The Shanghai Gesture
Terminando de ver “The Shanghai Gesture” (1941) de Josef von Sternberg con Gene Tierney, Walter Huston, Victor Mature, Ona Munson, Maria Ouspenskaya, Phyllis Brooks, Albert Basseman, entre otros.
Drama de cine negro, que recibió 2 nominaciones al OSCAR por mejor dirección artística y banda sonora; está basada en una obra de teatro de 1926, del también guionista, John Colton; cuya acción tiene lugar en un Casino de Shanghai, en un ambiente onírico y surrealista, dominado por el misterio y la presencia agobiante e inquietante del mal, especialmente en torno a su dueña y su oscuro pasado; en un cruel juego de máscaras, en el cual los personajes ocultan su identidad e intenciones.
Como dato, la obra tuvo 32 intentos de producción, que fueron rechazadas por la oficina Hays, que regula las producciones de Hollywood, y desalentó a muchos estudios; tanto que El Consulado Chino expresó sus objeciones ante la representación de ciudadanos en la obra; y para esta final realización, La Oficina de Hays insistió en más de 30 recortes antes de permitir su aprobación de estreno; por lo que la mirada de Sternberg es sutil e intrigante, cargada de simbolismos enmarcados en una especie de naturalismo fatalista, que a su vez, está impregnado de glamour; eso sí, aquí no hay romanticismo, ni esperanzas, ni ilusiones, porque se muestra un sórdido mundo de prostitución, juego, drogas y lujuria.
Si en lago destaca el filme es en la ambientación oscura, típica del cine “noir”, y la estética del expresionismo alemán con el uso adecuado de las sombras, los primeros planos y el encuadre.
Del reparto, destacan los personajes femeninos: Fuertes y ambiguos que reflejan la transformación, la decadencia y humillación del ser humano; empezando por la bella Gene Tierney, de 21 años, que pasa de tener un perturbador atractivo, a un personaje decadente sin retorno.
La GRAN Ona Munson, es el plato fuerte, con su destacada presencia que con la ayuda de un maquillaje fuerte, unos peinados extravagantes, una joyería exquisita del GRAN Joseff of Hollywood; y un vestuario irrepetible, hace de esta mujer exótica, la figura fascinante de la degradación, la corrupción y el mal del lugar.
Curioso que La Munson, una actriz secundaria que tuvo pocas oportunidades de mostrarse como actriz profesional cinematográfica, se come la pantalla con su presencia, sobre todo por su sonrisa ambigua, que oculta mucho afán de venganza, sufrimiento y odio hacia los seres humanos que la destrozaron la vida, e hicieron que se construyera una máscara de mujer de negocios, fría e impasible, que va moviendo sus hilos; donde cada personaje sólo es una marioneta para sus propósitos.
Notar que su Casino, es como un Infierno, donde sube al mundo y desciende al Averno, como si fueran las entrañas de La Tierra, la perdición de cualquier ser humano, como un casino diseñado para ser “El Infierno” de Dante.
Y el tercer personaje femenino, Phillips Brooks en una corista aventurera, de vida fácil, que sobrevive a cómo puede, muy consciente de sus armas de seducción.
De los actores masculinos, todos sometidos a los hilos de Madre Gin, destaca Victor Mature, que pese a sus limitaciones como actor, cumple con su papel de agente corruptor a comisión, de mirada inexpresiva y sonrisa pérfida; y un elenco grande de “extras de Hollywood” que sin tener crédito o mención, “dieron su mejor esfuerzo, y que en su mejor momento son más que suficientemente buenos como para merecer mención” según se dijo en los créditos.
En definitiva, la censura prohibió que se mostrara la drogodependencia y la ninfomanía que caracteriza la obra de teatro, y que supongo fue ese condimento que faltó, pues en un ambiente tan podrido y oscuro, se siente la perversión pero no se ve:
“Donde las almas se venden y se compran” según se dijo.
RECOMENDADA
Drama de cine negro, que recibió 2 nominaciones al OSCAR por mejor dirección artística y banda sonora; está basada en una obra de teatro de 1926, del también guionista, John Colton; cuya acción tiene lugar en un Casino de Shanghai, en un ambiente onírico y surrealista, dominado por el misterio y la presencia agobiante e inquietante del mal, especialmente en torno a su dueña y su oscuro pasado; en un cruel juego de máscaras, en el cual los personajes ocultan su identidad e intenciones.
Como dato, la obra tuvo 32 intentos de producción, que fueron rechazadas por la oficina Hays, que regula las producciones de Hollywood, y desalentó a muchos estudios; tanto que El Consulado Chino expresó sus objeciones ante la representación de ciudadanos en la obra; y para esta final realización, La Oficina de Hays insistió en más de 30 recortes antes de permitir su aprobación de estreno; por lo que la mirada de Sternberg es sutil e intrigante, cargada de simbolismos enmarcados en una especie de naturalismo fatalista, que a su vez, está impregnado de glamour; eso sí, aquí no hay romanticismo, ni esperanzas, ni ilusiones, porque se muestra un sórdido mundo de prostitución, juego, drogas y lujuria.
Si en lago destaca el filme es en la ambientación oscura, típica del cine “noir”, y la estética del expresionismo alemán con el uso adecuado de las sombras, los primeros planos y el encuadre.
Del reparto, destacan los personajes femeninos: Fuertes y ambiguos que reflejan la transformación, la decadencia y humillación del ser humano; empezando por la bella Gene Tierney, de 21 años, que pasa de tener un perturbador atractivo, a un personaje decadente sin retorno.
La GRAN Ona Munson, es el plato fuerte, con su destacada presencia que con la ayuda de un maquillaje fuerte, unos peinados extravagantes, una joyería exquisita del GRAN Joseff of Hollywood; y un vestuario irrepetible, hace de esta mujer exótica, la figura fascinante de la degradación, la corrupción y el mal del lugar.
Curioso que La Munson, una actriz secundaria que tuvo pocas oportunidades de mostrarse como actriz profesional cinematográfica, se come la pantalla con su presencia, sobre todo por su sonrisa ambigua, que oculta mucho afán de venganza, sufrimiento y odio hacia los seres humanos que la destrozaron la vida, e hicieron que se construyera una máscara de mujer de negocios, fría e impasible, que va moviendo sus hilos; donde cada personaje sólo es una marioneta para sus propósitos.
Notar que su Casino, es como un Infierno, donde sube al mundo y desciende al Averno, como si fueran las entrañas de La Tierra, la perdición de cualquier ser humano, como un casino diseñado para ser “El Infierno” de Dante.
Y el tercer personaje femenino, Phillips Brooks en una corista aventurera, de vida fácil, que sobrevive a cómo puede, muy consciente de sus armas de seducción.
De los actores masculinos, todos sometidos a los hilos de Madre Gin, destaca Victor Mature, que pese a sus limitaciones como actor, cumple con su papel de agente corruptor a comisión, de mirada inexpresiva y sonrisa pérfida; y un elenco grande de “extras de Hollywood” que sin tener crédito o mención, “dieron su mejor esfuerzo, y que en su mejor momento son más que suficientemente buenos como para merecer mención” según se dijo en los créditos.
En definitiva, la censura prohibió que se mostrara la drogodependencia y la ninfomanía que caracteriza la obra de teatro, y que supongo fue ese condimento que faltó, pues en un ambiente tan podrido y oscuro, se siente la perversión pero no se ve:
“Donde las almas se venden y se compran” según se dijo.
RECOMENDADA



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