor actriz (Claudette Colbert), que cuenta la historia del personal de un hospital psiquiátrico cuando llega un nuevo jefe; donde las mujeres deberán enfrentar momentos y decisiones, sufrir aislamiento e incomunicación; discriminación sexual, mental y profesional por parte de los hombres, inclusive de las mismas mujeres.
Así, todos se ven obligados a blindarse emocionalmente para poder llevar a cabo su trabajo, y de los efectos que esa “armadura de cristal” provoca en sí mismos.
El filme posee un tema esencial, el de las relaciones humanas en un entorno muy poco conocido en los años de 1930, el hospital psiquiátrico, tanto que fue considerada un desafío para el productor Walter Wanger, que la hizo una película sensible y estimulante sobre los profesionales de la salud, tanto que es la primera que representa en pantalla la esquizofrenia en una víctima de abuso infantil; así, la historia tiene un enfoque humanista y sensible al tema, pero lamentablemente se olvida por completo de los pacientes y sus tratamientos, para centrarse única y exclusivamente en las relaciones del personal médico, que la hace una típica película de amor previsible.
Del reparto:
Claudette Colbert saca la casta como actriz todo terreno, que se mueve muy bien en el drama como en la comedia, y aquí brinda más miradas que diálogos; mientras Helen Vinson brinda una imagen de mujer con pasado oscuro; Joan Bennett como la dulce esposa víctima de la infidelidad, y de vivir equilibrando el delicado mundo mental de una mujer enferma.
Todo el filme tiene enfoques diferentes sobre la mujer, así vemos a la enfermera adulta, que no logra enfrentar el paso del tiempo al ver mujeres médico/psiquiatras, etc. Mientras los hombres no tienen papeles destacados, sea como doctores misóginos, adúlteros o locos.
Queda que “Todos tenemos nuestros mundos compartidos, pero también nuestro mundos exclusivos, privados”
NO RECOMENDADA
Drama nominado al OSCAR a la mejor actriz (Claudette Colbert), que cuenta la historia del personal de un hospital psiquiátrico cuando llega un nuevo jefe; donde las mujeres deberán enfrentar momentos y decisiones, sufrir aislamiento e incomunicación; discriminación sexual, mental y profesional por parte de los hombres, inclusive de las mismas mujeres.
Así, todos se ven obligados a blindarse emocionalmente para poder llevar a cabo su trabajo, y de los efectos que esa “armadura de cristal” provoca en sí mismos.
El filme posee un tema esencial, el de las relaciones humanas en un entorno muy poco conocido en los años de 1930, el hospital psiquiátrico, tanto que fue considerada un desafío para el productor Walter Wanger, que la hizo una película sensible y estimulante sobre los profesionales de la salud, tanto que es la primera que representa en pantalla la esquizofrenia en una víctima de abuso infantil; así, la historia tiene un enfoque humanista y sensible al tema, pero lamentablemente se olvida por completo de los pacientes y sus tratamientos, para centrarse única y exclusivamente en las relaciones del personal médico, que la hace una típica película de amor previsible.
Del reparto:
Claudette Colbert saca la casta como actriz todo terreno, que se mueve muy bien en el drama como en la comedia, y aquí brinda más miradas que diálogos; mientras Helen Vinson brinda una imagen de mujer con pasado oscuro; Joan Bennett como la dulce esposa víctima de la infidelidad, y de vivir equilibrando el delicado mundo mental de una mujer enferma.
Todo el filme tiene enfoques diferentes sobre la mujer, así vemos a la enfermera adulta, que no logra enfrentar el paso del tiempo al ver mujeres médico/psiquiatras, etc. Mientras los hombres no tienen papeles destacados, sea como doctores misóginos, adúlteros o locos.
Queda que “Todos tenemos nuestros mundos compartidos, pero también nuestro mundos exclusivos, privados”
NO RECOMENDADA



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