Zonzon
Terminando de ver “Zonzon” (1998) de Laurent Bouhnik con Gael Morel, Pascal Greggory, Jamel Debbouze, Fabienne Babe, Élodie Bouchez, entre otros.
Drama francés sobre 3 convictos que cumplen penas por diferentes delitos, conviven en un reducido cuarto de prisión, donde surgirán constantes tensiones y problemas por el espacio opresivo en el que viven para comprender lo que es la libertad.
Así veremos a 3 personalidades bien distintas y marcadas:
Un joven de vida acomodada, un ladrón condenado por un delito de homicidio que no cometió y delincuente magrebí reincidente.
¿Logrará el primero adaptarse y sobrevivir para cumplir su condena, y tener la oportunidad de comenzar una vida nueva; o las disputas y peleas con sus compañeros, acabarán por desmoronarlo y destruirlo?
La claustrofobia, las injusticias diarias, y el tiempo para pensar en lo que han hecho, será el día a día, donde todo es difícil.
Como dato, “Zonzon” es la palabra de la jerga para “prisión” y es una historia sobre pequeños delincuentes que pasan tiempo en las prisiones inhumanas de Francia, y la ausencia de programas de rehabilitación, donde la violencia, el lenguaje rudo y la desesperación campan a sus anchas; por lo que es un retrato de la vida real en una cárcel.
En el fondo la trama no es complicada, no tiene ninguna escena realmente dramática y puede resultar aburrida, pues no hay giro ni impacto más allá de mostrar lo anteriormente dicho, tanto que parece que la película realmente nunca comienza, pero al final nos deja en estado desesperanzado.
Los actores entregan el estrés subyacente y los ambientes sutiles de la vida en prisión hacen el resto; por lo que al ser una película que tiene lugar en la cárcel, no se puede decir que renueva un género que ha producido pocas obras maestras pues contiene todos los clichés esperados:
Trafico de drogas, violencia física, bandas internas… policías corruptos… y de los personajes, solo el de Pascal Greggory logra tener algo de profundidad, pues a los otros 2 se les llega a conocer muy poco y lograr la conexión necesaria para que mostrar la empatía debida, por lo que los actores logran hacer lo que pueden ante un guión muy limitado, y prueba que merecerían un mejor guión y un mejor director.
La mejor escena es la visita de la esposa de Greggory, con el hijo hastiado de ver al padre encerrado en una cárcel.
“A veces nadie sale del pozo negro”
NO RECOMENDADA
Drama francés sobre 3 convictos que cumplen penas por diferentes delitos, conviven en un reducido cuarto de prisión, donde surgirán constantes tensiones y problemas por el espacio opresivo en el que viven para comprender lo que es la libertad.
Así veremos a 3 personalidades bien distintas y marcadas:
Un joven de vida acomodada, un ladrón condenado por un delito de homicidio que no cometió y delincuente magrebí reincidente.
¿Logrará el primero adaptarse y sobrevivir para cumplir su condena, y tener la oportunidad de comenzar una vida nueva; o las disputas y peleas con sus compañeros, acabarán por desmoronarlo y destruirlo?
La claustrofobia, las injusticias diarias, y el tiempo para pensar en lo que han hecho, será el día a día, donde todo es difícil.
Como dato, “Zonzon” es la palabra de la jerga para “prisión” y es una historia sobre pequeños delincuentes que pasan tiempo en las prisiones inhumanas de Francia, y la ausencia de programas de rehabilitación, donde la violencia, el lenguaje rudo y la desesperación campan a sus anchas; por lo que es un retrato de la vida real en una cárcel.
En el fondo la trama no es complicada, no tiene ninguna escena realmente dramática y puede resultar aburrida, pues no hay giro ni impacto más allá de mostrar lo anteriormente dicho, tanto que parece que la película realmente nunca comienza, pero al final nos deja en estado desesperanzado.
Los actores entregan el estrés subyacente y los ambientes sutiles de la vida en prisión hacen el resto; por lo que al ser una película que tiene lugar en la cárcel, no se puede decir que renueva un género que ha producido pocas obras maestras pues contiene todos los clichés esperados:
Trafico de drogas, violencia física, bandas internas… policías corruptos… y de los personajes, solo el de Pascal Greggory logra tener algo de profundidad, pues a los otros 2 se les llega a conocer muy poco y lograr la conexión necesaria para que mostrar la empatía debida, por lo que los actores logran hacer lo que pueden ante un guión muy limitado, y prueba que merecerían un mejor guión y un mejor director.
La mejor escena es la visita de la esposa de Greggory, con el hijo hastiado de ver al padre encerrado en una cárcel.
“A veces nadie sale del pozo negro”
NO RECOMENDADA



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