The Dark Side Of The Rainbow
Terminando de ver “The Dark Side Of The Rainbow” (2000) de Victor Fleming con Judy Garland, Frank Morgan, Ray Bolger, Bert Lahr, Jack Haley, Billie Burke, Pink Floyd, entre otros.
Cortometraje musical y “factoide” o hecho provocado al escuchar el álbum “The Dark Side Of The Moon” (1973) de Pink Floyd, y contemplar simultáneamente la película “The Wizard Of Oz” (1939), de forma que algunas escenas de la película parecen coincidir con la música del álbum; y es que el emparejamiento coincidente, combinando algunas de las imágenes con las letras y los efectos de sonido utilizados en la mayoría de las pistas, es una experiencia única y alucinante; un proyecto mágico que lleva a ambos medios a un nivel completamente nuevo, gracias a las únicas voces que se escuchan:
David Gilmour, Richard Wright, Gerry O'Driscoll, Henry McCullough, Clare Torry, Nick Mason y Roger Waters; por lo que visualmente, el colorido viaje de Dorothy Gale al magnífico Mundo de Oz está a punto de volverse un poco más oscuro...
El título del corto proviene de la combinación de los nombres “Somewhere Over The Rainbow”, tema musical y principal originario de la película, con el título del álbum de Pink Floyd anteriormente mencionado; que es uno de los álbumes con mayores ventas a nivel mundial, y el más exitoso de la banda, tanto que está considerado entre los mejores de todos los tiempos; mientras que el crítico de cine Richard Roeper, publicó su evaluación del fenómeno, al que llamó “Dark Side Of Oz”; y es que la película se convirtió en un clásico del cine de fantasía y, con sus canciones pegadizas, pretendía ofrecer un toque de optimismo a un mundo que se encontraba atrapado en La Gran Depresión y a punto de enfrascarse en La Segunda Guerra Mundial... pasarían 34 años hasta que Pink Floyd lanzara al mercado “The Dark Side Of The Moon” que mostraba una visión pesimista de la vida, y hablaba de temas universales como el paso del tiempo, el poder del dinero o la locura en la que cayó el miembro fundador del grupo, Syd Barrett.
En lo que respecta a la relación entre estas Obras Maestras, inició en 1994, cuando muchos fans de Pink Floyd discutieron el fenómeno a través de Usenet; sin embargo, incluso entonces, la cuestión de quién fue el primero en asociar ambas obras no tuvo respuesta; y desde entonces se ha hecho mención a esta supuesta relación en varias ocasiones en la cultura popular, creando lo que se conoce como una “Leyenda Urbana”
Fuese real o imaginario, este efecto es creado al pausar una copia del CD original de “The Dark Side Of The Moon” al comienzo, posteriormente se presiona “Reproducir” en el DVD de la película “The Wizard Of Oz” sin volumen; después se debe reproducir el álbum, anteriormente pausado, cuando el león en blanco y negro de MGM ruge por 3ª vez; y fue hasta el año 2000, que el canal de televisión por cable, Turner Classic Movies (TCM), titular de los derechos de la película desde 1986, emitió una versión del filme con el álbum como banda sonora alternativa, donde se encontró más de 100 momentos de supuesta coincidencia entre la película y el álbum.
Este efecto ha sido descrito como un ejemplo de sincronicidad, definida por el psicólogo Carl Jung, como “un fenómeno en el que 2 acontecimientos parecen estar relacionados, pero esta relación no se explica por los mecanismos convencionales de causalidad” Según el psicólogo cognitivo y músico, Daniel Levitin, hay un indicio de verdad en esta idea:
“Somos una especie narrativa.
Todo nuestro hemisferio izquierdo es un gran confabulador; y construye evidencias antes de que se den los hechos.
Así que sí, tenemos una necesidad inherente de emparejar las cosas”
Pero los detractores de la teoría que indica que el efecto fue deliberado, señalan que el fenómeno es producto de la tendencia de la mente en reconocer patrones en el caos descartando los datos que no cuadran, efecto conocido en psicología con el nombre de “apofenia”; y según esta teoría, los entusiastas de “The Dark Side Of The Rainbow” se centran en los momentos que cuadran, y hacen caso omiso de los momentos en los que no corresponden, aunque sean más numerosos.
Pero no todo queda aquí, las letras de las canciones, muchas veces describen lo que está sucediendo en la pantalla; incluso la carátula del álbum es llamativa:
Un haz de luz blanco atraviesa el prisma, y se convierte en un arco iris, como el del tema principal de la película; a su vez, este arco iris continúa en el desplegable interior, y en el dorso atraviesa el prisma, y vuelve a convertirse en luz blanca.
Es lo mismo que sucede en el largometraje, que comienza en blanco y negro, después pasa al color y finalmente vuelve al blanco y negro.
Por su parte, los miembros de Floyd siempre negaron tal concepción, impensable y poco práctica para ser ejecutada en la década de 1970; además, irónicamente, el tono optimista de la película contrasta con el pesimismo del álbum, lo que hace que todavía tengan menos cosas en común; pero de alguna manera, el matrimonio entre ambos medios está como producido en el cielo, y parece completamente relevante, llevando a ambas obras a un nuevo nivel diferente e inimaginable; tanto que la fama de “The Dark Side Of The Rainbow” ha llevado a algunos a buscar sincronicidades entre otros álbumes de otras bandas y películas de otros directores.
Lamentablemente, el efecto solo funciona mientras dura el minutaje del álbum, que son 42 minutos y 49 segundos; que en el filme sería hasta que Dorothy y El Espantapájaros aceitan al Hombre de Lata, y escuchan el corazón… en comparación con el metraje del filme, de 101 minutos.
¿Pero por qué la música de Pink Floyd se presta tan bien al cine?
Probablemente sea por la naturaleza experimental de la música de Pink Floyd; por lo que esta es una curiosa experiencia audiovisual que merece la pena disfrutar; pues de alguna manera concluyente, la inocencia se pierde, sentimos como si viéramos a una Dorothy adulta, enfrentando los obstáculos de la vida en una tierra extraña...
Experiencias atemporales que, aunadas, se sienten aún más poderosas que nunca.
En definitiva, nos queda “Esperar que alguien o algo nos muestre el camino”
RECOMENDADA.
Cortometraje musical y “factoide” o hecho provocado al escuchar el álbum “The Dark Side Of The Moon” (1973) de Pink Floyd, y contemplar simultáneamente la película “The Wizard Of Oz” (1939), de forma que algunas escenas de la película parecen coincidir con la música del álbum; y es que el emparejamiento coincidente, combinando algunas de las imágenes con las letras y los efectos de sonido utilizados en la mayoría de las pistas, es una experiencia única y alucinante; un proyecto mágico que lleva a ambos medios a un nivel completamente nuevo, gracias a las únicas voces que se escuchan:
David Gilmour, Richard Wright, Gerry O'Driscoll, Henry McCullough, Clare Torry, Nick Mason y Roger Waters; por lo que visualmente, el colorido viaje de Dorothy Gale al magnífico Mundo de Oz está a punto de volverse un poco más oscuro...
El título del corto proviene de la combinación de los nombres “Somewhere Over The Rainbow”, tema musical y principal originario de la película, con el título del álbum de Pink Floyd anteriormente mencionado; que es uno de los álbumes con mayores ventas a nivel mundial, y el más exitoso de la banda, tanto que está considerado entre los mejores de todos los tiempos; mientras que el crítico de cine Richard Roeper, publicó su evaluación del fenómeno, al que llamó “Dark Side Of Oz”; y es que la película se convirtió en un clásico del cine de fantasía y, con sus canciones pegadizas, pretendía ofrecer un toque de optimismo a un mundo que se encontraba atrapado en La Gran Depresión y a punto de enfrascarse en La Segunda Guerra Mundial... pasarían 34 años hasta que Pink Floyd lanzara al mercado “The Dark Side Of The Moon” que mostraba una visión pesimista de la vida, y hablaba de temas universales como el paso del tiempo, el poder del dinero o la locura en la que cayó el miembro fundador del grupo, Syd Barrett.
En lo que respecta a la relación entre estas Obras Maestras, inició en 1994, cuando muchos fans de Pink Floyd discutieron el fenómeno a través de Usenet; sin embargo, incluso entonces, la cuestión de quién fue el primero en asociar ambas obras no tuvo respuesta; y desde entonces se ha hecho mención a esta supuesta relación en varias ocasiones en la cultura popular, creando lo que se conoce como una “Leyenda Urbana”
Fuese real o imaginario, este efecto es creado al pausar una copia del CD original de “The Dark Side Of The Moon” al comienzo, posteriormente se presiona “Reproducir” en el DVD de la película “The Wizard Of Oz” sin volumen; después se debe reproducir el álbum, anteriormente pausado, cuando el león en blanco y negro de MGM ruge por 3ª vez; y fue hasta el año 2000, que el canal de televisión por cable, Turner Classic Movies (TCM), titular de los derechos de la película desde 1986, emitió una versión del filme con el álbum como banda sonora alternativa, donde se encontró más de 100 momentos de supuesta coincidencia entre la película y el álbum.
Este efecto ha sido descrito como un ejemplo de sincronicidad, definida por el psicólogo Carl Jung, como “un fenómeno en el que 2 acontecimientos parecen estar relacionados, pero esta relación no se explica por los mecanismos convencionales de causalidad” Según el psicólogo cognitivo y músico, Daniel Levitin, hay un indicio de verdad en esta idea:
“Somos una especie narrativa.
Todo nuestro hemisferio izquierdo es un gran confabulador; y construye evidencias antes de que se den los hechos.
Así que sí, tenemos una necesidad inherente de emparejar las cosas”
Pero los detractores de la teoría que indica que el efecto fue deliberado, señalan que el fenómeno es producto de la tendencia de la mente en reconocer patrones en el caos descartando los datos que no cuadran, efecto conocido en psicología con el nombre de “apofenia”; y según esta teoría, los entusiastas de “The Dark Side Of The Rainbow” se centran en los momentos que cuadran, y hacen caso omiso de los momentos en los que no corresponden, aunque sean más numerosos.
Pero no todo queda aquí, las letras de las canciones, muchas veces describen lo que está sucediendo en la pantalla; incluso la carátula del álbum es llamativa:
Un haz de luz blanco atraviesa el prisma, y se convierte en un arco iris, como el del tema principal de la película; a su vez, este arco iris continúa en el desplegable interior, y en el dorso atraviesa el prisma, y vuelve a convertirse en luz blanca.
Es lo mismo que sucede en el largometraje, que comienza en blanco y negro, después pasa al color y finalmente vuelve al blanco y negro.
Por su parte, los miembros de Floyd siempre negaron tal concepción, impensable y poco práctica para ser ejecutada en la década de 1970; además, irónicamente, el tono optimista de la película contrasta con el pesimismo del álbum, lo que hace que todavía tengan menos cosas en común; pero de alguna manera, el matrimonio entre ambos medios está como producido en el cielo, y parece completamente relevante, llevando a ambas obras a un nuevo nivel diferente e inimaginable; tanto que la fama de “The Dark Side Of The Rainbow” ha llevado a algunos a buscar sincronicidades entre otros álbumes de otras bandas y películas de otros directores.
Lamentablemente, el efecto solo funciona mientras dura el minutaje del álbum, que son 42 minutos y 49 segundos; que en el filme sería hasta que Dorothy y El Espantapájaros aceitan al Hombre de Lata, y escuchan el corazón… en comparación con el metraje del filme, de 101 minutos.
¿Pero por qué la música de Pink Floyd se presta tan bien al cine?
Probablemente sea por la naturaleza experimental de la música de Pink Floyd; por lo que esta es una curiosa experiencia audiovisual que merece la pena disfrutar; pues de alguna manera concluyente, la inocencia se pierde, sentimos como si viéramos a una Dorothy adulta, enfrentando los obstáculos de la vida en una tierra extraña...
Experiencias atemporales que, aunadas, se sienten aún más poderosas que nunca.
En definitiva, nos queda “Esperar que alguien o algo nos muestre el camino”
RECOMENDADA.



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