The Doom Generation
Terminando de ver “The Doom Generation” (1995) de Gregg Araki con James Duval, Rose McGowan, Johnathon Schaech, Cress Williams, Parker Posey, Heidi Fleiss, Margaret Cho, entre otros.
Comedia erótica de aventuras, sobre las correrías de 3 jóvenes sin límites, al tiempo que hacen frente a la sociedad y la sexualidad, llevando todo al extremo, sin retorno, debido a la violencia, el crimen y el caos, dando una sensación apocalíptica.
El director crea un pastiche retorcido de ciencia ficción, nihilismo y adolescencia, filtrada con comedia y su propia visión de la depravación de los EEUU modernos.
La obra es la 2ª parte de la llamada “Trilogía del Apocalipsis Adolescente”, siendo la primera “Totally Fucked Up” (1993) y la última “Nowhere” (1997)
Como dato, su comercialización fue muy difícil y limitada, debido a que es una comedia negra, llena de erotismo y violencia.
Los nombres de los personajes principales: Amy Blue y Jordan White, fueron inspirados por el dibujo animado de Mark Beyer, “Amy & Jordan” donde ellos viven situaciones terribles o grotescas.
En esta historia, hay muchos signos y simbolismos apocalípticos, empezando por el número 666, que los cristianos consideran “el número de la bestia”, hasta señales o colores muy intensos, con buenas dosis de “gore” y habitaciones muy extrañas, que se podría decir, son el reflejo de los 3 personajes:
Rojo por la pasión intensa, y el tablero de ajedrez para las decisiones.
Del reparto, Rose McGowan es la “femme fatale” con historial oscuro, posiblemente, la perdición de todos los hombres; James Duval es el joven inexperto e inocente, fácil de manipular; y el atractivo Johnathon Schaech, es la versión masculina del personaje de McGowan.
Pero la historia está mal estructurada, y divaga en la narración con muchos giros incoherentes, a modo de viñetas, presentándose como un ejercicio de observación, deformación, satirización, figuración y representación de la maldita realidad adolescente, de la perra vida que discurre más allá, e independientemente de unidades narrativas, todo muy absurdo, ridículo y como un vil despropósito, sin pies ni cabeza.
De esta forma, la “road movie” apocalíptica pretende ser el fiel reflejo de los sentimientos de gran cantidad de adolescentes y jóvenes, que sienten que el mundo se les viene encima, sin compasión alguna, y sin ninguna maldita razón, con todo lo malo que puede habitar sobre él, más acercándose el final del milenio, con todo lo que ello conlleva y significa.
De la dirección, Gregg Araki expresa los grandes problemas juveniles:
La soledad, la inseguridad, el miedo, la intolerancia, la violencia, la sexualidad, los impulsos incontrolables, el abandono, el desempleo, la represión, el conservadurismo, el machismo… que ocurren en la civilización occidental, y por encima, todo será muy “trash” y excesivo, donde lo único que cuenta es el amor imposible de 2 muchachos impedidos de ir más allá de los límites, de satisfacer sus deseos como corresponde, de manera libre.
Con muchas escenas gratuitas y gráficas, sexuales y de violencia que no tienen sentido.
Al final queda como un filme del llamado tipo “coming of age” donde los adolescentes exploran, descubren y, por las buenas o por las malas, aprenden que el mundo es una mierda hasta explotar.
Son jóvenes, que solo quieren sexo pero están completamente jodidos.
NO RECOMENDADA.
Comedia erótica de aventuras, sobre las correrías de 3 jóvenes sin límites, al tiempo que hacen frente a la sociedad y la sexualidad, llevando todo al extremo, sin retorno, debido a la violencia, el crimen y el caos, dando una sensación apocalíptica.
El director crea un pastiche retorcido de ciencia ficción, nihilismo y adolescencia, filtrada con comedia y su propia visión de la depravación de los EEUU modernos.
La obra es la 2ª parte de la llamada “Trilogía del Apocalipsis Adolescente”, siendo la primera “Totally Fucked Up” (1993) y la última “Nowhere” (1997)
Como dato, su comercialización fue muy difícil y limitada, debido a que es una comedia negra, llena de erotismo y violencia.
Los nombres de los personajes principales: Amy Blue y Jordan White, fueron inspirados por el dibujo animado de Mark Beyer, “Amy & Jordan” donde ellos viven situaciones terribles o grotescas.
En esta historia, hay muchos signos y simbolismos apocalípticos, empezando por el número 666, que los cristianos consideran “el número de la bestia”, hasta señales o colores muy intensos, con buenas dosis de “gore” y habitaciones muy extrañas, que se podría decir, son el reflejo de los 3 personajes:
Rojo por la pasión intensa, y el tablero de ajedrez para las decisiones.
Del reparto, Rose McGowan es la “femme fatale” con historial oscuro, posiblemente, la perdición de todos los hombres; James Duval es el joven inexperto e inocente, fácil de manipular; y el atractivo Johnathon Schaech, es la versión masculina del personaje de McGowan.
Pero la historia está mal estructurada, y divaga en la narración con muchos giros incoherentes, a modo de viñetas, presentándose como un ejercicio de observación, deformación, satirización, figuración y representación de la maldita realidad adolescente, de la perra vida que discurre más allá, e independientemente de unidades narrativas, todo muy absurdo, ridículo y como un vil despropósito, sin pies ni cabeza.
De esta forma, la “road movie” apocalíptica pretende ser el fiel reflejo de los sentimientos de gran cantidad de adolescentes y jóvenes, que sienten que el mundo se les viene encima, sin compasión alguna, y sin ninguna maldita razón, con todo lo malo que puede habitar sobre él, más acercándose el final del milenio, con todo lo que ello conlleva y significa.
De la dirección, Gregg Araki expresa los grandes problemas juveniles:
La soledad, la inseguridad, el miedo, la intolerancia, la violencia, la sexualidad, los impulsos incontrolables, el abandono, el desempleo, la represión, el conservadurismo, el machismo… que ocurren en la civilización occidental, y por encima, todo será muy “trash” y excesivo, donde lo único que cuenta es el amor imposible de 2 muchachos impedidos de ir más allá de los límites, de satisfacer sus deseos como corresponde, de manera libre.
Con muchas escenas gratuitas y gráficas, sexuales y de violencia que no tienen sentido.
Al final queda como un filme del llamado tipo “coming of age” donde los adolescentes exploran, descubren y, por las buenas o por las malas, aprenden que el mundo es una mierda hasta explotar.
Son jóvenes, que solo quieren sexo pero están completamente jodidos.
NO RECOMENDADA.



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