Queen Kelly

Terminando de ver “Queen Kelly” (1929) de Erich von Stroheim, Richard Boleslawski & Gregg Toland con Gloria Swanson, Walter Byron, Seena Owen, Wilhelm von Brinken, Madge Hunt, entre otros.
Drama narrado a modo de “cuento de hadas” sobre una joven novicia que por una “falla de vestuario” llama la atención de un militar que se enamora de ella, a tal punto que un día antes de casarse con una Reina, el militar rapta a la novicia; pero esta escapa de la tortura de La Reina, y es enviada a África, con su tía agonizante que le deja como herencia… ¡un prostíbulo!, convirtiéndose finalmente en “una reina”
Esta es una obra clave de La Era del Cine Mudo, famosa por su filmación atropellada e interrumpida, que se dejó incompleta y que no pudo visionarse en EEUU durante décadas, convirtiéndola en toda una pieza de culto.
Dolorosamente mutilada, esta fue una de las únicas películas que produjo personalmente Joseph P. Kennedy, padre del futuro Presidente JFK, que entonces era el amante de La Swanson, que tenía la Gloria Productions, siendo esta la última película de Kennedy, que luego pasaría a la política pero que por sus ideas anti-británicas, le costó la carrera y terminó por apoyar a la su hijo:
JFK.
En este filme, lo que destaca es su exceso de atrevimiento, pues no hay moralidad, sino lujuria y perversión, todos los personajes, menos la misma Kelly/Swanson son detestables, de bajos instintos y muy ruines, aun cuando en el fondo se pretenda contar una historia de amor; por lo que el film explora la decadencia de la nobleza, con reinas lujuriosas que practican el bestialismo; u hombres que piensan mucho en el sexo, de hecho, El Príncipe muestra su espada “erecta” cuando ve a Kelly con los calzones abajo, que provoca el “enamoramiento a primera vista”, al tiempo que lo muestra como un secuestrador de vírgenes, borracho, y asiduo a prostitutas, las cuales eran por cierto, prostitutas reales que Stroheim contrató para la filmación.
Mientras se desarrolla la acción en África, curiosamente la situación en el burdel es menos cruel, pero si repugnante, con un hombre deformado por la sífilis, que intenta casarse con Kelly.
A todo ello cabe sumar la dudosa moral y gusto que Stroheim incorpora en algunas situaciones, mostrándose enormemente provocador:
El inicio con los calzones y posterior secuestro donde Kelly, desnuda por estar dormida, se despierta con otra ropa… o los latigazos sadomasoquistas de La Reina, o la boda oficiada en un lecho mortuorio.
Sin embargo, pese a todos esos atrevimientos, la estética del film es maravillosa, al más puro estilo del expresionismo alemán, con algunas escenas y encuadres muy bien montados, como cuando Kelly reza en la iglesia, o las escenas en exteriores, o algunas de Palacio, como la cena de alto copete; y en contraste, la oscuridad y tenebrosidad en la sección africana.
Del reparto, cabe decir que Gloria Swanson hace una de las mejores actuaciones de su carrera, destacando claramente por encima del resto del reparto, pues este filme fue hecho para su exclusivo lucimiento, dejando a los demás en el estereotipo, inclusive al actor principal, que pasa sin méritos ni interpes.
Y es que esta fue una película cuya producción la hizo famosa:
De acuerdo al equipo, se dijo que Erich von Stroheim, después de filmar solo 1/3 de la película, unas 4 horas; fue despedido por Swanson, por lo que el filme estuvo olvidado un tiempo, durante el cual, Swanson tuvo tiempo de protagonizar “The Trespasser” (1929) una película que le reportó un éxito de taquilla considerable, y que suponía su primera obra sonora.
Y tras ese film, Swanson pensó en recuperar el material filmado de “Queen Kelly”, y completarla rodando algunos números musicales, que por supuesto no dirigiría Stroheim, sino Richard Boleslawski; y después de tantear en vano al director Edmund Goulding director de “The Trespasser”, para acabar la película, se optó simplemente por rodar un desenlace en que se veía, cómo Kelly había muerto en su primer intento de suicidio...
Esa parecía ser la solución más práctica, al ser barata y rápida, ya que implicaba reaprovechar todo lo filmado hasta entonces, y simplemente, grabar una nueva secuencia, en que El Príncipe acudía a La Capilla donde estaba el cadáver de Kelly. Éste fue el montaje que conoció el mundo en su momento… o al menos una parte.
Así, en 1932, Swanson pudo estrenar una versión “parlante” en Europa y Sudamérica solamente, debido a que contenía escenas hechas por Stroheim, que él prohibió usar en EEUU.
El final original era con Kelly que va al África Oriental Alemana para visitar a su tía moribunda, y se ve obligada a casarse con un hombre repulsivo.
La tía muere después de la boda, y Kelly se niega a vivir con el viejo, convirtiéndose en la señora del burdel de su tía.
Sus extravagancias y estilo, le otorgan el nombre del título:
“Reina Kelly”; mientras en el final alternativo, Kelly muere desesperada, después de su humillación a manos de La Reina; y El Príncipe visita su cuerpo inerte; a esta versión, la de Boleslawski, se le llamó “El Corte Swanson”
El resto, obviamente nunca podremos verlo, porque no se filmó, y nos es narrado con unos rótulos explicativos; de hecho, en algunas partes, cerca del final, para rellenar las lagunas, se añaden fotos, y nos relatan lo que ocurre, y la historia acaba casi repentinamente.
Ese atropello a un filme que bien pudo ser una obra maestra del cine mudo, es lo que le cobra la factura.
No obstante, un breve extracto de la película, aparece en “Sunset Boulevard” (1950), donde tanto Swanson y von Stroheim son protagonistas, y según cuentan, von Stroheim sugirió que el clip se usara por su gran ironía, como una forma de “arte que imita la vida” siendo esta, la primera vez que en EEUU pudieron ver una parte de la infame colaboración; que no se exhibió completamente en EEUU hasta después de 1950, y en TV hasta 1966.
En 1985, Kino International, adquirió los derechos de la película y restauró las 2 versiones.
“Toda una vida puede vivirse en un solo día”
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