The Meg
Terminando de ver “The Meg” (2018) de Jon Turteltaub con Jason Statham, Bingbing Li, Rainn Wilson, Ruby Rose, Winston Chao, Cliff Curtis, Robert Taylor, entre otros.
Película de acción, terror, ciencia ficción y comedia; con un guión de 5 cerebros… basados en el “best seller” llamado “Meg: A Novel of Deep Terror” (1997) de Steve Alten, que parte del supuesto de que el megalodón no se hubiese extinguido, y teoriza sobre qué pasaría si siguiera existiendo en las profundidades abisales; por lo que un buceador será el protagonista de este “tête-à-tête”, arriesgando su vida y la de quienes pululan a su alrededor como “cerdos de matadero”
Con un financiamiento chino de $150 millones, no es casual que los asiáticos tengan mayor presencia, y se evidencie la absurda y ridícula corrección política en cuanto a razas propias del Hollywood más comercial; y es que al ser estrenado en verano, La Meca del Cine pone en la palestra el mito de las criaturas que viven en las profundidades del océano, como respuesta a los filmes de monstruos terrestres como Godzilla o King Kong; y en este caso, llama al héroe Jonás, como el del cuento de la ballena que lo devoró… en el “macho man” Jason Statham, que no pierde oportunidad de mostrar palmito, cero carisma y talento; al tiempo que el relato contiene la acostumbrada subtrama romántica, y la carne de cañón que irá siendo restada en el desarrollo.
La película cuesta que arranque, y puede ser que a los 40 minutos de iniciado el metraje, el interés por verla tenga algo de atractivo, pues del reparto, la falta de talento es ABSOLUTA, recitando diálogos antiquísimos, tan ridículos y risibles en situaciones ABSURDAS donde me sorprende cómo llegaron hasta donde están:
Magnates sin cerebro, científicos descuidados, que por cierto, no está del todo claro el objetivo científico de la misión, con héroes más dignos del comic de universos paralelos… y mucho asiático, como si fuera un reclamo por la sobrepoblación, el consumismo… o quien sabe qué… pero todo muy por debajo de la mesa, sin reflexiones concretas de ningún tipo, y sobrecargada del humor más horroroso jamás visto.
Y la estrella, que evidentemente queda mejor “parada” es la megalodón…
Y sí, es una “ella” y eso no es SPOILER porque el título del filme da la pista, y no solo por megalodón, sino por el nombre que se le dio risiblemente a la criatura en una historia DEMASIADO previsible; no obstante, la bicho creada por computadora está basada en una extensa investigación de la apariencia del Carcharodon megalodon o Carcharocles megalodon, que significa “diente grande”, una especie extinta de tiburón que vivió hace, entre 19,8 y 2,6 millones de años aproximadamente durante el Cenozoico, de inicios del Mioceno hasta el final del Plioceno; siendo considerado como uno de los mayores y más poderosos depredadores en la historia de los vertebrados, que podía medir cerca de 20m y pesar hasta 20 toneladas; pues según los biólogos marinos, el megalodón pudo extinguirse debido a la falta de alimento y la aparición de competencia… pues llegaron otras especies de depredadores… aunque la glaciación también pudo influir, pues estas criaturas vivían en aguas cálidas.
Sin embargo, también hay expertos que especulan con su posible supervivencia, pues todavía existe un gran desconocimiento sobre las profundidades marinas; pero la teoría se viene abajo, ya que los megalodontes eran probablemente animales costeros, como los tiburones blancos, por lo que una supervivencia en el fondo de los océanos sería extremadamente INVEROSÍMIL.
Lo que sí se sabe, muy convenientemente para el estreno del filme, es que recientemente, Phil Mullaly, entusiasta aficionado a los fósiles, descubrió en Australia múltiples dientes de 10cm de longitud de un solo megalodón, pero aquí, desde que Steven Spielberg dejó a una generación con pánico de entrar al agua con “JAWS” (1975), por más publicidad, ninguna película sobre escualos ha tenido éxito; si acaso la saga “Sharknado” por lo intencionalmente absurda que es; pero en “The Meg” se toman el atrevimiento de mostrar muchas referencias al filme de Spielberg, como el perro, el niño, la tabla de surf en vez de la canoa, la toma submarina de Jonás nadando; y la singularidad de tener miles de asiáticos en pánico, como si fuera una alegoría al Tsunami de Indonesia.
Total, la película está más cerca de la comedia que del terror, una oportunidad perdida para resaltar al megalodón científicamente, decantándose por una múltiple resta de absurdos patéticos, por lo que no esperen escenas de créditos medio ni posteriores de ningún tipo; por tanto, si buscan entretenimiento, hagan deporte; y si quieren satisfacer la sed de sangre… busquen psicólogos.
“¿Ustedes nunca han visto Shark Week?”
NO RECOMENDADA.
Película de acción, terror, ciencia ficción y comedia; con un guión de 5 cerebros… basados en el “best seller” llamado “Meg: A Novel of Deep Terror” (1997) de Steve Alten, que parte del supuesto de que el megalodón no se hubiese extinguido, y teoriza sobre qué pasaría si siguiera existiendo en las profundidades abisales; por lo que un buceador será el protagonista de este “tête-à-tête”, arriesgando su vida y la de quienes pululan a su alrededor como “cerdos de matadero”
Con un financiamiento chino de $150 millones, no es casual que los asiáticos tengan mayor presencia, y se evidencie la absurda y ridícula corrección política en cuanto a razas propias del Hollywood más comercial; y es que al ser estrenado en verano, La Meca del Cine pone en la palestra el mito de las criaturas que viven en las profundidades del océano, como respuesta a los filmes de monstruos terrestres como Godzilla o King Kong; y en este caso, llama al héroe Jonás, como el del cuento de la ballena que lo devoró… en el “macho man” Jason Statham, que no pierde oportunidad de mostrar palmito, cero carisma y talento; al tiempo que el relato contiene la acostumbrada subtrama romántica, y la carne de cañón que irá siendo restada en el desarrollo.
La película cuesta que arranque, y puede ser que a los 40 minutos de iniciado el metraje, el interés por verla tenga algo de atractivo, pues del reparto, la falta de talento es ABSOLUTA, recitando diálogos antiquísimos, tan ridículos y risibles en situaciones ABSURDAS donde me sorprende cómo llegaron hasta donde están:
Magnates sin cerebro, científicos descuidados, que por cierto, no está del todo claro el objetivo científico de la misión, con héroes más dignos del comic de universos paralelos… y mucho asiático, como si fuera un reclamo por la sobrepoblación, el consumismo… o quien sabe qué… pero todo muy por debajo de la mesa, sin reflexiones concretas de ningún tipo, y sobrecargada del humor más horroroso jamás visto.
Y la estrella, que evidentemente queda mejor “parada” es la megalodón…
Y sí, es una “ella” y eso no es SPOILER porque el título del filme da la pista, y no solo por megalodón, sino por el nombre que se le dio risiblemente a la criatura en una historia DEMASIADO previsible; no obstante, la bicho creada por computadora está basada en una extensa investigación de la apariencia del Carcharodon megalodon o Carcharocles megalodon, que significa “diente grande”, una especie extinta de tiburón que vivió hace, entre 19,8 y 2,6 millones de años aproximadamente durante el Cenozoico, de inicios del Mioceno hasta el final del Plioceno; siendo considerado como uno de los mayores y más poderosos depredadores en la historia de los vertebrados, que podía medir cerca de 20m y pesar hasta 20 toneladas; pues según los biólogos marinos, el megalodón pudo extinguirse debido a la falta de alimento y la aparición de competencia… pues llegaron otras especies de depredadores… aunque la glaciación también pudo influir, pues estas criaturas vivían en aguas cálidas.
Sin embargo, también hay expertos que especulan con su posible supervivencia, pues todavía existe un gran desconocimiento sobre las profundidades marinas; pero la teoría se viene abajo, ya que los megalodontes eran probablemente animales costeros, como los tiburones blancos, por lo que una supervivencia en el fondo de los océanos sería extremadamente INVEROSÍMIL.
Lo que sí se sabe, muy convenientemente para el estreno del filme, es que recientemente, Phil Mullaly, entusiasta aficionado a los fósiles, descubrió en Australia múltiples dientes de 10cm de longitud de un solo megalodón, pero aquí, desde que Steven Spielberg dejó a una generación con pánico de entrar al agua con “JAWS” (1975), por más publicidad, ninguna película sobre escualos ha tenido éxito; si acaso la saga “Sharknado” por lo intencionalmente absurda que es; pero en “The Meg” se toman el atrevimiento de mostrar muchas referencias al filme de Spielberg, como el perro, el niño, la tabla de surf en vez de la canoa, la toma submarina de Jonás nadando; y la singularidad de tener miles de asiáticos en pánico, como si fuera una alegoría al Tsunami de Indonesia.
Total, la película está más cerca de la comedia que del terror, una oportunidad perdida para resaltar al megalodón científicamente, decantándose por una múltiple resta de absurdos patéticos, por lo que no esperen escenas de créditos medio ni posteriores de ningún tipo; por tanto, si buscan entretenimiento, hagan deporte; y si quieren satisfacer la sed de sangre… busquen psicólogos.
“¿Ustedes nunca han visto Shark Week?”
NO RECOMENDADA.



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