Rain

Terminando de ver “Rain” (1932) de Lewis Milestone con Joan Crawford, Walter Huston, Fred Howard, Ben Hendricks Jr., William Gargan, entre otros.
Drama, “remake” y primera adaptación sonora, basada en la novela originalmente llamada “Miss Thompson” (1920) de W. Somerset Maugham; sobre un grupo de misioneros que llegan a una Isla para refugiarse de la lluvia, y encuentran en el hostal, a una escandalosa una prostituta.
La historia será un “tour de forcé” entre el misionero líder y la mujer, una lucha entre las diferentes concepciones de la sexualidad, las relaciones entre hombre y mujer, la religión y la moral.
El filme fue un fracaso de público y crítica, debido principalmente a que el tema tratado se consideraba “ofensivo” para los estadounidenses; por tener un papel poco glamoroso para la gran diva Joan Crawford, y una historia audaz, donde la hipocresía religiosa es su tema principal; que tomó por sorpresa al público de La Época de La Depresión, por lo que tiempo después, fue restringida por el advenimiento de La Segunda Guerra Mundial, y aún hoy, no se ha encontrado ningún registro de su emisión televisiva.
No obstante, destaca por muchos aspectos, sobre todo técnicos:
El buen trabajo de cámara, retratando ese paisaje tropical asfixiante y húmedo, como el marco perfecto para un argumento lleno de tensión sexual y religioso; con muchos planos largos, sin corte, perfectamente construidos, pues debo imaginar el desastre que pudo ser ese piso con cables y rieles por doquier, ya que hay muchos diálogos, mucho drama y acción, como la escena del baile, con una toma de 360°, algo inusual y adelantado para la época; o bien la escena afuera del hostal, en corredores, cuando se le propone al personaje de Crawford, irse para Australia, todo bellamente rodado; y “la escena de la conversión”, entre Huston y ella, que nos permite ver, cómo La Crawford va poco a poco cayéndose moralmente, hasta convertirse de manera “milagrosa”; al tiempo, el director nos presenta muchos movimientos de aproximación a primeros planos y encuadres, en los que los personajes dominantes aparecen a mayor altura que los dominados, toda una declaración de intenciones.
Y lo mejor, todos los planos de Crawford, una delicia de ver.
Del reparto:
Walter Huston y Joan Crawford rebosan fuerza y personalidad. Huston, como misionero es implacable y odioso, y parece que gusta sentirse superior a cualquiera; mientras Crawford transmite osadía y temor, es dura por fuera, pero frágil por dentro.
Se cuenta que Joan Crawford luchó arduamente por el papel de Sadie Thompson, por lo que investigó su papel, pasando mucho tiempo con verdaderas prostitutas, estudiando su estilo de vida y actitudes.
El defecto de “Rain”, por lo que se le cobra su factura principal, es por la evolución del personaje de Crawford, el cual es demasiado repentino, ese “lavado de cerebro” del predicador cuesta creer.
Y por otro lado, curiosamente, los aborígenes viven felizmente en armonía, hasta que llegan los misioneros a predicarles el cristianismo, haciéndoles sentir culpable y desgraciados, como La Conquista misma, pero tampoco se profundiza en ello. “Rain” queda como una película histórica de La Era Pre-Code, que tanto daño haría al arte cinematográfico, y que Milestone hizo posible al mostrar momentos que bien pudieron cortarse, y que difícilmente hubieran sido aceptables en años posteriores.
“Lo siento, para todos en el mundo, supongo”
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