Badlands

Terminando de ver “Badlands” (1973) de Terrence Malick con Martin Sheen, Sissy Spacek, Warren Oates, Ramon Bieri, Alan Vint, Gary Littlejohn, Bryan Montgomery, entre otros.
Drama de fórmula “lovers on the run”, considerado todo un clásico sobre “La América Profunda”, narra una sencilla historia de amor entre 2 inadaptados, una relación extraña, enfermiza e inquietante, cuyo comportamiento infantil e inmaduro, contrasta con la brutalidad de sus actos.
El título de la película, tiene que ver con el paisaje árido y fuertemente erosionado, las llamadas “tierras baldías” que caracteriza a una parte de la geografía del Estado de Dakota, y que sirve como escenario natural de la ópera prima del genial Terrence Malick, que aquí fue el director de la película, productor jefe, guionista y editor sin acreditar, y supuso el alumbramiento de un lenguaje propio, entendido como la conjunción de una serie de elementos formales, narrativos y de contenido que se repiten de manera constante en todas las obras de un autor, así contiene las claves y características que definirían buena parte de su corta pero imprescindible obra:
Fuerza visual, fotografía preciosista, imágenes que son pura poesía, y un exquisito uso de la música.
En específico, nos muestra la pérdida de la inocencia, y el retorno al “paraíso perdido” como medio de redención.
Como dato, Malick se inspiró en el caso verídico de Charles Starkweather, joven delincuente de 19 años, que en 1958, acompañado de su novia de 14 años, asesinó a 11 personas en el trayecto entre Nebraska y Wyoming, y que a su vez, inspiró filmes como “The Sadist” (1963), “Kalifornia” (1993) y “Natural Born Killers” (1994), pero “Badlands” no pretende ser una reproducción de lo que pasó.
Además, Starkweather había sido ejecutado al momento en que la película comenzó la producción, mientras Caril Ann Fugate todavía estaba viva, y enfrentando la libertad condicional; por tanto, los cineastas cambiaron los nombres de los personajes principales, para evitar un juicio; y es muy probable, que Malick tomara prestado más de un elemento de “Bonnie y Clyde”, el agradecimiento en los créditos finales a Arthur Penn, es una pista; por lo que Malick juega con los iconos culturales de EEUU:
Los años 50s, James Dean, el mito del joven rebelde, y del joven forajido, etc., y elabora una “road movie” en la que llegar al destino no importa, pues no hay futuro para la pareja de enamorados, que sólo estarán juntos lo que dure el viaje; y se pudiera pensar que para Malick, la sociedad humana es maligna, siendo el hombre la peor criatura de la creación.
Curiosamente, “Badlands” se estrenó en EEUU, en un lapso de tiempo corto, de 2 películas de películas de “Bonnie y Clyde” (1967), y otras similares, como “Thieves Like Us” (1974) de Robert Altman y “The Sugarland Express” (1974) de Steven Spielberg.
Del reparto, Martin Sheen representa el lado oscuro del “Sueño Americano” y de la sociedad de consumo, el “white trash” sin futuro; mientras Sissy Spacek, es una adolescente, un tanto retrasada, que se deja llevar ciegamente por el amor incondicional; si bien ella no ha cometido ningún crimen, sólo le acompaña, aunque tampoco se opone a la violencia de Kit.
Sheen tenía 32 años cuando interpretó a Kit, de 25 años de edad en la película; mientras Sissy Spacek, de 22, hizo de Holly de 15 años, ambos convertidos en personajes que pueden cometer crímenes y actos brutales, de los que no se les culpa ni se buscan sus motivaciones; porque detrás de un asesinato puede no existir ninguna razón para cometerlo, y eso lo hace más inquietante y terrible; una película diferente sobre el amor incondicional, y sobre el crecimiento emocional que el mismo suprime.
Atención a los cameos de Terrence Malick como Caller, el arquitecto que busca al hombre rico, cuyo actor contratado no apareció, por lo que Malick tuvo que hacer el papel él mismo; más tarde el director quiso volver a rodar la escena con otro actor, pero Martin Sheen se negó hacer la secuencia con otra persona.
Además, Charlie Sheen y Emilio Estevez, hijos de Martin Sheen, hacen su debut aquí, sin acreditar, y ambos hacen el papel de 2 niños bajo una farola.
Con todo, la película es visualmente hermosa, en una producción bastante atropellada, que hizo contratar a 3 directores de fotografía, pues mucha gente se retiró del proyecto por falta de fe, por la exigencia de lograr la perfección del director, y por el presupuesto.
Pero sobre todo, nos queda la curiosidad de ver El Génesis de un MAESTRO.
RECOMENDADA



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